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11 abril 2025

Una palmera monumental de La Palma, Murcia

LA PALMERA DE LOS 13 BRAZOS DE LA PALMA, MURCIA, (zona de Cartagena)

Foto: José A. López Escribano, 15 de agosto de 2007

Según relata José A. López Escribano en su blog esta palmera datilera -Phoenix dactylifera- es espectacular con sus trece brazos que nacen de su tronco a 3 m de altura. Y continúa: "Como es lógico me impresionó (...) Hasta que Mercedes Aranzueque, de la Asociación UNESCO La Cultura del Oasis, a quien le sorprende que esta palmera no sea muy conocida, me transmitió su entusiasmo en estas grandes hierbas arborescentes, de silueta omnipresente en los vergeles del mundo, y en concreto en este magnífico ejemplar. Porque no sólo es una palmera única, sino que sería equiparable a la famosa Palmera Imperial del Huerto del Cura, símbolo e hito turístico del palmeral de Elche, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000".
     Y prosigue: Me contó Rafael Ortega -trovero palmesano-, que tenía una bodega donde ahora está la Ferretería Escribano, que la palmera la plantó Antonio González Martínez, «el jardinero», en los años 50 o 60, por petición expresa del alcalde pedáneo de aquella época, Antonio Bolea Barrancos. Que durante una tempestad cayó una chispa o un rayo sobre la palmera y la copa principal quedó destruida, tanto que parecía que se iba a secar, hasta que al tiempo le salieron los 13 brazos [parece que simultáneamente] que tiene y conserva hoy día. (...) Además, me contó Isabel Pérez Baños, la mujer del ferretero Escribano y que actualmente se ocupa de la ferretería, que fue su marido quien hizo el primer soporte que sujetaba los brazos de la palmera, el que puede verse en la imagen y al que le veo como único inconveniente que descansa sobre el tronco, pero que desde luego la mostraba en todo su esplendor mucho mejor que el actual.

Foto de captura de Google Maps, 2024

     Posteriormente a la visita de López Escribano a la palmera, la plaza fue remodelada y se sustituyó la estructura que sostenía los brazos de la palmera por uno nuevo. Y yo opino que si vas a cambiar algo que sea para mejorar lo que ya existe. En este caso vosotros podéis opinar también ya que os muestro la foto de López Escribano con la estructura antigua y la que se puede contemplar ahora. La especie de recipiente o copa no deja ver el arranque de los brazos.
     Del por qué algunas palmera se ramifican y otras no, tenéis un artículo en este blog que dice:  

     "Por regla general, si dicha yema apical se daña, la palma muere al no poder seguir emitiendo las hojas que son las encargadas de realizar la fotosíntesis, el intercambio gaseoso, etc.
     No obstante lo antedicho, se presentan casos donde, ante el daño de la yema apical, la palma reacciona, en un desesperado intento de sobrevivir, activando otra célula que procura reemplazar a la dañada para que la palma continúe viviendo.
     En determinados casos de accidentes apicales, se activa una nueva yema de crecimiento, aún cuando la dañada siga viva. En este caso nos encontramos con una palma con dos puntos de crecimiento desde donde se desarrollarán dos coronas de hojas completas que florecerán y fructificaran a su debido tiempo."

     Una de las causas que se apuntan es lo que le sucedió a la Palmera de la que hablamos, la caída de un chispa o un rayo que destruyó su estípite. Se dejó tal cual y con el tiempo comenzaron a crecer esos magníficos 13 brazos.

