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3/04/2025

La sabina de Chirivel, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
Una sabina solitaria

Esta es la sabina albar (Juniperus thurifera) que crece en el paraje del Pozo Franco (Ayuntamiento de Chirivel), en el extremo oriental de la Cordillera Bética y dentro ya del Parque Natural Sierra María-Los Vélez, en Almería. 
     Se trata de un ejemplar, declarado Monumento Natural de Andalucía el 1 de octubre de 2003, posiblemente milenario, que crece en un altiplano a más de 1600 msnm, en una región de duro clima continental, con grandes variaciones térmicas y períodos de sequía estivales. Esta especie constituye una reliquia de los bosques esteparios del Terciario. Se caracteriza por su lento crecimiento y sus hojas en forma de escama para evitar la pérdida de agua. Su madera es dura y de buena calidad, rica en resinas y muy apreciada en ebanistería, lo que provocó su tala masiva en el pasado. 
     Su altura total es de ocho metros, con un tronco de dos metros de altura y un perímetro -medido a 1,30 del suelo- de 3 metros. Su fisonomía es consecuencia de las duras condiciones meteorológicas en las que vive, especialmente de la nieve, de forma que para disminuir su exposición presenta un aspecto achaparrado y piramidal. 
     Antiguamente en la zona se cultivó cereal (más de subsistencia que otra cosa) y en la actualidad presenta escasos matorrales y un elevado porcentaje de roca caliza descubierta.


Otra entrada para esta sabina
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11/11/2022

Sabinas con porte, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. técn forestal
Una de las sabinas de más porte y antigüedad de Canarias

foto del blog "El coleccionista de instantes"
(...)La sabina (Juniperus turbinata subsp. canariensis) fue un árbol muy común en Gran Canaria y Tenerife, congregándose en formaciones boscosas como las que todavía abundan en El Hierro y, sobre todo, en La Gomera. Nombres como La Chapa de Sabina, El Sabinal o El Paso de La Sabina redundan en las distintas toponimias insulares.
      En el caso de Gran Canaria, los sabinares que lucieron las medianías bajas fueron progresivamente consumidos por un pueblo que valoraba tanto el alto poder calorífico, como la intensidad aromática de su madera. La fragancia de la sabina, que se quemaba haciendo sahumerios, sirvió para ambientar y fumigar muchas casas ligadas al duro trabajo de campo. La resistencia de su madera es tal que, incluso en fecha actual, podemos toparnos con huecos que alojan raíces patentes, o también casas prehispánicas cuyas vigas de sabina todavía sujetan estructuras.


Vivienda aborigen
      Al pie de la montaña de Tirma hallamos una de estas viviendas, según el Dr. Grau Bassas la vivienda aborigen mejor conservada –pese a que durante un largo tiempo fuera utilizada como gallinero–, y no muy lejos de ella nos alegra contemplar cómo ha logrado llegar hasta nuestros días la testimonial sabina que protagoniza este artículo. La Sabina de Tirma se eleva sobre la cota 472 metros y ocupa la coordenada 28º 01´60″ Norte y 15º 43´36″ 0este, localizándose junto a un grupito de almácigos (Pistacia atlantica) y palmeras (Phoenix canariensis) en el cauce de un barranquillo conocido como Los Piloncillos.
      Se trata de un ejemplar vetusto, con ramas que presentan engrosados ganchos de inserción. Su diámetro se aproxima a los dos metros y su perímetro casi viene a duplicar esta medida. Su aspecto general revela una edad muy avanzada, parámetro que, al tratarse de una conífera y, en consecuencia, marcar anillos de crecimiento, podría calcularse en vida. Muy cerca de la base aparece una gran rama semidesgajada que aploma sobre un murete de piedra que el propietario actual de la finca, el Cabildo de Gran Canaria, mandara construir en el año 1995.
      Pese a la amplitud del medio agreste y natural circundante, no advertimos la presencia de más sabinas: a buen seguro la cuasi-extinción del cuervo en la isla ha reducido sus posibilidades de regeneración. Por otra parte, el carácter paradójico que atribuimos a este ejemplar radica en que, con casi 10 metros de altura, posiblemente se trate de la sabina con mayor porte de todo el archipiélago, toda vez que se ubica en una isla que, hace mucho tiempo, no puede presumir precisamente de sabinares.
 

