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3/13/2025

El drago del Parque Princesa Sofía, La Línea, Cádiz

UN DECENIO DEL TRASLADO DE UN DRAGO EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN, CÁDIZ
Propietarios de la finca y responsables municipales, bajo el drago, año 2015.
Este drago centenario fue donado por la familia Arana al ayuntamiento en 2015. En una operación muy delicada se llevó al Parque Princesa Sofía desde la Villa San Juan.
      El drago y su traslado llamaron la atención por su espectacularidad. Se dijo entonces que el trasplante fue el mayor a nivel mundial registrado de esa especie ya que tenía un peso de 67 toneladas.
     La familia Arana, que también pagó los gastos, comentó a la Redacción de La Línea: "Ha sido un trabajo muy costoso, superior a los 72.000 euros, pero del que nos sentimos muy orgullosos porque ha contado con la supervisión de cinco biólogos y se ha llevado a cabo con todas las garantías de éxito. Se trata, además, de un ejemplar del que han salido la práctica totalidad de dragos mas jóvenes que existen en La Línea y Campamento, como el ahora situado en la rotonda del nuevo hospital, hijo de este, que pesa 5.500 kilos. Este árbol es una joya y para mí, que soy del País Vasco, es el Guernica de la Línea".
     A su vez el alcalde subrayó la importancia de que La Línea contara con esta joya botánica en un lugar tan emblemático como el parque Princesa Sofía: "Reconozco la gran labor logística y económica que han soportado las familias propietarias del inmueble. Este drago se ha convertido en algo muy nuestro y creo que puede llegar a ser un atractivo turístico, dado el porte que tiene y su antigüedad paralela a la de la propia ciudad. Merece que lo cuidemos y dejemos este legado a generaciones futuras".
     El drago que preside la entrada del Princesa Sofía desde la Avenida del Ejército se plantó 1829. Creció como testigo del amor de un naviero americano por una calabresa residente en Gibraltar, a la que en 1829 le regaló una enorme finca de 10.000 metros cuadrados -en la actual calle Jardines-.
Así se hablaba en el 2020 del seguimiento del cuidado del árbol...

"El drago centenario, en perfectas condiciones cinco años después de ser trasplantado al parque Princesa Sofía"

     La delegación de Medio Ambiente, dirigida por Raquel Ñeco, ha informado del buen estado del drago centenario tras la retirada de los últimos cables de sujeción que ayudaban al árbol a afianzarse sobre el terreno del parque Princesa Sofía.
     Hay que recordar que el ejemplar, de unos 105 años de antigüedad, fue donado a la ciudad por las familias Arana y Amado, propietarias de la finca de la calle Jardines en la que creció. El traslado, iniciado el 1 de junio de 2015, supuso una experiencia sin precedentes en el mundo para un drago de este tamaño, e incluso fue objeto de reportajes en revistas especializadas españolas e internacionales.
Daniel González, de la empresa Grupo Raga, encargada de los cuidados durante estos cinco años, afirma que el árbol se ha adaptado muy bien al terreno: “está creciendo e incluso han surgido nuevas brotaciones de las heridas que sufrió durante el trasplante”, afirmó.

     Durante este tiempo se ha realizado un estrecho seguimiento profesional al ejemplar. Uno los problemas surgió en los últimos meses con la aparición de un plaga de picudo negro que suele atacar a los dragos. No obstante, gracias a una rápida actuación, se consiguió controlar y hoy está totalmente erradicada.
     Por otro lado, tras el anclaje inicial, hace tres años se realizó un primer destensado de los cables de sujeción que ha tenido continuidad con un segundo destensado hace tres meses. Coincidió este momento con un temporal de fuertes vientos al que el drago respondió muy bien, por lo que al comprobarse que el ejemplar no se ha movido, en la mañana de hoy se han eliminado totalmente las sujeciones.
     Las delegaciones de Medio Ambiente y Parques y jardines estudian, junto a la empresa, acondicionar el entorno para dar mayor realce al drago centenario y colocar información sobre su historia.
     El drago de La Línea es el segundo más grande de todo el continente europeo, pues solo en las islas Canarias existen ejemplares mayores. Por ello, la edil de Medio Ambiente ha mostrado su satisfacción por el buen desarrollo de los trabajos y ha manifestado “el orgullo que supone para esta ciudad contar con este drago impresionante que merece todos los cuidados prestados”.


Información:
https://www.europasur.es/lalinea/centenario-oficial-propiedad-pueblo-Linea_0_937706774.html
https://www.europasur.es/vivir-el-sur/drago-centenario-Linea-roba-corazon-influencers_0_1804620215.html
https://lalinea.es/el-drago-centenario-en-perfectas-condiciones-cinco-anos-despues-de-ser-trasplantado-al-parque-princesa-sofia/ 
https://www.grupoquorum.com/libro/ver/712568-50-arboles-de-las-calles-de-cadiz.html
https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&q=DRAGO+EN+LA+L%C3%8DNEA%2C+C%C3%A1diz#vhid=/g/11ffv48n5m&vssid=lcl&lpg=
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2/23/2025

Parque del Drago en La Laguna, Tenerife

WOLFREDO WILDPRET DE LA TORRE
(Catedrático emérito de la Universidad de La Laguna)
Remodelación del espacio del Drago del Seminario de La Laguna, Tenerife, en 2003

