viernes, 30 de julio de 2021

RUMI -Jalal ad-Din Muhammad Din ar- (Afganistán, 1207-1273)

El árbol que andas buscando a veces se llama sol,
o también lago, o nube.
Pero también puedes llamarlo mar, arena o viento.
En cada uno de ellos encuentras el árbol de la vida.
Lo que te ha engendrado está producido por otro,
y así sucesivamente.
Lo que tú llamas padre, para otro es hijo.
Si te atienes a los nombres pierdes de vista el Uno.
Los nombres son muchos, mientras que el Uno es único.
Ese es el árbol que estás buscando.
Te has tomado tu misión al pie de la letra,
por eso has fracasado.
Así fue como descubrió las raíces del árbol,
buscando en su propio corazón.

 
Jalal ad-Din Muhammad Din ar- Rumi, místico y poeta persa, nació en el actual Afganistán. Rumi recibió en un principio la influencia del misticismo islámico o sufismo, influencia que impregnó tanto su lírica como su poesía didáctica.

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lunes, 26 de julio de 2021

Krapo arboricole nos presenta este corto

OLGA POLIEKTOVA - TATIANA POLIETKOVA
Mi abuelo era un cerezo
 

Cortometraje de animación producido en 2015. Versión original en ruso con subtítulos en inglés. Una pequeña, gran y maravillosa película.

     Es una película de recuerdo, contada por un niño sobre su visión de la vida y la muerte. También es la historia de un abuelo inusual, que podía escuchar la respiración de los árboles y que creía que una persona no puede morir si alguien todavía lo ama.
     La película ha dado la vuelta al mundo. Se ha proyectado en más de 170 festivales de cine, recibió más de 50 premios y fue nominado al Oscar al Mejor Cortometraje de Animación.

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jueves, 22 de julio de 2021

EUGENIO MONESMA (Huesca, 1956)
El aceite medicinal de enebro


En la actualidad, el uso generalizado de los medicamentos ha acabado con una serie de ancestrales prácticas medicinales y veterinarias que tenían como fundamento el uso de aquellos productos que la naturaleza ofrecía. Domingo Saura era un veterano experto en la fabricación de aceite de enebro que, en el año 2003, decidió cocer una hornada con algunos compañeros para obtener algunos litros de este producto medicinal.

 

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lunes, 19 de julio de 2021

Willow Tree, canciones

FAT FREDDY'S DROP
Willow Tree


I'm lust over like a Willow Tree
I'm lust over like a Willow Tree
come closer over like a Willow tree
come closer
I'm lust over like a Willow tree
I'm lust over like a Willow tree
come closer over like a Willow tree
come closer
come closer over like a Willow tree
come closer over like a Willow tree
come closer over like a Willow tree
ah ah ah.
I'm lust over like a Willow tree
I'm lusting over like a Willow tree
come closer over like a Willow tree
come closer over like a Willow tree
ah ah ah ah...
come closer over like a Willow tree
come closer
over like a Willow tree
come closer
over like a Willow tree
ah
over like the Willow tree
yeah
over like a Willow tree
come with your wanton fashion if that's what you think is good
come with your wanton fashion if that's what you think is good
come with your styling ways
come with your freaky ways
come with your wanton fashion if that's what you think is good
and the sun is shinning and it feels like home
like another wind gone from one day I roamed
I know I know in my heart is true
cause i miss you
I can fly
I can swim
but when I sleep I dream that I'm back home with you
when I dream my dream that I'm back home with you
when I sleep
Willow tree
Willow tree
ah ah ah ah...
saxo
I'm lust over like a Willow tree
I'm lust over like a Willow tree
I'm lusting over like a Willow tree
I'm lusting over like a Willow tree
Willow tree
Willow tree
I'm lusting over like a Willow tree
I'm lusting over like a Willow tree
I'm lusting over like a Willow tree
I'm lusting over like a Willow tree
I'm lusting over like a Willow tree

I'm lusting over right the Willow tree
I'm lusting over like a Willow tree
I'm lusting over like a Willow tree

come with your wanton fashion if that's what you think is good
come with your wanton fashion if that's what you think is good
come with your freaky ways
come with your sunny days
come with your wanton fashion if that's what you think is good
ah ah ah ah...
ah ah ah...
ah ah ah...
if that is what you think it's good
ah ah ah ah ah...
if that's what you think it's good
it's not the ways
if that's what you think it's good
come with your styling ways
if that's what you think it's good good
good good good
good good good
come with your styling ways
ah ah ah aaaah...
this one is ...
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viernes, 16 de julio de 2021

Drago de las Meleguinas, una despedida

 JUAN GUZMÁN OJEDA (Ing. téc. forestal)
Drago de las Meleguinas, ¿el más viejo del mundo?

De los árboles propios del relieve forestal canario, el drago es sin duda uno de los más renombrados, pero no sólo en Canarias, sino también fuera de nuestras fronteras. En ciudades europeas e, incluso, australianas existen individuos ya centenarios de este símbolo de nuestra identidad biogeográfica.
     Hablar de dragos es siempre especial, es como comprimir en un mismo instante prehistoria con actualidad, mitología y realidad. Su porte troglodita nos invita a recorrer la fantasía recreada en los escenarios jurásicos, toda vez que su roja savia o sangre, al oxidarse por contacto con el aire, sirvió como panacea curativa, así como argumento para alimentar leyendas entre caballeros y dragones. 

     Pero por muy cercano o común que este árbol nos parezca, lo cierto es que, tanto Dracaena draco como Dracaena tamaranae son hoy por hoy tan escasos en el medio natural, que ambos comparten el letrero de estar en “peligro de extinción”. El primero de ellos, pese a haber habitado de manera salvaje en varias islas, sólo resiste en algunos riscos del norte de Tenerife, y el segundo, D. tamaranae, también ocupa inaccesibles escarpes en el suroeste de Gran Canaria. Pero también cabe preguntarse la posibilidad de que algunos dragos salvajes fueran engullidos por la civilización. Y en caso positivo ¿Es posible que algunos hayan llegado a nuestros días?

La edad de los dragos
     La repuesta a esta pregunta es compleja, puesto que científicamente no podemos conocer la edad. Además, el desarrollo del drago fuera de los paredones rocosos, es decir, con mayor riqueza de sustrato, resulta mucho más acelerado. No obstante, para el cálculo de la edad existe un método estimativo que suele funcionar bien con los ejemplares cultivados. Esta técnica de observación asimila un tramo de aproximadamente 15 años por cada periodo floral que, a su vez, suele coincidir con la división entre las ramas. Para el caso de ejemplares silvestres, es muy aventurado estimar una cifra entre periodos florales, pero con toda seguridad sería muy superior a los 15 años.
     No es desventurado afirmar que el Drago de Icod de los Vinos, en Tenerife, es un ejemplar salvaje que acabó civilizándose. Sin duda el drago más visitado del mundo, con 24 periodos florales y casi 20 metros de altura, es uno de los ancianos representantes de la especie. Su crecimiento en un suelo adecuado ha dotado a este icono canario de las proporciones más enormes conocidas para la especie.

