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09 julio 2024

Los pinos gordos de Vilaflor, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. téc. forestal
Los descomunales gigantes de Vilaflor, Tenerife 
Mucho antes de que las Islas Canarias despertaran sobre el mar llegó a imperar un clima continental muy estable. La benignidad estacional creó un ambiente tan constante como para permitir el desarrollo de los gigantismos vegetales. Vestigios de aquella época son las coníferas gigantes y milenarias como las secuoyas (Secuoya sempervirens) cuyo mayor representante fue bautizado en 2006 como Hyperion (Redwood Park, USA) con nada menos que 115,50 metros. En Europa no existen secuoyas originarias aunque sí se han hallado restos fósiles, como los de Caranceja (Cantabria), yacimiento hoy sepultado bajo la autovía.
     Dentro de los árboles más altos de Europa, salvando algunos grandes ejemplares de eucaliptos introducidos, encontramos el abeto (Picea abies), en especial el individuo conocido como Abeto de Sgerm (Sgermova Kmetija, Eslovenia) de 63 metros; pero seguidamente debemos desplazarnos hasta Canarias, residencia de los dos descomunales gigantes de Vilaflor de Chasna. Como hemos comentado en otras ocasiones, el Pinus canariensis habitó en el área mediterránea hasta que la rotura de la estabilidad climática provocó que Canarias se erigiera como su último refugio.

El más alto y el más grueso
De los 4,5 millones de pinos canarios adultos que señala el Tercer Inventario Nacional Forestal (2007) ya es casualidad que el más alto y el más grueso se encuentren separados por apenas 200 metros. El Pino de las Dos Pernadas (28º 09´ 59´´N y 16º 38´14´´W) con 57 metros de altura (medido con láser por KuotaR y ToumasR en 2013) es el árbol oriundo con mayor talla de España; por su parte el Pino Gordo (28º 9´54,5″ N y 16º 38´87″ W) es el más ancho de su especie con un diámetro de 9,70 metros, toda vez que es uno de los 10 árboles más gruesos de Europa.
     Ambos se sitúan en Tenerife, a gran altura (1.500 metros), estando muy próximos a la carretera general TF-21. Seguramente, el diseño de este tramo de la vía a principios del pasado siglo XX se ejecutara en función a la ubicación de estos ejemplares. Pese a la escasa distancia entre ellos el Pino de la Dos Pernadas pertenece al Monte de Utilidad Pública nº6 “Lomo Gordo y Agua Agria”, mientras que el Pino Gordo estuvo en manos de particulares hasta época reciente, cuando la Administración Forestal negoció la compra del terreno con doña Teodora.
     Cabe decir que algunas citas antiguas hacen referencia al Pino de las Dos Pernadas como “Pino de la Madre del Agua”. Esta denominación podría considerarse incluso más acorde al ser Vilaflor de Chasna un municipio ligado siempre a las fuentes y aguas frescas que, rodeadas de pinzones y alpispas, brotan libres de entre las rocas.

Incorruptibles y biocidas
Las dimensiones de estas moles vegetales, con pesos mayores a las 35 toneladas y volúmenes entorno a los 65 metros cúbicos, los convierte en genuinos fueras de serie. Entre sus estrategias de resistencia destaca, sin duda, su alma de acero constituida por la apreciada madera de tea. La tea no solo les confiere rigidez sino que también, dado su carácter incorruptible y biocida, evita el ataque de cualquier plaga o enfermedad vascular.
     Ambos pinos presentan una ramificación particular que caracteriza sus fisionomías, con copas muy abiertas y aparasoladas. El Pino de las Dos Pernadas arranca desde su base como dos pies gemelos; por su parte, el Pino Gordo se ramifica en tres grandes columnas a partir de los 5 m.
     En el caso de estos dos colosos de la flora canaria existe una marcada equivalencia entre tamaño y edad. La publicación Leyendas Vivas de los Bosques Españoles (2009) calculó una edad de 780 años para el Pino de las Dos Pernadas y de 750 para el Pino Gordo. Estudiosos de la dendrocronología del pino canario (Mar Génova y Carlos Santana) apuntan el hallazgo de anillos incompletos, según el cual estos ancianos no crecerían todos los años en todas las direcciones. A tenor de esta teoría, constatada en el estudio del desaparecido Pino de Pilancones (San Bartolomé de Tirajana, Gran Canaria) resultaría probable que los descomunales pinos puedan acercarse al milenio. Junto al Pino de la Virgen (El Paso, La Palma), se consideran los seres vivos más longevos de Canarias.


Seniles pero sanos
     Pese a tratarse de individuos seniles, presentan un estado sanitario saludable y, al contrario de lo que ocurre con la mayoría de los pinos centenarios del archipiélago, nunca ha sido maltratados por el hacha. Nos encontramos, pues, con árboles prácticamente vírgenes que no presentan hoquedades, cuevas o heridas externas. Esta circunstancia resulta un hecho muy favorable cara a la persistencia de los mismos, protegiéndose de los incendios y no gastando su energía en cicatrizar. En todo caso el Pino de las Dos Pernadas presenta un estado quizás más saludable, ya que el Pino Gordo aún no ha terminado de cerrar el trauma creado por la pérdida de una enorme rama baja.
     Actualmente estos árboles constituyen parada obligada en el camino, ya sea de ida o vuelta, a la cima insular, siendo el Pino Gordo más visitado. Cierto es que la cercanía permite observar mejor el grosor, pero es la distancia la que permite apreciar mejor la altura. La intervención paisajística para poder contemplar estos árboles de origen medieval se inició a mitad de la década de los 90 del pasado siglo, la adecuación fue diseñada y dirigida por Saturnino Díaz, agente forestal de Vilaflor.
     Pocos han sido los árboles indultados en las islas, y más tratándose de pinos canarios. El tamaño y la impresión de sentirnos tan ínfimos e humildes ante tales monumentos vivos debieron hacer temblar la mano del leñador, peguero o carbonero, toda vez que desató la necesidad de protección. Ojalá que estos auténticos mastodontes forestales, vínculo con los primeros habitantes de las islas, resistan muchos más años de manera que sigan formando un legado natural capaz de tender puentes de respeto y admiración con las futuras generaciones.

