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5/28/2022

Acacia melanoxylon en la lista negra, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
La Acacia Negra

La acacia negra (Acacia melanoxylon), es una planta exótica procedente de Australia y actualmente muy extendida en áreas costeras de Galicia, que pronto pasará a formar parte del Catálogo Español de Especies Invasoras, donde ya figura otra planta de la misma familia: la mimosa (Acacia dealbata) que está generando importantes problemas en las provincias de Ourense y Pontevedra. Según algunas fuentes, la acacia negra (a pesar del nombre su color es verde grisáceo) entrará en el listado, junto a la termita subterránea oriental y un tipo de alga asiática, que está causando problemas en el Estrecho de Gibraltar y zonas aledañas. 
     La tramitación ya ha superado el período de información pública del borrador de la orden que sumará estas especies al listado, por constituir una “amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats y los ecosistemas, la agronomía o para los recursos económicos asociados al uso del patrimonio natural”. La acacia negra tiene un notable impacto en Galicia, en donde su crecimiento está descontrolado en amplias superficies y donde aparece en zonas de suaves pendientes en altitudes inferiores a los 500 metros (lejos de las zonas de frío intenso en el invierno), y en zonas de importante valor natural, como el Parque Nacional de las Islas Atlánticas, pero es casi desconocida fuera de esta comunidad. 
     Se cree que la especie llegó a Europa alrededor de 1800, como planta ornamental y de producción forestal. En España fue introducida a finales del siglo XIX, siendo la primera cita de su naturalización en 1948. En algunos casos se sembró para fijar dunas y junto al eucalipto, para mejorar el rendimiento maderero de este árbol a través de la nitrificación del suelo. También hay constancia de su uso como cortafuegos, por retener la humedad y no arder con facilidad. Sin embargo los incendios incrementan su propagación, favorecida por la degradación de la cubierta vegetal y la expansión de las semillas. Pero sin duda, su principal método de expansión es por renuevos de raíz, que emite de forma exponencial cuando se corta el tallo principal, que puede llegar a 15 metros de altura. Las hojas liberan compuestos fenólicos que impiden la germinación y crecimiento de otras especies. En la actualidad, su crecimiento está descontrolado en amplias superficies de Galicia. Las fotos que acompañan este texto son todas hechas por mí, y en mi propiedad, donde la acacia continuará por el momento, a pesar de su inclusión en la lista.
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1/10/2017

ACACIAS DE SOSSUSVLEI - Namibia
Vachellia erioloba o Acacia erioloba

Se le conoce comúnmente como espina de camello (Kameeldoring en afrikáans) o espina de jirafa, o gáa, nativa de las zonas áridas del sur de África. La jiraja come sus hojas, ya que posee una lengua y labios especialmente adaptados para tomar las hojas. Esta acacia tiene unas vainas, que al caer al suelo son aprovechados por otros animales.
 Sesriem Campsite
Springbok o gacela saltarina de El Cabo (Antidorcas marsupialis), muy común y poco recelosa en los camping
     La madera es de color rojo pardo muy oscura y extremadamente densa, fuerte y arde muy bien. Es de crecimiento muy lento, resiste sequía pero no resiste las heladas. Sus semillas tostadas son un sustituto del grano de café. De acuerdo con una superstición, los rayos alcanzan a A. erioloba más que a otros árboles (pero es que hay muy pocos de otras especies).
Su sombra es inestimable... Para verlo en... Google Maps
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10/14/2014

CAMILO CASTELO BRANCO (Lisboa, 1825-1890)
A "acácia" do Jorge

de Dias com árvores

Jorge, o "filho louco" de Camilo Castelo Branco, plantou em 1871, tinha então 8 anos, uma árvore junto à escadaria de pedra no terreiro da casa de S. Miguel de Seide. A esta árvore se refere Camilo várias vezes, como em Durante a febre:

Quando a Acácia do Jorge ainda outra vez inflore,
Chamai-me, que eu de Abril nas auras voltarei
.

