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22 junio 2026

El Oyamel, el anfitrión de las Mariposas Monarca en México

EL OYAMEL Y LAS MARIPOSAS "MONARCA"

El oyamel (Abies religiosa) es una conífera de la familia de las pináceas. Es nativo de las montañas centrales y del sur de México y del oeste de Guatemala. Crece a altitudes de 2500 a 4100 m.s.n.m. en bosques frescos y con alta precipitación, de veranos húmedos y caída de nieve invernal. Es el árbol preferido de la mariposa Monarca en los bosques de hibernación de Michoacán y Estado de México, que proporciona protección contra el frío, la nieve y la lluvia durante el invierno. Los lugares donde se concentran para pasar el invierno se llaman santuarios. Éstos son bien conocidos en México:  

Estado de Michoacán: El Rosario en Ocampo y Sierra Chincua, en Angangueo 
Estado de México: La Mesa (Sierra Campanario), El Capulín, en el cerro Pelón, municipio de Donato Guerra, y San Mateo Almomoloa, en Piedra Herrada.

Ciclo de las mariposas monarca

 El nombrar estos lugares no excluye que se puedan agrupar en otros enclaves y tampoco que sean determinados árboles sobre los que se posen. De temporada en temporada hay ligeras variaciones. Las áreas de agrupación suelen acordonarlas los municipios y el visitante solo puede recorrer la zona perimetral. La época para la visita es en invierno, siendo a principios de Febrero cuando se desperezan y comienza la danza del apareamiento, momento que precede a la migración de las hembras pues los machos mueren después de la cópula. A esta generación que, habiendo nacido en el norte, emigra hasta México y que en la primavera vuelve al norte, EE.UU y Canadá, se le llama la "matusalén" porque llega a vivir 6-8 meses. Al llegar al norte en primavera hacen la puesta en las plantas del género Asclepia/algodoncillos, por ser el alimento de las larvas. Después se suceden dos o tres generaciones hasta que la que ha nacido antes del otoño es la que emigra e hiberna en México. 

Este árbol proporciona a las monarca un microclima perfecto para hibernar en México. Sus densas copas actúan como una "cobija" y un "paraguas" natural, protegiéndolas del frío intenso, la nieve y las tormentas invernales:

  • Refugio climático: La estructura del bosque de oyamel mantiene una temperatura adecuada, ayudando a las mariposas a no perder el calor corporal durante las noches frías.
  • Protección física: Protege a las mariposas de congelarse durante las tormentas invernales, evitando que se mojen sus alas.
  • Zona de descanso: El oyamel proporciona las ramas perfectas donde las mariposas se cuelgan y ahorran energía, entrando en un estado de letargo o reposo.
  • Descripción del oyamel

    Es un árbol de tamaño grande, perennifolio, de 25 a 60 m de altura, con un tronco recto de hasta 2 m de diámetro. La puntas de sus ramas tienen forma de cruz, de ahí su nombre "religiosa" (algunos se exceden en imaginación). Las hojas son como agujas, chatas, de 15 a 35 mm de longitud y 1.5 mm de ancho por 0.5 mm de espesor, verde oscuro en el haz, y con dos bandas azul blancas de estomas en el envés; el extremo de la hoja es agudo. El arreglo de hojas es en espiral. Los conos tienen 8-16 cm de longitud y 4-6 cm de ancho, antes de madurar azul púrpura oscuro; las brácteas son púrpura o verdosas, de moderada longitud. Las semillas aladas se despegan cuando los conos se desintegran en la madurez, 7 a 9 meses después de la polinización. 
         Hay una corriente científica que critica las talas que se están haciendo en diversas zonas ya que todavía no se ha dilucidado si hay hasta tres especies diferentes de oyamel. Durante los estudios en la región del Nevado de Colima se recolectaron muestras de una población que está descrita como Abies religiosa aunque para algunos estudiosos esas poblaciones representan una especie particular y endémica a la región, Abies colimensis. Algunos ejemplares del Nevado de Colima (Jalisco) tienen conos con brácteas grandes, similares al Abies procera. Se calcula que esta especie tan solo cubre el 0.1% del país, por tanto es imperiosa la necesidad de preservar el código genético de estas variedades.

    Distribución y hábitat

         Es un árbol de alta montaña muy resistente al frío, pero no así al calor. Prefiere temperaturas medias anuales de entre -10 °C y 15 °C, máximas de 25 °C y una precipitación anual alrededor de 1000 mm o más. Vegeta en suelos jóvenes de origen volcánico, ligeramente ácidos (pH 5-7) y muy ricos en materia orgánica. Prefiere sustratos bien drenados y húmedos la mayor parte del año, por lo que prospera especialmente en barrancas de las laderas norte de los montes. En general forma comunidades puras, aunque en ocasiones se mezcla con árboles de hoja ancha (Alnus jorullensis, Quercus spp.) o con otras coníferas (Cupressus lindleyi, Pinus spp.). Es un árbol que en su etapa inicial no tolera bien el sol directo, casi siempre nace muy replegado al bosque o bajo la sombra de árboles mayores.

    Usos

    Tiene usos en la construcción, como madera para cimbrado y en la fabricación de tarimas y embalajes. Sin embargo, dada su baja densidad, no se recomienda en usos que la sometan a alta resistencia, ya que es una madera suave, ligera y porosa. También suele utilizarse ornamentalmente como árbol de Navidad. Las plantaciones forestales de esta especie están creciendo de manera considerable en México.  