Números 88, 89 de Tenerife
 
Mas información
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15 junio 2024

El pino de la Finca, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. téc. forestal
Pino de la Finca de La Laja, un árbol que respira café


En el año 2005, mientras se realizaba una excavación para la construcción de la Urbanización de Las Candelarias, en Agaete (Gran Canaria), la maquinaria conectó dos épocas históricas al toparse de repente con restos arqueológicos. Al poco, los expertos pudieron identificar el hallazgo como los restos del que se cree que fuera uno de los primeros ingenios azucareros que se construyeran en Europa. La conquista de Gran Canaria se fecha en 1483, solo tres años después entró en funcionamiento este ingenio. El azúcar que aquí se refinaba no fue un producto cualquiera, la venta de la misma sirvió de motor económico para que el hidalgo andaluz, Alonso Fernández de Lugo, obtuviera la economía necesaria para culminar la Conquista de Canarias, finiquitándola con la ocupación de La Palma (1493) y de Tenerife (1496).
     El ingenio de Agaete supuso uno de los primeros núcleos de deforestación hispánica, alimentándose tanto de las leñas de la mezcla de pinos canarios y bosquetes termófilos del valle de Agaete, como del agua que bajaba desde las cumbres. Sólo en Gran Canaria llegaron a funcionar más de 20 centrales azucareras, siempre necesitadas de biomasa forestal. Se sabe que el de Agaete fue de los pocos que consumían madera del pinar, seguramente por su abundancia y cercanía. Los ingenios azucareros fueron las primeras empresas forestales de las islas Canarias –muy lejanas al concepto de la sostenibilidad–, teniendo en plantilla leñadores e incluso esclavos propios o alquilados, cuadrillas que también se desplazaban entre las islas.
     El punto de mira de este artículo nos sitúa a 5 kilómetros, valle arriba, del antiguo complejo industrial, sobre una ladera alta de la denominada Finca de La Laja. Esta finca ocupa una gran parte de la zona fértil del valle de Agaete, en la parte de San Pedro, justo a la salida del sendero que desciende desde la Finca de Samsó, en Tamadaba. La Finca de La Laja es una de las cuatro particiones principales de predio matriz que acabara al borde del mar. La antigüedad de sus viviendas solariegas es tal que ni siquiera se tiene constancia o datación de las mismas.
     Por otro lado, Agaete es hoy la única zona de un país europeo donde se cultiva café, un hecho considerado como una auténtica rareza y excepcionalidad. La historia nos recuerda que en 1788 fue Carlos III quien dictó un decreto para establecer plantíos en Tenerife, enviando plantas y semillas desde América y Asia. Poco después, desde el Jardín de Aclimatación de La Orotava llegaron las primeras plantas al valle de Agaete. La variedad Arabica typica –originaria de Etiopía– es muy apreciada por su baja productividad en contrapunto a su exquisito sabor.

Difícil de capturar
     Pero en esta tranquila y atractiva finca, además de ser cafetal y bodega, así como contar con otra extensa orla de frutales, también coexisten varias especies arbóreas canarias como son el almácigo (Pistacia atlantica), el acebuche (Olea cerasiformis), la palmera canaria (Phoenix canariensis) y, cómo no, el pino canario (Pinus canariensis). El Pino de la Finca de La Laja es uno de esos portentos vegetales difíciles de capturar o encuadrar con la cámara.
     Detrás de la bodega de La Laja, bajo los impresionantes riscos que salvan hasta 800 metros con las cimas de Tamadaba, encontramos antiguas terrazas y, al pie de éstas, tres pinos alineados. Es justo el que se encuentra más a la izquierda (28º 04 28¨N y 15º 40´ 09¨W) el que ofrece unas enormes proporciones. Curiosamente, la fisionomía de este árbol no es la más típica del Pinus canariensis, de hecho, a cierta distancia parece más bien un gran eucalipto.
     Este árbol arranca como un gran cilindro de más de 4 metros de diámetro y a 4,5 metros se transforma en varias ramas de gran calibre, hasta el punto de que el diámetro principal llega a incrementarse de forma notoria en este engrosamiento. La razón de este aspecto poco común pudiera ser la pérdida de la guía terminal en su época juvenil. La altura del ejemplar no se ha podido calcular técnicamente, pero se estima entre los 30 y los 35 metros. La proyección del diámetro de su copa es muy amplia, abarcando más de 300 metros cuadrados.
     La primera parte del árbol se encuentra sumergida en un invernadero que hoy hace las veces de almacén y trastienda, ya que tal y como nos comenta el propietario “debajo de los pinos no crece bien la huerta”. En la encrucijada donde se dividen las grandes ramas todavía se ubica una pequeña urna –con instalación eléctrica y todo– donde se mantuvo una talla de la Virgen del Pino hasta hace pocos años. Ahora esta imagen se encuentra en la capilla que se construyó junto a la bodega.