La cercanía del agua la salvó
     
A menor escala, el bosquete termófilo que incluye la sabina se ubica dentro de un antiguo entorno de huertas agrícolas, como prueba sirva el cuarto de aperos que se encuentra a escasos metros. Según nos cuenta José Martín, auténtico patrimonio oral de esta zona, el agua nacía sobre un estanque cueva cercano y aunque lo normal es que se repartiera por las tajeas de riego, muchas veces se producía el reboso y libre discurrir hacia los umbríos precipicios cercanos.
      La robustez y extraordinario crecimiento de este individuo responden probablemente a la disponibilidad del recurso natural, circunstancia que debió permitirle crecer también durante los veranos. A fecha actual, el preciado líquido ya no fluye por los alrededores, según José Martín desde que se plantaron los pinos en la zona, es decir, hace cerca de 40 años. Sea o no casualidad, lo cierto es que nuestra sabina continua perdurando, ganándose a pulso su propia impronta monumental.
 

La espada de Doramas
      
La razón por la que esta sabina logró evitar el hacha también podría explicarse por la cualidad hídrica. Ya en este sentido se expresaban muchas ordenanzas que antaño señalaban los puntos de agua como lugares de salvaguarda forestal. Y aunque no existan pruebas fehacientes, la tradición histórica señala que el guerrero Doramas eligió esta especie para confeccionar su gran espada. Quizás el propio caudillo aborigen, de haber visitado este remanso de paz, también habría indultado a este ejemplar en detrimento de muchas otras opciones para poder fabricar un arma tan afilada y letal como perfumada.
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10/24/2022

Senda por Los Monegros, Pino Otal y Sabina de Castejón de Monegros

EL PINO DE OTAL Y LA SABINA DE CASTEJÓN, LOS MONEGROS - ARAGÓN

"Los Monegros son un ecosistema singular, maduro, único en Europa, cuya riqueza biológica ha demostrado ser excepcionalmente importante en términos cuantitativos y cualitativos. La biocenosis documentada de los Monegros sobrepasa las 5.400 especies biológicas, cifra superior a la conocida de cualquier otro hábitat nacional o europeo, presentando el mayor índice de novedades taxonómicas (nuevas especies para la ciencia) de toda Europa en lo que va de siglo, con un alto grado de endemismos y citas únicas para el continente y con numerosos ejemplos de distribuciones biogeográficas y adaptaciones ecológicas novedosas de enorme interés científico. No existe, con datos objetivos y contrastados, ninguna otra zona o espacio físico en nuestro territorio nacional, y tal vez en toda Europa, que pueda siquiera compararse a las singularidades, novedades, rareza y riqueza biológicas que hoy están documentadas científicamente de los Monegros".
Manifiesto científico por los Monegros


     Esta comarca, en sus partes más elevadas, es un gran sabinar. Se ha escrito y se comenta que el declive de este entorno se inicia con la "Aramda Invencible". Este artículo lo desmiente: "La deforestación de esta comarca fue un proceso gradual cuyos principales motores fueron la transformación del terreno para cultivo de cereal, el pastoreo y el aprovechamiento de la leña". El sabinar ha conocido tiempos mejores pero según algunos datos está recuperándose.
     No es fácil la orientación por estos terrenos para un foráneo, pero, con las indicaciones de las gentes de Castejón de Monegros, me voy a contemplar dos árboles únicos. Como es pleno verano y son las cuatro de la tarde, el riesgo de perderse es alto y opto por llevar el coche. El trak que se ha subido a wikiloc así lo indica. Es una comarca a la que volveré porque merece la pena la contemplación del paisaje desde, por ejemplo, el Plano de la Cruz bajo el cual paso. Las indicaciones me sirvieron para hallar los dos árboles pero tuve mucha suerte.
     El pino de Otal es un expléndido carrasco que lleva el apellido de su ex-dueño que murió durante la pandemia. También se le conoce como "Del Ordinario", apodo del anterior dueño que en 1900 tenía un servicio de diligencias hasta Zaragoza a la que llamó La Ordinaria. Datos: Perímetro 3,40m Altura: 13m.
     La sabina también es magnífica. Está situada a 200 m del pino hacia el este, en un ribazo entre bancales, en un plano inferior. Se le conoce como sabina del Romeiral o de Castejón. No tiene ninguna señal de fuego. Sus cuatro cimales la hacen única. Datos: Perímetro 3,90m Altura: 19m
     Y como la suerte de haber encontrado a estos dos expléndidos árboles no puede ser completa, se me "pierden" un montón de fotos y vídeos, un motivo más para volver.
     La ruta que planteo en Wikiloc tiene 25 km, muy recomendada para bicis. Es una ruta circular donde la primera parte es de subida con 200 m de desnivel.


