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6/05/2024

 Diario de Palencia,
¡Vamos Palencia! reclama más atención para el Olivo de la Paz
Con motivo de su 25 Aniversario en Palencia se pretende que se desarrolle un sencillo acto apolítico

El próximo 10 de junio se cumplirán 25 años desde que este olivo de más de 1.500 años, según reza la placa que lo acompaña, fuera plantado esa noche de 1999 en Palencia. Esa fecha coincidió además con el fin de la guerra de Kosovo, por lo que pasó a denominarse como Olivo de la Paz.
     Con motivo de este 25 aniversario, ¡Vamos Palencia! ha propuesto al Ayuntamiento que se restaure la placa conmemorativa que se encuentra deteriorada y que se reponga también la placa que incluía el nombre de la persona que donó este olivo al Ayuntamiento de Palencia, Miguel Ángel Gimeno, propietario de la extinta empresa Viveros Gimeno. Se pretende que se desarrolle un sencillo acto apolítico en el que también se reflexione y se ponga en valor lo que simboliza, la paz, siendo más necesaria que nunca en estos momentos de inestabilidad mundial con las cruentas guerras que se están desarrollando.
     Asimismo desde ¡Vamos Palencia! también ponen voz a los vecinos del barrio que llevan años preocupándose por la salud de este ejemplar al que consideran, debería prestársele mayor atención y cuidados.
     El Olivo de la Paz está ubicado en la Avenida de los Vacceos entre los números 9 y 11 y cuando se trasplantó recién traído de Sabiñán (Zaragoza) contaba con 8.500 Kg de peso y un diámetro de copa de unos cuatro metros. Es un símbolo en el barrio de San Juanillo, cuyos vecinos han estado siempre muy pendientes de su evolución y salud, dando la voz de alarma en varias ocasiones al verse éste ejemplar enfermo.
     También han reclamado al Ayuntamiento que se asesore y procure las mejores condiciones para su mantenimiento. Algunas personas han solicitado que se mejore su espacio retirando el riego por aspersión que le procura una humedad excesiva y que podría producir asfixia radicular u ocasionar la aparición de hongos. También sugieren que se le provea de un espacio alrededor con cubierta vegetal o mulching.

por la Paz

 
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8/20/2023

JAVIER MUNICIO (Agosto, 2019)
El pino andante del arroyo del Henar
  

Hace unos días recorrí el arroyo del Henar. Sin duda un hermoso vallecillo en Tierra de Pinares lleno de bosques. Pinares casi siempre de negrales pero en los que también abundan piñoneros, robles, enebros, encinas e incluso sabinas. En lo alto de sus páramos curiosamente puedes encontrar desde los arenales más penosos de Valladolid, que ya es decir, hasta duros y agujereados lapiaces calcáreos.   
     Pasando por allí no podía dejar de visitar al viejo negral “Andante”. Se trata de un pino con patas que, según cuentan, entrada la noche baja hasta el arroyo del Henar charlan de sus cosas y antes de amanecer vuelve a su arenoso cotarro.


     El pino podría tener unos 80 años, quizás más. Es menudo y alborotado como suelen ser los negrales; sus ramas, caídas y enredadas, parecen mas bien rastas. Lo curioso y peculiar es que tiene media docena de fuertes patas bien articuladas. Con ellas, lógicamente tiene que caminar. El Pino Andante tiene más amigos, de hecho junto a él encontramos un cuadro en el que hay un cariñoso relato manuscrito por alguien llamado Marciano. Por él sabemos que también sufrió los rigores del rayo y de su esfuerzo diario para sobrevivir cuando el viento le llevó la arena bajo su culo.
     Ahora tiene un compañero quizás nacido de alguno de sus piñones. Seguramente le guarda el sitio cuando se ausenta de su duna. Sí sí, “duna”, porque sobre un páramo vallisoletano podemos encontrar este profundo arenal que si no es más dinámico y árido es precisamente por el inmenso pinar, llamado también “El Negral”, que lo fija.
     Aun así, en algunos claros se muestran nítidas las ondulaciones arenosas con la forma con la que el viento las deja al acariciarlas y es en uno de estos claros donde el Pino Andante se ubica cuando descansa, hincando bien sus patas en la arena para reposar tranquilo y recibir a quien quiera visitarlo con respeto.

