viernes, 28 de diciembre de 2018

Y. SÁNCHEZ
El hombre que se enfrentó a la Seca, 2010
Este artículo tiene unos años pero no han cambiado demasiado las circustancias de los problemas de la dehesa.
     Francisco Volante tiene sus fincas de El Alcornocal y Alcornosilla como un vergel. Son 50 hectáreas de encinas y alcornoques en el término municipal de El Cerro de Andévalo que parecen haber creado una burbuja que frena la voraz Seca, esta plaga lleva décadas asolando la dehesa onubense y la del resto de la península.
     Las dehesas del Andévalo están en uno de los focos más castigados por la Seca, que también ha causado estragos en la Sierra, el Condado y Doñana. Una plaga que ha afectado a 216.000 de las 240.000 hectáreas de la provincia y que viene destruyendo en la península una media de 1.500 hectáreas al año.
     Este hombre, de campo, confiesa que se le caían las lágrimas cuando veía las encinas ennegrecerse y caer al suelo de un año para otro o, incluso, en unos meses. Más que ponerse a buscar soluciones a lo que creía irremediable, se marcó el firme propósito de recuperar la vida que, desde niño, conoció en los campos familiares. Aves e insectos habían desaparecido o quedaban de forma testimonial, "en el campo había silencio y eso significa muerte", explica.
     Su propósito le ha llevado a encontrar una forma de ayudar a los árboles afectados por la Seca a recuperarse. El proceso comienza por colocar nidos de pájaros para atraer a las aves insectívoras que, normalmente, han poblado las dehesas de su pueblo. Empezó con dos cajas de nidos, que el primer año no tuvieron inquilinos. Lejos de desanimarse, insistió y el segundo año logró que anidaran dos parejas de herrerillos, con 7 crías entre ambas. Quince años después sigue colocando nidos fabricados por él mismo y ayuda a sus vecinos a hacer lo mismo, "sólo cobro lo que cuestan las pajareras", señala.
     Francisco Volante explica que la solución contra la Seca pasa por devolver al ecosistema del bosque mediterráneo su hábitat natural. Este se ha ido perdiendo con el paso de los años. A su juicio, una combinación adecuada de pájaros insectívoros, abejas, avispas y murciélagos ayuda a mantener el equilibrio natural que desde siempre ha existido en las dehesas de su pueblo.
     Este argumento, simple sobre el papel, no lo es tanto en la práctica. Volante ha pasado años observando y haciendo un seguimiento concienzudo de los nidos y colmenas de su fincas, hasta sacar conclusiones claras. En un cuaderno de media cuartilla anota cualquier incidencia, la especie que habita, las crías... "Tampoco hay que pasarse todos los días, pero un par de veces cada dos o tres meses, es conveniente", dice. Es por eso que Volante sale siempre con una vara de casi tres metros en la mano para bajar y subir los nidos de las encinas.
     Estima que para empezar a recuperar cualquier finca se tienen que colocar 1 o 2 nidos por hectárea. Esto es suficiente para empezar a facilitar el anidamiento de pájaros y murciélagos, además, hay que tener colmenas y favorecer la aparición de avispas y arañas. "Todo depende de la masa foliar de los árboles" porque la naturaleza no es matemática pura, apunta Volante.
     En su finca tiene claros ejemplos del trabajo que ha desarrollado durante los últimos 15 años. Muestra zonas donde apenas asoman media docena de tocones de árboles que se perdieron con la Seca, "los corté todo lo que pude porque me ponía malo al verlos. En esta zona los árboles estaban tan juntos que en verano todo era una sombra". No es la única zona donde se instaló la Seca, afectó a más partes de la finca. Volante quemó los troncos que quedaron devastados por los agentes que causan la enfermedad y conservó todo árbol que consideró que no estaba completamente perdido. En la finca quedan algunos troncos ennegrecidos con tallos verdes que empiezan a tener bellotas gordas y hermosas. Todavía se pueden ver los surcos que traza el gusano del cerambyx welensii, uno de los insectos que los científicos han identificado como causante de la Seca junto al hongo phytophthora cinnamomi.
     Francisco Volante conoce a estos dos protagonistas, "han estado aquí toda la vida". Incluso tiene disecado un ejemplar adulto de cerambyx, un escarabajo. "Creo que los árboles más débiles son víctimas fáciles de ambos, cuando el resto de las especies que los controlaban, sus depredadores naturales, han desaparecido. Yo, lo único que he hecho ha sido tratar de recuperar el equilibrio entre especies, la naturaleza por sí misma hace el resto", apunta. "La naturaleza está deseando que le echemos una mano", añade.
     Según su experiencia, el equilibrio está en contar con un 80% de distintas aves insectívoras como el herrerillo común, capuchino, el trepador azul, el carbonero común, el agateador común o el gorrión molinero; entre un 5 y un 10% de murciélagos, que son los depredadores nocturnos; y en una proporción similar las abejas y avispas. Estas especies junto a la localización diseminada de puntos limpios de agua y una gestión ganadera adecuada de las dehesas, hacen el resto.
     Sobre las podas, Francisco Volante señala que "muy pocas veces he visto a mis mayores podar las encinas, siempre se ha dicho que el árbol es capaz de hacer una poda natural". E insiste en que para estos bosques mediterráneos es importante contar con una buena masa foliar, "espesa y abundante, que caiga hacia el suelo para que sea el mismo árbol el que cree su propia protección para evitar el estrés hídrico durante las temporadas Secas".
     Francisco Volante, que forma parte de los productores ganaderos del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica (CAAE), ha mantenido entrevistas con los científicos que estudian la Seca. Probablemente sus puntos de vista estén en la misma línea, aunque a Volante le apremia el tiempo. La Seca es una carrera de fondo y él no se quedará sentado a esperar una actuación reglada porque "éste es mi medio de vida", concluye.