Pereció en 2014
      Por su parte, en la isla de Gran Canaria, casi con toda probabilidad parece que otro drago salvaje también se vio superado por la frontera del progreso humano, que no natural: el Drago de Las Meleguinas, en Santa Brígida. Lamentablemente hoy solo cabe hablar en pasado de este otro drago, pues fue pereciendo lentamente durante 2014. Crecía en la coordenada 28º 02´21´´N y 19º29`58 ´´W muy cerca del cauce del antiguo río Guinigüada.
     Este ejemplar de aspecto famélico, toda vez que salvaje, tenía una altura de solo 12 metros y un tronco que ni siquiera llegaba a un metro de perímetro. El drago crecía sobre una superficie rocosa con poco suelo, circunstancia que debió ralentizar su crecimiento. Rafael Almeida, gran experto en dragos, constata que “comparándolo con una foto de 1930, no se aprecian cambios significativos, salvo en el entorno”.
El flaco Drago de Las Meleguinas era un árbol poco conocido, y no hubiera pasado tan desapercibido, de no integrarse en la zona ajardinada del complejo denominado Las Grutas de Artiles.
     De cualquier modo, lo verdaderamente destacable de este individuo era su edad, pues con nada menos que 29 periodos florales le correspondería el honor de ser el drago más viejo del mundo. Sus vetustas ramas todavía destilan sangre entre grandes heridas y marcas de hongos, denotando el carácter añejo y obligado de la marca del tiempo. Otra muestra de su avanzada edad es la de no haber gastado su escasa energía en ramificar con las últimas floraciones, característica también observada en dragos antiguos.
     Su esqueleto todavía persistirá por un corto espacio de tiempo ya que acabará sin dejar huella como hacen los árboles que no producen madera. Tan solo una pequeña vinagrera, nacida sobre la primera ramificación le da un insignificante tono verde sobre el gris seco. No conocemos las causas reales de su muerte, como tampoco sabemos de manera fidedigna cuántas generaciones habrá visto pasar por delante este matusalén con corteza de dinosaurio. Este meritorio ejemplar, que ya descansa en el Valjala de los dragos, quizás fuera testigo excepcional de épicas ofensivas entre conquistadores y protectores de la tierra, y quién sabe si también de flirteos o romances entre caballeros y princesas.

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martes, 13 de julio de 2021

El ombú de la Cartuja

ANA S. AMENEIRO, en Diario de Sevilla
Historia del ombú, el árbol de Sevilla vinculado a Colón 

Vista del impresionante tronco del ombú más longevo de Sevilla y de Europa. / José Ángel García

La historia del precioso ombú de Sevilla que el Ayuntamiento quiere incluir en el Catálogo de Especies Singulares junto a otro millar de árboles tiene ingredientes para una serie de Netflix. Llegó hace 500 años a la Cartuja de Sevilla de la mano de la familia de Colón, 1529. El hijo del Almirante, Hernando Colón, que lo había plantado en su arboreto con semillas del continente americano, donó algunas semillas de ombú a los frailes del monasterio de la Cartuja cuando su padre falleció.
     Lo hizo porque Cristóbal Colón había pasado temporadas de su vida en este apacible cenobio preparando sus viajes a América. Así pues, el ombú de la Cartuja puede ser el primer ejemplar europeo de esta especie, señala Ricardo Librero, paisajista y miembro de "Salva tus árboles Sevilla".
     La parte dramática es que el árbol estuvo a punto de morir hace casi 30 años cuando se sometió a una restauración mal planteada por encargo de la administración andaluza. "Quien restauró en 1992 para la Junta los jardines de la Cartuja, territorio de la Junta, llenó todas las oquedades que sufría el ombú por exceso de humedad con una técnica en desuso: meterle espuma de poliuretano. No consultaron a nadie. Cuando los técnicos de la Expo vimos lo que se había hecho y que el árbol estaba a punto de morir, retiraron rápidamente la espuma de poliuretano", relata Librero, que trabajó como técnico en el Programa de Forestación y Jardinería de la isla de la Cartuja para la Expo92.
      El experto explica que, por su formación en cirugía arbórea en Barcelona, sabían que esta espuma empeoraba el estado del árbol al absorber agua que genera hongos. "En cirugía arbórea cuando hay mucha humedad hay que meter cánulas en el árbol para que salga el agua. Si la herida está seca el árbol la cierra. Pero si está húmeda proliferan hongos, con lo que al final se hace un chancro mayor", comenta.

      El tratamiento para mejorarlo aumentó aún más el problema que se quería corregir. "Afortunadamente dieron marcha atrás y terminaron quitando al árbol aquella masa pegajosa. Aún le hicieron más daño al árbol porque tuvieron que abrir las oquedades para retirar el poliuretano. Al final se consiguió salvarlo", cuenta Librero.
      Desde 1992 no se ha tocado el árbol, que tampoco admite bien la poda. "Cada poda que le hagas genera una oquedad muy difícil de cerrar", advierte Librero.

La prioridad debe ser protegerlos

      Librero señala la importancia de que Sevilla disponga de un Catálogo de Especies Singulares para proteger bien estos árboles con vallas a su alrededor en las que se identifique el ejemplar, también en el caso del ombú. "El ombú tendrían que vallarlo para que nadie entre, como se hace en Inglaterra o en los parques públicos de Lisboa, y dejarle un perímetro de copa por fuera para que la gente lo admire sin tocarlo ni hacerse fotos subida al tronco. Un zapato daña el tronco porque este es muy blando, no es madera leñosa".
          Protegerlo con antelación a publicar el catálogo es clave. "Hacer un catálogo puede ser contraproducente sin realizar una serie de medidas de protección y de concienciación previas porque puedes señalizar aún más los lugares donde ir a hacerse una foto encima del árbol. Hay que procurar que sea al lado del árbol, no encima". Protegerlos es alargar su vida. "Si no los señalizas y los proteges bien de la entrada de las personas, estos árboles pueden tener una vida muy limitada, cuando aún les quedarían 300 a 400 años con nosotros", explica Librero.
      El plan municipal de ofrecer estos árboles singulares a la visita turística le parece bien al experto porque los árboles valiosos de las ciudades son parte del patrimonio de ésta y en todas existe un catálogo de árboles singulares que en Sevilla hace muchos años que debería estar hecho. Recalca que ese catálogo es bueno "si sirve para que se le tenga mucho más respeto a esos árboles singulares desde los servicios de conservación de la ciudad".
      En esta protección entrarían los ficus de los Jardines de Murillo, de la Plaza de San Pedro, la Plaza del Museo, de la Universidad, etc., que ya están sufriendo al estar contenidos por muretes. Cree que hay que incluir también los primeros eucaliptos del Parque de María Luisa, de los primeros que entraron en España por Santander procedentes de Australia, aunque sea una especie denostada por sus efectos en los acuíferos. Las casas reales y aristocráticas los compraron para tenerlos en sus jardines. Así como los primeros ginkgo biloba de Sevilla en el jardín inglés del Alcázar, que llevan en la ciudad más de 100 años.
      El ombú es originario de las zonas sub-tropicales de América del Sur (Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina). En Uruguay está el bosque de ombúes más grande del mundo en la Laguna de Castillos, a 50 kilómetros al noreste de la capital, y hay quien dice que todos los ombúes de Sevilla proceden de la bahía de Montevideo.
      En opinión de los jardineros, es un árbol porque tiene un solo tronco dominante que termina formando una copa. "No es una hierba, es un árbol considerable. Solo hay que ver cómo han crecido en poco tiempo los que plantaron en la avenida que va al Hospital Virgen Macarena al lado del Parlamento", recalca. Con todo, aclara que el árbol funciona como un arbusto cuando se corta, ya que se le puede quedar una oquedad. 

