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29 septiembre 2026

 XABI CALLEJO AMAT,  en  
Shikinen Sengū – La ceremonia sagrada de la madera


En este documental encontrarás unas imágenes majestuosas que muestran parte de la ceremonia sintoísta sagrada en la que se reconstruye el Gran Santuario de Ise en Japón. Este fascinante ritual sintoísta, llamado Shikinen Sengū, se lleva a cabo estrictamente cada 20 años (desde hace más de 1300 años) y es una de las tradiciones religiosas y arquitectónicas más importantes y antiguas de todo el país. 
     En la creencia sintoísta, esto no se ve como destruir la naturaleza, sino como un ciclo respetuoso de renovación, pureza y renacimiento. El ritual también preserva la artesanía tradicional y las tradiciones espirituales que son transmitidas de generación en generación. Realmente se puede sentir el respeto y la gratitud de la gente por esos hermosas prácticas ancestrales de hermanamiento con la naturaleza y su espíritus benefactores.

¿En qué consiste el Shikinen Sengū?

  • Reconstrucción desde cero: No se trata de una simple restauración o reforma. Las dos estructuras principales del complejo (el Santuario Interior, Naikū, y el Santuario Exterior, Gekū), junto con otros 14 santuarios secundarios, se demuelen por completo y se vuelven a construir idénticas en un terreno adyacente que está reservado exclusivamente para ese fin.
  • El Traslado Divino: El punto cumbre de todo este proceso es el Sengū-sai, la noche en la que los sacerdotes trasladan en absoluta oscuridad y secreto los tesoros sagrados y el espíritu de la deidad (la diosa del Sol, Amaterasu Ōmikami) desde el templo viejo al templo nuevo.
  • Artesanía pura: Para la reconstrucción se utilizan técnicas de carpintería milenarias que no emplean ni un solo clavo, uniendo la madera de ciprés japonés (hinoki) de forma encajable perfecta. Además, se vuelven a fabricar a mano miles de objetos sagrados, ropajes y tesoros que acompañan a los dioses.

¿Por qué se hace cada 20 años? 

     Esta tradición comenzó en el año 690 d.C. bajo el mandato de la emperatriz Jitō y responde principalmente a dos razones fundamentales:

  1. El concepto de Tokowaka (Eterna Juventud): Para el sintoísmo, la pureza y la vitalidad espiritual están ligadas a la renovación constante. Al estrenar un templo impecable y fresco, se revitaliza la energía de los dioses.
  2. Preservación del conocimiento: Al hacerlo cada dos décadas, se garantiza que los maestros carpinteros puedan transmitir las complejas técnicas técnicas de construcción tradicionales de viva voz a la siguiente generación de jóvenes artesanos antes de envejecer o retirarse.

     El proceso completo de un Shikinen Sengū no dura unos días, sino que abarca casi una década llena de pequeños rituales previos (como el festival Okihiki, donde los ciudadanos transportan los troncos sagrados por las calles). El último ciclo completo culminó en 2013 (la 62ª reconstrucción) y el actual ciclo (el 63º) ya está en marcha, planeando su gran culminación y traslado definitivo para el año 2033.

Lo hemos leído aquí


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El video oficial "第63回神宮式年遷宮-御神木篇-" (Capítulo del árbol sagrado de la 63.ª reconstrucción del Gran Santuario de Ise) documenta los solemnes rituales de selección, tala y consagración de la madera sagrada (goshinboku) celebrados entre mayo y septiembre de 2025 para dar inicio al nuevo ciclo de renovación.
 
Sobre el Shikinen Sengu y el Árbol Sagrado (Goshinboku)
  • Tradición milenaria: El Shikinen Sengu es la reconstrucción total de los santuarios principales del Ise Jingu cada 20 años para preservar las técnicas arquitectónicas ancestrales y mantener la pureza espiritual (tokowaka).
  • La 63.ª edición: Este ciclo actual comenzó formalmente en 2025 y culminará en 2033 con el traslado de la deidad (Sengyo) a los nuevos edificios idénticos a los anteriores.
  • Madera de ciprés (Kiso Hinoki): Los árboles sagrados utilizados provienen de los bosques protegidos de la región de Kiso, talados bajo estrictos rituales tradicionales que respetan la topografía y las normas del sintoísmo.

