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7/30/2023

JOSÉ CARLOS CAPEL
La mayor colección de higueras del mundo 
En Son Mut Nou, Mallorca, propiedad de un farmacéutico, cuenta con 2.834 árboles de 1.486 variedades distintas de 64 países.

Montserrat Pons, en su plantación de higueras en Mallorca
Aunque tenía noticia de la pasión que el farmacéutico mallorquín Monserrat Pons siente por las higueras, nadie me había explicado nunca el verdadero alcance de su locura. “Tengo plantadas 2.834 higueras de 1.486 variedades distintas provenientes de 64 países de todo el mundo. Llevo años recuperando especies antiguas en riesgo de erosión genética y descubriendo otras desconocidas”, comentó tras el saludo. Acababa de llegar al campo de experimentación de Son Mut Nou en la marina de Llucmajor, en Mallorca, finca propiedad de este investigador, y mi sorpresa inicial se convirtió en perplejidad al poco tiempo.
     La víspera, durante un almuerzo en el restaurante del cocinero Andreu Genestra, había disfrutado de una codorniz a la melaza de higos asados con ravioli y mostaza de los mismos frutos, donde el almíbar de los higos, antes que el propio ave, aglutinaba la esencia del plato. Un compendio de fragancias y texturas. ¿Qué aportan los higos de Monserrat a la cocina?, pregunté.
     El mallorquín se explayó en la respuesta: Para cualquier cocinero o pastelero es un auténtico paraíso. En temporada elaboramos varias recetas. Entre ellas el queso fresco instantáneo que preparamos a la vista mezclando leche tibia de vaca al romero con la savia de las higueras, que entusiasma a nuestros clientes. Se cuaja en 45 segundos. No menos aplausos que los que recibe una sobrasada vegana con pulpa de higos secos que trituramos con pimentón y especias. A cada variedad le damos aplicaciones distintas. Elegimos entre higos de pulpa, de jugo, para asar, para freír y algunos para congelar. El almíbar que acompaña a la codorniz de nuestro menú lo obtenemos por decantación natural, lentamente, a partir de un higo asado. La mostaza de higos y la mermelada con sal con la que rellenamos el ravioli de rábano que figuran en el plato también resultan deliciosas. Los higos que recolectamos en Son Mut Nou presentan matices ácidos o dulces bien distintos. Hay algunos, incluso, que carecen de sabor, pero poseen una textura de seda y sus pieles las utilizamos como si fueran tomates. Lo que fue un alimento de supervivencia en Mallorca lo transformamos en bocados de alta cocina. Aun así, la cosa llega más lejos. Monserrat prepara un símil de café que obtiene desecando y moliendo higos añejos que incluso llamó la atención de Carme Ruscalleda. 
Plantación de higueras, en Son Mut Nou, Mallorca
     El entusiasmo del cocinero hizo que me acercara a visitar este centro al aire libre, un tesoro apenas conocido. Con la afabilidad que le caracteriza, Pons me acompañó en una visita guiada, un itinerario de los que sigue con gentes de medio mundo, científicos, botánicos, periodistas, curiosos de la naturaleza, aparte de cocineros, deseosos de conocer las características agronómicas y posibilidades gastronómicas sus higueras. El recorrido, apasionante, salpicado de datos científicos, tiene mucho de historia y de anecdotario insólito en torno a este árbol bíblico. “Soy farmacéutico de profesión, pero mi verdadera afición es la botánica. Las higueras atesoran cultura, son parte de la identidad de los pueblos de donde proceden, no solo en el Mediterráneo. Lo que más me satisface es recuperar variedades. No te olvides de que todas las higueras son ficus. Da lo mismo que hablemos del Ficus sycomorus, del Ficus palmata, del auriculata, o de otros. En todos los casos, árboles con un endemismo y características únicas”.