    Información:
    https://www.youtube.com/watch?v=ArwqrGwFY0Q&t=8s (inglés)
    https://es.wikipedia.org/wiki/Asclepias (asclepias /algodoncillo)
    https://www.gob.mx/semarnat/articulos/conoce-seis-santuarios-donde-puedes-conocer-a-la-mariposa-monarca?idiom=es
    https://monarchconservation.org/es/monarch-status/about-the-monarch-butterfly
    https://es.wikipedia.org/wiki/Abies_religiosa
    file:///C:/Users/Win11/Downloads/Dialnet-MapaForestalDelAreaDeProteccionDeFloraYFaunaNevado-10113639.pdf
     

    Diversos tipos de Algodoncillos

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    04 abril 2024

    IRMA PINEDA (México, 1974)
    Canta la mujer:

    Niño hermoso
    al que más ama mi corazón
    tu padre
    el que te ama
    ha rasgado la tierra
    a los pies de un árbol grande
    para guardar la olla-casa de tu ombligo.

    La olla es ancha y fresca
    para que el alma de tu ser descanse
    protegida por la tierra de los abuelos
    la que humedecieron con sudor
    la que bendijeron con su trabajo.

    El árbol es frondoso
    amplia su sombra
    largos y fuertes sus brazos
    para que no exista día en que el sol te lastime
    ni haya viento del norte que te derribe.
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    30 junio 2022

    OCTAVIO PAZ (México, 1918-1998)
    Perpetua encarnada


    Tiemblan los intrincados jardines
    juntan los árboles las frentes
    cuchichean
    El día
    arde aún en mis ojos
    Hora a hora lo vi deslizarse
    ancho y feliz como un río
    sombra y luz enlazadas sus orillas
    y un amarillo remolino
    una sola intensidad monótona
    el sol fijo en su centro
    Gravitaciones
    oscilaciones de materia impalpable
    blancas demoliciones
    congregaciones de la espuma nómada
    grandes montañas de allá arriba
    colgadas de la luz
    gloria inmóvil que un parpadeo
    vuelve añicos
    Y aquí abajo
    papayos mangos tamarindos laureles
    araucarias excelsas chirimoyos
    el baniano
    más bosque que árbol
    verde algarabía de millones de hojas
    frutos negruzcos bolsas palpitantes
    murciélagos dormidos colgando de las ramas
     
    Todo era irreal en su demasía
    Sobre la pared encalada
    teatro escrito por el viento y la luz
    las sombras de la enredadera
    más verde que la palabra marzo
    máscara de la tarde
    abstraída en la caligrafía de sus pájaros
    Entre las rejas trémulas de los reflejos
    iba y venía
    una lagartija transparente
    Graciosa terrible diminuta
    cambiaba de lugar y no de tiempo
    subía y bajaba por un presente
    sin antes ni después
    Desde mi ahora
    como aquel que se asoma a precipicios
    yo la miraba
    Mareo
    pululación y vacío
    la tarde la bestezuela mi conciencia
    una vibración idéntica indiferente
    Y vi en la cal una explosión morada
    cuántos soles en un abrir y cerrar de ojos
    Tanta blancura me hizo daño
     
    Me refugié en los eucaliptos
    pedí a su sombra
    llueva o truene
    ser siempre igual
    silencio de raíces
    y la conversación airosa de las hojas
    Pedí templanza pedí perseverancia
    Estoy atado al tiempo
    prendido prendado
    estoy enamorado de este mundo
    ando a tientas en mí mismo extraviado
    pido entereza pido desprendimiento
    abrir los ojos
    evidencias ilesas
    entre las claridades que se anulan
    No la abolición de las imágenes
    la encarnación de los pronombres
    el mundo que entre todos inventamos
    pueblo de signos
    y en su centro
    la solitaria
    Perpetua encarnada
    una mitad mujer
    peña manantial la otra
    Palabra de todos con que hablamos a solas
    pido que siempre me acompañes
    razón del hombre
     
    el animal de manos radiantes
    el animal con ojos en las yemas
     
    La noche se congrega y se ensancha
    nudo de tiempos y racimo de espacios
    veo oigo respiro
    Pido ser obediente a este día y esta noche
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    06 junio 2022

    RENÉ VILLANUEVA MALDONADO, México
    Selenicereus hamatus

    Selenicereus hamatus (Scheidw.) Britton & Rose es una especie de planta fanerógama de la familia Cactaceae. Es endémica de México, Se circunscribe a ciertas áreas donde es muy abundante. Es una planta perenne carnosa expansivo con tallos armados de espinas, de color verde y con las flores de color blanco y amarillo.
    No debemos confundirla con el Selenicereus megalanthus - la Pitaya, o Fruta del Dragón 

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    11 abril 2022

    RENÉ VILLANUEVA MALDONADO (México)
    La Arquitectura de la Ceiba pentandra

    Así se presenta René:

    Soy René Villanueva, Arborista de profesión y naturalista de vocación. Mi pasión por la naturaleza comenzó desde edad temprana, apenas al año de edad, cuando por accidente descubrí que bajo las piedras había muchos animales invertebrados. Eso cambiaría mi vida y hasta hoy en día sigo siendo un buscador de especies bajo piedras, pero también ahora soy un conservacionista que lucha contra la devastación del mundo natural, particularmente en el territorio que me vio nacer: México.
          He trabajado desde joven haciendo estudios florísticos, luchando contra el tráfico de especies, en empresas de arboricultura, he escrito libros, artículos, dado cursos en numerosas universidades e instituciones científicas, etc. También soy miembro activo del Consejo directivo de la Asociación Mexicana de Arboricultura y laboro como asesor técnico en Indomable por naturaleza; un programa de Discovery Chanel.
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    24 febrero 2022