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     Este modelo de respeto a la biodiversidad tuvo su respuesta por parte de las administraciones por medio del programa Life bioDEHESA que tuvo su dotación económica desde 2012 a 2017, creando una red de 40 dehesas piloto. Contaba con un presupuesto de 7,9 millones de euros, de los cuales la Unión Europea financiaba con 3,9 y el resto estaba a cargo del gobierno andaluz. Además de la Junta de Andalucía, la iniciativa contaba con otros socios colaboradores, entre los que se encuentra el Foro para la Defensa y Conservación de la Dehesa Encinal, la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) y la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), entre otras.

     Paco Volante abandera un movimiento en favor de la biodiversidad pero lo que no han resuelto las administraciones es el tema de los intermediarios. La bajada de los precios de la carne al ganadero -no al consumidor- obliga a los ganaderos a incrementar el número de animales, lo que conlleva una mayor presión sobre la tierra y su desgaste.
     Paco, el inventor de estos nidos ha dado con una tecla, ahora debe ser Europa y entidades públicas y privadas las que se impliquen en el proceso de recuperación de los precios en la dehesa, pues es prioritario conservarlas y llevar a cabo prácticas que conduzcan a la conservación de este ecosistema.

FUENTE: HUELVA INFORMACIÓN
WEB INTERESANTE: http://www.biodehesa.es/

lunes, 24 de diciembre de 2018

JUAN M. LÓPEZ RAMÍREZ y equipo
El drago de Gran Canaria y sus parientes
Exposición de carteles

      En 1998 un grupo de botánicos que dirigía Águedo Marrero descubrió para la ciencia, en la isla de Gran Canaria, una nueva especie de drago, el Dracaena tamaranae -Tamarán, el nombre guanche de dicha isla-.
      En el 2012 el equipo dirigido por Juan M. López realizó esta Exposición de Carteles para realzar y difundir el descubrimeinto de esta nueva especie de drago, una exposicion que nos lleva por el mundo de la botánica del drago y su conocimiento.

Para una mejor lectura... El drago de Gran Canaria, su descubrimiento

Para le lectura







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jueves, 20 de diciembre de 2018


SYLVIA ESCRIBANO
Los vecinos más altos y longevos de la ciudad de Alicante

     Los imponentes ficus de Canalejas, de la avenida de Salamanca, Benalúa, Portal de Elche o Gabriel Miró superan el siglo de vida –140 años en el caso del de Benalúa– y conviven con otros árboles centenarios o de gran envergadura como olmos, robles australianos, espigadas palmeras y araucarias que, en el caso de la plaza de Galicia, alcanza los 50 metros de altura. Estos ejemplares, incluidos en el «top ten» del patrimonio arbóreo de la ciudad, se encuentran protegidos o en proceso de catalogación después de haber sorteado enfermedades, como en el caso de los olmos de la plaza de Santa Teresa, y amenazas de tala, como el ficus de Benalúa.
Una palmera de 25 metros sobresale entre los ficus del Portal de Elche
Una palmera de 25 metros sobresale entre los ficus del Portal de Elche 
     Una de las zonas con más valor ambiental dentro de la ciudad es Canalejas, donde los sinuosos ficus centenarios lo convierten en uno de los paseos más monumentales, acogedores y sombreados. La dimensión que han alcanzado los ficus desde que se plantaron hace más de un siglo es tal que las ramas de algunos ejemplares han tenido que apuntalarse con muletas, como explican desde el departamento de Parques y Jardines de Atención Urbana. Se encuentran incluidos en el catálogo municipal de especies arbóreas protegidas y están acompañados de un par de robles australianos en sus extremos, que también están catalogados. Estos últimos miden alrededor de 19 metros y también son ejemplares centenarios. Y es que el proyecto de jardinería de este paseo data de 1886 y fue ideado por el arquitecto municipal José González Altez.     Así se recoge en el itinerario promovido por el Ayuntamiento de Alicante para recorrer los árboles singulares de la ciudad y rentabilizar turísticamente este patrimonio municipal. Además de los ficus y robles de Canalejas, en el «top ten» de los árboles singulares se encuentran también el que, probablemente, sea el ejemplar de ficus macrophilla más notable del país por sus imponentes medidas y se ubica en la Plaza de Gabriel Miró, según Atención Urbana. Tiene más de 120 años de historia, como los otros tres ejemplares que lo acompañan y que llegan a alcanzar los 39 metros de diámetro y los 20 metros de altura.
      En la plaza también hay varios ejemplares de olmos centenarios que, al igual que los existentes en la plaza de Santa Teresa –Panteón de Quijano– datan del siglo XIX y son ejemplares típicos de los jardines románticos de la época, como recuerda Rubén Bodewig, de Alicante Vivo. Estos olmos centenarios de gran porte se sometieron hace dos décadas a una cirugía arbórea para sanear sus troncos. Al frente de la operación estuvo el perito agrícola Andrés Medrano, como profesor entonces de la escuela taller de jardinería municipal. Cuenta que fue en 1990 cuando los alumnos procedieron a sanear los ejemplares en ambos lugares. «Tenían el tronco podrido y teníamos que ir con mascarillas», recuerda. Más de veinte años después celebra que los olmos hayan sobrevivido y destaca que «hay pocos de esas características».
     Además de los olmos, en la plaza de Santa Teresa se puede contemplar una araucaria araucana o pino piñonero con una antigüedad de 95 años y de 30 metros de altura, según los datos del catálogo. Una altura superada por la araucaria de la plaza de Galicia, una especie originaria del Pacífico que hace varias décadas plantaron los jardineros municipales y que, según Atención Urbana, alcanza los 50 metros de altura. En esta plaza destacan también los tres olivos centenarios y un árbol candelabro originario de África, de la familia de los cactus, con 45 años de historia.
     Los ficus del entorno de la Estación se encuentran entre los más antiguos, al igual que el de la calle San Agatángelo en Benalúa cuya edad, según Bodewig, ronda los 140 años y podría ser el ejemplar más longevo de la ciudad. Los movimientos vecinales lograron salvarlo de la amenaza de tala por el proyecto para construir un centro de salud con aparcamiento subterráneo.
     Los ficus del Paseíto de Ramiro o los del Portal de Elche también están entre los ejemplares más monumentales. En el caso del Portal de Elche, entre las frondosas copas de los ficus, que fueron trasplantados allí, se abre paso una palmera washingtonia de más de 25 metros de altura que ha logrado desafiar a la sombra y que ha buscado un hueco para buscar la luz del sol.
     A estos árboles hay que sumar las palmerales de la Explanada y de San Gabriel, así como las pinadas que bordean las laderas de los castillos de San Fernando y Santa Bárbara.

