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6/15/2024

El pino de la Finca, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. téc. forestal
Pino de la Finca de La Laja, un árbol que respira café


En el año 2005, mientras se realizaba una excavación para la construcción de la Urbanización de Las Candelarias, en Agaete (Gran Canaria), la maquinaria conectó dos épocas históricas al toparse de repente con restos arqueológicos. Al poco, los expertos pudieron identificar el hallazgo como los restos del que se cree que fuera uno de los primeros ingenios azucareros que se construyeran en Europa. La conquista de Gran Canaria se fecha en 1483, solo tres años después entró en funcionamiento este ingenio. El azúcar que aquí se refinaba no fue un producto cualquiera, la venta de la misma sirvió de motor económico para que el hidalgo andaluz, Alonso Fernández de Lugo, obtuviera la economía necesaria para culminar la Conquista de Canarias, finiquitándola con la ocupación de La Palma (1493) y de Tenerife (1496).
     El ingenio de Agaete supuso uno de los primeros núcleos de deforestación hispánica, alimentándose tanto de las leñas de la mezcla de pinos canarios y bosquetes termófilos del valle de Agaete, como del agua que bajaba desde las cumbres. Sólo en Gran Canaria llegaron a funcionar más de 20 centrales azucareras, siempre necesitadas de biomasa forestal. Se sabe que el de Agaete fue de los pocos que consumían madera del pinar, seguramente por su abundancia y cercanía. Los ingenios azucareros fueron las primeras empresas forestales de las islas Canarias –muy lejanas al concepto de la sostenibilidad–, teniendo en plantilla leñadores e incluso esclavos propios o alquilados, cuadrillas que también se desplazaban entre las islas.
     El punto de mira de este artículo nos sitúa a 5 kilómetros, valle arriba, del antiguo complejo industrial, sobre una ladera alta de la denominada Finca de La Laja. Esta finca ocupa una gran parte de la zona fértil del valle de Agaete, en la parte de San Pedro, justo a la salida del sendero que desciende desde la Finca de Samsó, en Tamadaba. La Finca de La Laja es una de las cuatro particiones principales de predio matriz que acabara al borde del mar. La antigüedad de sus viviendas solariegas es tal que ni siquiera se tiene constancia o datación de las mismas.
     Por otro lado, Agaete es hoy la única zona de un país europeo donde se cultiva café, un hecho considerado como una auténtica rareza y excepcionalidad. La historia nos recuerda que en 1788 fue Carlos III quien dictó un decreto para establecer plantíos en Tenerife, enviando plantas y semillas desde América y Asia. Poco después, desde el Jardín de Aclimatación de La Orotava llegaron las primeras plantas al valle de Agaete. La variedad Arabica typica –originaria de Etiopía– es muy apreciada por su baja productividad en contrapunto a su exquisito sabor.

Difícil de capturar
     Pero en esta tranquila y atractiva finca, además de ser cafetal y bodega, así como contar con otra extensa orla de frutales, también coexisten varias especies arbóreas canarias como son el almácigo (Pistacia atlantica), el acebuche (Olea cerasiformis), la palmera canaria (Phoenix canariensis) y, cómo no, el pino canario (Pinus canariensis). El Pino de la Finca de La Laja es uno de esos portentos vegetales difíciles de capturar o encuadrar con la cámara.
     Detrás de la bodega de La Laja, bajo los impresionantes riscos que salvan hasta 800 metros con las cimas de Tamadaba, encontramos antiguas terrazas y, al pie de éstas, tres pinos alineados. Es justo el que se encuentra más a la izquierda (28º 04 28¨N y 15º 40´ 09¨W) el que ofrece unas enormes proporciones. Curiosamente, la fisionomía de este árbol no es la más típica del Pinus canariensis, de hecho, a cierta distancia parece más bien un gran eucalipto.
     Este árbol arranca como un gran cilindro de más de 4 metros de diámetro y a 4,5 metros se transforma en varias ramas de gran calibre, hasta el punto de que el diámetro principal llega a incrementarse de forma notoria en este engrosamiento. La razón de este aspecto poco común pudiera ser la pérdida de la guía terminal en su época juvenil. La altura del ejemplar no se ha podido calcular técnicamente, pero se estima entre los 30 y los 35 metros. La proyección del diámetro de su copa es muy amplia, abarcando más de 300 metros cuadrados.
     La primera parte del árbol se encuentra sumergida en un invernadero que hoy hace las veces de almacén y trastienda, ya que tal y como nos comenta el propietario “debajo de los pinos no crece bien la huerta”. En la encrucijada donde se dividen las grandes ramas todavía se ubica una pequeña urna –con instalación eléctrica y todo– donde se mantuvo una talla de la Virgen del Pino hasta hace pocos años. Ahora esta imagen se encuentra en la capilla que se construyó junto a la bodega.

Para amarrar bestias
     El hecho de que los tres pinos se encuentren alineados hace pensar que los mismos fueron plantados, si bien el de en medio es de menores dimensiones. A priori parece que los tres tienen diferentes edades, pero solo un estudio dendrocronológico sería capaz de despejar esta incógnita. Otra hipótesis es que el pino de mayores dimensiones pudiera ser de origen espontáneo y que el resto fuera plantado, ya que antiguamente siempre se libraba de la tala algún árbol para “poder amarrar a las bestias y garantizar una buena sombra para el descanso”, tal y como nos cuenta el propietario, Inocencio Lugo.
     En cualquier caso, se trate o no de un pino contemporáneo y superviviente al ingenio de Agaete, es un bello y a la vez extraño ejemplar digno de admiración. Por ello, es recomendable retirar el invernadero y adecuar el entorno para que este ejemplar pueda lucir en toda su magnitud, toda vez que se realicen labores de extracción de “cores” que permitan hacer un conteo de los anillos fisiológicos. Esta práctica, ejecutada profesionalmente, no supone ningún daño para los árboles.
     Esperemos que estas labores puedan llegar a realizarse, así como que nos depare alguna agradable sorpresa. Sería realmente interesante descubrir si el árbol, cuya sombra sigue mezclando aromas del pinar con el tueste del café natural, fue testigo o no del sudor de los esclavos aborígenes que no tuvieron otro remedio que entregar su trabajo al sometimiento de otras islas hermanas.

