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2/23/2025

Parque del Drago en La Laguna, Tenerife

WOLFREDO WILDPRET DE LA TORRE
(Catedrático emérito de la Universidad de La Laguna)
Remodelación del espacio del Drago del Seminario de La Laguna, Tenerife, en 2003

A finales del año 2002, el Cabildo Insular de Tenerife, nos ofreció la posibilidad de reajardinar el abandonado y degradado espacio, donde se hallaba herido y maltratado, el famoso Drago del antiguo Seminario, de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Según nuestras consultas bibliográficas y de hemerotecas, el ejemplar era tan famoso como el desaparecido Drago espectacular de Franchi, internacionalmente admirado y descrito en la Villa de la Orotava, y el de la villa de Icod de los Vinos, actualmente integrado en un parque urbano municipal, diseñado mayoritariamente con especies endémicas de nuestra flora autóctona, cuya plantación se hizo siguiendo un modelo de jardín sostenible a través de la reconstrucción de la vegetación potencial del territorio, realizado también por nosotros. Uno de sus objetivos principales sería ofrecer a los visitantes, un espacio para la educación y sensibilización por la naturaleza en general, y la flora autóctona en particular, siguiendo las directrices de la UNESCO.
     El Cabildo aprobó el proyecto en el año 2003 y nos pidió incluir en la plantación tres dragos que se hallaban ubicados, en un espacio vecino al Hospital de los Desamparados, en Santa Cruz de Tenerife, donde el autor de este prólogo, siendo consejero de dicha corporación (1971-1979), recuerda que se hallaba, entre otros, el taller de restauración de la Corporación Insular y la bomba de cobalto, infraestructura básica en aquel tiempo, para el tratamiento de las enfermedades cancerígenas. Aquel espacio, hoy lo ocupa una parte del centro cultural, Tenerife Espacio de las Artes, conocido por el acrónimo de TEA.
     Poco después de la aprobación por el Cabildo de nuestro proyecto y antes de iniciar las plantaciones de las especies elegidas nos pusimos en contacto con el arquitecto D. Fernando Saavedra Martínez que, por aquellas fechas, dirigía las obras de restauración del Convento de Santo Domingo, antiguo Seminario Diocesano, propietario de la huerta donde se halla el Drago centenario. A ese respecto escribe el ilustre, culto y liberal sacerdote D. José Rodríguez Moure, primer cronista oficial en 1909 de la ciudad de los Adelantados, en su Guía Histórica de La Laguna, Tenerife, Instituto de Estudios Canarios 1930, lo siguiente:
     “En 1916 adquirió el Seminario la hermosa huerta anexa al mismo y que pertenecía a los religiosos dominicos. En la citada huerta es muy visitado un hermoso ejemplar de drago (Dracaena draco) que, con el desaparecido del jardín de Franchi en la villa de la Orotava, por los efectos de dos violentos temporales huracanados en 1819 y posteriormente en 1867, y el actual de la ciudad de Icod, constituyen los más preciosos ejemplares de esta especie de que tenemos noticia”. El comentario del temporal de 1819 es aportación propia.
     El arquitecto Saavedra fue el autor del diseño de los paseos del espacio, la elección del mobiliario y de una peana destinada a reforzar la situación de desequilibrio que ofrecía el lamentable estado en que se encontraba el vegetal. Debemos de reconocer que, sobre todo, en el diseño de la peana que refuerza la base, se debatió y estudió con detenimiento su construcción, se reflexionó detenidamente sobre la necesidad y la nueva estética de la obra. Al final, se decidió construirla y en la actualidad creemos que es una realidad acertada en ese entorno. Para la parte botánica se diseñaron cuatro ambientes en función de la vegetación potencial del territorio, que se desarrolla de manera natural desde la costa, hasta la zona de montaña, Tabaibales-Cardonales, Bosque Termófilo, Monteverde y Pinar.

