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2/09/2024

Las higueras de Monserrat en Mallorca

NATALIA MARTÍNEZ, en "El Español"
El sabio de los higos que cultiva más de 1.400 variedades de todo el mundo en Mallorca

Desde su finca Son Mut Nou, en Llucmajor, Montserrat Pons i Boscana custodia un campo experimental de cultivo de la higuera a fin de contribuir al estudio y al conocimiento científico del árbol y su fruto

Documentos narran que los primeros higos se cultivaron 11.400 años antes de Cristo, en Irán (Mesopotamia). Hoy, 13.423 años más tarde, Montserrat Pons i Boscana (Llucmajor, 1953), cultiva más de 1.486 variedades procedentes de todo el mundo en su finca Son Mut Nou de Mallorca, con el afán de preservarlos.
     Más de 160 son de Mallorca un “paraíso donde todas las variedades del mundo viven mejor que en cualquiera de los otros países de los que proceden”. Las higueras “son mis hijas, mi patrimonio, el de nuestros antepasados”.
      Entre todas ellas, este mesías de los higos, conserva un injerto de La Higuera, la aldea boliviana donde Che Guevara fue fusilado, y su favorita es la variedad de La Reina, aunque elabora productos diferentes, casi con todas ellas: vino, café, chutney... y así hasta 21. Muchos de ellos intervienen en las propuestas de cocineros como Macarena de Castro o Andreu Genestra, quienes trabajan mano a mano con este farmacéutico de oficio y recolector de higos por pasión.

De Llucmajor al mundo

     De Irán, de Turquía, de Etiopía, de China, de Ucrania, de Portugal...Son 130 hectáreas por donde se reparten 3.200 higueras y 1486 las variedades que ha ido reuniendo Montserrat a lo largo de estos 28 años, aunque lleva más de 30 enganchado a la materia, "estudié farmacia, y mi asignatura siempre fue la botánica" cuenta el mallorquín.
     Son las 12:00 h de un caluroso sábado de agosto, las chicharras cantan tan alto que casi cuesta escuchar la voz de Monserrat, que, siguiendo el protocolo habitual, nos recibe como un visitante más para mostrar su finca y la labor que lleva a cabo en ella. "De Baleares tenemos 242 distintas, incluso de Cabrera" señala apuntando a unas higueras mientras conduce uno de los boogies que utiliza para moverse por la finca, a la derecha hay otras tantas higueras de 64 colecciones de todo el mundo.
     "Nuestro proyecto es el de recuperación de variedades en riesgo de extinción de todo el mundo. El corazón de todo esto es la recuperación, conservación y reproducción de todas las variedades de las islas Baleares, es lo prioritario. Pero también tenemos de países donde las condiciones no son las adecuadas y las mantenemos en plantel o en el campo" apunta Montserrat.
     "Los sumerios, hace 11.400 años antes de Cristo fueron los que dieron pie a la recolección y a la expansión de la higuera, los primeros que introdujeron el cultivo del higo dentro del mundo, en la antigua Mesopotamia". De todas las que se esparcieron desde entonces por el mundo, muchas que no estaban escritas, "en mi libro tengo precisamente variedades de las islas Baleares, descritas, recuperadas, nuevas y descubiertas. Hay muy poca información, algún reducto del año 1901, pero todo es información oral" cuenta Pons i Boscana, que ha impartido numerosas conferencias y publicado hasta ocho obras alrededor del universo de la higuera, incluida Los higos en las islas Baleares. Campo de experimentación de Son Mut (Llucmajor-Mallorca).
     Este último es el testamento de una enciclopedia viviente, fruto de su devoción por ellas. "Cuando hablo de higueras, hablo con el corazón. Es otra manera de entenderlas, no son higueras, son mis hijas, mi patrimonio, mi segunda familia, las he dado vida, las he criado. Es algo que no se puede dejar perder, un banco de germoplasma único en el mundo" manifiesta Montserrat, que cuenta con varios invernaderos con réplicas que le ayudan a su reproducción y a la conservación.
Una variedad ucraniana dentro de uno de los invernaderos
     Por las condiciones de su edafología y climáticas, sostiene que las higueras viven mejor en Mallorca que en sus países de origen. "Tengo higueras de China que son de segunda porque viven en terrenos volcánicos que aquí se convierten en higueras de primera. Todas las que he traído siempre han crecido de manera uniforme", comenta mientras muestra una higuera de seis meses del Lago de Garda.
     También conserva higueras célebres, como una que pertenecía a "Miguel Hernández, o a Antonio Machado. Higueras emblemáticas de todo el mundo. Tengo la higuera y una hija de la higuera donde cayó fusilado Che Guevara, un pequeño pueblecito de Bolivia llamado La Higuera. Aparte tengo una rúbrica del alcalde certificando que es la higuera donde murió por arma de fuego".
     Iraní blanco, iraní negro, de Siria, Líbano... todos sus higos son muy dulces". Si le preguntas a Monserrat por el mejor, "el mejor es el que más gusta". Pero si tuviera que decantarse por alguno, barre para casa, se queda con la variedad balear de La Reina, una higuera que tiene dos cosechas, comienza a dar brevas a finales de mayo, pero habrá que esperar a finales de verano para probar sus higos. "Muy precoces, precoces, de agosto, tardía y de invierno, cada estadio de maduración tiene su propia variedad selecta. Dependiendo de este estadio, será el dulzor del higo".
El higo, una joya que se debe mimar
Sus cuidados, aparte de mimo, pasan por una buena hidratación, "incorporamos un litro y medio de agua por maceta". Y agua es precisamente lo que no parece abundar, estamos en la zona más árida de la isla de Mallorca, pero en su día "esto era mar, era Sa Marina de Puig de Ros. El problema es que el cambio climático nos está dando una paliza, y las que vienen".
     Se trata de una experiencia y un oficio con el que "visualizar, observar, probar" y ahora arranca la mejor temporada para hacerlo, cuando muchos de los higos comienzan a madurar. Aunque dependiendo de la especie, cada uno tiene su ciclo. El de Pelo de buey que paramos a probar ya está listo. "Perdón por la palabra, pero esto es un orgasmo", "se come todo".
Uno de los cientos de higos que recoge Monserrat cuando acude a la finca
     Aunque los higos descansen, allí se trabaja todo el año, lo hace con la ayuda de Inmaculada, "una chica de Cádiz que tiene una lengua de fuego. Mi mano derecha, izquierda, y todo". Pero más allá de sus muros de piedraseca, poco respaldo encuentran. "Tenemos un concierto con la Consejería de Educación. Con las escuelas públicas de Baleares hacemos cursos de poda, de plantación, visitas guiadas... De mayo a septiembre se prioriza la recolección de higos, que nos sirve para mantenimiento del campo, porque no tenemos ninguna ayuda".
     Y mimar esas joyas requieren ayuda, mucha más de todo lo que consigue Montserrat con todas sus idas y venidas: "Conozco a los profesores de universidad de las diferentes convenciones del mundo. Desde California, a Francia... gente que encuentra financiación, que siendo una entidad pública es más fácil, a mí me cuesta sangre sudor lagrimas y dinero. Las ayudas no llegan". Colabora con la consejería para la divulgación, "en los conceptos de logística y comunicación me ayudan pero nada más allá. He hecho los proyectos sin financiación porque me la denegaron por deficiencia administrativa. Mi mayor respaldo son los chefs con los que trabajo"