    Jacarandas de CDMX

    MILENIO DIGITAL, Ciudad de México
    Un mapa para localizar las jacarandas


    Alberto Díaz Cayeros, economista, politólogo y director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Stanford, creó un mapa para localizar los árboles de jacarandas que durante la primavera colorean de morado las calles de la Ciudad de México.
          A través de la plataforma Medium comentó el proceso para elaborar este mapa en Google Earth sobre la ubicación de estos árboles en el Centro Histórico y las motivaciones que tuvo para hacerlo. 
        Explicó que el verdadero interés para ver las jacarandas además de su belleza fue su inquietud por geocodificar los arboles sobrevivientes a la época pehispánica y las acequias, que son canales abiertos que sirvieron para drenar el lago en donde se localizaba la Ciudad de México.
          Desde 1753 había un mapa hecho por José Antonio de Villaseñor y Sánchez en el que se mostraban las iglesias principales y puntos de interés, la acequia real con aguas fluidas y otras más pequeñas, así como el acueducto que suministra agua desde la época prehispánica desde los manantiales de Chapultepec.
          "Mi suposición inicial fue que muchos árboles en la actualidad, especialmente cualquier árbol viejo que sobrevive en el centro de la ciudad, se ubicaría en los patios y en los alrededores de las primeras edificaciones de la iglesia o en las acequias", explicó el también economista.

         En su búsqueda, Díaz Cayeros encontró que los árboles más viejos en la Ciudad de México son los sauces mexicanos, mejor conocidos como ahuehuetes, cuyo significado es "ancianos de agua", pero no podía mapearlos con imágenes satelitales y en ese análisis halló a las jacarandas: "Cuando comencé a examinar imágenes satelitales, la característica verdaderamente sorprendente que encontré fueron las jacarandas", confesó.
         El académico reconoció que le gustaría crear un proyecto para mapear a los ahuehuetes y que sean el testimonio de la persistencia de las fuerzas naturales en una ciudad pavimentada y construida como la Ciudad de México. "Estoy seguro de que un algoritmo podría programarse y el proceso de aprendizaje automático podría encontrarlos y catalogarlos", escribió el politólogo.
          Díaz Cayeros incluyó en el mapa cerca de unas 400 jacarandas en las áreas que codificó, que son principalmente el Centro Histórico, aunque reconoce que este mapa puede ampliarse.

          Las jacarandas, que son originarias de Sudamérica, fueron adaptados al clima de la Ciudad de México y el académico cree que estos árboles no sólo están cerca de iglesias, donde probablemente echan raíces los árboles por la cercanía con las acequias, sino también en amplios bulevares y complejos habitacionales como Tlatelolco.
         Díaz Cayeros concluyó que este método para georeferenciar a las jacarandas se puede mejorar y realizar mejores visualizaciones que permitan conocer de forma automática la geolocalización de los árboles de jacarandas en toda la ciudad, que permitarán contribuir a su conservación. 
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    La llegada de las jacarandás a Ciudad de Mexico 
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    07 septiembre 2020

    El cardón cuicateco

    JOEL Y NELY en CuicatecoSoyYo
    El cardón cuicateco

    Desde que nací he procurado los días de lluvia y el ligero rocío de las mañanas frescas.
         Con mis grandes raíces me he aferrado al suelo y resistido los intempestivos vientos. Mis brazos de candelabro han soportado el cabello dorado del sol que se funde en la inmensa tierra colorada y mis rígidas espinas han logrado defenderme de los depredadores más feroces.
         He sido hogar de aves y mamíferos, y les he brindado alimento en los días difíciles de su existencia.
         En cientos de años, he visto pasar un sin fin de caminantes y nacer y morir miles de plantas y animales.
         He visto la guerra, la ira del hombre y he contemplado la destrucción de los bosques y los ríos, he llorado y compartido el sufrimiento de mis hermanos, observando cómo han sido heridos de muerte sin razón.
         No veas solo la apariencia de este afable y vigoroso cuerpo, busca en mi interior y encontrarás al ser semejante a ti, que comparte el mismo orgullo de nacer en esta tierra, el que te pide respeto; porque estoy aquí como tu, para enaltecer a mi región; para soñar, sentir y compartir, porque soy Cuicateco y merezco vivir.


    Este cardón gigante (Pachycereus weberi) ramifica cerca del suelo y tiene un crecimiento más rápido que el saguaro (Carnegiea gigantea). Resiste hasta -2º.
     Esta foto de 1895 de Leon Diguet es de otro tipo de cardón -Pachycereus plingle- del norte de México - Baja California
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    05 septiembre 2020

    El sahuaro de la "Expo 92"

     JOSÉ ELÍAS BONELLS (Barcelona, 1934-2022)
    Una joya botánica abandonada a su suerte

    Paseando por el recinto actual de lo que fue la Exposición Universal de Sevilla "Expo 92" me lo encontré, solo, aislado, triste junto al Pabellón de México, sin ninguna protección, ningún cartel que describiera sus orígenes y su existencia en la ciudad, un “cacto“ para muchos, una joya botánica para los amantes de la naturaleza.
          Estas plantas singulares tienen su historia, que debe ser contada a las futuras generaciones. Han pasado solo treinta años de su llegada a Sevilla, se trata de un sahuaro. -Carnegiea gigantea-, procedente del Valle de los Gigantes de Mexicali en Nueva California, México; que fue regalada a la ciudad con motivo de la celebración del certamen, junto al Pabellón que representaba al país en la Exposición Universal.
          Me valgo del reportaje escrito en el blog Esa Sevilla con la colaboración de Dña. Concepción Guzmán (Mexicali, México) por su aportación para la elaboración del mismo para dar a conocer el valor y la importancia de esta joya botánica.
         