Laguna de Castillos, Uruguay


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sábado, 10 de julio de 2021

Sevilla como destino botánico

JUAN PAREJO, en "Diario de Sevilla"
Sevilla se prepara como destino botánico
Las jacarandás en la Pasarela / Juan Carlos Muñoz

      La ciudad de los naranjos aspira a convertirse en un destino botánico de primer nivel. Sevilla cuenta con una masa arbórea de unos 400.000 ejemplares, entre los que se encuentran especies muy interesantes y árboles singulares que se quieren utilizar para atraer al turismo botánico, principalmente del Reino Unido. Ése es una de las consecuencias que tendrá la elaboración por parte del Servicio de Parques y Jardines del Catálogo de árboles singulares y grandes ejemplares de la ciudad de Sevilla, que además de garantizar su mejor conservación, permitirá crear itinerarios botánicos por toda la ciudad para atraer a los amantes de la jardinería de todo el mundo.
     Desde el llamado naranjo de Pedro I en el Alcázar, el ombú de Hernando Colón de la Cartuja, a los ejemplares plantados con motivo de la Expo 92, Sevilla cuenta con una gran cantidad de árboles y especies singulares que se incluirán en ese catálogo para su salvaguarda y protección, cuya elaboración emana del Plan Director del Arbolado de Sevilla. En la actualidad, no existe un listado oficial que identifique estos ejemplares diseminados por toda la ciudad. Por lo tanto, la primera de las herramientas necesarias es la creación de este documento que recoja los árboles dignos de ser incorporados. El objetivo estratégico no sólo contempla la identificación de árboles, palmeras y arboledas que cumplen los criterios en la actualidad para su catalogación, sino que incorpora una categoría específica para aquellos en los que se reconoce un evidente potencial de llegar a cumplirlos, con objeto de realizar un seguimiento de su evolución y comenzar a tomar medidas especiales.
     De los, aproximadamente, 400.000 árboles que hay en Sevilla, Fernando Mora-Figueroa, director general de Medio Ambiente y Parques y Jardines, calcula que se podrán catalogar más de un millar: “El catálogo nos servirá para identificar estos árboles y saber dónde están y así poder darles un nivel adecuado de protección. Esto tiene, además, un importante atractivo turístico y botánico porque se pueden crear una serie de itinerarios”.

 La jacaranda blanca que se encuentra en los jardines del Rectorado / Juan Carlos Muñoz

     Para ello, a través de la Oficina Española de Turismo (OET) de Londres se han mantenido contactos para promocionar Sevilla como destino botánico sobre todo entre los aficionados a la jardinería del Reino Unido a través de sus asociaciones botánicas, según informó el Ayuntamiento a este periódico. En Londres radican algunas de las instituciones más prestigiosas del mundo, entre ellas la South London Botanical Institute, el Botanic Gardens Conservation International y el Royal Botanic Gardens Kew.
     Desarrollar un producto turístico de este tipo, subrayaron desde el Consistorio, cuadra con las propuestas de diversificación de la oferta del Plan8 de impulso turístico de Sevilla y en un mercado, el británico, que está entre los prioritarios en la estrategia turística de Turismo de Sevilla. El público objetivo (amantes de la jardinería) es de alto poder adquisitivo y cultural y Sevilla es destino de primer orden gracias a sus jardines y parques históricos y los jardines del Real Alcázar, conocidos en todo el mundo gracias, por ejemplo, por haber sido escenario de la grabación de la popular serie Juego de Tronos.
     El catálogo de árboles singulares será también especialmente importante porque alrededor de un 35% de los árboles de la ciudad no son de gestión municipal, es decir, se encuentran en recintos privados y la salvaguarda y protección corresponde a sus titulares.

La Plaza del Cristo de Burgos / V. Rguez.

     El documento tendría un carácter abierto, puesto que a lo largo del tiempo se podrían incorporar nuevos ejemplares. Además, prevé que no se incluyan sólo unidades, sino conjuntos de árboles que es necesario proteger y realzar por la estética y la imagen que proyectan de la ciudad. Como ejemplos se pueden citar el conjunto monumental de la Plaza del Cristo de Burgos, con especies muy interesantes; o las jacarandás que lucen en el entorno de la Pasarela, cuya floración en primavera deja unas imágenes espectaculares y son de importancia desde el punto de vista no sólo botánico, sino también patrimonial.

Naranjo que según la tradición plantó Pedro I  / M.G.

     Entre los árboles singulares que se incluirán en el catálogo hay algunos muy conocidos. Uno es el llamado Naranjo de Pedro I. La tradición atribuye al Rey Don Pedro el haber plantado el naranjo más antiguo que se conserva en los jardines del Real Alcázar de Sevilla, situado cerca del Pabellón de Carlos V. Esta tradición, transmitida oralmente de generación en generación, no parece aventurada, por lo cual este naranjo amargo, plantado hacia la mitad del siglo XIV, tendría más de seis siglos de existencia, edad posible para un árbol que puede ser muy longevo. En este mismo espacio hay otro naranjo que cuenta la leyenda que fue plantado por Carlos V e Isabel de Portugal con motivo de su enlace matrimonial, celebrado en el Alcázar el 11 de marzo de 1526. Este hecho no se ha podido verificar, pero sí científicamente que un naranjo ubicado junto al Cenador de la Alcoba data de principios del XVI.
      La Magnolia que se encuentra en la esquina suroeste de la Catedral es otro árbol que estará en el catálogo. En los últimos meses el Ayuntamiento ha realizado importantes esfuerzos para que el ejemplar recupere el vigor perdido desde el año 2007, cuando la reforma integral de la Avenida le dejó prácticamente sin espacio.
Entre otros muchos, también hay que destacar el ombú que se encuentra en el monasterio de Santa María de las Cuevas de la Cartuja, plantado por Hernando Colón, hijo del almirante; un ejemplar único de jacaranda blanca que hay en los jardines del Rectorado de la Universidad de Sevilla, trasplantado hace unos años desde la Palmera; o los cipreses del ex convento de la Paz, sede de la Hermandad de la Sagrada Mortaja.

 Magnolia de la Catedral / Juan Carlos Muñoz

     La intención del Ayuntamiento es que todos estos árboles cuenten con una señalización propia para que las personas puedan conocer la información sobre ellos en el mismo lugar en el que se encuentran o a través de la página web.