Codorniz a la melaza de higo
Bocado de alta cocina

     Siguiendo el Camí de Sa Torre, a poco menos de 10 minutos de este paraíso de los higos se encuentra el hotel Zoëtry Mallorca, desde abril cuenta con un nuevo inquilino, el cocinero Andreu Genestra, quien ha trasladado su restaurante homónimo y sus estrellas Michelin (contaba con una estrella Michelin y una estrella verde Michelin en su anterior ubicación en Predi Son Jaumell Hotel Rural, en Capdepera) hasta esta nueva localización. Andreu visita con cierta frecuencia a Monserrat para recoger higos y algún que otro producto que luego lleva a su cocina. Con ellos elabora esta melaza de higos, que también forman parte del relleno del dumpling que son la estrella de un plato donde la codorniz es
 tan solo el acompañamiento.
     La cocinera Maca de Castro del estrella Michelin en Port D'Alcudia, con permiso del resto, es la favorita de Monserrat. Trabajar juntos les ha facilitado construir una relación bonita y estrecha, de productor a chef, que les ha llevado hasta el escenario de Alimentaria 2022 con su ponencia 'Cómeme el higo', donde reflexionaron sobre la transversalidad de la higuera para entender la historia del Mediterráneo. "La elasticidad de un producto, el higo, tan presente en nuestra dieta, pero tan poco protagonista".
     Ambos son clientes regulares de Monserrat, pero también ha hecho algún envío a la península a otros grandes restaurantes. "Enviamos café a Carme Ruscalleda y al Celler de Can Roca, pero ellos en lugar de usarlo para café elaboraron dulces con ello".

La despensa de Son Mut Nou

     Con los diferentes higos que recogen -los visitantes también tienen a su disposición cestas donde depositar los higos que cojan durante su recogido, y se cobran a 5 euros el kilo- Montserrat y la gente que trabaja en la finca elaboran hasta 21 tipos de productos diferentes. Desde cava, vino, cerveza, aguardiente café hasta mostaza, mermelada, chutney, higos secos o pan de higo, entre otras creaciones artesanales, todo a base de higo.         Tanto en higo seco como en confitura usamos variedades de las islas Baleares Peratjal y bordisal blanca, para el café usamos otras también de Baleares". El vino lo elaboran con un arrope de higo, "a veces sale más o menos azucarado dependiendo de la variedad. Con un queso o helado de vainilla va genial" apunta Monserrat y le sigue Inmaculada, "cuidado con tener un hombre al lado, que es afrodisíaco", bromeando detrás del mostrador.
Algunos de los productos que elaboran con los diferentes higos
     Aunque esto es solo "un complemento al proyecto", todos ellos se pueden adquirir en la pequeña tienda desde la que despachan a los visitantes, al igual que las diferentes obras que firma Pons i Boscana. Algunos otros acaban en las cocinas de conocidos chefs, como ocurre con el café que tanto gusta.

Un legado de millones de higos

     A sus 71 años, Monserrat parece tener carrete para rato, aunque lamenta que no haya tanta gente como le gustaría para recogerlo. Los visitantes, en su mayoría, son extranjeros, "a los mallorquines todavía les cuesta venir", y, aunque aún se ve con energía para llevarlo, le preocupa en qué manos quede su legado. "Tengo un hijo farmacéutico, un hijo ingeniero informático y una hija fisioterapeuta. En logística me ayudan, pero el trabajo de campo no lo aprecian. Mi ilusión es que todas estas higueras pasen al país de origen. Busco asociaciones o gente que entienda mi proyecto y el día de mañana siga cuidando las variedades más en riesgo de extinción".     
     De momento le dedica todo el tiempo que puede a esta que es su pasión. Los días que no trabaja en la farmacia de Llucmajor, acude al cuidado del campo y a atender las visitas (martes, jueves y sábados). El domingo "se lo dedico a mi mujer Hortensia", una bonita historia que acaba con nombre de flor.

