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30 agosto 2026

Árbol del año 2025

El pino "Juan Molinera" de Albacete, ganador del premio "Árbol del Año" en España 2025

Un imponente pino de 19 metros de altura y unos 400 años de antigüedad se alzó con el título de “Árbol del Año en España 2025”. Este ejemplar, conocido como el Juan Molinera, se encuentra en la localidad albaceteña de Abengibre y logró imponerse en el certamen organizado por la ONG “Bosques Sin Fronteras”, respaldado por la Comisión Europea y del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
     El pino ganador se distingue no solo por su impresionante tamaño y su antigua edad, sino también por su enorme copa y su cercanía a la localidad. Además, está catalogado como “Árbol Singular” por el Instituto de Estudios Albacetenses de la Diputación Provincial, lo que resalta aún más su valor natural y cultural para la región.
     El pino Juan Molinera ha superado a otros dos contendientes destacados: una encina de Álava, segundo lugar, y otro pino en Moguer, Huelva, que se quedó con la tercera posición. Esta victoria es histórica, ya que es la primera vez que un árbol de Castilla-La Mancha recibe este reconocimiento desde que el certamen comenzara en 2007.
Especie: Pinus pinea
Altura: 19 metros
Perímetro del tronco: 3,8 metros de perímetro en la base
Ficha de la Biblioteca Digital de Albacete pág 71

 
     La cercanía a la localidad de Abengibre ha hecho que sea un emblema para el pueblo y te da la bienvenida cuando accedes desde el oeste. Para el concurso su candicatura fue apoyada por el Ayuntamiento de Abengibre y la Asociación sin ánimo de lucro para el fomento, la conservación y la defensa de la naturaleza Cerroalto. Por su tamaño y longevidad, el pino de Juan Molinera es uno de los mayores de su especie. Su imponente tronco y su copa majestuosa hacen que estar a su sombra sea una experiencia única. Con un poco de paciencia, bajo este pino podréis recolectar un buen puñado de piñones y saborearlos bajo su sombra. Este árbol es orgullo del pueblo, y uno de los árboles singulares de la provincia de Albacete.

     El Pino Juan Molinera logró 6.013 votos, la Encina de Artziniega (Álava) obtuvo 4.134 votos y el Pino Centenario del Parador de Mazagón (Huelva) obtuvo 2.348 votos.

LA ENCINA DE ARTZINIEGA
     La encina, segunda clasificada, está tan vinculada a la historia de Artziniega que figura en el escudo del municipio. En su entorno, junto a un antiguo pozo, se reunía la Junta de Ordunte, compuesta por los pueblos de Sojoguti, Retes de Tudela, Mendieta y Santa Coloma, para dirimir asuntos comunes como el aprovechamiento de los montes y pastos. Hasta los primeros años del siglo XX, bajo ella se remataban los impuestos para la entrada de ganado en el Ferial de la Encina, cada 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora. Cuenta la leyenda que una pastorcilla encontró una imagen de la Virgen escondida en esta encina; en otra versión de la leyenda, se dice que fue la propia Virgen la que apareció sobre la encina.

     Por su valor histórico y su excepcional porte, esta gran encina, una de las mayores de Euskadi. Fue declarada Árbol singular en 1995. Gracias a ello, goza de un régimen especial de protección. Se desconoce la edad exacta de la encina, pero sí se sabe que la devoción a la Virgen de la Encina se remonta, al menos, hasta el siglo XII. La Virgen de la Encina fue declarada por las Juntas Generales copatrona de Álava en 1812. Por tanto, además de su importancia natural y patrimonial, tiene un valor religioso y de representación institucional.

PINO CENTENARIO DEL PARADOR DE MAZAGÓN
     La tercera plaza la ocupó el Pino Centenario del Parador de Mazagón. Este pino centenario es una de las reliquias de las repoblaciones llevadas a cabo en toda la comarca de Doñana desde 1730. Su copa se ha desarrollado más en extensión (perímetro de 157 metros, 25 metros de radio y superficie de 1.953 m2) que en altura (12 metros). Tiene unas cualidades poco habituales en su especie, al ser su tronco muy bajo (aproximadamente 1 metro de altura hasta el fuste) y retorcido. Tiene unas gruesas ramas que se extienden en horizontal, dándole aspecto y porte rastrero.
     Es un pino muy singular tanto por su edad como por su porte y tamaño. Actualmente está declarado Monumento Natural por la Junta de Andalucía. Ha sido siempre un árbol protegido y querido por la gente del lugar. Debajo de sus ramas ha acogido desde juegos de la infancia hasta celebraciones de bodas y bautizos.