    El reportaje dice así:
          VINO PARA LA EXPO Y SE QUEDÓ A VIVIR EN LA CARTUJA. -31 de mayo de 2008   

           Pocos saben de su existencia, pero en la Cartuja tenemos un cactus que tiene 14 metros de altura, un peso de 18 toneladas y cientos de años de edad, 1500 según algunas estimaciones.
          El cactus gigante, también llamado Sahuaro o Cardón, fue un regalo del gobierno de México a España y se situó en el hermoso jardín del pabellón mexicano diseñado por Juan Siles Aguilera.
          Trasladar el Sahuaro a Sevilla fue toda una odisea. Primero se seleccionó el ejemplar de entre los cientos que hay en el Valle de los Gigantes de Mexicali, en Nueva California.
          Se escogió el que se encontraba en mejor estado de entre los más esbeltos que además tenía una historia curiosa puesto que en 1975 ya se barajó la posibilidad de trasladarlo al Ayuntamiento de Mexicali por su belleza, aunque se desechó la idea por su coste y su complejidad técnica. En su lugar se erigió una réplica en hormigón.
          El 14 de diciembre de 1991 comenzaron los trabajos para trasladar el cactus a Sevilla. La noticia corrió como la pólvora entre los habitantes de la zona. Muchos se sintieron orgullosos de que algo suyo viajara a España para representar a su país en la Exposición Universal pero también hubo otros que se manifestaron en contra e intentaron impedirlo, incluso se trató el tema en el Congreso del Estado suspendiéndose los trabajos el 23 de enero.
          Un mes después se reanudaron al asegurar los técnicos que el cactus no sufriría ningún daño al ser extraído completo con sus 10 metros de raíces. Para conseguirlo se diseñó una enorme jaula metálica y se trabajó sin descanso, día y noche.
          La extracción del cactus se convirtió en un acontecimiento mediático y prensa y televisión informaban de la marcha de los trabajos. Cientos de personas, muchos de ellos turistas norteamericanos, se trasladaron hasta el Valle de los Gigantes para ver los trabajos in situ.
          La polémica surgida en torno al traslado del cactus provocó que el congreso mexicano declarara el lugar Santuario de los Cardones gracias a lo cual la zona está actualmente protegida y es punto de atracción turística.

    Labores del trasplante del sahuaro

                
         El 17 de marzo y con la ayuda de tres grúas se consiguió extraer el cactus. El cajón ideado para las raíces se rellenó de material sintético para mantenerlo húmedo.
    Para trasladarlo se utilizó un tráiler de treinta ruedas que sufrió un hundimiento en la arena del que tuvo que ser auxiliado por varias grúas, algunas de las cuales también sufrieron las consecuencias del desierto.
          El día 18 de marzo el cardón llegó a la localidad de San Felipe donde miles de personas esperaban para despedirlo entonando cánticos populares. Algunos grupos ecologistas intentaron boicotear el acto. En la jaula del cactus se leía la inscripción:

    “SAHUARO, SAN FELIPE, B. C. PUEBLO NATAL, TE DESEA FELIZ VIAJE A ESPAÑA”
          Si la extracción del cactus fue una odisea, el viaje no lo fue menos debido a la precariedad de las carreteras de la zona, a lo especial del transporte y a la inminente fecha de inauguración de la Expo. Para colmo los ecologistas esperaban en el puerto de Veracruz para sabotear la salida. ¡¡¡NO LLEGARÍAN A TIEMPO!!!
          Pero cuando todo estaba perdido ocurrió el milagro, un avión ruso se encontraba varado en San Diego por falta de dinero. Juan Siles llegó a un acuerdo económico con ellos para el traslado del cactus desde Hermosillo (Sonora) hasta Sevilla.

          El tráiler tuvo que recorrer unas treinta horas más de viaje y la jaula se resintió, por lo que tuvo que ser reparada. El cactus llegó al aeropuerto de Hermosillo el día 21 de marzo escoltado por la policía federal.
          Una vez cargado en el avión éste despegó rumbo a Miami (Florida) donde hacía escala sin percatarse de que dentro viajaba uno de los técnicos del traslado, Alfredo Silvestre, que estaba terminando de ajustar la jaula dentro del avión y que al no hablar inglés no entendió las indicaciones de los pilotos, por lo que se encontró viajando a España sin equipaje y sin pasaporte, ni dinero.
          En la noche del día 22 el avión partió de Miami hacia el aeropuerto de Sevilla donde llegó en la mañana del 23 de marzo de 1992. Las autoridades españolas se encontraron con Alfredo en el avión que les declaró que estaba muy cansado y que había perdido la noción del tiempo, pero que estaba muy feliz de estar en la madre patria a la que traía un presente milenario para la Expo. La policía se hizo cargo de la situación de indocumentación del técnico concediéndole un permiso especial: “Estás en tu casa, como mexicano eres bienvenido a España”.
          Pero los problemas no habían acabado, no se encontró ninguna grúa adecuada para descargar el cactus y hubo que hacerlo con las propias del aeropuerto y la ayuda de decenas de voluntarios que arrastraron la jaula fuera de la pista para que el aeropuerto pudiera seguir operando.
          Por la tarde un tráiler trasladó el cactus a la Isla de la Cartuja donde continuaron los problemas al no poder entrar por el puente del Alamillo y tener que desviarse por la recién construida ronda Supermartes. Al llegar al pabellón, más inconvenientes, el acceso a la zona donde debía colocarse estaba bloqueado y había que contratar dos enormes guas para elevar el sahuaro por encima del pabellón de México.
          En la tarde del 23 de marzo el bello ejemplar quedó colocado en su lugar definitivo, momento en el que Alfredo por fin pudo respirar tranquilo. Jacinto Pellón invitó al técnico mexicano a visitar las obras de la Expo y se hizo cargo de los gastos de estancia y repatriación de Alfredo. Pero el pobre hombre al llegar a Estados Unidos fue arrestado por no llevar documentación y tuvo que mediar la embajada española ya que la historia que el hombre contaba de que había llevado un cactus gigante a España como que no era muy creíble. Le dejaron ir no sin antes multarle con con 90 dólares.
          Durante los seis meses de la Exposición Universal el sahuaro gigante lució en todo su explendor junto al pabellón de México donde los visitantes se hacían fotos ignorando la odisea que supuso traerlo a Sevilla. Después, como tantos otros legados de la Exposición, quedó en el olvido…, aunque ahí sigue el sahuaro, aclimatándose como puede al clima sevillano.
          Vino a visitar la Expo y se quedó a vivir entre nosotros regalándonos cada día una de las imágenes más evocadoras de las que se puede disfrutar en la Cartuja. Creo que ya va tocando que las autoridades muestren interés por él y se le dote de unos cuidados periódicos y de un mantenimiento que asegure su supervivencia.

