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3/30/2022

Faux de Verzy, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA 
Las hayas tortuosas
En otoño es el momento en el que suelen hacerse muchas fotos de los hayedos, mientras van cambiando el color y empezando a tirar sus hojas. Para compararlas con la especie tipo, traigo ahora aquí estas fotografías de hayas “tortuosas” que en Francia son conocidas desde el siglo VI como las “faux de Verzy”, por encontrarse en los bosques de Verzy, (departamento de Marne, en el norte de Francia), aunque hay ejemplares en otros tres emplazamientos, así como en otras naciones como Alemania, Dinamarca o Suecia, donde, el lugar donde crecen, es conocido como ′′el bosque del Troll" -se decía que los trolls retorcieron sus ramas antes de seguir adelante-. 
     Su nombre científico, Fagus sylvatica var. tortuosa, le fue dado por Pierre Denis Pépin, botánico que las describió en 1861. Suele ser de poca altura, tronco tortuoso y ramas retorcidas, encorvadas y pendulares que les dan un aspecto parecido al de un paraguas. Su crecimiento es muy lento, extendiéndose mas a lo ancho que a lo alto. No se conoce la causa de la rareza de esta variedad, nombrando la simple mutación genética, las propiedades del suelo o la adaptación para encontrar luz en una densa semioscuridad,... pero sólo son suposiciones. Las semillas de estas hayas se comportan como las habituales, por lo que sólo se obtienen especímenes de esta categoría por vía vegetativa. 
     Se puede ver ejemplares en algún jardín botánico, en algunos parques públicos, e incluso pueden adquirirse en algunos viveros. 
Foto 1
     Este ejemplar de la Foto 1 crece en el jardín botánico de Bayeux (Francia), siendo su espécimen más espectacular. Fue declarada monumento natural en 1932 y como “Árbol notable de Francia” en el año 2000. Se estima que fue plantada hacia 1860. Actualmente tiene 40 metros de diámetro de copa.

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12/18/2021

Misión: Proteger el Hayedo de Zilbeti (2 de 3)

CLEMENTE ÁLVAREZ, en "El País"
Hayedo de Zilbeti: un ‘guernica’ forestal

Hace ocho años, vecinos de Valle de Erro, en Navarra, cargaron un generador eléctrico en un tractor y lo llevaron al hayedo de Zilbeti. Allí, de noche, enchufaron un proyector con una imagen del cuadro del Guernica y dirigieron la luz contra los árboles. La genial obra de Picasso apareció así en mitad del bosque, diseminada por una treintena de hayas, en un valioso monte que iba a ser arrasado para abrir una cantera de la empresa Magnesitas Navarras. “Nos dijeron que teníamos que salir en la prensa, que había que conseguir que esto se viera”, cuenta Edurne Errea (Aurizberri/Espinal, 1987), que sin tener mucha idea de dibujar subió al hayedo varias gélidas noches para pintar el Guernica: “Para nosotros representaba la supervivencia en medio de la destrucción”. Primero dibujaron el contorno de la imagen proyectada sobre los troncos y luego numeraron cada fragmento de la obra según el color que debía llevar. Cuando lo tuvieron listo, unos cuantos días después, llamaron a más gente de los pueblos, repartieron pinceles y se pusieron todos a colorear los árboles.
       En pleno otoño de 2020, este bosque caducifolio del Pirineo navarro huele a tierra mojada y en el paisaje empiezan a aparecer los primeros amarillos; pronto irán encendiéndose todavía más las hojas, multiplicándose las pinceladas de ocres, rojos, naranjas. Aunque la mayoría de esta masa forestal está formada por hayas, también se pueden encontrar arces, robles, castaños, alisos, avellanos, bojes… Una selva de tonalidades en la que los musgos y acebos aguantarán verdes aun cuando el resto de hojas muden de color y caigan al suelo. El hayedo de Zilbeti se salvó tras una sentencia del Tribunal Supremo de 2017 que tumbó el proyecto minero para extraer magnesita. Aunque los promotores defendían que la cantera afectaba directamente solo a un 0,25% de las más de 9.000 hectáreas de la Zona Especial de Conservación Monte Alduide, el fallo destacaba que de llevarse a cabo se incumplirían la mayoría de los objetivos del plan de gestión de este valioso espacio protegido de la red europea Natura 2000. Del  Guernica ya sólo quedan hoy restos descoloridos en algunos troncos, pero estos árboles se han convertido en un símbolo de resistencia. Con sus pinceles, los vecinos rebeldes de un valle de apenas 800 habitantes, consiguieron que su bosque saliera en los periódicos y que la gente viniera a verlo. Tuvieron que repintarlo de nuevo dos veces más, por la lluvia y por las pintadas encima a favor de la cantera.
     