Wolfredo Wildpret y Fernando Saavedra el 9 de marzo de 2003

El Parque del Drago de La Laguna está situado en la Calle Santo Domingo, 7, 38207 San Cristóbal de La Laguna, con hijos que han crecido de manera natural en la base
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(...) En estas fechas que escribimos estas notas sobre los detalles más relevantes del inicio de los trabajos proyectados, han pasado 17 años. Durante el tiempo transcurrido hemos seguido cronológicamente la evolución de este jardín lo que nos ha permitido disponer de una documentación gráfica del cambio de aspecto, pérdida de especies, surgimiento y desarrollo de otras, etc. También, hemos tenido la suerte de haber podido observar novedades biológicas en el jardín a lo largo del tiempo transcurrido. Algunas, tan sorprendentes, como la formación de un pequeño dragonal incipiente, con varios ejemplares jóvenes, nacidos en el entorno de la peana, donde los ejemplares más desarrollados, de porte medio, ya han ramificado por primera vez. Estas observaciones demuestran la vitalidad de la flora del jardín que, al estar tanto tiempo aislado y solo perturbado ocasionalmente, permite considerarlo no solo, como un lugar de ocio y de conocimiento, sino además, un espacio vigilado con posibilidades de centro de experiencias científicas y didácticas en un entorno cultural selecto de la ciudad de los Adelantados.

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     Para finalizar este pequeño preámbulo nos gustaría copiar unos comentarios escritos por el ilustre periodista, fundador del diario republicano, La Prensa, y Miembro de Honor del Instituto de Estudios Canarios D. Leoncio Rodríguez González (La Laguna 12.04.1881 - Santa Cruz de Tenerife 8.01.1955) publicado en su libro “Los árboles históricos y tradicionales de Canarias” editado en Publicaciones de La Prensa en el capítulo Los Dragos de Canarias. Respecto al drago del Seminario escribe:
     “Otro de los dragos notables de la isla por su majestuoso porte y amplia y contorneada copa es el de Santo Domingo en La Laguna, era el horóscopo de los campesinos para sus barruntos del tiempo. Si el drago florecía por el lado norte, el año está de lluvia en los altos, si por el sur, tiempo de costa. Y, ¡ay de nuestros campos cuando los dragos no florecían! A este propósito, un observador anotó el hecho de que, en el año 1851, que fue de espantosa sequía en la isla florecieron todos los dragos al llegar el mes de agosto. Al siguiente invierno las lluvias fueron generales en las islas y, costas y medianías, se cubrieron de verde sementares”. Uno de nosotros cree en estos barruntos de nuestros antiguos campesinos, con ligeras variantes obtenidas personalmente en el campo. Con esta reflexión del ilustre periodista lagunero y consumado dendrólogo, defensor de nuestros bosques, damos por finalizado estos comentarios con una reflexión personal.
     “Es a través de una más y mejor educación de la ciudadanía, basada en el conocimiento de la historia de nuestra cultura, hasta el presente tecnológico, el modelo fundamental para alcanzar el equilibrio y respeto hacia la Naturaleza, tan amenazada, en el momento presente”.

Drago del Seminario de La Laguna en 1970. Se partió dos veces, la última en 1994, y se le amontonó tierra para sostenerlo.


Información: 

https://hdl.handle.net/20.500.12285/mdci/196
https://www.aytolalaguna.es/servicios/medio-ambiente/guia-botanica-del-jardin-del-drago/

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9/29/2024

TAMARÁN - Pasión por Gran Canaria.
Dracaena draco L.

Es un árbol legendario y uno de los símbolos de la vegetación canaria. Perteneciente al género drago (Dracaena) del que existen unas 150 especies siendo ésta, Dracaena draco o drago de Canarias, la especie más famosa y que actualmente se encuentra en peligro de extinción. Típico del clima subtropical, podemos localizarlo en la Macaronesia, sobre todo en las Islas Canarias, y en Marruecos.

Distribución

     Además de las Islas Canarias, se halla en Azores, Madeira y Cabo Verde. Recientemente se ha descrito la subespecie ajgal, en el sur de Marruecos así como otras especies afines en África Oriental, en la península de Arabia y en la isla de Socotra, Yemen (Océano Índico). En la actualidad, Tenerife y Gran Canaria son las únicas islas en las que subsisten dragos silvestres mientras que en la isla de La Palma encontramos dragos cultivados. Hasta finales de los noventa no fue catalogada la especie Dracaena tamaranae, drago de Gran Canaria, exclusiva de esta isla y, al igual que el de Canarias, se encuentra en peligro de extinción. Esta especie está presente en la zona termófila del sur de la isla, donde crece sobre riscos y laderas inaccesibles con cierta tendencia a la sombra y la humedad. Los dragos canarios suelen encontrarse en los bosques termófilos influenciados directa o indirectamente por los alisios y, aunque en el pasado el drago llegó a constituir auténticos dragonales, en la actualidad sus poblaciones son reducidas y dispersas entre sí. Los grupos más importantes de dragos están en la isla de Tenerife en los macizos de Anaga (en el noreste), Teno (al noroeste) y Adeje (suroeste). El conocido como drago milenario de Icod de los Vinos es el más famoso debido a su corpulencia y a su longevidad (mide 18 m de altura, la base del tronco tiene de perímetro unos 20 m y más de 300 ramas principales) (antiguamente se creía que rondaba los 3000 años pero hoy en día se estima que no supera los 800-1000 años). Otro drago de relevancia es el de Pino Santo, Gran Canaria; y el de Sietefuentes en los Realejos, Tenerife. En cuanto a los cultivados, en La Palma encontramos los dragos gemelos en Breña Alta y agrupaciones extraordinarias de dragos como en el municipio de Garafía, que crean un paisaje asombroso.