Colectivos ciudadanos exigen que se amplíe el catálogo
     Colectivos ciudadanos, como Alicante Vivo, reclaman que el catálogo municipal de árboles monumentales de interés local se amplíe con la inclusión de otros ejemplares como, por ejemplo, algunos existentes en el entorno de la plaza de España y en Campoamor, así como en las partidas rurales. Además, reclaman la máxima protección del patrimonio arbóreo para evitar que sufran agresiones o puedan acabar desapareciendo como, por ejemplo, el conjunto de cipreses de la Ereta que, tal y como recuerda Rubén Bodewig, se taló en lugar de integrarse en el parque de la zona.
     Por su parte, desde el área de Parques y Jardines inciden en que están realizando una revisión del catálogo para actualizarlo con la inclusión de nuevos ejemplares. Entre ellos, algunos árboles ubicados en propiedades privadas, como es el caso de un ficus que se encuentra dentro de una urbanización de la Playa de San Juan. Se incluirá también la palmera de 25 metros del Portal de Elche y otra de Gabriel Miró, así como otras palmeras monumentales del parque de Cocheras del Tranvía y del Paseíto de Ramiro.


Ficus de Benalúa. Un superviviente de un siglo y medio. El movimiento vecinal, agrupado en una plataforma, logró salvar de la tala el que, según Alicante Vivo, es el ficus más antiguo de la ciudad –alrededor de 140 años–. El proyecto para construir en la parcela un centro comunitario y de salud con un aparcamiento subterráneo amenazaba a este árbol centenario que ha podido sortear la amenaza. El ejemplar fue plantado inicialmente en una parcela de Investigación Agraria del Jardín Botánico de Benalúa y posteriormente fue trasplantado al lugar actual.

Olmos centenarios de los jardines románticos del XIX. Los olmos de las plazas de Gabriel Miró y Santa Teresa tienen más de un siglo de vida y son ejemplares típicos de los jardines románticos de la época. Hace un par de décadas, en los años noventa, fueron sometidos a un proceso para sanear sus troncos por la podredumbre que presentaban en su interior. Más de veinte años después, los árboles centenarios de un porte mayor al habitual, han logrado sobrevivir y siguen formando parte de la arboleda de estos espacios emblemáticos de la ciudad.

Una araucaria de 50 metros de altura en la plaza de Galicia. Los jardineros municipales del Ayuntamiento de Alicante plantaron este pino originario del Pacífico hace 40 años, según fuentes del departamento de Atención Urbana, que indican que el ejemplar se adaptó fácilmente al terreno y ha ido creciendo año tras año hasta alcanzar los 50 metros de altura. Se trata, por tanto, del ejemplar de mayor altura incluido en la ruta de árboles singulares diseñada por el Ayuntamiento de Alicante y se ubica en la plaza de Galicia.

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domingo, 16 de diciembre de 2018

AARÓN RODRÍGUEZ, Tenerife
La "sangre" de pino tinerfeño que partió en busca del Pacífico
De "Microhistorias de Tenerife"
Pinar canario al sudeste de Tenerife
      Últimos días del mes de septiembre de 1519...
      En los altos de antiguo reino de Abona, un particular sonido se ha convertido en habitual: el de las hachas al impactar con los poderosos y corpulentos pinos canarios. Tras un rítmico "tac-tac" se escucha el crujido de los voluminosos troncos al quebrarse, y entonces sucede lo impensable: siglos de crecimiento paciente se desmoronan en unos instantes.

     Un pino de 50 metros de altura y 7 de circunferencia cae derribado y, a continuación, los hombres se precipitan sobre él para dividir el gigantesco tronco en fragmentos más pequeños. Necesitan reducirlo para que pueda entrar en el horno, una especie de boca del infierno que se encuentra a unos metros de donde el
gigante ha caído.
     Dentro, y tras pasar el día y la noche abrasándose al calor de las llamas, el corazón de tea es reducido a la resina o alquitrán, casi incandescente, que los pegueros llaman "pez".
     Al enfriarse, la mezclan con aceites y esto da lugar a la brea, una de las fuentes de riqueza más importantes para Canarias. ¿Por qué razón? Porque, en un mundo que se expande gracias al avance de las naves de madera sobre las agua, la brea es la mejor sustancia que existe para impermeabilizarlas, y evitar así, que entre el agua en su interior. 
     La brea de nuestro pino de hoy tiene como destino la flota que se encuentra en la rada de Montaña Roja, en la costa. Deja constancia de ello Antonio Pigafetta, uno de sus tripulantes, quien detalla en su diario cuál es la razón de su escala en las costas de Abona: abastecerse de "poix" (pez), que es "algo necesario para nuestros navíos". No se trata de nada extraordinario: muchos navíos se abastecen de brea en el sur de Tenerife, en su camino hacia el Nuevo Mundo. Sin embargo pocos pueden preesumir, como la que nos ocupa, de haber juagado un papel estelar en la Historia de la Humanidad, porque la expedición que hoy descansa en la bahía partió de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre. La componen cinco naves: Trinidad, Victoria, Santiago, Concepción y San Antonio. La ha financiado la Corona Española. Su misión es encontar un paso hacia el Océano Pacífico por el extremo sur de América. Y la dirige un marino portugués llamado Fernando Magallanes.
     Tres años después, el 6 de septiembre de 1522, regresa por fin la Victoria, única nave superviviente. Y con ella, apenas 18 de los 265 hombres que iniciaron el viaje. Los capitanea Juan Sebastián Elcano. Son los héroes que han completado la Primera Vuelta al Mundo.