El hayedo de Zilbeti, al norte de Navarra, donde hace ocho años una iniciativa ciudadano-artística salvó el bosque de una tala masiva. JUAN MILLÁS
     “En estos valles, el bosque es una parte muy esencial de la vida de las personas”, incide Errea. Cada año, en estos pueblos se reparte a cada casa un lote de árboles, cuatro o cinco ejemplares, unas 10 toneladas de madera. “Las familias tienen que tirarlos y partirlos, pues será con lo que se calienten en invierno”, explica esta vecina de Espinal (250 habitantes), que añade: “Aparte de los árboles y los animales, el hayedo representa un espacio de ocio y nos da hongos en otoño, pero sobre todo nos hace ser quienes somos, vivimos en un bosque, es nuestra esencia”. El proyecto de la cantera surgió en plena crisis económica, cuando más se necesitaban los puestos de trabajo, por eso hubo mucha tensión en los pueblos cuando una parte de los habitantes salió en defensa del bosque.
   
Restos del Guernica pintado hace ocho años en el hayedo de Zilbeti (Navarra) tal y como están en la actualidad. JUAN M.
    El hayedo de Zilbeti suena a agua y madera. Dentro de este bosque mágico se escuchan el rumor del río y las gotas de lluvia al caer sobre las hojas. Pero sobre todo sorprende el repiqueteo de los pájaros carpinteros contra los troncos. Con unos 25 centímetros de tamaño y un llamativo plumaje negro y blanco, el pico dorsiblanco es uno de los carpinteros más escasos del país y una de las razones de que los tribunales pararan la cantera. Esta ave en peligro de extinción vive acantonada en unos pocos bosques del Pirineo navarro, resonando su alegre tamborileo en la misma zona donde estaba proyectado el agujero de la mina a cielo abierto. “¿Acaso el pájaro carpintero no tiene alas para volar si se abriese una cantera?”, llegó a decir el alcalde de Valle de Erro, Enrique Garralda, para defender el proyecto minero. Así figura en un artículo de 2015 recogido en el álbum de recortes del que va pasando las hojas Juan Luis Martínez Sagardía en su casa de Zilbeti, una localidad en la que apenas viven 30 personas todo el año. “Esta vez ha salido bien, pero no es lo habitual que se salve el bosque”, señala el presidente de la coordinadora en defensa del monte Alduide, que reclama más apoyo para la gente que queda en los pueblos.
Madera de haya para el uso de los vecinos. JUAN MILLÁS

     Mientras tanto, Magnesitas Navarras ha comenzado los trámites para abrir otra cantera en el paraje de Artesiaga, ahora en el valle de Baztán, pero también dentro de la ZEC Monte Alduide. “Hoy nos quedan de siete a ocho años de mineral en el yacimiento que estamos explotando en Eugi y la alternativa es el proyecto en la zona de Artesiaga”, afirma Javier Creixell, director general de esta empresa. “En Zilbeti el proyecto era técnicamente impecable, pero es cierto que nos llevamos un buen varapalo, de ahí hemos aprendido”, subraya. “No supimos explicarlo”. La empresa tuvo entonces todos los apoyos de las administraciones locales, pero se topó con este puñado de vecinos rebeldes, ayudados por la organización SEO/BirdLife. “Ahora siento el bosque como más nuestro”, comenta Edurne Errea, que asegura que el Guernica no se volverá a pintar a pesar de las peticiones. “Ya con la sentencia, el hayedo tiene que volver a su ser, que es la idea de todo esto, nosotros nos nutrimos del bosque mientras vivimos aquí y luego lo dejamos para que puedan seguir usándolo las futuras generaciones”.