Descripción

     De tronco grueso y muy robusto, cambia de liso en la juventud a rugoso con la edad. Y aunque no presenta anillos de crecimiento sabemos, gracias a las hileras de ramas que crecen cada 15 años aproximadamente, que son árboles longevos, muchos de ellos llegan a ser centenarios. Una característica muy especial es que su savia es roja, única en el mundo vegetal. Dependiendo del medio en el que habiten pueden desarrollarse rápidamente y crecer más de 12 m o por el contrario, ralentizar su desarrollo y quedarse en el metro de altura. Los que llegan a florecer muestran en la punta de las ramas, de hojas planas y flexibles de color verde claro, unas flores con forma de campana de color blanco y frutos redondos rojo-anaranjados. A diferencia del drago de Gran Canaria (Dracaena tamaranae), que no llega a superar los 10 m. Sus hojas se disponen en círculos, estrechas, rígidas, con bordes transparentes, y las flores de tubo muy corto con más hojas envolventes de color blanco-verdoso.

Uso

     Para los aborígenes el drago tenía características mágicas y su resina, que por ser roja se la conocía como “sangre de drago”, se ha utilizado desde la época de los romanos con fines médicos. Hasta hace algunos años los ganaderos utilizaban las hojas de drago como forraje para sus animales, para la elaboración artesanal de cuerdas y para amarrar las parras.

¿Sabías qué?

     El drago, según la leyenda, está relacionado con el dragón encargado de cuidar las manzanas de oro del mitológico Jardín de las Hespérides (a menudo situado en las Islas Canarias). Cuenta la leyenda que un mercader que llegó a las costas tinerfeñas en busca de savia de drago, codiciada en aquella época por su valor curativo, se tropezó con el árbol cuando, corriendo tras una joven guanche de la que se había encaprichado, se encuentra con el gigante drago y asustado le lanza un arma. De la herida ve brotar un líquido rojo semejante a la sangre que asusta sobremanera al comerciante y huye despavorido hacia su embarcación.

MÁS INFORMACIÓN DRAGO ENDÉMICA DE GRAN CANARIA https://m.facebook.com/392908414203604/posts/1609531199207980/
FUENTE y REFERENCIAS Gobierno de Canarias
IMÁGENES TAMARÁN Pasión por Gran Canaria

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7/18/2024

TAMARÁN - (ÁRBOLES SINGULARES DE GRAN CANARIA)
La palmera de Casablanca - Firgas

Como un faro, en el horizonte, destacando su silueta sobre el azul Atlántico, una enhiesta palmera canaria de 30 metros de altura destaca en los llanos agrícolas de Casablanca, en el municipio de Firgas. Su mejor contemplación es a cierta distancia, encontrándose dentro de una finca privada amurallada. Para acceder a sus cercanías hay que ir por la carretera El Lomito y seguir por el antiguo camino Real de La Guancha, en su margen izquierdo. La finca estuvo dedicada al cultivo de plataneras hasta 1998 y perteneció a D. Paco Hernández. Actualmente es propiedad de D. Anastasio.
 