Para amarrar bestias
     El hecho de que los tres pinos se encuentren alineados hace pensar que los mismos fueron plantados, si bien el de en medio es de menores dimensiones. A priori parece que los tres tienen diferentes edades, pero solo un estudio dendrocronológico sería capaz de despejar esta incógnita. Otra hipótesis es que el pino de mayores dimensiones pudiera ser de origen espontáneo y que el resto fuera plantado, ya que antiguamente siempre se libraba de la tala algún árbol para “poder amarrar a las bestias y garantizar una buena sombra para el descanso”, tal y como nos cuenta el propietario, Inocencio Lugo.
     En cualquier caso, se trate o no de un pino contemporáneo y superviviente al ingenio de Agaete, es un bello y a la vez extraño ejemplar digno de admiración. Por ello, es recomendable retirar el invernadero y adecuar el entorno para que este ejemplar pueda lucir en toda su magnitud, toda vez que se realicen labores de extracción de “cores” que permitan hacer un conteo de los anillos fisiológicos. Esta práctica, ejecutada profesionalmente, no supone ningún daño para los árboles.
     Esperemos que estas labores puedan llegar a realizarse, así como que nos depare alguna agradable sorpresa. Sería realmente interesante descubrir si el árbol, cuya sombra sigue mezclando aromas del pinar con el tueste del café natural, fue testigo o no del sudor de los esclavos aborígenes que no tuvieron otro remedio que entregar su trabajo al sometimiento de otras islas hermanas.

Número 3 de Gran Canaria
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10 abril 2024

FENIX CANARIAS en El Día
Adiós a uno de los pinos más queridos de Tenerife


El incendio originado en la isla el pasado mes de agosto de 2023 acabó con uno de los pinos más singulares que existían. Los daños ocasionados por este incendio no han cesado.
     A pesar de que el pino canario es resiliente y es capaz de recuperarse de las llamas, no todo son buenas noticias. Uno de los pinos más queridos de la Isla de Tenerife -y el más singular- no pudo superar los daños causados por el fuego y ya ha sido dado por muerto. Así lo ha confirmado la asociación Fénix Canarias, encargada de la promoción y divulgación de proyectos para la mejora de la gestión forestal y medioambiental en el Archipiélago, a través de sus redes sociales.
     En concreto, se trata del Pino de la Mano de Dios, un "singular gigante" que habitó en el pinar de La Orotava.

Características

    Tal y como explica la organización, la mayoría de los árboles -y en especial los pinos- tienden a mantener una cierta simetría en sus copas, pero el caso del Pino de la Mano de Dios era especial.
     Este árbol era un "gigante" de 25 metros de altura. Pero su verdadera singularidad era que a partir de los dos metros, el tronco se separaba en otros siete, como si fueran los dedos de una mano, dejando un enorme hueco en el centro.
     Ya en 2022 la asociación Fénix Canarias publicó sus dos teorías sobre cómo había podido crecer este pino de una forma tan singular. La primera sería que de la base de este pino hubieran surgido brotes de cepa. Un caso de reproducción asexual poco común en pinos donde, desde la formación de yemas, se haya producido el desarrollo de varios troncos a la vez. La segunda, que se trataba de varios pinos que, debido a crecer muy cerca los unos de los otros, en lugar de competir hubieran acabado fusionándose en un solo individuo.

Nos quedará el recuerdo de un singular gigante que habitó en el pinar de La Orotava. La mayoría de los árboles y en especial los pinos tienden a mantener una cierta simetría en sus copas, pero en ocasiones nos encontramos ejemplares singulares que despiertan nuestra curiosidad, tanto por su porte como las causas de su desarrollo.

Número 51 de Tenerife  
¿Y cómo era este árbol?
Lo hemos leído aquí
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07 mayo 2023

El pino de las 10 pesetas, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, "Pellagofio" nº 46
El Pino de Santo Domingo, a salvo de la tala por 10 pesetas

El Pino de Santo Domingo se encuentra en el Paisaje Protegido de Tamanca, a 800 metros de altitud sobre el extremo sur insular de la isla de La Palma. | FOTO JUAN GUZMÁN

La relación entre la religión, la cultura de los pueblos y el mundo forestal es tan antigua como la propia historia del mundo. A lo largo de la misma han existido varios especies y/o ejemplares sagrados como son el roble (género Quercus) para los celtas, la ceiba (género Ceiba y Chorisia ) para los mayas, el árbol de las salchichas (Kigelia pinnata) para buena parte de las etnias africanas o, sin ir más lejos, el ejemplar Garoé (Ocotea foetens) para los bimbaches herreños.
     Las razones por las que estos seres vegetales saltan del espacio terrenal hacia la divinidad responden, por lo general, a circunstancias como encontrarse en los territorios de ritual y ser a su vez ser un ejemplar notorio; o bien ser productor de agua o alimento, en zonas donde estos recursos esenciales resultan escasos. Mención aparte lo constituye el punto de vista de la cultura indoamericana, en la que es toda la naturaleza la que tiene un carácter sagrado: la carta que escribió el jefe de la tribu suquamish en 1885 sigue siendo, y con razón, una de las enseñas del ecologismo moderno.Por su parte, en nuestra cultura el carácter sagrado de los árboles se identifica a menudo con la aparición de la imagen mariana en las primeras ramas de ejemplares sobresalientes, coincidiendo normalmente con periodos de colonización y refuerzos de la fe cristiana. Significativos son los casos de la Virgen del Pino, en Teror (Gran Canaria) o del Pino de la Virgen (La Palma), pero además existen más árboles santos en las Islas.
     Más extraño resulta que estos santos vegetales no hagan mención directa a la Virgen. Es el caso del Pino de Santo Domingo localizado ( 28º30´11″ N y 17º 50´51″ W) en el Paisaje Protegido de Tamanca, a 800 metros de altitud sobre el extremo sur insular de la isla de La Palma.