    Así finaliza el reportaje, con el comentario de un ciudadano en el año 2013:
    Sahuaro recien plantado
         
    Desde 1992 vive en Sevilla un saguaro gigante (como los del Coyote y el Correcaminos) trasladado por las autoridades mexicanas por motivo del expo de ese mismo año, desde entonces uno de los pocos saguaros gigantes que sobreviven fuera de su ecosistema sufre la dejadez y desidia de la administración andaluza.
          Hoy doy un toque de atención a quien corresponda para que el sahuaro reciba las atenciones y el mantenimiento adecuado, abonos, oxigenación de raíces, riegos etc… que hagan falta para conservar este monumento vegetal que con tanto cariño nos envió México.
          Vino como cardón Pachycereus pringlei y se le conoce también como “Sahuaro gigante", pero las características son distintas de la Carnegiea gigantea que es el que está plantado en Sevilla, especie endémica del desierto de la Baja California y Sonora.
          La cactácea de mayores dimensiones del mundo, Carnegiea gigantea (Engelmann), Saguaro o cactus gigante, tiene tallos de más de 25 cm de diámetro, más anchos donde surgen las ramas proximales. Flores usualmente terminales, 6.5-8.5 cm diam.; escamas en tubos de flores ampliamente triangulares a redondeadas, verdes con ápices rojos; ovario con lóculo a 25 mm; filamentos blancos, cortos; anteras bronceadas. Semillas: testa delgada. 2n = 22. Floración desde principios de mayo hasta finales de junio. Desierto de Sonora.
          En su hábitat Carnegiea gigantea, el saguaro (también llamado sahuaro) es el cactus norteamericano más conspicuo y más estudiado. Es el cactus más alto de la flora, de hecho, estos son los árboles más altos de los desiertos de los Estados Unidos.
          Sus flores, que se abren dos horas después de la puesta del sol y son visitadas de noche y durante el día por una gran variedad de posibles polinizadores, incluidos aves, murciélagos e insectos, que en conjunto contribuyen a la producción de frutos.
          Las frutas y semillas de Saguaro son alimento importante para la vida silvestre. Los pájaros carpinteros y los pequeños búhos anidan en los tallos. El tejido cicatricial que se forma alrededor de las cavidades de
    nidos excavadas en tallos de saguaro se encuentra más tarde entre los restos de un saguaro muerto como una concha dura y marrón conocida como “bota de saguaro” debido a su forma. Las observaciones descuidadas o distantes de los frutos rojos brillantes dehiscentes son responsables de informes anuales y erróneos de “saguaros de flores rojas”. La pulpa de las sabrosas frutas es comestible, y durante siglos los frutos, disponibles durante la mitad del verano, han sido cosechados por los nativos americanos como un alimento anual confiable para producir vino, mermelada y obtener semillas. El saguaro es la flor del estado de Arizona.
         Conocida su historia y sus aventuras para traer tan insigne monumento a la ciudad de Sevilla, bien vale que se identifique con un cartel informativo que relate la trascendencia que supuso el regalo a la ciudad de una cactácea excepcional datada de mas de 1.500 años, que se la proteja y cuide como la joya botánica que es.
    LA SEVILLA CULTURAL AGRADECERÁ TODO CUANTO SE HAGA EN BENEFICIO DEL SAHUARO.

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    ---Foto del 18 de Abril de 2021---
     
     
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    22 septiembre 2018

    CARLOS PELLICER, México (1897-1977)
    Esquema de una Oda Tropical


                                                             A Jorge Cuesta
    Ilustración de Minerva GM.
    La oda tropical a cuatro voces
    ha de llegar sentada en la mecida
    que amarró la guirnalda de la orquídea.

    Vendrá del Sur, del Este y del Oeste,
    del Norte avión, del Centro que culmina
    la pirámide trunca de mi vida.

    Yo quiero arder mis pies en los braseros
    de la angustia más sola,
    para salir desnudo hacia el poema
    con las sandalias de aire que otros poros
    inocentes le den.

    A la cintura tórrida del día
    han de correr los jóvenes aceites
    de las noches de luna del pantano.

    La esbeltez de ese día
    será la fuga de la danza en ella,
    la voluntad medida en el instante
    del reposo estatuario,
    el agua de la sed
    rota en el cántaro.

    Entonces yo podría
    tolerar la epidermis
    de la vida espiral de la palmera,
    valerme de su sombra que los aires mutilan,
    ser fiel a su belleza
    sin pedestal, erecta en ella misma,
    sola, tan sola que todos los árboles
    la miran noche y día.
    Así mi voz al centro de las cuatro
    voces fundamentales
    tendrá sobre sus hombros
    el peso de las aves del paraíso.
    La palabra Oceanía
    se podría bañar en buches de oro
    y en la espuma flotante que se quiebra,
    oírse, espuma a espuma, gigantesca.
    El deseo del viaje,
    siempre deseo sería.
    Del fruto verde a los frutos maduros
    las distancias maduran en penumbras
    que de pronto retoñan en tonos niños.