A finales del año 2002, el Cabildo Insular de Tenerife, nos ofreció la posibilidad de reajardinar el abandonado y degradado espacio, donde se hallaba herido y maltratado, el famoso Drago del antiguo Seminario, de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Según nuestras consultas bibliográficas y de hemerotecas, el ejemplar era tan famoso como el desaparecido Drago espectacular de Franchi, internacionalmente admirado y descrito en la Villa de la Orotava, y el de la villa de Icod de los Vinos, actualmente integrado en un parque urbano municipal, diseñado mayoritariamente con especies endémicas de nuestra flora autóctona, cuya plantación se hizo siguiendo un modelo de jardín sostenible a través de la reconstrucción de la vegetación potencial del territorio, realizado también por nosotros. Uno de sus objetivos principales sería ofrecer a los visitantes, un espacio para la educación y sensibilización por la naturaleza en general, y la flora autóctona en particular, siguiendo las directrices de la UNESCO.
     El Cabildo aprobó el proyecto en el año 2003 y nos pidió incluir en la plantación tres dragos que se hallaban ubicados, en un espacio vecino al Hospital de los Desamparados, en Santa Cruz de Tenerife, donde el autor de este prólogo, siendo consejero de dicha corporación (1971-1979), recuerda que se hallaba, entre otros, el taller de restauración de la Corporación Insular y la bomba de cobalto, infraestructura básica en aquel tiempo, para el tratamiento de las enfermedades cancerígenas. Aquel espacio, hoy lo ocupa una parte del centro cultural, Tenerife Espacio de las Artes, conocido por el acrónimo de TEA.
     Poco después de la aprobación por el Cabildo de nuestro proyecto y antes de iniciar las plantaciones de las especies elegidas nos pusimos en contacto con el arquitecto D. Fernando Saavedra Martínez que, por aquellas fechas, dirigía las obras de restauración del Convento de Santo Domingo, antiguo Seminario Diocesano, propietario de la huerta donde se halla el Drago centenario. A ese respecto escribe el ilustre, culto y liberal sacerdote D. José Rodríguez Moure, primer cronista oficial en 1909 de la ciudad de los Adelantados, en su Guía Histórica de La Laguna, Tenerife, Instituto de Estudios Canarios 1930, lo siguiente:
     “En 1916 adquirió el Seminario la hermosa huerta anexa al mismo y que pertenecía a los religiosos dominicos. En la citada huerta es muy visitado un hermoso ejemplar de drago (Dracaena draco) que, con el desaparecido del jardín de Franchi en la villa de la Orotava, por los efectos de dos violentos temporales huracanados en 1819 y posteriormente en 1867, y el actual de la ciudad de Icod, constituyen los más preciosos ejemplares de esta especie de que tenemos noticia”. El comentario del temporal de 1819 es aportación propia.
     El arquitecto Saavedra fue el autor del diseño de los paseos del espacio, la elección del mobiliario y de una peana destinada a reforzar la situación de desequilibrio que ofrecía el lamentable estado en que se encontraba el vegetal. Debemos de reconocer que, sobre todo, en el diseño de la peana que refuerza la base, se debatió y estudió con detenimiento su construcción, se reflexionó detenidamente sobre la necesidad y la nueva estética de la obra. Al final, se decidió construirla y en la actualidad creemos que es una realidad acertada en ese entorno. Para la parte botánica se diseñaron cuatro ambientes en función de la vegetación potencial del territorio, que se desarrolla de manera natural desde la costa, hasta la zona de montaña, Tabaibales-Cardonales, Bosque Termófilo, Monteverde y Pinar.

Wolfredo Wildpret y Fernando Saavedra el 9 de marzo de 2003

El Parque del Drago de La Laguna está situado en la Calle Santo Domingo, 7, 38207 San Cristóbal de La Laguna, con hijos que han crecido de manera natural en la base
Descarga AQUÍ

(...) En estas fechas que escribimos estas notas sobre los detalles más relevantes del inicio de los trabajos proyectados, han pasado 17 años. Durante el tiempo transcurrido hemos seguido cronológicamente la evolución de este jardín lo que nos ha permitido disponer de una documentación gráfica del cambio de aspecto, pérdida de especies, surgimiento y desarrollo de otras, etc. También, hemos tenido la suerte de haber podido observar novedades biológicas en el jardín a lo largo del tiempo transcurrido. Algunas, tan sorprendentes, como la formación de un pequeño dragonal incipiente, con varios ejemplares jóvenes, nacidos en el entorno de la peana, donde los ejemplares más desarrollados, de porte medio, ya han ramificado por primera vez. Estas observaciones demuestran la vitalidad de la flora del jardín que, al estar tanto tiempo aislado y solo perturbado ocasionalmente, permite considerarlo no solo, como un lugar de ocio y de conocimiento, sino además, un espacio vigilado con posibilidades de centro de experiencias científicas y didácticas en un entorno cultural selecto de la ciudad de los Adelantados.

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     Para finalizar este pequeño preámbulo nos gustaría copiar unos comentarios escritos por el ilustre periodista, fundador del diario republicano, La Prensa, y Miembro de Honor del Instituto de Estudios Canarios D. Leoncio Rodríguez González (La Laguna 12.04.1881 - Santa Cruz de Tenerife 8.01.1955) publicado en su libro “Los árboles históricos y tradicionales de Canarias” editado en Publicaciones de La Prensa en el capítulo Los Dragos de Canarias. Respecto al drago del Seminario escribe:
     “Otro de los dragos notables de la isla por su majestuoso porte y amplia y contorneada copa es el de Santo Domingo en La Laguna, era el horóscopo de los campesinos para sus barruntos del tiempo. Si el drago florecía por el lado norte, el año está de lluvia en los altos, si por el sur, tiempo de costa. Y, ¡ay de nuestros campos cuando los dragos no florecían! A este propósito, un observador anotó el hecho de que, en el año 1851, que fue de espantosa sequía en la isla florecieron todos los dragos al llegar el mes de agosto. Al siguiente invierno las lluvias fueron generales en las islas y, costas y medianías, se cubrieron de verde sementares”. Uno de nosotros cree en estos barruntos de nuestros antiguos campesinos, con ligeras variantes obtenidas personalmente en el campo. Con esta reflexión del ilustre periodista lagunero y consumado dendrólogo, defensor de nuestros bosques, damos por finalizado estos comentarios con una reflexión personal.
     “Es a través de una más y mejor educación de la ciudadanía, basada en el conocimiento de la historia de nuestra cultura, hasta el presente tecnológico, el modelo fundamental para alcanzar el equilibrio y respeto hacia la Naturaleza, tan amenazada, en el momento presente”.

Drago del Seminario de La Laguna en 1970. Se partió dos veces, la última en 1994, y se le amontonó tierra para sostenerlo.


Información: 

https://hdl.handle.net/20.500.12285/mdci/196
https://www.aytolalaguna.es/servicios/medio-ambiente/guia-botanica-del-jardin-del-drago/

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9/29/2024

TAMARÁN - Pasión por Gran Canaria.
Dracaena draco L.

Es un árbol legendario y uno de los símbolos de la vegetación canaria. Perteneciente al género drago (Dracaena) del que existen unas 150 especies siendo ésta, Dracaena draco o drago de Canarias, la especie más famosa y que actualmente se encuentra en peligro de extinción. Típico del clima subtropical, podemos localizarlo en la Macaronesia, sobre todo en las Islas Canarias, y en Marruecos.