Información:
http://www.lopezespinosa.com/joseantonio/blog/palmera-de-13-brazos-de-la-palma-cartagena/
http://palmasenresistencia.blogspot.com/2008/10/palmeras-ramificadas.html

Noviembre 2024
Fotos del autor del blog Venerables Árboles

 

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31 octubre 2023

Se cumplen cien años de la muerte de Ricardo Codorníu y Stárico (y 2ª parte)

ELISA RECHE / ERENA CALVO "elDiario.es"
Reforestaciones pioneras y parques urbanos: Ricardo Codorníu se adelantó un siglo a la lucha contra el cambio climático

Restauración de bosques de ribera en las ramblas mineras que desembocan en el Mar Menor

(...) Las masas forestales van a menguar en la Región, habrá problemas de plagas y eso impactará tanto en los ríos como en los habitantes, explica Eduardo Lafuente, jefe del Servicio de Estudios Medioambientales de la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), quien encuentra “una analogía” en la filosofía del trabajo de Codorníu con las actuaciones de restauración de bosques de ribera en las cuencas superiores de las ramblas mineras para impedir la llegada de metales pesados al mar Menor llevadas a cabo por el Ministerio para la Transición Ecológica a través de la Oficina Técnica del Mar Menor.
     “Ahí sí que se va a reforestar en grandes cantidades en sitios muy duros para trabajar, como lo fue Sierra Espuña. Encima contando con las técnicas y la maquinaria que tenían entonces. Técnicamente fue un logro: tanto en la capacidad de movilización de trabajadores, como en el hecho de tratarse de tan buenos técnicos”, señala Lafuente, quien conoció las grandes reforestaciones en Sierra Espuña y Guardamar del 'apóstol del árbol' durante sus estudios de Ingeniería Forestal en 4º de carrera a finales de los noventa.
     La inventiva solución que encontró Codorníu para plantar las zonas más inaccesibles de Sierra Espuña, por ejemplo, fue disparar las semillas con disparos de escopetas, como se hace actualmente con los drones.
     “Lo que más me sorprende de Codorníu es que fuera capaz de conseguir tanto dinero para acometer una reforestación de ese calibre”, reflexiona el especialista medioambiental. “En la Región de Murcia ahora hay muy poca reforestación, unas 50 hectáreas al año, y es llamativo porque el cambio climático aquí va a afectar mucho”, añade Lafuente.

“¿Qué pasa? Me dicen que quieren cortar el ficus”
Ricardo Codorníu, plaza de Santo Domingo de Murcia

