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4/04/2024

IRMA PINEDA (México, 1974)
Canta la mujer:

Niño hermoso
al que más ama mi corazón
tu padre
el que te ama
ha rasgado la tierra
a los pies de un árbol grande
para guardar la olla-casa de tu ombligo.

La olla es ancha y fresca
para que el alma de tu ser descanse
protegida por la tierra de los abuelos
la que humedecieron con sudor
la que bendijeron con su trabajo.

El árbol es frondoso
amplia su sombra
largos y fuertes sus brazos
para que no exista día en que el sol te lastime
ni haya viento del norte que te derribe.
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6/30/2022

OCTAVIO PAZ (México, 1918-1998)
Perpetua encarnada


Tiemblan los intrincados jardines
juntan los árboles las frentes
cuchichean
El día
arde aún en mis ojos
Hora a hora lo vi deslizarse
ancho y feliz como un río
sombra y luz enlazadas sus orillas
y un amarillo remolino
una sola intensidad monótona
el sol fijo en su centro
Gravitaciones
oscilaciones de materia impalpable
blancas demoliciones
congregaciones de la espuma nómada
grandes montañas de allá arriba
colgadas de la luz
gloria inmóvil que un parpadeo
vuelve añicos
Y aquí abajo
papayos mangos tamarindos laureles
araucarias excelsas chirimoyos
el baniano
más bosque que árbol
verde algarabía de millones de hojas
frutos negruzcos bolsas palpitantes
murciélagos dormidos colgando de las ramas
 
Todo era irreal en su demasía
Sobre la pared encalada
teatro escrito por el viento y la luz
las sombras de la enredadera
más verde que la palabra marzo
máscara de la tarde
abstraída en la caligrafía de sus pájaros
Entre las rejas trémulas de los reflejos
iba y venía
una lagartija transparente
Graciosa terrible diminuta
cambiaba de lugar y no de tiempo
subía y bajaba por un presente
sin antes ni después
Desde mi ahora
como aquel que se asoma a precipicios
yo la miraba
Mareo
pululación y vacío
la tarde la bestezuela mi conciencia
una vibración idéntica indiferente
Y vi en la cal una explosión morada
cuántos soles en un abrir y cerrar de ojos
Tanta blancura me hizo daño
 
Me refugié en los eucaliptos
pedí a su sombra
llueva o truene
ser siempre igual
silencio de raíces
y la conversación airosa de las hojas
Pedí templanza pedí perseverancia
Estoy atado al tiempo
prendido prendado
estoy enamorado de este mundo
ando a tientas en mí mismo extraviado
pido entereza pido desprendimiento
abrir los ojos
evidencias ilesas
entre las claridades que se anulan
No la abolición de las imágenes
la encarnación de los pronombres
el mundo que entre todos inventamos
pueblo de signos
y en su centro
la solitaria
Perpetua encarnada
una mitad mujer
peña manantial la otra
Palabra de todos con que hablamos a solas
pido que siempre me acompañes
razón del hombre
 
el animal de manos radiantes
el animal con ojos en las yemas
 
La noche se congrega y se ensancha
nudo de tiempos y racimo de espacios
veo oigo respiro
Pido ser obediente a este día y esta noche
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6/06/2022

RENÉ VILLANUEVA MALDONADO, México
Selenicereus hamatus

Selenicereus hamatus (Scheidw.) Britton & Rose es una especie de planta fanerógama de la familia Cactaceae. Es endémica de México, Se circunscribe a ciertas áreas donde es muy abundante. Es una planta perenne carnosa expansivo con tallos armados de espinas, de color verde y con las flores de color blanco y amarillo.
No debemos confundirla con el Selenicereus megalanthus - la Pitaya, o Fruta del Dragón 

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4/11/2022

RENÉ VILLANUEVA MALDONADO (México)
La Arquitectura de la Ceiba pentandra

Así se presenta René:

Soy René Villanueva, Arborista de profesión y naturalista de vocación. Mi pasión por la naturaleza comenzó desde edad temprana, apenas al año de edad, cuando por accidente descubrí que bajo las piedras había muchos animales invertebrados. Eso cambiaría mi vida y hasta hoy en día sigo siendo un buscador de especies bajo piedras, pero también ahora soy un conservacionista que lucha contra la devastación del mundo natural, particularmente en el territorio que me vio nacer: México.
      He trabajado desde joven haciendo estudios florísticos, luchando contra el tráfico de especies, en empresas de arboricultura, he escrito libros, artículos, dado cursos en numerosas universidades e instituciones científicas, etc. También soy miembro activo del Consejo directivo de la Asociación Mexicana de Arboricultura y laboro como asesor técnico en Indomable por naturaleza; un programa de Discovery Chanel.
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2/24/2022

Jacarandas de CDMX

MILENIO DIGITAL, Ciudad de México
Un mapa para localizar las jacarandas


Alberto Díaz Cayeros, economista, politólogo y director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Stanford, creó un mapa para localizar los árboles de jacarandas que durante la primavera colorean de morado las calles de la Ciudad de México.
      A través de la plataforma Medium comentó el proceso para elaborar este mapa en Google Earth sobre la ubicación de estos árboles en el Centro Histórico y las motivaciones que tuvo para hacerlo. 
    Explicó que el verdadero interés para ver las jacarandas además de su belleza fue su inquietud por geocodificar los arboles sobrevivientes a la época pehispánica y las acequias, que son canales abiertos que sirvieron para drenar el lago en donde se localizaba la Ciudad de México.
      Desde 1753 había un mapa hecho por José Antonio de Villaseñor y Sánchez en el que se mostraban las iglesias principales y puntos de interés, la acequia real con aguas fluidas y otras más pequeñas, así como el acueducto que suministra agua desde la época prehispánica desde los manantiales de Chapultepec.
      "Mi suposición inicial fue que muchos árboles en la actualidad, especialmente cualquier árbol viejo que sobrevive en el centro de la ciudad, se ubicaría en los patios y en los alrededores de las primeras edificaciones de la iglesia o en las acequias", explicó el también economista.