Distribución

     Además de las Islas Canarias, se halla en Azores, Madeira y Cabo Verde. Recientemente se ha descrito la subespecie ajgal, en el sur de Marruecos así como otras especies afines en África Oriental, en la península de Arabia y en la isla de Socotra, Yemen (Océano Índico). En la actualidad, Tenerife y Gran Canaria son las únicas islas en las que subsisten dragos silvestres mientras que en la isla de La Palma encontramos dragos cultivados. Hasta finales de los noventa no fue catalogada la especie Dracaena tamaranae, drago de Gran Canaria, exclusiva de esta isla y, al igual que el de Canarias, se encuentra en peligro de extinción. Esta especie está presente en la zona termófila del sur de la isla, donde crece sobre riscos y laderas inaccesibles con cierta tendencia a la sombra y la humedad. Los dragos canarios suelen encontrarse en los bosques termófilos influenciados directa o indirectamente por los alisios y, aunque en el pasado el drago llegó a constituir auténticos dragonales, en la actualidad sus poblaciones son reducidas y dispersas entre sí. Los grupos más importantes de dragos están en la isla de Tenerife en los macizos de Anaga (en el noreste), Teno (al noroeste) y Adeje (suroeste). El conocido como drago milenario de Icod de los Vinos es el más famoso debido a su corpulencia y a su longevidad (mide 18 m de altura, la base del tronco tiene de perímetro unos 20 m y más de 300 ramas principales) (antiguamente se creía que rondaba los 3000 años pero hoy en día se estima que no supera los 800-1000 años). Otro drago de relevancia es el de Pino Santo, Gran Canaria; y el de Sietefuentes en los Realejos, Tenerife. En cuanto a los cultivados, en La Palma encontramos los dragos gemelos en Breña Alta y agrupaciones extraordinarias de dragos como en el municipio de Garafía, que crean un paisaje asombroso.

Descripción

     De tronco grueso y muy robusto, cambia de liso en la juventud a rugoso con la edad. Y aunque no presenta anillos de crecimiento sabemos, gracias a las hileras de ramas que crecen cada 15 años aproximadamente, que son árboles longevos, muchos de ellos llegan a ser centenarios. Una característica muy especial es que su savia es roja, única en el mundo vegetal. Dependiendo del medio en el que habiten pueden desarrollarse rápidamente y crecer más de 12 m o por el contrario, ralentizar su desarrollo y quedarse en el metro de altura. Los que llegan a florecer muestran en la punta de las ramas, de hojas planas y flexibles de color verde claro, unas flores con forma de campana de color blanco y frutos redondos rojo-anaranjados. A diferencia del drago de Gran Canaria (Dracaena tamaranae), que no llega a superar los 10 m. Sus hojas se disponen en círculos, estrechas, rígidas, con bordes transparentes, y las flores de tubo muy corto con más hojas envolventes de color blanco-verdoso.

Uso

     Para los aborígenes el drago tenía características mágicas y su resina, que por ser roja se la conocía como “sangre de drago”, se ha utilizado desde la época de los romanos con fines médicos. Hasta hace algunos años los ganaderos utilizaban las hojas de drago como forraje para sus animales, para la elaboración artesanal de cuerdas y para amarrar las parras.

¿Sabías qué?

     El drago, según la leyenda, está relacionado con el dragón encargado de cuidar las manzanas de oro del mitológico Jardín de las Hespérides (a menudo situado en las Islas Canarias). Cuenta la leyenda que un mercader que llegó a las costas tinerfeñas en busca de savia de drago, codiciada en aquella época por su valor curativo, se tropezó con el árbol cuando, corriendo tras una joven guanche de la que se había encaprichado, se encuentra con el gigante drago y asustado le lanza un arma. De la herida ve brotar un líquido rojo semejante a la sangre que asusta sobremanera al comerciante y huye despavorido hacia su embarcación.

MÁS INFORMACIÓN DRAGO ENDÉMICA DE GRAN CANARIA https://m.facebook.com/392908414203604/posts/1609531199207980/
FUENTE y REFERENCIAS Gobierno de Canarias
IMÁGENES TAMARÁN Pasión por Gran Canaria

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12/20/2023

NORBERTO CHIJIEB, DiariodeAvisos, ene22
La resurrección del drago
 de Nazaret, el drago de Güímar brota en el Buen Retiro, Tenerife
 
El centenario ejemplar, que fue desahuciado en verano tras caerse en el colegio de monjas, se mantiene vivo junto a un "hermano" en la casona del siglo XVIII; el botánico que salvó el árbol del Hermano Pedro ha llevado su conservación

“No podemos lanzar las campanas al aire, porque igual todavía no ha pegado bien, pero brotes verdes sí se le ven”, señala Mario Díaz, propietario del espectacular Buen Retiro, una casona en Chacaica, Güímar, que fuera residencia de la familia destacada familia güimarera Delgado-Trinidad, marqueses de La Florida y hotel en el siglo XVIII, refiriéndose el centenario drago (más de 130 años de vida) que trasplantó en agosto en sus terrenos tras haberse desplomado en el patio del colegio Nazaret (hoy Santo Domingo), apenas a cien metros de distancia. Aunque él remarca que no es católico, no le moleste que se hable de una resurrección, de una resurrección botánica.
Los brotes verdes ya son evidentes en el drago desahuciado en agosto / NORCHI

     Hay que recordar que técnicos del Cabildo de Tenerife dieron por imposible la recuperación del drago el pasado 19 agosto de 2022, un mes después del colapso que sufrió en el patio del colegio. Explicaron que no podía ya ser salvado debido a problemas biológicos y a los desperfectos de la caída en el mes de julio, según declaró la consejera insular de Gestión del Medio Natural y Seguridad, Isabel García. Estaba, pues, desahuciado. Su destino era secarse, que es la muerte de los vegetales.
     El informe recabado por el Cabildo señalaba que “no es lo mismo trasplantar un drago con su cepellón de raíces en buen estado fisiológico, que replantar un drago caído con serias patologías y en un lamentable estado de conservación”. “Incluso el posible enraizamiento de sus brazos es también muy limitado, dado que el ramaje carece de raíces aéreas, añadían los expertos en ese dictamen.
El 20 de julio se desplomó el centenario ejemplar en el patio del colegio Nazaret / DA
      Sin embargo, una semana después, a finales del mes de agosto, Mario Díaz recibió la donación del ejemplar por parte de las monjas y lo ubicó, gracias a una enorme grúa, cerca del jardín principal del que fuera hotel Buen Retiro, hoy convertido en un museo de la música. Precisamente con música de violín recibió Mario al drago de Nazaret, convencido de que la música le haría crecer. Y si no ha crecido, por lo menos no ha muerto.
     “Yo no quiero meterme en polémicas con los técnicos del Cabildo, solo intenté hacer un esfuerzo por salvar al drago y por lo pronto ha valido la pena el esfuerzo, aunque todavía es pronto, porque aunque se ve que ha comenzado a brotar, igual todavía no está bien enraizado”, comenta precavido Mario Díaz, quien relata que “al principio lo regaba, pero me acordé que un botánico me aconsejó que no lo hiciera, que el drago no lleva agua”.
     Además el copropietario del Buen Retiro, junto a su hermana Elsa, -su familia lo adquirió hace tres décadas a los sobrinos herederos de la marquesa de La Florida- se ha preocupado de recibir consejos de destacados botánicos, de manera desinteresada, como Miguel Torres, que hace apenas dos años salvó de su desaparición al conocido árbol (esquisúchil) que el Hermano Pedro plantó en 1.657 en su estancia en Guatemala, además de contratar a la empresa Biogarden para el mantenimiento de este Dracaena draco cuya semilla es la misma que ejemplares como que el Mario Díaz ya tenía en su casona: “Son coetáneos, se diría que hermanos”, resalta, recordando que el suyo lo plantó la marquesa de La Florida antes de morir, sin descendencia, en 1927.
      El tratamiento que desde septiembre hasta aquí ha llevado el drago de Nazaret no ha sido otro que las hormonas naturales y químicas que se le han implantado, primero un choque químico y después el natural, “teniendo mucho cuidado con los riegos, que tienen que ser contados, como ya me advirtieron con el hermano que tengo al lado”, cuando “me aconsejaron que quitara el césped de su alrededor para que no le llegara tanta agua, porque tienden a pudrirse”, explica Díaz.

