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6/18/2021

PILAR JUNCO (Asturias, 1927)
Árboles

Ayeri, miércoles, tevi precisión de dir al bosque que queda mismamente debaxu'l Soberrón. Valióme la pena una hora de camín pisando llamazales pe las caleyas, por más que lo admiro pa contra mí, no jallo cosa más guapa qu'un bosque; debaxu los robles y las castañares paeme que toy atopada y sin querelo, alcuérdome más de Dios que é el que los discurrió y los jezo...
     Hay tantu que admirar y que considerar...
     Si amiro pa baxu, el mofu suavin júndese al pisalu, la jueyas cadías ruxen contra las madreñas..., ruxen con música..., jueyas llargas de castañar, jueyas reconcomiadas de robre, jueyinas chicas d'ancina, o reondinas d'alisal... Si amiro parriba, el sol métese per entre las jueyas verdes y allega al suelu a poquitinos, el viento jaz otra música distinta con las jueyas vivas; los páxaros de caña en caña, candunu col su pío...
     Pos si amiro unu por unu de cada árbol tién algo suyu, un daquel distintu; los robres son altos, pero de cada robre no se paez al otru, no hay dos robres ermanos; unu más llargu, otru más oscuru o más verde, o más pardu; las castañares toas son retorcias, pero tamién se extreman unas de las otras...
     Volviendo a los robres, ello ye que hay unu, conózulu yo va muchu, que e el rey de los robres, pame que de tou'l conceyu. Quedó solu, el probe; tiempo va haberá tuvíu alredior collacios como elli y entre todos jarían bosque, pero esti que yo digo, viólos morir unu por unu, sabe Dios de qué manera, y elli, al quedase solu, entainó a ensanchar pa to los laos, y jízose fuerte, grande, copudu... Elli solu val tantu como un bosque enteru; la su rolla no i la abrazan ni tres hombres; el suelu que'elli asombra e cerca d'un día de gües, y las sos cañas ¿quién las podrá cuntar? Llenas de ñeros en primavera, aquello paez un mercau de paxarinos cantando...
     Vide una noche salir la lluna per entres las sos cañas... era grandona, reonda, collorada... vinía de la mar... Diba subiendo despacín, despacín, bixorduella y zajorilla, y las jueyas pintaban i enriba dibujos negros tou'l tiempo distintos...
     Quedeme sin sollutir, como agüeyada...
     Biérame gustau gritar y no me atrevía a gañir...
     No se me escaez del pensamentu aquella noche...

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8/13/2020

El aguacate de Porrúa

GUILLERMO FERNÁNDEZ, en "el Comercio", Asturias 
 El aguacate de Porrúa, Asturias
Miguel Bueno Jiménez y su hijo Enrique colocan la placa por delante del gigantesco aguacate de Porrúa. / Fotos: Xuan Cueto
      El malagueño Miguel Bueno Jiménez, de 73 años, catedrático jubilado de Ciencias Naturales y con segunda residencia en el arrabal de Pacanda, en la localidad llanisca de Piedra, cumplió ayer un viejo sueño: «Colocar una placa delante del gigantesco aguacate de Llacín, en Porrúa, para que el visitante conozca que se plantó en 1906 y que lo sembró el emigrante a tierras mexicanas Ángel Sordo Pandal». El malagueño acudió a la finca de Llacín, la que da nombre al museo y a una famosa banda de gaitas, acompañado por dos decenas de amigos y cavó personalmente, con su hijo Enrique, el foso en el que, posteriormente, incrustó el poste con una placa dedicada a Ángel Sordo Pandal.
      Miguel Bueno ya dio probada muestra de su amor por Llanes y los árboles. En marzo de 2015 plantó 20 castaños en la pradería de la iglesia de San Antolín de Bedón. Había comprado los árboles en Galicia y llegaron con un tratamiento específico contra el hongo fitóstera. La finca se llama el Castañéu de San Antolín, pero no tenía ningún castaño.