Lo hemos leído aquí 

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11/16/2021

EL MORAL DE «LAS TORMENTAS»
La Sequera de Haza (Burgos)
 
Este moral, situado en dominio público, está catalogado como árbol singular de la provincia de Burgos. El alcalde de la Sequera, Roberto Arroyo, afirma que se decidió presentar la candidatura a "Árbol europeo del año 2022" para «poner en valor el árbol y potenciar su divulgación y conservación con el objeto de que el mismo sea no solo el orgullo de los habitantes del municipio, sino de toda la comarca de la Ribera del Duero Burgalesa y por extensión de toda España y de Europa»
     Según datos recogidos por Cesar-Javier Palacios, en su libro «Árboles singulares de la provincia de Burgos», en el pasado la recolección de sus abundantes moras estaba regulada. El gran moral tenía clavado en su tronco con la inscricpión “Vedado de Moras”. La tabla la ponía un herrero y el texto lo escribía el secretario del Ayuntamiento. No es que no se pudiesen probar la moras, sino que lo que se trataba de lograr era un reparto igualitario. El 25 de julio se reunía a todos los chicos en la escuela; y a cada uno se le daba un bote o dos del suculento fruto. Se trataba de un importante aporte de vitamina en tiempos mucho más complejos que los actuales. 
     Ahora hay moras de sobra para los pocos que se interesan por ellas, y los tordos dan cuenta del resto. Palacios denomina al moral como, «Moral de las Tormentas». Parece que tiene ese nombre porque con cierta frecuencia las tormentas de verano arramplaban con todo pero el moral resistía. No obstante, primeramente tiene el nombre de «Morera Cocodrilo», ya que su aspecto actual recuerda a un cocodrilo que se arrastra por el suelo.-
 
 
Especie: Morus sp        Altura: 5m           Perímetro: 2m          Edad: 300años

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6/16/2020

Los abuelos del bosque

JAVIER PRIETO GALLEGO
Los abuelos del bosque

Hoy he tomado la recomendación de Javier Gallego para seguir virtualmente un atractivo paseo por Soria... Ver el original

    (...) Pero a nosotros, uno de los que más nos gustan es el que nos lleva por las laderas de estos inmensos bosques de pino a perseguir el rastro de un grupo de árboles centenarios. Son los Abuelos del Bosque, la corte que hace honores a un pino más recto que una vela y tan longevo que hay quien le echa 450 años de edad. Los vecinos de Covaleda le conocen desde hace varias generaciones como el Pino Rey. Y, aunque no se haya movido del sitio en casi cinco siglos, seguro que si se pone a contar secretos dejaría en nada lo que les contaron a don Pío y a don Antonio.
     El camino que lleva hasta este secreto rincón de uno de los bosques de pino silvestre (Pinus sylvestris) más extensos de Europa es fácil y está señalizado, así que es difícil que defraude este paseo corto en kilómetros pero intenso en emociones. Sobre todo si uno es sensible al milagro que supone que la vida se prolongue en cualquiera de los seres vivos que pueblan la Tierra durante más de cien años. En este caso concreto, el milagro estriba en que tantos ejemplares, y en un espacio más bien reducido, hayan sobrevivido durante tantos años a las contingencias propias de su medio: principalmente enfermedades, talas e incendios,

El paseo
Inicio del paseo

      La forma de llegar al punto de inicio del paseo a pie es tomando la pista forestal que arranca nada más pasar el km 40 de la carretera CL-117 a la entrada de Covaleda. Está señalizada como “Picos de Urbión” y se cuela por un polígono industrial que enseguida desaparece para dar paso a las estribaciones más bajas del bosque.
     La pista asfaltada comienza entonces una larga ascensión que tras pasar ante el refugio de Becedo alcanza el refugio de Bocalprado, una zona recreativa con fuente y mesas. En ese punto hay que tomar el desvío que surge a la izquierda hacia Tejeros.  Cuatro kilómetro más adelante, en el conocido como Cruce de Tejeros, está el cartel informativo que señaliza el inicio del paseo. Los primeros 850 metros del recorrido discurren por la pista de tierra que sube hacia el Mirador de la Laguna Negra y el Pico de Urbión. Pero al alcanzar una ligera curva hacia la izquierda toca abandonarla por su costado derecho, justo en el punto en el que resultan evidentes las escaleras que trepan hasta una de las plataformas de caza instaladas en lo alto de un pino.
      A partir de aquí el paseo discurre sin mucha dificultad persiguiendo las balizas clavadas en el suelo. Bien es verdad que en estos primeros metros, en los que abundan las plataformas aéreas montadas para la caza, faltan las señales de dirección en un par de ellas… Aún así, con un poco de atención es fácil ir encontrando las siguientes balizas señalizadas. El Pino Rey -450 años de edad, 17 metros de altura y un perímetro de unos 5,50 m- se localiza, bien señalizado, casi al final del recorrido, muy cerca ya del punto de inicio y próximo a la pista forestal donde se dejó el coche.