Lo hemos leído aquí

   

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4/16/2023

De Fénix Canarias
Los dragos de La Palma, Canarias

Cuando Diego Rodríguez Talavera llegó a la isla de La Palma en 1494 y desembarcó en el fondeadero al que hoy da nombre, llegó a un paraje con exuberante vegetación en la que destacaba una especie en particular, los dragos.
     Textos de la época describen así el paraje de La Punta de los Dragos, en La Palma:
«…se alineaban como gigantes centinelas a las orillas del mar, alzando sus brazos de titanes sobre los acantilados de la Isla…».
     Una vez la isla había sido conquistada y comenzaron las relaciones comerciales, se intensificó la explotación de sangre de drago con la consecuente afección de patógenos que fueron diezmando las poblaciones.
     Como ocurrió en el resto de las islas, a finales del siglo XVI, la mayoría de los grandes dragos habían sido sangrados hasta la saciedad, salvándose sólo aquellos más pequeños y en zonas muy inaccesibles.
     Hoy en día, en la isla de La Palma, aún se pueden observar algunos vestigios de esta exuberante vegetación en Las Paredes y La Tosca (Barlovento), los Dragos Gemelos de Breña Alta, Las Tricias y Buracas (Garafía) o entre El Roque y el pueblo de Puntagorda.
     Ciertas agrupaciones de dragos como los de Buracas o La Tosca, son auténticos dragonales con formas caprichosas, que confieren al paisaje un atractivo especial.
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4/19/2022

YURI MILLARES,
Presentación del libro de ALBERTO LUENGO "Morfología del drago, mítico árbol canario de muchas geometrías"

Un voluminoso libro del arquitecto Alberto Luengo, dedicado al drago, especie emblemática de la flora canaria, nos descubre 18 morfotipos en un exhaustivo estudio que lo describe como un árbol matemático y mítico e incluye el dibujo a escala de 83 grandes especímenes. 

Drago de Icod de los Vinos


Presente en las siete islas mayores del archipiélago canario, en realidad las poblaciones silvestres de Dracaena draco (el drago de la Macaronesia) se concentran en Tenerife (696 ejemplares censados), además de en La Palma, El Hierro y Gran Canaria, esta última con el añadido de la pequeña población de una segunda especie exclusiva de la isla, el Dracaena tamaranae. Su interés ornamental en las Islas, sin embargo, ha ocasionado en las últimas décadas «una plantación masiva de dragos», escribe Alberto Luengo en Morfologya del drago. Morfotypos y geometrya (así, con la i griega), un enorme trabajo de investigación y descripción que ilustra con detalladas láminas de dragos de Canarias y de otros lugares del mundo.
      «Envuelto históricamente en un aura mitológica, en gran parte vinculada no sólo a su magnífica estampa, sino igualmente a las virtudes que se le daban a la “sangre de drago”, considerada como la panacea de todas las enfermedades y producto de alto valor en la farmacopea medieval, su extracción supuso la desaparición de gran cantidad de dragos en las islas Canarias», escribe en el preámbulo. 

El drago de Juagay, ubicado en Benijo, en el macizo de Anaga (Tenerife), drago «de copa» con 14,5 m de altura. | DIBUJO ALBERTO LUENGO

     «Esta obra esclarece –entre otros discernimientos– que los dragos se desarrollan siguiendo una efectiva geometría fractal. Esclarecer significa demostrar que algo no es sólo cierto, sino claro y reluciente», señala en el prólogo el geógrafo y profesor de la ULL Fernando Sabaté Bell. De esa geometría fractal («todas las partes son iguales al todo») parte Luengo en la argumentada y detallada descripción que hace de los dragos en las páginas siguientes. En el caso particular de esta especie, dice, «nos encontramos con un claro ejemplo de Fractal, donde el árbol al ramificarse crea cada vez árboles más pequeños en sus sucesivas multiplicaciones».
     Pero no se detiene sólo en describir y clasificar. El drago da para mucho y él no quiere dejar nada en el tintero.

Aprovechamiento
      Famoso y apreciado desde la Antigüedad por las extraordinarias propiedades medicinales que se atribuían a la sangre de drago, propiedades envueltas en un «halo de misterio», ha tenido otros muchos usos. En Canarias «formaba parte de los ungüentos que utilizaban los guanches en el proceso de momificación», también se empleó «para cicatrizar las heridas, para golpes y contusiones, y también utilizaban el líquido, al hervir un pedazo de corteza para recuperar el bienestar del cuerpo».

Drago «digital de doble copa» de Garachico. | DIBUJO ALBERTO LUENGO

     Igualmente se cita que pudiera ser utilizado por los aborígenes para teñir pieles, colorear escudos o teñir su piel, incluso que «formaba parte de su comercio con los navegantes europeos y que, por su alto valor, llegó a pagar el diezmo de la Iglesia».
     Comercializada bajo las formas de sangre común (extraída mediante incisión) y sangre de lágrima (la que exuda de árbol de forma natural), el proceso de extracción «debió influir en su decadencia, ya que se obtenía realizando profundos cortes en el tronco y las ramas (…), colocando al árbol en una situación comprometida ante la entrada de hongos e insectos». Tal es así, que «su excesiva explotación supuso, para el caso de La Gomera, la práctica desaparición de sus dragos, intensificándose a su vez en Tenerife, Gran Canaria y La Palma, que vieron reducidos sus efectivos, controlándose su extracción por la administración, para decaer finalmente hacia el siglo XVII».
     En cuanto a los aprovechamientos tradicionales, es conocido que se utilizaba el tronco para construir embarcaciones y sus tallos para colmenas, huroneras y tambores para coger morenas. Con la fibra de sus hojas se fabricaban cuerdas que amarraban la viña o servían de forraje a los animales. 