Número 3 de Gran Canaria
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4/10/2024

FENIX CANARIAS en El Día
Adiós a uno de los pinos más queridos de Tenerife


El incendio originado en la isla el pasado mes de agosto de 2023 acabó con uno de los pinos más singulares que existían. Los daños ocasionados por este incendio no han cesado.
     A pesar de que el pino canario es resiliente y es capaz de recuperarse de las llamas, no todo son buenas noticias. Uno de los pinos más queridos de la Isla de Tenerife -y el más singular- no pudo superar los daños causados por el fuego y ya ha sido dado por muerto. Así lo ha confirmado la asociación Fénix Canarias, encargada de la promoción y divulgación de proyectos para la mejora de la gestión forestal y medioambiental en el Archipiélago, a través de sus redes sociales.
     En concreto, se trata del Pino de la Mano de Dios, un "singular gigante" que habitó en el pinar de La Orotava.

Características

    Tal y como explica la organización, la mayoría de los árboles -y en especial los pinos- tienden a mantener una cierta simetría en sus copas, pero el caso del Pino de la Mano de Dios era especial.
     Este árbol era un "gigante" de 25 metros de altura. Pero su verdadera singularidad era que a partir de los dos metros, el tronco se separaba en otros siete, como si fueran los dedos de una mano, dejando un enorme hueco en el centro.
     Ya en 2022 la asociación Fénix Canarias publicó sus dos teorías sobre cómo había podido crecer este pino de una forma tan singular. La primera sería que de la base de este pino hubieran surgido brotes de cepa. Un caso de reproducción asexual poco común en pinos donde, desde la formación de yemas, se haya producido el desarrollo de varios troncos a la vez. La segunda, que se trataba de varios pinos que, debido a crecer muy cerca los unos de los otros, en lugar de competir hubieran acabado fusionándose en un solo individuo.

Nos quedará el recuerdo de un singular gigante que habitó en el pinar de La Orotava. La mayoría de los árboles y en especial los pinos tienden a mantener una cierta simetría en sus copas, pero en ocasiones nos encontramos ejemplares singulares que despiertan nuestra curiosidad, tanto por su porte como las causas de su desarrollo.

Número 51 de Tenerife  
¿Y cómo era este árbol?
Lo hemos leído aquí
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2/09/2023

El pinar de Tenerife, Islas Canarias

JULIÁN CHAVES NAHARRO, (dic-2022)
Pinus canariensis en la isla de Tenerife


El Pino canario (P.canariensis) es endémico de las Islas Canarias, es decir, solo se encuentra allí. Tal y como nos lo explican J.Climent et.al (2006), este pino es como un fósil viviente, un superviviente de aquellos pinos ancestrales que rodeaban el antiguo mar de Tethis y que está estrechamente relacionado con los pinos mediterráneos actuales. Sin embargo, tiene unas características que lo hacen bastante peculiar e interesante. Por ejemplo:

Gran porte y longevidad
Acículas de tres en tres, en lugar de dos en dos como los pinos mediterráneos
Corteza de gran espesor.
Capacidad de rebrote. Muy importante para su adaptación al fuego y característica que no  posee ninguno de sus parientes mediterraneos

     Tiene una mayor presencia en las islas occidentales, especialmente en La Palma y en Tenerife. En esta última, que es la que trataremos hoy, el pino canario tiene una distribución cuanto menos peculiar, y es que como vemos en este primer mapa, los pinos forman una especie de anillo entorno a las cotas más altas de la isla. Además, el Parque Natural de la Corona Forestal, prácticamente se circunscribe a los lugares donde predomina el pino canario, y aunque la mayoría de los árboles están presentes de forma natural, aproximadamente un 16% de la superficie arbolada proviene de repoblaciones. Mencionar que también se introdujo mediante ellas un pequeño porcentaje de Pinus radiata. Si queréis saber más sobre la historia de las repoblaciones en España, os dejo este documento donde se hace un repaso integral al tema. Repoblaciones España Ministerio
     Para la creación de los mapas se han utilizado los datos de maxima actualidad del Inventario Forestal Español,que para el caso de Canarias son de diciembre de 2018, y un modelo digital del terreno de la isla de Tenerife, disponible en la página web del Gobierno de Canarias, y que son elaborados por GRAFCAN.
     Este primer mapa nos muestra las parcelas del inventario donde el pino canario es la especie arbórea principal. Como hemos dicho antes, se aprecia como este pino se distribuye de forma casi coincidente con la Corona Forestal, situándose la mayoría de los árboles entorno a los 1000 y 2000 metros de altitud.

Tenerife, debido a su abrupto relieve es como un continente en miniatura, y por tanto, las condiciones ambientales pueden ser muy diferentes entre unos lugares y otros, incluso en altitud parecidas. Esto lo podemos ver, por ejemplo, en la fracción de cabida cubierta arbórea (la proyección de las copas sobre el suelo, o de otro modo, la sombra que tendríamos si el Sol incidiese en perpendicular). Se han puesto con colores verdosos aquellos lugares donde la fracción de cabida es superior al 20%, pues es lo que el inventario considera como «arbolado», en naranja los lugares entre el 10-20%, que es lo que se considera «arbolado ralo», y en naranja las zonas con cabidas entre 5 y 10 %, que serían los lugares con «arbolado disperso».
     Como se puede apreciar, los tonos verdes oscuros predominan en el norte, mucho más húmedo que el sur al estar está vertiente expuesta a los vientos alisios. Estos vientos del noreste, chocan contra el imponente edificio del Teide, quedando toda la humedad retenida en la vertiente norte, y llegando por tanto muy secos a la zona sur de la isla.