      Viéndolo así, tan recto y tan alto, no extraña que estuviera entre las preferencias de los constructores de barcos que en el siglo XVI los cortaban para hacer de “machos” -el palo mayor- en los galeones españoles. Si bien los favoritos para estos menesteres eran los Pinus nigra, que llegaban a alcanzar los 40 metros de altura. De cualquier forma, estos bosques eran lugares habituales para los constructores de barcos, que encontraban madera en abundancia para hacer mástiles, vergas o cofas. El roble, por su dureza, era preferido para las quillas. En el uso de estos montes para la extracción de madera para muy diversas utilidades está también el origen y auge del oficio de la carretería. Una vez cortados, y teniendo en cuenta la extraordinaria envergadura y peso de estos árboles, no era tarea menor transportarlos a los más diversos puntos de la Península. En especial a los astilleros. Así se fue creando un oficio, el de carretero, que acabó convertido en seña de identidad de toda la comarca.
     Es en tiempos de los Reyes Católicos cuando se crea aquí la Hermandad de Carreteros Serranos, una organización con privilegios reales al modo del Honrado Concejo de la Mesta, cuya finalidad era la de constituir una gran empresa pública de transporte por cuenta de la Corona. Carreteros de estas sierras amasaron su fortuna en el duro oficio de recorrer, desde entonces y hasta entrado el siglo XIX, buena parte de los caminos de España. (...)

Vinuesa y la calzada romana
      (...) Desde Vinuesa, frente a su iglesia, arranca la pista forestal asfaltada y señalizada que lleva primero hasta la Casa del Espacio Natural Laguna Negra y Circos Glaciares de Urbión y después hasta la Laguna Negra, un paraje excepcional tan envuelto en leyendas truculentas como mil veces adornado por descripciones poéticas.
      Para los más andarines una recomendación: el tramo de calzada romana que discurre entre Vinuesa y Molinos de Duero. Es un apetecible camino al que se llega cruzando, desde Vinuesa, el puente que salta el embalse de la Cuerda del Pozo. En el otro extremo, por la derecha, hay que desviarse hasta la ermita de San Mateo y encarrilarse por la trocha que va acompañando las orillas del río Duero aguas arriba mientras deja ver en algunos tramos restos del enlosado puesto por los romanos en la calzada que unía la localidad Visontium (Vinuesa) con la ciudad de Uxama (Osma). Como a todo lo largo del Duero, desde su nacimiento hasta su desembocadura, las marcas del GR14 pespuntean de trecho en trecho el recorrido.
 

Ficha técnica

Señalización: Sí, con pequeñas balizas clavadas en el suelo.
Inicio: El paseo arranca del conocido como Cruce de Tejeros, en la pista forestal que comunica Covaleda con el refugio de Bocalprado y la Laguna Negra.
Longitud: 2 km.
Duración: 50 minutos.
Tipo de camino: Pistas y campo a través.
Desnivel: 81 m.
Dificultad: Fácil. Se puede hacer con niños.
Cómo llegar: Hasta Covaleda puede llegarse desde Soria por la N-234 hasta Abejar donde se toma CL-117.
Época recomendable: Los pinares serranos se muestran bellos en cualquier época del año. Con nieve puede ser muy difícil el acceso hasta la senda.
Observaciones: Puede haber alguna baliza arrancada. Todas ellas se encuentran próximas entre sí y se suele ver la baliza siguiente desde la baliza anterior. En algún punto hay que estar atento y prestar atención para localizarlas. En caso de despiste lo mejor es regresar hasta la última baliza por la que se pasó.
Más información: Casa del espacio de la Laguna Negra y Circos Glaciares de Urbión, tel. 975378031

