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26 mayo 2025

MARÍA ANDRADE, LIFE Wood for Future, Abril 2025
Las choperas depuran las aguas contaminadas por fertilizantes agrícolas en la Vega-Granada
La investigación del IFAPA prueba la capacidad de este cultivo de aprovechar los nitratos en su crecimiento y evitar que contaminen las aguas subterráneas.
Wood for Future, estudio hecho en la finca del IFAPA

Una investigación realizada en el marco del proyecto europeo LIFE Wood for Future/Madera para el Futuro, liderado por la Universidad de Granada (UGR), ha puesto de manifiesto la capacidad de las choperas de depurar las aguas con nitratos procedentes de fertilizantes agrícolas y evitar que esas sustancias se filtren a las aguas subterráneas.
     El estudio llevado a cabo por el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA) de la Junta de Andalucía demuestra que este cultivo tradicional de la Vega de Granada aprovecha esos nutrientes en su crecimiento e impide que contaminen el acuífero de Granada, la masa de agua subterránea más importante de la provincia, que abarca 39 municipios, incluida la capital, y sobrepasa ampliamente los límites máximos de concentración de nitratos legalmente establecidos, de 37,5 mg/l en aguas subterráneas.
     En el ensayo realizado en la finca del IFAPA en el Camino de Purchil entre los años 2020 y 2022 se recogieron muestras de suelo a diferentes profundidades en tres ensayos de choperas con diferentes regímenes de riego entre abril y septiembre: sin limitaciones hídricas (riego por inundación cada dos semanas); con limitaciones hídricas moderadas (cada tres semanas); y con limitaciones hídricas severas (cada cuatro semanas), así como en zonas colindantes.

      “Los análisis revelaron que la cantidad de nitratos presentes en el suelo es mucho mayor en las parcelas sin cultivo y sin riego, y cómo su presencia disminuye en las parcelas con plantaciones de chopo, especialmente aquellas con riegos más frecuentes, ya que para que las plantas puedan absorberlos, los nitratos deben estar disueltos en agua”, explica la técnico especialista del IFAPA María Ángeles Ripoll. Así, la presencia de nitratos es mayor en las capas más profundas y aumenta notoriamente cuando la plantación se expone a limitaciones hídricas severas en todas las profundidades.
     Además, en las zonas colindantes a cada uno de las choperas a las que no llega el agua de los riegos la concentración de nitratos aumenta considerablemente respecto a las zonas a las que sí llega el agua pero no hay chopos, “donde al no haber vegetación los nitratos son lixiviados hacía horizontes más profundos, pudiendo alcanzar el nivel freático y contaminar las aguas subterráneas”.

     Esta investigación confirma estudios anteriores que demostraban que las choperas filtran las aguas residuales urbanas empleadas para su riego, ha recordado el coordinador del proyecto LIFE Wood for Future, Antolino Gallego. “El resultado de esta investigación, acompañado por el uso de las aguas regeneradas impulsado por la Junta de Andalucía, juega muy a favor de la sostenibilidad del sector del chopo, la salud pública y la biodiversidad de nuestras riberas de ríos y arroyos, pues garantiza la recarga de los acuíferos y manantiales con aguas limpias”, ha subrayado el catedrático de la Universidad de Granada. “Falta también que la Junta entienda este gran servicio que ofrecen gratis las choperas a todos los ciudadanos y se lo compense a los agricultores con la inclusión de este cultivo en los esquemas de ayudas agrarias”, ha concluido Gallego.

Otros beneficios del chopo

     Debido a su rápido crecimiento -pueden alcanzar unos 20 metros de altura en diez años-, el chopo tiene una gran capacidad de secuestrar CO2 de la atmósfera, hasta 20 toneladas al año, es decir, 30 veces más que los cultivos herbáceos por los que ha sido sustituido en la Vega de Granada. Además, las choperas tienen un papel protector frente a los gases y partículas contaminantes, procedentes fundamentalmente del tráfico rodado y las calderas de calefacción, y son capaces de amortiguar los efectos negativos de las intrusiones de polvo sahariano. También actúan como vaporizadores naturales, ya que aumentan la humedad del aire y disminuyen la temperatura entre 3 y 6 grados en verano. Por último, estos cultivos contribuyen a evitar la erosión del suelo y atraen una gran biodiversidad.