A árvore não é uma acácia, mas uma robínia. Um deslize em taxionomia que não ofusca o apego de Camilo ao convívio com a natureza, alimentado pelas léguas palmilhadas desde a infância em pedregosas ladeiras de serra. Camilo chegou a ser um peregrino convicto de arvoredos, córregos e morros de terra agreste, aldeias, costumes e lendas populares, que depois transfigurou em palco de prosa admirável.
Estas árvores são minhas amigas há vinte e sete anos.
Vim hoje aqui despedir-me delas: creio que para sempre me despeço.
Tenho que abraçar as mais diletas e confidentes: umas que já eram velhas quando, em minha infância, as vi; outras, que eram tenras então, e agora bracejam frondes de luxuriante mocidade. Eu já encaneci; e elas verdejam exuberantes de seiva.
Faço trinta e oito anos, inclinado à sepultura; e elas têm três séculos que viver, trezentas primaveras para se vestirem de galas novas. Meus netos virão saborear-se em vossas sombras, ó carvalheiras, ó verdes pavilhões que me cobristes nas máximas tristezas e alegrias de minha vida!
Seria engodo ao riso andar-me eu aqui abraçando árvores, se alguém me visse
...

O excerto que aqui coloquei em itálico é do início da novela de Camilo, "No Bom Jesus do Monte", que conta a história de Fanny Owen.

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1/26/2014

LUIS FERNÁNDEZ VALDÉS "LUDI" (Gijón, 1886-1937)
El "Arbolón" del Campo de Valdés.
Arrancado por un huracán

Ha muerto la acacia,
cayó el árbol viejo,
su tronco nudoso, tronzado y herido
por racha de viento,
hoy yace humillado,
tendido en el suelo.
¡Pobre árbol anciano!
¡Caray! ¡Pobre viejo!


No serás más el blanco sufrido
de chicos traviesos,
que dañaban tu santo ramaje
con crueles gomeros,
persiguiendo a los chises, gorriones,
pioyines, jilgueros
y demás avecillas alegres
que en rápido vuelo,
temerosas buscaban refugio
en tu noble seno.
¡Pobre árbol anciano!
¡Caray! ¡Pobre viejo!

No podrás ya servir de toldaje
frondoso y espeso,
en las tardes de sol abrasante
que funda los sesos,
a los viejos que a tu dulce sombra
tomaban el fresco,
o la brisa que el mar les mandaba
envuelta entre besos,
a la vez que formaban senado...
senado o congreso.
¡Pobre árbol anciano!
¡Caray! ¡Pobre viejo!

No será ya más, mudo testigo,
tu tronco senecto,
de los gratos y dulces coloquios
que a tu sombra tuvieron efecto.
No podrás ya servirnos de biombo,
no serás tú ya más testaferro
de los dulces y tiernos idilios,
¡qué idilios más tiernos!
que tuvieron lugar en la sombra
que tu tronco añejo
proyectaba en el muro ruinoso
del viejo convento.
¡Pobre árbol anciano!
¡Caray! ¡Pobre viejo!

¡Cuántas noches oscuras de estío
y algunas de invierno,
imprudentes y necios turbaron
la paz de tu sueño,
el rozar pasional de un abrazo
o el chasquido sonoro de un beso,
de un beso muy largo,
muy largo y extenso;
y en aquel despertar impensado,
en el colmo de tu desperezo,
viste a alguna soltera o casada
con un punto casado o soltero,
que en el banco de marras sentados
se contaban sus mutuos deseos!

¡Cuántas veces cayóte la baba,
contemplando con cálido anhelo
la fusión de unas manos de nieve,
el fulgor de unos ojos de fuego,
las palabras de miel de la Alcarria
de una boca de labios sangrientos,
mientras tú, con tu santa pachorra,
contemplabas aquel adulterio
sin apenas chistar, impasible!
¡Ni un leñazo les diste en obsequio!
Entretanto, la luna en lo alto
ostentaba sus pálidos cuernos.