     En su búsqueda, Díaz Cayeros encontró que los árboles más viejos en la Ciudad de México son los sauces mexicanos, mejor conocidos como ahuehuetes, cuyo significado es "ancianos de agua", pero no podía mapearlos con imágenes satelitales y en ese análisis halló a las jacarandas: "Cuando comencé a examinar imágenes satelitales, la característica verdaderamente sorprendente que encontré fueron las jacarandas", confesó.
     El académico reconoció que le gustaría crear un proyecto para mapear a los ahuehuetes y que sean el testimonio de la persistencia de las fuerzas naturales en una ciudad pavimentada y construida como la Ciudad de México. "Estoy seguro de que un algoritmo podría programarse y el proceso de aprendizaje automático podría encontrarlos y catalogarlos", escribió el politólogo.
      Díaz Cayeros incluyó en el mapa cerca de unas 400 jacarandas en las áreas que codificó, que son principalmente el Centro Histórico, aunque reconoce que este mapa puede ampliarse.

      Las jacarandas, que son originarias de Sudamérica, fueron adaptados al clima de la Ciudad de México y el académico cree que estos árboles no sólo están cerca de iglesias, donde probablemente echan raíces los árboles por la cercanía con las acequias, sino también en amplios bulevares y complejos habitacionales como Tlatelolco.
     Díaz Cayeros concluyó que este método para georeferenciar a las jacarandas se puede mejorar y realizar mejores visualizaciones que permitan conocer de forma automática la geolocalización de los árboles de jacarandas en toda la ciudad, que permitarán contribuir a su conservación. 
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La llegada de las jacarandás a Ciudad de Mexico 
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9/07/2020

El cardón cuicateco

JOEL Y NELY en CuicatecoSoyYo
El cardón cuicateco

Desde que nací he procurado los días de lluvia y el ligero rocío de las mañanas frescas.
     Con mis grandes raíces me he aferrado al suelo y resistido los intempestivos vientos. Mis brazos de candelabro han soportado el cabello dorado del sol que se funde en la inmensa tierra colorada y mis rígidas espinas han logrado defenderme de los depredadores más feroces.
     He sido hogar de aves y mamíferos, y les he brindado alimento en los días difíciles de su existencia.
     En cientos de años, he visto pasar un sin fin de caminantes y nacer y morir miles de plantas y animales.
     He visto la guerra, la ira del hombre y he contemplado la destrucción de los bosques y los ríos, he llorado y compartido el sufrimiento de mis hermanos, observando cómo han sido heridos de muerte sin razón.
     No veas solo la apariencia de este afable y vigoroso cuerpo, busca en mi interior y encontrarás al ser semejante a ti, que comparte el mismo orgullo de nacer en esta tierra, el que te pide respeto; porque estoy aquí como tu, para enaltecer a mi región; para soñar, sentir y compartir, porque soy Cuicateco y merezco vivir.


Este cardón gigante (Pachycereus weberi) ramifica cerca del suelo y tiene un crecimiento más rápido que el saguaro (Carnegiea gigantea). Resiste hasta -2º.
 Esta foto de 1895 de Leon Diguet es de otro tipo de cardón -Pachycereus plingle- del norte de México - Baja California
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9/05/2020

El sahuaro de la "Expo 92"

 JOSÉ ELÍAS BONELLS
Una joya botánica abandonada a su suerte

Paseando por el recinto actual de lo que fue la Exposición Universal de Sevilla Expo 92 me lo encontré, solo, aislado, triste junto al Pabellón de Méjico, sin ninguna protección, ningún cartel que describiera sus orígenes y su existencia en la ciudad, un “cacto “para muchos, una joya botánica para los amantes de la naturaleza.
      Estas plantas singulares tienen su historia, que debe ser contada a las futuras generaciones. Han pasado solo treinta años de su llegada a Sevilla, se trata de un sahuaro. -Carnegiea gigantea-, procedente del Valle de los Gigantes de Mexicali en Nueva California, México; que fue regalada a la ciudad con motivo de la celebración del certamen, junto al Pabellón que representaba al país en la Exposición Universal.
      Me valgo del reportaje escrito en el blog Esa Sevilla con la colaboración de Dña. Concepción Guzmán (Mexicali, México) por su aportación para la elaboración del mismo para dar a conocer el valor y la importancia de esta joya botánica.
     