Lo hemos leído aquí

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12/05/2023

La higuera de Baia, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
Una higuera en una posición insólita

Baia está situada al sur de Italia, en la región de Campania, cerca de Nápoles y del Vesubio. Su denominación proviene de Baius, compañero de Ulises, supuestamente enterrado en este lugar. Debido a la actividad volcánica, cuenta con multitud de fuentes termales y sufría el fenómeno conocido como “bradisismo”, consistente en ascensos y descensos del nivel del suelo. Un privilegiado entorno fue lugar escogido por la clase dirigente romana para su descanso. En él se hallaban lujosas villas residenciales, incluyendo áreas propiedad exclusiva del emperador Augusto y de sus sucesores. 
     En la actualidad los vestigios y monumentos de época romana de Baia se encuentran englobados en el Parque Arqueológico de las Termas de Baia y en el Parque Arqueológico Submarino de Baia. El citado fenómeno del bradisismo ha hecho que una buena parte de Baia se encuentre sumergida. En 2002 se creó el Parque Arqueológico Submarino para proteger los retos submarinos, a 500 m. de la costa y a 6 m. de profundidad.  
     El puerto romano, protegido por un dique, estaba conectado con dos lagos interiores a través de un canal navegable de 1 km, convertido en la base naval de la Classis Misenensis, la flota imperial romana más importante del Mediterráneo, si bien esta ubicación fue pronto abandonada
a causa del cieno (en el 12 a.C.) en favor de la cercana Miseno. Desde ese momento el uso fue civil y propició que en el 79 d.C., salieran desde aquí las galeras que socorrieron a los habitantes de Pompeya y Herculano tras la erupción del Vesubio. 
     En el año 1538, una erupción volcánica provocó numerosos cambios en la geografía de la zona. El antiguo puerto fue redescubierto gracias a las fotografías aéreas realizadas durante la II Guerra Mundial. En tierra firme, el Parque Arqueológico de Baia comprende restos de termas, templos y posiblemente un palacio imperial. 

     En estos restos arqueológicos ha crecido una higuera en un techo. Las fotos han recorrido muchas páginas desde hace tiempo, y entre la sorpresa de algunos y la expectación de muchos, algunos califican de mentira tales fotos: ¡ninguna planta puede crecer al revés! Personalmente, y para que no queden dudas, opino que sí, que puede hacerlo, como en este caso en el que la raíz, situada al aire, ha crecido funcionando como una rama colgante. En el pasado yo mismo he conocido el caso de un boj que cerraba un prado al borde de un terraplén, un derrumbe parcial dejó al aire una raíz del boj, que pasó a brotar y comportarse como una rama boca abajo. Será cuestión de tiempo y circunstancias (su propia genética, modificaciones ambientales, etc) que la rama intente o no darse vuelta y crecer hacia la luz. Normalmente es una cuestión de hormonas y a este respecto hay que afirmar con rotundidad, que aún no conocemos del todo las nuestras, como saberlo todo acerca de cómo funcionan las de las plantas. Por cierto que existe un técnica de cultivo “boca abajo” para ciertas plantas de huerta y jardín, denominada Sky Planter.

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7/30/2023

JOSÉ CARLOS CAPEL
La mayor colección de higueras del mundo 
En Son Mut Nou, Mallorca, propiedad de un farmacéutico, cuenta con 2.834 árboles de 1.486 variedades distintas de 64 países.