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miércoles, 7 de julio de 2021

El ciprés de Aomori, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA 
Junihonyasu

Este es un ejemplar de un árbol de la familia de los cipreses, originario de Japón y poco frecuente en occidente, llamado comúnmente “hiba” (Thujopsis dolabrata var. Hondae). Sin acuerdo acerca de su edad, que según las fuentes puede ir desde 300 a más de 800 años, crece al norte de la isla de Honshu (la mayor de ellas, algo más pequeña que el Reino Unido), a unos 10 Km de la ciudad de Kanagi (prefectura de Aomori). 
     Aunque también se le conoce como “ciprés de Aomori”, su nombre allí es "Junihonyasu" (o "Junihonyashi") que significa “lanza de doce puntas” debido a la peculiar forma de este árbol que tiene ocho metros de perímetro y que a unos tres metros del suelo, se hincha y deforma durante un metro para dar paso a doce ramas verticales que llegan hasta los 34 metros de altura. 
     Al pie del árbol se encuentra una “puerta torii” (arco tradicional japonés o puerta sagrada que suele encontrarse a la entrada de los santuarios sintoístas o lugares sagrados marcando la frontera entre el espacio profano y el sagrado) y sobre él, una “kamidana” (algo así como un altar doméstico en miniatura). 
     La leyenda sobre su origen dice que hace mucho tiempo, había un joven llamado Yashiro (o Yashichiro) que era un cobarde redomado, y cada vez que entraba a la montaña, se asustaba y hacía reír a todos, e incluso los monstruos que vivían en la montaña recordaban su nombre. Yashiro estaba muy enfadado. Un día se armó de valor y se fue a la montaña con un hacha afilada para vengarse de los monstruos. Durante la noche escuchó voces que le llamaban por su nombre, así que atacó con su hacha al lugar de donde venía la voz y un monstruo cayó del tocón de hiba en el que estaba sentado. Al amanecer descubrió que un viejo mono de pelo blanco estaba sangrando y muriéndose. La verdadera identidad del demonio era ese mono y los aldeanos, que temían la venganza de los grandes monos, plantaron árboles jóvenes de hiba para contentarlos.
     A partir de ese día, crecieron doce ramas en el ciprés y si crecen nuevas ramas y se convierten en 13, una de ellas se marchita y siempre mantiene 12 ramas, porque es un número sagrado, y este ciprés está consagrado como un dios de la montaña.  Junihonyasu se ha convertido en monumento natural de la zona y fue seleccionado como uno de los “100 nuevos árboles famosos”. En 2003, se intentó declararlo “Monumento Nacional de Japón”, pero no fue posible: el propietario del terreno debía firmar, pero eran siete herederos y después de un año de negociaciones, no hubo acuerdo para hacerlo. Pero sigue en su lugar, siendo venerado y especialmente el día 12 de diciembre, que es el día en el que se adora al dios de la montaña y que para los locales, es el árbol en sí mismo.
Árbol nº 165
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domingo, 4 de julio de 2021

Plantadores de bosques

Arrendajo - Garrulus glandarius

PATRIC BARKHAM, en "The Guardian"
La mitad de los árboles son plantados por arrendajos
 

 

Más de la mitad de los árboles en dos nuevos bosques en las tierras bajas de Inglaterra no han sido plantados por terratenientes, organizaciones benéficas o máquinas, sino por arrendajos. Los antiguos campos se convirtieron rápidamente en bosques nativos sin protectores de árboles de plástico, riego o manejo costoso, según un nuevo estudio que respalda el uso de la regeneración natural para cumplir con los ambiciosos objetivos de creación de bosques.
      Durante el "rebrote pasivo", los zorzales esparcían semillas de zarzas, endrinos y espinos, y este matorral proporcionó "protectores" espinosos naturales para los robles que crecían a partir de bellotas enterradas en el suelo por arrendajos.
      El estudio, publicado en la revista Plos One, siguió el desarrollo de dos campos próximos a Monks Wood, una reserva natural en Cambridgeshire. Uno, un campo de cebada, fue abandonado en 1961. El otro, antiguo pastizal, quedó valdío en 1996.
     Después de tan solo 24 años, la zona de pastizales, conocida como “la nueva naturaleza salvaje”, se había convertido en un bosque joven con 132 árboles por hectárea, donde el 57% de los cuales eran robles. Después de 59 años, el campo de cebada, llamado “el viejo páramo”, parecía un bosque maduro, con 390 árboles por hectárea, de los cuales el 52% eran robles. En ambos casos, los arrendajos eran la fuente más probable de los robles, que, por lo general, llevaban bellotas para almacenarlas para el invierno mucho más lejos que los ratones y las ardillas grises.

Marta Maziarz inspeccionando la vegetación

      El Dr. Richard Broughton, del Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido y autor principal del estudio, dijo: “A muchas personas no les gustan los arrendajos. Tradicionalmente se les ha considerado una plaga. Pero los arrendajos y posiblemente las ardillas grises plantaron más de la mitad de los árboles en estos sitios. Los arrendajos y los tordos básicamente diseñaron estos nuevos bosques ".
     Es probable que los ambiciosos objetivos de plantación de árboles del gobierno para abordar la crisis climática con 30,000 hectáreas de nuevos bosques en Gran Bretaña para 2024 estén dominados por plantaciones de coníferas no nativas, que según los críticos pueden dañar la vida silvestre nativa y las turberas que almacenan carbono.
Monks Wood, donde los arrendajos eran la fuente más probable de los robles

     Los defensores de la regeneración natural, como Isabella Tree en Knepp, de la granja de West Sussex, argumentan que debemos aprender a valorar el "matorral" que surge por vez primera cuando la tierra es abandonada que proporciona refugio para la vida silvestre. Broughton dijo que el estudio de bosques emergentes en Monks Wood, una antigua estación de investigación para estudios ecológicos innovadores, demostró el valor de los matorrales.
     “Lo llamamos maleza como si debiera ser borrado, pero es matorral. Es un festival de vida salvaje, cubierto de flores, lleno de currucas. Es un lugar realmente agradable para disfrutarlo ”, dijo. “Lo que realmente se destacó es que, a diferencia de la plantación, la regeneración natural crea esta primera etapa esencial del desarrollo de los arbustos: un matorral de zarzas y espinos sembrados por zorzales y una protección natural para los árboles contra los ramoneadores como los ciervos”.
      Los árboles en los bosques que se regeneran naturalmente crecieron rápidamente a pesar de la gran cantidad de ciervos salvajes en el área, incluidos los corzos y los ciervos muntjac invasores, y una serie de sequías a lo largo de los años.
     Hasta hace poco, el sistema de apoyo financiero para la agricultura desalentaba activamente la regeneración natural al eliminar los subsidios de pago básicos si se “limpiaban las tierras agrícolas”. Pero la nueva oferta de creación de bosques del gobierno ahora proporciona dinero a los terratenientes ingleses que desean reforestar utilizando la regeneración natural, con sus beneficios para la biodiversidad, el secuestro de carbono, los suelos y el alivio de las inundaciones.
      Tony Juniper, presidente de Natural England, dijo: “Al cumplir con nuestra más bienvenida ambición nacional de expandir los bosques, existen buenas razones para aprovechar el poder de la naturaleza. La regeneración natural del bosque en Monks Wood presenta un ejemplo fantástico de lo que es posible, los árboles se plantan solos, con la ayuda del viento, las aves y los mamíferos. Con "forestales" -animales- emplumados y peludos hacen su trabajo no hay necesidad de la excavación invasiva habitual, tubos de plástico o árboles jóvenes importados.
     “Como resultado, tampoco hay riesgo de importar enfermedades, es gratuito y está lleno de vida silvestre maravillosa, como insectos polinizadores, plantas silvestres y muchas aves, incluidas las currucas de jardín, el martillo amarillo y el banderín. La recuperación de bosques naturales también captura carbono y puede ayudar a reducir el riesgo de inundaciones. No funciona en todas partes, pero claramente lo hace en muchos lugares y me encantaría ver este tipo de ejemplo inspirando una regeneración más natural en todo el país ".
      Broughton dijo que era probable que la regeneración tan rápida registrada en Monks Wood solo ocurriera dentro de los varios cientos de metros próximos a los bosques existentes en las tierras bajas de Gran Bretaña, pero que los sitios más alejados de los bosques nativos probablemente proporcionarían beneficios de biodiversidad aún mayores porque la etapa de matorrales es particularmente rica en vida silvestre que se desarrolló más lentamente.
     Los nuevos bosques creados naturalmente también estaban dominados por robles. “Todo el mundo ama a sus robles y sabe cuán biodiversos son”, dijo Broughton. "Si se le preguntara a la gente por su bosque ideal, la mayoría diría que los robles son sus preferidos y eso es lo que obtenemos gratis con la regeneración natural".