     El siguiente mapa sirve para contextualizarlo con el medio humano. Podemos ver los límites de la Corona Forestal, una tonalidad verdosa que indica donde están los pinos y la base del mapa topográfico del Instituto Geográfico Nacional, en el cual podemos ver municipios, nombres o vías de comunicación. Es evidente como el relieve colosal de la isla (recordemos que tenemos casi al lado del mar una montaña de casi 4000 metros…) marca la vida humana en la isla, la cual se localiza formando una especie de anillo de unos 1000 metros de altura entorno a las zonas más elevadas del Teide. Cuanto más cerca del mar, más gente. Sólo la Península de Anaga, en la zona nororiental, deshace un poco esa suerte de simetría anular.

   Y por último una «bola extra» para acabar de darle un contexto humano al artículo, y ya que hemos hablado de la Corona Forestal, he decidido crear este mapa en el que se muestran todos los espacios protegidos de la isla. En total son 43 zonas, las cuales bajo diferentes figuras, cubren casi la mitad del territorio de la isla. 

Julián Chaves:  Licenciado en Ciencias Ambientales y con un máster en Ingeniería hidráulica y medio ambiente. Pasión por viajar, las ciencias naturales y por moverme rápido entre montañas. Nacido en la Serranía Baja conquense y ciudadano del mundo desde entonces.

9/06/2022

El pino de la Cruz del Castillo, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. técn. forestal
El Pino de la Cruz del Castillo, rey en el santuario de la tea

La puesta en práctica de la ingeniería, en cualquiera de sus disciplinas, resulta siempre más difícil de aplicar cuando la inclinación del terreno se torna exigente. El hecho de que hoy podamos recorrer cómodamente la mayor parte de los rincones de estas maravillosas islas es el fruto de complicadas ingenierías, donde los volúmenes de terraplén rara vez han superado a los de desmonte. La apertura de carreteras, a veces por lugares inverosímiles, ha supuesto un enorme coste para la naturaleza canaria, pero también una influencia negativa que se manifiesta de forma diaria y constante.
      En islas como La Palma, la de mayor verticalidad, la ingeniería civil a la hora de realizar y conservar carreteras, o la ingeniería forestal a la hora de contener y sofocar los incendios, han supuesto siempre una tarea ardua y complicada. Todavía hoy son fácilmente perceptibles las marcas de barrena para romper la piedra al borde de carreteras y, sobre todo, es fácil adivinar el perfil natural anterior a la construcción.

El perímetro de este portento forestal (a la altura del pecho) es de cinco metros, manteniendo un grosor casi continuo a lo largo de toda su longitud
     Precisamente, el Pino de la Cruz del Castillo quedó atrapado en un pequeño promontorio, hacia el lado mar, tras el corte de la montaña por la carretera LP-1 entre sus puntos kilométricos 52 y 53. Cabe recordar que esta parte de la isla no fue conectada hasta la década de los 60 del pasado siglo.

Pinar de Garafía
      Franceses, Gallegos, Briesta, Roque El Faro, La Mata, Machín o Cruz del Castillo son topónimos mayores cuando hablamos del santuario del pino canario: el pinar de Garafía. Este pinar que se localiza en la zona N y NO de la Isla Bonita constituye una de las mejores representaciones del ecosistema cuyo máximo exponente es el Pinus canariensis. Aun así, la relación del hombre con el pinar ha sido intensa y significativa abarcando desde las extracciones de brea –de los que todavía quedan vestigios en forma de hornos en la zona– hasta el aprovechamiento masivo de madera –por lo general a través del mar–, sobre todo en épocas de hambrunas y carestías.
     En el paraíso de la tea todo se encuentra relacionado con esta especie resinosa, no olvidemos el vino de tea, envejecido en barricas del corazón del pino o los quesos ahumados con la quema de acículas secas.
     Si bien el pinar de Garafía alberga notorios y admirables ejemplares, el majestuoso Pino de la Cruz del Castillo ocupa un lugar privilegiado (28º 48´10″ N y 17º 52´18″ W), confiriéndole una especial vistosidad. Encrucijada del camino real que une Garafía con Los Sauces, este monumental espécimen se alza junto a la carretera logrando una todavía mayor altura aparente. El muro de contención que lo rodea, de unos seis metros de alto, junto al que se disponen unas escalinatas de piedra, se construyó en el año 1990, a la vez que se asfaltaba este tramo de la carretera. En aquella época fue motivo de polémica, ya que se llegó a insinuar su tala por motivos de seguridad de la propia vía. La defensa del ayuntamiento garafiano fue tal, que además de lograr que se construyera el muro de protección, el árbol terminó formando parte del escudo municipal.
      No sabemos si este fue el árbol que inspiró la magnífica lámina botánica que ilustrara Mary Anne Kunkel, pero perfectamente podría haberlo sido. El Pino de la Cruz del Castillo atesora una figura esbelta y armoniosa, con un porte equilibrado y simétrico y a su vez una copa perfectamente aparasolada. En su atalaya a modo de pódium sobresalen sus casi 32 metros, junto a otros dos hermosos ejemplares.
      El perímetro de este portento forestal (a la altura del pecho) es de cinco metros, manteniendo un grosor casi continuo a lo largo de toda su longitud. Su radio de copa abarca todo el ancho de la calzada, mientras que en el talud opuesto encontramos varias raíces asomando sobre el terreno. Por su aspecto y vigor podemos atribuirle una edad próxima al medio milenio, quizás un poco menos.
      Su base no presenta grandes heridas, salvo en la cara SE donde la madera aparece descubierta. En este pequeño hueco podemos apreciar antiguas muescas de hacha, seguramente para “catar el pino” –testear su proporción enteada– y a su vez obtener tillas para la lumbre, así como una pequeña mancha de fuego que parece responder más a algún acto vandálico que al incendio forestal.