     Hasta los últimos momentos de su vida, ya encamado, seguía preguntando por árboles, como el ficus que hizo plantar en la plaza de Santo Domingo de Murcia, emblema de la ciudad. “¿Qué pasa aquí? Me dicen que quieren cortar el ficus”, escribía en sus últimas cartas frenéticas preguntando al Ayuntamiento murciano.
     “Se dice que nadie es profeta en su tierra: tuvieron que hacerle un homenaje en Madrid en 1926 los ingenieros de Montes con una estatua que se colocó en el Retiro para que en ese mismo momento en Murcia se formara una comisión encargada de levantar un monumento a Codorníu a través de una suscripción popular”, cuenta Fernández. José Planes hizo el busto, acompañado por la figura de una niña con un ramo de flores abrazada a un tronco que hace de cuerpo. Más tarde también se levantaría otra escultura en su honor en Sierra Espuña.
     Codorníu había nacido en Cartagena y quería que le enterraran allí, de modo que recibió un permiso de las autoridades para que su cuerpo lo trasladaran en tren a la ciudad portuaria después de su muerte. Pero en Murcia, el día del entierro, se le hace una despedida tanto religiosa como civil: ingenieros de montes llevan el féretro a hombros hasta la estación de tren de El Carmen con el estandarte franciscano. “Y la memoria de Codorníu permanece”, apunta el comisario de la exposición.
En el Parque del Retiro, Madrid
     “Mi bisabuelo creó un pulmón para la Región y trabajó en otros parajes naturales, pero su legado más importante fue su legado humanista sobre la vida y el trabajo, se impuso como norma el respeto humano y siempre pensar en los demás”, recuerda su bisnieto José Luis Cáceres Hernández-Ros, hijo de su nieta María Teresa y presidente de la Asociación Carolina Codorníu, creada en 1993 por su tíos para mantener vivos la obra y el pensamiento de su antepasado. “Damos un premio anual a colegios de la Región para despertar la conciencia ecológica de los niños y el respeto al medio ambiente y actualmente trabajamos en un proyecto de bosques para la salud junto a la Asociación de Pediatras del Sureste”.
     De su bisabuelo, destaca que fue un “adelantado y un visionario, con la misión de dejar un mundo mejor”. José Luis Cáceres Hernández-Ros cuenta que “siempre trató de enseñar a sus paisanos con sus escritos, cuentos con moraleja o paseos didácticos por el Parque Ruiz Hidalgo que estaba en el barrio del Infante con especies arbóreas del mundo entero”. Ese afán le llevó a poner “siempre” al final de sus libros que autorizaba a cualquier persona o institución a usar el contenido de sus libros “en beneficio de la humanidad”.
     Muy familiar, “mi madre María Teresa recuerda los paseos con ella y el resto de nietos por el Paseo del Malecón, en Murcia, cuando aprovechaba para contarles anécdotas y enseñanzas”. Una de esas tardes, relata, “le explicaba a su nieto Juan de la Cierva Codorníu cómo volaban los aviones y le hizo fijarse en cómo caían las semillas de un árbol, y fue una inspiración para la invención después del autogiro”.
Inauguración del monumento a Ricardo Codorníu en Sierra Espuña | Archivo General de la Región de Murcia
“Quiero ser un árbol, un pino vulgar, quiero estar plantado en Sierra Espuña, mirando a la Cartagena que me vio nacer y a la Murcia que me vio crecer”, escribió a las puertas de su
 muerte.
     El Gobierno regional, a través de la Fundación Séneca, acaba de reeditar su libro 'Doce árboles', cuya primera edición fue en 1914 y es una recopilación de doce historias sobre árboles que Codorníu dedicó a sus nietos, según la personalidad de cada uno.

Centro de Visitantes de Sierra Espuña

     Ricardo Codorníu le da nombre al Centro de Visitantes de Sierra Espuña, que recibe una media de 16.000 visitantes al año, cuenta Cristina López, su coordinadora. “Codorníu es la figura central en la que se basa nuestro trabajo; tenemos una sala de interpretación y otra de proyecciones, y parte de las grabaciones abordan las características del Parque y sus valores naturales y culturales, que parten del legado de Codorníu, sin el que no tendríamos toda esta riqueza”.
     Cristina destaca todo lo referente a las infraestructuras, “porque teníamos los pozos de nieve que datan de la Edad Media pero en la época de Codorníu se construyeron senderos históricos y las casas forestales o los viveros; hay uno, el Vivero Huerta Espuña que todavía sigue funcionando con algunas especies de encinas, fresnos, mirtos o arces”.
     En el centro “acogemos visitas de colegios, programas de empleo y otros grupos de martes a viernes, con actividades programadas y también tenemos otras abiertas a todos los públicos los fines de semana”.
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Los doce cuentos de Codorníu los puedes encontrar en este blog en "301 Cuentos de Europa"

27 octubre 2023

Cien años de la muerte de Ricardo Codoníu y Stárico (1ª parte)

ELISA RECHE / ERENA CALVO, "elDiario.es", oct.23
Reforestaciones pioneras y parques urbanos: Ricardo Codorníu se adelantó un siglo a la lucha contra el cambio climático

El 'apóstol del árbol', tal y como era conocido el ingeniero forestal Ricardo Codorníu, murió hace 100 años
. Fue responsable de la primera gran reforestación de España en Sierra Espuña, mientras que su apuesta por las soluciones basadas en la naturaleza y la divulgación ambiental le hacen plenamente actual.