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11/23/2020

La sabina de la Hoya de la Cruz, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA Ing. Téc. Forestal
Viento y lava contra la tenaz Sabina de la Hoya de la Cruz

«Antaño la sabina fue muy apreciada como leña. Desconocemos, y a la vez agradecemos, que esta pieza viva del museo libre de la biodiversidad canaria haya subsistido hasta nuestros días», escribe Juan Guzmán en esta entrega, la número 32 de la serie “Árboles de Canarias”.

Entre los múltiples paisajes de la que fuera la isla-cuna de los benahoritas, La Palma, llaman especialmente la atención aquellos que mezclan el verde forestal con las tonalidades oscuras de la actividad volcánica reciente. La isla ofrece espectaculares panorámicas en las que el poderoso pino canario (Pinus canariensis) profundiza poco a poco entre la corteza lávica. Resulta curioso observar cómo cambian de coloración los pinos: amarillentos en edades juveniles para luego, una vez alcanzan los nutrientes del antiguo suelo, adquirir su color verde habitual.
     Pero el pino canario, maravillosamente representado en la isla de La Palma, no es el único árbol canario con capacidad de adaptación a las condiciones de los malpaíses. Entre las antiguas coladas de los volcanes del Parque Natural de Cumbre Vieja, la sabina canaria (Juniperus turbinata) también logró encontrar un hábitat ecológico extremo pero, al fin y al cabo, favorable. 

 

A 4 km del volcán Teneguía
      Nos trasladamos al sur de La Palma, en concreto al municipio de Fuencaliente. Apenas a cuatro kilómetros de donde se produjo la actividad volcánica terrestre más reciente del archipiélago (Teneguía, en octubre-noviembre de 1971), se encuentra la zona de Las Caletas, un área salpicada por viviendas, pinos y contados ejemplares de viejas sabinas canarias. Desgraciadamente, el incendio forestal de 2009 acabó con varias de ellas, sobre todo las que habitaban junto a la pista forestal de Lomo Alto. 
      En esta ocasión el lugar de culto y admiración forestal se localiza sobre la coordenada 28º 30´ 9.30″ N y 17º 49´ 37.10″ W. Allí, a 590 metros sobre el nivel de un cercano mar –apenas un kilómetro y medio en proyección horizontal– se encuentra postrada la Sabina de la Hoya de la Cruz. Junto a ella se hallan los restos derruidos de una casa que en su día se construyera con materiales volcánicos.      Las limitaciones estacionales creadas por los vientos costeros han modelado un árbol de poca talla, pero no así en anchura. Este atractivo ejemplar consta de dos troncos principales, uno hacia arriba con escasa altura y otro que se extiende ampliamente en paralelo con el inclinado terreno.