El reportaje dice así:
      VINO PARA LA EXPO Y SE QUEDÓ A VIVIR EN LA CARTUJA. -31 de mayo de 2008   

       Pocos saben de su existencia, pero en la Cartuja tenemos un cactus que tiene 14 metros de altura, un peso de 18 toneladas y cientos de años de edad, 1500 según algunas estimaciones.
      El cactus gigante, también llamado Sahuaro o Cardón, fue un regalo del gobierno de México a España y se situó en el hermoso jardín del pabellón mexicano diseñado por Juan Siles Aguilera.
      Trasladar el Sahuaro a Sevilla fue toda una odisea. Primero se seleccionó el ejemplar de entre los cientos que hay en el Valle de los Gigantes de Mexicali, en Nueva California.
      Se escogió el que se encontraba en mejor estado de entre los más esbeltos que además tenía una historia curiosa puesto que en 1975 ya se barajó la posibilidad de trasladarlo al Ayuntamiento de Mexicali por su belleza, aunque se desechó la idea por su coste y su complejidad técnica. En su lugar se erigió una réplica en hormigón.
      El 14 de diciembre de 1991 comenzaron los trabajos para trasladar el cactus a Sevilla. La noticia corrió como la pólvora entre los habitantes de la zona. Muchos se sintieron orgullosos de que algo suyo viajara a España para representar a su país en la Exposición Universal pero también hubo otros que se manifestaron en contra e intentaron impedirlo, incluso se trató el tema en el Congreso del Estado suspendiéndose los trabajos el 23 de enero.
      Un mes después se reanudaron al asegurar los técnicos que el cactus no sufriría ningún daño al ser extraído completo con sus 10 metros de raíces. Para conseguirlo se diseñó una enorme jaula metálica y se trabajó sin descanso, día y noche.
      La extracción del cactus se convirtió en un acontecimiento mediático y prensa y televisión informaban de la marcha de los trabajos. Cientos de personas, muchos de ellos turistas norteamericanos, se trasladaron hasta el Valle de los Gigantes para ver los trabajos in situ.
      La polémica surgida en torno al traslado del cactus provocó que el congreso mexicano declarara el lugar Santuario de los Cardones gracias a lo cual la zona está actualmente protegida y es punto de atracción turística.

Labores del trasplante del sahuaro

            
     El 17 de marzo y con la ayuda de tres grúas se consiguió extraer el cactus. El cajón ideado para las raíces se rellenó de material sintético para mantenerlo húmedo.
Para trasladarlo se utilizó un tráiler de treinta ruedas que sufrió un hundimiento en la arena del que tuvo que ser auxiliado por varias grúas, algunas de las cuales también sufrieron las consecuencias del desierto.
      El día 18 de marzo el cardón llegó a la localidad de San Felipe donde miles de personas esperaban para despedirlo entonando cánticos populares. Algunos grupos ecologistas intentaron boicotear el acto. En la jaula del cactus se leía la inscripción:

“SAHUARO, SAN FELIPE, B. C. PUEBLO NATAL, TE DESEA FELIZ VIAJE A ESPAÑA”
      Si la extracción del cactus fue una odisea, el viaje no lo fue menos debido a la precariedad de las carreteras de la zona, a lo especial del transporte y a la inminente fecha de inauguración de la Expo. Para colmo los ecologistas esperaban en el puerto de Veracruz para sabotear la salida. ¡¡¡NO LLEGARÍAN A TIEMPO!!!
      Pero cuando todo estaba perdido ocurrió el milagro, un avión ruso se encontraba varado en San Diego por falta de dinero. Juan Siles llegó a un acuerdo económico con ellos para el traslado del cactus desde Hermosillo (Sonora) hasta Sevilla.

      El tráiler tuvo que recorrer unas treinta horas más de viaje y la jaula se resintió, por lo que tuvo que ser reparada. El cactus llegó al aeropuerto de Hermosillo el día 21 de marzo escoltado por la policía federal.
      Una vez cargado en el avión éste despegó rumbo a Miami (Florida) donde hacía escala sin percatarse de que dentro viajaba uno de los técnicos del traslado, Alfredo Silvestre, que estaba terminando de ajustar la jaula dentro del avión y que al no hablar inglés no entendió las indicaciones de los pilotos, por lo que se encontró viajando a España sin equipaje y sin pasaporte, ni dinero.
      En la noche del día 22 el avión partió de Miami hacia el aeropuerto de Sevilla donde llegó en la mañana del 23 de marzo de 1992. Las autoridades españolas se encontraron con Alfredo en el avión que les declaró que estaba muy cansado y que había perdido la noción del tiempo, pero que estaba muy feliz de estar en la madre patria a la que traía un presente milenario para la Expo. La policía se hizo cargo de la situación de indocumentación del técnico concediéndole un permiso especial: “Estás en tu casa, como mexicano eres bienvenido a España”.
      Pero los problemas no habían acabado, no se encontró ninguna grua adecuada para descargar el cactus y hubo que hacerlo con las propias del aeropuerto y la ayuda de decenas de voluntarios que arrastraron la jaula fuera de la pista para que el aeropuerto pudiera seguir operando.
      Por la tarde un tráiler trasladó el cactus a la Isla de la Cartuja donde continuaron los problemas al no poder entrar por el puente del Alamillo y tener que desviarse por la recién construida ronda Supermartes. Al llegar al pabellón, más inconvenientes, el acceso a la zona donde debía colocarse estaba bloqueado y había que contratar dos enormes guas para elevar el sahuaro por encima del pabellón de México.
      En la tarde del 23 de marzo el bello ejemplar quedó colocado en su lugar definitivo, momento en el que Alfredo por fin pudo respirar tranquilo. Jacinto Pellón invitó al técnico mexicano a visitar las obras de la Expo y se hizo cargo de los gastos de estancia y repatriación de Alfredo. Pero el pobre hombre al llegar a Estados Unidos fue arrestado por no llevar documentación y tuvo que mediar la embajada española ya que la historia que el hombre contaba de que había llevado un cactus gigante a España como que no era muy creíble. Le dejaron ir no sin antes multarle con con 90 dólares.
      Durante los seis meses de la Exposición Universal el sahuaro gigante lució en todo su explendor junto al pabellón de México donde los visitantes se hacían fotos ignorando la odisea que supuso traerlo a Sevilla. Después, como tantos otros legados de la Exposición, quedó en el olvido…, aunque ahí sigue el sahuaro, aclimatándose como puede al clima sevillano.
      Vino a visitar la Expo y se quedó a vivir entre nosotros regalándonos cada día una de las imágenes más evocadoras de las que se puede disfrutar en la Cartuja. Creo que ya va tocando que las autoridades muestren interés por él y se le dote de unos cuidados periódicos y de un mantenimiento que asegure su supervivencia.