El «ramificado en paracaídas» es específico de la zona de Garafía (La Palma), donde forma bosquetes (dragonales), caso de los dragos de Buracas, cuya forma tiene que ver con el aprovechamiento forrajero que se hizo de ellos). | DIBUJO ALBERTO LUENGO

Edad y longevidad
      Al tratarse de un árbol no leñoso y, por tanto, sin anillas de crecimiento, «mucho se ha teorizado sobre la supuesta longevidad» de este símbolo vegetal del paisaje canario. La «teoría de las ramificaciones» que se suele utilizar, dice, no parece correcta si se aplica, por ejemplo, al famoso drago de Icod de los Vinos. Según esa teoría, los 23 períodos florales que habría tenido lo situarían en una edad de 345 años. «Si nos atenemos a las crónicas de la Conquista de Tenerife, sucedida en 1494 y donde ya han transcurrido unos 526 años, ya era un ejemplar de gran tamaño». 

     Sin dejar de ser las ramificaciones un factor importante de su edad, «no se conoce a ciencia cierta el período de floración de cada ejemplar», señala. El tamaño y la robustez también son elementos a valorar, que tienen que ver con su volumen y peso, y cita el caso de los que denomina dragos digitales con 16 y 18 metros de altura, siendo relativamente jóvenes. «En función de su mayor peso y volumen el drago será más longevo».

Dragos «torcidos» son los que se salen de la norma. Sobre todo, ocurre con los silvestres al estar sometidos a las inclemencias del tiempo. El más conocido es el drago del Mirador del Roque, en Puntagorda (La Palma). | DIBUJO ALBERTO LUENGO

Morfotipos
     Antes de llegar a la descripción de los dragos por su morfología y geometría introduce su referencia a la i griega, que no es sólo grafema que conforma una letra y crea palabras. Es una letra (vocal y consonante) con una estrecha vinculación con las ciencias, con procesos de carácter dinámico «que la dotan de una especial simbología (…) representando a su vez el Fractal en Y, símbolo del Drago».

      Entre los diferentes morfotipos de las distintas especies de drago, el Dracaena draco tiene la singularidad, destaca Luengo, de que «asume casi todas las formulaciones posibles». Y así, entra en un análisis detallado a partir de 83 láminas de dragos de Canarias, pero también de Madeira, Cádiz, Cabo Verde, Marruecos y la isla de Socotora.
      «Considerando que todo árbol es un fractal y las partes reproducen el todo, (…) el caso de los Morfotipos del Drago resulta singular y paradigmático, por cuanto puede adoptar diferentes formulaciones tipológicas que acentúan su diferente personalidad, que tiene que ver con su carga genética y también con su adaptación a determinados ambientes e, incluso, manipulaciones de aprovechamiento humano», clasifica 18 formas de drago en el archipiélago, que dibuja y acompaña de formas geométricas que lo argumentan.

El drago «de copa» es el más usual. La variación en la copa en ejemplares antiguos adquiere forma elipsoide en el alzado como en el drago de Icod, o de semicírculo, como el drago de Barranco Alonso (Gran Canaria). | DIBUJO ALBERTO LUENGO

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3/18/2022

GAUMET FLORIDO, noticia de C7, en sept 2021
El Drago de Luis Verde recibe cuidados del Cabildo

     El Cabildo aplicará estos meses un tratamiento fitosanitario para alargar la esperanza de vida del drago (Dracaena draco) de Luis Verde, en Valsequillo, que está propuesto para formar parte del Catálogo de Árboles Singulares de Gran Canaria y también para el de Canarias y que, desde 1993, figura en el escudo del municipio. Está afectado por la plaga de un insecto, una lapilla, la Aonidiella tinerfensis, que aunque siempre está presente en este tipo de árboles, puede resultar letal si el drago sufre una depresión vegetativa, como es el caso.
     Agustín Suárez, técnico insular de Medio Ambiente, aclaró este miércoles que aunque no ha estado en riesgo de muerte, sí era evidente que necesitaba atención. «Es un abuelete de 230 años, con un perfil perfecto que precisaba cuidados y se los estamos dando». Está en una finca particular, la llamada Finca Jiménez, a un lado de la GC-41.
     El primer tratamiento se le dio el 5 de julio pasado, con la aplicación de un insecticida de baja intensidad. Y el siguiente se le iba a dar ayer, pero se tuvo que suspender por la lluvia y por el viento. La lapilla chupa la savia de las hojas y desnutre al árbol, de ahí el daño.
     Estos cuidados incluyeron la sustitución del alcorque cuadrado y de cemento que rodeaba su base por un murete de roca volcánica que le deja más espacio al árbol y que tiene un lado libre para que sus raíces puedan expandirse.
    Explicó Suárez que este drago, entre los 10 propuestos para el catálogo insular de árboles singulares, tiene al menos 230 años, con 14 o 15 ramificaciones, por lo que puede ser el quinto más viejo de la isla, 11 metros de altura, 4,20 de perímetro en la base y 8 de copa. Se halla en una finca particular, la finca Jiménez, en Valsequillo, cuyos propietarios han colaborado con el Cabildo y con el Ayuntamiento para permitir esta actuación. Ya está dando sus frutos. El árbol está fructificando.
     El presidente de la corporación grancanaria, Antonio Morales, que visitó este miércoles esta explotación de 30 fanegadas junto a la consejera insular de Medio Ambiente, Inés Jiménez, y el alcalde, Francisco Atta, explicó que este proyecto de recuperar y poner en valor los árboles singulares surgió en 2019 y que se ha materializado en un convenio con la empresa pública regional Gesplan. Fruto de ese acuerdo se creó la Unidad Fénix, detalló Suárez, formada por 4 operarios y un capataz, especializada tanto en el tratamiento preventivo de palmerales silvestres de la isla como en árboles singulares.
     En línea con esta actuación, el Ayuntamiento, que ha colaborado regando el drago, informó de los trabajos para habilitar un mirador en la GC-41 que contribuya a darle visibilidad, según anunció Atta, que subrayó la predisposición de los dueños para facilitar el cuidado del árbol. Una de sus propietarias, María del Carmen Guerra de Aguilar Massieu, confesó que su familia no supo de la importancia histórica de este drago. Llegó a ellos de la mano de dos tías-abuelas que a su vez la heredaron de un tío de ellas. Al lado del drago hay otros dos pinos mediterráneos centenarios y varias casas típicas de la arquitectura tradicional.