Datos Generales:
Nombre local: Palmera de Casablanca
Nombre científico: Phoenix canariensis
Municipio: FIRGAS
Espacio protegido: No
Propiedad: Privado
Visitable: No
Características morfológicas: Diámetro base: 0,7 m - Diámetro 1,30: 0,57 m - Perímetro 1,30: 1,8 m - Altura: 30 m - Diámetro copa: 6,5 m - Edad estimada: > 100 años
Palmera Canaria (Phoenix canariensis)
      De las más de dos mil especies de palmeras que existen, la Phoenix canariensis es la única endémica de las Islas Canarias, donde se considera como un símbolo vegetal. Es una especie protegida, de gran tamaño y muy longeva, tanto que los ejemplares más altos llegan a superar los dos y quizás tres siglos de edad. Las más altas sobrepasan los 30 metros  y no presenta retoños. Su tronco es muy grueso.
     Es una de las especies propias de la zona de bosque termófilo. La palmera canaria, o palma, se distribuye ampliamente gracias a que es capaz de adaptarse a condiciones ambientales muy diferentes. Se encuentra en todas las islas, en poblaciones aisladas con mayor o menor número de ejemplares según la zona. Es más frecuente en La Gomera y Gran Canaria y escasa en El Hierro. En el resto del mundo se utiliza como árbol decorativo y también se encuentra de forma natural en varias zonas del Mediterráneo, Estados Unidos, Australia, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Argentina, Chile o Venezuela.


TEXTO Custodia En Gran Canaria
IMÁGENES TAMARÁN Pasión por Gran Canaria
Mapa: número 10 de Gran Canaria
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7/09/2024

Los pinos gordos de Vilaflor, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. téc. forestal
Los descomunales gigantes de Vilaflor, Tenerife 
Mucho antes de que las Islas Canarias despertaran sobre el mar llegó a imperar un clima continental muy estable. La benignidad estacional creó un ambiente tan constante como para permitir el desarrollo de los gigantismos vegetales. Vestigios de aquella época son las coníferas gigantes y milenarias como las secuoyas (Secuoya sempervirens) cuyo mayor representante fue bautizado en 2006 como Hyperion (Redwood Park, USA) con nada menos que 115,50 metros. En Europa no existen secuoyas originarias aunque sí se han hallado restos fósiles, como los de Caranceja (Cantabria), yacimiento hoy sepultado bajo la autovía.
     Dentro de los árboles más altos de Europa, salvando algunos grandes ejemplares de eucaliptos introducidos, encontramos el abeto (Picea abies), en especial el individuo conocido como Abeto de Sgerm (Sgermova Kmetija, Eslovenia) de 63 metros; pero seguidamente debemos desplazarnos hasta Canarias, residencia de los dos descomunales gigantes de Vilaflor de Chasna. Como hemos comentado en otras ocasiones, el Pinus canariensis habitó en el área mediterránea hasta que la rotura de la estabilidad climática provocó que Canarias se erigiera como su último refugio.

El más alto y el más grueso
De los 4,5 millones de pinos canarios adultos que señala el Tercer Inventario Nacional Forestal (2007) ya es casualidad que el más alto y el más grueso se encuentren separados por apenas 200 metros. El Pino de las Dos Pernadas (28º 09´ 59´´N y 16º 38´14´´W) con 57 metros de altura (medido con láser por KuotaR y ToumasR en 2013) es el árbol oriundo con mayor talla de España; por su parte el Pino Gordo (28º 9´54,5″ N y 16º 38´87″ W) es el más ancho de su especie con un diámetro de 9,70 metros, toda vez que es uno de los 10 árboles más gruesos de Europa.
     Ambos se sitúan en Tenerife, a gran altura (1.500 metros), estando muy próximos a la carretera general TF-21. Seguramente, el diseño de este tramo de la vía a principios del pasado siglo XX se ejecutara en función a la ubicación de estos ejemplares. Pese a la escasa distancia entre ellos el Pino de la Dos Pernadas pertenece al Monte de Utilidad Pública nº6 “Lomo Gordo y Agua Agria”, mientras que el Pino Gordo estuvo en manos de particulares hasta época reciente, cuando la Administración Forestal negoció la compra del terreno con doña Teodora.
     Cabe decir que algunas citas antiguas hacen referencia al Pino de las Dos Pernadas como “Pino de la Madre del Agua”. Esta denominación podría considerarse incluso más acorde al ser Vilaflor de Chasna un municipio ligado siempre a las fuentes y aguas frescas que, rodeadas de pinzones y alpispas, brotan libres de entre las rocas.