Ricardo Codorníu, el llamado 'apóstol del árbol', vestido de uniforme profesional en el homenaje con la medalla del Mérito Agrícola en 1914 | Revista Ibérica, colección particular
(Cartagena, 1846-Murcia, 1923)

“Lo que nos enseña Ricardo Codorníu es cómo intervenir en la naturaleza para conservar y recuperar el paisaje y el árbol, con todo lo que este trae. Las palabras más tensas que hemos podido leer de él son las acusaciones contra quienes cortan árboles”, explica Pedro Jesús Fernández, comisario de la muestra 'El hombre que soñó el futuro' sobre el llamado 'apóstol del árbol' en el Museo de la Ciencia y el Agua de Murcia, una de las pocas conmemoraciones realizadas en la Región a raíz del centenario de la muerte el pasado 26 de septiembre del ingeniero forestal cartagenero, pionero en la reforestación a gran escala en España y un adelantado en la lucha contra el cambio climático.
     Codorníu y Stárico, imbuido de la filosofía regeneracionista del siglo XIX “muy por la labor de avanzar y progresar en el conjunto de la sociedad”, se dio cuenta, entre otros aspectos, de la importancia de cuidar el suelo fértil, uno de los recursos no renovables más escasos en el mundo desarrollado.
     Tanto sus ideas como sus acciones siguen siendo de actualidad ante los problemas a los que se enfrenta Europa y, especialmente la propia Región de Murcia: la desertificación, la lucha por la conservación del suelo, los montes y el suelo forestal, los límites del paisaje marítimo, las inundaciones, la gestión hidrográfica y los parques urbanos. “Su obra en Sierra Espuña va mucho más allá de plantar pinos”, advierte el comisario de la exposición del Ayuntamiento de Murcia.
     Codorníu nace en una familia de Cartagena de orígenes italianos y catalanes que se había enriquecido con el comercio y con la desamortización. Estudia Ingeniería de Montes en Madrid y empieza a trabajar como ingeniero de montes, pero fue ascendiendo hasta obtener cargos en la Inspección Nacional, el Jardín Botánico de Madrid, la Escuela de Montes y el Ministerio de Fomento.
     Con la riada de Santa Teresa en Murcia en 1879 en la que murieron más de mil personas, el llamado 'apóstol del árbol' se da cuenta de que con los bosques deforestados se va perdiendo el suelo y queda la piedra viva. El control hidráulico permite la conservación del suelo, se van acumulando los sedimentos y entonces la tierra no se va arrastrando. A través de sus contactos y de una enorme insistencia emprende la reforestación de Sierra Espuña, hoy un parque regional ubicado a unos 40 km de Murcia.
Vista del Morrón de Espuña y del Barranco de En medio | Archivo General de la Región de Murcia
“Codorníu fue un hombre polifacético, y muy adelantado a su tiempo”, coincide el profesor de Ecología de la Universidad de Murcia (UMU), José Francisco Calvo. En aquella época, finales del siglo XIX, los montes de Sierra Espuña estaban totalmente esquilmados por el consumo de madera de los habitantes de la zona -que se acentuaría con el más industrial de las navieras que hacen barcos para el Ejército-, y el pastoreo, entre otros factores. “Aquella deforestación estaba en el origen de las enormes riadas que se estaban produciendo, y Codorníu lo supo ver”, explica. “Estamos en un momento de efervescencia internacional de corrientes que apostaban por la protección de los espacios naturales y sus especies o de la promoción de los parques”. El cartagenero se subió a esa ola.
     Sierra Espuña se presentó como “una oportunidad” -relata José Francisco Calvo- para llevar a cabo un “gran experimento” de reforestación. Y la obra que acometió fue “pionera” porque previamente “hizo un estudio pormenorizado que le llevó cerca de dos años, de todas las características del entorno para repoblar cada especie en el lugar indicado; en este sentido, fue un ejemplo modélico y con un valor ecológico muy importante”.
     En palabras del profesor de Ecología de la UMU, “este modo de operar fue un avance en la época, era la primera vez que se seguían unos criterios tan rigurosos en una obra de tanta extensión”, 17.804 hectáreas y con su punto más alto en el Morrón de Espuña (1.583 metros de altitud). El Parque de Sierra Espuña es el principal referente geográfico y se sitúa en el centro del territorio que engloba los municipios de Aledo, Alhama de Murcia, Librilla, Pliego, Totana y Mula.
     La repoblación se hizo con pino carrasco principalmente, además de pino rodeno a partir de los 700 metros de altitud, o pino laricio, además de otras especies como álamos, cipreses, madroños, chopos en las inmediaciones de las ramblas, y plantas arbustivas como zarzaparrillas, rosales o madreselvas. 
Ricardo Codorníu inspeccionando el paisaje repoblado con pino carrasco en el paraje de La Tenganera, Sierra Espuña | Archivo General de la Región de Murcia