Así finaliza el reportaje, con el comentario de un ciudadano en el año 2013:
Sahuaro recien plantado
     
Desde 1992 vive en Sevilla un saguaro gigante (como los del Coyote y el Correcaminos) trasladado por las autoridades mexicanas por motivo del expo de ese mismo año, desde entonces uno de los pocos saguaros gigantes que sobreviven fuera de su ecosistema sufre la dejadez y desidia de la administración andaluza.
      Hoy doy un toque de atención a quien corresponda para que el sahuaro reciba las atenciones y el mantenimiento adecuado, abonos, oxigenación de raíces, riegos etc… que hagan falta para conservar este monumento vegetal que con tanto cariño nos envió Méjico.
      Vino como cardón Pachycereus pringlei y se le conoce también como “Sahuaro gigante", pero las características son distintas de la Carnegiea gigantea que es el que está plantado en Sevilla, especie endémica del desierto de la Baja California y Sonora.
      La cactácea de mayores dimensiones del mundo, Carnegiea gigantea (Engelmann), Saguaro o cactus gigante, tiene tallos de más de 25 cm de diámetro, más anchos donde surgen las ramas proximales. Flores usualmente terminales, 6.5-8.5 cm diam.; escamas en tubos de flores ampliamente triangulares a redondeadas, verdes con ápices rojos; ovario con lóculo a 25 mm; filamentos blancos, cortos; anteras bronceadas. Semillas: testa delgada. 2n = 22. Floración desde principios de mayo hasta finales de junio. Desierto de Sonora.
      En su hábitat Carnegiea gigantea, el saguaro (también llamado sahuaro) es el cactus norteamericano más conspicuo y más estudiado. Es el cactus más alto de la flora, de hecho, estos son los árboles más altos de los desiertos de los Estados Unidos.
      Sus flores, que se abren dos horas después de la puesta del sol y son visitadas de noche y durante el día por una gran variedad de posibles polinizadores, incluidos aves, murciélagos e insectos, que en conjunto contribuyen a la producción de frutos.
      Las frutas y semillas de Saguaro son alimento importante para la vida silvestre. Los pájaros carpinteros y los pequeños búhos anidan en los tallos. El tejido cicatricial que se forma alrededor de las cavidades de
nidos excavadas en tallos de saguaro se encuentra más tarde entre los restos de un saguaro muerto como una concha dura y marrón conocida como “bota de saguaro” debido a su forma. Las observaciones descuidadas o distantes de los frutos rojos brillantes dehiscentes son responsables de informes anuales y erróneos de “saguaros de flores rojas”. La pulpa de las sabrosas frutas es comestible, y durante siglos los frutos, disponibles durante la mitad del verano, han sido cosechados por los nativos americanos como un alimento anual confiable para producir vino, mermelada y obtener semillas. El saguaro es la flor del estado de Arizona.
     Conocida su historia y sus aventuras para traer tan insigne monumento a la ciudad de Sevilla, bien vale que se identifique con un cartel informativo que relate la trascendencia que supuso el regalo a la ciudad de una cactácea excepcional datada de mas de 1.500 años, que se la proteja y cuide como la joya botánica que es.
LA SEVILLA CULTURAL AGRADECERÁ TODO CUANTO SE HAGA EN BENEFICIO DEL SAHUARO.

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---Foto del 18 de Abril de 2021---
 
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9/22/2018

CARLOS PELLICER, México (1897-1977)
Esquema de una Oda Tropical


                                                         A Jorge Cuesta
Ilustración de Minerva GM.
La oda tropical a cuatro voces
ha de llegar sentada en la mecida
que amarró la guirnalda de la orquídea.

Vendrá del Sur, del Este y del Oeste,
del Norte avión, del Centro que culmina
la pirámide trunca de mi vida.

Yo quiero arder mis pies en los braseros
de la angustia más sola,
para salir desnudo hacia el poema
con las sandalias de aire que otros poros
inocentes le den.

A la cintura tórrida del día
han de correr los jóvenes aceites
de las noches de luna del pantano.

La esbeltez de ese día
será la fuga de la danza en ella,
la voluntad medida en el instante
del reposo estatuario,
el agua de la sed
rota en el cántaro.

Entonces yo podría
tolerar la epidermis
de la vida espiral de la palmera,
valerme de su sombra que los aires mutilan,
ser fiel a su belleza
sin pedestal, erecta en ella misma,
sola, tan sola que todos los árboles
la miran noche y día.
Así mi voz al centro de las cuatro
voces fundamentales
tendrá sobre sus hombros
el peso de las aves del paraíso.
La palabra Oceanía
se podría bañar en buches de oro
y en la espuma flotante que se quiebra,
oírse, espuma a espuma, gigantesca.
El deseo del viaje,
siempre deseo sería.
Del fruto verde a los frutos maduros
las distancias maduran en penumbras
que de pronto retoñan en tonos niños.