Incorruptibles y biocidas
Las dimensiones de estas moles vegetales, con pesos mayores a las 35 toneladas y volúmenes entorno a los 65 metros cúbicos, los convierte en genuinos fueras de serie. Entre sus estrategias de resistencia destaca, sin duda, su alma de acero constituida por la apreciada madera de tea. La tea no solo les confiere rigidez sino que también, dado su carácter incorruptible y biocida, evita el ataque de cualquier plaga o enfermedad vascular.
     Ambos pinos presentan una ramificación particular que caracteriza sus fisionomías, con copas muy abiertas y aparasoladas. El Pino de las Dos Pernadas arranca desde su base como dos pies gemelos; por su parte, el Pino Gordo se ramifica en tres grandes columnas a partir de los 5 m.
     En el caso de estos dos colosos de la flora canaria existe una marcada equivalencia entre tamaño y edad. La publicación Leyendas Vivas de los Bosques Españoles (2009) calculó una edad de 780 años para el Pino de las Dos Pernadas y de 750 para el Pino Gordo. Estudiosos de la dendrocronología del pino canario (Mar Génova y Carlos Santana) apuntan el hallazgo de anillos incompletos, según el cual estos ancianos no crecerían todos los años en todas las direcciones. A tenor de esta teoría, constatada en el estudio del desaparecido Pino de Pilancones (San Bartolomé de Tirajana, Gran Canaria) resultaría probable que los descomunales pinos puedan acercarse al milenio. Junto al Pino de la Virgen (El Paso, La Palma), se consideran los seres vivos más longevos de Canarias.


Seniles pero sanos
     Pese a tratarse de individuos seniles, presentan un estado sanitario saludable y, al contrario de lo que ocurre con la mayoría de los pinos centenarios del archipiélago, nunca ha sido maltratados por el hacha. Nos encontramos, pues, con árboles prácticamente vírgenes que no presentan hoquedades, cuevas o heridas externas. Esta circunstancia resulta un hecho muy favorable cara a la persistencia de los mismos, protegiéndose de los incendios y no gastando su energía en cicatrizar. En todo caso el Pino de las Dos Pernadas presenta un estado quizás más saludable, ya que el Pino Gordo aún no ha terminado de cerrar el trauma creado por la pérdida de una enorme rama baja.
     Actualmente estos árboles constituyen parada obligada en el camino, ya sea de ida o vuelta, a la cima insular, siendo el Pino Gordo más visitado. Cierto es que la cercanía permite observar mejor el grosor, pero es la distancia la que permite apreciar mejor la altura. La intervención paisajística para poder contemplar estos árboles de origen medieval se inició a mitad de la década de los 90 del pasado siglo, la adecuación fue diseñada y dirigida por Saturnino Díaz, agente forestal de Vilaflor.
     Pocos han sido los árboles indultados en las islas, y más tratándose de pinos canarios. El tamaño y la impresión de sentirnos tan ínfimos e humildes ante tales monumentos vivos debieron hacer temblar la mano del leñador, peguero o carbonero, toda vez que desató la necesidad de protección. Ojalá que estos auténticos mastodontes forestales, vínculo con los primeros habitantes de las islas, resistan muchos más años de manera que sigan formando un legado natural capaz de tender puentes de respeto y admiración con las futuras generaciones.

Números 88, 89 de Tenerife
Mas información
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6/15/2024

El pino de la Finca, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. téc. forestal
Pino de la Finca de La Laja, un árbol que respira café