    En la ciudad, entre fuerzas automóviles
    huele un poco de vidrios a guanábanas.
    En la bolsa de semen de los trópicos
    que huele a azul en carnes madrugadas
    en el encanto lóbrego del bosque.
    La tortuga terrestre
    carga encima un gran trozo
    que cayó cuando el sol se hacía lenguas.
    Y así huele a guanábana
    de los helechos a la ceiba.

    Un triángulo divino
    macera su quietud entre la selva
    del Ganges. Las pasiones
    crecen hasta pudrirse. Sube entonces
    el tiempo de los lotos y la selva
    tiene ya en su poder una sonrisa.

    De los tigres al boa
    hormiguea la voz de la aventura
    espiritual. Y el Himalaya
    tomó en sus brazos la quietud nacida
    junto a las verdes máquinas del trópico.
    Las brisas limoneras
    ruedan en el remanso de los ríos.
    Y la iguana nostálgica de siglos
    en los perfiles largos de su tiempo
    fue, es, y será.

    Una tarde en Chichén yo estaba en medio
    del agua subterránea que un instante
    se vuelve cielo. En los muros del pozo
    un jardín vertical cerraba el vuelo
    de mis ojos. Silencio tras silencio
    me anudaron la voz y en cada músculo
    sentí mi desnudez hecha de espanto.
    Una serpiente, apenas,
    desató aquel encanto
    y pasó por mi sangre una gran sombra
    que ya en el horizonte fue un lucero.

    ¿Las manos del destino
    encendieron la hoguera de mi cuerpo?

    En los estanques del Brasil diez hojas
    junto a otras diez hojas, junto a otras diez hojas,
    de un metro de diámetro
    florean en un día, cada año,
    una flor sola, blanca al entreabrirse,
    que al paso que el gran sol del Amazonas
    sube,
    se tiñe lentamente de los rosas del juego
    a los rojos que horadan la sangre de la muerte;
    y así naufraga cuando el sol acaba
    y fecunda pudriéndose la otra primavera.

    El trópico entrañable
    sostiene en carne viva la belleza
    de Dios. La tierra, el agua, el aire, el fuego,
    al Sur, al Norte, al Este y al Oeste
    concentran las semillas esenciales
    el cielo de sorpresas
    la desnudez intacta de las horas
    y el ruido de las vastas soledades.

    La oda tropical a cuatro voces
    podrá llegar, palabra por palabra,
    a beber en mis labios,
    a amarrarse en mis brazos,
    a golpear en mi pecho,
    a sentarse en mis piernas,
    a darme la salud hasta matarme
    y a esparcirme en sí misma,
    a que yo sea, a vuelta de palabras,
    palmera y antílope,
    ceiba y caimán, helecho y ave-lira,
    tarántula y orquídea, zenzontle y anaconda.
    Entonces seré un grito, un solo grito claro
    que dirija en mi voz las propias voces
    y alce de monte a monte
    la voz del mar que arrastra las ciudades
    ¡oh trópico!
    y el grito de la noche que alerta el horizonte.


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    20 junio 2018

    BOSQUES RELICTOS DE MÉXICO

         A lo largo de su existencia, los bosques y selvas tropicales del mundo, se han visto afectados por fuerzas naturales como glaciaciones, erupciones, sequías y tormentas. Estos eventos causan daños en grandes extensiones y, sin embargo, sus remanentes supervivientes continúan su proceso evolutivo permitiendo que estas asociaciones, llamadas bosques relictos, puedan regenerarse en zonas bajo condiciones específicas. 
         Los bosques relictos son vestigios de territorios vegetales cuya historia se remonta a millones de años, estos ambientes han sobrevivido a los cambios y nos muestran cómo era la vegetación en grandes extensiones, cuando las condiciones ambientales eran distintas. 
         Albergan árboles de especies amenazadas o de distribución restringida, se consideran reservas de material genético para la restauración y rehabilitación de otras áreas deforestadas o degradadas, ya que son como un banco de semillas. En ellos se encuentran árboles padres, generadores de semillas.
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    11 mayo 2018

    TATSUGORO MATSUMOTO
    Las Jacarandas de CDMX (Ciudad de México)

    El origen de este artículo es la pequeña noticia del florecimiento de las jacarandas en CDMX, México Capital. 

    Tatsugoro Matsumoto y su esposa
         Cuando florecen las jacarandas que innundan Ciudad de México y cubren el pavimento de color lila  quiere decir que ha llegado la primavera a esta inmensa urbe, la estación lluviosa que todos los ciudadanos esperan.
         La jacaranda no es un árbol endémico de México y los antecedentes históricos de su plantación en Ciudad de México no están muy claros y ciertos relatos rayan en la leyenda. El origen de este árbol hay que buscarlo muy al sur, en la América intertropical y subtropical. Es un género de unas 50 especies aceptadas, de la familia de las bignoniáceas. Se conoce vulgarmente como jacarandá, jacaranda, gualanday o tarco