Rituales destacados en el metraje oficial
  • Yamaguchi-sai y Kibon-sai (Mayo de 2025): Rituales iniciales para pedir permiso a las deidades del bosque antes de iniciar las labores forestales.
  • Misomahajimesai (Junio de 2025): La ceremonia tradicional de corte ceremonial utilizando hachas sagradas para talar los primeros cipreses de Kiso. 
  • Mifunashiro-sai / Goshinboku-related rites (Septiembre de 2025): Ceremonias de consagración y preparación de los troncos (mihideirogi) antes de su transporte hacia los terrenos del santuario. 
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27 octubre 2025

ANTONIO MUÑOZ MOLINA Antonio Muñoz Molina
Como árbol talado (El País, mayo 2025)

Crímenes estúpidos y estupideces criminales se mezclan a diario en el carnaval de esta época, pero su repetición no las vuelve menos hirientes

Fran Pulido
Hay sospechas de que la simple estupidez puede ser tan dañina como la crueldad. La crueldad, entre nosotros, se asocia muchas veces a la inteligencia, sobre todo cuando es una crueldad verbal o ideológica, o cuando la ejercen esos asesinos en serie que gozan de tanto crédito intelectual en el cine y la televisión. Mentes privilegiadas europeas consideraron que las matanzas de Lenin, Stalin y Mao eran accidentes dolorosamente necesarios en el devenir de liberación de la Historia. Y sigue habiendo mentes contemporáneas para las cuales los regímenes desastrosos de Cuba, Venezuela y hasta Nicaragua —¡y Rusia!— poseen la legitimidad de oponerse al imperialismo americano. Si hay formas de crueldad que son agravadas por la estupidez —el citado imperialismo americano y sus actuales dirigentes serían sin duda un ejemplo— queda la duda de si se podrá ser bueno y estúpido, compasivo y obtuso.

“Ahora la estupidez sucede al crimen”, dice un verso terrible de Luis Cernuda, en un poema en el que acusa a un poeta vinculado a los vencedores de la guerra civil, Dámaso Alonso, de querer apropiarse la memoria de Federico García Lorca. Estupideces y crímenes, crímenes estúpidos, estupideces criminales, se mezclan a diario en el carnaval de esta época, pero su repetición y su monotonía no las vuelven menos hirientes, aunque a muchas personas las empujen hacia una indiferencia anestésica. A mí, por el contrario, algunas me provocan una curiosidad algo morbosa, sobre todo cuando parecen ejemplos de una estupidez pura, sin mezcla de ninguna otra sustancia, una estupidez cruel y al mismo tiempo gratuita, sin beneficio alguno para quien la practica, sin motivo visible, una especie de arte por el arte.

Desde hace tiempo vengo siguiendo en la prensa extranjera el misterio de ese árbol de casi 200 años y 15 metros de altura que se alzaba solitario y magnífico en las ruinas de los que fue la Muralla de Adriano, erigida en el siglo II para marcar la frontera entre la Inglaterra romanizada y los territorios de las tribus belicosas del norte. En un territorio de monte bajo y colinas desnudas, el Sycamore Gap Tree era una presencia imponente, plantado como un guardián en el muro mismo que señalaba la antigua frontera, con esa majestad tutelar de los grandes árboles que no sin razón tuvieron una naturaleza sagrada en muchas culturas. La gente de las comarcas cercanas acudía a él para celebrar bodas, comidas de fraternidad, rituales fantasiosos de paganismo céltico. El árbol, un arce sicomoro, había ganado incluso una celebridad cinematográfica. Aparecía en la película Robin Hood: Príncipe de los Ladrones, de 1991, y tenía en ella una prestancia más heroica que sus dos protagonistas humanos, Kevin Costner y Morgan Freeman.