      En su corteza encontramos varios clavos ya oxidados, así como vergonzosas inscripciones con nombres y fechas, algunas demasiado actuales, circunstancia que nos transmite preocupación por la escasa educación hacia estos seres tan vulnerables. Por seguridad resultaría conveniente instalar una barandilla rústica al borde de la escalinata. Igualmente, pero esta vez por dignidad, consideramos importante instalar algún tipo de cartel que informe sobre la singularidad de este árbol y el respeto general hacia esos seres tranquilos que no solo nos deleitan, sino que también nos benefician.

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Fénix Canarias en Facebook

Al Norte de la Isla de La Palma, el pinar de Garafía cuenta con una de las mejores representaciones del ecosistema del pinar canario. Hoy te presentamos a 'un rey en el santuario de la tea', el Pino de la Cruz del Castillo.
     Cualquier labor que se pretendiese realizar en la Isla de La Palma, ya fuesen trabajos forestales o la apertura de una pista, han supuesto siempre una tarea ardua por su difícil orografía.
     Hoy en día, aún son perceptibles las marcas sobre la piedra labrada para la apertura de pistas, como la de gallegos construida durante los años 50 del siglo pasado. Durante las labores de apertura de la pista, en la encrucijada del camino real que une Garafía con Los Sauces, un gran pino canario quedó aupado a una atalaya, lo que engrandeció aún más su porte. El Pino de la Cruz del Castillo.
     En cierto momento, se llegó a insinuar su tala por motivos de seguridad de la carretera, pero la defensa del ayuntamiento garafiano fue tal, que además de lograr que se construyera un muro de protección, el árbol pasó a formar parte del escudo municipal.

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7/24/2022

Oficios del bosque en la primera vuelta al mundo

AARÓN RODRÍGUEZ GLEZ.
En "Micro Historias De Tenerife"

Últimos días del mes de septiembre de 1519.
     En los altos del antiguo reino de Abona, un particular sonido se ha convertido en habitual: el de las hachas al impactar con los poderosos y corpulentos pinos canarios. Tras un rítmico "tac-tac" se escucha el crujido de los voluminosos troncos al quebrarse, y entonces sucede lo impensable: siglos de crecimiento paciente se desmoronan en unos instantes.
     Dentro, y tras pasar el día y la noche abrasándose al calor de las llamas, el corazón de tea es reducido a la resina o alquitrán, casi incandescente, que los pegueros llaman "pez". Al enfriarse, la mezclan con aceites y esto da lugar a la brea, una de las fuentes de riqueza más importantes para Canarias. ¿Por qué razón? Porque, en un mundo que se expande gracias al avance de naves de madera sobre las aguas, la brea es la mejor sustancia para impermeabilizarlas y evitar que entre agua en su interior.
     La brea de nuestro pino de hoy tiene como destino la flota que se encuentra anclada en la rada de Montaña Roja, en la costa. Muchos navíos se abastecen de brea en el sur de Tenerife, en su camino hacia hacia el Nuevo Mundo. Pero pocos pueden presumir, a la larga, de haber jugado un papel estelar en la Historia de la Humanidad.
     La expedición que hoy descansa en la bahía partió de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre, la ha financiado la Corona Española y su misión es encontrar un paso hacia el Océano Pacífico por el extremo sur de América. La componen 5 navíos y la dirige un marino portugués llamado Fernando Magallanes. Sólo 16 hombres regresarán con vida de la Primera Vuelta al Mundo....
PD: El diario de Pigafetta, principal fuente sobre la expedición Magallanes-Elcano, recoge, literalmente, que la razón de la estadía de la expedición en la costa del actual municipio de Granadilla fue para abastecerse de "poix", (pez), que es "algo necesario para nuestros navíos"...
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8/26/2021

El pino canario

FENIX GRAN CANARIA
El pino canario


El pino canario es único en su género por contar con estrategias de supervivencia ante perturbaciones extremas, como:

  •  Su capacidad de rebrote y cicatrización tras ser pasto del fuego
  •  Su resistencia y capacidad de colonización
  •  Su adaptación morfológica a condiciones ambientales extremas
     Es el resultado evolutivo de otra especie que se extendía por Eurasia durante el Mioceno (23 - 5,5 millones de años). Durante la glaciación del Pleistoceno encontró refugio en las islas, mientras que en el continente terminaría extinguiéndose.
     Tras su llegada a las islas la colonización fue muy rápida, facilitada principalmente por su capacidad para dispersar las semillas. Los fósiles más antiguos, encontrados en la isla de Gran Canaria, datan de hace 13,5 millones de años, poco tiempo después del surgimiento de la isla.
     El vulcanismo del archipiélago ha tenido un fuerte impacto en su proceso evolutivo, incluso entre diferentes islas. Recientes análisis moleculares han identificado mayor diversidad genética en poblaciones de islas con sustratos provenientes de erupciones volcánicas más recientes.
Este fenómeno podría explicarse por el hecho de que tras cada erupción se extinguía la mayor parte de las poblaciones y la recolonización se producía a partir de aquellos ejemplares más adaptados a estas condiciones extremas.
     Una corteza más gruesa le sirve como aislante ignífugo y la capacidad de emitir nuevos brotes de cepa y epicórmicos (aquellos que crecen de yemas durmientes en la base del tronco o de las ramas) son adaptaciones críticas para la supervivencia.
     La probabilidad de que un territorio pueda ser recolonizado será mayor en la medida que los ejemplares supervivientes tengan una mayor distribución de semillas. Para ello, el pino canario cuenta con semillas con ala que les permiten "volar" a grandes distancias empujadas por el viento.
     La supervivencia de un vegetal en condiciones de sequía extrema estará condicionada por su capacidad para retener agua y continuar fotosintetizando. El pino canario tiene la capacidad de modificar la morfología de su copa, raíces o tejidos para adaptarse a cambios en el entorno.
    Ciertas poblaciones de pino canario sujetas a un ambiente extremo e inestable son únicas. La conservación de estas poblaciones y el conocimiento que rige estas adaptaciones es fundamental para el futuro de nuestro archipiélago.
 