    La historia de TATSUGORO MATSUMOTO
         Una de las historias cuenta que Oscar Heeren, acaudalado comerciante alemán establecido en la ciudad portuaria de Yokohama, cerca de Yedo (hoy Tokio), residía en Tsukiji, una zona para extranjeros en la que antiguamente se levantaban los palacios de los señores feudales del interior del país, que por obligación debían de vivir medio año en la capital del imperio. Su residencia era una de los más grandes y poseía un jardín de estilo japonés con un gran lago artificial.
         Heeren fue nombrado en 1872 primer Cónsul General Honorario del Perú en el Japón. Su conocimiento de la sociedad japonesa fue una importante contribución al establecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Perú y Japón, que se concretaron el 21 de agosto de 1873, con la firma de Tratado de Paz, Amistad, Comercio y Navegación.
         Cuando se trasladó a Lima, construyó su famosa "Quinta El Carmen" de estilo austro-húngro,  denominación que algunos dicen se debió a que su esposa se llamaba Carmen Ignacia; otros, encuentran la razón en la cercanía que Heeren tenía con la iglesia y monasterio de El Carmen.
         Como recuerdo de su anterior residencia, encargó un jardín japonés -el primero en Perú- a una de las más prestigiosas casas de jardinería de Tokio. En 1892 el jardinero imperial Tatsugoro Matsumoto fue enviado a Lima. Matsumoto era paisajista y floricultor, experto en el arte de la jardinería japonesa, reconocida desde la era Muromachi (1336-1573), y destacada por el gusto por los jardines, los arreglos florales y la ceremonia del té.
         Antes de llegar a Lima nuestro personaje recaló en Ciudad de México llamándole la atención el aprecio especial por las flores y las plantas que había en ese país.
         En Perú trabajó unos años y allí conoció al mexicano José Landero y Cos, un rico hacendado negociante de la minería, quién le invitó que creara un jardín japonés que incluyera un lago en su hacienda de San Juan Hueyapan, cerca de la ciudad de Pachuca (Hidalgo-México). Matsumoto decidió trasladarse a México pero antes viajó a Japón para visitar a su familia, prometiendoles que volvería con fortuna. En el regreso realizó una corta estancia en Estados Unidos donde trabajó en el mantenimiento del gran jardín japonés que se construyó como parte de una exposición internacional que tuvo lugar en el año de 1894 en la ciudad de San Francisco, en el Golden Gate Park.
         Al término de su trabajo en Pachuca se trasladó a la Ciudad de México, donde la Colonia Roma se encontraba en su apogeo siendo el barrio más elegante y el preferido de los nuevos ricos. La mayoría de las casas eran muy grandes con un extenso terreno. Matsumoto, sin duda, era el indicado para diseñar y cuidar los jardines de las residencias elegantes de todo el barrio. La fama de su trabajo hizo que fuera contratado por el presidente Porfirio Díaz (1880-1910), en el final de su presidencia, para que se hiciera cargo tanto de los arreglos florales de la residencia presidencial  como del mismo bosque que rodeaba el enorme castillo de Chapultepec, Ciudad de México.
         En 1910, en el primer centenario de la independencia, el presidente Porfirio invitó a delegaciones de todo el mundo, entre ellas la de Japón. Esta delegación patrocinó una importante exposición de productos japoneses en el “Palacio de Cristal” que hoy se conoce como el Museo del Chopo. Al lado  del palacio, Matsumoto construyó un jardín con un pequeño lago artificial que inauguraron el propio presidente Díaz y la delegación diplomática japonesa.
         Ese mismo año llegó el hijo de Matsumoto a México, Sanchiro Matsumoto, quien le ayudó a administrar su negocio al que su padre no le ponía cuidado. Juntos comenzaron a crear un gran emporio, a pesar del periodo convulso que vivió México en los años sucesivos.
         Al estabilizarse la situación política, después del enfrentamiento armado, los Matsumoto recomendaron al presidente Álvaro Obregón (1920-1924) plantar en las principales avenidas de la ciudad de México árboles de jacaranda que Tatsugoro había introducido desde Brasil y había reproducido con éxito en sus viveros. Las condiciones climáticas eran las adecuadas para que en el inicio de la primavera el árbol floreciera, y consideró que la flor duraría más tiempo que en su lugar natal ante la ausencia de lluvia en la Ciudad de México durante esa temporada.
         La visión de Matsumoto fue certera, el árbol de jacaranda se reprodujo ampliamente en la Ciudad de México, y hasta algunos la consideraron flor nativa. Desde entonces podemos disfrutar de la magia de las Jacaranda en los meses de marzo y abril.
         En los años siguientes, los Matsumoto comprarían una casa en la Colonia Roma donde además instalaron uno de sus viveros para reproducir las plantas y árboles que cultivaban con gran esmero. En el año de 1922, la joven Maso Matsui llegó a México para casarse con Sanshiro; ella y su suegra abrirían una floristería en la parte frontal de su casa.
         La segunda guerra mundial hizo que la comunidad japonesa se viera desamparada ante la represión ejercida desde EE.UU. Los Matsumoto fueron de gran ayuda, llegaron a tener en su finca y bajo su protección a más de 900 inmigrantes japoneses, gracias a los contactos que guardaban con la clase dirigente.
         Tatsugoro Matsumoto murió en Ciudad de México en 1955, a los 94 años de edad.


    Fuente:
    Noticieros.televisa.com 
    Sergio Hernández Galindo de "Los que vinieron de Nagano"
    https://es.wikipedia.org/wiki/Inmigraci%C3%B3n_japonesa_en_M%C3%A9xico
    http://www.perushimpo.com/noticias.php?idp=7637
    https://es.wikipedia.org/wiki/Porfirio_D%C3%ADaz
    http://sitquije.com/mundo/clima-no-palabra-honor
    https://es.wikipedia.org/wiki/Jacaranda
    hhttp://www.perushimpo.com/noticias.php?idp=7637ttp://vita.org.mx/la-historia-de-la-llegada-de-las-jacarandas-a-mexico/
    https://rotativo.com.mx/turismo/581716-tatsugoro-matsumoto-la-magia-las-jacarandas-mexico/
    Alberto Díaz Cayeros ha creado un mapa donde se sitúan las 400 y pico jacarandás del centro de la Ciudad de México

    http://www.milenio.com/df/mapa-jacarandas-ciudad-mexico-google-earth-arboles-alberto-diaz-cayeros_0_1150085235.html
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    02 noviembre 2017

    Sabino de Xochimilco, Ciudad de México

    SABINO DE XOCHIMILCO
    Plazuela de San Juan Bautista, Ciudad de México

        
    Ciudad de México está asentada en lo que fue una zona lacustre. Cuatro pontones daban acceso a la capital del imperio azteca. En este ambiente húmedo prosperaron bien los ahuehuetes, "señores del agua". Hoy día aún podemos visitar algunos de estos árboles ilustres. En la Plazuela de San Juan Bautista de Xochimilco, visitamos al gran sabino que tiene tres pies.
     