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3/14/2022

El drago de Luis Verde, Vasequillo, del cronista de Canarias

JUAN GUZMAN OJEDA, Ing.Téc. Forestal
El Drago de Luis Verde, predictor de la humedad de los inviernos

Si preguntáramos a los jóvenes locales y a algún que otro adulto por el árbol que luce en su enseña el municipio de Valsequillo, raro sería que señalaran al Drago (Dracaena draco), y todavía más extraño si supieran que así fue declarado, en 1993, en honor y referencia directa al conocido como Drago de Luis Verde, un árbol que ya había sido propuesto en 1972 para formar parte de la heráldica local. En aquella fecha competía con las armas del Arcángel San Miguel –aquellas que mataran al Perro Maldito– y con el Cuartel del Colmenar, donde naciera el padre del ilustre Benito Pérez Galdós.
     Antes de llegar al casco urbano de este pueblo se encuentran los extensos llanos del Conde, parte de los cuales fueron cedidos a mediados del s. XV a favor de Luis Verde Coronado, quizás un navegante portugués. Aunque los actuales propietarios no guarden relación de parentesco, el nombre ha perdurado hasta nuestros días para señalar tanto al actual barrio como a la antigua finca. Entrar en ella equivale a hacer un giro hacia el pasado. El drago emana solemnidad, a la vez que se erige en epicentro de un entorno rural particular, conformado por antiguas casas solariegas y restos de era, lagar y bodega. Llama la atención el trocito de era que se deja ver en el camino; el resto se encuentra sepultado bajo las latadas de columnas de hormigón. A juzgar por el arco que describe este segmento, se intuye una inmensa era que debió reunir a muchos usuarios. Podemos imaginar al drago como testigo mudo y de excepción, presidiendo aquellas fatigosas trillas estivales.

Larguirucho
      El Drago de Luis Verde, con una ligera inclinación general hacia el sureste, se ubica (27º 59´ 37¨ N y 15º 29´ 06¨ W) sobre un parterre alzado, cuyos muros ya han cedido en varios puntos, en parte por su antigüedad y, muy probablemente, por la presión ejercida por el sistema radicular. En su biometría arroja un perímetro de base de 4,40 m, mientras que su diámetro normal (medido a 1,30 m) resulta ser de 3,30 m. Este tronco principal se erige durante unos cuatro metros, para después dividirse en cinco potentes ramas, gruesas, largas y columnares, que confieren al drago una ramificación muy verticalizada. Luego, este larguirucho se subdivide y multiplica hasta en 15 períodos florales, alcanzando una altura cercana a los 12 m.
      En su cara sur se nota cómo dos de sus ramas fueron arrancadas tras un temporal, ocurrido a mediados del siglo pasado; en su cara norte también aparece una rama partida por este motivo. En la base de varias ramas aparecen grupitos de raíces fúlcreas, cuya meta es llegar un día hasta el suelo o fundirse con el mismo tronco. La cara norte del drago, la más expuesta a los rigores climáticos, presenta varias heridas y cicatrices. Su edad, siguiendo la regla de los períodos florales, lo sitúa cercano al cuarto de siglo
     Para conocer más de cerca la historia del Drago de Luis Verde hemos tenido la suerte de contar con el testimonio de José Jiménez, quien, además de criarse en esta finca al haber sido su familia la medianera, llegó a dirigir la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria. Nos cuenta, con amabilidad y añoranza, cómo de pequeño trepaba con sus hermanos hasta la encrucijada donde se ramifica, y cómo jugaban a ver quién era el primero en alcanzar las puntas del drago con una caña.

     Entre las historias que recuerda y las que su abuelo le contaba, destacamos dos. En primer lugar, y teniendo en cuenta que los dragos longevos acostumbran a florecer parcialmente, José recuerda que, según el sector por el que floreciera el árbol, se podía predecir si el invierno iba a ser húmedo o seco. Así, si el radar meteorológico se encendía de flores crema por el norte, era el preámbulo de un invierno copioso; si se encendía por la cara sur, las cosechas sufrirían sequía.

Ortodoncia con “sangre de drago”
      El otro es el curioso uso que los lugareños hacían con la savia del drago. Tras practicar incisiones en la corteza, provocando el sangrado de su rojiza savia, esperaban hasta lograr la consistencia adecuada para introducir esta pasta en la boca y, moldeándola hábilmente, llegar a sustituir las piezas dentales ausentes.
     Nuestro informante coincide con Marcos, el actual medianero de la finca, en percibir que el drago presenta hoy un aspecto menos esplendoroso que años atrás. Pero aunque su estado de salud no es preocupante, sí es cierto que a la actual depresión que presenta debe contribuir tanto el atrapamiento del sistema radicular, como el abandono del entorno tradicional. No puede uno dejar de pensar que tanto este gigante como sus alrededores merecen una restauración especial, una restauración que dé vida y dignifique el verdadero valor que este conjunto histórico posee.

 

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9/15/2021

Los Dragos Gemelos, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA (Ing. téc. forestal)
Los legendarios Dragos Gemelos, dos troncos pero una misma copa 

Dentro del catálogo de los árboles más notables y conocidos del archipiélago no abundan, precisamente, aquellos que cuentan con leyenda popular propia. Entre éstos cabe nombrar al mítico Garoé (El Hierro), al Pino de Casandra (Gran Canaria), al Aderno de los Chorros de Epina (La Gomera) y, cómo no, a los célebres Dragos Gemelos (La Palma).

Escudo de Breña Alta

     Deducir cómo nacen estas fábulas mezcla siempre importantes dosis de fantasía con el saber popular, de anónimas historias orales que se transmiten, deforman y, a su vez, enriquecen. Reservando un pequeño hueco para realidades nunca confirmadas, siempre he pensado que estas historias surgen como respuestas por parte de padres y abuelos, cuando son preguntados por hijos y nietos, respecto a la grandeza de aquellos árboles que atrapan su atención. Esta inquietud infantil, envuelta en historias para conciliar el sueño, al final no sólo se refleja en la cultura, también ha venido a reforzar el valor de la propia flora insular.
     En el caso de los Dragos Gemelos estas respuestas fueron ricas e imaginativas, modelando una historia trágica pero también bella, un mito a la altura de la grandeza de estos individuos. La notoriedad de este conjunto vegetal, así como el arraigo en la cultura insular, llevaron al Ayuntamiento de Breña Alta a incluir este símbolo en la heráldica municipal desde 1990. También durante los primeros años de la democracia, siendo alcalde Gabriel Hernández, se instó al Cabildo Insular para que adquiriera y dignificara el entorno de este “drago de dos patas”.