No nos digas quién era la dama,
no nos digas quién era el mancebo,
no lo digas, ¡por Dios!, sella el labio,
que si llega el marido a saberlo,
a la esposa la vuelve papilla
y al galán le escabecha los sesos.
¡Ten la lengua, por Dios, noble acacia,
que a tu tumba se vaya el secreto...!

Ha muerto la acacia,
cayó el árbol viejo,
su tronco nudoso, tronzado y herido
por racha de viento,
hoy yace humillado,
tendido en el suelo.
¡Pobre árbol anciano!
¡Caray! ¡Pobre viejo!

El Campo Valdés al que este poema se refiere, está en Gijón, delante de la Iglesia de S. Pedro, a orillas de la playa de S. Lorenzo, y espaldas del Ayuntamiento.
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5/26/2013

El árbol del Teneré

EL ÁRBOL DEL TENERÉ
La acacia solitaria (Acacia tortilis)
N 17º 45' 5" - E 10º4' 12" (aproximadamente)
Árbol del Teneré, 1939
Durante generaciones, los tuaregs habían respetado aquel árbol solitario, un árbol retorcido, cuya grandeza no estaba en sus altas ramas, desde donde un pájaro podría contemplar la vasta extensión de tierra del Teneré, uno de los lugares más áridos y bellos del Sáhara, su grandeza estaba bajo el suelo, en las raíces que habían perseguido la humedad en su huída hacia las profundidades, treinta y tantos metros en busca del líquido elemento que empezó a desaparecer de la superficie hace dos mil años.
Foto anterior a 1959



Principios de los años 70

Año 1967
En el Sáhara el agua desaparecía, los árboles morían, la vida se escapaba. Durante el Imperio Nuevo del Antiguo Egipto era posible ver acacias dispersas y bosquecillos de cipreses donde ahora sólo hay restos de puntas de flecha y de dinosaurios que desaparecieron hace millones de años. Todavía actualmente, aunque escasísimos, pequeños reductos de vegetación, como los famosos cipreses de Tassili (Argelia), podemos encontrar en diversos rincones del desierto. 

El etnólogo francés Henry Lhote cuando visitó el lugar en 1934 describió el árbol como "una acacia de tronco de aspecto degenerativo, enfermo y de aspecto débil, pero por otra parte el árbol tiene hojas verdes agradables y algunas flores amarillas".

Henry Lhote visitó nuevamente el lugar en 1959 y escribió: "Anteriormente este ábol era verde y con flores, ahora es un árbol espinoso, sin color y desnudo. No puedo reconocerlo, tenía dos troncos distintos, ahora sólo hay uno, más bien con un golpe en el lado que como un corte a un metro del suelo. ¿Qué le sucedió a este pobre árbol?. Simple, un camión que se dirigía a Bilma lo golpeó... Pero tenía suficente espacio para esquivarlo... El tabú, el árbol sagrado, el único a quien ningún nómada osó haber herido con sus propias manos... este ábol ha sido víctima de un golpe mecánico.." 


8 de noviembre de 1973, traslado de los restos a Niamey
Fatídicamente en 1973 un camionero libio, dicen que borracho, volvió a golpearlo arrancándolo de cuajo. Los restos fueron llevados a la capital del Níger, Niamey, donde se conservan en un templete. En el lugar donde se encontraba el árbol se construyó un "elemento" de hierro. 
Esta famosa acacia solitaria era el único árbol en 400 km a la redonda. Estaba en un lugar de paso de caravanas. Había sido respetada por las gentes antiguas pero el progreso la ha hecho desaparecer.
Esta encrucijada del Sáhara no verá jamás la solitaria acacia.


Estructura de hierro de 1975






Sello postal de la República del Níger, 1974




Templete en Niamey, 1985
Fotos: Roger Balsom, Holger Reineccius
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