Mostrando entradas con la etiqueta Abetos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Abetos. Mostrar todas las entradas

11/08/2023

Abeto douglas, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
El abeto de Douglas o Pino de Oregón (1)

El árbol maderero conocido como “Abeto de Douglas” no es un abeto (toma su nombre en inglés de David Douglas, el botánico escocés que introdujo el árbol en Europa en 1827), y que también es conocido como “Pino de Oregón”, aunque, tampoco es un pino. 
     Los botánicos del siglo XIX tuvieron problemas para clasificarlo debido a la similitud de la especie con otras varias  coníferas más conocidas en ese momento. Lo clasificaron como Pinus, Picea, Abies, Tsuga e, incluso, Sequoia. Finalmente, y debido a sus conos distintivos, los abetos de Douglas fueron finalmente colocados en un nuevo género: Pseudotsuga
     Los conos femeninos (las piñas) son colgantes, con escamas persistentes (a diferencia de los abetos verdaderos), y se distinguen por tener una bráctea larga largtridentina (de tres puntas) que sobresale de manera prominente por encima de cada escala. 
     Se dice que el pino de Oregón ha alcanzado alturas de 120 m. Esa fue la altura estimada de la conífera más alta jamás documentada, el “Mineral Tree” (Mineral, Washington), medida en 1924 por el Dr. Richard E. Mc Ardle, que fue jefe del Servicio Forestal de los Estados Unidos. El volumen de ese árbol era de 515 metros cúbicos, pero lamentablemente no hay una foto de él. 
      La foto que acompaña este texto fue tomada el 9 de abril de 1931, por la Guardia del Registro de Eugene. Se trataba de otro abeto de Douglas del que se decía que era el más grande del condado de Lane y, a su vez, el más grande de su tipo en el estado de Oregón. Tenía 12,8 metros de perímetro, en su día, un auténtico “Rey del Bosque”. La fotografía del árbol fue obtenida por la asociación Willamette Valley Lumbermen's para su uso en una feria de la madera del condado de Lane que se celebró ese mismo lugar. Desconocemos si este árbol todavía existe.
       Un mito de los nativos americanos de California cuenta que cada bráctea de tres extremos es la cola y las dos patas, diminutas, de un ratón que se escondía dentro de los conos del árbol durante los incendios forestales y, el árbol, tuvo la amabilidad de ser su santuario perdurable.
Esta es una divertida postal de Mineral. En noruego se puede leer esto: "Estamos de vuelta en el bosque y hace frío". Me gusta:... nombre, ciudad, estado..., cuando están en 1909 y sólo hay un puñado de personas viviendo en la zona. Fotos de Pat Van Eaton.
-----

1/19/2016

ÁNGELES AMBER, (España)
La muerte del abeto


Del libro: Las hormigas no comen la sal

Ni siquiera pudimos asistir a tu entierro...
¿Cómo fue la AGONÍA DEL ABETO GIGANTE?
¿Derramó su resina olorosa en el suelo
o exhalaba fragancias de su VEGETAL SANGRE?

Cuando un ÁRBOL SE MUERE, HENDIDO
POR EL RAYO,
hacen rueda los pájaros, despidiéndose de él,
respetan el vacío dejado por su copa
y de su TRONCO HERIDO parece brotar miel.

Pero, cuando un SERRUCHO ejerce de verdugo
y amparado en la noche derrota la altivez,
aquel surtidor verde que crecía hacia el cielo
pedirá que le amparen, pero nadie lo ve.

Se agitarán, dolidas, sus polícladas ramas,
gritará, con el viento silbando a su través,
recorrerá su tronco la HEMORRAGIA DE LA SAVIA
y, desde sus raíces, preguntará: ¿Por qué?

Adiós, amigo abeto, vegetal estandarte,
ornato de una plaza del antiguo Madrid,
por la noche, en secreto, vinieron a matarte
pero, en nuestra memoria, siempre estarás aquí.

Enfiteuta de soles fue tu alargada estela,
un tupido ramaje tu sombra enriqueció
y, los que te quisimos sólo por contemplarte,
niños, viejos, poetas... te decimos ADIÓS.
 
Información:
http://www.hispanista.org/revista/norte/n1987/340/340.pdf
-----

9/18/2014

ESOPO (Tracia, +/-570-526 a. C.)
El abeto y el espino

Disputaban entre sí el abeto y el espino. Se jactaba el abeto diciendo:
- Soy hermoso, esbelto y alto, y sirvo para construir las naves y los techos de los templos. ¿Cómo tienes la osadía de compararte a mí?
- ¡Si recordaras -replicó el espino- las hachas y las sierras que te cortan, preferirías la suerte del espino!