Encrucijada de caminos
      Este singular icono fuencalentero es hoy legado forestal, ya que logró superar el intenso proceso deforestador del pasado siglo, cuando los pinares se transformaban en viñedos prácticamente al mismo ritmo que marcaban los hachazos. Quizás las razones de este hecho guarden relación con que La Palma sea hoy una referencia mundial del senderismo. El ser humano siempre ha necesitado orientarse y nunca ha desagradecido la sombra de los árboles, en especial cuando el calor del camino obliga.
     El Pino de Santo Domingo es el centro de una encrucijada de cuatro caminos: el sendero GR-130 y los ramales que parten para Los Canarios, Los Quemados, La Fajana y Las Indias. Como nos dice Juan José Santos, eminente estudioso de la cultura palmera, “esta es una de las causas de la importancia de este lugar, además de sitio de encuentro y descansadero de las personas que iban y venían de las labores del campo; era revolcadero de burros o terrero de luchadas improvisadas. Yo recuerdo descansar cargado de pasto en la pared norte del camino junto al pino”.
     Hoy en día el pinar reivindica su espacio y el Pino de Santo Domingo se ve acompañado de numerosos congéneres entre fincas de viñedos separadas por muros de piedra. Respecto al nombre del árbol, la tradición cuenta que un tal Domingo Díaz fue el dueño del árbol y que, incluso, a principios del pasado siglo llegó a pagar 10 pesetas de la época para que el árbol no fuera talado. Quizás fuera él mismo quien promoviera la santidad de este individuo, a fin de eliminar para siempre el yugo de su tala. Sobre esa época debió de practicarse también la excavación del hueco en la madera, sobre la cara oeste.

400 años

      El Pino de Santo Domingo siempre ha recibido luz hasta su base, motivo por el cual ha conservado sus primeros frondes, concediéndole un aspecto faldero. En cuanto a su biometría, destacamos un perímetro normal de 4,60 metros y un altura promedio de 25 metros. Se bifurca profundamente a unos seis metros sobre el suelo y resultan muy características las formas quebradas de varias de sus ramas. Una de sus ramas bajas llega a tocar el suelo y luego vuelve hacia arriba. Esta rama es mal usada frecuentemente por los visitantes a modo de columpio. La edad del ejemplar seguramente se sitúe entre los 350 y los 400 años de edad.
     Sin duda el aspecto faldero ayudó a que tanto el incendio forestal de 2009, como el del verano de 2016, alcanzaran a éste árbol, siendo más intensa la afección del primero de ellos. El color negruzco es patente entre las escamas de toda su corteza. En el invierno de 2009, tras las lluvias torrenciales y ante la ausencia de la capa de pinillo, se produjeron importantes riadas que obligaron a restituir el entorno.
     En 2011, con la ayuda del Área de Medio Ambiente del Cabildo de La Palma y gracias al empeño del Ayuntamiento de Fuencaliente, se concluyeron las obras del área recreativa anexa al Pino de Santo Domingo, con capacidad para unas 70 personas. Dicha inauguración fue aprovechada para reponer una pequeña imagen de Santo Domingo de Guzmán, el gran predicador que formó la Orden de los Dominicos.
      Cuando fuimos a visitar el árbol nos llamó la atención la grandeza local concedida a este singular símbolo vegetal y su entorno, en contrapunto a la fragilidad y vulnerabilidad a la que actualmente se expone. Pudimos observar camiones de gran tamaño circulando junto a la misma base del árbol, vehículos que aflojan de modo evidente la fina tierra y que, además de ejercer un importante peso sobre el sistema radicular, también han roto algunas ramas con sus altas cajas.
     Observando en detalle la hornacina, labrada a modo de capilla, comprobamos la escasa altura a la que se encuentra del suelo, aproximadamente un metro, lo que nos hace pensar que quizás el árbol debe tener varios centímetros enterrados; también es fácil de apreciar cómo el proceso de cicatrización va engullendo poco a poco el enrejado, hasta el punto de que actualmente éste no puede abrirse sin causar un daño al vegetal; por último, a través del cristal vemos cómo la imagen se encuentra impregnada de numerosos goterones de la resina que es exudada desde el corazón del árbol.
     Entre los iconos que acompañan al santo también se aprecia el libro en mano, como símbolo de predicación y un pequeño perro a los pies de la imagen. El pequeño animal no porta en la boca la peligrosa antorcha de fuego que pudiera prender al pino, aunque sea en sentido retórico. Al parecer, este símbolo animal responde a la explicación de un sueño que la madre del beato, de origen burgalés, recibió de Santo Domingo de Silos.
     El cuidado y mantenimiento de este tipo de árboles resulta a menudo mínimo y sencillo, por ejemplo un desbroce puntual y periódico de la vegetación circundante evitaría la afección del posible incendio, cuasi mortal en ejemplares muy longevos. En el caso del Pino de Santo Domingo, además de estas medidas debería evitarse el tráfico de vehículos junto a su base, así como buscar una solución definitiva al sangrado de resina. Desde aquí queremos animar a las instituciones públicas para que implementen medidas de bajo coste pero de largo recorrido al permitir alargar la vida de los increíbles seres vegetales que destacan en la simpar Naturaleza Canaria.
Nº 8 de La Palma

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09 febrero 2023

El pinar de Tenerife, Islas Canarias

JULIÁN CHAVES NAHARRO, (dic-2022)
Pinus canariensis en la isla de Tenerife


El Pino canario (P.canariensis) es endémico de las Islas Canarias, es decir, solo se encuentra allí. Tal y como nos lo explican J.Climent et.al (2006), este pino es como un fósil viviente, un superviviente de aquellos pinos ancestrales que rodeaban el antiguo mar de Tethis y que está estrechamente relacionado con los pinos mediterráneos actuales. Sin embargo, tiene unas características que lo hacen bastante peculiar e interesante. Por ejemplo:

– Gran porte y longevidad
– Acículas de tres en tres, en lugar de dos en dos como los pinos mediterráneos
– Corteza de gran espesor.
– Capacidad de rebrote. Muy importante para su adaptación al fuego y característica que no  posee ninguno de sus parientes mediterraneos