El pueblo de Zilbeti, donde viven apenas 30 personas. JUAN MILLÁS

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1/31/2020

JONATHAN RUBINES GARCÍA, en Euskonews
La apuesta de aizkolaris que acabó con las hayas más grandes de Euskadi
El aizkolari Luxia (Juan José Narvaiza) durante la prueba de corte del Airoko-pago. Foto: CC BY-SA Indalecio Ojarguren – Gure Gipuzkoa.
     Es posible que junto con las traineras, las competiciones de corta de troncos sean los dos deportes rurales vascos con mayor tradición y popularidad. La Aizkora tiene posiblemente su origen en la corta de árboles para su uso en el carboneo, y por tanto está profundamente arraigada a la historia y la economía rural vasca.
2-El aizkolari Luxia (Juan José Narvaiza) 

     Para las pruebas de aizkolaris se utilizan generalmente hayas verdes, sin nudos a la vista. Los concursos y campeonatos consisten en cortar un número determinado de troncos, siendo el ganador el que lo consigue en el menor tiempo posible. Aunque las pruebas oficiales comenzaron en 1950, desde el siglo XIX las apuestas ya eran muy habituales. Existen multitud de modalidades y condiciones, desde un desafío entre aizkolaris, una prueba por parejas, incluso un aizkolari contra una pareja. Cuanto más espectacular es la competición, mejores las apuestas; esa es la clave.
     Durante la primera mitad del siglo XX los aizkolaris comienzan a ser deportistas conocidos y generan una gran afluencia de público en las plazas de toros de Tolosa, Azpeitia, Donostia y Eibar entre otros lugares. La prensa llena titulares con Santa Agueda, Atxumberria, Keixeta, Kotaberri, Arria, Corta o Luxía. Estos dos últimos aizkolaris, Antonio Soraluze “Corta” (Azkoitia, 1918) y Juan José Narbaiza “Luxía” (Azkoitia, 1921), participaron cada uno por separado en un desafío nunca antes visto. Si lo normal es que los troncos de haya para las competiciones midan de circunferencia entre 36 pulgadas “oinbetekoak” (91,44 cm) y 72 pulgadas “oinbikoak” (182,88 cm), a veces 80 pulgadas (203,20 cm) y excepcionalmente 108 “kanak” (274,32 cm), su reto consistía en tratar de cortar las dos hayas más grandes conocidas en Euskadi: el hacha frente a dos gigantes de más de 160 pulgadas.

Dos desafíos con diferente final

     Las dos hayas procedían del mismo monte, el de Nabarniz (Bizkaia). Aun hoy sobrevive algún retazo de hayedo entre plantaciones de coníferas. Como si fuesen ciudadanos del pueblo, los árboles tenían nombre propio, y su destino, aunque separado en un principio, tiene curiosamente un final común.
     Corta, con sus 1,86m y 100kg de peso, aunque especialista en troncos de 36 pulgadas decidió enfrentarse a “Artagoitiko pague” (o Artegoitiko pague), una inmensa haya brava de 169,3 pulgadas de circunferencia (430 cm de circunferencia o 137 cm de diámetro). La tronza cortada para el evento pesaba 4.000kg y mostraba en su corte los 167 anillos de crecimiento del árbol. Hicieron falta 10 hombres y dos días de trabajo para abatir el árbol, y ocho pares de bueyes para trasladarlo hasta el probadero1. La apuesta consistía en descuartizar el colosal tronco en menos de 120 minutos, jugándose 20.000 pesetas de la época. La prensa local se deshizo en elogios ante la hazaña2,3,4, que consiguió en una hora, 47 minutos y 17 segundos, y tras 3.295 golpes, habiendo utilizado 11 hachas diferentes. La descripción periodística incluía los momentos previos a la cita con los gritos de apuestas, la estrategia seguida por Antonio Soraluze y las reacciones de los espectadores del campo de futbol de Marquina (Bizkaia). El espectáculo tuvo lugar el domingo 17 de julio de 1949.