En la ciudad, entre fuerzas automóviles
huele un poco de vidrios a guanábanas.
En la bolsa de semen de los trópicos
que huele a azul en carnes madrugadas
en el encanto lóbrego del bosque.
La tortuga terrestre
carga encima un gran trozo
que cayó cuando el sol se hacía lenguas.
Y así huele a guanábana
de los helechos a la ceiba.

Un triángulo divino
macera su quietud entre la selva
del Ganges. Las pasiones
crecen hasta pudrirse. Sube entonces
el tiempo de los lotos y la selva
tiene ya en su poder una sonrisa.

De los tigres al boa
hormiguea la voz de la aventura
espiritual. Y el Himalaya
tomó en sus brazos la quietud nacida
junto a las verdes máquinas del trópico.
Las brisas limoneras
ruedan en el remanso de los ríos.
Y la iguana nostálgica de siglos
en los perfiles largos de su tiempo
fue, es, y será.

Una tarde en Chichén yo estaba en medio
del agua subterránea que un instante
se vuelve cielo. En los muros del pozo
un jardín vertical cerraba el vuelo
de mis ojos. Silencio tras silencio
me anudaron la voz y en cada músculo
sentí mi desnudez hecha de espanto.
Una serpiente, apenas,
desató aquel encanto
y pasó por mi sangre una gran sombra
que ya en el horizonte fue un lucero.

¿Las manos del destino
encendieron la hoguera de mi cuerpo?

En los estanques del Brasil diez hojas
junto a otras diez hojas, junto a otras diez hojas,
de un metro de diámetro
florean en un día, cada año,
una flor sola, blanca al entreabrirse,
que al paso que el gran sol del Amazonas
sube,
se tiñe lentamente de los rosas del juego
a los rojos que horadan la sangre de la muerte;
y así naufraga cuando el sol acaba
y fecunda pudriéndose la otra primavera.

El trópico entrañable
sostiene en carne viva la belleza
de Dios. La tierra, el agua, el aire, el fuego,
al Sur, al Norte, al Este y al Oeste
concentran las semillas esenciales
el cielo de sorpresas
la desnudez intacta de las horas
y el ruido de las vastas soledades.

La oda tropical a cuatro voces
podrá llegar, palabra por palabra,
a beber en mis labios,
a amarrarse en mis brazos,
a golpear en mi pecho,
a sentarse en mis piernas,
a darme la salud hasta matarme
y a esparcirme en sí misma,
a que yo sea, a vuelta de palabras,
palmera y antílope,
ceiba y caimán, helecho y ave-lira,
tarántula y orquídea, zenzontle y anaconda.
Entonces seré un grito, un solo grito claro
que dirija en mi voz las propias voces
y alce de monte a monte
la voz del mar que arrastra las ciudades
¡oh trópico!
y el grito de la noche que alerta el horizonte.


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6/20/2018

BOSQUES RELICTOS DE MÉXICO

     A lo largo de su existencia, los bosques y selvas tropicales del mundo, se han visto afectados por fuerzas naturales como glaciaciones, erupciones, sequías y tormentas. Estos eventos causan daños en grandes extensiones y, sin embargo, sus remanentes supervivientes continúan su proceso evolutivo permitiendo que estas asociaciones, llamadas bosques relictos, puedan regenerarse en zonas bajo condiciones específicas. 
     Los bosques relictos son vestigios de territorios vegetales cuya historia se remonta a millones de años, estos ambientes han sobrevivido a los cambios y nos muestran cómo era la vegetación en grandes extensiones, cuando las condiciones ambientales eran distintas. 
     Albergan árboles de especies amenazadas o de distribución restringida, se consideran reservas de material genético para la restauración y rehabilitación de otras áreas deforestadas o degradadas, ya que son como un banco de semillas. En ellos se encuentran árboles padres, generadores de semillas.
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5/11/2018

TATSUGORO MATSUMOTO
Las Jacarandas de CDMX (Ciudad de México)

El origen de este artículo es la pequeña noticia del florecimiento de las jacarandas en CDMX, México Capital. 

Tatsugoro Matsumoto y su esposa
     Cuando florecen las jacarandas que innundan Ciudad de México y cubren el pavimento de color lila  quiere decir que ha llegado la primavera a esta inmensa urbe, la estación lluviosa que todos los ciudadanos esperan.
     La jacaranda no es un árbol endémico de México y los antecedentes históricos de su plantación en Ciudad de México no están muy claros y ciertos relatos rayan en la leyenda. El origen de este árbol hay que buscarlo muy al sur, en la América intertropical y subtropical. Es un género de unas 50 especies aceptadas, de la familia de las bignoniáceas. Se conoce vulgarmente como jacarandá, jacaranda, gualanday o tarco