En el año 2005, mientras se realizaba una excavación para la construcción de la Urbanización de Las Candelarias, en Agaete (Gran Canaria), la maquinaria conectó dos épocas históricas al toparse de repente con restos arqueológicos. Al poco, los expertos pudieron identificar el hallazgo como los restos del que se cree que fuera uno de los primeros ingenios azucareros que se construyeran en Europa. La conquista de Gran Canaria se fecha en 1483, solo tres años después entró en funcionamiento este ingenio. El azúcar que aquí se refinaba no fue un producto cualquiera, la venta de la misma sirvió de motor económico para que el hidalgo andaluz, Alonso Fernández de Lugo, obtuviera la economía necesaria para culminar la Conquista de Canarias, finiquitándola con la ocupación de La Palma (1493) y de Tenerife (1496).
     El ingenio de Agaete supuso uno de los primeros núcleos de deforestación hispánica, alimentándose tanto de las leñas de la mezcla de pinos canarios y bosquetes termófilos del valle de Agaete, como del agua que bajaba desde las cumbres. Sólo en Gran Canaria llegaron a funcionar más de 20 centrales azucareras, siempre necesitadas de biomasa forestal. Se sabe que el de Agaete fue de los pocos que consumían madera del pinar, seguramente por su abundancia y cercanía. Los ingenios azucareros fueron las primeras empresas forestales de las islas Canarias –muy lejanas al concepto de la sostenibilidad–, teniendo en plantilla leñadores e incluso esclavos propios o alquilados, cuadrillas que también se desplazaban entre las islas.
     El punto de mira de este artículo nos sitúa a 5 kilómetros, valle arriba, del antiguo complejo industrial, sobre una ladera alta de la denominada Finca de La Laja. Esta finca ocupa una gran parte de la zona fértil del valle de Agaete, en la parte de San Pedro, justo a la salida del sendero que desciende desde la Finca de Samsó, en Tamadaba. La Finca de La Laja es una de las cuatro particiones principales de predio matriz que acabara al borde del mar. La antigüedad de sus viviendas solariegas es tal que ni siquiera se tiene constancia o datación de las mismas.
     Por otro lado, Agaete es hoy la única zona de un país europeo donde se cultiva café, un hecho considerado como una auténtica rareza y excepcionalidad. La historia nos recuerda que en 1788 fue Carlos III quien dictó un decreto para establecer plantíos en Tenerife, enviando plantas y semillas desde América y Asia. Poco después, desde el Jardín de Aclimatación de La Orotava llegaron las primeras plantas al valle de Agaete. La variedad Arabica typica –originaria de Etiopía– es muy apreciada por su baja productividad en contrapunto a su exquisito sabor.

Difícil de capturar
     Pero en esta tranquila y atractiva finca, además de ser cafetal y bodega, así como contar con otra extensa orla de frutales, también coexisten varias especies arbóreas canarias como son el almácigo (Pistacia atlantica), el acebuche (Olea cerasiformis), la palmera canaria (Phoenix canariensis) y, cómo no, el pino canario (Pinus canariensis). El Pino de la Finca de La Laja es uno de esos portentos vegetales difíciles de capturar o encuadrar con la cámara.
     Detrás de la bodega de La Laja, bajo los impresionantes riscos que salvan hasta 800 metros con las cimas de Tamadaba, encontramos antiguas terrazas y, al pie de éstas, tres pinos alineados. Es justo el que se encuentra más a la izquierda (28º 04 28¨N y 15º 40´ 09¨W) el que ofrece unas enormes proporciones. Curiosamente, la fisionomía de este árbol no es la más típica del Pinus canariensis, de hecho, a cierta distancia parece más bien un gran eucalipto.
     Este árbol arranca como un gran cilindro de más de 4 metros de diámetro y a 4,5 metros se transforma en varias ramas de gran calibre, hasta el punto de que el diámetro principal llega a incrementarse de forma notoria en este engrosamiento. La razón de este aspecto poco común pudiera ser la pérdida de la guía terminal en su época juvenil. La altura del ejemplar no se ha podido calcular técnicamente, pero se estima entre los 30 y los 35 metros. La proyección del diámetro de su copa es muy amplia, abarcando más de 300 metros cuadrados.
     La primera parte del árbol se encuentra sumergida en un invernadero que hoy hace las veces de almacén y trastienda, ya que tal y como nos comenta el propietario “debajo de los pinos no crece bien la huerta”. En la encrucijada donde se dividen las grandes ramas todavía se ubica una pequeña urna –con instalación eléctrica y todo– donde se mantuvo una talla de la Virgen del Pino hasta hace pocos años. Ahora esta imagen se encuentra en la capilla que se construyó junto a la bodega.

Para amarrar bestias
     El hecho de que los tres pinos se encuentren alineados hace pensar que los mismos fueron plantados, si bien el de en medio es de menores dimensiones. A priori parece que los tres tienen diferentes edades, pero solo un estudio dendrocronológico sería capaz de despejar esta incógnita. Otra hipótesis es que el pino de mayores dimensiones pudiera ser de origen espontáneo y que el resto fuera plantado, ya que antiguamente siempre se libraba de la tala algún árbol para “poder amarrar a las bestias y garantizar una buena sombra para el descanso”, tal y como nos cuenta el propietario, Inocencio Lugo.
     En cualquier caso, se trate o no de un pino contemporáneo y superviviente al ingenio de Agaete, es un bello y a la vez extraño ejemplar digno de admiración. Por ello, es recomendable retirar el invernadero y adecuar el entorno para que este ejemplar pueda lucir en toda su magnitud, toda vez que se realicen labores de extracción de “cores” que permitan hacer un conteo de los anillos fisiológicos. Esta práctica, ejecutada profesionalmente, no supone ningún daño para los árboles.
     Esperemos que estas labores puedan llegar a realizarse, así como que nos depare alguna agradable sorpresa. Sería realmente interesante descubrir si el árbol, cuya sombra sigue mezclando aromas del pinar con el tueste del café natural, fue testigo o no del sudor de los esclavos aborígenes que no tuvieron otro remedio que entregar su trabajo al sometimiento de otras islas hermanas.