jueves, 1 de julio de 2021

MIGUEL D'ORS (Santiago de Compostela, 1946)
Arrendajo


C
entinela del bosque, el arrendajo
advierte a toda la Naturaleza
tu llegada.

                  Ese grito,
que desgarra como una cuchillada
herrumbrosa el silencio, significa
que un intruso está entrando en este espacio
puro.

          Tú que no eres
puro, tú que no eres hermano de los robles,
de las piedras musgosas,
de las aves que pían en ramas ignoradas,
del agua que, secreta, halaga las raíces,
no mereces vivir en este mundo;
tú no tienes derecho a entrar a la armonía
mientras no haya armonía dentro de ti. Detente;
vuelve a tu vida; deja en ella todo
lo que crees saber; busca de nuevo
la infancia, aquella luz
del corazón.

                      Con ella, acaso algún día
puedas volver al bosque
sin que se sobresalte el arrendajo.

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martes, 29 de junio de 2021

Un cuento celta

LA DONCELLA DEL SAUCE

Érase una vez un joven y magnífico carpintero que creaba exquisitas piezas de carpintería, desde muebles hasta lujosos carruajes, cuyo nombre era Donovan. Su fama llegó a oídos del rey de Aveh que, ante la próxima boda de su hija, honró al carpintero con su presencia y le encomendó que creara un arpa cuyo sonido superara cualquier otro similar y que estuviera fabricada con madera de sauce, uno muy especial. Donovan, complacido, aceptó el reto. Tomó su hacha, su arco y su carcaj y se aventuró en el bosque en busca de su preciado árbol.
    Cuando estuvo en o profundo del bosque escuchó una bellísima voz. Hacia la voz dirigió y debajo de un espléndido sauce, hermoso y brillante, estaba una hermosa doncella. El carpintero la llamó: "Ven conmigo. Abandona tu círculo de setas rojas de sauce". Ella lo observó serenamente y, negando con su cabeza, le respondió: "Mírame, soy como un rayo de luz bailando con la luna. No puedo abandonar este lugar. Sólo escúchame, no me pidas que vaya donde tu vas".
    El joven Donovan regresó al pueblo, contó su historia pero nadie podía creerle. Él, con mil caras,  describía a la doncella de cabello rojo como el fuego, de ojos brillates como esmeralda, su cuerpo envuelto en belleza, tan joven y tan serena... Pasaron los días y el joven Donovan prendado por la belleza y la voz de la doncella se adentró nuevamente por el bosque con una flor amarilla y un abrigo verde para ella. Se paró frente al sauce y dijo: "Mi señora, me has robado el corazón con tu hermosura y desearía ser yo su marido". La doncella respondió: "No puedo casarme contigo, ni ahora ni nunca". Seguidamente, comenzó a cantar nuevamente: "Mírame ahora, soy un rayo de luz bailando con la luna. No puedo abandonar este lugar. Escúchame ahora, no me pidas que vaya a donde tú vas". Nuevamente regresó al pueblo.
     El joven carpintero decidido, tomó su hacha y se dirigió al bosque del sauce pensando: "Tomaré a la doncella de ojos verdes. Será mi esposa y con ella criaré a mis hijos. Con ella viviré mi vida". Al llegar al sauce, el joven Donovan le dijo a la doncella que le libraría de su prisión del sauce. La doncella lloró al escuchar sus palabras. Él tomó su hacha y la usó para derribar el sauce. El carpintero decía satisfecho: "Tu árbol ha caído. Ahora me perteneces". La tomó dulcemente de su mano y juntos corrieron fuera del bosque mientras ella cantaba: "Mírame ahora, soy como un rayo de luz bailando con la luna. No puedo abandonar este lugar. Escúchame ahora, no me pidas que vaya a donde tú vas". 
     Al salir del bosque la muchacha cayó a tierra. El joven Donovan la tomó entre sus brazos y vio como lentamente agonizaba la chica. La doncella lo besó, tomó las manos del Donovan y, con su último aliento, le dijo: "No puedes tomar el bosque. El bosque nunca debe irse..." Su cuerpo se desvaneció y entre las manos del carpintero una flor amarilla quedó. El joven carpintero plantó la flor donde cayó el sauce y con la madera forjó el arpa para el rey. 
     Cuenta la leyenda que la princesa, al tocar en su boda con su arpa, los invitados escucharon el canto de la doncella. Todos pensaron que era la voz de la princesa, pero sólo Donovan podía reconocer, entre lágrimas, la voz de su amada doncella que decía: "Mírame ahora, soy como un rayo de luz bailando con la luna. No puedo abandonar este lugar. Escúchame ahora, no puedes tomar el bosque, el bosque nunca debe irse". 

 
Letra / Lyrics
A young man walked through the forest
With his quiver and hunting bow
He heard a young girl singing
And followed the sound below
There he found the maiden
Who lives in the willow
 
He called to her as she listened
From a ring of toadstools red
'Come with me my maiden
Come from thy willow bed'
She looked at him serenely
And only shook her head.
 
"See me now, a ray of light in the moondance
See me now, I cannot leave this place
Hear me now, a strain of song in the forest
Don't ask me, to follow where you lead"
 
A young man walked through the forest
With a flower and coat of green
His love had hair like fire
Her eyes an emerald sheen
She wrapped herself in beauty
So young and so serene
 
He stood there under the willow
And he gave her the yellow bloom
'Girl my heart you've captured
Oh I would be your groom'
She said she'd wed him never
Not near, nor far, nor soon
 
"See me now, a ray of light in the moondance
See me now, I cannot leave this place
Hear me now, a strain of song in the forest
Don't ask me, to follow where you lead"
 
A young man walked through the forest
With an axe sharp as a knife
I'll take the green-eyed fairy
And she shall be my wife
With her I'll raise my children
With her I'll live my life
 
The maiden wept when she heard him
When he said he'd set her free
He took his axe and used it
To bring down her ancient tree
'Now your willow's fallen
Now you belong to me'
 
"See me now, a ray of light in the moondance
See me now, I cannot leave this place
Hear me now, a strain of song in the forest
Don't ask me, to follow where you lead"
 
She followed him out the forest, and collapsed upon the earth
Her feet had walked but a distance,
From the green land of her birth
She faded into a flower,
That would bloom for one bright eve
He could not take from the forest,
What was never meant to leave.
 