 
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8/15/2021

El Pino de la Virgen, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
El Pino de la Virgen

Estas imágenes son del Pino de la Virgen, localizado en el municipio de El Paso (Ciudad de El Paso, desde el 26/08/1910) en la isla de La Palma, en Canarias.

Foto 1, estado actual. Foto procedente de Monumental Trees

     Está considerado el pino canario (Pinus canariensis) más viejo del mundo y aunque se le estiman unos 800 años, como siempre, hay quien le apunta 1.000. Los primeros datos referentes a él se sitúan en las postrimerías del siglo XV (1492-1493) durante la incorporación de la Isla a la Corona de Castilla. 
     Según las crónicas, uno de los soldados que acompañaban al Adelantado Alonso Fernández de Lugo en la conquista de la isla de La Palma encontró la pequeña imagen de la Virgen entre sus frondosas ramas, de ahí el nombre que se le da a la imagen y al pino. Durante siglos a la sombra de este enorme pino canario (que llegó a tener unos 300 m2 de copa) se ha mantenido la tradición, la devoción, la historia y la cultura de una isla y sus gentes, en torno a un paisaje que ha inspirado a artistas en todas sus facetas, motivando infinidad de relatos y leyendas, y siendo el árbol protagonista de investigaciones y estudios científicos (en sus proximidades también existen otros notables ejemplares de pinos canarios, como los de Fuencaliente, Puntagorda y Garafía). 
     Al pié del árbol fue construida en 1876 una pequeña capilla de mampostería, en el llamado “Paso de la Cumbre”, a iniciativa de la vecina Magdalena Rodríguez Pérez (“Magdalena la del Pino”), convertida desde entonces en ermitaña del lugar. 

Foto 2 de fotosantiguascanarias.org
Foto 3 de fotosantiguascanarias.org

     La construcción de la actual ermita comenzó en 1927 y en agosto de 1930 fue bendecida la imagen de la Virgen que existe en la actualidad, adquirida por cuestación popular. Desde 1955 se celebra con carácter regular la fiesta trienal de la Bajada de la Virgen del Pino, que fue promovida por un grupo de vecinos de la época. Con el paso de los años, la romería ha ganado prestigio y trasciende las fronteras insulares, convirtiéndose en referencia regional y en señal de llamada de paisanos y amigos de La Palma, que acuden durante esos días a El Paso, convertido en referencia de la vocación mariana y la tradición festiva.     

Foto 4 de El Time.es, diciembre de 2014

     El pino fue declarado “Bien de Interés Cultural” en 2014, con categoría de “Sitio Histórico”, pero llevaba años perdiendo vigor y en 2006 ya se le notaba desmejorado. El motivo fue achacado a las obras iniciadas en 2001 en las que se hizo una plaza en la ermita y dejó al árbol semienterrado en un alcorque.
     El Pino de la Virgen tiene actualmente un perímetro de 6,8 metros y una altura aproximada de 32 metros, estando a 910 metros de altura sobre el nivel del mar. En la parte baja del tronco, en el lado opuesto a la ermita, se observa un gran hueco de casi 2 metros de largo por 50 cm de ancho y unos 40 cm de profundidad en el que, probablemente, se guardaba la primera imagen de la Virgen del Pino, y junto al cual se encuentran otros dos huecos más pequeños a modo de hornacinas talladas en la madera.

Foto 5

     En 2008 fue sometido a un tratamiento biológico en la corteza, a un sellado de los huecos del tronco y a un proceso quirúrgico, pero la obra civil, que contempla el levantamiento de parte del pavimento que lo rodea, el agrandamiento del alcorque y la ampliación de la baranda de protección, no se ejecutaron hasta 2018, en el que se despejaron 721 m², de terreno para permitir la filtración del agua de la lluvia (Foto 5). 
     En ese momento se recuperó el suelo de la primitiva capilla (Foto 6). En 2019 fue candidato a “Árbol Europeo del año”. Quizás a
ún sea pronto para saber si la obra llegó a tiempo, pero tengo la esperanza de que así sea.

Foto 6, Ayuntamiento de El Paso

nº 6 de La Palma -----

8/12/2021

Pino de la Virgen (1), un venerable en La Palma, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA (Ing. téc. forestal)
El Pino de la Virgen, un coloso forestal de futuro incierto

La disposición con la que el terreno encara los húmedos vientos alisios influye notablemente sobre la distribución y tipología de las masas boscosas. La orografía de la isla de La Palma, en especial la que forma La Hilera, entre Cumbre Vieja y Cumbre Nueva, oferta un afilado perfil a los alisios. Esta interacción clima-relieve es perfectamente apreciable cuando se viaja a través del sorprendente “túnel del tiempo” que conecta una y otra ladera.
     Al pie del Camino de las Vueltas, el protagonista de este articulo (28º 39´ 47″ N y 17º 50´30″ W) goza de una privilegiada vista del efecto föhen que a menudo sucede sobre la divisoria insular. Resulta casi mágico contemplar cómo las nubes desbordan y se desvanecen a toda velocidad, la cascada brumosa recuerda al humo que desprenden las marmitas de los cuentos de brujas.
    Decidir cuál puede ser el árbol más singular entre aquellos que actualmente entierran sus raíces (y a veces su tronco), en esta tierra canaria no es tarea fácil. De cualquier modo, podemos afirmar que de los clásicos árboles de la Historia de Canarias, dígase el Pino de la Virgen de Teror (Gran Canaria), el Drago del Jardín de Franchy (Tenerife), el til conocido como Garoé (El Hierro) o el propio Pino de la Virgen, sólo este último es hoy contemporáneo.