Montserrat Pons, en su plantación de higueras en Mallorca
Aunque tenía noticia de la pasión que el farmacéutico mallorquín Monserrat Pons siente por las higueras, nadie me había explicado nunca el verdadero alcance de su locura. “Tengo plantadas 2.834 higueras de 1.486 variedades distintas provenientes de 64 países de todo el mundo. Llevo años recuperando especies antiguas en riesgo de erosión genética y descubriendo otras desconocidas”, comentó tras el saludo. Acababa de llegar al campo de experimentación de Son Mut Nou en la marina de Llucmajor, en Mallorca, finca propiedad de este investigador, y mi sorpresa inicial se convirtió en perplejidad al poco tiempo.
     La víspera, durante un almuerzo en el restaurante del cocinero Andreu Genestra, había disfrutado de una codorniz a la melaza de higos asados con ravioli y mostaza de los mismos frutos, donde el almíbar de los higos, antes que el propio ave, aglutinaba la esencia del plato. Un compendio de fragancias y texturas. ¿Qué aportan los higos de Monserrat a la cocina?, pregunté.
     El mallorquín se explayó en la respuesta: Para cualquier cocinero o pastelero es un auténtico paraíso. En temporada elaboramos varias recetas. Entre ellas el queso fresco instantáneo que preparamos a la vista mezclando leche tibia de vaca al romero con la savia de las higueras, que entusiasma a nuestros clientes. Se cuaja en 45 segundos. No menos aplausos que los que recibe una sobrasada vegana con pulpa de higos secos que trituramos con pimentón y especias. A cada variedad le damos aplicaciones distintas. Elegimos entre higos de pulpa, de jugo, para asar, para freír y algunos para congelar. El almíbar que acompaña a la codorniz de nuestro menú lo obtenemos por decantación natural, lentamente, a partir de un higo asado. La mostaza de higos y la mermelada con sal con la que rellenamos el ravioli de rábano que figuran en el plato también resultan deliciosas. Los higos que recolectamos en Son Mut Nou presentan matices ácidos o dulces bien distintos. Hay algunos, incluso, que carecen de sabor, pero poseen una textura de seda y sus pieles las utilizamos como si fueran tomates. Lo que fue un alimento de supervivencia en Mallorca lo transformamos en bocados de alta cocina. Aun así, la cosa llega más lejos. Monserrat prepara un símil de café que obtiene desecando y moliendo higos añejos que incluso llamó la atención de Carme Ruscalleda. 
Plantación de higueras, en Son Mut Nou, Mallorca
     El entusiasmo del cocinero hizo que me acercara a visitar este centro al aire libre, un tesoro apenas conocido. Con la afabilidad que le caracteriza, Pons me acompañó en una visita guiada, un itinerario de los que sigue con gentes de medio mundo, científicos, botánicos, periodistas, curiosos de la naturaleza, aparte de cocineros, deseosos de conocer las características agronómicas y posibilidades gastronómicas sus higueras. El recorrido, apasionante, salpicado de datos científicos, tiene mucho de historia y de anecdotario insólito en torno a este árbol bíblico. “Soy farmacéutico de profesión, pero mi verdadera afición es la botánica. Las higueras atesoran cultura, son parte de la identidad de los pueblos de donde proceden, no solo en el Mediterráneo. Lo que más me satisface es recuperar variedades. No te olvides de que todas las higueras son ficus. Da lo mismo que hablemos del Ficus sycomorus, del Ficus palmata, del auriculata, o de otros. En todos los casos, árboles con un endemismo y características únicas”.
     ¿Cuándo empezaste? “Comencé con las 246 variedades de las islas Baleares, un paraíso botánico. Luego seguí con las de diferentes comunidades de toda España. En Mallorca, como en gran parte del Mediterráneo, las higueras desempeñaron un papel estratégico en nuestra supervivencia. Han sido el pan del pobre y el postre del rico. Nuestros antepasados se alimentaban de caracoles, de espárragos silvestres, de caza y, sobre todo, de higos. Frutos que, igual que ahora, o se consumían directamente o nos servían para alimentar al ganado porcino, equino y ovino”. 
     ¿Qué es Son Mut Nou? “Un campo experimental dedicado al cultivo de las higueras. Una finca de tierras arcillosas, escasas en lluvias, de monte bajo, donde el árbol se adapta, sobrevive y produce frutos suculentos. No cuento con otra recompensa que mi satisfacción personal. Ni recibimos ayudas de Consellerías ni de Ministerios”. 
Surtido de higos, recién colectados por Montserrat Pons, en Mallorca
     Nada más iniciar el recorrido, entramos en un recinto rectangular acotado por una valla de piedras con 28 variedades de higueras donde al pie de cada una aparecía reseñado su nombre botánico, árboles que Monserrat ilustraba con historias y leyendas apasionantes. “Tan solo el 19% por ciento de las higueras no son comestibles y se destinan a incienso. Al resto lo rodean leyendas, anécdotas, endemismos y características únicas. Cultura con mayúsculas. Nos encontramos debajo de una higuera que tiene un millón de años. Es la famosa Ficus palmata, la misma con cuyas hojas, según la tradición, Adán y Eva se taparon sus vergüenzas. Un árbol originario de Eritrea que desde el Mediterráneo se extendió por el mundo con hibridaciones sucesivas que dieron lugar a todas las ficaceas. De hecho, la Ficus carica, la variedad más extendida, deriva de la palmata. Se llama Ficus carica porque procede de la región de Caria en la antigua Mesopotamia”. 
     Monserrat aceleraba el paso a medida que desde cada árbol visualizaba el siguiente. Aquí tienes una variedad que denominamos Sangre de Cristo, oriunda de Catamarca, en Argentina. Allí las higueras que se dan en el monte Calvario donde crucificaron a Jesucristo. Y estas otras, próximas al lugar donde fusilaron al Che Guevara. Hemos llegado a la más apreciada, el Ficus sycomorus. Cuenta la tradición que la Sagrada Familia, tras abandonar Judea camino de Egipto huyendo de las iras del rey Herodes, se cobijó bajo su sombra en un lugar llamado Matarella. Razón por la que es tenida por una higuera sagrada por los coptos cristianos de Egipto que se nombra en la Biblia en reiteradas ocasiones. No es la única con resonancias religiosas. Tras la crucifixión de Jesús, María madre se trasladó a Éfeso, en Turquía. Esta higuera se encontraba al lado de la casa donde vivió durante 32 años. Se llama Mary Mother, madre de Dios. Fíjate en la Ficus religiosa, la higuera de las pagodas que me trasportaron desde Nepal, asociada al nirvana y el budismo. Por supuesto, tenemos higueras relacionadas con personajes famosos, Miguel Hernández, García Lorca, Antonio Machado o Rosalía de Castro”. 
Café de higos, elaborado por Montserrat Pons, en Mallorca
     Nos faltaba la última estación del recorrido, una tienda donde comercializa toda suerte de derivados de sus higos, en almíbar, secos, convertidos en mostaza, en el llamado pan de higos, o en símil de café, aparte de vinagre y vino de higos. Y por supuesto higos frescos, recién recolectados, que vende al peso. 
     ¿Cómo organizan las visitas?, fue mi última pregunta. “Todo a través de nuestra web, nada más recibir la solicitud, nosotros respondemos con indicación del día y la hora disponibles. El coste son cinco euros por persona, incluida una degustación final a modo de cortesía. Y si alguien desea recolectar higos por su cuenta, le proporcionamos una cesta para que se desplace libremente por la finca. Los higos los cobramos a cinco euros el kilogramo”. 
Higos en almíbar, elaborados en la plantación de Pons en Mallorca
Lo hemos leído aquí
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11/17/2022

Auténtica arquitectura vegetal modelada por el hombre

FIGUERA "NA BLANCA D'EN MESTRE - Formentera
Fotos e información de Marià Castelló
, en 'Quaderns' N.252 Article

Datos: Especie: Ficus carica       Perímetro: 2 m       Edad de 100/130 años      Proyección de la copa: 350      Altura: 130 cm hasta la orquilla       Altura total: 3m      Diámetro de la copa: 25m       Perchadas (perxades): 3 completas y 2 medias (foto1)      Puntales(estalons): +/-143       Protección: desde el 1993 (Catálogo de Árboles Singulares de Balears)    

foto 1, esquema de perxadas

El apuntalar los árboles es la forma de cuidar los árboles, generalmente viejos, que siempre me ha gustado por el respeto del ser humano para con los árboles. Pero en Formentera y mas concretamente en el Pla d'en Mestre, es ancestral el apuntalar las higueras para su cultivo -en otras zonas también se trabaja así con algunos frutales-.
     La morfología del Pla d'en Mestre, una ligera vaguada que recibe las aguas de escorrentía de la zona, favorece este cultivo. Sin embargo los vientos del norte, para los que no hay protección, y la poca flexibilidad de la madera de la higuera hacen necesario el que se apuntalen las ramas, singular modo de cultivo.