Fuente: Musixmatch
 ---Fin---

sábado, 26 de junio de 2021

Metrosidero de A Coruña (y 3)

XOSÉ ALFEIRÁN
El metrosidero de A Coruña

El historiador Xosé Alfeirán analizó en una charla en Tribuna Pública, en A Palloza, la historia del árbol metrosidero de Orillamar, las hipótesis que existen sobre cómo llegó a la ciudad y el misterio que le rodea.

¿Cuál es ese misterio?

Que los botánicos no tienen capacidad para determinar la edad de este metrosidero. Se supone que tiene entre 200 y 300 años. Pero la llegada a Nueva Zelanda del explorador James Cook ocurrió en 1769 y eso fue hace 250 años, de ahí la intriga de los botánicos e historiadores. Nos preguntamos qué hace un metrosidero en A Coruña que es casi anterior a la presencia de los ingleses en este país.

¿Qué datos analiza para determinar su origen?

Hay que estudiar los viajes que se hicieron a Nueva Zelanda, cuándo se extendió por Europa el gusto por los parques y jardines y a quién pertenecía esa parcela. Hoy es de la Policía Local, fue hospitalillo de enfermedades contagiosas y antes, hasta 1818, fue una fábrica de jabón propiedad de Camilo de Gamboa.

De los viajes a Nueva Zelanda, ¿cuál le parece que está más relacionado con este árbol?

En el siglo XVI partieron desde A Coruña exploraciones hacia el Pacífico, pero no hay constancia de un viaje concreto a Nueva Zelanda. Ahí pudo haber algún explorador desconocido pero sería muy raro. Más importantes son las exploraciones del siglo XVIII, realizadas por ingleses e italianos, como Malaspina, que además estuvo preso en el castillo de San Antón, y la finalidad era botánica. Me quedo con esta hipótesis. Es la más probable. Pudo comprarlo Gamboa a un mercader, por ejemplo. Además, el metrosidero tiene un hijo en Pontedeume y ahí fue diputado Gamboa. Quizá regaló una semilla. Aun así, el misterio sigue porque no hay certeza.

¿Le gusta que se mantenga esa intriga?

Por supuesto. Es espectacular para los coruñeses y también para los neozelandeses porque es una cuestión sentimental. Es curioso que el árbol más antiguo de la ciudad sea de Nueva Zelanda y eso que hay árboles por todas partes en A Coruña. Este metrosidero es un extranjero que ha sobrevivido a todo. Además, se ve que se encuentra muy a gusto. Cumple el lema de que nadie es forastero.

¿Pasa desapercibido por la ubicación en la que está?

La verdad que sí. Es un gigante enclaustrado. Es una pena que la gente no pueda disfrutarlo. Esa gran copa que tiene, los filamentos que caen de las ramas... De todos modos, tuvo suerte de estar protegido por un cuartel y un hospital. Además, desde el punto de vista sanitario, se consideraba que su olor contribuía a la salud de la gente, así que estoy seguro de que los médicos de hace dos siglos estaban encantados de que estuviera el metrosidero en el patio. Sería interesante difundirlo aunque lo cierto es que fue un botánico neozelandés el que lo descubrió en 2001. 

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Tomás Casal Pita habló de este árbol aquí

miércoles, 23 de junio de 2021

El metrosidero de A Coruña (2)

ALFONSO ANDRADE
El pohutukawa de Orillamar

 

Siempre que paso al lado del viejo metrosidero de Orillamar, cautivo en su calabozo arrabalero, me acuerdo de los ents, los gigantescos árboles pastores del bosque de Fangorn en la Tierra Media de Tolkien. Parece que en cualquier momento sacará del suelo sus poderosas raíces, como pies, para ganar su libertad saltando de un brinco la tapia que lo retiene en el patio de la comisaría de policía. Le pregunto qué edad tiene, pero el árbol recata su respuesta como presumido y discreto gentleman de un tiempo lejano mientras se cimbrea mecido con suavidad por el aire de la tarde. Poco queda ya para asistir a la deslumbrante eclosión cromática del neozelandés de Monte Alto. Cuando suelte el cielo su luz estival en el solsticio sanjuanero, el metrosidero sacará del armario su traje escarlata, y entre los delicados estambres de la inflorescencia estampada agitará la brisa su follaje rumoroso con un murmullo que acaricia el alma.
      Así es el pohutukawa, que en maorí significa árbol de fantasías rojas que crece junto al mar. No soy el único que le pregunta por su edad. Sus paisanos de las antípodas vienen de vez en cuando e insisten en descubrirla. Pero el dandi de los pohutukawas coruñeses se empeña en perpetuar el misterio. El asunto tiene su miga. Se supone que el holandés Abel Tasman fue el primer occidental en llegar a Nueva Zelanda, en 1642, pero algunos investigadores creen que ya antes pudo haber allí presencia española. Si nuestro árbol fuese anterior a 1642, habría que replantear la historia de ese país. Para eso debería tener al menos 377 años, pero ¿cómo averiguarlo?
     Cuenta el biólogo Ignacio García, del departamento de Botánica de la Universidade de Santiago, que incluso se han extraído muestras de una rama, para concluir que el árbol «no forma anillos» de crecimiento. La trepanación del tronco, además de peligrosa para el espécimen, sería perfectamente inútil, así que nuestro gentil hidalgo del patio de la policía persiste en su coquetería y sigue sin revelar su edad.
     Nos queda la especulación: un ejemplar de Te Araroa (norte de Nueva Zelanda) considerado el dinosaurio de los metrosideros, con 800 años, se levanta veinte metros del suelo, dos más que su primo de A Coruña. Un clavo al que agarrarse... si obviamos que los primeros árboles neozelandeses llegaron a Europa en 1768, recogidos por el botánico Daniel Salander durante la expedición del Endeavour de James Cook.
      Nada está muy claro… Y hasta es preferible que así sea. Tan distinguido ejemplar merece mejor ocaso que la trepanación del tronco. Quizá al llegar su momento, como los ents andarines de Tolkien, alcance en un par de pasos el San Amaro de los ilustres que contempla cada día desde sus frondosas ramas, para descansar eternamente junto a Pondal y sus rumorosos.