3- Leñadores junto a al tronco de Artagoitiko pague recién derribado.
Fotografía: © Euskal Museoa Bilbao Museo Vasco
     Una semana más tarde, el 25 de julio, esta vez en el frontón de Deba, Luxía repetía modalidad de desafío pero enfrentándose al haya brava más grande de Euskadi, “Airoko pague”. La apuesta, este vez de 50.000 pesetas, consistía en cuartear al coloso de 185 pulgadas de circunferencia (470 cm de circunferencia o 149,7 cm de diámetro, aunque en su parte más ancha cerca de la base llegara a 210 cm de diámetro) en 120 minutos. El reto congregó a miles de espectadores, entre los cuales acudieron algunas personalidades como el Sr. Areitza, embajador de Argentina5. A doce minutos de finalizar el reto, exhausto por el calor, Luxía abandonó, no pudiendo completar el reto y perdiendo por tanto la apuesta. Entre los espectadores se especulaba que “Airoko Pague” era en realidad un haya trasmocha (pago-motxa) y no un haya brava (pago-lixarra), y que las características de la madera hacían imposible el lance. La prensa no fue benévola con su fracaso5 y no dudó en compararle con el éxito cosechado por Corta la semana anterior5, 6, dedicándole algunos diarios tan solo una triste columna7. Apenas se aportan datos técnicos y las noticias divagan sobre aspectos banales, como el aspecto físico de Juan José o la bebida que le daban sus entrenadores. En este caso, David no pudo vencer a Goliath, aunque paradójicamente el gigante estaba muerto desde el primer momento.
     La Asociación de Ciencias Aranzadi recoge entre las comunicaciones recibidas en 1949 un artículo8 relativo a las competiciones de Corta y Luxía, donde se critica el afán de espectacularidad de la corta de troncos, sin tener en cuenta el valor intrínseco de la singularidad de los árboles cortados para este fin. El texto, escrito el 17 de julio de 1949 no tuvo ninguna repercusión en prensa, tal y como indica la nota al pie de página del compendio de artículos. Son los únicos párrafos de la época que van más allá del deporte y las apuestas, y lanzan un mensaje crítico sobre la falta de ética ambiental o el escaso valor patrimonial que se le daba a los árboles añosos.

Las dos hayas juntas de nuevo
4- El aizkolari Corta (Antonio Soraluze)