Envergadura, valor cultural y edad
     Son ya casi 150 años desde que el antropólogo francés René Verneau, gran enamorado de estas islas, describiera al Pino de la Virgen como uno de los ejemplares más hermosos de su especie. Los estudios dendrocronológicos, practicados por especialistas forestales en 1995 y en 2004, arrojan una edad de entre 775 y 825 años. Este ejemplar de Pinus canariensis situado en el municipio palmero de El Paso, destaca, pues, no solo por su envergadura (33 metros de altura y 7 metros de perímetro de tronco) y su valor cultural, sino también por su edad.
     Su leyenda mariana se remonta a la propia conquista de la isla, hace poco más de cinco siglos. Una fácil resta nos indica que durante la conquista de Benahoare rondaba ya los 300 años. Junto a los dos gigantes de Vilaflor (en Tenerife) se trata de seres vivos cuasimilenarios.
     La circunstancia de encontrarse en una tierra fértil, con una elevada capacidad para recibir agua de escorrentía a la vez que de captar agua de bruma, aislado de competencia –como así lo atestigua el desarrollo de grandes ramas bajas– unido a una genética de excelente calidad, ha dado lugar, en casi mil años, a un emblema forestal de gran interés. La importancia de este monumento natural ha sido reconocida recientemente (2014) al ser declarado como Bien de Interés Cultural, siendo el único árbol canario que ostenta tal consideración. El fuerte vínculo religioso lo es a la par forestal: no hay otra virgen en las islas que sujete en sus manos unas acículas de Pinus canariensis, toda vez que el niño porta una piña en su mano derecha.

El grabado de Sabino Berthelot
      De este pino –también conocido localmente como el Pino Santo– hay dibujos y fotografías antiguas. El grabado más conocido es el que realizó el gran naturalista y explorador Sabino Berthelot en el año 1839: en el mismo aparece un inmenso pino con una pequeña cueva labrada en la madera, junto a un candil sostenido en el propio tronco. Al tratarse de un grabado, su aspecto parece recordarnos al árbol actual, pero no resultan fáciles las comparaciones. Las fotografías realizadas cincuenta años después (1890 y 1900) revelan un saludable aspecto conservando todas sus ramas bajas. En estas fotos aparece un pequeño santuario –construido en 1876– muy próximo a la cara oeste del árbol.
     Entre 1927 y 1930 se puede decir que el entorno cambia drásticamente. Durante estos años se desmonta el pequeño oratorio y, a unos 15 metros del pino, se construye la ermita que pasará a cobijar a la virgen. La transformación del lugar ocurre sobre todo porque se procede a nivelar el terreno para crear una plaza, obra que, lamentablemente, obligó a sumergir la base del Pino de la Virgen. La profundidad del enterramiento, mayor por la cara Este, se estima que pudo alcanzar los 2,5 metros. Durante más de 60 años el firme de la plaza fue la propia tierra explanada. Hasta cierto punto, el daño causado al árbol no se puede considerar muy elevado, incluso sería equiparable a una perturbación natural.

Longevidad en peligro
      Es en el año 1994 cuando el entorno vuelve a cambiar: se cubre la plaza con una losa de hormigón (dejando un estrecho alcorque para el árbol), se asfalta la carretera circundante y se construyen baños con fosas sépticas muy cerca de la rizosfera del árbol. Junto a las obras arquitectónicas que rodearon al pino ya enterrado, se sumaron los grandes huecos dejados por la pérdida de las ramas bajas, según se cree, como consecuencia de desgajes y podas mal ejecutadas. Estos huecos han constituido puntos vulnerables para la proliferación de hongos y para la acumulación de agua, tierra e incluso basuras.
      Se cree que la cuevacha (palabra palmera) original que se talló en la madera, situada en la cara Oeste –actualmente a la altura del suelo– quedó completamente cicatrizada, posiblemente engullendo la lámina de latón que la forraba. La rama más baja del árbol, situada también en la cara Oeste, pudo cortarse para la construcción de la primera capilla. La cara Sur del árbol es la que presenta las heridas más largas y profundas, desde el nivel del suelo hasta los huecos de inserción de cuatro grandes ramas. Junto a estas largas fendas, aparecen dos pequeñas cuevachas talladas (quizás para depositar ofrendas o velas). La cara Este, la más enterrada, presenta un amplio espacio con la madera desnuda a nivel del suelo, dato que vendría a confirmar la desaparición de la corteza enterrada y la más que posible infección fúngica.
     La cadena del ciclo del nitrógeno, tan necesaria para el desarrollo radicular, se vio directamente interrumpida por la losa de hormigón. A esta falta de respiración del suelo hay que sumar el peso del enlosado y los lixiviados procedentes del alquitrán del asfaltado, además de las posibles influencias negativas si existiera conexión –más que probable– entre las raíces del pino y las fosas sépticas de los baños. Por su parte, la capacidad para acopiar precipitación vertical también se ha visto mermada.
     El debilitamiento de este ejemplar en los últimos años parece, pues, responder a la acumulación de varias causas, entre las que no hay que desdeñar su propia senilidad. El potencial de recuperación en árboles tan longevos (aunque por su tamaño parezca transmitir gran vigor) resulta en realidad muy reducido, son especímenes vulnerables que cada vez crecen menos.
     Además de los análisis dendrocronológicos, desde el Ayuntamiento del Paso se han impulsado diferentes informes técnicos sobre el estado sanitario del árbol, estudiándose distintas soluciones y medidas de conservación. Gracias al tesón de uno de los mejores amigos que este ser vivo posee, nos referimos a Andrés Carmona (concejal de Cultura), en el año 2009 se inician importantes labores de cirugía arbórea que consistieron, básicamente, en raspar las pudriciones y sellar los huecos.

Devolverle su manto de pinillo
      Creemos que las obras más importantes para seguir favoreciendo la longevidad de este célebre icono deberían dirigirse a la restitución natural de un suelo forestal bajo toda la proyección horizontal, es decir, devolverle su manto de pinillo original. Pensar en desenterrar la parte sumergida del árbol pudiera aparejar daños biomecánicos, por eso lo más aconsejable sería erradicar el hormigón, el asfaltado y eliminar las fosas sépticas. En caso de llevar a cabo estas actuaciones, es difícil aventurar cuantos años más pudiera resistir este vetusto y venerable ejemplar, pero al menos la conciencia colectiva quedaría algo más tranquila, en especial para intentar regresar a este coloso forestal a la salvaje naturaleza de la isla palmera.