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miércoles, 12 de diciembre de 2018

PRUDENCIO FDEZ. GLEZ.
En "ABC Sociedad"
     El tejo es un referente de la inteligencia de la naturaleza, que con sus siglos de existencia se adapta a los cambios climáticos y cambia de sexo cuando las condiciones de la tierra o de la atmósfera hacen que peligre la supervivencia de sus poblaciones.
     El biólogo Prudencio Fernández González, que vive desde hace cuatro años en Selaya, aunque lleva muchos años estudiando al tejo y sus comportamientos con respecto a los cambios climáticos y su propia idiosincrasia, se ha hecho amante y profundo conocedor de estos árboles, y además es miembro de la Asociación «Amigos del tejo y las tejedas».
     Fernández ha explicado que «el tejo es un árbol que tiene una gran personalidad por su longevidad, ya que puede llegar a vivir miles de años, además de por su adaptación a los cambios climáticos mediante la transformación de su sexo», aunque subraya que estas conclusiones, hoy por hoy son hipótesis, de las que se comienzan a tener certezas recoge Efe.
     «Aquí en España se encuentra principalmente por las zonas montañosas del Sistema Central, la cordillera cantábrica y algunas zonas del Sistema Ibérico y Pirineos», indica el biólogo.

De antes de la Era Terciaria

     El origen del tejo procede de antes de la Era Terciaria. «Al ser árboles tan longevos, las condiciones ambientales en las que viven a lo largo de su existencia han ido cambiando en los últimos siglos, algunas veces, el clima ha sido más caliente, otras más frío, y hay árboles que han sobrevivido a todos esos siglos y cambios», señala Fernández.
     Los árboles masculinos son capaces de vivir en condiciones climáticas más duras, con más frío y menos agua y, sin embargo, las hembras necesitan un clima más templado y suelos más ricos.
     Estas condiciones se están dando en la actualidad porque la cubierta arbolada en general está aumentando, debido a que la madera ha dejado de ser el combustible principal.
     Al recuperar la cubierta forestal, las condiciones locales varían porque aumenta la sombra, aumenta la humedad con el aporte de la hojarasca de todo el arbolado y el suelo mejora de calidad en cuanto a materia orgánica.

Transformaciones en función del clima

     Tejos que han estado aislados en sitios muy aptos durante muchos años y que eran machos, al cambiar las condiciones del clima, que con los años se han hecho mucho más suaves y propicios, pueden transformarse en hembras y reproducirse, dar semillas y aumentar las poblaciones del tejo.
     También podría pasar que, con el cambio climático y la previsión del aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones, que es uno de los escenarios que se dibujan para todo el mundo, los tejos cambien de nuevo de sexo.
     «Concretamente para la península ibérica se calcula que para el ultimo cuarto de siglo, las precipitaciones se hayan reducido prácticamente en un 30 por ciento, las temperaturas hayan aumentado 2 o 3 grados y veremos que las condiciones van a ser mucho más duras para la teja hembra, que antes que morir va a reducir de alguna manera sus requerimientos de nutrientes».
     Entonces dejará de producir semillas o producirá muchas menos y «puede acabar transformándose en tejo macho para aguantar estoicamente esas malas condiciones esperando que mejore el clima y poder volver a ser una hembra».
     «Estás teorías acerca del cambio del sexo, en el caso de ser ciertas, podrían servirnos en la investigación y control sobre los efectos del cambio climático», concluye el biólogo.
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sábado, 8 de diciembre de 2018

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. Técn. Forestal
El Drago de Icod, la bestia forestal más famosa y visitada
 En PELLAGOFIO nº 38 

Postal coloreada de principios del siglo XX con el Drago de Icod de los Vinos y la iglesia de San Marcos
      Resulta cuanto menos sugerente el nombre que Domenico Vandelli estableció en 1767, cuando bautizó al género botánico Dracaena. La inspiración de este naturalista italiano para relacionar a esta planta con el mundo sobrenatural se basa en la particular forma estructural del drago, asimilando dicha arquitectura a los monstruos de varias cabezas. Vandelli no hizo sino beber de la tradición romana del Jardín de las Hespérides, pero también logró transmitir el aura mitológica y primitiva de los dragones a este tipo de vida vegetal. Dracaena draco acrecienta, si cabe, este aura, al reseñar a tan fabulosa criatura tanto en el género como en la especie.
     En una colección técnica como es “Arboles de Canarias” no podía faltar el más clásico entre los clásicos. Nos ocupamos aquí del ejemplar más reputado de nuestra sorprendente flora. No obstante, la celebridad del Drago de Icod de los Vinos (28º 21´ 59″ N y 16º 43´ 20 “W), en Tenerife, viene directamente a contrastar con el verdadero estado de conservación de la especie. Pese a su facilidad reproductiva, lo cierto es que Dracaena draco es cada vez menos frecuente en estado salvaje. De hecho, es más abundante en el vecino Marruecos –aunque se haya clasificado como una subespecie–. La biología particular de los dragos en la que floración- fructificación-ramificación no se produce todos los años, es una característica que no colabora especialmente a perpetuar la especie.