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Tomás Casal Pita ya habló de este pohutukawa aquí...

domingo, 20 de junio de 2021

Gameleira (Ficus gomelleira) Iglesia del Senhor Bom Jesus do Matozinhos, distrito de Barra do Guaicuí - Várzea da Palma (Brasil)

JANAINA CALAÇA
Gameleira de la Iglesia  

(Fotos de 2012)


Estas son las ruinas de la iglesia de Bom Jesus do Matozinhos en el distrito de Barra do Guaicui de Várzea da Palma en el norte de Minas, que una vez estuvo sumergida en las aguas del río São Francisco (popularmente Velho Chico) y ahora es un lugar rodeado de leyendas.
      Mientras el barco del cine* del río São Francisco iba hacia Barra do Guaicuí, pensé en las historias inquietantes que había escuchado durante los días que anticipaban a nuestra llegada a la ciudad. Sentía una mezcla de fascinación y miedo… El mismo lugar que alberga una iglesia envuelta en misterios, también guardaba historias de chicos demoníacos que corrían tras los visitantes y forasteros con varitas y semillas de ricino para espantarlos. La última gran broma fue tirar una piedra a una enorme colmena y que los monitores de "Cinema no Rio" tuvieran que tirarse al suelo y taludes para protegerse de las abejas “Zoropas”. Pero mas que el miedo a correr de un lado a otro con chicos pegados a mis talones, pasé los primeros días con la imagen de una extraña iglesia vista desde el río cuando nos acercáramos a Barra do Guaicuí.
     No me había dado cuenta de que el barco disminuía su ritmo, cuando me encontré con la extrañísima imagen de la iglesia del Senhor Bom Jesus do Matosinho, reinando absolutamente en lo alto del talud, con un gigantesco árbol en lo alto del techo. A su alrededor los chicos de Barra do Guaicuí, como guardianes de las ruinas, nos miraban con curiosidad y comencé a imaginar con qué tipo de travesura pensaban recibirnos. ¿Semillas de ricino? ¿Varitas? ¿Abejas? A pesar del miedo a ser perseguido por un puñado de mocosos, me las arreglé para prestar más atención a la iglesia que a la posibilidad de rodar por un talud considerable.
     Cuentan las historias que, hace mucho tiempo, el Velho Chico (río São Francisco) en una de sus crecidas, cubrió con sus aguas esta antigua iglesia, que guardaba entre sus muros, el triste recuerdo de un padre que había ahorcado a su hijo en esas tierras. Quizás el São Francisco, padre de tantos ribereños, se rebeló con violencia y decidió limpiar con sus aguas la memoria de esta tragedia familiar. Nadie lo sabe… El Velho Chico, sin embargo, tras su silencioso barrido, un día decidió retraer los brazos y dejar que la historia siguiera su curso. Con la sequía y con el nivel del río más bajo, la iglesia reapareció después de su larga temporada entre las aguas y los peces, trayendo en su techo una Gameleira gigantesca (Ficus gomelleira).
     Hoy la iglesia guarda, en su techo, el inmenso árbol, que allí nació y se incrustó en sus paredes como un mural, viviendo ambos en una extraña simbiosis. La Gameleira fue quizás la respuesta de vida de Velho Chico por la muerte de un hijo por parte de su padre. La vida pudo haber continuado en ese tronco, en esas hojas, en esa extraña presencia. Mientras todos desembarcaban y yo me preparaba para escalar un talud más, me pregunté si le tenía más miedo al alma perdida o las historias de niños demoníacos, con sus semillas de ricino, varitas y abejas "Zoropa" y cómo habíamos pasado toda nuestra existencia con miedo tanto a la vida como a la muerte.

*Una de las misiones del proyecto "Cinema no Rio São Francisco", además de acercar el cine a las poblaciones ribereñas del Velho Chico, es mapear los personajes de las ciudades (que reúnen historias e “historias”) y las manifestaciones culturales de la región, como una forma de rescatar y preservar la memoria de estos lugares. A lo largo de cada edición se escuchan historias, se catalogan y muchas de ellas aparecen en documentales producidos por el proyecto, para ser proyectados antes de la programación oficial de películas. (...) los pequeños documentales producidos por Cinema no Rio São Francisco se convierte en una forma de entrar en contacto con su propia identidad. Hay ciudades, sin embargo, donde no es el pasado lo que más llama la atención, sino el presente. En el caso de Barra do Guaicuí, la fascinación de los chicos de la ciudad por el funk acabó convirtiéndose en el tema del documental de la ciudad. El río São Francisco tiene 2830 km y una cuenca superior a la superficie de España.

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En Marzo de 2020, la municipalidad decidió desmochar el árbol porque la iglesia amenazaba ruina

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jueves, 17 de junio de 2021

PILAR JUNCO (Asturias, 1927)
Árboles

Ayeri, miércoles, tevi precisión de dir al bosque que queda mismamente debaxu'l Soberrón. Valióme la pena una hora de camín pisando llamazales pe las caleyas, por más que lo admiro pa contra mí, no jallo cosa más guapa qu'un bosque; debaxu los robles y las castañares paeme que toy atopada y sin querelo, alcuérdome más de Dios que é el que los discurrió y los jezo...
Hay tantu que admirar y que considerar...
Si amiro pa baxu, el mofu suavin júndese al pisalu, la jueyas cadías ruxen contra las madreñas..., ruxen con música..., jueyas llargas de castañar, jueyas reconcomiadas de robre, jueyinas chicas d'ancina, o reondinas d'alisal... Si amiro parriba, el sol métese per entre las jueyas verdes y allega al suelu a poquitinos, el viento jaz otra música distinta con las jueyas vivas; los páxaros de caña en caña, candunu col su pío...
Pos si amiro unu por unu de cada árbol tién algo suyu, un daquel distintu; los robres son altos, pero de cada robre no se paez al otru, no hay dos robres ermanos; unu más llargu, otru más oscuru o más verde, o más pardu; las castañares toas son retorcias, pero tamién se extreman unas de las otras...
Volviendo a los robres, ello ye que hay unu, conózulu yo va muchu, que e el rey de los robres, pame que de tou'l conceyu. Quedó solu, el probe; tiempo va haberá tuvíu alredior collacios como elli y entre todos jarían bosque, pero esti que yo digo, viólos morir unu por unu, sabe Dios de qué manera, y elli, al quedase solu, entainó a ensanchar pa to los laos, y jízose fuerte, grande, copudu... Elli solu val tantu como un bosque enteru; la su rolla no i la abrazan ni tres hombres; el suelu que'elli asombra e cerca d'un día de gües, y las sos cañas ¿quién las podrá cuntar? Llenas de ñeros en primavera, aquello paez un mercau de paxarinos cantando...
Vide una noche salir la lluna per entres las sos cañas... era grandona, reonda, collorada... vinía de la mar... Diba subiendo despacín, despacín, bixorduella y zajorilla, y las jueyas pintaban i enriba dibujos negros tou'l tiempo distintos...
Quedeme sin sollutir, como agüeyada...
Biérame gustau gritar y no me atrevía a gañir...
No se me escaez del pensamentu aquella noche...

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lunes, 14 de junio de 2021

Valencia y sus árboles

IGNACIO ZAFRA (en El País)
Valencia a través de sus 100 mejores árboles

  Higuera australiana del Parterre de Valencia, uno de los árboles en las nuevas rutas turísticas.