     La historia de los dos gigantes no acabó en los duelos llevados a cabo en Marquina y Deba. La Asociación de Ciencias Aranzadi, en su recopilación de trabajos realizados en 19499 explica cómo, gracias a Don José Echeandia y a Don Castor Uriarte, se pudieron conseguir dos rodelas completas de ambas hayas. En los dos casos, fueron trasladadas a la Sala de Ciencias Naturales del Museo de San Telmo y más tarde al hall de entrada de la Sede principal de la Sociedad de Ciencias Aranzadi en Donostia. Las dos rodelas se encuentran juntas y etiquetadas, habiéndose indicado sobre los anillos de crecimiento de “Artagoitiko Pague” diversas efemérides de la historia del País Vasco (sobre todo de la historia de Aranzadi) desde su nacimiento en 1782 hasta su derribo en 1949. En el caso de “Airoko Pague”, se indica como 1774 su año de nacimiento, por lo que tenía 175 años en el momento en que se cortó. Don Cástor Uriarte no sólo consiguió una rodela de “Artagoitiko Pague” sino dos, donando la segunda al Euskal Museoa de Bilbao, una tronza de 127 cm de diámetro que recoge toda la historia del árbol, incluidas algunas fotografías que se incluyen en el presente artículo.
     Aunque existen sensibilidades a favor de la conservación de los árboles añosos y singulares a principios del siglo XX, no es hasta los años 80 y 90 cuando se desarrollan campañas específicas para la puesta en valor de estos ejemplares y su protección legal. Aunque hoy nos parece casi un crimen que se talasen semejantes hayas para una prueba deportiva, la sociedad de la época veía en los montes un modo de vida y una forma de aprovechamiento y no se contemplaban otras alternativas como el disfrute de los valores naturales, el valor de la biodiversidad, etc. Las dos rodelas que se conservan en la Sociedad de Ciencias Aranzadi son testigos de una parte de nuestra historia, y al contemplarlas hoy podemos constatar los cambios que se han producido en nuestra visión del medio natural en los últimos 70 años.

El autor del artículo junto a las dos rodelas presentes en la entrada de la sede de Aranzadi en Donostia.

1 Iñaki Egaña, 2009. Mil nuevas noticias insólitas del país de los vascos. Editorial Txalaparta.
2 En Markina, viendo “trabajar” a Corta. El Diario Vasco. 19 de julio de 1949.
3 A “Corta” le sobró tiempo para deshacerse de “Artegoitiko-pague”. Hoja oficial del lunes de la Provincia de Guipúzcoa. 18 de julio de 1949.
4 A Corta le sobró tiempo para despachar la famosa Artegoitiko Pague. La Voz de España Diario tradicionalista. 19 de julio de 1949.
5 “Luxía” no pudo con el “Airoko-Pagua”. El Diario vasco. 27 de julio de 1949.
6 Luxía no pudo con el “Airoko Pague”. La Voz de España Diario tradicionalista. 26 de julio de 1949.
7 “Luxía” fracasó en su intento. Hoja oficial del lunes de la Provincia de Guipúzcoa. 25 de julio de 1949.
8 Luis Peña Basurto, 1949. El árbol, el hacha y el deporte rural en Guipúzcoa. Artículo inédito.
9 Sociedad de Ciencias Aranzadi, 1949. Actividades del grupo Aranzadi. (http://www.aranzadi.eus/fileadmin/docs/Munibe/1949208209.pdf)
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Foto2: El aizkolari Luxia (Juan José Narvaiza) en el momento de comenzar la prueba de corte del Airoko-pago. Fotografía: CC BY-SA Indalecio Ojarguren – Gure Gipuzkoa.

Foto 4: El aizkolari Corta (Antonio Soraluze) durante la prueba de corte del Artagoitiko pague. Fotografía: © Euskal Museoa Bilbao Museo Vasco
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8/08/2018

MEIKLEOUR BEECH HEDGES 
de Escocia no descubierta
Meekleour Beech Hedge del Norte en julio de 2008
Meekleour Beech Hedge en julio de 2008
      El seto de Meikleour compuesto de hayas, ubicado cerca de Meikleour, Perth y Kinross, Escocia, en la A93 Perth - Blairgowrie Road, fue plantado en el otoño de 1745 por Jean Mercer y su esposo, Robert Murray Nairne en la finca Meikleour del Marqués de Lansdowne. Se dice que el seto crece hacia los cielos porque los hombres que lo plantaron fueron asesinados en la Batalla de Culloden .
     El seto se destaca en los Récords Mundiales Guinness como el seto más largo y más alto del mundo, alcanzando una media de 30 metros de altura (36m en el norte-24 m en el sur) y 530 metros de longitud.Se recorta una vez cada diez años (más o menos).