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3/14/2020


Desde el moral más grande de España en San Pelayo de Guareña, a los imponentes alcornoques de Valdelosa y al haya de Herguijuela de la Sierra, en un singular recorrido por el paisaje de la provincia

      (...) Dos rutas, diseñadas por la Fundación Tormes, llevan al viajero hasta el bajo Tormes y la Sierra de Béjar- Entresierras. Todo un patrimonio natural.
      Comenzamos la ruta por dos de estos árboles centenarios, el Moral de San Pelayo de Guareña, con más de 300 años, considerado como uno de los más grandes de España y que sorprende por su porte, una estructura sólida, tejida a base de ramas y hojas. También encontramos un Moral en Torresmenudas, un árbol venerable bajo el que, en tiempos, se celebraban actos. Aunque es difícil precisar cuándo fue plantado, la historia relata que fue la cultura árabe la que trajo estos árboles hasta la rivera del Cañedo.
      En San Pedro del Valle encontramos el conocido como Fresno de la Fuente, una fusión casi perfecta de la madera, la piedra y el agua porque las ramas y tronco del árbol se enlazan con la propia fuente.
      El Arboreto de Almenara de Tormes debe su nombre al botánico Emilio Blanco. Se trata en realidad de un conjunto de árboles de distintas especies ubicadas en un mismo espacio, en la pradera de la Fundación Tormes-EB,
      El olmo del arroyo de la Villaselva, en Florida de Liébana, debe su nombre a un arroyo del mismo nombre. Una ruta por las Catedrales Vivas que incluye una parada en el Alcornoque de Santiz, con más de 500 años, y en las Sequoias Rojas de Valverdón, ubicadas en la Hacienda Zorita, son cuatro impresionantes árboles. Sus esquejes procedieron de un vivero del siglo XIX, el mismo del que salió el ejemplar del antiguo edificio de la Universidad de Salamanca.
 

Alcornoques monumentales
      Parada inexcusable en Valdelosa, tierra de alcornocales en el noroeste de la provincia, y que cuenta con uno de los ejemplares más singulares. El alcornoque de los Carretos -se estima que en sus ramas llevan el peso de más de 760 años-, destaca por su imponente presencia. Tal y como relatan los vecinos del lugar, se denomina carreto a los ejemplares de gran tamaño con los que se puede llenar una carreta de corcho.
 

Árboles singulares en la Sierra de Béjar-Entresierras
      Los olivos casi milenarios de San Esteban de la Sierra, el Castaño de los Mozos en Lagunilla, el Roble Herrero en El Cerro o los Cipreses del Campo Santo en Montemayor del Río son algunos de los ejemplares que se abarcan con esta ruta.
      Junto a uno de los más impresionantes por su enorme porte, la
Sequoia del Jardín El Bosque de Béjar
, se ha colocado una placa conmemorativa para homenajear con esta ruta al famoso naturalista y comunicador Félix Rodriguez de la Fuente.
 

Se señalan  algunos de los lugares mencionados en esta entrada.

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3/16/2019

VÍCTOR S. VÉLEZ
Catedrales de madera, raíces de León
En LaNuevaCrónica.com
Ampliar imagen
     La provincia de León cuenta con 46 árboles catalogados como «monumentales», algunos con más de 1.000 años, según la plataforma internacional ‘Monumental Trees’. Repartidos por todo el territorio, su elección se encuentra motivada por su elevada edad, su destacable altura y grosor o ciertos elementos de singularidad que los hacen únicos.
      El Bierzo, especialmente en la zona de los Ancares, y la Montaña oriental son las comarcas que presentan un mayor número de árboles monumentales. La mayoría de estos ejemplares cuentan con apodos y sobrenombres de larga tradición y son reconocidos y apreciados por los vecinos de los entornos en los que echaron sus raíces. Algunos incluso sirven como reclamo turístico y lograr atraer un buen número de visitantes a los bosques en los que habitan.

     Aunque la mayor parte de estas 46 joyas arquitectónicas de la naturaleza leonesa son grandes robles, también se puede encontrar en la lista algún que otro castaño, olmo, nogal, alcornoque, haya o tejo. Otros son incluso más inusuales como el cedro del Himalaya del patio de El Albéitar, único árbol de la capital leonesa en este catálogo.