Formas caprichosas

      Las características que más resaltan de esta singular sabina son, sin duda, las formas caprichosas que trazan sus troncos y ramas, sus partes planas, quiebros, entrelazadas y hasta bucles parecen el perfecto dibujo resultante de la fusión del viento y la lava. Las ondulaciones del suelo volcánico se confunden con los engrosamientos de la retorcida madera. Algunas partes recuerdan a las grandes cornamentas de los alces.
     Junto a su base, una maraña de gruesas y retorcidas raíces se disponen de manera aérea, dejando entrever las finas fibras rojizas de la corteza. Entre los huecos apreciamos numerosas semillas de tamaño casi diminuto, lo que nos concede una idea tanto de la alta longevidad como de la dureza estacional.

      Su posición solitaria la habrá librado muchas veces de los voraces incendios que suelen azotar los sures palmeros. En la actualidad, especies invasoras como el circundante rabo de gato (Pennisetum setaceum) suponen una grave amenaza en caso de que el fuego se aproximara.
     
Antaño la sabina fue muy apreciada por su poder calorífico como leña. Desconocemos, y a la vez agradecemos, que esta pieza viva del museo libre de la biodiversidad canaria haya subsistido hasta nuestros días. Pueden ser muchas las razones que evitaran su corta, quien sabe, quizás fuera para ocultar del sol de la mañana a la vivienda o, por qué no, por el antagonismo surgido entre el hacha y el respeto a su delicada  beleza.

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4/29/2018

LA SABINA DE CHIRIVEL, PINO DE LOS CHAVESES y mas...  - Almería

     En el norte de la provincia de Almería, en el Parque Natural Sierra María-Los Vélez, el extremo oriental de la Cordillera Bética y a 1.600 metros de altura, encontramos esta solitaria sabina albar (Juniperus thurifera). Digo solitaria como estructura arbórea, pero le acompañan muy cerca un par de sabinas muy pequeñas, ejemplares de sabina albar rastrera, majuelos, piornos y tomillos.
     Tiene una estructura redondeada, quizás adaptándose al terreno expuesto a los vientos. La edad seguro que es muy dilatada a juzgar por las condiciones climáticas y el grosor de su tronco, 3 metros. Un complejo sistema radicular se encuentra sin cobertura. Es un fiel testigo de la vegetación que hubo en este entorno estepario. Quizás... ¿el gran secreto de la supervivencia de esta sabina es la fuente que tiene a escasos metros pendiente arriba?.

     Desde Chirivel me indicaron cómo llegar al Cortijo de Los Chaveses, que no tiene pérdida porque todo está muy despejado, demasiado. De todas formas... tomáis la ruta que sale del centro del pueblo en dirección a la Sierra María-Los Vélez, al norte. No dejamos ese camino en buen estado hasta llegar a un gran cartel que nos indica que hemos llegado al Parque Natural. Allí nos desviamos a la derecha hasta llegar a un cortijo, el de los Chaveses, indicado en una placa. Aquí dejamos el coche y aprovechamos para ver los dos elegantes pinos que se ven hacia el este. El famoso Pino tumbado -Pinus halepensis- a la derecha y otro esbelto, aunque algo maltrecho, a la izda. El perímetro troncal tiene 3,50 m.
     La ruta de wikiloc refleja que se hizo a pie alrededor de la sierra, pero es ideal para la bici.
  



     La ruta que se indica en wikiloc correponde a la vuelta de la sierra. Si sólo se desea ver la sabina no es necesario dar toda la vuelta. Podemos dejar el coche en el cortijo El Mojonar y caminar la mitad (8 km ida y vuelta) de lo que es la vuelta completa -19km-.

     Y muy cerca de Chirivel podemos ver la magnífica "Encina de Aspilla". El dueño me contó que había comprado la finca, dedicándola al almedro, para preservar la encina porque le había gustado.
     Para llegar allí ir a la gasolinera, llegar a la rotonda y tomar la A-399. A pocos metros a la derecha, por el barranco, sale un camino que hay que tomar. A dos km tomar el segundo camino a la izda. y en la primera bifurcación encontraremos nuestro objetivo.
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2/13/2018

JOSÉ ANTONIO LABORDETA SUBÍAS (Zaragoza, 1935-2010)
La sabina


Allí permanece quieta
igual que la soledad,
pasa el tiempo por sus ramas
y no las puede truncar.