Número 3 de Gran Canaria
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4/22/2024

Un acebuche en la Finca de San José, del cronista de Canarias


JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. téc. forestal
El acebuche de la Hacienda San José, todo un señor árbol, en Tenerife


Se dice que los primeros caminos reales de las islas Canarias se ocultan bajo el asfalto de las carreteras por donde, tal y como su nombre explica, se pasó de caminar a pie a la circulación en carretas para llegar al tráfico de las veloces “carretas de combustión”. Pues bien, a la altura del km 23 de la autopista Norte de Tenerife, mirando en dirección al mar, resulta fácil advertir la presencia de una gran araucauria (Araucaria heterophylla). Y abrazando parte de su copa existe un fornido ejemplar de acebuche canario (Olea cerasiformis).
     A esta altura de la autopista se aprecia cómo la pendiente continua se desliza hasta el azul marino. Nos encontramos en el municipio de El Sauzal, tierra de alta productividad agrícola y también vitícola. Entre las ordenadas terrazas de cultivo y las residencias de privilegiados horizontes aún permanecen algunas de las antiguas fincas señoriales. La figura vegetal de este artículo se asoma a estas panorámicas (28º 27 ´42´´ N y 16º 26´ 42´´W) desde los jardines de la Hacienda de San José, a 385 metros sobre el nivel del mar.
     Normalmente, cuando se habla del estado de conservación de los ecosistemas canarios la mayor parte de la sociedad canaria relaciona laurisilva y deforestación, aunque lo cierto es que el ecosistema más castigado ha sido, con diferencia, el bosque termófilo. Tuvo la mala fortuna de venir a coincidir con las primeras bases de asentamiento humano ya antes de la conquista. Algunos análisis de cenizas procedentes de cuevas aborígenes han demostrado que las primeras leñas locales se agotaron pronto, por lo que hubo que recurrir a los bosques de monteverde.
     El acebuche es uno de los elementos nobles del bosque termófilo, capaz de combinarse con otras especies o bien de agruparse en formaciones más puras. Muy probablemente, el de la Hacienda de San José es testigo excepcional de la deforestación de cientos y quién sabe si miles de individuos de su especie. Las haciendas señoriales constituyeron los principales centros dedicados al sustento: junto a las mismas se concentraba gran parte de la población obrera que dinamizó el progreso de la denominada “sociedad de la madera”.
     La Hacienda de San José data del siglo XVII y era labrada por el pueblo a cambio de una décima parte (diezmo) de la producción a la propiedad. Además, mantuvo siempre viñas y bodega. Los apellidos de los terratenientes tan ilustres y nobles como nuestro acebuche han sido: Ravina, Guimerá y Peraza. Destacamos la figura de don Marcos Guimerá Peraza (1919-2012), distinguido investigador histórico, además de escritor y notario. Si pudiéramos consultar a esta insigne personalidad acerca del acebuche de su jardín, posiblemente nos revelaría varios detalles histórico-morfológicos, pero a buen seguro también nos confesaría el valor sentimental que debió transmitirle este compañero de descanso e inspiración, tras tantas y largas horas de investigación histórica.
     Además de la auracaria y el acebuche, destaca la presencia de un desarrollado ejemplar de madroño canario (Arbutus canariensis). Aprovechando la protección solar proporcionada por el dosel forestal, antaño existió una pérgola que se usaba de punto de encuentro, sobre todo estival, para compartir gratos momentos en familia o en soledad y reflexión con estos magníficos ejemplares.