La historia de TATSUGORO MATSUMOTO
     Una de las historias cuenta que Oscar Heeren, acaudalado comerciante alemán establecido en la ciudad portuaria de Yokohama, cerca de Yedo (hoy Tokio), residía en Tsukiji, una zona para extranjeros en la que antiguamente se levantaban los palacios de los señores feudales del interior del país, que por obligación debían de vivir medio año en la capital del imperio. Su residencia era una de los más grandes y poseía un jardín de estilo japonés con un gran lago artificial.
     Heeren fue nombrado en 1872 primer Cónsul General Honorario del Perú en el Japón. Su conocimiento de la sociedad japonesa fue una importante contribución al establecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Perú y Japón, que se concretaron el 21 de agosto de 1873, con la firma de Tratado de Paz, Amistad, Comercio y Navegación.
     Cuando se trasladó a Lima, construyó su famosa "Quinta El Carmen" de estilo austro-húngro,  denominación que algunos dicen se debió a que su esposa se llamaba Carmen Ignacia; otros, encuentran la razón en la cercanía que Heeren tenía con la iglesia y monasterio de El Carmen.
     Como recuerdo de su anterior residencia, encargó un jardín japonés -el primero en Perú- a una de las más prestigiosas casas de jardinería de Tokio. En 1892 el jardinero imperial Tatsugoro Matsumoto fue enviado a Lima. Matsumoto era paisajista y floricultor, experto en el arte de la jardinería japonesa, reconocida desde la era Muromachi (1336-1573), y destacada por el gusto por los jardines, los arreglos florales y la ceremonia del té.
     Antes de llegar a Lima nuestro personaje recaló en Ciudad de México llamándole la atención el aprecio especial por las flores y las plantas que había en ese país.
     En Perú trabajó unos años y allí conoció al mexicano José Landero y Cos, un rico hacendado negociante de la minería, quién le invitó que creara un jardín japonés que incluyera un lago en su hacienda de San Juan Hueyapan, cerca de la ciudad de Pachuca (Hidalgo-México). Matsumoto decidió trasladarse a México pero antes viajó a Japón para visitar a su familia, prometiendoles que volvería con fortuna. En el regreso realizó una corta estancia en Estados Unidos donde trabajó en el mantenimiento del gran jardín japonés que se construyó como parte de una exposición internacional que tuvo lugar en el año de 1894 en la ciudad de San Francisco, en el Golden Gate Park.
     Al término de su trabajo en Pachuca se trasladó a la Ciudad de México, donde la Colonia Roma se encontraba en su apogeo siendo el barrio más elegante y el preferido de los nuevos ricos. La mayoría de las casas eran muy grandes con un extenso terreno. Matsumoto, sin duda, era el indicado para diseñar y cuidar los jardines de las residencias elegantes de todo el barrio. La fama de su trabajo hizo que fuera contratado por el presidente Porfirio Díaz (1880-1910), en el final de su presidencia, para que se hiciera cargo tanto de los arreglos florales de la residencia presidencial  como del mismo bosque que rodeaba el enorme castillo de Chapultepec, Ciudad de México.
     En 1910, en el primer centenario de la independencia, el presidente Porfirio invitó a delegaciones de todo el mundo, entre ellas la de Japón. Esta delegación patrocinó una importante exposición de productos japoneses en el “Palacio de Cristal” que hoy se conoce como el Museo del Chopo. Al lado  del palacio, Matsumoto construyó un jardín con un pequeño lago artificial que inauguraron el propio presidente Díaz y la delegación diplomática japonesa.
     Ese mismo año llegó el hijo de Matsumoto a México, Sanchiro Matsumoto, quien le ayudó a administrar su negocio al que su padre no le ponía cuidado. Juntos comenzaron a crear un gran emporio, a pesar del periodo convulso que vivió México en los años sucesivos.
     Al estabilizarse la situación política, después del enfrentamiento armado, los Matsumoto recomendaron al presidente Álvaro Obregón (1920-1924) plantar en las principales avenidas de la ciudad de México árboles de jacaranda que Tatsugoro había introducido desde Brasil y había reproducido con éxito en sus viveros. Las condiciones climáticas eran las adecuadas para que en el inicio de la primavera el árbol floreciera, y consideró que la flor duraría más tiempo que en su lugar natal ante la ausencia de lluvia en la Ciudad de México durante esa temporada.
     La visión de Matsumoto fue certera, el árbol de jacaranda se reprodujo ampliamente en la Ciudad de México, y hasta algunos la consideraron flor nativa. Desde entonces podemos disfrutar de la magia de las Jacaranda en los meses de marzo y abril.
     En los años siguientes, los Matsumoto comprarían una casa en la Colonia Roma donde además instalaron uno de sus viveros para reproducir las plantas y árboles que cultivaban con gran esmero. En el año de 1922, la joven Maso Matsui llegó a México para casarse con Sanshiro; ella y su suegra abrirían una floristería en la parte frontal de su casa.
     La segunda guerra mundial hizo que la comunidad japonesa se viera desamparada ante la represión ejercida desde EE.UU. Los Matsumoto fueron de gran ayuda, llegaron a tener en su finca y bajo su protección a más de 900 inmigrantes japoneses, gracias a los contactos que guardaban con la clase dirigente.
     Tatsugoro Matsumoto murió en Ciudad de México en 1955, a los 94 años de edad.