       
    Según me contaron, hasta no hace mucho tiempo eran los propios vecinos los que se encargaban de cuidar el recinto del árbol. Allí tenían sus tertulias y allí exponían los trabajos los artesanos del papel maché. Después llegaron los organismos públicos -Universidad de Antropología de Chapingo- que se otorgaron dicha responsabilidad, -"Salid de este espacio, nosotros nos hacemos cargo". -¿Por qué, si este es un espacio del pueblo?. A partir de ese momento nadie más se ocupó de árbol, sólo le quitaron las ramas muertas y le liberaron de los anillos de hierro que le habían colocado en los años 60 pensando que podría abrirse y colapsar, y nada más. Ahora nadie se ocupa del Sabino. Este recinto está abandonado -basura, perros bravos- la plazuela debería estar limpia y libre de coches para uso de los vecinos. El ahuehuete requiere espacio, es un árbol de gran embergadura y su tamaño, si le dejan, puede llegar a ser descomunal.
         Artesanos como Lorenzo Mendoza y demás gentes deben emprender una campaña para recuperar dicho espacio. Si antes era suyo y lo cuidaban ahora deben recuperarlo. 
         Según relató Rodolfo Cordero López, cronista de Xochimilco, este árbol fue plantado en 1521 por el tlatoani Cuauhtémoc en agradecimiento a los xochimilcas por haber defendido Tenochtitlán junto con los tlateloalcas, y establecer una alianza permanente contra los conquistadores.
         Una de las leyendas cuenta que en un templo del Barrio de la Santísima, a finales del siglo XIX, se cayó la imagen de Dios Padre y no se pudo recomponer. Para reponer esa imagen los vecinos pidieron a los viejos de San Juan que les aportaran un pedazo del ahuehuete que tenía tres pies, uno de ellos seco. Cortaron el seco y con él labraron una imagen. Con el tiempo un tercer pie se formó en la base del árbol. Los viejos xochimilcas dijeron al haber tallado la imagen de Dios Padre con el tronco del sabino, en éste reprodujo la divina trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

    Se aprecia la huella que dejaron por los anillos de hierro
         Este árbol ha visto, con el paso de las generaciones, el paso del México postcolonial a la ciudad moderna, cómo se secaban los canales y se urbanizaba el espacio. De entre las raíces del árbol brotaba un manantial que vertía las aguas a los canales de la zona. Ahora ya no hay manantial pero me aseguran que al árbol se le riega.


    Ubicación: Calle Sabino, plaza de San Juan Bautista, Xochimilco, Ciudad de México
    Patrimonio Histórico por el Instituto Nacional de Arqueología e Historia (INAH) en 1987
    Edad: +/- 500 años
    Altura: 19 m
    Circunferencia a 1,30m.: unos 14m (se ramifica a poca altura)

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    Una ciudad en el lago
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    24 septiembre 2017

    El Sabino de Zimapán, México

    SABINO DE ZIMAPÁN
    Estado de Hidalgo, México

    Sabino ... Ahuehuete ... Ciprés de Moctezuma ...  (Taxodium mucronatum)... 
    EL VIEJO DEL AGUA
    Marzo de  2016
    El pueblo de Zimapán heredó este gran ahuehuete que ahora depende de su protección. Todas las generaciones se han sentido orgullosas de tener este emblemático árbol. En otros tiempos el agua era tan abundante que en un estanque cercano chapoteaban los patos. Ahora este gran sabino no cuenta con el suficiente suministro de agua, el manantial que le suministraba la humedad ha sido desviado o cortado. Probablemente su caudal ha disminuido debido a los problemas de escasez de agua que también es un problema mundial. Según me dijeron este espacio, ahora parque municipal, perteneció al ejército.
          Este gran sabino, gran vecino y gran monumento, va a depender de la voluntad de los vecinos para seguir en pie o que desaparezca para siempre. Las ramas más altas denotan que ha sufrido carencia de agua. Hace unos años talaron las ramas secas en el curso de la rehabilitación que se le hizo, con el apoyo económico de una persona altruísta, Don Enrique Rello.
          El parque, me dijeron, estuvo cerrado al público por algún tiempo. Cuando yo lo visité, en marzo de 2016 no había ningún impedimento. Estaban acondicionando el contorno del árbol, recomponiendo un gran alcorque que protejía las raíces del sabino de las pisadas de los visitantes. Habría que intentar que las gentes "se acerquen", lo estimen, lo sientan como suyo, que disfruten de su compañía pero que no se se acerquen tanto como para que estropeen sus raíces más someras.
         La gente del pueblo se siente muy orgullosa de esta belleza natural y, con beneplácito, lo muestran a los visitantes como algo muy suyo y que les da identidad. Existe una asociación civil que está trabajando para que sea considerado patrimonio de la humanidad y así tener la protección permanente internacional, de esa manera contaría con apoyo para velar por su supervivencia.

    Nombre común: Sabino. 
    Nombre científico: Taxodium mucronatum Ten.
    Familia: Ahuehuetes.
    Perímetro del tronco: 14.6 metros.
    Altura: 25 metros.
    Diámetro de la copa: 33 metros.
    Edad atribuida: 300 años.
    Historia: Según algunas versiones en sus ramas se ajustició a varias gentes en la Revolución Mexicana.

    Año 2016, mas o menos desde el mismo punto de vista que la siguiente foto
    Año 2002, el sufrimiento del árbol es notable por la carencia de agua



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