     ¿Cuándo empezaste? “Comencé con las 246 variedades de las islas Baleares, un paraíso botánico. Luego seguí con las de diferentes comunidades de toda España. En Mallorca, como en gran parte del Mediterráneo, las higueras desempeñaron un papel estratégico en nuestra supervivencia. Han sido el pan del pobre y el postre del rico. Nuestros antepasados se alimentaban de caracoles, de espárragos silvestres, de caza y, sobre todo, de higos. Frutos que, igual que ahora, o se consumían directamente o nos servían para alimentar al ganado porcino, equino y ovino”. 
     ¿Qué es Son Mut Nou? “Un campo experimental dedicado al cultivo de las higueras. Una finca de tierras arcillosas, escasas en lluvias, de monte bajo, donde el árbol se adapta, sobrevive y produce frutos suculentos. No cuento con otra recompensa que mi satisfacción personal. Ni recibimos ayudas de Consellerías ni de Ministerios”. 
Surtido de higos, recién colectados por Montserrat Pons, en Mallorca
     Nada más iniciar el recorrido, entramos en un recinto rectangular acotado por una valla de piedras con 28 variedades de higueras donde al pie de cada una aparecía reseñado su nombre botánico, árboles que Monserrat ilustraba con historias y leyendas apasionantes. “Tan solo el 19% por ciento de las higueras no son comestibles y se destinan a incienso. Al resto lo rodean leyendas, anécdotas, endemismos y características únicas. Cultura con mayúsculas. Nos encontramos debajo de una higuera que tiene un millón de años. Es la famosa Ficus palmata, la misma con cuyas hojas, según la tradición, Adán y Eva se taparon sus vergüenzas. Un árbol originario de Eritrea que desde el Mediterráneo se extendió por el mundo con hibridaciones sucesivas que dieron lugar a todas las ficaceas. De hecho, la Ficus carica, la variedad más extendida, deriva de la palmata. Se llama Ficus carica porque procede de la región de Caria en la antigua Mesopotamia”. 
     Monserrat aceleraba el paso a medida que desde cada árbol visualizaba el siguiente. Aquí tienes una variedad que denominamos Sangre de Cristo, oriunda de Catamarca, en Argentina. Allí las higueras que se dan en el monte Calvario donde crucificaron a Jesucristo. Y estas otras, próximas al lugar donde fusilaron al Che Guevara. Hemos llegado a la más apreciada, el Ficus sycomorus. Cuenta la tradición que la Sagrada Familia, tras abandonar Judea camino de Egipto huyendo de las iras del rey Herodes, se cobijó bajo su sombra en un lugar llamado Matarella. Razón por la que es tenida por una higuera sagrada por los coptos cristianos de Egipto que se nombra en la Biblia en reiteradas ocasiones. No es la única con resonancias religiosas. Tras la crucifixión de Jesús, María madre se trasladó a Éfeso, en Turquía. Esta higuera se encontraba al lado de la casa donde vivió durante 32 años. Se llama Mary Mother, madre de Dios. Fíjate en la Ficus religiosa, la higuera de las pagodas que me trasportaron desde Nepal, asociada al nirvana y el budismo. Por supuesto, tenemos higueras relacionadas con personajes famosos, Miguel Hernández, García Lorca, Antonio Machado o Rosalía de Castro”. 
Café de higos, elaborado por Montserrat Pons, en Mallorca
     Nos faltaba la última estación del recorrido, una tienda donde comercializa toda suerte de derivados de sus higos, en almíbar, secos, convertidos en mostaza, en el llamado pan de higos, o en símil de café, aparte de vinagre y vino de higos. Y por supuesto higos frescos, recién recolectados, que vende al peso. 
     ¿Cómo organizan las visitas?, fue mi última pregunta. “Todo a través de nuestra web, nada más recibir la solicitud, nosotros respondemos con indicación del día y la hora disponibles. El coste son cinco euros por persona, incluida una degustación final a modo de cortesía. Y si alguien desea recolectar higos por su cuenta, le proporcionamos una cesta para que se desplace libremente por la finca. Los higos los cobramos a cinco euros el kilogramo”. 
Higos en almíbar, elaborados en la plantación de Pons en Mallorca
Lo hemos leído aquí
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8/10/2022