     Tiene una mayor presencia en las islas occidentales, especialmente en La Palma y en Tenerife. En esta última, que es la que trataremos hoy, el pino canario tiene una distribución cuanto menos peculiar, y es que como vemos en este primer mapa, los pinos forman una especie de anillo entorno a las cotas más altas de la isla. Además, el Parque Natural de la Corona Forestal, prácticamente se circunscribe a los lugares donde predomina el pino canario, y aunque la mayoría de los árboles están presentes de forma natural, aproximadamente un 16% de la superficie arbolada proviene de repoblaciones. Mencionar que también se introdujo mediante ellas un pequeño porcentaje de Pinus radiata. Si queréis saber más sobre la historia de las repoblaciones en España, os dejo este documento donde se hace un repaso integral al tema. Repoblaciones España Ministerio
     Para la creación de los mapas se han utilizado los datos de maxima actualidad del Inventario Forestal Español,que para el caso de Canarias son de diciembre de 2018, y un modelo digital del terreno de la isla de Tenerife, disponible en la página web del Gobierno de Canarias, y que son elaborados por GRAFCAN.
     Este primer mapa nos muestra las parcelas del inventario donde el pino canario es la especie arbórea principal. Como hemos dicho antes, se aprecia como este pino se distribuye de forma casi coincidente con la Corona Forestal, situándose la mayoría de los árboles entorno a los 1000 y 2000 metros de altitud.

Tenerife, debido a su abrupto relieve es como un continente en miniatura, y por tanto, las condiciones ambientales pueden ser muy diferentes entre unos lugares y otros, incluso en altitud parecidas. Esto lo podemos ver, por ejemplo, en la fracción de cabida cubierta arbórea (la proyección de las copas sobre el suelo, o de otro modo, la sombra que tendríamos si el Sol incidiese en perpendicular). Se han puesto con colores verdosos aquellos lugares donde la fracción de cabida es superior al 20%, pues es lo que el inventario considera como «arbolado», en naranja los lugares entre el 10-20%, que es lo que se considera «arbolado ralo», y en naranja las zonas con cabidas entre 5 y 10 %, que serían los lugares con «arbolado disperso».
     Como se puede apreciar, los tonos verdes oscuros predominan en el norte, mucho más húmedo que el sur al estar está vertiente expuesta a los vientos alisios. Estos vientos del noreste, chocan contra el imponente edificio del Teide, quedando toda la humedad retenida en la vertiente norte, y llegando por tanto muy secos a la zona sur de la isla.


     El siguiente mapa sirve para contextualizarlo con el medio humano. Podemos ver los límites de la Corona Forestal, una tonalidad verdosa que indica donde están los pinos y la base del mapa topográfico del Instituto Geográfico Nacional, en el cual podemos ver municipios, nombres o vías de comunicación. Es evidente como el relieve colosal de la isla (recordemos que tenemos casi al lado del mar una montaña de casi 4000 metros…) marca la vida humana en la isla, la cual se localiza formando una especie de anillo de unos 1000 metros de altura entorno a las zonas más elevadas del Teide. Cuanto más cerca del mar, más gente. Sólo la Península de Anaga, en la zona nororiental, deshace un poco esa suerte de simetría anular.

   Y por último una «bola extra» para acabar de darle un contexto humano al artículo, y ya que hemos hablado de la Corona Forestal, he decidido crear este mapa en el que se muestran todos los espacios protegidos de la isla. En total son 43 zonas, las cuales bajo diferentes figuras, cubren casi la mitad del territorio de la isla. 

Julián Chaves:  Licenciado en Ciencias Ambientales y con un máster en Ingeniería hidráulica y medio ambiente. Pasión por viajar, las ciencias naturales y por moverme rápido entre montañas. Nacido en la Serranía Baja conquense y ciudadano del mundo desde entonces.

06 octubre 2022

De Fénix Canarias
El pino canario

Una de las características de los territorios insulares son las fuertes pendientes como las del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, en La Palma.
     Hoy te mostramos un caso curioso sobre geodinámica y su afección a una de las defensas del pino canario ante el fuego.
     En Canarias son habituales los desprendimientos de piedras que se deslizan ladera abajo, ya sea por tras fuertes lluvias, vibraciones, tormentas eléctricas o incluso el viento. La acción constante de estos eventos ha dado forma al paisaje que contemplamos hoy en día.
     En los bordes de caminos que transcurren por zonas con altas pendientes y que hayan ardido en las   últimas décadas puede verse pinos con un hueco en el lado de la pendiente de color negro en su base.
Estos huecos comienzan tras la pérdida de corteza por impacto de rocas. Aprovechamos para mencionar    la función protectora del pinar reduciendo la energía y el efecto erosivo de las rocas, aportando seguridad y protegiendo las infraestructuras.
     La corteza del pino canario tiene un espesor de entre 3 y 5 cm (hasta 18 cm en ejemplares monumentales), siendo de las más gruesas del género. Está formada por varias capas prensadas sin espacio para el oxígeno que favorecería la combustión, creando una pared aislante.
A la madera expuesta se le suma la pinocha. El fuego aprovecha esta debilidad para introducirse y formar los huecos. Cuando el fuego llega hasta el duramen (tea), que es mucho más combustible, puede intensificarse.
     La resistencia dependerá también del tamaño del árbol. A veces dejan grandes huecos donde puede caber una persona, pero siguen en pie mientras su estructura aguante. Si empiezan a retorcerse y a sonar frente a vientos moderados es una clara señal de que pronto caerán.
     Como ya hemos comentado en múltiples ocasiones, el pino canario no sólo se sobrepone a un incendio o un volcán por su capacidad de rebrotar. Pasado un tiempo sin incendios, y si la herida no es muy grande, puede cerrarse con nueva corteza.
     Hay casos curiosos, como la de los pinos que logran parar las rocas y siguen creciendo y adaptándose a su nuevo entorno.
     Aunque menos habitual, se han encontrado este tipo de heridas pero con una forma mucho más alargada y estrecha. En este caso provocado por rayos. Aunque el caso de tormentas eléctricas e incendios por causas naturales bien merece otro post
Orografía de la Caldera de Taburiente, La Palma
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06 septiembre 2022