Nacido en la naturaleza
      Es un hecho más que probable que los máximos gigantes de Dracaena draco conocidos, nos referimos al de Icod y al del Jardín de Franchy, nacieran en plena naturaleza y luego fueran poco a poco absorbidos por la civilización. Se dice, aunque tampoco existe constancia irrefutable, que el del Jardín de Franchy en La Orotava –ubicado muy cerca del actual Centro de Interpretación del Parque Nacional del Teide– era más ancho y algo más alto. Actualmente no es posible establecer estas comparaciones ya que el de La Orotava terminó por caer en 1867; del mismo aún se conserva un trozo de corteza en las vitrinas del Jardín Botánico de Kew (Londres). Ambos árboles presentaban portes diferentes, el de Icod es de figura simétrica y armoniosa, mientras que el del Jardín de Franchy ofrecía finalmente una copa escalonada, posiblemente a consecuencia de las batallas libradas contra el viento.
      El Drago de Icod nació al borde del barranco conocido como El Río y en la actualidad se encuentra arropado del viento por las casas de la propia “Ciudad del Drago”. Según nos cuenta Juan Manuel Luis, técnico municipal que lo cuida, sería la iglesia de San Marcos la que llega a protegerlo de los vientos más indeseados.


El peso de la floración, con más de 1.500 ramas florales (aproximadamente unas 450.000 semillas) se ha llegado a estimar en tres toneladas y media. Foto de los años veinte del siglo XX
     El Drago de Icod de los Vinos es el mayor “Dragón de Canarias”. Esta mole vegetal (se le calculan 80 Tm) presenta una copa que quita el hipo, toda vez que desafía descaradamente la fuerza de la gravedad. Su base, con un perímetro de 20,25 metros, ejerce la necesaria función de contrapeso. Luego se estrecha en un solo tronco y a los ocho metros comienza a dividirse, primero en ocho y luego exponencialmente y con la aleatoriedad de la naturaleza, hasta que con sus 25 floraciones-ramificaciones principales alcanza los 21 metros de altura total.
 

Aspecto arcaico y primitivo
      Sus primeras ramas son de grueso calibre y en la base de las mismas destacan múltiples raíces aéreas que cuelgan, o bien se funden sobre el tronco principal. Éstas dotan al ejemplar de una notoria vistosidad, imprimiéndole un aspecto ciertamente arcaico y primitivo.
     Volviendo sobre su floración-ramificación hemos de decir que son varios los años en que florece parcialmente, por ejemplo en 2015 ha florecido en el sector sur, mientras que la última floración denominada como completa fue en 2012. El drago ha llegado a presentar floraciones completas en ciclos relativamente cortos, por debajo incluso de los cinco años. El peso de la floración, con más de 1.500 ramas florales –aproximadamente unas 450.000 semillas– se ha llegado a estimar en tres toneladas y media.
     Sobre los años 30 del pasado siglo XX –siendo ya de propiedad municipal– y ante la pérdida de varias raíces basales y de heridas u oquedades cubiertas con piedras, se realizó una reconstrucción con cemento, operación dirigida por un botánico vasco. En 1985, de la mano del arboricultor K. Allen y por iniciativa municipal, se acometieron acciones muy importantes: se rompieron las paredes de cemento y se quitaron piedras para acceder al hueco interior con la intención de sanearlo –e impedir la proliferación de más plagas y enfermedades–, así como para la extracción de múltiples basuras, ¡hasta unos zapatos parece que se encontraron!
     En este espacio interior, en el que caben hasta cinco personas de pie y mide más de cuatro metros de alto, se instalaron sensores y reguladores de humedad y temperatura. Algunas oquedades se han cubierto con mallazo, para dirigir las raíces y reconstruir el tronco exterior. La entrada al hueco central se encuentra abierta pero, al situarse en la cara norte del árbol, coincide con la parte que queda más oculta al visitante.
     Hace poco más de un año el prestigioso canal de televisión Discovery Max anunció que el drago se encontraba agonizando debido a la existencia del hueco interno. Pudiera pensarse que la existencia de esta cavidad responda a causas más bien artificiales, al menos en parte, no en vano llegó a servir de corral de cabras. Se sabe que el del Jardín de Franchy también estaba hueco, así como el de Siete Fuentes (Los Realejos, Tenerife), ejemplar contemporáneo también sobresaliente.

Tejido fibroso y esponjoso
      En el mundo vegetal muchas frondosas, cuando entran en edad avanzada, ahuecan su tronco principal –su parte más antigua–, no así las coníferas que lo convierten en madera impregnada de resina, impidiendo la putrefacción y ganando estabilidad. El caso del drago es algo más particular, pues aunque se trate de una frondosa no produce madera propiamente dicha, sino un tejido fibroso y esponjoso, con mayor o menor grado de dureza según su disposición fisiológica. Además, el drago lo que hace es cubrirse de nuevas capas o cortezas, desde arriba hacia abajo, en un proceso de metamorfosis y rejuvenecimiento tan lento que resulta inapreciable para nuestro ojo.
     Los estudios de estabilidad practicados en 1995 (Universidad de Stuttgart) y un estudio dieléctrico –una especie de electro para corroborar partes vivas y muertas– realizado en 2011 (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC) auguran todavía mucha estabilidad y salud.
     El entorno de esta maravilla vegetal ha sufrido muchas transformaciones: deforestado su entorno termófilo pasó a ser un habitante más de la tierra de cultivo y, quizás, pasto, y más tarde formó parte de una finca dedicada a las plataneras. Su primera protección fue un murete de piedras; luego, un vallado bajo, coincidiendo con la carretera que, hasta 1993, pasó demasiado cerca de su base. Las raíces se vieron seriamente perjudicadas por la carretera y el drago resultaba demasiado accesible, llegando a ser en ocasiones víctima de actos vandálicos –fueron los peores años para nuestro amigo–.
      El proyecto del Parque del Drago comenzó a mentarse en los años 40, pero no fraguó hasta finales de los 90. La Casa Museo del Drago lleva varios años en construcción y su aspiración es convertirse en el centro de visitantes de este y otros dragos del mundo.
     El Drago de Icod de los Vinos cuenta, desde 1993, con un comité de expertos asesores donde se encuentran representadas las más prestigiosas de nuestras instituciones. El técnico que tiene el honor diario de velar por la salud de este espécimen, Juan Manuel Luis, nos cuenta que la intención es ir poco a poco retirando las piezas de cemento que todavía le quedan, pero que no se puede hacer de manera drástica, pues puede resultar traumático para este anciano vegetal. También nos cuenta que el mayor problema de gestión es que no hay otras experiencias o referencias para comparar. Opina que sería muy útil poder contar con una réplica digital lo más fiel y realista posible, sobre todo para poder ensayar pruebas de estática.