     El concurso quiere destacar la importancia de los árboles en el patrimonio natural y cultural de España y la importancia de la relación con los seres humanos. El concurso no busca al más bello sino a aquel que aglutine una historia junto a un profundo arraigo con la zona en la que se encuentra.

Lo hemos leído aquí

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18 octubre 2016

ÁRBOL EUROPEO DEL AÑO
FELIX IBARGUTXI de San Sebastián


VOTACIONES PARA LA ELECCIÓN DEL CANDIDATO ESPAÑOL DE 2017

El organismo Bosques sin Fronteras ha convocado el concurso "Candidato Español a Árbol Europeo 2017", y los candidatos son el Haya trasmocho de Altzo (Guipuzcoa), el Pino Cascalbo de Ávila, el Tejo de Bermiego (Asturias), el Árbol del Hierro (Cádiz), el Ficus del Paseo (Málaga), el Pino de La Víbora (Málaga), el Chaparro de las Ánimas (Cádiz) y el Álamo del Éufrates (Elche).
Se trata de una votación popular, y para tomar partido hay que entrar en la web del concurso. Es el organismo Hazi, dependiente del Gobierno Vasco, quien decidió tomar parte en el concurso, y propuso al guarda forestal Valentín Mugarza que escogiera un buen candidato entre los árboles singulares de la Comunidad Autónoma Vasca. Mugarza era conocedor de un detalle muy importante, que este año el árbol de Altzo ha cumplido en septiembre 180 años, y decidió apostar por este bello ejemplar de haya trasmocho.
Se sabe la edad exacta del árbol porque fue plantado por el bertsolari Manuel Antonio Imaz en un terreno de su propiedad el mismo año que se casó, es decir, en 1836. Lo hizo en un paraje denominado Gaztaina-Motzeta, lugar que había tenido castaños trasmochos. Imaz nació y murió en el caserío Legarre.
El bertsolari Imaz escogió para plantar el haya un sitio próximo a su manzanal y su calera. Era un hombre cuidadoso. Cuenta el jesuita Antonio Zavala en un artículo publicado en 1967 en este mismo periódico que «cuando Imaz traía estiércol para los manzanos, abonaba también el haya en todo su contorno. (...) Nunca se ha oído que un haya recibiera tantos cuidados».
Zavala sospechaba que «Imaz amó a este haya como a un símbolo de su vida y hogar».
Hoy en día el árbol mide 23 metros de alto, posiblemente la misma altura que cuando Zavala lo visitó. El jesuita tolosarra se quejaba en su artículo de que el viejo manzanal se había convertido en pinar.
El bertsolari Imaz amaba tanto a su criatura vegetal que en muchas ocasiones midió el tronco. Para ello, se desceñía la larga y tradicional faja, y luego en casa, comparando con las dimensiones de una barrica, sabía cuántos centímetros iba ganando el árbol.
El haya fue podada, no se sabe si cuando vivía Manuel Antonio o más tarde, y empezó a pudrirse por dentro. Entonces, «los nietos del bertsolari treparon hasta la copa del árbol y rellenaron el hueco de piedras y tierra. Y el haya, agradecida otra vez, cerró por arriba, como una herida que cicatrizara», escribió Antonio Zavala.
El poeta Kirmen Uribe también lo honró. En su libro 'Bitartean heldu eskutik' publicó un poema, en euskera, titulado 'Pagoa' (Haya), que traducimos aquí:

«Imaz, de Alzo, plantó un haya
en el monte Basaitz, el año en que conoció a su mujer.
Lo cuidó con tiento durante toda su vida,
y lo medía con su cinturón de vez en cuando.
Según Pello Errota fue uno de los mejores escribiendo coplas,
y murió veinticinco días antes que su mujer, en 1893.
Para abarcar el contorno del haya, hoy en día
se necesitaría quizá un cinturón de cinco metros»
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Estos son el resto de candidatos de España...
Primeros coches. La apertura de la Alameda  de Málaga al tráfico se produjo en 1925,
con unos ficus de mucho menor tamaño a los actuales y una circulación escasa. 
Pino de la Vibora, Málaga