Sycamore Gap Tree

Un día, el 28 de abril de 2023, el árbol amaneció talado, con huellas dentadas de motosierra en tronco macizo, derribado como la columna principal del templo que era el árbol en sí mismo. Apareció derribado y tan sin explicación como esos cadáveres de las novelas y las series británicas que inauguran un misterio en principio insoluble. Policías y forenses botánicos emprendieron de inmediato una investigación tan rigurosa como la que habría merecido el hallazgo de una víctima humana. Un índice de civilización es el trato que reciben, además de las personas, los animales y las plantas. La tala del Sycamore Gap Tree fue noticia prominente en portadas de periódicos y telediarios. En las fotos, la hondonada en la que se había perfilado su silueta durante casi dos siglos era un vacío inaceptable, la señal de una ausencia que ya no se podía remediar. Le preguntaron a Ronald Reagan qué opinaba sobre los redwoods de California, las secuoyas monumentales que pueden vivir 1.500 años y medir hasta 90 metros, y contestó encogiéndose de hombros: “Que una vez has visto uno, ya los has visto todos”.

Por suerte, las autoridades de la región de Northumberland tuvieron algo más de sensibilidad, y al cabo de unos meses habían descubierto a los autores de la tala, dos cretinos de 38 y 32 años que eran compañeros de barras y pintas de cerveza y que la noche del 27 de abril, por broma, por distraerse, por una apuesta beoda, concibieron la idea y la pusieron en práctica, muertos de risa, usando una motosierra que llevaban en la trasera de la camioneta. En unos minutos y sin demasiado esfuerzo —los dos tenían experiencia en trabajos de construcción— talaron lo que había crecido con extrema lentitud durante dos siglos, al ritmo solemne de los procesos de la naturaleza, con la paciencia gradual con la que crecen y se edifican las obras más valiosas, las naturales y las humanas, los bosques y las catedrales, los arrecifes de coral, las ciudades crecidas orgánicamente sin que nadie las haya planificado, las formas civilizadas de convivencia.


La estupidez tiene una gran ventaja para los investigadores criminales, y es que deja todo tipo de pistas. Aquellos dos cretinos se grabaron mutuamente en sus teléfonos móviles mientras se esforzaban en su hazaña, y luego intercambiaron mensajes en los que se congratulaban del impacto que estaba teniendo en las redes sociales y en los noticiarios. Quizás el mayor embuste de las ficciones policiales es la dificultad y encontrar la pista de un asesino o de un delincuente. A la mayor parte de ellos se les atrapa tan rápido que la búsqueda no daría ni para un relato corto, y cuando quedan impunes no es porque tuvieran la maña suficiente para desaparecer, sino porque nadie los buscó, o porque los investigadores eran todavía más lerdos o chapuzas que ellos.

En este caso particular, los dos sospechosos tienen, como cualquiera, caras de culpables en las fotos de frente y de perfil de la policía, pero tienen sobre todo caras de imbéciles. Hace justo un mes empezó el juicio contra ellos, y se calcula que la sentencia será dictada hacia mediados de julio. El fiscal dice que aquella noche se lanzaron a una “moronic mission”, una tarea de cretinos, y solicita una pena de diez años para cada uno de los dos. La estupidez y la crueldad tampoco son incompatible con la bajeza: ahora los dos acusados se declaran inocentes y se echan la culpa el uno al otro. Ni siquiera les cabe la justificación de una ceguera ideológica religiosa, como la de aquellos talibanes que pusieron tanto esfuerzo en dinamitar los Budas gigantes de Bamiyán o los milicianos madrileños que en el verano de 1936, en vez de ir al frente a combatir a los fascistas, se desplazaron en camiones al Cerro de los Ángeles para fusilar heroicamente la estatua del Sagrado Corazón.

Talaron un árbol de 200 años por pasar el rato y porque era fácil y en mitad de la noche era difícil que alguien los viera. Talaron un árbol porque el esplendor de las cosas mejores y de la suma belleza despierta el rencor de algunos imbéciles igual que despiertan la codicia de los depredadores y la crueldad de los doctrinarios y de los aprovechados que se amparan en ellos para obtener beneficios. En la bella Baeza, que forma con Úbeda un espejismo doble de clasicismo italiano en medio de los olivares de Jaén, un ayuntamiento regentado por bárbaros decretó hace unos meses la tala de los árboles enormes que daban sombra y vida al paseo de la Constitución. La tala no se hizo de noche ni fue anónima, y, sin embargo, los concejales arboricidas no corren el menor peligro de ser acusados ante un tribunal. Dejan desierto y pelado un paisaje que uno lleva viendo toda la vida y están talando al mismo tiempo este momento presente y el recuerdo.