Quieta,
altiva,
la sabina
testifica
que bajo ella
se agruparon
los anarquistas.


Soporta la ira del cierzo
igual que un barco a la mar
y bajo la densa niebla
es como un ángel guardián.

Cuando paso por su lado
me entran ganas de abrazar
el viejo y duro tronco
que la hace realidad.

Y allí permanece enhiesta
como un monegrino más
sabiendo, como ellos saben,
lo duro que es pelear.
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2/11/2018

LA SABINA... del Bosque Habitado
Arbolario 

     Mira, soy un árbol casi exclusivo de la península ibérica y ocupo el arco oriental interior ibérico, alcanzando mi máxima extensión en la provincia de Teruel, aunque también soy muy abundante en Soria, Burgos, Guadalajara o Cuenca… donde destaca mi silueta en el horizonte. Una silueta, cómo te diría yo, entre la forma cónica del ciprés y la globosa de la encina… ¡Ah! Y un perfil… más bien oscuro ¡Ése soy yo... o ésa, pues me llaman Sabina!…
     Sí, soy la sab
ina, el Juniperus… experta en formar bosques abiertos, algo adehesados, con buenos prados y pastos que pronto se me agostan pues son muy apreciados por los pastores… Me suelen acompañar los espinos, los rosales silvestres y los enebros, primos hermanos de las sabinas… Vamos, que vivo en la gloria…      La verdad es que suele llamaros mucho la atención mi corteza… pecular, así, como deshilachada a tiras, retorcida o espiralada… Y es que mi corteza no se pudre nunca y espanta a las polillas y a los xilófagos… Bueno, es que estamos hablando de mi madera, ¡madera preciosa donde las haya! ¡Fíjate que las las hojas de la sierra se mellan al cortarla! Eso, y que quemarla, mi leña desprende un fuerte olor que se “agarra a la cabeza.
     Te voy a contar un secreto, para que una sabina como yo nazca se necesita que un animal haya comido mi falso fruto, o gálbulo y que haya pasado por su estómago. ¡Ah, y que me encanta nacer bajo los dormideros de algunas aves como los tordos... Las sabinas jóvenes crecen deprisa, pero luego el crecimiento se vuelve muy lento, del orden de 2 mm. de grosor al año o menos…
     Por cierto, siempre habrá alguien a quien le veas compararme con ese enchufado de El bosque habitado… ya sabes… Sí, ése, ¡el tejo! Bueno, tal vez porque… porque es sagrado… como yo… Yo, el árbol sereno y austero, propiedad que comunico al paisaje… Y, si no, que se lo digan al famoso etnobotánico Emilio Blanco, que me ha estudiado de arriba abajo, del derecho y del revés, y lo sabe todo de mí… Hasta creo que en breve, él mismo, Emilio Blanco, se transmutará en un árbol sabina también…