 
The Hedge from the South Durante el invierno, marzo de 2010
Durante marzo de 2010

Visto desde el norte, marzo de 2017
Visto desde el norte, marzo de 2017
Fotos de la red
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9/25/2013

DARK HEDGES - Irlanda del Norte

Este es uno de los más famosos túneles boscosos...
Dark Hedges (Setos oscuros de viejas hayas) es un tramo único de la carretera Bregagh cerca de Armoy en Irlanda del Norte. 
     Durante los últimos 300 años, las hayas que custodian ambos lados de la vía se han entrecruzado fuertemente para crear un túnel natural donde sombra y luz juegan a través de ramas entrelazadas.
     Esta hermosa avenida de hayas fue plantada por la familia Stuart en el siglo XVIII. La intención era impresionar a los visitantes mientras se acercaban a la entrada de su mansión georgiana, Gracehill House, que ahora es un club de golf. Dos siglos más tarde, los árboles siguen siendo un espectáculo magnífico y se han convertido en uno de los fenómenos naturales más fotografiados en Irlanda del Norte.
     Cuenta la leyenda que un ser sobrenatural, la "Dama Gris", ronda la delgada carretera que serpentea bajo las antiguas hayas. Silenciosamente se desliza a lo largo del borde de la carretera y se desvanece al pasar la última haya. Algunos dicen que el espectro es el fantasma de una sirvienta de la casa cercana que murió en circunstancias misteriosas hace siglos. Otros creen que es un espíritu perdido de un cementerio abandonado que se cree que está escondido en los campos cercanos. En la noche de Halloween, las tumbas olvidadas se abren y la Dama Gris es acompañada en su paseo por las almas atormentadas de los que fueron enterrados junto a ella.
     
     
                          
                         
      
       
       
       
       
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12/20/2011

100 años de la muerte de Joan Maragall

JOAN MARAGALL (Barcelona, 1860-1911)
La fageda d'en Jordá


Saps on és la fageda d'en Jordà?
Si vas pels volts d'Olot, amunt del pla,
trobaràs un indret verd i profund
com mai cap·més n'hagis trobat al món:
un verd com d'aigua endins, profund i clar;
el verd de la fageda d'en Jordà.
El caminant, quan entra en aquest lloc,
comença a caminar-hi a poc a poc;
compta els seus passos en la gran quietud:
s'atura, i no sent res, i està perdut.
Li agafa un dolç oblit de tot lo món
en el silenci d'aquell lloc profund,
i no pensa en sortir, o hi pensa en va:
és pres de la fageda d'en Jordà,
presoner del silenci i la verdor.
Oh companyia! Oh deslliurant presó!

Octubre de 1908

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8/29/2010

GUERAU DE LIOST (Olot, 1878-1933)
La fageda

Oh la gran fageda,
la dels troncs de seda
com vestit d'albat,
la de branques fines
i d'esmaragdines
fulles! agrisat,
un esquei s'enarca:
com feixuga barca
solea ton fullam,
ta catifa augusta
qui es tenyeix, adusta,
de colors d'aram.

L'esquirol s'aplana,
d'una branca blana
rosegant tranquil.
Una aranya amb pena
feinadora trena
son monòton fil.
Pàl·lida fageda
de fulgors de seda,
de fullatge verd,
dins el teu domini
l'aura d'extermini
temorega es perd.

Pál·lida fageda,
una mica freda
de beatitud,
dins ta fosca obaga
un camí divaga
d'èxtasi perdut.
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7/10/2010

GUERAU DE LIOST (Barcelona, 1878-1933)
Avets i faigs


Gòtics semblant el faig, l'avet,
puja, segur, l'avet ombriu,
rígid de fulles, d'aire fred,
car és d'un gòtic primitiu.

Amb son fullatge trèmul, net,
ben altrament, el faig somriu,
més joguinós que massa dret,
car és d'un gòtic renadiu.

L'avet és gòtic com el faig.
Són les agulles del bagueny
on de la llum es trenca el raig.

Són les agulles sobiranes
que, en les altures del Montseny,
del vent concerten les campanes.

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