Dice Montaigne: “Hasta los árboles si tuvieran voces gritarían por el trato que les damos los seres humanos” Al menos el arce de la muralla de Adriano está empezando a echar brotes nuevos. Con algo de suerte, es cuestión de esperar unos 100 años.

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Condena a los infractores:  https://elpais.com/cultura/2025-07-15/condenados-a-cuatro-anos-de-carcel-los-dos-hombres-que-talaron-un-arbol-en-el-muro-de-adriano.html

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22 mayo 2023

ARMAND PAZ RICO, facebook marzo-2023
La maderada de Cofrentes
 

La “Maderada” era la conducción de troncos desde la zona de tala por el agua de los ríos a los lugares donde se requería la madera. En Cofrentes está documentada desde el siglo XII. Se mantuvo hasta la primera mitad del siglo XX. Desapareció, por el abaratamiento del trasporte por carretera y la construcción de los embalses.
     Este oficio, el de ganchero, como se llama aquí, fue la principal actividad de la localidad. Junto con los de Chelva, en el Túria, y Antella aguas abajo, en el Júcar, eran los más valorados, llamados para trabajar también en ríos de Aragón o Navarra.
     Los ríos Júcar, Cabriel, Tajo o el Turia, son suficientemente caudalosos para permitir la flotación, pero no la navegación libre, de manera que, a diferencia del Ebro, no se conducían las maderas en rais, navatas o almadías, sino los troncos sueltos se dirigían, saltando peligrosamente sobre ellos, organizados en cuadrilla. El «maestro de río», reunía esa cuadrilla que subía a pie hasta las cabeceras para aprovechar el deshielo de marzo. Después de varias semanas, casi dos meses, cuando llegaban a Cofrentes, las familias bajaban al río, en un día festivo y de descanso. Después seguían ellos y la madera su camino hasta Cullera donde se embarcaba hacia València, que era el mayor consumidor en España de madera por su numeroso y potente gremio de carpinteros. Las Fallas p.e. eran su fiesta, y san José su patrón (no lo es de la Ciudad).
     Por el Túria bajaba directamente la madera desde Albarracín y Ademuz (las rampas de subida aún existen en el jardín del Turia) pero el insuficiente caudal se completaba con la que se bajaba de Cuenca por el río Cabriel, todo él mucho más forestado que el Júcar con el que confluye en Cofrentes (’cofluentes’)
     Desde hace más de 15 años se celebra en su recuerdo una fiesta el primer fin de semana de mayo. En diciembre de 2022, la UNESCO reconoció al transporte fluvial de la madera como Bien Inmaterial de la Humanidad. La candidatura fue conjunta de varios países europeos, en la de España, Cofrentes junto con Antella, formó parte de la misma.
Fotos de "Levante"
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21 octubre 2022

Barranqueadores, la memoria del bosque

EUGENIO MONESMA MOLINER (Huesca, 1952)
Barranqueadores y cablistas. Historia del transporte de la madera por el rio Irati
  

La sociedad “El Irati S.A.” se constituyó en Aoiz (Navarra) en el año 1907 para la producción de electricidad y para la explotación maderera de los bosques de hayas y abetos de los valles de Aezkoa y Salazar, aprovechando las aguas del río Irati. Entre todos los trabajos vinculados a la fábrica “El Irati S.A.”, los más arriesgados eran los que se desarrollaban en el interior de los montes y en el río. De ellos se encargaban unas cuadrillas de especialistas: los barranqueadores y los cablistas.

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23 septiembre 2021

Novela de José Luis Sanpedro

 JOSÉ LUIS SANPEDRO (Barcelona, 1917-2013)
"El río que nos lleva"

Abundando en la entrada anterior sobre las gentes que antaño se ganaban -y jugaban- la vida como gancheros o almadieros -en Navarra-, recordé la novela de José Luis Sanpedro, una novela de gran contenido simbólico cuyo tema último es la dignidad humana. (Biografía)

ABC decía:
"De lenguaje áspero pero sensual, el ritmo narrativo de El río que nos lleva parece acompasarse al fluir del propio Tajo, que sirve de fondo para la peripecia de la cuadrilla de gancheros que acompañan aguas abajo los troncos recién cortados. Un canto al oficio de ganchero y a la valentía de estos hombres que se lanzaban a la aventura porque era su único medio posible de vida."