     Los payeses persiguen el reducir al mínimo la superficie de exposición al viento de la copa, evitan la inclinación y torsión del tronco y de la copa y no dejan que las ramas entren en contacto con el terreno. El crecimiento natural de la higuera sería un tronco inclinado a favor del viento y unas ramas en cascada que se apoyarían en el suelo para ir enraizando con cada acodo.
     El payés ha sabido adaptarse a las circunstancias elevando la copa de las higueras y manteniendo las ramas elevadas mediante puntales (estalons) que soportan unas jácenas* superiores (perxes) -hechas con madera de sabina, pino o hierro- y que se disponen concéntricamente alrededor del tronco, dando lugar a una buena sombra para el ganado, dificultando que éstos se coman los frutos y facilitando su recolección. Una circunferencia o arco de circunferencia de perxes, estalons y peus de poll constituye una perxada.

     La recolección se hace a mano o con la nyacadora (o llacadora), que según recoge la
nyacadora
Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera: Eina feta de canya que s’empra per collir les figues més altes de sa figuera
-herramienta hecha con caña que se utiliza para coger los higos más altos de la higuera-.
     Esta higuera,
en el 2006, fue objeto de estudio por parte de Víctor Rahola, Stefano Cortellaro i Marià Castelló, que publicaron un artículo en Quaderns d'arquitectura i urbanisme del Col·legi d'Arquitectes de Catalunya sobre su estructura y el proceso de construcción. Sus fotos son magníficas, aunque después el mundo ha seguido girando y la higuera ha sufrido algunos contratiempos.
     En el 2018 la Cooperativa del Camp de Formentera en colaboración con la Conselleria de Medi Ambient, Agricultura i Pesca llevaron a cabo un saneamiento de estas dos famosas higueras apuntaladas. Se eliminó el 40 % de ramaje de la copa debido al mal estado, afectado por el ataque de escarabajos, termitas, barrenadores de madera, mordidas de ratas, hongos, etc. Además se revisó y restauró el sistema de apuntalamiento (horcones, pies de cabria y pértigas), distribuyendo las ramas más homogéneamente en el exterior del árbol. 

*Jácenas: Son vigas que se caracterizan por servir de soporte a una estructura formada por otras vigas de menor tamaño.

Xolbi (José Chulvi), en 2011, le dedicó este poema desde su blog:

Alosa 8


Pel camí vell de la Mola
camines, voles, reptes
fins a arribar a Na Blanca d'en Mestre.
Majestuosa i gegantina. Envoltada
amb un mantell de vellut verd
regna, aèria, sobre el camp.
Allí en les hores tèrboles de calitja
reposes acaronada entre les mans infinites
d'aquesta figuera.
 

De la flexibilidad de estas maderas, higuera o cerezo, decía mi padre que "para cuando te avisan ya estás en el suelo".  

Mas información en castellano e inglés

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1/13/2022

El secreto de las higueras

Joan Rallo en su plantación experimental en Campos
JOAN RALLO, por Elena Soto
La sexualidad de las higueras y su insecto polinizador


El libro de Joan Rallo, resultado de diez años de investigación, descubre el sorprendente, complejo y desconocido mundo de las higueras y su reproducción
La higuera (Ficus carica) es uno de los frutales más antiguos de los que tenemos constancia y una de las primeras especies cultivadas. Hace una década un equipo de arqueólogos encontró en el yacimiento de Gigal, en el valle del Jordán, nueve higos carbonizados de este fruto, de unos 11.400 años de antigüedad; al analizar el material se comprobó que los higos pertenecían a una variedad claramente domesticada, ya que al carecer de semillas sólo podrían haberse reproducido por esquejes. Este hallazgo echa por tierra la teoría de que los primeros cultivos fueron los cereales; las higueras estarían en el kilómetro cero de la agricultura y por tanto de la cultura.
      Pero mucho antes de ser domesticada por el hombre, la higuera ya formaba pareja con un pequeña avispa (Blastophaga psenes), una estrecha relación de mutua dependencia que se remonta al menos a unos 60 millones de años atrás, cuando insecto y árbol establecieron un pacto que permitía al primero criar dentro del higo a cambio de la polinización. Un fósil de avispa de la higuera de más de 34 millones de años, hallado en la isla de Wight (Reino Unido) muestra que el complejo vínculo que existe actualmente entre estas dos especies, indispensable para la supervivencia natural de ambas, viene de muy lejos y ha permanecido sin cambios desde entonces.
     Y aunque el ser humano ha cultivado la higuera desde tiempos inmemoriales su conocimiento de la especie es más bien escaso ¿qué sabemos de este árbol? ¿Necesita un insecto polinizador para que maduren sus frutos? Y yendo un poco más allá, los higos ¿son en realidad frutos?
     El libro La sexualidad de las higueras y de su insecto polinizador de Joan Rallo, publicado por la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, a través de la Dirección General de Agricultura y Ganadería y el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de las Islas Baleares (IRFAP), nos adentra en el fascinante y complejo mundo de las higueras en el que pocas cosas son lo que parecen.      «La relación entre la higuera y su insecto polinizador es un tema que siempre me ha llamado la atención y, aunque se cita mucho, hay pocos estudios en profundidad», comenta Rallo. "Esperé a la jubilación para disponer del tiempo suficiente que me permitiera investigarlo, y el libro es el resultado de diez años de observaciones, además de actualizar los conocimientos que hasta ahora tenemos sobre las higueras, especialmente los referentes a su sexualidad, a la falsa partenocarpia que se les adjudica o a su antigüedad como cultivo".
     Para entender al Ficus carica, -higuera de toda la vida-, es conveniente comenzar aclarando que dentro de la misma especie encontramos diferentes tipos; en primer lugar están los cabrahígos o silvestres, que presentan a lo largo de su ciclo anual tres tipos de infrutescencias no comestibles: las mamas, los prohigos y los mamones, y en segundo las higueras cultivadas que, para producir sus frutos (comestibles), pueden precisar o no de polinización y, en este punto es donde el tema se vuelve apasionante.
     Desde hace millones de años -hay quien estima que unos 80- la avispilla Blastophaga psenes y Ficus carica coevolucionan, creando una compleja estrategia que continúan manteniendo en la actualidad. "No se trata de una polinización accidental, como la de las abejas que van a todo tipo de flores, ésta es activa, etodinámica, y exclusiva para la higuera" explica Rallo, "y en esta ayuda mutua hay un toma y daca que permite al insecto disponer de un lugar seguro para realizar la puesta y de alimento para criar a sus larvas y al árbol poder reproducirse al ser polinizado".