Controversia por su edad
     
Respecto a su edad, es cierto que existe cierta controversia. El nivel de desacuerdo es tal, que la comunidad científica se encuentra dividida. Mientras un grupo de expertos –quizás más numeroso– le atribuyen una edad aproximada de 650 años, basados en la teoría de los periodos florales, en el otro extremo están los que lo sitúan próximo a los 2.000 años, apoyados en la teoría de la medición-evolución de las raíces troncales.
     La verdad es que cuesta creer que esta presencia, de obnubilante estampa, no encierre por lo menos mil años. Como señala el columnista Álvaro Fajardo, enfrentando sentimiento y ciencia, “resulta desconcertante que sean los propios científicos canarios los que rebajen la edad del árbol”. En cualquier caso, y mientras la ciencia no esclarezca este asunto, el Drago de Icod de los Vinos seguirá siendo Milenario, apelativo más que ganado por su apariencia y quién sabe si también por su edad. Lo que sí podemos afirmar es que este ser mitológico, el más voluminoso de su especie, seguirá siendo y con razón, la “bestia forestal” más famosa, visitada y admirada por propios y extraños en este y otros confines del mundo.

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martes, 4 de diciembre de 2018

JOAQUÍN ARAUJO, Madrid (1947)
“Thoreau emboscado” (Segunda parte)
Publicado en el Blog Tierra de Joaquín Araújo en El Mundo

     Emboscarse propicia también un deleite. Se puede degustar la Belleza fundacional. La apreciación de Francisco Giner de los Ríos de que: "a la contemplación de un árbol podría dedicarse la vida entera" brota de lo que tus ojos están comprobando cada vez que se asoman al bosque. La arboleda ha creado la mayor la complejidad del presente, es decir la multiplicidad de la vida. No menos las tramas esenciales de las que mana la madera que hizo casi todas las casas y publicó todos los libros. Que nos dio, es más, los mangos de las hachas, como Tagore recordó en un imprescindible aforismo. Sin olvidar la sombra reparadora que cada día necesitamos más.
      Los bosques además no mienten, de hecho están ahí para que "todo sea verdad bajo los árboles" comprendió Antonio Gamoneda.
      Nada usa mejor el tiempo el espacio que el árbol. Nadie marca mejor el paso de las estaciones. Nada acompaña tanto a tus paseos.
      Por si todo eso fuera poco, los bosques son maestros, como reconoció Ortega y Gasset. Incluso puede afirmarse que no existe mejor doctor en economía porque, al ser un consumidor que en parte se consume a sí mismo, sabe no agotarse. Lección que insistimos en no aprender aunque ya es vital imitar a las selvas que nos quedan.
      "Poeta es el hombre devorado por los espacios del bosque" suma María Zambrano. Pero la relación del árbol con el arte - de todos los tiempos y culturas - desemboca en la mejor y más corta definición de poeta. La escribió Federico García Lorca:"Poeta es árbol".
     Cura, serena, produce, resulta solidario, merece nuestra admiración y compasión, es arte...
Por eso algunos nos emboscamos.
     Lo hacemos queriendo seguir la formidable vivencia escrita por H.D. Thoreau, del que hoy se celebra el 200 aniversario de su nacimiento.


     Él escribió: "Voy y vengo por esos bosques acompañado por una extraña libertad que mana de ellos mismos." 

     También esto: "¿Qué hay en el paisaje que no sea una cierta fertilidad en mí". 

     Libre y fecundo, pues.
     No consigo dar con nada que más dé.
GRACIAS Y QUE THOREAU Y LOS BOSQUES OS ATALANTEN COMO A TANTOS OTROS DESDE HACE DOS SIGLOS.

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viernes, 30 de noviembre de 2018

JOAQUÍN ARAUJO, Madrid (1947)
Thoreau emboscado (Primera parte)
Publicado en el Blog Tierra de Joaquín Araújo en El Mundo

     Esta civilización se ha arrancado a sí misma de casi todo lo que la hace posible. El paraíso es desmantelado a diario como demuestran los casi 20 millones de árboles que cada día son abatidos o quemados en este planeta. "¿Quién robó a los bosques, a los confiados bosques?" Se pregunta dolorida Emily Dickinson, sin duda lectora de Thoreau. Por eso algunos nos hemos emboscado: para tenderle trampas a esta miseria programada. Queremos ser la parte del bosque que defiende al bosque. No solo vivimos en las arboledas, intentamos menguar la señalada mengua plantando, no solo árboles sino, ante todo, las emociones que nos guiaron hacia la Natura y que nos han permitido comprender algo.
     Por suerte tenemos maestros antecesores como el que aquí celebramos.
     La emboscadura aporta serenidad. La primera cosecha de la arboleda es la calma. Fruto en estrecha relación con la capacidad dadora de las selvas. Porque "los bosques son muestras y especies que no son solo para si mismas, sino para su ambiente" afirma Walt Withman, seguramente leído por Henry David. Acaso también el primero leyó al segundo. En cualquier caso ambos, gigantes de la literatura americana, supieron admirar profundamente a las selvas que comenzaban, hace doscientos años, a perder todas las batallas.
     El bosque es la seguridad social de la biosfera, la farmacia para los lisiados aires del presente, la transparencia que se suma a las aguas y a la atmósfera en cuanto dejamos respirar y beber a los árboles.
     Se nos quiere olvidar que a nuestros pulmones llega el alma verde de las hojas.
     Los emboscados comprendemos con Ernst Jünger que "la curación está en lo numinoso."