Siguiendo el accidentado cauce del Tajo, El río que nos lleva, tomando un ritmo narrativo que la aventura acerca a algunas obras de Jack London, transporta la "maderada" y a los gancheros que la conducen por los parajes de Alpetea, Huertahernando, Huertapelayo, Valtablado del Río y Ocentejo; en el curso del alto Tajo. Entra luego la novela en paisajes alcarreños dejando en sus orillas pueblos con ecos de la ‘España profunda’ de Cela, como Carrascosa, Trillo, Viana y Zorita de los Canes, o espacios naturales como Entrepeñas y el tajo de Anguix. Novela y río fluyen luego hacia su desenlace final por los sotos de Mazuecos, Fuentidueña y Buenamesón, hasta el Real Sitio de Aranjuez. Entre tanto, por sus páginas se ha ido hilando la trama, entre la "naturaleza solidaria" y la herida incurable de "las dos Españas".
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19 septiembre 2021

Navateros del Gállego, la memoria del bosque

EUGENIO MONESMA (Huesca, 1952)
Descenso de navatas o almadías por el río Gállego, Navateros

Hace ya un siglo que la imparable corriente de la industrialización pudo más que los peligros del agua, para acabar con un oficio que durante siglos convivía con el caudaloso río Gállego: el descenso de almadías o navatas. 
     En el año 2002 un grupo de vecinos y amigos de Biscarrués decidió crear la Asociación de Nabateros d’A Galliguera, para recuperar el viejo oficio de transportar los troncos de madera por el río en un descenso anual y perpetuar así la memoria de sus antepasados que se enfrentaron a las impetuosas aguas del río Gállego.

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06 diciembre 2020

Si un árbol cae..., de Marshall Curry

 MARSHALL CURRY
"Si un árbol cae"

(Documental de 1h 25', en inglés y subtitulado en francés, tomado de Kapro Arboricole). Subtitulado en español, aunque la imagen no es buena de Foro Revelde)

La historia del ELF -Earth Libertation Front-. Un documental de 2011 de Marshall Curry, nominado al Oscar y premiado en el Festival de Sundance. 
     ELF (Earth Liberation Front) es un grupo de ambientalistas radicales (calificados en 2001 por el FBI como "enemigo público número uno de la seguridad interna") cuyo objetivo es preservar el medio ambiente mediante acciones de sabotaje contra empresas americanas de explotación de la madera. 
     Un documental que presenta este movimiento ambiental del que debemos recordar tanto cosas positivas como negativas. Para meditar y analizar. Un examen minucioso del ambientalismo radical y las implicaciones de las leyes de terrorismo de Estados Unidos. Se nos presenta a Daniel McGowan, un activista de Oregón, un ciudadano medio y nada extremista que fue acusado de terrorismo por intentar sabotear unas instalaciones para deforestar la propiedad de una gran compañía.


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18 junio 2020

Leñadores y Carreteros

SORIA
El Nodo: Leñadores y carreteros, estación de Pinar Grande
Canción: Grupo Carrascoy

En 1949 El NODO de la Filmoteca Nacional Española ofrecía el documental "En la Vieja Castilla" en el vemos como se cortaban y trataban los árboles en Pinar Grande y cómo los pinos eran transportados por los carreteros hasta la estación. 
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01 febrero 2018