     “Fue una obra enorme, y para acometerla contó con un equipo de ingenieros que se encargaron de las infraestructuras: los diques y puentes para contener el agua, la red de caminos o las casas forestales”, continúa José Francisco Calvo, quien añade que con el paso de los años “se ha podido comprobar el éxito de aquella repoblación; no solo en el campo de los árboles, porque Codorníu se dio cuenta de que tenía que reproducir todo el sotobosque, y crear los espacios adecuados para la pervivencia de las especies animales”. Su visión, y ahí radica también parte de su innovación, fue “multidisciplinar” en un momento en el que todavía no se hablaba del concepto de biodiversidad. “Pero el cartagenero sí que lo hizo así, de una manera integral y con una interpretación ecológica de la naturaleza, porque si vas a Sierra Espuña ahora parece que sea totalmente natural y no una reforestación”.
     También Codorníu se enfrentó a bulos y tuvo que ir desmintiendo pueblo por pueblo de la zona para explicarles que aquella obra se hacía en pro del conjunto de ciudadanos, explica el comisario de la exposición en la capital murciana.
     Otra de las grandes intervenciones del 'Viejo Forestal' fue la repoblación de las dunas de Guardamar. Las dunas se estaban comiendo el pueblo y promovió una obra de de ingeniería con tablestacas de madera que iban haciendo de bloque, permitían afianzar las dunas y plantar luego árboles que ya no se podía llevar el viento.
     El ingeniero forestal también reclamó el derecho al árbol en la ciudad al plantear el Parque Ruíz Hidalgo en la capital murciana que existió entre 1908 y 1955. Se creó en el lado norte del río Segura y fue lo que hoy se llamaría un parque inundable con una zona de uso social, pero también de arbolado. En ese momento se superaron los estándares de porcentaje de zona verde en zona urbana, “cosa que no hemos vuelto a recuperar”, explica el comisario de la exposición. El parque también era un arboreto, donde se iba probando cómo se adaptaban nuevas especies al clima mediterráneo.
     El 'apóstol del árbol' fundó diversas publicaciones ambientales, promocionó una escuela gratuita para niños sin recursos y montó la primera caja rural Murcia para luchar contra la usura a los huertanos y quienes cultivaban el campo. Era profundamente religioso, terciario franciscano, que “son los franciscanos seglares”, explica Fernández.
      Antitaurino, antibelicista y promotor en España del Esperanto, “su figura no habría desentonado para nada en la actualidad”. Otra de sus facetas más relevantes fue la de divulgador, “en una época en la que era revolucionario porque no había tantos medios, pero él puso muchísimo empeño en dar a conocer sus investigaciones”. También impulsó la Fiesta del Árbol, como actualmente se hace en los colegios, apunta el comisario de la exposición Pedro Jesús Fernández. “Se congregaba a la familia y a los niños y se hacían plantaciones comunitarias para extender ese amor que tenía por el árbol”.
Grupo de niños plantando pinos durante la celebración de la Fiesta del Árbol en Guardamar del Segura | Archivo General de la Región de Murcia
     A Jorge Sánchez, técnico de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), lo que más le impresiona de la figura del 'Viejo Forestal', como también era conocido Codorníu, es “su visión holística”. El 'apóstol del árbol' contaba con conocimientos de flora muy elevados para la época, así como de diversidad faunística, mientras que también conocía los temas relacionados con suelo y el clima. Eso, sumado a su perfil humanístico nos llevan a la figura de “un sabio del siglo XIX”.
     El ingeniero forestal “planteó la renaturalización de ciudad y la necesidad de establecer arbolado en los núcleos urbanos y fue un pionero de la educación ambiental. Codorníu ya hablaba hace más de 100 años de las cosas que hoy en día consideramos modernas”, explica el biólogo. “Creo que su visión tan adelantada también viene de que él era un personaje muy internacional. Fue un un promotor del esperanto y eso le tuvo que dar una una visión global; veía una necesidad de confluir entre distintas culturas”, considera Sánchez.
     Codorníu formaba parte de la Academia de Ciencias de Barcelona y una rama de su familia eran comerciantes de Génova que, ya desde la Edad Media, tenían mucho contacto con Murcia.
     Otro de los aspectos más llamativos de Codorníu para el biólogo de ANSE fue la introducción de la Sabina Mora en Sierra Espuña. “Esa planta solo tiene una población en la sierra de Cartagena, pero lo curioso es que cuando él la introdujo en Sierra Espuña no se conocían esas poblaciones. Es decir, las trajo por paralelismo con el norte de África, advirtiendo que el sur de Europa se iba a parecer cada vez más a esta zona”.
     Sánchez cree que el espíritu de Codorníu se refleja hoy en el manejo de agricultura en aquellas zonas en las que se están ejecutando plantaciones con setos. “Él hubiera puesto sobre la mesa la utilización de vegetación natural como herramienta para frenar la erosión y la escorrentía de los terrenos de cultivo”, apunta. (...)