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2/09/2018

CHEMA CHECA en "PuraSierra"
La sabina: clases, usos y toponimia
Sabina monumental de Rayuela
     Poca presentación en nuestra zona, al menos en su forma arbórea, requiere esta planta. Formando parte de un género de especies denominado Juniperus, dos son las especies que encontramos frecuentemente en estas sierras. La primera, mayoritariamente llamada sabina, también denominada sabina albar o trabino, tiene el nombre científico de Juniperus thurifera. Es un árbol conocidísimo y muy extendido en las mismas. La segunda, también abundante aunque no tan conocida, es la sabina rastrera, científicamente denominada Juniperus sabina. Difícilmente supera un metro vertical, por lo que no se califica como árbol.
     Contemplar una sabina albar significa estar ante un auténtico fósil viviente. Proveniente de le Era Terciaria, ha llegado hasta nuestros días porque es capaz de prosperar en ambientes en los que no tiene competencia. Pertenece a la misma familia que el ciprés y, al igual que éste, suele tener forma triangular. Sus hojas, siempre verdes y con forma romboidal, son también muy parecidas a las de éste.
     La sabina albar es una especie protegida. Su madera, de veteado rojizo, es muy valorada en ebanistería. Es muy dura y bien trabajada es imputrescible. Aprovechando que, además, su resina es muy aromática y los insectos no atacan a la madera a la que impregna, se ha utilizado mucho para confeccionar muebles, normalmente pequeños. Los postes y vigas hechos de sabina, si provienen de árboles cortados en el momento adecuado (otoño avanzado), siempre han gozado del máximo aprecio. Sin embargo, y afortunadamente para su supervivencia, su madera no sirve para hacer tablones, lo cual impidió su uso en la construcción de barcos.
Sabinas en Cañada del Hoyo
     El olor resinoso tan penetrante y agradable que despide su madera provoca, según la cultura popular, el alejamiento de los insectos. La calificación thurifera de su nombre científico significa productora de incienso. Ese olor perdura durante siglos y delata su presencia, por escasa que la misma sea.
     Todas estas características han hecho que históricamente la sabina haya sido talada de forma excesiva. Aunque en la zona PuraSierra aún se conservan algunos importantes sabinares, bosques caracterizados por amplias separaciones entre sus árboles componentes, hace algunos siglos su extensión era muy superior. En otros lugares de España el resultado final ha sido la aniquilación completa.
     Es un árbol de crecimiento muy lento. Puede superar los quinientos años de vida. Soporta perfectamente condiciones climáticas muy extremas de frío, calor y humedad, ante las que la mayoría de especies arbóreas no prosperarían. Prefiere terrenos calizos, los más abundantes en nuestra zona, y se conforma aunque tengan un bajo contenido en nutrientes. Su hábitat se limita a algunas zonas de nuestro país (aunque, sorprendentemente, de cuando en cuando se encuentra en sitios inesperados), los Alpes y las zonas altas del norte de África.


Sabinas en El Cerviñuelo
     Las sabinas albares tienen sexo. Su ciclo de reproducción es bastante complejo pero podemos resumirlo dejando claro que no buscamos la precisión científica. Los ejemplares macho, bastante más abundantes que los otros, producen unas escamas rojizas en las que se forman los granos de polen. En las hembras fructifican unos gálbulos en forma de cono, a veces llamados cucos, los cuales esperan a ser fecundados por el polen masculino. A finales de invierno, y durante muy pocos días, las sabinas macho liberan los billones de células que componen el polen. El aire se encarga de crear un fantástico espectáculo natural al formar y transportar auténticas nubes de polen en busca de la fertilización. No es fácil de contemplar, aunque Andoni Jurado Rodríguez, en su blog Una mirada digital, muestra un magnífico vídeo del proceso en la entrada El sabinar ardiente, el cual también puede verse pinchando aquí.
     Pasear por un sabinar entre árboles centenarios es una sensación difícil de describir. Es un sitio en el que se siente la magia alrededor y puedes relajarte completamente mientras respiras ese aire que te transporta a tiempos de leyenda. En nuestra zona tenemos la suerte de contar aún con un puñado de bosques así y debemos luchar por mantenerlos. Nunca como en el caso de la sabina es tan valorable el bello poema de Rabindranath Tagore

Viajero, escucha:

Yo soy la tabla de tu cuna,
la madera de tu baca,
la superficie de tu mesa,
la puerta de tu casa.
Yo soy le mango de tu herramienta,
el bastón de tu vejez.

Yo soy el fruto que te regala y te nutre,
la sombra bienhechora que te cobija
contra los ardores del estío,
el refugio de los pájaros
que alegraron con sus cantas tus horas
y limpian de insectos tus campos.

Yo soy la hermosura del paisaje,
el encanto de la huerta,
la señal de la montaña,
el lindero del camino.

Yo soy la leña que te calienta
en los días de invierno,
el perfume que te regala
y embalsama el aire a todas horas,
la salud de tu cuerpo
y la alegría de tu alma.

Por todo esto, viajero que me contemplas,
tú que me plantaste con tu mano
y puedes llamarme hijo,
o que me has contemplado tantas veces,
mírame bien, pero...