No hay que enorgullecerse en la vida de la reputación, pues la vida de los humildes, en cambio, está libre de peligros.
-----

7/10/2010

GUERAU DE LIOST (Barcelona, 1878-1933)
Avets i faigs


Gòtics semblant el faig, l'avet,
puja, segur, l'avet ombriu,
rígid de fulles, d'aire fred,
car és d'un gòtic primitiu.

Amb son fullatge trèmul, net,
ben altrament, el faig somriu,
més joguinós que massa dret,
car és d'un gòtic renadiu.

L'avet és gòtic com el faig.
Són les agulles del bagueny
on de la llum es trenca el raig.

Són les agulles sobiranes
que, en les altures del Montseny,
del vent concerten les campanes.

-----

3/30/2009

EL PEQUEÑO ABETO
N. Willer, en Cuentos de otro lugar y otro tiempo

Érase una vez un pequeño abeto. Solo, en el bosque, en medio de los demás árboles cubiertos de hojas, él solo tenía agujas, nada más que agujas.
¡Cómo se quejaba!
-Todos mis amigos tienen hermosas hojas, hermosas hojas verdes. ¡Yo, sólo tengo espinas! Quisiera tener, para darles un poquito de envidia hojas todas de oro.
A la mañana siguiente, cuando se despertó quedó deslumbrado…
-¿Dónde están mis espinas? ¡Ya no las tengo! ¡Me han dado las hojas de oro que había pedido! ¡Que contento estoy!
Y todos sus vecinos que le estaban mirando dijeron:
-¡El pequeño abeto es todo de oro!
Pero he aquí que un hombre, un malvado ladrón, llegó al bosque y les oyó. Pensó:
- ¡Un abeto de oro! ¡Qué gran negocio!
Pero como tenía miedo de ser visto, volvió por la noche con un gran saco. Cogió todas las hojas sin dejar ni una.
A la mañana siguiente, al verse completamente desnudo, el pobre abeto se puso a llorar.
-Ya no quiero más oro –se dijo a si mismo en voz baja-. Cuando vienen los ladrones, te lo roban todo y ya no te queda nada. ¡Quisiera tener todas las hojas de cristal! ¡El cristal también brilla!
A la mañana siguiente, cuando despertó, tenía las hojas que había deseado. Se puso muy contento y dijo:
- En lugar de hojas de oro tengo hojas de cristal; ahora estoy tranquillo porque no me las robará nadie.
Y todos sus vecinos que le miraban, dijeron a la vez:
-¡El pequeño abeto es todo de cristal!
Pero, cuando vino la noche, la tempestad sopló fuerte. El pequeño abeto suplicó en vano, el viento le sacudió y no quedó ni una sola de sus hojas.
A la mañana siguiente, al ver el destrozo, el pobre abeto se puso a llorar:
-¡Qué desgraciado soy! Otra vez estoy desnudo. Han robado mis hojas de oro y han roto mis hojas de cristal. Quisiera tener, como mis amigos, hermosas hojas vedes.
Al día siguiente, cuando se despertó, vio que había obtenido lo que deseaba.
Y todos sus vecinos, que le miraban, se pusieron muy a decir:
-¡El pequeño abeto ya es como nosotros!
Pero, durante el día, la cabra salió a pasear con sus cabritillos. Cuando vio al pequeño abeto, dijo:
-¡Venid niñitos míos!, ¡venid, hijos míos! saboread esta comida y no dejéis nada.
Los cabritillos se acercaron saltando y lo devoraron todo en menos de un instante.
Cuando llegó la noche, el pequeño abeto, completamente desnudo y tiritando, se puso a llorar como un niño.
-Se lo han comido todo -dijo en voz baja-. Ya no me queda nada. He perdido mis hojas, mis hermosas hojas verdes, como mis hojas de cristal y mis hojas de oro. ¡Me contentaría con que me devolvieran mis agujas!
A la mañana siguiente, cuando se despertó, se encontró sus antiguas agujas y no supo qué decir.
¡Qué feliz es! ¡Cómo se contempla! Se ha curado por completo de su orgullo. Y sus vecinos que le oyen reír, dicen mirándole:
-¡El pequeño abeto está como antes!
---Fin---