El pino de la Cruz del Castillo, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. técn. forestal
El Pino de la Cruz del Castillo, rey en el santuario de la tea

La puesta en práctica de la ingeniería, en cualquiera de sus disciplinas, resulta siempre más difícil de aplicar cuando la inclinación del terreno se torna exigente. El hecho de que hoy podamos recorrer cómodamente la mayor parte de los rincones de estas maravillosas islas es el fruto de complicadas ingenierías, donde los volúmenes de terraplén rara vez han superado a los de desmonte. La apertura de carreteras, a veces por lugares inverosímiles, ha supuesto un enorme coste para la naturaleza canaria, pero también una influencia negativa que se manifiesta de forma diaria y constante.
      En islas como La Palma, la de mayor verticalidad, la ingeniería civil a la hora de realizar y conservar carreteras, o la ingeniería forestal a la hora de contener y sofocar los incendios, han supuesto siempre una tarea ardua y complicada. Todavía hoy son fácilmente perceptibles las marcas de barrena para romper la piedra al borde de carreteras y, sobre todo, es fácil adivinar el perfil natural anterior a la construcción.

El perímetro de este portento forestal (a la altura del pecho) es de cinco metros, manteniendo un grosor casi continuo a lo largo de toda su longitud
     Precisamente, el Pino de la Cruz del Castillo quedó atrapado en un pequeño promontorio, hacia el lado mar, tras el corte de la montaña por la carretera LP-1 entre sus puntos kilométricos 52 y 53. Cabe recordar que esta parte de la isla no fue conectada hasta la década de los 60 del pasado siglo.

Pinar de Garafía
      Franceses, Gallegos, Briesta, Roque El Faro, La Mata, Machín o Cruz del Castillo son topónimos mayores cuando hablamos del santuario del pino canario: el pinar de Garafía. Este pinar que se localiza en la zona N y NO de la Isla Bonita constituye una de las mejores representaciones del ecosistema cuyo máximo exponente es el Pinus canariensis. Aun así, la relación del hombre con el pinar ha sido intensa y significativa abarcando desde las extracciones de brea –de los que todavía quedan vestigios en forma de hornos en la zona– hasta el aprovechamiento masivo de madera –por lo general a través del mar–, sobre todo en épocas de hambrunas y carestías.
     En el paraíso de la tea todo se encuentra relacionado con esta especie resinosa, no olvidemos el vino de tea, envejecido en barricas del corazón del pino o los quesos ahumados con la quema de acículas secas.
     Si bien el pinar de Garafía alberga notorios y admirables ejemplares, el majestuoso Pino de la Cruz del Castillo ocupa un lugar privilegiado (28º 48´10″ N y 17º 52´18″ W), confiriéndole una especial vistosidad. Encrucijada del camino real que une Garafía con Los Sauces, este monumental espécimen se alza junto a la carretera logrando una todavía mayor altura aparente. El muro de contención que lo rodea, de unos seis metros de alto, junto al que se disponen unas escalinatas de piedra, se construyó en el año 1990, a la vez que se asfaltaba este tramo de la carretera. En aquella época fue motivo de polémica, ya que se llegó a insinuar su tala por motivos de seguridad de la propia vía. La defensa del ayuntamiento garafiano fue tal, que además de lograr que se construyera el muro de protección, el árbol terminó formando parte del escudo municipal.
      No sabemos si este fue el árbol que inspiró la magnífica lámina botánica que ilustrara Mary Anne Kunkel, pero perfectamente podría haberlo sido. El Pino de la Cruz del Castillo atesora una figura esbelta y armoniosa, con un porte equilibrado y simétrico y a su vez una copa perfectamente aparasolada. En su atalaya a modo de pódium sobresalen sus casi 32 metros, junto a otros dos hermosos ejemplares.
      El perímetro de este portento forestal (a la altura del pecho) es de cinco metros, manteniendo un grosor casi continuo a lo largo de toda su longitud. Su radio de copa abarca todo el ancho de la calzada, mientras que en el talud opuesto encontramos varias raíces asomando sobre el terreno. Por su aspecto y vigor podemos atribuirle una edad próxima al medio milenio, quizás un poco menos.
      Su base no presenta grandes heridas, salvo en la cara SE donde la madera aparece descubierta. En este pequeño hueco podemos apreciar antiguas muescas de hacha, seguramente para “catar el pino” –testear su proporción enteada– y a su vez obtener tillas para la lumbre, así como una pequeña mancha de fuego que parece responder más a algún acto vandálico que al incendio forestal.

      En su corteza encontramos varios clavos ya oxidados, así como vergonzosas inscripciones con nombres y fechas, algunas demasiado actuales, circunstancia que nos transmite preocupación por la escasa educación hacia estos seres tan vulnerables. Por seguridad resultaría conveniente instalar una barandilla rústica al borde de la escalinata. Igualmente, pero esta vez por dignidad, consideramos importante instalar algún tipo de cartel que informe sobre la singularidad de este árbol y el respeto general hacia esos seres tranquilos que no solo nos deleitan, sino que también nos benefician.