     LIFE Wood for Future/Madera para el Futuro, que ha obtenido financiación del Programa LIFE de la Unión Europea [LIFE 20 CCA/ES/001656] para el medio ambiente y la acción por el clima, está integrado por la Universidad de Granada, la Diputación Provincial, la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España, la Universidad de Santiago de Compostela y la spin-off 3edata.
     El proyecto, además de fomentar la recuperación de las alamedas de Granada con la constitución de la agrupación Marjal, que reúne a un centenar de productores, impulsa la creación de una industria maderera transformadora y la investigación de nuevos materiales para la construcción sostenible industrializada a través de la spin-off IberoLam Timber&Technology

Fotos: LIFE Wood for Future
https://www.elindependientedegranada.es/tags/economia/life-wood-for-future
https://www.elindependientedegranada.es/economia/estudio-demuestra-que-choperas-depuran-aguas-contaminadas-fertilizantes-agricolas-vega
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12 agosto 2017

REVISTA NATURE, en Sinc
El Amazonas captura menos carbono porque los árboles acortan su vida

Bosque amazónico en Brasil. /Peter van der Sleen.
     En las últimas décadas, la selva amazónica ha actuado como un gran sumidero de carbono ayudando a frenar el ritmo del cambio climático. Sin embargo, un artículo publicado hoy en Nature indica que esto comienza a cambiar. Los bosques están perdiendo su capacidad de capturar carbono de la atmósfera porque la tasa de mortalidad de los árboles se ha incrementado, según un amplio estudio que ha analizado datos de 30 años en una serie de parcelas forestales y en el que han participado casi 100 investigadores.
     El dióxido de carbono (CO2) es un ingrediente clave para la fotosíntesis, así que el aumento de su presencia en la atmósfera, inicialmente estimuló el crecimiento de los árboles de la Amazonia, que a su vez necesitaban absorber aún más carbono. Sin embargo, a más largo plazo este fenómeno ha tenido consecuencias inesperadas. Todas las fases de la vida de los árboles se aceleran, “viven más rápido”, dicen los investigadores, así que también mueren más jóvenes.
     Las tasas de mortalidad se han incrementado más de un tercio desde mediados de la década de 1980 y esto está afectando a la capacidad del Amazonas para almacenar carbono, según los datos recogidos en Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guayana y Guayana Francesa.
    “Todavía no entendemos lo suficiente cuál es la relación entre el crecimiento de los árboles y su mortalidad”, afirma en declaraciones a Sinc Roel Brienen, investigador de la Facultad de Geografía de la Universidad de Leeds, que ha liderado el trabajo. Por eso, aunque los niveles de CO2 sigan aumentando en el futuro, no cree que necesariamente la vida de los árboles siga acortándose.
     “Tiene que haber un límite, de la misma forma que existe un límite en la estimulación del crecimiento”, asegura, puesto que los nutrientes son limitados y el incremento de las temperaturas, que también prevé el cambio climático, podría frenar el crecimiento acelerado de la vegetación que se ha observado en la actualidad.
    Los científicos creen que las recientes sequías y las temperaturas inusualmente altas en la Amazonia también pueden haber tenido cierta influencia en estos resultados. Aunque el aumento de la mortalidad de los árboles comenzó mucho antes de la intensa sequía de 2005, la ausencia de precipitaciones parece haber incrementado las muertes de árboles en millones.
     En cualquier caso, el artículo no deja lugar a dudas sobre la pérdida de capacidad de esta región como sumidero de carbono. Desde los años 90, la cantidad de CO2 que almacena la biomasa de los bosques amazónicos ha disminuido a la mitad y en la actualidad ya ni siquiera absorben las emisiones de combustibles fósiles de América Latina.
     Los bosques almacenan carbono en forma de biomasa en sus tallos, hojas, raíces o en la materia orgánica del suelo. Por eso, estos nuevos datos son especialmente llamativos en relación con las previsiones sobre cambio climático, ya que muchos modelos dan por supuesto el aumento continuo del almacenamiento de carbono por parte de los bosques tropicales y ahora se demuestra justo lo contrario.

Reducir las emisiones, aún más necesario
     “Esperamos que este trabajo sirva de acicate para mejorar los modelos, que también deben simular la mortalidad de los árboles”, comenta Roel Brienen. “De las emisiones humanas de CO2, el 45% son absorbidas por el océano y la tierra, pero más de la mitad vuelve de nuevo a la atmósfera. Si observamos que otros bosques tropicales también pierden su papel como sumidero y esta situación continúa en el futuro, necesitaríamos recortes más profundos en las emisiones de gases de efecto invernadero”, declara.
     A partir de este trabajo, los científicos se plantean, por un lado, comprender mejor el aumento de la mortalidad de los árboles, y por otro, extender el estudio a bosques de todo el mundo a la vez que siguen vigilando la Amazonia.
     El trabajo publicado por Nature ha sido coordinado por la Red Amazónica de Inventarios Forestales (RAINFOR), una singular red de investigación dedicada a monitorear los bosques amazónicos en 321 parcelas forestales permanentes de la Amazonia distribuidas por los ocho países participantes y que juntas suman seis millones de kilómetros cuadrados. Los investigadores han identificado y medido 200.000 árboles y han registrado la muerte y el nacimiento de otros muchos desde la década de 1980.

Informción
http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-Amazonas-captura-menos-carbono-porque-los-arboles-acortan-su-vida
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