Valencia cuenta desde este mes de marzo con cinco rutas turísticas en las que los monumentos han sido sustituido por árboles. Un total de 111 ejemplares a los que su altura (hasta 35 metros), grosor (18 metros), edad (450 años) o historia convierten en singulares y ante los cuales merece la pena pararse. Los recorridos pretenden que los ciudadanos los valoren como parte del patrimonio urbano y dar respuesta al interés que despiertan entre cierto tipo de visitantes.
     "Hay un turismo de árboles impresionantes. Los aficionados del norte de Europa alucinan cuando ven nuestros grandes ficus", dice José Vicente Casañs, biólogo y director de Actio, la empresa que ha elaborado las guías compuestas por textos, mapas e ilustraciones que se editarán en castellano, valenciano e inglés. Los folletos, encargados por el Ayuntamiento, se distribuyen de forma gratuita en las oficinas de turismo y estarán disponibles también en una aplicación móvil.
      El árbol favorito de Casañs se alza imponente en el centro de la ciudad, en el Parterre, con un tronco grande, una copa descomunal de 40 metros de diámetro y unas raíces que sobresalen del suelo "como contrafuertes" de casi nueve metros de largo. "A estos árboles los llamamos ficus, pero en realidad son higueras australianas. Es un caso raro en el que lo que se ha popularizado es la primera parte de su nombre científico, que es ficus macrophylla. Nuestras higueras comunes también son ficus, pero para identificarlas, en España nadie dice: 'Mira, un ficus". Las higueras australianas dan higos pequeños, comenta el biólogo, pero solo son comestibles para los pájaros.
      Las rutas conectan unos árboles singulares con otros siguiendo cinco hilos conductores geográficos y temáticos, con títulos como Testigos de la historia, La vuelta al mundo y Un viaje por el Mediterráneo. Los breves textos cuentan historias sorprendentes no solo de los individuos —en este caso, vegetales—, sino también de la función que las especies a las que pertenecen cumplían en sus lugares de origen.

Encina junto a la estatua de Tritón

     Al hablar del naranjo de Luisiana que crece en el paseo de la Alameda, la guía cuenta, por ejemplo, que los miembros de la tribu de nativos americanos de los Osage apreciaban tanto la dureza y flexibilidad de su madera que estaban dispuestos a entregar un caballo y una manta a cambio de un arco fabricado con ellos.
     Y sobre la sabina mora, uno de los dos árboles monumentales que flanquean la fachada principal del cementerio de Valencia —el otro es un eucalipto de 32 metros de altura—, el texto indica que su resina era utilizada para embalsamar a los faraones del Antiguo Egipto por las propiedades indestructibles que se le atribuían.
    El árbol más viejo de la ciudad es un olivo de 450 años situado en la entrada del parque de Marxalenes. Ya estaba ahí, afirma Casañs, cuando los moriscos fueron expulsados en 1609, una medida que alcanzó a toda España y fue especialmente traumática en el Reino de Valencia, donde representaban un tercio de la población. Las cinco guías persiguen "llenar de contenido los muchos parques y árboles que tenemos, que a menudo no utilizamos ni conocemos", afirma el alcalde de Valencia, Joan Ribó. La concejala de Parques y Jardines, Pilar Soriano, agrega que buscan también concienciar sobre "la importancia de la vegetación en la lucha contra el cambio climático".
     Entre los árboles preferidos de Casañs figura una segunda higuera australiana, protagonista de una historia de tintes épicos. En los años sesenta, el palacio romántico de Ripalda, obra del arquitecto Joaquín María Arnau Miramón, fue derribado en una oscura operación urbanística. En su lugar se construyó, con vistas al antiguo cauce del Turia, La Pagoda, que hoy sigue siendo uno de los edificios más lujosos de Valencia. Casañs asegura que el jardinero municipal convenció a las autoridades de que, en vez de arrancar la higuera australiana que había al lado del palacio, sería más cómodo talarla y dejar que se secara antes de extraerla. El mal llamado ficus fue seccionado por completo, pero no murió. Sin que nadie le hiciera demasiado caso volvió a crecer hasta convertirse medio siglo después, con un tronco de 18 metros y medio, en el árbol más grueso de la ciudad.  

FOTOGALERÍA | Una ruta por los árboles más singulares de Valencia.

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RUTA 1, TESTIGOS DE LA HISTORIA (PDF´S A CONTINUACIÓN):

RUTA 2, LA VUELTA AL MUNDO (PDF´S A CONTINUACIÓN):

RUTA 3, UN VIAJE POR EL MEDITERRÁNEO (PDF´S A CONTINUACIÓN): 

RUTA 4, MÁS ALLÁ DE LOS MARES (PDF´S A CONTINUACIÓN):

RUTA 5, UN PASEO POR LA ALAMEDA (PDF´S A CONTINUACIÓN):

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viernes, 11 de junio de 2021

El Ōkusu de Fuma

TAKAHASHI HIROSHI
El Ōkusu de Fuma (prefectura de Chiba) 

Especie: Tabunoki (Machilus thunbergii, familia de las lauráceas, género Machilus)
Dirección: Santuario sintoísta de Uga, Fuma 2395, Katori-shi, Chiba-ken 289-0411
Perímetro del tronco: 8,9 m.       Altura: 16 m.       Edad: 1.500 años (atribuida)
Declarado Monumento Natural Nacional
Tamaño ★★★     Vigor ★★     Porte ★★      Calidad del ramaje ★★     Majestuosidad ★★★★

El Ōkusu de Fuma se yergue en el recinto del pequeño santuario sintoísta de Uga, que ocupa la cima de una colina desde la que se otea la vega cerealista del río Kurobegawa. Se cree que este lugar, un baluarte natural, era parte del espacio ocupado por el antiguo castillo que alojó al linaje de los Fuma desde su tercera a su undécima generación (1324-1565).
     El Ōkusu de Fuma fue declarado monumento natural nacional en 1926, pero 43 años más tarde un estudio del botánico Honda Masaji demostró que no se trataba de un alcanforero, como sugería el nombre que se le había impuesto, sino de un tabunoki (Machilus thunbergii). El tabunoki o inugusu es una laurácea cuyo aspecto es muy similar al del alcanforero. Los lugareños siempre habían sostenido que era un inugusu pero, al parecer por error, fue catalogado oficialmente como alcanforero. Pese a haberse reconocido el error, su nombre no ha sido modificado y hoy en día sigue siendo presentado como Ōkusu (Gran Alcanforero) de Fuma.
     El 16 de octubre de 2013 el tifón nº 26, fuerte y de grandes proporciones, que había llegado a Japón por la isla de Izuōshima, rozó también en su avance la península de Bōsō produciendo graves daños en la zona más meridional de la región de Kantō (Tokio y cercanías). El Ōkusu de Fuma perdió la porción superior de su tronco principal, que hasta entonces se erguía recta, pero por suerte los efectos no llegaron a las raíces. El daño no acarreó la muerte del árbol, aunque, por desgracia, su porte se vio seriamente afectado.
     En la parte izquierda de la fotografía se aprecia que junto al Ōkusu (a unos 7 metros al Nordeste) hay otro árbol de la misma especie. Es el llamado Kogusu o Pequeño Alcanforero, con su característica dirección de crecimiento en diagonal con el suelo. En su origen, este árbol no era más que una rama del árbol grande que, al crecer, fue aproximándose al suelo hasta contactar con él, tras lo cual echó raíz y se constituyó en árbol independiente. Merece la pena echarle un vistazo.
     Actualmente los alrededores del Ōkusu de Fuma están siendo acondicionados por el ayuntamiento de Katori como zona turística. Se ha construido un aparcamiento y las huertas que había detrás del árbol se han transformado en un parque. Se ha colocado también un mirador desde el que puede contemplarse la comarca. Antes de sufrir los efectos del tifón, la enorme copa del árbol dejaba a la sombra todo el recinto del santuario, que adquiría así un ambiente sombrío, pero ahora el lugar es mucho más soleado y da una sensación de Árbol apertura.

  Árbol nº 041 -----