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lunes, 26 de noviembre de 2018

MÓNICA SÁNCHEZ
Consejos para el cultivo de palmeras


Ejemplares de Roystonea regia
Roystonea regia
     Las palmeras son plantas que tienen un ”algo” muy especial. No importa la especie a la que pertenezcan; siempre van a quedar perfectas en cualquier rincón. Además, aportan una ”tropicalidad” capaz de transformar cualquier jardín en un auténtico paraíso. Sin embargo, es muy importante que tengamos en cuenta que cada una de ellas tiene sus propias necesidades.
      Para que puedas evitar gastar dinero en vano, te vamos a dar una serie de consejos de cultivo de palmeras.

Dypsis decaryi en un jardín
Dypsis decaryi
Escoge especies resistentes a tu clima
     Es lo más importante y, al mismo tiempo, en lo que menos se suele pensar. Las palmeras son tan bonitas, que a más de uno y a más de dos nos gustaría tener un terreno de una hectárea (como mínimo) para poder plantar un montón de especies. Pero tenemos que saber controlarnos y, sobretodo, buscar información sobre cuáles son las especies que mejor se adaptan a nuestro clima. Y cuando digo esto me refiero a que tienen que ser capaces de vivir bien con las condiciones que hay en el jardín.
     Por ejemplo, yo vivo en el sur de Mallorca, con unas temperaturas que van desde los 38ºC en verano hasta los -1ºC o -2ºC en invierno. En principio, puedo cultivar un montón de especies tropicales, como la Dictyosperma album o la Roystonea regia, ya que esas heladas son puntuales y de muy corta duración, pero… la realidad es muy distinta. Para que esas palmeras pudieran sobrevivir, después de la helada la temperatura tendría que subir a los 15-18ºC o más, algo que no ocurre (se queda en los 5-10ºC).
      Por todo ello, cuando busques especies, te recomiendo que escojas aquellas en las que los libros digan que son más resistentes al frío. En mi caso, tengo que decantarme por aquellas que en los libros, enciclopedias, etc. dicen que soportan hasta los -4ºC, porque sé que esos -4ºC que pueden tener en su hábitat natural son los -2ºC que tendrán aquí en Mallorca.

Ejemplar de Chamaedorea tuerckeimii
Chamaedorea tuerckeimii
Ponlas en el lugar adecuado
     Estamos muy acostumbrados a ver palmeras creciendo a pleno sol. Phoenix, Washingtonia, Chamaerops, Butia… Son muchísimas las que tienen que estar expuestas al astro rey. Pero tenemos que saber que hay otras a las que los rayos solares les pueden perjudicar seriamente, como a las Chamaedorea, Ceroxylon, Dypsis, o Arenga, entre otras. Por este motivo, debemos de ponerlas en el lugar más adecuado, donde puedan crecer sin problemas.
     Las raíces no son invasivas, pero será necesario tener muy en cuenta sus dimensiones adultas para plantarlas en un sitio u otro, ya que así podrán tener la posibilidad de crecer y desarrollarse correctamente.

Palmera Butia capitata
Butia capitata
Abónalas con abono orgánico  
      El abonado es fundamental para el buen crecimiento de las palmeras. Éste tiene que aplicarse desde comienzos de primavera hasta finales de otoño. En los viveros encontraremos abonos específicos para estas plantas, pero en casa disponemos también de algunos 😉 : cáscaras de huevo y de plátano, bolsitas de té, verduras pasadas (caducadas o que ya no se pueden comer), compost, pienso de animales caducado,… Eso sí, si se están cultivando en maceta, deberemos usar abonos líquidos, siendo muy recomendable el guano.
Hoja de Phoenix

Pódalas en otoño

      Seguramente habrás visto a varios trabajadores podando las palmeras en verano, pero ese es un error muy grande por dos motivos:

  • En pleno verano las palmeras están creciendo, lo que significa que por sus vasos conductores es transportada una gran cantidad de savia. Al podarlas, es inevitable que las plantas pierdan parte de esa savia, lo cual puede debilitarlas mucho. 
  • Si se vive en una zona donde el picudo rojo o la paysandisia están circulando, se exponen a las palmeras a sus ataques. Hay que pensar que estas dos plagas acaban con la vida de las palmeras en cuestión de días, semanas o meses (dependiendo del clima). Al podar, estos insectos se sienten muy atraídos por el olor de las plantas, así que se dirigen a ellas. 
      Así pues, aconsejamos podar, sólo si es estrictamente necesario, en otoño utilizando herramientas previamente desinfectadas con alcohol de farmacia. Y por lo demás, sólo queda decir una cosa: disfruta de tus palmeras.

Información

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jueves, 22 de noviembre de 2018

ATAHUALPA YAPANQUI (Argentina, 1908-1992)
El árbol que tu olvidaste



El árbol que tú olvidaste 
siempre se acuerda de ti
y le pregunta a la noche  
si serás o no feliz
El arroyo me ha contado  
que el árbol suele decir 
quien se aleja junta quejas  
en vez de quedarse aquí
Al que se va par el mundo  
suele sucederle así 
que el corazón va con uno  
y uno tiene que sufrir 
y el árbol que tú olvidaste  
siempre se acuerda de ti
Arbolito de mi tierra  
yo te quisiera decir  
que lo que a muchos les pasa  
también me ha pasado a mi
No quiero que me lo digan
pero lo tengo que oír 
quien se aleja junta quejas  
en vez de quedarse aquí
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domingo, 18 de noviembre de 2018

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. Técn. Forestal
El centenario y recóndito madroño de la Fajana de Ruiz

La estrella invitada de este artículo supone un recorrido por un paisaje forestal envolvente...