Lo hemos leído aquí
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15 marzo 2017

Javier Guardiola Bernal
PACO NADAL, en el "Blog de Viajes"
El gran (y efímero) espectáculo de la floración en Cieza

Antonio J. Piñera Marín

     Cieza es un municipio de la Región deMurcia que vive de la agricultura. Y muy en especial de un producto estrella: el melocotón. Son tantos y de tantas variedades los melocotoneros plantados que cuando llega la floración, los campos que rodean Cieza se convierten en un espectáculo cromático que atrae cada año a miles de visitantes.
     Durante dos meses, febrero y marzo, la floración de Cieza se convierte en lagran explosión de color del sureste español. Hay algunos bancales de cerezos y otros de albaricoqueros, pero la especie predominante es el melocotón, la verdadera riqueza del municipio. Los colores rosáceos de sus flores despliegan alfombras gigantescas en torno al cauce del río Segura hasta componer las irreales estampas que podéis ver en las fotos que acompañan este post, una selección de las presentadas al concurso de fotografía que cada año se convoca en torno a la floración.
     La Oficina de Turismo de Cieza organiza todos los fines de semana de esos dos meses rutas guiadas para ver los huertos en flor, rutas temáticas en torno a la fotografía y al senderismo, además de rutas con sabor, que acaban en un almuerzo campero en un huerto rodeado de esos percheros de flores rosas. Para los que quieran ir por libre hay un folleto con planos de rutas para hacer en coche o a pie.
      Se programan también actuaciones musicales (este año intervinoMiguel Poveda), mercadillos artesanales, descensos en balsa por el río Segura y visitas a cuevas con arte rupestre del municipio o al despoblado islámico de Medina Siyasa.
Salvador García Juliá
En fin, que Cieza es una fiesta durante estos dos meses que dura la floración. Y merece la pena visitarla. No tiene nada que envidiar a otras floraciones famosas, con la ventaja de que en Murcia raro es el día que no hace buen tiempo.
     Yo estuve este domingo y aunque la temporada está acabando, aún quedan huertos en flor como para disfrutar de una jornada memorable coneste arte efímero que solo la naturaleza es capaz decrear. Y terminar luego probando el arroz con conejo y caracoles que hacen en alguna de lasventas que se asoman a la ribera del río Segura.
      Tenéis toda la información de rutas guiadas y por libre, dónde dormir y comer, actividades así como datos de cómo se encuentrala floración en estaweb de Murcia Turística. También en la de la propia Cieza Turística.