‘El Cantín’ y otros milenarios

     Uno de los más espectaculares de la provincia y el más ancho, con un grosor de casi 13 metros de circunferencia, es ‘En Cantín’ de Villasumil. Ubicado en el corazón de la reserva de la biosfera de los Ancares leoneses, se trata de una catedral milenaria de espectaculares raíces y corteza que ostenta el honor de ser el castaño más viejo de España.
      En cuanto a la altura el mayor gigante que tiene León, según ‘Monumental Trees’, es un álamo negro que se encuentra en Fabero a orillas del arroyo Coucilleros. Un roble en Oseja de Sajambre, el castaño de Morla de la Valdería en el municipio de Castrocontrigo o la encina carrasca conocida como ‘Xardón de Peruchín’ junto a la cementerio del pueblo berciano de Otero, son otros de los techos vegetales de la provincia.
      Sin embargo aunque su sombra sea más alargada, ninguno puede competir con el habitante más anciano de la provincia: el tejo milenario de San Cristóbal de la Valdueza. También conocido como ‘El Teixo’, los expertos lo catalogan como el segundo tejo con mayor edad de Europa, con al menos 1.200 años sobre sus raíces. Sobre la quinta de los mil años también estarían ‘El Cantín’ de Villasumil de Ancares’, ‘El Mayoral’ de Almanza o el ‘Roblón de la Loma Cueto Rey’ ubicado en el paraje de Las Hormas en Riaño.
      Todos ellos únicos y singulares, se encuentran escondidos en los bosques del territorio leonés como silenciosos testigos del paso de los siglos. El ‘Humeiro da Coutiña Grande’, ‘La Potrona’, el nogal del ‘Tío Eusebio’, el ‘Roble Jatero’, el tejo ‘de Borbonejo’, la secuoya ‘de Villa Clara’ o el ‘Zufreiro del Frade’, son solo algunos de los nombres de estos monumentos naturales que esconden increíbles historias en lo más profundo de sus centenarias raíces. 

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3/28/2017

CASTAÑAR DEL TIEMBLO, Ávila
Plataforma “Salvemos el Castañar de El Tiemblo"
De... A21.es

La mañana del 19 de marzo ha quedado constituida en El Tiemblo la Plataforma “Salvemos el Castañar de El Tiemblo”. Tras una exposición de los motivos que han llevado a esta convocatoria, se ha pasado a las exposición de las propuestas y a un intercambio de opiniones entre los más de 100 asistentes.
     Motivados por la masificación que sufre desde hace años el Castañar de El Tiemblo y el deterioro que ello implica, un grupo de ciudadanos decidió impulsar una plataforma para urgir a las instituciones implicadas en la aplicación de una serie de medidas urgentes para conseguir la protección del Castañar, que supongan un primer paso hacia un modelo distinto de la administración de los recursos naturales. Un modelo, que partiendo del punto de partida, irrenunciable de la supervivencia y conservación del bosque para las generaciones futuras, sea capaz además de hacer del mismo un motor de desarrollo local.
Algunas de las propuestas que se han acordado han sido:
– Establecer un número máximo de visitas por día.
– Realización de las visitas en grupos, con horarios establecidos, siempre con un guía acompañante.
– Implantar sistema de cita previa, reservando un porcentaje para las visitas del día, pases para el sector hostelero y de rutas turísticas de la zona y pases para los naturales y residentes en El Tiemblo.
– Reservar un día laborable para la visita de colegios, asociaciones, etc. , siempre respetando las mismas condiciones establecidas para las visitas generales en cuanto a número máximo de visitantes y acompañamiento de guía.
– Mejora de los senderos establecidos, señalizando las distintas especies de flora que se encuentran dentro de las sendas con carteles explicativos de otras especies (robles, alisos, ulagas, peonías, etc) y acotarlas físicamente en los casos en los que se considere necesario (pradera de narcisos).
– Posibilidad de crear un centro de información para la acogida de los visitantes dentro del pueblo, donde se recojan los pases, se pueda conseguir toda la oferta de alojamientos y restaurantes, y que tenga capacidad para orientar y en su caso redirigir a los visitantes que no hayan podido acceder, ofreciendo rutas alternativas.
– Elaborar las rutas alternativas antes mencionadas, que amplíen la oferta para aprovechar el flujo de visitantes y darle continuidad a lo largo del año
-Visitas adaptadas a la función educativa en el caso de colegios
– Rutas alternativas aprovechando el patrimonio histórico, natural y etnológico de la zona ( Pozo de la Nieve, Barrancas, Toros de Guisando, Monasterio de los Jerónimos, Puentes medievales, Hornos de las Tinajas, Ruta Jaras en flor (abril/mayo), bodegas, queserías, etc.). Estos itinerarios pueden servir para atraer y mantener la atención de diferentes tipologías de visitantes, multiplicando las posibilidades de desarrollo que un turismo responsable puede ofrecer.
     La plataforma, un vez constituida, pretende continuar con las acciones necesarias hasta conseguir , un Plan de Uso público, que adopte las medidas urgentes que garanticen la conservación de El Castañar de El Tiemblo, que haga que las autoridades orienten su esfuerzo a una gestión distinta y sostenible de los recursos naturales.