Fuente:
Noticieros.televisa.com 
Sergio Hernández Galindo de "Los que vinieron de Nagano"
https://es.wikipedia.org/wiki/Inmigraci%C3%B3n_japonesa_en_M%C3%A9xico
http://www.perushimpo.com/noticias.php?idp=7637
https://es.wikipedia.org/wiki/Porfirio_D%C3%ADaz
http://sitquije.com/mundo/clima-no-palabra-honor
https://es.wikipedia.org/wiki/Jacaranda
hhttp://www.perushimpo.com/noticias.php?idp=7637ttp://vita.org.mx/la-historia-de-la-llegada-de-las-jacarandas-a-mexico/
https://rotativo.com.mx/turismo/581716-tatsugoro-matsumoto-la-magia-las-jacarandas-mexico/
Alberto Díaz Cayeros ha creado un mapa donde se sitúan las 400 y pico jacarandás del centro de la Ciudad de México

http://www.milenio.com/df/mapa-jacarandas-ciudad-mexico-google-earth-arboles-alberto-diaz-cayeros_0_1150085235.html
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11/02/2017

Sabino de Xochimilco, Ciudad de México

SABINO DE XOCHIMILCO
Plazuela de San Juan Bautista, Ciudad de México

    
Ciudad de México está asentada en lo que fue una zona lacustre. Cuatro pontones daban acceso a la capital del imperio azteca. En este ambiente húmedo prosperaron bien los ahuehuetes, "señores del agua". Hoy día aún podemos visitar algunos de estos árboles ilustres. En la Plazuela de San Juan Bautista de Xochimilco, visitamos al gran sabino que tiene tres pies.
 
   
Según me contaron, hasta no hace mucho tiempo eran los propios vecinos los que se encargaban de cuidar el recinto del árbol. Allí tenían sus tertulias y allí exponían los trabajos los artesanos del papel maché. Después llegaron los organismos públicos -Universidad de Antropología de Chapingo- que se otorgaron dicha responsabilidad, -"Salid de este espacio, nosotros nos hacemos cargo". -¿Por qué, si este es un espacio del pueblo?. A partir de ese momento nadie más se ocupó de árbol, sólo le quitaron las ramas muertas y le liberaron de los anillos de hierro que le habían colocado en los años 60 pensando que podría abrirse y colapsar, y nada más. Ahora nadie se ocupa del Sabino. Este recinto está abandonado -basura, perros bravos- la plazuela debería estar limpia y libre de coches para uso de los vecinos. El ahuehuete requiere espacio, es un árbol de gran embergadura y su tamaño, si le dejan, puede llegar a ser descomunal.
     Artesanos como Lorenzo Mendoza y demás gentes deben emprender una campaña para recuperar dicho espacio. Si antes era suyo y lo cuidaban ahora deben recuperarlo. 
     Según relató Rodolfo Cordero López, cronista de Xochimilco, este árbol fue plantado en 1521 por el tlatoani Cuauhtémoc en agradecimiento a los xochimilcas por haber defendido Tenochtitlán junto con los tlateloalcas, y establecer una alianza permanente contra los conquistadores.
     Una de las leyendas cuenta que en un templo del Barrio de la Santísima, a finales del siglo XIX, se cayó la imagen de Dios Padre y no se pudo recomponer. Para reponer esa imagen los vecinos pidieron a los viejos de San Juan que les aportaran un pedazo del ahuehuete que tenía tres pies, uno de ellos seco. Cortaron el seco y con él labraron una imagen. Con el tiempo un tercer pie se formó en la base del árbol. Los viejos xochimilcas dijeron al haber tallado la imagen de Dios Padre con el tronco del sabino, en éste reprodujo la divina trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Se aprecia la huella que dejaron por los anillos de hierro
     Este árbol ha visto, con el paso de las generaciones, el paso del México postcolonial a la ciudad moderna, cómo se secaban los canales y se urbanizaba el espacio. De entre las raíces del árbol brotaba un manantial que vertía las aguas a los canales de la zona. Ahora ya no hay manantial pero me aseguran que al árbol se le riega.


Ubicación: Calle Sabino, plaza de San Juan Bautista, Xochimilco, Ciudad de México
Patrimonio Histórico por el Instituto Nacional de Arqueología e Historia (INAH) en 1987
Edad: +/- 500 años
Altura: 19 m
Circunferencia a 1,30m.: unos 14m (se ramifica a poca altura)

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Una ciudad en el lago
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9/24/2017

El Sabino de Zimapán, México

SABINO DE ZIMAPÁN
Estado de Hidalgo, México

Sabino ... Ahuehuete ... Ciprés de Moctezuma ...  (Taxodium mucronatum)... 
EL VIEJO DEL AGUA
Marzo de  2016
El pueblo de Zimapán heredó este gran ahuehuete que ahora depende de su protección. Todas las generaciones se han sentido orgullosas de tener este emblemático árbol. En otros tiempos el agua era tan abundante que en un estanque cercano chapoteaban los patos. Ahora este gran sabino no cuenta con el suficiente suministro de agua, el manantial que le suministraba la humedad ha sido desviado o cortado. Probablemente su caudal ha disminuido debido a los problemas de escasez de agua que también es un problema mundial. Según me dijeron este espacio, ahora parque municipal, perteneció al ejército.
      Este gran sabino, gran vecino y gran monumento, va a depender de la voluntad de los vecinos para seguir en pie o que desaparezca para siempre. Las ramas más altas denotan que ha sufrido carencia de agua. Hace unos años talaron las ramas secas en el curso de la rehabilitación que se le hizo, con el apoyo económico de una persona altruísta, Don Enrique Rello.
      El parque, me dijeron, estuvo cerrado al público por algún tiempo. Cuando yo lo visité, en marzo de 2016 no había ningún impedimento. Estaban acondicionando el contorno del árbol, recomponiendo un gran alcorque que protejía las raíces del sabino de las pisadas de los visitantes. Habría que intentar que las gentes "se acerquen", lo estimen, lo sientan como suyo, que disfruten de su compañía pero que no se se acerquen tanto como para que estropeen sus raíces más someras.
     La gente del pueblo se siente muy orgullosa de esta belleza natural y, con beneplácito, lo muestran a los visitantes como algo muy suyo y que les da identidad. Existe una asociación civil que está trabajando para que sea considerado patrimonio de la humanidad y así tener la protección permanente internacional, de esa manera contaría con apoyo para velar por su supervivencia.