Quizás 17 metros no sean mucho para un árbol, pero en el caso del madroño posiblemente sea su máxima altura posible.
     Aunque la mitología clásica concediera a las “manzanas de oro” de nuestro madroño (Arbutus canariensis) propiedades inmortales, lo cierto es que, lejos de estas supuestas virtudes o divinidades, debió haberle otorgado un título nobiliario a su seductora belleza.
     El madroño es el árbol que termina de enganchar a aquellos que comienzan a estudiar y descubrir a los habitantes de los bosques canarios. Este elemento de la laurisilva y del pinar húmedo se deja reconocer por dos caracteres diferenciales: su corteza y sus frutos. Podemos detectarlo mediante suaves caricias, ya que su corteza es sedosa y lisa, desprendiéndose periódicamente a modo de pergaminos. Esta corteza y sus irisados colores verdoso-anaranjados resaltan especialmente cuando los troncos se empapan del rocío horizontal. Mención aparte merecen sus flores acampanadas y de color asalmonado, que más tarde derivan en vistosos frutos comestibles de color mandarina, que cuelgan en cortos racimos.
     Los madroños salvajes, casi por casualidad, suelen estar asociados con algunas de las ubicaciones más especiales del verde canario: dígase el Espigón Atravesado en El Canal y Los Tiles (La Palma), el barranco Oscuro que nace en Tamadaba (Gran Canaria), o bosquetes termófilos como el de La Furnia de Icod (Tenerife). Como no podía ser menos, la visita a la estrella invitada de este artículo supone también un recorrido por un paisaje forestal envolvente.
     El ilustre Madroño de La Fajana de Ruiz se localiza (28º 22´ 21,45 ¨ N y 16º 37´ 27,76¨ W) en el límite oeste del municipio tinerfeño de Los Realejos, muy cerca del cauce del barranco del mismo nombre. Para poder visitarlo debemos sumergirnos en esta encajonada rambla, junto a la que discurre uno de los senderos más visitados del norte insular. En todo caso, el mayor ejemplar de madroño canario no se encuentra junto a la senda, por lo que la mayor parte de los senderistas suelen pasar muy cerca sin llegar a advertirlo. Y es que este notorio ejemplar forma parte del bosquecillo que ha reconquistado las huertas de cultivo. En su día, hará ya casi un siglo, seguramente era el único árbol divisable entre las terrazas agrícolas del lugar.

Floresta en ebullición
     El entorno de la Fajana de Ruiz resulta cautivador. A la floresta en ebullición, hay que sumarle la espectacular geología vertical y el valor etnográfico que nos transmite el antiguo patrimonio rural. Si nos paramos frente a la Casa de La Fajana, poco a poco engullida por la vegetación, un leve esfuerzo imaginativo puede darnos idea de la dureza y autenticidad de la antigua vida agraria, a buen seguro llena de mil historias jamás relatadas.
     La biodiversidad de este enclave es tan elevada que le ha merecido su declaración como Sitio de Interés Científico, una tipología de espacio natural que invita al descubrimiento de nuevas especies. En el bosquecillo que oculta a este titán de tersa piel dominan, entre otras, especies de laurisilva como el laurel (Laurus novocanariensis) y el paloblanco (Picconia excelsa) atípicamente muy abundante en esta zona.
     Si vamos descendiendo seguro que nos sorprenderá una curva algo diferente (casi sacada de un capítulo de las aventuras Astérix y Obélix), en la que domina un gran castaño con una gran mesa de piedra cerca de su base. Al poco dejaremos la Casa de La Fajana a nuestra derecha y luego el sendero emprende una larga recta en bajada. A unos 100 metros de la casa y más o menos en la posición geográfica 28º 22´ 41,23¨ N y 16º 37´ 28,42¨ W torcemos a la derecha por una estrecha vereda entre bancales, hasta encontrarnos de frente, a unos 50 metros bajo el dosel arbóreo, con nuestro madroño.
     Este es el camino más sencillo, aunque recuerdo que cuando fui a verlo con mi buen amigo Pascual ambos tiramos bosque a través, desde la curva del gran castaño, sorteando la maleza y avanzando como podíamos con una mezcla de nerviosismo y certeza, pues sabíamos que, más tarde o más temprano, nos toparíamos con este soberbio ejemplar. Y así fue como pudimos contemplar esta obra de arte natural, con sus tres gruesos y tersos troncos principales que arrancan de una gran base que abarca los cinco metros de perímetro. Quizás 17 metros de altura no sean mucho para un árbol, pero en el caso del madroño posiblemente sea su máxima altura posible. Al igual que ocurre con otros árboles centenarios, su dimensión y edad hace que no se identifique fielmente con los típicos madroños que estamos más acostumbrados a observar.

¿Qué lo libró del hacha?
     En nuestra vuelta a la civilización nos preguntamos cuál pudo ser la razón que libró a este árbol del hacha, concluyendo que quizás fuera una mezcla del rico sabor de sus frutos, las inestimables propiedades medicinales y, cómo no, el magnífico porte que provocó el respeto por parte de los lugareños. En todo caso Arbutus canariensis es un pariente muy cercano al madroño europeo (Arbutus unedo) y seguramente las primeras poblaciones hispánicas ya se percataron de este parecido, suponiéndole usos similares. Los azúcares del fruto de los madroños al fermentar producen alcoholes naturales. Por eso, su consumo excesivo llega a causar embriaguez, de ahí el apellido científico unedo que apunta el consejo de consumir uno sólo. En Asturias incluso se le conoce con el nombre vulgar de “borrachín”.
     Quizás los frutos de este madroño nos queden demasiado altos para poder disfrutar de sus relajantes que no inmortales propiedades. Lo que sí resulta de claridad meridiana es que todo aquel que lo visite inscribirá un nuevo y agradable recuerdo en su particular admiración y memoria por los seres vegetales más extraordinarios.

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