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En 2018 se efectuó una regeneración del espacio del pino. Ahora cuenta con un alcorque de 700 , gran acción en espera de la respuesta del árbol.
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3/17/2021

El Pino Casandra, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. Téc. Forestal
El pino que fue Bonito y quedó para la bruja Casandra

El protagonista en esta ocasión tiene mucho que ver con la mágica relación árbol-agua, que se hace notar de diferentes formas entre las vertientes norte y sur de las islas Canarias. Mientras que en la fachada norte podemos prácticamente tocar las nubes, empapándonos con la humedad interceptada; en la zona sur, una vez discurren los barrancos, encontramos charcas de agua que permanecen llenas durante varios meses. Estos pilancones naturales abundaban junto al paraje conocido como Cuevas de las Niñas, razón que atrajo la atención del Servicio Hidráulico para finalmente construir una presa en la zona.
     Cuando se inicia la construcción de esta presa, allá por 1935, ya existía un testigo de excepción que observaba el trajín de obreros y, a los pocos años, el inusual crecimiento de los pilancones. Probablemente, desde su atalaya temiera que la ingeniería llegara a sumergirlo, pero en 1958 la magna obra hidráulica coronó su muro con una altura de 32 metros sobre el cauce. Sin duda, el diseño del embalse se calculó con precisión para que este respetable testigo pasara a presidir el paisaje que se forma a partir de la mágica combinación árbol-agua.
     En el pinar genuino de sur de la isla de la Gran Canaria, sobre la coordenada 27º 55´ 26 ´´ N y 15º 40´07´´W, reside desde hace aproximadamente cuatro siglos un magnífico ejemplar de pino canario que responde por igual a dos nombres populares: Pino Bonito y Pino de Casandra. El primero, más propio de los lugareños, alude (¡cómo no!) a su singular silueta; el segundo se desprende del halo de la fantasía y leyenda que inspira al ser humano al contemplar tan bella estampa. Debió ser en una noche de acampada, seguramente en plena luna llena, cuando al calor de la convivencia y bajo el lema “el terror une a la gente”, se engendró, a la sombra nocturna del mismo árbol, el mito de la bruja Casandra. El origen de la leyenda
      Aunque no existe una versión oficial de la leyenda de Casandra, todas parecen coincidir en que la joven y guapa bruja fue encadenada al árbol y luego quemada por su esposo. Esta reacción fue la violenta consecuencia por pactar con el demonio el aliento de vida de sus dos hijas, a cambio de la eterna juventud. Continúa la leyenda aseverando que aún hoy puede llegar a oírse el arrastre de cadenas de su fantasma, e incluso los gritos de lamento de su desdichado marido.
     Por ser punto de reunión de pastores, a pocos metros del pino encontramos un círculo de piteras que responden al establecimiento de una gambuesa o recinto para guardar el ganado trashumante, cerrando la entrada con algún arbusto local de quita y pon.

Estatura y heridas de un centenario
     El árbol presenta un perímetro normal (medido a la altura del pecho) de 5,10 metros. A la altura de 3,5 metros se divide en dos grandes brazos o pernadas, hasta alcanzar una altura total cercana a los 20 metros. Ambas pernadas entrelazan sus copas para dotar a este ejemplar de un esbelto porte abierto y redondeado. Como consecuencia de antiguos aprovechamientos pueden apreciarse hasta tres heridas en su base; de éstas, solo la de la cara norte, la más profunda, presenta marca de fuego. La evidencia revela que su posición aislada y su cercanía al embalse lo han redimido de los últimos incendios. En cualquier caso, el estado del ejemplar es saludable y estas heridas no hacen peligrar por el momento su estabilidad biomecánica.
     También puede apreciarse con facilidad cómo algunas ramas bajas fueron enganchadas por furtivos necesitados, que con las prisas ejecutaron unas podas muy poco ortodoxas. Además, como consecuencia de la acción erosiva y posiblemente por el pastoreo, el árbol exhibe varias de sus raíces en superficie.
     Tras el gran incendio de 2007, con la pérdida de centenarios como Pilancones (31/01/2008) o El Mulato (11/06/2012), este ejemplar pasa a ocupar un lugar todavía más sobresaliente en el ranking de nuestro patrimonio forestal. Sería del todo recomendable llevar a cabo ciertas labores protectoras que permitan alargar o acomodar su vida, en especial evitar el pisoteo de sus raíces, sanear los cortes y proteger los huecos de posibles incendios.  


El topónimo

      Como dato curioso conviene decir que el topónimo de Las Niñas poco tiene que ver con la Leyenda de Casandra, aunque a buen seguro se habrá incluido en más de una visión narrativa. El topónimo es muy antiguo y parece aludir al hecho de que en las cuevas habitaron algunas mujeres de “moral distraída”. Pero a juzgar por el aura que envuelve a este espécimen de Pinus canariensis, sí que me inclino a pensar en algún tipo de pacto por la eterna belleza y lozanía; pero ya no sé si con la Madre Naturaleza, con Satanás o por conexión con la mismísima bruja Casandra.