     Aunque los llamemos frutos, los higos son en realidad una infrutescencia que alberga en su interior cientos de flores pequeñas encerradas en un receptáculo denominado sicono; y en el caso de los cabrahígos las hay de dos tipos masculinas y femeninas. Uno de los primeros objetivos de la investigación de Rallo ha sido describir el ciclo del insecto en Mallorca y todo el proceso comienza con el cabrahígo.
     La avispilla hiberna en las flores de las mamas y emerge como hembra adulta alada cuando se están desarrollando los prohigos, en los que penetra a través del ostiolo y realiza la oviposición en las flores brevistilas que tapizan el interior del sicono y que pasan a transformarse en agallas tras la intervención del insecto.
     De los huevos, uno en cada flor, salen primero los machos, localizan a las hembras que todavía permanecen dentro de las agallas y las fecundan, además, de abrirles una vía de salida a través del canal ostiolar, conocido también como ojo. Tras esta tarea, mueren sin haber salido del higo. Una vez que las hembras aladas ya fertilizadas emergen, salen del sicono atravesando la capa de flores con estambres que se localizan alrededor del ostiolo, almacenando el polen en unos cestillos ad hoc localizados en la parte inferior del tórax.
     Abandonado el sicono, la avispilla puede introducirse en un mamón de cabrahígo, polinizando sus flores y colocando sus huevos en las flores brevistilas, donde nuevas generaciones se desarrollarán a lo largo del verano, que a su vez acabarán poniendo sus huevos en las mamas, donde los insectos en forma de larva pasarán el invierno hasta la primavera siguiente, en la que comenzará de nuevo el ciclo.
     O bien pude ocurrir que la avispilla visite una higuera "doméstica", y como las flores de sus higos son de pistilos largos no puede realizar la puesta, pero en el intento las polinizará, dando lugar a semillas con lo que la higuera asegura su reproducción sin la intervención humana,
     Actualmente, la mayoría de las higueras de nuestro entorno se propagan por esquejes y los frutos maduran sin polinizarse, sin embargo es de destacar la importancia de la caprificación, ya que sus frutos presentan un mayor tamaño, una coloración más intensa de la pulpa y una mayor calidad gustativa. Cuando Rallo comenzó esta investigación el primer paso fue localizar este tipo de higueras macho (cabrahígos) en la Isla, "una de las primeras la encontré en el talayot de Capocorb, otra en un corral de Sineu, estaban muy dispersas y cada vez que iba a realizar un estudio tenía que desplazarme, así que decidí llevar a cabo mi propia plantación. Sembré higos silvestres o sus semillas, esperé a ver si salía macho o hembra y, a partir de este punto, ya dispuse del material suficiente para poder seguir investigando".
     "Muchas de estas higueras para envejecerlas y ganar tiempo he tenido que irlas injertando sobre ellas mismas", aclara. "Los cabrahígos no producen higos comestibles, pero son necesarios para que críe el insecto, del que en casi toda la bibliografía se citan tres ciclos, pero yo he contado hasta cinco en un año y, haciendo trampa, seis".
     Con este estudio Rallo busca motivar al cultivador para que establezca plantaciones modernas y, también, promover el cambio de cultivos en algunas de las que ya existen, utilizando la práctica de la caprificación que permitiría obtener higos de mayor calidad tanto para el secado como para la alimentación animal. Además de ayudar a crear conciencia sobre la necesidad de establecer una colección de variedades de cabrahiguera que puedan servir de base no sólo para la polinización de los cultivos futuros sino también para proteger y fomentar la biodiversidad de la especie.

     Se trata sin duda de un mundo sorprendente, complejo y bastante desconocido en el que hay higueras como la de tipo Esmirna que necesitan la polinización para obtener su cosecha de higos o como las de tipo San Pedro con dos cosechas al año; en una, la primera, no necesitan polinización, pero en la otra, si no se produce, el higo cae.
     En sus diez años de investigación ha reunido numerosa documentación entorno a esta especie, además de descubrir otros aspectos que han despertado su curiosidad. "Estoy asombrado de su complejidad y no me refiero solo al aspecto reproductivo. Dentro del higo vive toda una serie de fauna y de flora que comienza a citarse a partir de mediados del siglo pasado. La Philotrypesis caricae, por ejemplo, es un parasitoide oportunista que pone su huevo en la misma flor donde lo ha puesto la Blastophaga y cuando eclosionan, las larvas de la intrusa se aprovechan del alimento que debería tomar la avispilla del higo".
     Joan Rallo fue profesor de fruticultura mediterránea en la UIB y ha centrado su investigación en los cultivos realizados en Baleares, desde los olivos a los algarrobos, pasando por almendros, el viñedo o la apicultura. En este libro sobre las higueras y su insecto polinizador aborda una compleja relación que, a pesar de llevar millones de años, es bastante desconocida.