Gameleira y la Iglesia del Senhor Bom Jesus do Matozinhos, distrito de Barra do Guaicuí - Várzea da Palma (Brasil)

JANAINA CALAÇA
Gameleira de la Iglesia  

(Fotos de 2012)


Estas son las ruinas de la iglesia de Bom Jesus do Matozinhos en el distrito de Barra do Guaicui de Várzea da Palma en el norte de Minas, que una vez estuvo sumergida en las aguas del río São Francisco (popularmente Velho Chico) y ahora es un lugar rodeado de leyendas.
      Mientras el barco del cine* del río São Francisco iba hacia Barra do Guaicuí, pensé en las historias inquietantes que había escuchado durante los días que anticipaban a nuestra llegada a la ciudad. Sentía una mezcla de fascinación y miedo… El mismo lugar que alberga una iglesia envuelta en misterios, también guardaba historias de chicos demoníacos que corrían tras los visitantes y forasteros con varitas (con intención de azotar las piernas) y tirarles semillas de ricino para espantarlos. La última gran broma fue tirar una piedra a una enorme colmena y que los monitores de "Cinema no Rio" tuvieran que tirarse al suelo y taludes para protegerse de las abejas “Zoropas”. Pero mas que el miedo a correr de un lado a otro con chicos pegados a mis talones, pasé los primeros días con la imagen de una extraña iglesia vista desde el río cuando nos acercáramos a Barra do Guaicuí.
     No me había dado cuenta de que el barco disminuía su ritmo, cuando me encontré con la extrañísima imagen de la iglesia del Senhor Bom Jesus do Matosinho, reinando absolutamente en lo alto del talud, con un gigantesco árbol en lo alto del techo. A su alrededor los chicos de Barra do Guaicuí, como guardianes de las ruinas, nos miraban con curiosidad y comencé a imaginar con qué tipo de travesura pensaban recibirnos. ¿Semillas de ricino? ¿Varitas? ¿Abejas? A pesar del miedo a ser perseguido por un puñado de mocosos, me las arreglé para prestar más atención a la iglesia que a la posibilidad de rodar por un talud considerable.
     Cuentan las historias que, hace mucho tiempo, el Velho Chico (río São Francisco) en una de sus crecidas, cubrió con sus aguas esta antigua iglesia, que guardaba entre sus muros, el triste recuerdo de un padre que había ahorcado a su hijo en esas tierras. Quizás el São Francisco, padre de tantos ribereños, se rebeló con violencia y decidió limpiar con sus aguas la memoria de esta tragedia familiar. Nadie lo sabe… El Velho Chico, sin embargo, tras su silencioso barrido, un día decidió retraer los brazos y dejar que la historia siguiera su curso. Con la sequía y con el nivel del río más bajo, la iglesia reapareció después de su larga temporada entre las aguas y los peces, trayendo en su techo una Gameleira gigantesca (Ficus gomelleira).
     Hoy la iglesia guarda, en su techo, el inmenso árbol, que allí nació y se incrustó en sus paredes como un mural, viviendo ambos en una extraña simbiosis. La Gameleira fue quizás la respuesta de vida de Velho Chico por la muerte de un hijo por parte de su padre. La vida pudo haber continuado en ese tronco, en esas hojas, en esa extraña presencia. Mientras todos desembarcaban y yo me preparaba para escalar un talud más, me pregunté si le tenía más miedo al alma perdida o las historias de niños demoníacos, con sus semillas de ricino, varitas y abejas "Zoropa" y cómo habíamos pasado toda nuestra existencia con miedo tanto a la vida como a la muerte.

*Una de las misiones del proyecto "Cinema no Rio São Francisco", además de acercar el cine a las poblaciones ribereñas del Velho Chico, es mapear los personajes de las ciudades (que reúnen historia e “historias”) y las manifestaciones culturales de la región, como una forma de rescatar y preservar la memoria de estos lugares. A lo largo de cada edición se escuchan historias, se catalogan y muchas de ellas aparecen en documentales producidos por el proyecto, para ser proyectados antes de la programación oficial de películas. (...) los pequeños documentales producidos por Cinema no Rio São Francisco se convierte en una forma de entrar en contacto con su propia identidad. Hay ciudades, sin embargo, donde no es el pasado lo que más llama la atención, sino el presente. En el caso de Barra do Guaicuí, la fascinación de los chicos de la ciudad por el funk acabó convirtiéndose en el tema del documental de la ciudad. El río São Francisco tiene 2830 km y una cuenca superior a la superficie de España.

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En Marzo de 2020, la municipalidad decidió desmochar el árbol porque la iglesia amenazaba ruina

   
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4/01/2020

Los puentes de Meghalaya

NATHALIE GEORGES
Los puentes vivientes de Meghalaya, India
 
Hace más de quinientos años, en el estado indio de Meghalaya, los habitantes comenzaron a construir puentes con raíces de árboles. Los llamados "puentes vivientes" o "puentes raíz" son indispensables para la población local.