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12/20/2020

Los gigantes de la Hoya del Morcillo, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing.Téc. Forestal
El Pino Gordo y el Pino Viejo, los gigantes de la Hoya del Morcillo

Venía a decir el pintor naturalista Lucas de Saá en una entrevista realizada en este medio, PELLAGOFIO, que lo que diferencia la autenticidad y la belleza de un bosque radica en la diversidad de formas de cada uno de sus individuos. Sin duda el encanto y el atractivo de un bosque resultan imperceptibles si todos los árboles se asemejan más a un ejército de clones vegetales. El factor tiempo resulta, pues, determinante para la metamorfosis forestal, pero además en esta impronta particular intervienen otra serie de factores: la ubicación, la perturbación (natural o inducida) y la propia genética forestal.
     El pinar canario constituyó una importante fuente de subsistencia; además de maderas y leñas, este ecosistema también proporcionó numerosas tierras de cultivo, explotadas bajo la licencia de los señoríos insulares en islas como El Hierro. Como consecuencia de ello, y especialmente en las zonas más aplaceradas, se creó un intrincado mosaico de restos de pinar natural con amplios claros o calveros.
     La explotación de estos terrenos para el cultivo de cereales y papas comenzó a decrecer a mediados del pasado siglo XX, de hecho la última vez de la que se tiene constancia que se aró la zona de la Hoya del Morcillo, allá por el año 1962, viene prácticamente a coincidir con las primeras repoblaciones llevadas a cabo por la Administración Forestal. Muchos de los antiguos terrenos de cultivo fueron reforestados con pino canario –siempre con origen genético de Tenerife– desarrollándose parcelas con alta densidad, lo que ha impedido en gran parte la regeneración natural del pinar bimbache. 

El pino viejo se caracteriza por una fuerte inclinación hacia el este 
     La zona recreativa de la Hoya del Morcillo, una de las más extensas de Canarias, se localiza dentro del Parque Rural de Frontera, en el joven municipio de El Pinar. Sus antiguas zonas agrícolas no llegaron a repoblarse, existiendo hoy extensos descampados que prestan sus servicios para el ocio: zonas de acampada, fogones y cocinas, campo de fútbol, área de juegos infantiles, pistas de petanca y hasta terreros de luchas con marcadores rústicos y lavabos de madera.

El centenario con más ramas
     
Entre los restos de pinar natural que rodean este equipamiento público perviven dos individuos singulares de morfologías irrepetibles, nos referimos al Pino Gordo (27º 42´51″ N y 17º 59´ 44″ W) y al Pino Viejo (27º 42´ 49″ N y 17º 59´ 45″ W). Imaginamos un pasado en el que ambos ejemplares, separados apenas 90 metros, sobresalían sobre un paisaje donde sólo unos pocos y respetados “árboles padre” rompían la monotonía de los campos de cultivo. Sin duda, con el tiempo esta perturbación inducida terminó por definir sus crecimientos y morfología evolutiva.
    
El Pino Gordo del Morcillo es posiblemente uno de los centenarios Pinus canariensis que más ramas bajas conserva. Se trata de un tremendo ejemplar cuyas dimensiones ridiculizan la escala del mobiliario rústico que se dispone junto a su base. Por su aspecto deducimos que este soberbio árbol vivió prácticamente en solitario durante muchos años, recibiendo continuos “baños de luz”. Sus ramas bajas serpentean en el aire, sobre todo en la cara sureste, concediéndole una estampa sin igual. En vertical, se ramifica a tres metros, en tres imponentes pernadas que tocan cielo a una altura de 35 metros. El radio de copa es ancho, próximo a los 10 metros, mientras que su perímetro (a 1,30 m) ronda los 6 metros.
    
Por su parte el Pino Viejo, con 30 metros de altura, presenta un aspecto muy diferente. Dicho árbol se caracteriza por la fuerte inclinación hacia el este que presenta su fuste. Al parecer no siempre fue así, ya que a dos metros de altura queda el hueco de inserción de una gruesa rama que partía hacia el oeste. Es muy probable que este enorme pino tuviera la competencia de otros individuos en dirección oeste, mientras que hacia el este el territorio se encontraba despejado, seguramente por coincidir con tierras de labor. Esta circunstancia provocó su carrera hacia la dirección de salida del sol.
    
Sorprende también su particular sección acuminada, como si fuera el lomo de un Triceratops, así como su grotesca y a la vez majestuosa copa donde las henchidas ramas describen geometrías y trazos rectilíneos. Su radio de copa es muy amplio, mientras que su perímetro, sobre los cinco metros, es sólo un poco inferior al del Pino Gordo.
    
A juzgar por sus topónimos, el Pino Viejo parece tener menor superficie foliar, con débiles rebrotes en muchas partes y también piñas de reducido tamaño. Es posible que el Pino Viejo tenga algo más de edad, pero a buen seguro entre ambos sumen más de mil años, pudiendo perfectamente pertenecer al distinguido elenco de los árboles prehispánicos de Canarias.
    
Ambos ejemplares comparten en común el hecho de acumular acículas secas (pinocha o pinillo, según la provincia canaria) atrapadas en sus ramas altas. Dicha circunstancia, así como carecer de cortezas negruzcas, delatan que llevan mucho tiempo escapando de los incendios. Incendios con fatales consecuencias.
     
Los incendios forestales han traído fatales consecuencias para los ejemplares adultos de esta isla. A los daños biomecánicos causados por el fuego, más intensos si logra penetrar a la tea interior, suelen asociarse los ataques de la defoliadora Calliteara fortunata, oruga de vivos colores azules y rojizos más conocida como “lagarta del pinar”. Tras los incendios de 1990 y de 2006 han perecido muchos pinos centenarios, la supervivencia de los que fueron mordidos por el fuego constituye un admirable fenómeno de desafío y resistencia.
    
Tan digna de aplaudir como interesante es la iniciativa del Proyecto Nisdafe, buscando catalogar y salvaguardar los viejos centenarios bimbaches, así como estudiar y conservar su genética.
    
En el Área Recreativa de la Hoya del Morcillo el olor de los fogones se mezcla con los aromas resineros del pinar, pero ha sido precisamente este uso público y sus cortafuegos funcionales los que han protegido del fuego a nuestros dos gigantes. Si tienes oportunidad no dejes de tumbarte bajo ellos y déjate llevar por la especial tranquilidad del momento, eso sí, ten cuidado con los cuervos que seguro que se te aproximan, no vienen a por ti porque estés inmóvil, vienen a pedirte comida porque últimamente están hechos unos revoltosos, atrevidos y confianzudos animalitos.
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