MUNDIYA KEPANGA-MARC DOZIER
Frères des arbres - Hermanos de los árboles

   Película en francés de ARTE France, marzo de 2017, 85 minutos
     Nacido en Papúa Nueva Guinea, Mundiya Kepanga, un líder papú de la tribu Huli, todavía vive en el corazón de uno de los últimos bosques primarios del mundo. Quiere advertir al público sobre la deforestación que ha tenido por el momento dramáticas proporciones en su país y que pronto tendrá un impacto en el futuro de la humanidad. Al mismo tiempo, heredero y transmisor de una cultura ancestral de tradición oral, y con su conocimiento del mundo occidental, su mirada es un puente entre dos mundos. Lejos de las estadísticas y los informes alarmistas, habla con sencillez de la naturaleza, sean en grandes reuniones internacionales, o bien en encuentros con locales. Malicioso, le gusta hacer preguntas simples que ponen el dedo donde molesta para hacer que demos un paso atrás en nuestras acciones. En su papel de "puente" ofreció su cofia más preciada al Museo del Hombre. Con esta donación envía un mensaje a la humanidad: su bosque es un patrimonio universal que hay que salvaguardar.
«Cuando todos los árboles hayan desaparecido, los hermanos de los árboles desaparecerán con ellos»
     Fotógrafo y realizador, Marc Dozier ha publicado numerosos libros y documentales, dedicados a la Papúa Nueva Guinea, en particular la película La Exploración invertida. Pone su experiencia y su conocimiento en el servicio de producciones en la realización de documentales difundidas en grandes canales como National Geographic, BBC, Discovery Channel, Canal +, Arte o Francia 5 y también es fotógrafo integrado en la redacción de la revista francesa Grandes Reportajes desde el 1998.



Desconozco los días que estará visible en Rutube... dividido en dos partes:
https://rutube.ru/video/8663790b7c25024ff5e03009cf36b6ef/
https://rutube.ru/video/d699bc4b0afbd3c468f54e7919006b63/

Vídeo disponible en VoD 
Información y fotos:  https://boutique.arte.tv/detail/freres_arbres_appel_un_chef_papou
                                     https://www.quaisdudepart.fr/freresdesarbres

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31 enero 2017

HEMOS PERDIDO 1,3 MILLONES DE KM2 DE BOSQUES DESDE 1990
Neus Palou en La Vanguardia

     El mundo tiene tres billones de árboles, sin embargo, el planeta ha perdido 1,3 millones de kilómetros cuadrados de bosques desde 1990, un área mayor que Sudáfrica, según datos publicados por el Banco Mundial. Los expertos
advierten que la deforestación es un problema importante para todo mundo, y que los bosques del planeta se agotan rápidamente.
     ”No lograremos reducir el impacto del cambio climático y promover el desarrollo sostenible si no preservamos nuestros bosques”, advierte José Graziano da Silva, Director General de la FAO.
La selva amazónica, el mayor pulmón del planeta, debe ser protegido contra la deforestación (Mario Tama / Getty)
     Mientras que entre 1990 y 2015 Oriente Medio y el Norte de África registraron el mayor aumento porcentual en su área forestal, las regiones de América Latina, el Caribe y África Subsahariana perdieron la mayor parte, con uno de cada diez kilómetros cuadrados de bosques perdidos.
     América Latina y el Caribe, que registra la segunda mayor cuota mundial de bosques concretamente una cuarta parte del total mundial, ha vivido la mayor disminución de área forestal del mundo, perdiendo 970.000 kilómetros cuadrados entre 1990 y 2015. La demanda de madera y, sobretodo, la necesidad de nuevos pastos y zonas de cultivo para abastecer a los países industrializados son las causas principales de la constante presión que existe sobre las zonas tropicales del planeta, según expone de forma detallada el informe Bienes de consumo y deforestación , elaborado por la organización conservacionista Forest Trends .

Tala en la selva ecuatorial africana
      Rusia, Brasil, Canadá, EEUU, China, Congo, Australia, Indonesia, Perú e India son los diez países con las áreas forestales más grandes y comparten dos tercios de los árboles del mundo. Según la FAO estos países tendrían que participar en cualquier intento de combatir la deforestación.
     ”Los bosques desempeñan un papel fundamental en la lucha contra la pobreza rural, la seguridad alimentaria y el sustento de las personas. Conservación de la biodiversidad y lucha contra el cambio climático”, asegura Graziano da Silva.
     Pero no todo son malas noticias, cabe decir que en 2012 más del 14 por ciento del mundo había sido protegida a nivel nacional, la región de América Latina y el Caribe lideró esta protección, con el 21,2% de su superficie total protegida.
     ”La dirección del cambio es positiva, pero tenemos que hacerlo mejor, no lograremos reducir el impacto del cambio climático y promover el desarrollo sostenible si no preservamos nuestros bosques y utilizamos de manera sostenible los muchos recursos que nos ofrecen” advierte Graziano da Silva.
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