El aguacate de Llacín fue plantado en 1906 por el indiano Ángel Sordo Pandal, mide 20 metros y la copa tiene 30 de diámetro.
      Explicó Bueno que tiene «especial cariño a los árboles y también a este rincón de Asturias. Les tengo querencia. Cuando camino por el bosque y me encuentro con un árbol de porte distinguido suelo pasar varios minutos abrazado a él». También contó que para el enorme aguacate de Porrúa había solicitado al Ayuntamiento de Llanes, el 24 de septiembre de 2019, que fuera declarado árbol singular del concejo. Y «todavía estoy esperando que me den respuesta», matizó.
      Como memoria para acompañar la solicitud al Consistorio, incluyó Bueno las características del aguacate a fecha del mes de agosto de 2019. Según las medidas efectuadas, se trata de un árbol «con una circunferencia de 8,10 metros, medida a 1,30 del suelo. El diámetro es de 2,60 metros y la altura de 20,10. Presenta quince ramas que nacen de la base del tronco y forman una copa de 30 metros de diámetro». Estima el malagueño que el aguacate «brotó y años más tarde lo cortaron, pero rebrotó y por esa razón se abre desde la base y presenta quince vástagos». Está convencido de que el árbol «se merece un homenaje por sus 114 años de vida» y sostiene que el aguacate «está enfermo» y que su lucha es ahora «intentar curarlo para lo que estoy en contacto con la finca experimental La Mayora, dependiente del CSIC». «Sabemos que los viejos se morirán, pero no por eso dejamos de cuidarlos», concretó.

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8/15/2018

EL CARBAYÓN DE OVIEDO - Asturias
     En 1865 una gran tormenta en el Campo San Francisco -lugar de recreo y paseo de los ovetenses a lo largo de los años- derribó un gran árbol, un negrillo u olmo, tan apreciado por los ciudadanos como su vecino "el Carbayón".
     En 1874 se construyó la estación de ferrocarril de Oviedo, que distaba un kilómetro del núcleo de la población, por lo que se proyectó, en el marco del desarrollo urbanístico en curso, abrir una vía de comunicación entre la ciudad y la nueva estación, la calle Uría.
    
Con la apertura de esta vía, una parte del Campo de San Francisco, quedó separada del resto y en la zona aislada, quedó el otro árbol querido y admirado por los ovetenses: el Carbayón. Tras quedar sólo este viejo roble, el cariño por él creció exponencialmente. Pero como contaba el rector de la Universidad de Oviedo Fermín Canella: «El silbido de la locomotora anuncia su caída».
    Y como narraba el Diario el Comercio...


Coordenadas: 43°21′44.63″N 5°50′55.40″O, talado en 1879, Foto: Fernando del Fresno, Fondo Armán
DEL DIARIO EL COMERCIO: 
     
El 13 de septiembre de 1879 el jardinero municipal manifestó la necesidad de derribar el árbol, que, informaba, estaba enfermo. «Lo real es que ocupaba parte de la acera de Uría y en lugar de modificar unos metros el trazado, ganó la chapuza como siempre», describe la cronista oficial. Hubo polémica y una discusión entre los ediles, pero el derribo fue aprobado, tras dos votaciones nulas, por 14 votos contra 9. El Carbayón fue subastado y por él que pagaron 192,50 pesetas. El 2 de octubre comenzó la tala «que duró tres o cuatro días». Las raíces estaban bien ancladas: llevaban al menos cinco siglos allí, hasta alcanzar los 30 metros de altura y un tronco de seis. Así era El Carbayón.
1949, una placa conmemorativa se fija en el lugar donde estuvo situado El Carbayón en la Calle de Uría
     Los datos tomados tras su derribo nos hablan de una altura de 30 metros, un perímetro de seis y una antigüedad de 600 años. Un árbol nacido en el siglo XIV que demolió el "progreso" urbano.

Antiguo grabado, el 2 de octubre de 1879 se hizo efectiva la tala.

Actual Carbayín plantado en 1950 a un lado del Teatro Campoamor, como dice la placa... 
 De Jean Laurent, 1862
   "Como continuador de aquel árbol simbólico que nos dio el título de carbayones, el Ayuntamiento plantó este roble el día XI de febrero del año de gracia de MCML"

     Carbayón -aumentativo de carbayu, que significa roble en asturiano- ha dado lugar al gentilicio oficioso de los oventenses, llamados también carbayones por este árbol.
     Después de la tala del árbol se creó el semanario primero y luego diario El Carbayón, que en su primera edición rememoró a El Carbayón de esta manera:

Aquí estuvo el Carbayón,
seiscientos años con vida
y cayó sin compasión
bajo el hacha fratricida
de nuestra corporación.
Este pasquín respetad,
si sois buenos ovetenses,
y en su memoria llorad
todos los aquí presentes
por el que honró a la ciudad.
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