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6/03/2021

Una higuera grandiosa, Na Blanca d'en Mestre

FERNANDO PASTRANO, en ABC
Así es la higuera más grande de Formentera y quizá del mundo (mayo 2021)


En un reducido tamaño (poco más de 83 km²) la isla de Formentera posee un paisaje muy variado. Acantilados, playas, calas, dunas, salinas, lagunas... La vegetación es eminentemente mediterránea, los pinos y sabinas son los árboles más abundantes, pero sobre todos ellos destacan por su originalidad las viejas higueras que se han ido apuntalando y creciendo en horizontal hasta ofrecer el aspecto de una gran carpa verde.

Las estacas soportan el peso de las ramas

     Hay varias y se encuentran sobre todo en la parte central de la isla, en una lengua de tierra que ocupa unos 1.400 metros de ancho. Pero la mayor de todas se ve cuando se va al faro de La Mola, desde Sant Francesc. En el km. 9 de la carretera PM 820, a unos 300 metros a la derecha, aparece un árbol extraño, bajo pero de copa muy extendida. Es una higuera tan singular que tiene nombre y apellido: Na Blanca d'en Mestre.
     Se trata de una Ficus carica (higuera común originaria de Asia) a la que la intervención humana a lo largo de más de cien años le ha cambiado la fisonomía convirtiéndola en un caso único. Es la higuera más grande Formentera, y posiblemente del mundo, catalogada como Árbol Singular en 1993.

     Su altura total es de solo 1,30 metros, pero su achatada copa se extiende a lo largo de 350 m². Una superficie que se sostiene con unos 200 puntales ahorquillados de madera (estalons), que sujetan las ramas. Apoyos que se hacen con varas de pino, de acebuche (ullastre) o de sabina, con el extremo superior en forma de Y, para el apoyo de las perchas (perxes, que se disponen concéntricamente alrededor del tronco, a medida que el árbol crece), y el inferior firmemente enterrado en el suelo.
    
Queda así formada una amplia estructura que protege al árbol de los vientos salados que quemarían hojas y frutos, y tumbarían los troncos, a la vez que sirve de techado a las personas y al ganado frente a las inclemencias atmosféricas.

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8/30/2017

MIKE SHANAHAN (BBC Earth) 
 La increíble historia del árbol que más ha influido en la historia de la humanidad
Las higueras están presentes más que ninguna otra especie vegetal en la historia de la humanidad (Foto Almany).
Hace más de 2.000 años le cortaron una rama a un árbol importante. La orden la dio Ashoka El Grande, emperador de India, y se dice que fue bajo este mismo árbol que Buda alcanzó la iluminación. Ashoka le otorgó estatus de realeza a la rama, y la plantó en un vaso de oro sólido.
      Esta historia, basada en el poema épico el Maja-vansha ("El gran linaje"), gira en torno a una especie de higuera que los científicos llaman Ficus religiosa.
      Sin embargo, esta no es la única especie de ficus. Hay más de 750 tipos, y ninguna planta ha influido tanto en la imaginación en el transcurso de la historia.

Raíces aéreas
      La mayoría de los ficus entierra sus raíces bajo la superficie, pero el higo estrangulador y sus similares presume de ellas mostrándolas al público.
      Los higos estranguladores son plantas extraordinarias que crecen de semillas que sueltan las aves y otros animales en lo alto de otros árboles.
El higo es alimento de muchos animales (Foto Almany)

Escudo de Barbados
Escudo de Indonesia
      Desde ahí lanzan sus raíces aéreas que van haciéndose más gruesas, hasta cubrir al árbol que les ha servido de anfitrión. Algunas veces, se transforman en una suerte de mallas vivientes, con un tamaño colosal, que llegan a ahogar y matar al árbol que han invadido. Dos países tienen higos estranguladores como parte de sus escudos de armas. Uno es Indonesia, donde el árbol simboliza la unidad dentro de la diversidad, mientras que sus raíces colgando representan las numerosas islas que componen la nación.
      Y el otro es Barbados, que debe su nombre a la imagen que vio el explorador portugués Pedro a Campos, cuando su barco llegó a la isla en 1536. El marino encontró muchos higos estranguladores que crecían a lo largo de la costa, del tipo llamado Ficus citrifolia. Eran masas de raíces marrones y rojizas colgando de las ramas de los árboles, como mechones de pelo enmarañados. Por eso a Campos nombró la isla de Los Barbados ("los barbudos").

Testigo de la historia
Photo Darma CC 2.0
      Sin embargo, los higos estranguladores ya habían conquistado la mente humana desde hacía mucho antes. Budistas, hinduistas y jainistas han venerado esta especie durante más de dos milenios.
      El mismo árbol aparece en los himnos de batalla cantados por el pueblo védico hace 3.500 años. Y, 1.500 años antes, apareció en los mitos y el arte de la civilización del Valle del Indo.
      En algunos casos se presentan en historias de ficción, folclore y ritos de fertilidad.
      El más notorio es el baniano indio (Ficus benghalensis), un árbol tan grande que de lejos puede parecer un pequeño bosque.
      Se dice que un baniano en Uttar Pradesh es inmortal.
Al sur de ese país, en Andhra Pradesh, otro ejemplar surgió donde una mujer se arrojó a la hoguera funeraria de su esposo y murió. Ese árbol puede proveer refugio a 20.000 personas.