     En cuanto a la sabina rastrera, se trata de una planta leñosa que crece sobre todo a lo ancho, colonizando amplias extensiones de terreno y formando manchas en el mismo. Éstas forman un paisaje usualmente conocido como piel de leopardo. También en la zona PuraSierra tenemos la suerte de tener algunas de las formaciones más importantes de nuestro país.
    Veamos en primer lugar cómo es esta planta. En la siguiente foto puede observarse en primer término una mancha de sabina rastrera:
Sabina rastrera en La Cruceta
     Veamos ahora una amplia piel de leopardo. La única forma de hacerlo bien es mediante una fotografía aérea del terreno:
Piel de leopardo en Villar del Cobo
     La porción de terreno mostrada ocupa unos 58000 metros cuadrados. Las características de la fotografía hacen que las sombras de los pocos pinos que hay apunten en dirección noroeste (por eso pueden verse triangulitos de color negro). El resto son manchas de sabina rastrera configurando la piel de leopardo.
     La sabina rastrera no crece en cualquier terreno. Raramente lo hace por debajo de los 1400 metros. Le gustan las cumbres de las montañas y las altas parameras, mejor aún si es en zona caliza. El terreno de la fotografía anterior, en el término municipal de Villar Del Cobo, está casi a 1600 metros de altura.
     A gran altura, como puede observarse en la primera fotografía, realizada en La Cruceta a más de 1800 metros, se asocia con el pino albar. A alturas menos elevadas puede hacerlo con otros tipos de pino, otros árboles o con sus parientes, el enebro y la sabina albar.
     En cuanto a la toponimia, y como no podría ser de otra manera dada su importancia, la sabina albar (que no la rastrera) proporciona un buen número de nombres que salpican nuestra zona. Son un total de 82 sabiendo, casi con seguridad, que alguno más habrá que no tenemos en nuestra base de datos. Veamos todos ellos en una tabla, como siempre incluyendo el término municipal de cada uno y, de ser interesante, algún comentario adicional.
Topónimo
Municipio / Comentario
Altos Del Sabinal
Fuertescusa
Arroyo Del Barranco De La Sabina
Cuenca
Longitud: 1,95 kms.
Tributario de la Rambla De La Hontarrá, afluente ésta de la Rambla Grande De Monteagudillo, afluente ésta del Río Júcar
Arroyo Del Barranco Del Pozo Sabino
Cuenca
Longitud: 3,81 kms.
Tributario del Arroyo Del Barranco Del Pozo De Los Llanos, afluente éste del Arroyo Del Barranco Del Navacillo (Arroyo Del Vallejo Del Navacillo), afluente éste del Arroyo Del Barranco De Pozo Gallina (Arroyo Del Barranco Del Tío Gallina), afluente éste del Arroyo Del Barranco Del Socarrado, afluente éste del Río Júcar
Arroyo Del Barranco Del Sabinar
Mariana
Longitud: 0,69 kms.
Tributario del Arroyo De La Hocecilla, afluente éste del Río Júcar
Barrancas De La Fuente De La Sabina
Cuenca
Barranco De La Sabina
Cuenca
Barranco Del Cañadizo Del Sabinar
La Cierva
Barranco Del Pozo Sabino
Cuenca
Barranco Del Sabinar
Mariana
Barranco Sabinarejo
Huerta Del Marquesado
Cabeza Sabinosa
Albendea
Calar Del Sabinarejo
Castillejo-Sierra
Cañada Del Sabinar
Tejadillos
Casa De La Sabina
Cuenca
Ceja Del Cerro De La Sabina
Cuenca
Cerro De La Sabina
Cuenca
Cerro De La Sabina
Cuenca
Collado De La Sabinilla
Poyatos
Collado Del Sabinarejo
Cuenca
Coronilla Del Sabinar
Tejadillos
Corral De Sabinosa
Albendea
Dehesa Boyal Y Barranco Del Sabinar
Mariana
Monte De Utilidad Pública Número 24 (Cuenca)
El Sabinal
Vega Del Codorno
El Sabinar
Torres De Albarracín
El Sabinar
El Vallecillo
El Sabinar
Zafrilla
El Sabinar
Tejadillos
El Sabinar
Tejadillos
El Sabinar
Alcoroches
El Sabinar
Checa
El Sabinar
Cuenca
El Sabinar
Vega Del Codorno
El Sabinar
Vega Del Codorno
El Sabinar
Palomera
El Sabinar
Cuenca
El Sabinar
Beteta
El Sabinar Y Otros
La Cierva
Monte De Utilidad Pública Número 4 (Cuenca)
El Sabinarejo
Toril Y Masegoso
El Sabinarejo
Tragacete
El Sabinarejo
Poyatos
Fuente De La Sabina
Albarracín
Fuente De La Sabina
El Vallecillo
Fuente De La Sabina
Valdemorillo De La Sierra
Fuente De La Sabina
Cuenca
Fuente De La Sabina
Peralejos De Las Truchas
Haza Del Sabinar
Buenache De La Sierra
Hoya Del Sabinar
Laguna Del Marquesado
Hoyas Del Sabinar
Tejadillos
La Sabina
Alcantud
La Sabinilla
Laguna Del Marquesado
La Sabinilla
Valdemeca
La Sabinilla
Poyatos
La Sabinosa
Griegos
Loma De La Sabina
Cuenca
Loma De Sabinares
Cuenca
Loma Del Cerro De La Sabina
Cuenca
Loma Del Sabinar
Checa
Los Sabinarejos
Cuenca
Majadillas Del Sabinar
Tejadillos
Manantial Del Trabino (Fuente De La Redonda, Fuente Del Regajo) (Con Gamellones)
Las Majadas
Topónimo en discusión. Trabino se refiere posiblemente a sabina (son sinónimos)
Parideras Del Sabinar
Alcoroches
Pozo Sabino
Cuenca
Es un lagunillo
Puntal De La Sabina
Cuenca
Puntal De La Sabina
Vega Del Codorno
Puntal Del Sabinar
Checa
Sabinar
Megina
Sabinar
Lagunaseca
Sabinar De La Cañada (El Sabinar)
Tejadillos
Sabinar De La Nava
Valdemoro De La Sierra
Sabinar De La Osera
Las Majadas
Sabinar Del Barbero
Huerta Del Marquesado
Sabinar Del Prado
Cuenca
Sabinar Quemado
Valdemoro De La Sierra
Sabinarejo
Las Majadas
Sabinarejo
Peralejos De Las Truchas
Sabinarejos
Chequilla
Sabinares
Cuenca
Sabinares
Lagunaseca
Sabinarraso
Campillos Sierra
Sabinilla
Poyatos
Solana Del Sabinar
Checa
Tormo Sabinarejo
Las Majadas