La bella Urbina
      La leyenda de los Dragos Gemelos se remonta justo a la época previa a la conquista y en la misma participan dos hermanos gemelos, Urunte y Timizara, y una bonita doncella benahorita de nombre Urbina. Ambos hermanos pretendían a la misma mujer, hasta el punto de que los celos les llevaron a disputar su amor en una contienda. La fatalidad se encargó de que no sobreviviera ninguno en el combate y en el mismo lugar donde derramaron su sangre, Urbina, en su inmensa tristeza, plantó dos esquejes de drago para recordarlos eternamente.
     La tradición popular, como recoge César Javier Palacios, también cuenta que estos dragos fueron plantados por una joven enamorada de dos hermanos gemelos, aconsejada por los curanderos locales, con el fin de atraer su atención.

Dos columnas en un minijardín
      Estos ejemplares de Dracaena draco se localizan sobre la coordenada 28º 38` 53 «N y 17º 47´15″W, a 380 metros de altitud, a escasos metros de la carretera LP-301 que parte desde la zona de El Llanito hacia San Isidro, ambos barrios del municipio palmero de Breña Alta. Allí, entre casas de vivos colores, existe un minijardín que parte en forma de pasillo desde la carretera hasta la placita en la que se ubican los dragos. Rodeados por un vallado y un seto de aguacateros e higueras, se erigen estas dos columnas, separadas apenas metro y medio, para fundirse luego en una gigantesca copa.
    Para la gran mayoría de los palmeros estos dragos, al igual que para los tinerfeños el de Icod de los Vinos, tienen una edad milenaria. La Palma es un isla en la que Dracaena draco no se encuentra citada como elemento espontáneo; por otro lado, siguiendo la regla periodo floral-fructificación se le debe atribuir una edad de entre 200 y 250 años. Estos ejemplares fueron plantados tan juntos (quizás por falta de espacio) en la antigua finca Las Gallanías, propiedad de Servando Pérez, que se aprovechaban como forraje animal en sus primeras edades.
     Teniendo en cuenta que la primera ramificación de ambos dragos coincide en altura, parece lógico pensar que resulten coetáneos, siendo incluso posible que provengan de un mismo progenitor. Aun así, a simple vista observamos que el drago situado más al norte presenta un diámetro mayor (próximo a los 4 metros), si bien la altura de la semiesfera de copa, cifrada en 15 metros, es común para ambos. El ensamblaje entre ambas copas es perfectamente simétrico, ocupando con habilidad todos los huecos. El cruzamiento entre ramas se pierde en la infinidad de las mismas, pudiéndose observar también varias ramas rotas, además de innumerables tejidos plisados y soldados entre ambos ejemplares.
     Llama la atención la posición de las últimas ramas, cuya disposición es prácticamente perpendicular al suelo. La corteza presenta un aspecto grueso, parecido a la piel de elefante, si bien el ejemplar situado más al sur tiene una gran parte sin corteza en la cara anterior. No se aprecian huecos internos y las raíces aéreas abundan por doquier.
     El aspecto general de este único elemento vegetal responde a las características de los viejos dragos, con floraciones parciales y anuales que buscan compensar los pesos y que muchas veces no se traducen en división, sino tan sólo en un quiebro de dirección en la rama. Otra característica de los viejos dragos es la superposición y renovación de capas externas, desde arriba hacia abajo.

Buen augurio
      Reuniendo leyenda y ciencia, resultaría harto interesante estudiar la consanguinidad entre ambos ejemplares, realizando para ello una comparativa de ADN. Con ello también se podría estimar el grado de injerto y fusión vegetal.
      Cierto es que los viejos ejemplares de drago sufren mucho la acción de los vientos, siendo normalmente la causa de su destrucción. En este caso, no sólo el cobijo de las casas cercanas sino también el hecho de contar con un apoyo doble, auguran mucha vida y salud para los Dragos Gemelos, al menos tanta como deseara, entre lágrimas y sangre, la bella Urbina.

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7/17/2021

Drago de las Meleguinas, una despedida, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA (Ing. téc. forestal)
Drago de las Meleguinas, ¿el más viejo del mundo?

De los árboles propios del relieve forestal canario, el drago es sin duda uno de los más renombrados, pero no sólo en Canarias, sino también fuera de nuestras fronteras. En ciudades europeas e, incluso, australianas existen individuos ya centenarios de este símbolo de nuestra identidad biogeográfica.
     Hablar de dragos es siempre especial, es como comprimir en un mismo instante prehistoria con actualidad, mitología y realidad. Su porte troglodita nos invita a recorrer la fantasía recreada en los escenarios jurásicos, toda vez que su roja savia o sangre, al oxidarse por contacto con el aire, sirvió como panacea curativa, así como argumento para alimentar leyendas entre caballeros y dragones. 

     Pero por muy cercano o común que este árbol nos parezca, lo cierto es que, tanto Dracaena draco como Dracaena tamaranae son hoy por hoy tan escasos en el medio natural, que ambos comparten el letrero de estar en “peligro de extinción”. El primero de ellos, pese a haber habitado de manera salvaje en varias islas, sólo resiste en algunos riscos del norte de Tenerife, y el segundo, D. tamaranae, también ocupa inaccesibles escarpes en el suroeste de Gran Canaria. Pero también cabe preguntarse la posibilidad de que algunos dragos salvajes fueran engullidos por la civilización. Y en caso positivo ¿Es posible que algunos hayan llegado a nuestros días?

La edad de los dragos
     La repuesta a esta pregunta es compleja, puesto que científicamente no podemos conocer la edad. Además, el desarrollo del drago fuera de los paredones rocosos, es decir, con mayor riqueza de sustrato, resulta mucho más acelerado. No obstante, para el cálculo de la edad existe un método estimativo que suele funcionar bien con los ejemplares cultivados. Esta técnica de observación asimila un tramo de aproximadamente 15 años por cada periodo floral que, a su vez, suele coincidir con la división entre las ramas. Para el caso de ejemplares silvestres, es muy aventurado estimar una cifra entre periodos florales, pero con toda seguridad sería muy superior a los 15 años.
     No es desventurado afirmar que el Drago de Icod de los Vinos, en Tenerife, es un ejemplar salvaje que acabó civilizándose. Sin duda el drago más visitado del mundo, con 24 periodos florales y casi 20 metros de altura, es uno de los ancianos representantes de la especie. Su crecimiento en un suelo adecuado ha dotado a este icono canario de las proporciones más enormes conocidas para la especie.