11/26/2014

PEDRO CÁCERES - Navaleno (Soria)
"Donde el monte no arde"
Rescatamos un notable artículo de la revista "Natura" de El Mundo del año 2007
¿No deberíamos trabajar por el bosque TODO EL AÑO?

La comarca de Pinares Soria-Burgos, un ejemplo de buena gestión forestal desde hace más de un siglo, obtiene la denominación de Bosque Modelo, una etiqueta internacional que certifica la sostenibilidad de la explotación de la madera.
      Las administraciones públicas españolas se gastaron el año pasado -2006- en prevención y extinción de incendios 721 millones de euros. Sin embargo, esta inversión no evitó que ardieran 150.000 hectáreas de terreno forestal, superficie equivalente casi a la provincia de Guipúzcoa. En la Península Ibérica hay fuego cada verano por todos lados. Menos en uno. Porque en esa negra España de las llamas hay un rincón en el que los incendios suenan a cosa lejana. Tan lejana como que el último gran siniestro data del siglo XIX. Es la comarca de Pinares Soria-Burgos, cuyos montes cubiertos en su mayoría por pino silvestre -Pinus sylvestris- forman la mayor masa continua arbolada de España.
      Para averiguar cómo es posible que el mayor bosque del país no arda resulta interesante recorrerlo y descubrir que se trata de un lugar que ha convertido la madera en su principal medio de vida.
       En la comarca de Pinares Soria-Burgos, el 41% de la población activa se dedica al sector de la madera. Unos 4.000 trabajadores faenan para 700 empresas. Y la actividad ha permitido que sea una de las pocas áreas rurales del interior peninsular que no perdió población en el siglo XX. La implicación de los habitantes con el monte, del que obtienen beneficios, y las políticas de ordenación forestal y gestión del territorio son la clave del éxito.
      La visita podría empezar por Navaleno (Soria), un pueblo de 1.000 habitantes donde el paro es casi desconocido y que acoge a varias empresas dedicadas a la transformación de la madera y las setas. Junto a Navaleno se encuentra el monte de Pinar Grande, que cumple un siglo desde que fue sometido a ordenación forestal por primera vez. Lo que significa que, desde 1907, se sabe cuántos árboles hay, qué tamaño tienen, cuáles se van a cortar... y cuándo.
     El jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Soria, José Antonio Lucas, lo tiene claro: «En esta comarca, los montes que mejor se conservan son los que más se han cortado». Su frase sonará subversiva a quienes tengan la idea de que la naturaleza debe permanecer siempre intocada. Pero resulta convincente cuando se observa el imponente aspecto de bosque maduro que tiene Pinar Grande. Nada hace pensar que lleva produciendo madera desde siempre. Sin embargo, el 15% de todas la talas de Castilla y León salen de esta comarca. Pese a lo cual los árboles no dejan de aumentar.
     Una de las claves de la buena conservación de los montes es que los habitantes son beneficiarios directos. Como explica la alcaldesa de Covaleda, Concepción Martínez: «La propiedad es de los ayuntamientos. Los gestiona la Junta de Castilla y León, porque son montes de utilidad pública, pero el derecho de explotarlos es de los vecinos». De modo que, desde hace siglos, «debido a privilegios de poblamiento concedidos por los reyes desde el siglo XIII», cada persona nacida y residente en un pueblo pinariego tiene derecho a su «suerte de pinos». Realizada la tala anual, se reparten los ingresos. Según la alcaldesa, «pueden ser ahora unos 600 euros por persona, pero en los años 40 suponía mucho más y la gente vivía sólo de la madera de un año».
    María Pascual, una joven consultora natural de Navaleno, piensa que «el respeto al monte se inculca en la comarca desde la infancia. Es nuestro patrimonio, y lo cuidamos. Si alguien hiciera algo malo en él los vecinos se le echarían encima». «Hay una relación directa, por la cercanía física al bosque, por los ingresos que genera y por el resto de servicios, como los turísticos, que produce. El monte forma parte de nuestra forma de ser», concluye María Pascual.