     Con respecto al Manantial Del Trabino, hay que decir que es único topónimo de los referenciados que no deriva directamente de la palabra sabina. Trabino, como se dijo al principio, es sinónimo de sabina. Puesto que esta palabra no es muy usada por estos lares y el Diccionario de la lengua española no incluye la misma (sólo habla de
trabina, fruto de la sabina), tenemos la duda de que el topónimo esté bien incluido en esta lista. Por otro lado, tenemos otros dos topónimos, completamente diferentes, para nombrar la misma fuente. Tal vez alguien conocedor de la misma podría decirnos si hay algún error.
     Utilizaremos ahora el visor de Google Earth para ver la ubicación exacta de todos los topónimos enumerados. Pulsando aquí se abrirá en ventana aparte.
     Hay muchas sabinas en la zona PuraSierra con nombre propio. Suelen ser ejemplares de gran porte, destacados en altura, en anchura o en longevidad. No hemos incluido en la lista anterior ni una sola de ellas. Entendemos que valdrá más la pena verlas en otro artículo específicamente dedicado a las mismas. Sin embargo, a modo de anticipo y como conclusión, veamos un par de fotografías de la Sabina Monumental De Royuela, con una altura superior a doce metros y un diámetro mayor de cuatro, situada muy cerca de esa querida población:
Sabina monumental de Rayuela
Sabina monumental de Rayuela, detalle
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