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Fénix Canarias en Facebook

Al Norte de la Isla de La Palma, el pinar de Garafía cuenta con una de las mejores representaciones del ecosistema del pinar canario. Hoy te presentamos a 'un rey en el santuario de la tea', el Pino de la Cruz del Castillo.
     Cualquier labor que se pretendiese realizar en la Isla de La Palma, ya fuesen trabajos forestales o la apertura de una pista, han supuesto siempre una tarea ardua por su difícil orografía.
     Hoy en día, aún son perceptibles las marcas sobre la piedra labrada para la apertura de pistas, como la de gallegos construida durante los años 50 del siglo pasado. Durante las labores de apertura de la pista, en la encrucijada del camino real que une Garafía con Los Sauces, un gran pino canario quedó aupado a una atalaya, lo que engrandeció aún más su porte. El Pino de la Cruz del Castillo.
     En cierto momento, se llegó a insinuar su tala por motivos de seguridad de la carretera, pero la defensa del ayuntamiento garafiano fue tal, que además de lograr que se construyera un muro de protección, el árbol pasó a formar parte del escudo municipal.

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24 agosto 2022

Pinares con esfuerzo

CARLOS SANTANA JUBELLS
Pinares fruto del esfuerzo humano
Niños de Tejeda riegan la repoblación de pinos en Gran Canaria en los años 50. | FOTO JAIME O’SHANAHAN (ARCHIVO PELLAGOFIO)
Asadero en los Llanos de la Pez; todo un clásico grancanario. Caravanas de vehículos con familia y amigos, con punto de encuentro usualmente en la Fuente Luminosa, carretera del Centro para arriba, con las ganas puestas en pasar un día comiendo y bebiendo bajo los pinares. Los olores de la carne a la brasa se asocian con el aroma típico del pinar, creando una mezcla aromosa que forma parte de la memoria sensorial de muchos grancanarios.
     Pero no todos saben que, hace apenas 60 años, los Llanos de la Pez –al igual que gran parte de la cumbre de Gran Canaria– presentaban un aspecto muy distinto, desprovisto de esos pinos bajo los que nos tumbamos a reposar el emboste en torno a las cuatro de la tarde.
     Las imágenes existen por sí mismas, pero sobre todo por su contexto. Así y gracias a que conocemos ese contexto, un conjunto de jóvenes (muy jóvenes) llenando baldes de agua desde una cuba, se convierte en una escena de las repoblaciones masivas que se desarrollaron en la cumbre a partir de 1950. Es agua para regar los plantones de pequeños pinos que hoy en día nos acogen en nuestros asaderos.
     La peonada de esa repoblación procedía mayoritariamente de Tejeda; los chiquillos, en sus horas no escolares, trabajaban acarreando en baldes el agua necesaria para que las pequeñas plantas arraigasen, muchos descalzos por pobreza extrema.
     Con esta información, puede que la próxima vez que usted (o usted, o usted…) se vaya de asadero a la cumbre, aprecie ese paisaje de otra manera, revalorizándolo como un producto del esfuerzo humano y, por lo tanto, doblemente digno de ser preservado, cuidado y respetado: tanto por sus valores naturales como culturales.

(Fotos de la red)
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24 julio 2022

Oficios del bosque en la primera vuelta al mundo

AARÓN RODRÍGUEZ GLEZ.
En "Micro Historias De Tenerife"

Últimos días del mes de septiembre de 1519.
     En los altos del antiguo reino de Abona, un particular sonido se ha convertido en habitual: el de las hachas al impactar con los poderosos y corpulentos pinos canarios. Tras un rítmico "tac-tac" se escucha el crujido de los voluminosos troncos al quebrarse, y entonces sucede lo impensable: siglos de crecimiento paciente se desmoronan en unos instantes.
     Dentro, y tras pasar el día y la noche abrasándose al calor de las llamas, el corazón de tea es reducido a la resina o alquitrán, casi incandescente, que los pegueros llaman "pez". Al enfriarse, la mezclan con aceites y esto da lugar a la brea, una de las fuentes de riqueza más importantes para Canarias. ¿Por qué razón? Porque, en un mundo que se expande gracias al avance de naves de madera sobre las aguas, la brea es la mejor sustancia para impermeabilizarlas y evitar que entre agua en su interior.
     La brea de nuestro pino de hoy tiene como destino la flota que se encuentra anclada en la rada de Montaña Roja, en la costa. Muchos navíos se abastecen de brea en el sur de Tenerife, en su camino hacia hacia el Nuevo Mundo. Pero pocos pueden presumir, a la larga, de haber jugado un papel estelar en la Historia de la Humanidad.
     La expedición que hoy descansa en la bahía partió de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre, la ha financiado la Corona Española y su misión es encontrar un paso hacia el Océano Pacífico por el extremo sur de América. La componen 5 navíos y la dirige un marino portugués llamado Fernando Magallanes. Sólo 16 hombres regresarán con vida de la Primera Vuelta al Mundo....
PD: El diario de Pigafetta, principal fuente sobre la expedición Magallanes-Elcano, recoge, literalmente, que la razón de la estadía de la expedición en la costa del actual municipio de Granadilla fue para abastecerse de "poix", (pez), que es "algo necesario para nuestros navíos"...
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26 agosto 2021

El pino canario

FENIX GRAN CANARIA
El pino canario


El pino canario es único en su género por contar con estrategias de supervivencia ante perturbaciones extremas, como:

  •  Su capacidad de rebrote y cicatrización tras ser pasto del fuego
  •  Su resistencia y capacidad de colonización
  •  Su adaptación morfológica a condiciones ambientales extremas
     Es el resultado evolutivo de otra especie que se extendía por Eurasia durante el Mioceno (23 - 5,5 millones de años). Durante la glaciación del Pleistoceno encontró refugio en las islas, mientras que en el continente terminaría extinguiéndose.
     Tras su llegada a las islas la colonización fue muy rápida, facilitada principalmente por su capacidad para dispersar las semillas. Los fósiles más antiguos, encontrados en la isla de Gran Canaria, datan de hace 13,5 millones de años, poco tiempo después del surgimiento de la isla.
     El vulcanismo del archipiélago ha tenido un fuerte impacto en su proceso evolutivo, incluso entre diferentes islas. Recientes análisis moleculares han identificado mayor diversidad genética en poblaciones de islas con sustratos provenientes de erupciones volcánicas más recientes.
Este fenómeno podría explicarse por el hecho de que tras cada erupción se extinguía la mayor parte de las poblaciones y la recolonización se producía a partir de aquellos ejemplares más adaptados a estas condiciones extremas.
     Una corteza más gruesa le sirve como aislante ignífugo y la capacidad de emitir nuevos brotes de cepa y epicórmicos (aquellos que crecen de yemas durmientes en la base del tronco o de las ramas) son adaptaciones críticas para la supervivencia.
     La probabilidad de que un territorio pueda ser recolonizado será mayor en la medida que los ejemplares supervivientes tengan una mayor distribución de semillas. Para ello, el pino canario cuenta con semillas con ala que les permiten "volar" a grandes distancias empujadas por el viento.
     La supervivencia de un vegetal en condiciones de sequía extrema estará condicionada por su capacidad para retener agua y continuar fotosintetizando. El pino canario tiene la capacidad de modificar la morfología de su copa, raíces o tejidos para adaptarse a cambios en el entorno.
    Ciertas poblaciones de pino canario sujetas a un ambiente extremo e inestable son únicas. La conservación de estas poblaciones y el conocimiento que rige estas adaptaciones es fundamental para el futuro de nuestro archipiélago.
 
 
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15 agosto 2021

El Pino de la Virgen, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
El Pino de la Virgen

Estas imágenes son del Pino de la Virgen, localizado en el municipio de El Paso (Ciudad de El Paso, desde el 26/08/1910) en la isla de La Palma, en Canarias.

Foto 1, estado actual. Foto procedente de Monumental Trees

     Está considerado el pino canario (Pinus canariensis) más viejo del mundo y aunque se le estiman unos 800 años, como siempre, hay quien le apunta 1.000. Los primeros datos referentes a él se sitúan en las postrimerías del siglo XV (1492-1493) durante la incorporación de la Isla a la Corona de Castilla. 
     Según las crónicas, uno de los soldados que acompañaban al Adelantado Alonso Fernández de Lugo en la conquista de la isla de La Palma encontró la pequeña imagen de la Virgen entre sus frondosas ramas, de ahí el nombre que se le da a la imagen y al pino. Durante siglos a la sombra de este enorme pino canario (que llegó a tener unos 300 m2 de copa) se ha mantenido la tradición, la devoción, la historia y la cultura de una isla y sus gentes, en torno a un paisaje que ha inspirado a artistas en todas sus facetas, motivando infinidad de relatos y leyendas, y siendo el árbol protagonista de investigaciones y estudios científicos (en sus proximidades también existen otros notables ejemplares de pinos canarios, como los de Fuencaliente, Puntagorda y Garafía). 
     Al pié del árbol fue construida en 1876 una pequeña capilla de mampostería, en el llamado “Paso de la Cumbre”, a iniciativa de la vecina Magdalena Rodríguez Pérez (“Magdalena la del Pino”), convertida desde entonces en ermitaña del lugar. 

Foto 2 de fotosantiguascanarias.org
Foto 3 de fotosantiguascanarias.org

     La construcción de la actual ermita comenzó en 1927 y en agosto de 1930 fue bendecida la imagen de la Virgen que existe en la actualidad, adquirida por cuestación popular. Desde 1955 se celebra con carácter regular la fiesta trienal de la Bajada de la Virgen del Pino, que fue promovida por un grupo de vecinos de la época. Con el paso de los años, la romería ha ganado prestigio y trasciende las fronteras insulares, convirtiéndose en referencia regional y en señal de llamada de paisanos y amigos de La Palma, que acuden durante esos días a El Paso, convertido en referencia de la vocación mariana y la tradición festiva.     

Foto 4 de El Time.es, diciembre de 2014

     El pino fue declarado “Bien de Interés Cultural” en 2014, con categoría de “Sitio Histórico”, pero llevaba años perdiendo vigor y en 2006 ya se le notaba desmejorado. El motivo fue achacado a las obras iniciadas en 2001 en las que se hizo una plaza en la ermita y dejó al árbol semienterrado en un alcorque.
     El Pino de la Virgen tiene actualmente un perímetro de 6,8 metros y una altura aproximada de 32 metros, estando a 910 metros de altura sobre el nivel del mar. En la parte baja del tronco, en el lado opuesto a la ermita, se observa un gran hueco de casi 2 metros de largo por 50 cm de ancho y unos 40 cm de profundidad en el que, probablemente, se guardaba la primera imagen de la Virgen del Pino, y junto al cual se encuentran otros dos huecos más pequeños a modo de hornacinas talladas en la madera.

Foto 5

     En 2008 fue sometido a un tratamiento biológico en la corteza, a un sellado de los huecos del tronco y a un proceso quirúrgico, pero la obra civil, que contempla el levantamiento de parte del pavimento que lo rodea, el agrandamiento del alcorque y la ampliación de la baranda de protección, no se ejecutaron hasta 2018, en el que se despejaron 721 m², de terreno para permitir la filtración del agua de la lluvia (Foto 5). 
     En ese momento se recuperó el suelo de la primitiva capilla (Foto 6). En 2019 fue candidato a “Árbol Europeo del año”. Quizás a
ún sea pronto para saber si la obra llegó a tiempo, pero tengo la esperanza de que así sea.

Foto 6, Ayuntamiento de El Paso
nº 6 de La Palma -----