Pereció en 2014
      Por su parte, en la isla de Gran Canaria, casi con toda probabilidad parece que otro drago salvaje también se vio superado por la frontera del progreso humano, que no natural: el Drago de Las Meleguinas, en Santa Brígida. Lamentablemente hoy solo cabe hablar en pasado de este otro drago, pues fue pereciendo lentamente durante 2014. Crecía en la coordenada 28º 02´21´´N y 19º29`58 ´´W muy cerca del cauce del antiguo río Guinigüada.
     Este ejemplar de aspecto famélico, toda vez que salvaje, tenía una altura de solo 12 metros y un tronco que ni siquiera llegaba a un metro de perímetro. El drago crecía sobre una superficie rocosa con poco suelo, circunstancia que debió ralentizar su crecimiento. Rafael Almeida, gran experto en dragos, constata que “comparándolo con una foto de 1930, no se aprecian cambios significativos, salvo en el entorno”.
El flaco Drago de Las Meleguinas era un árbol poco conocido, y no hubiera pasado tan desapercibido, de no integrarse en la zona ajardinada del complejo denominado Las Grutas de Artiles.
     De cualquier modo, lo verdaderamente destacable de este individuo era su edad, pues con nada menos que 29 periodos florales le correspondería el honor de ser el drago más viejo del mundo. Sus vetustas ramas todavía destilan sangre entre grandes heridas y marcas de hongos, denotando el carácter añejo y obligado de la marca del tiempo. Otra muestra de su avanzada edad es la de no haber gastado su escasa energía en ramificar con las últimas floraciones, característica también observada en dragos antiguos.
     Su esqueleto todavía persistirá por un corto espacio de tiempo ya que acabará sin dejar huella como hacen los árboles que no producen madera. Tan solo una pequeña vinagrera, nacida sobre la primera ramificación le da un insignificante tono verde sobre el gris seco. No conocemos las causas reales de su muerte, como tampoco sabemos de manera fidedigna cuántas generaciones habrá visto pasar por delante este matusalén con corteza de dinosaurio. Este meritorio ejemplar, que ya descansa en el Valjala de los dragos, quizás fuera testigo excepcional de épicas ofensivas entre conquistadores y protectores de la tierra, y quién sabe si también de flirteos o romances entre caballeros y princesas.

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4/23/2021

El drago de Pino Santo, Santa Brígida, Gran Canaria

YURI MILLARES
El drago de Pino Santo se recupera de la lapilla 

El drago de Barranco Alonso (popularmente conocido también como drago de Pino Santo) es el quinto más antiguo de la isla y el de mayor porte con cerca de 15 metros de alto y 15 metros de copa, por lo que “es un monumento natural en sí mismo”, señala el Cabildo al informar, el 18 de marzo de 2021, que había culminado “el minucioso tratamiento con el que se ha logrado controlar la plaga de lapilla que puso en riesgo la supervivencia” de este símbolo vegetal del municipio de Santa Brígida y de la propia Gran Canaria.


     “Por su porte y su singular ubicación se trata, sin duda, de uno de los dragos más bellos de cuantos crecen en el archipiélago”, escribe Rafael Almeida Pérez en el Atlas Rural de Gran Canaria. Por su emplazamiento, en un risco de unos 15 m de altura en el margen derecho del cauce del barranco de Alonso, formado por lavas recientes de fondo de barranco, “no ha podido ser plantado”, asegura este geógrafo y colaborador del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo (codescubridor, por cierto, de la especie endémica “drago de Gran Canaria”, Dracaena tamaranae).
     “Su potente tronco brota literalmente de las rocasunos 3,5 m por debajo del borde superior del cantil,
sobrepasándolo casi otro tanto antes de ramificarse y conformar una gran copa fungiforme muy regular”, describe, atribuyéndole una edad que, en la actualidad, se acerca a los 240 años tras la comparación in situ con una fotografía de 1925, observar las ramificaciones que presenta y calcular los períodos florales que había desarrollado.
     Tras confirmarse en junio de 2020 la presencia de la lapilla del drago, “un insecto endémico cuyas larvas succionan la savia del árbol”, que “ya había provocado que una cuarta parte de su copa presentara hojas amarillentas, debilitadas y de menor tamaño, a lo que se sumaban algunas ramas resecas y deshojadas”, la Consejería de Medio Ambiente encargó a una empresa especializada llevar a cabo las acciones necesarias para el control de la amenaza.
      La disminución de hojas en buen estado, habían observado, “conllevó una merma en la capacidad fotosintética y el peligro de que el drago se debilitara todavía más y quedara a merced de otros insectos oportunistas, como el taladro de la platanera, lo que habría comprometido aún más su futuro”.
     Se aplicaron “acciones consensuadas en una mesa técnica y ha supuesto, además, un ejemplo de colaboración entre las entidades públicas y la sociedad, pues la actuación ha contado en todo momento con la cooperación de la propiedad de los terrenos”, destacan en la Consejería. El drago de Barranco Alonso (o Pino Santo) está incluido en un inventario de los 85 árboles para el Catálogo de Árboles y Arboledas Singulares de Gran Canaria que el Cabildo presentó a finales de 2019, con la mirada puesta “en proteger y cuidar estos ejemplares, así como corregir situaciones concretas que actualmente perjudican la salud de estos monumentos naturales o bien acciones preventivas para aislar los mismos de posibles incendios”, según el proyecto “Cuadrilla Phoenix. Conservación y mantenimiento preventivo de palmerales y árboles singulares de la isla de Gran Canaria”, puesto en marcha casi coincidiendo con la acción puntual centrada en este drago ubicado en Santa Brígida.


     Otros 40 de los 85 árboles seleccionados en ese catálogo “necesitan mejoras”, según el asesoramiento técnico contratado por el Cabildo de Gran Canaria para la gestión de los mismos. Entre ellos, destacan los más antiguos: “el acebuche de Llano Parra y la sabina de Tirma con 400 años, seguido por el pino de Casandra, con 380 años, y el castaño gordo de Las Lagunetas y el cedro de Osorio, con 300 años”.
     La mayor parte de estos 85 ejemplares “se encuentran en propiedades privadas, por lo que la colaboración resulta indispensable para proteger este patrimonio natural que también forma parte de la memoria insular y de su paisaje emocional”, señala la institución insular.

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