Francia, 2019, 25 min.
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8/30/2017

MIKE SHANAHAN (BBC Earth) 
 La increíble historia del árbol que más ha influido en la historia de la humanidad
Las higueras están presentes más que ninguna otra especie vegetal en la historia de la humanidad (Foto Almany).
Hace más de 2.000 años le cortaron una rama a un árbol importante. La orden la dio Ashoka El Grande, emperador de India, y se dice que fue bajo este mismo árbol que Buda alcanzó la iluminación. Ashoka le otorgó estatus de realeza a la rama, y la plantó en un vaso de oro sólido.
      Esta historia, basada en el poema épico el Maja-vansha ("El gran linaje"), gira en torno a una especie de higuera que los científicos llaman Ficus religiosa.
      Sin embargo, esta no es la única especie de ficus. Hay más de 750 tipos, y ninguna planta ha influido tanto en la imaginación en el transcurso de la historia.

Raíces aéreas
      La mayoría de los ficus entierra sus raíces bajo la superficie, pero el higo estrangulador y sus similares presume de ellas mostrándolas al público.
      Los higos estranguladores son plantas extraordinarias que crecen de semillas que sueltan las aves y otros animales en lo alto de otros árboles.
El higo es alimento de muchos animales (Foto Almany)

Escudo de Barbados
Escudo de Indonesia
      Desde ahí lanzan sus raíces aéreas que van haciéndose más gruesas, hasta cubrir al árbol que les ha servido de anfitrión. Algunas veces, se transforman en una suerte de mallas vivientes, con un tamaño colosal, que llegan a ahogar y matar al árbol que han invadido. Dos países tienen higos estranguladores como parte de sus escudos de armas. Uno es Indonesia, donde el árbol simboliza la unidad dentro de la diversidad, mientras que sus raíces colgando representan las numerosas islas que componen la nación.
      Y el otro es Barbados, que debe su nombre a la imagen que vio el explorador portugués Pedro a Campos, cuando su barco llegó a la isla en 1536. El marino encontró muchos higos estranguladores que crecían a lo largo de la costa, del tipo llamado Ficus citrifolia. Eran masas de raíces marrones y rojizas colgando de las ramas de los árboles, como mechones de pelo enmarañados. Por eso a Campos nombró la isla de Los Barbados ("los barbudos").

Testigo de la historia
Photo Darma CC 2.0
      Sin embargo, los higos estranguladores ya habían conquistado la mente humana desde hacía mucho antes. Budistas, hinduistas y jainistas han venerado esta especie durante más de dos milenios.
      El mismo árbol aparece en los himnos de batalla cantados por el pueblo védico hace 3.500 años. Y, 1.500 años antes, apareció en los mitos y el arte de la civilización del Valle del Indo.
      En algunos casos se presentan en historias de ficción, folclore y ritos de fertilidad.
      El más notorio es el baniano indio (Ficus benghalensis), un árbol tan grande que de lejos puede parecer un pequeño bosque.
      Se dice que un baniano en Uttar Pradesh es inmortal.
Al sur de ese país, en Andhra Pradesh, otro ejemplar surgió donde una mujer se arrojó a la hoguera funeraria de su esposo y murió. Ese árbol puede proveer refugio a 20.000 personas.

Alimento indispensable
Los higos están cargados de fibra, vitaminas y minerales.
      Los primeros europeos que disfrutaron de la sombra de un baniano fueron Alejandro Magno y sus soldados, quienes llegaron a la India en 326 a. C.
      Sus historias de este árbol pronto alcanzaron al filósofo griego Teofrasto, el fundador de la botánica moderna. Teofrasto había estado estudiando la higuera comestible, Ficus carica, y vio que insectos diminutos entraban o salían de los higos.
      Pasarían más de 2.000 años antes de que los científicos se dieran cuenta que cada especie ficus tiene sus propias avispas polinizadoras. Del mismo modo, cada especie de avispa de higuera sólo puede poner sus huevos en las flores de sus higos compañeros. Esta relación comenzó hace más de 80 millones de años y ha moldeado el mundo desde entonces.