Antonio Jesús Piñera Marín
Juan Fernández Saorín
María Ortiz Salmerón
Antonio Jesús Piñera Marín
Salvador García Juliá
Paco Marín
Paco Marín
Antonio Jesús Piñera Marín
Información
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18 septiembre 2009

RICARDO CODORNÍU - Sierra Espuña

  RICARDO CODORNÍU Y STÁRICO (Cartagena, 1846-1923) 
"El apóstol del árbol" y Sierra Espuña

     Hace unos años ojeando un número de la revista "MUY INTERESANTE" vi dos fotos de un mismo lugar de Sierra Espuña (Murcia) y me quedé impactado. Habían sido obtenidas con cien años de diferencia. El contraste de vegetación entre ambas no dejaba dudas de lo afortunada que había sido la intervención del hombre, en este caso de D. Ricardo Codorníu y su equipo. Ellos habían sido los artífices de tal actuación. Hoy podemos ver su obra y podemos decirnos afortunados al poder disfrutar de ese entorno.

Fotografías con 100 años de diferencia: Dirección General del Medio Natural, Manuel Balsalobre, Cati Carrillo, Ambiental SL., Jesús Buendía

     La región del mediterránea sufre inundaciones periódicas y una de las causas es la extrema explotación forestal de los montes de esta cuenca. En 1879 se produce otra gran inundación, la de Santa Teresa, que dejó 761 muertos, la pérdida de 22.000 animales y cuantiosos daños. Estos últimos desastres actuaron como detonante para corregir la situación. En 1881 se inicia una tímida repoblación de 28 hectáreas.
     D. Ricardo Codorníu visita la zona en 1889 y contempla el desolador paisaje. Junto a los ingenieros D. José Musso y D. Juan Angel de Madariaga se ponen al frente del trabajo de decenas de obreros para construir cientos de muretes, diques, sendas, caminos y viveros, con el fin de cubrir 5.000 ha. de bosque y matorral. La repoblación forestal y la protección que le brinda la ley desde 1917, hacen que podamos contemplar este ejemplar y esperanzador resultado. Hoy la ley protege 17.804 ha. que incluye el Barranco de Gebas como Espacio Asociado.
     ¿Os imaginais colinas, collados y montes cubiertos de vegetación? ¿Por qué no lo hacemos?

D. Ricardo esbribe en la Revista de Montes, nº 8
61 de 1912, el artículo
"El árbol, protector del turismo"

... "Esa protección y defensa que se solicita para paisajes y árboles, es en alto grado legítima. Se procura que no salgan de España estatuas, cuadros de afamados artistas y objetos de interés histórico, invirtiendo la nación en adquirirlos sumas crecidas, y se protesta airadamente contra los que procuran su enajenación, aun cuando se trate de dedicar la cantidad recibida a empresas tan laudables como son la instrucción y la beneficencia, ofreciendo doloroso contraste la indiferencia con que vemos destruir la bellezas naturales, que al propio tiempo son riquezas, cuya ruina hubiera podido evitarse sin indemnización alguna o a muy poca costa. Téngase en cuenta que en esta materia crear es muy costoso y en ocasiones imposible, y conservar, muy barato, y hasta en la mayor parte de las ocasiones, sin hacer mas que conservar, crece el valor y la belleza de la obra."...
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