ARMAND PAZ RICO, en Facebook
La ebanistería
Perdida la importación, a principios del XX, de la "madera de mobila" (Pinus sps.) expedida desde Mobile (Alabama, USA) los ebanistas de València, los mayores importadores durante dos siglos de mobila en España, hubieron de adaptarse a maderas locales.
De los pinos peninsulares el más resistente, e inconfundible, por su veteado bicolor, es Pinus nigra subsp. salzmanii. Las líneas oscuras, madera de verano, de poro estrecho, y ricas en lignina, le dan resistencia mecánica y durabilidad.
La gran diferencia del tamaño del poro se debe al clima mediterráneo, que restringe el crecimiento estival por falta de humedad. Sin embargo el grosor relativo de esos anillos indica una situación idónea para esta especie de media montaña, adaptada a la sequía ligera y al frío invernal.
En resumen: este dibujo es típico del pino negro de la Serranía de Cuenca; el del Pirineo o de Cazorla tienen el color menos contrastado.
La foto muestra una puerta, hecha al viejo estilo, gruesa y maciza, de Cullera (València) lo que es una féliz casualidad: aquí desemboca el río Júcar, por el que bajaba, hasta los años 40 del siglo XX, la madera de estos pinos, desde Cuenca. De aquí, en barcos de cabotaje se reexpedía a València, que a su vez recibía directamente desde Teruel por su río, el Túria, el pino silvestre (Pinus sylvestris), madera más fina y color uniforme, pero de menor valor y durabilidad.
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