Nombre común: Sabino. 
Nombre científico: Taxodium mucronatum Ten.
Familia: Ahuehuetes.
Perímetro del tronco: 14.6 metros.
Altura: 25 metros.
Diámetro de la copa: 33 metros.
Edad atribuida: 300 años.
Historia: Según algunas versiones en sus ramas se ajustició a varias gentes en la Revolución Mexicana.

Año 2016, mas o menos desde el mismo punto de vista que la siguiente foto
Año 2002, el sufrimiento del árbol es notable por la carencia de agua



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4/08/2017

AHUEHUETE DE CHALMA
Ocuilán de Arteaga, Estado de México, México

Los romeros dejan ofrendas el altos y colinas
     La conducta humana es, a veces, inexplicable. Cuando llegué a visitar el ahuehuete de Chalma no contaba con el espectáculo de los "retales" de las peregrinaciones. El día de mi visita no había aglomeración de gentes, la mayoría de los puestos callejeros estaban cerrrados y las pensiones estaban vacías. Aún sin ser testigo de las peregrinaciones que aquí se realizan puedes darte cuenta de la veneración que tienen los fieles por este lugar.
      El trabajo de Carlos Martínez Marín (1972), "Los santuarios y peregrinaciones en el México Prehispánico", hace mención especial a la cueva de Chalma y a la deidad que ahí se adoraba. El rito prehispánico dio origen a las actuales peregrinaciones y fueron el origen del santuario que hoy visitamos, y cuya géneis conocemos por la obra del agustino Joaquín Sardo (1810), considerada como la fuente fundamental para entender la historia del santuario y el mito del Señor de Chalma. Este santuario es el segundo más visitado de México, después de la Basílica de Guadalupe.
     La historia cuenta que Sebastián de Tolentino y Nicolás de Perea, frailes de la Orden de San Agustín, llegaron en 1539 para realizar un proceso de evangelización en Malinalco y Chalma y escucharon que en una de las cuevas cercanas se veneraba, con sacrificios humanos, a Oxtotéotl -Dios de la Cueva-. Al dirigirse a la cueva con el propósito de destruir el ídolo y promover la veneración de Jesucristo, los frailes se encontraron con la estatua de un Cristo crucificado y con el ídolo prehispánico hecho pedazos a sus pies. Los frailes comenzaron el ritual de bañarse al llegar al Ahuehuete, lavar su ropa, descansar y, al día siguiente, continuar su camino con una corona de huizache -acacia- en la cabeza y, sobre a su espalda, una cruz de madera para venerar a su dios.
     Las peregrinaciones tienen lugar principalmente en trece fiestas a lo largo del año, las más importantes son el 6 de enero, el Miércoles de Ceniza, el primer viernes de Cuaresma, la Semana Santa, Pentecostés, el 1 de julio día del Señor de Chalma, el 28 de agosto día de San Agustín, el 29 de septiembre día de San Miguel Arcángel y la Navidad. Las principales actividades religiosas que se llevan a cabo son la peregrinación a pie, posteriormente una serie de danzas tradicionales ofrecidas al Señor de Chalma, siendo estas últimas lo más conocido por la población y acudir a la misa en el santuario.
Santuario
     El ahuehuete, al que la tradición popular ha atribuido propiedades milagrosas, es un testigo mudo de creencias, ritos de purificación y bailes de coronación que se suceden cada día a sus pies. Se asienta sobre un manantial, parece, él mismo, fruto del agua, agua que a pocos metros se une al caudal que proviene del cerro de las Lagunas de Zempoala. Todo este caudal va cayendo de pileta en pileta en forma de escalera a los pies del corpulento árbol. Por ello también es conocido como el “Árbol Sagrado” y cada año acuden miles de peregrinos provenientes de toda la República Mexicana. El Ahuehuete es un paso obligado para los fieles, sobre todo para quienes visitan por primera vez este lugar. Realizan un ritual de iniciación antes de llegar al Santuario del Señor de Chalma.
     Hay un dicho popular que nace en este entorno.... “ni yendo a bailar a Chalma”, al afirmar que algo no tiene solución o por más que uno intente su propósito, ya sea mediante rituales, promesas o mandas, no podrá conseguirlo.
     Según el Registro Nacional de Árboles Majestuosos de México, realizado por la asociación civil Reforestamos México, el Ahuehuete de Chalma es uno de los 33 árboles más representativos del Estado de México y está en riesgo por la presión urbana.
Localización: Kilómetro 40 de la Carretera Santiago Tianguistengo-Chalma.
Municipio: Ocuilan de Arteaga.
Perímetro del tronco: 12,5 m
Altura: 37 metros.
Edad atribuida: 227 años


Puestos en Chalma

Es triste pero aquí terminan las coronas ofrendadas
Exvotos en el ahuehuete
o colgados de las ramas de los árboles del camino
     Bueno, la belleza está ahí, un poco oculta entre los restos de botellas y prendas. Si un día quieren pueden recuperarla, el marco no se mueve.

Información:
https://arkeopatias.wordpress.com/2012/02/20/imagenes-peregrinas-que-se-negaron-a-llegar/
http://ntrzacatecas.com/2016/05/29/ahuehuete-de-chalma-arbol-lleno-de-misticismo/

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