     Dada la productividad y los valores emocionales ligados al monte, parece normal que todos lo cuiden. Sin embargo, el interés común no lo explica todo. En Galicia, donde el año pasado se calcinaron 90.000 hectáreas, la mayoría de los terrenos forestales son comunales, pero arden. Hay algún otro secreto. Y José Antonio Lucas lo tiene claro: «La situación idílica de nuestros días se debe a la gestión. Antes no era así. En 1868 ardieron 7.200 hectáreas de monte en la comarca. Pero no ha vuelto a ocurrir. ¿Por qué? Fue cuando vino la ordenación de montes para compatibilizar los usos, entre ellos el de los ganaderos, que querían pastos y no árboles. Ahora hay una rotación de espacio y de tiempo que evita los conflictos de intereses. Cada uno tiene su aprovechamiento».
     Lucas explica el modo de proceder en un monte ordenado. «El terreno se divide en secciones, que cuentan con media docena de cuarteles, que se dividen a su vez en otros tantos tramos y estos en rodales». El rodal, que es la unidad última de medida, tiene unas 30 ó 40 hectáreas. En Pinar Grande el turno de corta de cada tramo es de 100 años, lo que significa que la parte que se explota hoy fue seleccionada para ello hace un siglo. Y cerca está el área que la sustituirá, de edad similar.
Lactarius deliciosus
     De esta forma, siempre hay un abanico de paisajes, desde el área recién cortada al bosque maduro, pasando por distintas etapas de sucesión del bosque. También está regulada la explotación de la caza y estudiada la producción de las setas. Según Lucas, «los montes de 20-40 años son buenos para el níscalo ('Lactarius deliciosus') y los migueles ('Boletus edulis') crecen más en pinares de 60 a 80 años».
Boletus edulis
        Todo parece medido, pero no se hace por sí solo. Cada etapa exige trabajos y algunos de ellos no son rentables por sí mismos. Tras la tala, puede brotar un denso pinar de 4.000 pies por hectárea. Sucesivas tareas de corta y clareo reducen los ejemplares y eliminan los árboles enfermos hasta dejar 350 por hectárea. La calidad lo agradece. Ésta es la única zona de España con una marca o denominación de origen de madera, llamada Pino Soria-Burgos.
Myrica gale
      Los valores biológicos no se olvidan. Javier María García, jefe de la Unidad de Ordenación y Mejora del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Burgos, explica que las áreas donde crecen especies singulares como la 'Myrica gale', una pequeña planta de las turberas, se protegen especialmente. Tampoco se cortan los «cuarteles de cumbre» y se potencia el crecimiento de otras especies como robles o hayas. Además, añade Lucas, en cada sección hay un cuartel que nunca se corta, «como espacio de recreo y de valor paisajístico».
     En el Aula Divulgativa del Bosque El Amogable, junto a Navaleno, José Antonio Lucas ha puesto en marcha un centro interpretativo de estas cuestiones. Pero es también un espacio de capacitación forestal y un centro de vigilancia ante el fuego que funciona de forma continua.
     Mariano Torre Antón, director general de Medio Ambiente, explica que la Junta de Castilla y León ha logrado un acuerdo para que las cuadrillas antiincendios pasen «del régimen agrario al régimen general», con lo que ahora cobran más y trabajan todo el año y no sólo en verano, como ocurre en muchos lugares de España. De este modo, en El Amogable «tienen dos equipos de trabajo, el de corta y el de extinción», y dedican gran parte del año a las tareas de prevención y limpieza.
      En la tierra de Pinares, el interés común -y el sentido común- lleva décadas haciendo realidad el mito del desarrollo sostenible. Sus montes, que ya contaban con el sello PEFC, un certificado internacional de buena gestión, están integrados desde el pasado 25 de abril en la Red de Bosques Modelo, una categoría nacida de la Cumbre de Río 92 en la que sólo están otros 42 lugares del globo.
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12/03/2010