Alimento indispensable
Los higos están cargados de fibra, vitaminas y minerales.
      Los primeros europeos que disfrutaron de la sombra de un baniano fueron Alejandro Magno y sus soldados, quienes llegaron a la India en 326 a. C.
      Sus historias de este árbol pronto alcanzaron al filósofo griego Teofrasto, el fundador de la botánica moderna. Teofrasto había estado estudiando la higuera comestible, Ficus carica, y vio que insectos diminutos entraban o salían de los higos.
      Pasarían más de 2.000 años antes de que los científicos se dieran cuenta que cada especie ficus tiene sus propias avispas polinizadoras. Del mismo modo, cada especie de avispa de higuera sólo puede poner sus huevos en las flores de sus higos compañeros. Esta relación comenzó hace más de 80 millones de años y ha moldeado el mundo desde entonces.

Comida todo el año
      Las especies de ficus deben producir higos durante todo el año, para asegurar que sus avispas polinizadoras sobrevivan. Esta es una gran noticia para los animales que comen frutas, que de otro modo tendrían dificultades para encontrar comida durante gran parte del año. De hecho, los higos sostienen más especies de vida silvestre que cualquier otro tipo de fruta.
      Hay más de 1.200 especies que comen higos, incluyendo una décima parte de todas las aves del mundo, casi todos los murciélagos de frutas conocidos y decenas de especies de primates. Por ello, los ecologistas opinan que si esta especie desaparece, todo lo demás colapsaría.
      Los higos no solo alimentan a los animales. Para algunos, la presencia durante todo el año de higos maduros, habría ayudado a sostener a nuestros primeros antepasados.
Incluso, dicen que los higos de alta energía, estarían relacionados con el desarrollo de cerebros más grandes en nuestros predecesores.
El baniano puede alcanzar proporciones impresionantes. (Foto August Muench CC 2.0)

      También hay una teoría que sugiere que nuestras manos evolucionaron como herramientas para evaluar cuáles higos son suaves, y por lo tanto dulces y ricos en energía.

Domesticadas
      Las especies de ficus se encuentran entre las primeras plantas domesticadas, hace varios miles de años. Los antiguos egipcios se apoderaron de una especie llamada Ficus sycomorus, cuyas avispas polinizadoras estaban extintas localmente o nunca habían llegado al lugar. Esto les impediría producir una sola higuera madura. Pero gracias a un golpe de suerte o de ingenio, los agricultores desarrollaron un método para engañar al árbol y así madurar sus higos, sacándoles un tajo con un cuchillo. En poco tiempo, los higos eran un pilar de la agricultura egipcia.
Los agricultores incluso entrenaron monos para trepar árboles y cosecharlos.

Creencias
      Los faraones llevaron higos secos a sus tumbas, para alimentar sus almas durante el viaje a la otra vida. Creían que la diosa madre Hathor emergería de una higuera mítica, para darles la bienvenida al cielo.
Un puente hecho de raíces de dos árboles de higo de Ficus elastica. (Foto Aditi Verma)
      El rey Nabucodonosor II los plantó Ficus carica en los jardines colgantes de Babilonia. El rey Salomón, de Israel, los alabó con canciones. Los antiguos griegos y romanos dijeron que los higos eran un regalo del cielo.
      Su atractivo quizás se deba a otro atributo crucial. Aparte de ser dulce y sabrosos, también contienen fibra, vitaminas y minerales. Un ejemplo famoso del poder sanador de los higos aparece reseñado en la Biblia. Ezequías, rey de Judá, estaba al borde de la muerte con una plaga de furúnculos, pero logró recuperarse después que sus sirvientes aplicaron a su piel una suerte de pasta hecha con higos picados. Los medicamentos desarrollados durante milenios en todo el trópico han utilizado no solo el fruto, sino su corteza, hojas, raíces y el látex que desprende.

Ocultando ruinas
     Los árboles de higos también han ocultado ruinas de antiguas civilizaciones.
Por ejemplo, las grandes ciudades de la civilización del Valle del Indo se multiplicaron entre 3300 y 1500 a.c., luego desaparecieron de la historia hasta 1827, cuando un desertor de la Compañía de las Indias Orientales, llamado Charles Masson, se topó con ellas.
      En ese momento, gigantescos árboles estranguladores dominaban el paisaje, y las ruinas sobresalían de misteriosos montículos.
      El colapso de esta civilización se debió a una prolongada sequía, y lo mismo ocurrió con las pirámides mayas de Tikal, en Guatemala.
En Krakatoa, la vida quedó erradicada de la isla en 1883, luego de la erupción del volcán. Los higos fueron excelentes vehículos para estimular la formación de las áreas boscosas nuevamente.
      Basándose en esto, los científicos están replicando este efecto a lo largo del trópico, plantando higueras para acelerar la regeneración de la selva tropical en áreas donde se han perdido árboles debido a la tala.

Contra el cambio climático
      La capacidad de las higueras para regenerar la vegetación, no es el único elemento que permite combatir el cambio climático. En el noreste de India, la gente estimula a las raíces de los higos para que crucen los ríos, y así formar puentes naturales para cuando llegan las temporadas de crecidas, las cuales suelen cobrar vidas.
      En Etiopía, los higuerones están ayudando a los agricultores a adaptarse a la sequía, proporcionando sombra vital a los cultivos y forraje para las cabras.
Estos dos enfoques también pueden aplicarse en otros lugares donde se experimentan condiciones extremas.
      La larga historia de 80 millones de años de las higueras, es un recordatorio de que nosotros somos los que llegamos los últimos a poblar la Tierra.
Sin duda, nuestro futuro estará más seguro si incluimos estos árboles en nuestros planes.
Lee la historia original en inglés en BBC Earth

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