Comida todo el año
      Las especies de ficus deben producir higos durante todo el año, para asegurar que sus avispas polinizadoras sobrevivan. Esta es una gran noticia para los animales que comen frutas, que de otro modo tendrían dificultades para encontrar comida durante gran parte del año. De hecho, los higos sostienen más especies de vida silvestre que cualquier otro tipo de fruta.
      Hay más de 1.200 especies que comen higos, incluyendo una décima parte de todas las aves del mundo, casi todos los murciélagos de frutas conocidos y decenas de especies de primates. Por ello, los ecologistas opinan que si esta especie desaparece, todo lo demás colapsaría.
      Los higos no solo alimentan a los animales. Para algunos, la presencia durante todo el año de higos maduros, habría ayudado a sostener a nuestros primeros antepasados.
Incluso, dicen que los higos de alta energía, estarían relacionados con el desarrollo de cerebros más grandes en nuestros predecesores.
El baniano puede alcanzar proporciones impresionantes. (Foto August Muench CC 2.0)

      También hay una teoría que sugiere que nuestras manos evolucionaron como herramientas para evaluar cuáles higos son suaves, y por lo tanto dulces y ricos en energía.

Domesticadas
      Las especies de ficus se encuentran entre las primeras plantas domesticadas, hace varios miles de años. Los antiguos egipcios se apoderaron de una especie llamada Ficus sycomorus, cuyas avispas polinizadoras estaban extintas localmente o nunca habían llegado al lugar. Esto les impediría producir una sola higuera madura. Pero gracias a un golpe de suerte o de ingenio, los agricultores desarrollaron un método para engañar al árbol y así madurar sus higos, sacándoles un tajo con un cuchillo. En poco tiempo, los higos eran un pilar de la agricultura egipcia.
Los agricultores incluso entrenaron monos para trepar árboles y cosecharlos.

Creencias
      Los faraones llevaron higos secos a sus tumbas, para alimentar sus almas durante el viaje a la otra vida. Creían que la diosa madre Hathor emergería de una higuera mítica, para darles la bienvenida al cielo.
Un puente hecho de raíces de dos árboles de higo de Ficus elastica. (Foto Aditi Verma)
      El rey Nabucodonosor II los plantó Ficus carica en los jardines colgantes de Babilonia. El rey Salomón, de Israel, los alabó con canciones. Los antiguos griegos y romanos dijeron que los higos eran un regalo del cielo.
      Su atractivo quizás se deba a otro atributo crucial. Aparte de ser dulce y sabrosos, también contienen fibra, vitaminas y minerales. Un ejemplo famoso del poder sanador de los higos aparece reseñado en la Biblia. Ezequías, rey de Judá, estaba al borde de la muerte con una plaga de furúnculos, pero logró recuperarse después que sus sirvientes aplicaron a su piel una suerte de pasta hecha con higos picados. Los medicamentos desarrollados durante milenios en todo el trópico han utilizado no solo el fruto, sino su corteza, hojas, raíces y el látex que desprende.

Ocultando ruinas
     Los árboles de higos también han ocultado ruinas de antiguas civilizaciones.
Por ejemplo, las grandes ciudades de la civilización del Valle del Indo se multiplicaron entre 3300 y 1500 a.c., luego desaparecieron de la historia hasta 1827, cuando un desertor de la Compañía de las Indias Orientales, llamado Charles Masson, se topó con ellas.
      En ese momento, gigantescos árboles estranguladores dominaban el paisaje, y las ruinas sobresalían de misteriosos montículos.
      El colapso de esta civilización se debió a una prolongada sequía, y lo mismo ocurrió con las pirámides mayas de Tikal, en Guatemala.
En Krakatoa, la vida quedó erradicada de la isla en 1883, luego de la erupción del volcán. Los higos fueron excelentes vehículos para estimular la formación de las áreas boscosas nuevamente.
      Basándose en esto, los científicos están replicando este efecto a lo largo del trópico, plantando higueras para acelerar la regeneración de la selva tropical en áreas donde se han perdido árboles debido a la tala.

Contra el cambio climático
      La capacidad de las higueras para regenerar la vegetación, no es el único elemento que permite combatir el cambio climático. En el noreste de India, la gente estimula a las raíces de los higos para que crucen los ríos, y así formar puentes naturales para cuando llegan las temporadas de crecidas, las cuales suelen cobrar vidas.
      En Etiopía, los higuerones están ayudando a los agricultores a adaptarse a la sequía, proporcionando sombra vital a los cultivos y forraje para las cabras.
Estos dos enfoques también pueden aplicarse en otros lugares donde se experimentan condiciones extremas.
      La larga historia de 80 millones de años de las higueras, es un recordatorio de que nosotros somos los que llegamos los últimos a poblar la Tierra.
Sin duda, nuestro futuro estará más seguro si incluimos estos árboles en nuestros planes.
Lee la historia original en inglés en BBC Earth