José Pascual - El árbol de la música de Soria

PEPE PASCUAL, Soria
EL ÁRBOL DE LA MÚSICA DE SORIA
Texto y fotos: Pepe Pascual

El árbol con el kiosco de la música era una de las sorpresas que recibíamos cuando de críos íbamos a Soria capital al dentista o algo así. De estudiantes vivimos los paseos veraniegos por la dehesa y el espectáculo de los músicos, uniformados y con gorra, subiendo por la escalera con los soportes para las partituras y los instrumentos. Para nuestro asombro todos cabían. Atendían a la dirección de don Francisco García Muñoz (don Paco, nuestro profesor de música en Magisterio). Numeroso público esperaba pacientemente el inicio del concierto al mediodía. La atención era tan grande como largos  los aplausos posteriores. Un intermedio para el descanso y segunda parte. El público recibía con fruición una de las interpretaciones: la "sanjuanera" del año, sobre todo si era el día de la presentación, unas semanas antes de las fiestas. Llegadas estas, tras el pregón, allí, en aquella explanada tenía lugar un baile público muy concurrido, aunque hubiera otros en varias plazas más. Pese a ser jóvenes concedíamos gran valor a ese olmo y a otros dos que guardaban línea con él y que duraron algo más en el tiempo: sus troncos eran descomunales. Al secarse el olmo, la música pasó a situarse en el suelo, junto a una de las fuentes y un sauce llorón, también de hermoso porte.
Este gran olmo había sido plantado, junto a 150 compañeros, en 1611 y fue talado en 1988, tras morir por grafiosis.
     "En Soria había un árbol. O mejor, en la Dehesa de Soria había un árbol muy viejo, lleno de nudos y de cuya corteza salía una resina densa, imposible de quitar de los trajes de los domingos. Olía a campo, a sol del mediodía, a corte de vainilla del quiosco de al lado, a pradera y a la arena del camino por el que sobresalían sus raíces que se enredaban en las piernas de los niños que, a menudo, iban a caer a sus pies. Tenía un tronco ancho, que se bifurcaba en tres ramas poderosas, capaces de convertirse en miles de hojas que dejaban pasar la luz como el colador deja pasar el agua. Esos puntos de luz se movían al compás de su música porque ese árbol era capaz de sacar, directamente de su copa, música. Lo descubrí de pequeña y, todavía, recuerdo el asombro que me causó. Levanté la vista y arriba, muy arriba, había muchos señores sentados, de uniforme y muy serios, tocando algo que olvidé. Me quedé hipnotizada, mirando lo que, por aquel entonces, me pareció un milagro. Estaban todos sentados entre el verde, con las partituras pegadas a los instrumentos. El director de la orquesta, igual que el Barón Rampante de Calvino, permanecía de pie y su cabeza quedaba escondida entre el follaje.
Por eso decidí que yo también quería ser como él y que, algún día, me subiría a ese árbol para convertirlo en música. Nunca lo hice pero, desde aquel descubrimiento infantil, cuando escucho música clásica miro hacia arriba, porque es en lo alto, entre las nubes, donde me parece que reside."  Ayanta

     El Heraldo de Soria menciona que un soriano, escultor, pintor, etc. que vive hace 20 años en Irlanda (Kilkenny), localizó en Soria, por casualidad, junto a un irlandés y un escocés, los restos de los tres últimos olmos. Solicitó al Ayuntamiento permiso para poder llevar a cabo un plan llamado "OLMO/ LEAMHÁN/ ELM", en relación con el centenario de la llegada de Machado a Soria (1907-2007), que consistió en convertir los tres troncos en figuras humanas, escaleras, extrañas formas policromadas que pudieron ser contempladas por el público soriano y, luego, por el de Kilkenny.

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