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6/14/2016

MEGHALAYA - India
Donde los puentes se plantan 

Es uno de los más bellos ejemplos de arquitectura sostenible y de cómo, a pesar de todo, el hombre puede vivir en paz con la naturaleza. Cherrapunji es un pequeño núcleo del estado de Meghalaya (encima de la nubes), India, que tiene dos récords Guinness: el la máxima cantidad de lluvia durante un año, 22.987 mm entre Agosto de 1860 y Julio de 1861, y la máxima cantidad de lluvia durante un mes, 9.300 mm en Julio de 1861. Lugar de intensísimas lluvias, uno de los lugares más húmedos del mundo y conocido por sus ríos torrenciales. Y aquí, para salvar esos torrentes, los puentes no se construyen, más bien se plantan.
La tribu Khasi, con el fin de establecer una comunicación entre las orillas de los ríos ingenió una técnica prodigiosa, el trenzado de las raíces de determinados árboles, una técnica increíble para crear puentes. Los habitantes usaron su ingenio y utilizaron a la propia naturaleza.
Estos puentes están tejidos cuidadosamente con las raíces de los árboles de Ficus elastica, una especie de higuera, de rápido crecimiento, que los lugareños plantan a orillas de los ríos. Un puente no se consolida hasta pasados 15 años desde su trenzado inicial. Una vez consolidado puede soportar el peso de más de 50 personas.
Raíces aéreas del Ficus elastica
El proceso de creación de estas estructuras se transmite de generación en generación. El árbol, guiado por la mano del hombre, es“obligado” a enlazar una y otra orilla para crear una estructura funcional.
Es el trenzado de las raíces aéreas el que el hombre guía para darle la forma deseada. Con el tiempo estos puentes se consolidan, su estructura continúa fortaleciéndose pudiendo llegar a pervivir más de 500 años. El crecimiento en altura del árbol da la posibilidad de crear un segundo nivel en el puente.

Fotografías de Root Bridges

Vídeo











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8/21/2010

RABINDRANATH TAGORE (India, 1861-1941) 
The banyan tree

O you shaggy-headed banyan tree standing on the bank of the pond,
have you forgotten the little chile, like the birds that have
nested in your branches and left you?
Do you not remember how he sat at the window and wondered at
the tangle of your roots and plunged underground?
The women would come to fill their jars in the pond, and your
huge black shadow would wriggle on the water like sleep struggling
to wake up.
Sunlight danced on the ripples like restless tiny shuttles
weaving golden tapestry.
Two ducks swam by the weedy margin above their shadows, and
the child would sit still and think.
He longed to be the wind and blow through your resting
branches, to be your shadow and lengthen with the day on the water,
to be a bird and perch on your topmost twig, and to float like
those ducks among the weeds and shadows.
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12/04/2009

CALCUTA y su Ficus benghalensis

EL GRAN "Ficus bengalensis" DEL JARDÍN BOTÁNICO DE CALCUTA-INDIA

Cuando mi amigo Dani decidió realizar la ruta del descenso del Río Ganges sabía que me iba a traer noticias de uno de los árboles míticos de Asia. Este gran Ficus benghalensis ocupa una gran extensión de terreno, aproximadamente un campo y medio de fútbol, así que su primera pregunta fue: ¿cómo hacer una foto, no a un árbol, sino a lo que parecía un bosque?. He aquí las fotos que me trajo y que deseo, con su consentimiento, compartir con vosotros.
Los ficus tienen raíces aéreas y cuando éstas alcanzan el suelo toman los nutrientes y agua, al igual que lo harían por el tronco inicial. Las raíces aéreas engrosan y soportan el peso de las nuevas ramas.

Datos del árbol:
Nombre: Ficus benghalensis
Familia: Moraceas
Edad: 250 años aproximadamente
Extensión de la copa: 14.428 metros cuadrados
Diámetro de la copa: 450m aproximadamente, ya que no es regular
Altura máxima: 25m
Número de pies (tronco-raíces): 2880
Tronco principal: Se eliminó en 1925 por estar podrido (tenía, a 1,7m de altura, un grosor de 15,7m)
Son muchos los pueblos de oriente que se protegen, a pesar de su frágil madera, bajo el ficus, tanto del inclemente sol como de las tormentas.




Las débiles raíces del exterior del árbol están protegidas por cañas de bambú

Fotos: Daniel Pérez Remón, gracias
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