     Normalmente el acebuche, al igual que la sabina (Juniperus turbinata) son árboles termófilos de portes más bien globosos, pero en condiciones de ausencia o reducción de viento, unido a la disponibilidad de agua, pueden desarrollar una forma más alta y espigada. El acebuche y sobre todo los acebuchales son hoy escasos en Tenerife, mientras que la sabina se encuentra algo mejor representada (curiosamente, en Gran Canaria ocurre el caso contrario).
     El acebuche de la Hacienda de San José posee un tronco portentoso con un perímetro normal cercano a los tres metros. Su copa despega 15 metros sobre el suelo y se encuentra ligeramente torcida y sostenida por la gran araucaria vecina. El fuste se divide en varios brazos de distinto diámetro, apreciándose cómo se han producido algunas soldaduras entre ellos. También puede observarse el desgaje de grandes ramas altas como consecuencia de la lucha entre viento, peso y volumen vegetal. La base de este centenario monumental presenta varios contrafuertes pero sobre todo es notoria la abundancia de brotes o chupones, localmente también llamados nietos. Incluso nos cuentan que el espacio creado entre los brotes y la base del árbol, a modo de cueva circular, invitó a jugar a los niños de varias generaciones.
     Resulta muy difícil precisar la edad de este individuo, ni siquiera podemos asegurar si fue plantado o es espontáneo. Teniendo en cuenta sus dimensiones y la altísima longevidad de la especie, no es extraño escuchar frases, con más ímpetu y sorpresa que base científica, como la que nos ha transmitido el gran profesor Wolfredo Wildpret: “¡Este árbol puede ser más viejo que el Drago de Icod! ¡Quien sabe si estuvo en la Batalla de Acentejo o si existió un tagoror guanche junto al mismo!” En cualquier caso, es una pieza muy particular en la joyería del patrimonio natural canario.

Número 60 de Tenerife
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4/10/2024

FENIX CANARIAS en El Día
Adiós a uno de los pinos más queridos de Tenerife


El incendio originado en la isla el pasado mes de agosto de 2023 acabó con uno de los pinos más singulares que existían. Los daños ocasionados por este incendio no han cesado.
     A pesar de que el pino canario es resiliente y es capaz de recuperarse de las llamas, no todo son buenas noticias. Uno de los pinos más queridos de la Isla de Tenerife -y el más singular- no pudo superar los daños causados por el fuego y ya ha sido dado por muerto. Así lo ha confirmado la asociación Fénix Canarias, encargada de la promoción y divulgación de proyectos para la mejora de la gestión forestal y medioambiental en el Archipiélago, a través de sus redes sociales.
     En concreto, se trata del Pino de la Mano de Dios, un "singular gigante" que habitó en el pinar de La Orotava.

Características

    Tal y como explica la organización, la mayoría de los árboles -y en especial los pinos- tienden a mantener una cierta simetría en sus copas, pero el caso del Pino de la Mano de Dios era especial.
     Este árbol era un "gigante" de 25 metros de altura. Pero su verdadera singularidad era que a partir de los dos metros, el tronco se separaba en otros siete, como si fueran los dedos de una mano, dejando un enorme hueco en el centro.
     Ya en 2022 la asociación Fénix Canarias publicó sus dos teorías sobre cómo había podido crecer este pino de una forma tan singular. La primera sería que de la base de este pino hubieran surgido brotes de cepa. Un caso de reproducción asexual poco común en pinos donde, desde la formación de yemas, se haya producido el desarrollo de varios troncos a la vez. La segunda, que se trataba de varios pinos que, debido a crecer muy cerca los unos de los otros, en lugar de competir hubieran acabado fusionándose en un solo individuo.

Nos quedará el recuerdo de un singular gigante que habitó en el pinar de La Orotava. La mayoría de los árboles y en especial los pinos tienden a mantener una cierta simetría en sus copas, pero en ocasiones nos encontramos ejemplares singulares que despiertan nuestra curiosidad, tanto por su porte como las causas de su desarrollo.

Número 51 de Tenerife  
¿Y cómo era este árbol?
Lo hemos leído aquí
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1/23/2024

El PATRIARCA DEL TEIDE y mas Cedros, Tenerife, Islas Canarias, España

Este Juniperus cedro es un árbol singular de la Macaronesia que crece a 2.300 metros de altitud, al que se le ha denominado el "Patriarca del Teide" y al que se le estima una edad de 1.100 años. Es un retorcido ejemplar conformado por dos troncos que, llenos de irregularidades y verrugas, van ascendiendo de forma helicoidal a medida que se separan. El aspecto general que ofrece, tortuoso y retorcido, prueba las duras condiciones climatológicas a las que está sometido.

Altura: 4,40 metros
Superficie de proyección de copa 42 m2
Perímetro tronco a 1,30 m. : 2,96 m
Género: femenino.

 27.01.2022, nos informa en este artículo... 

Un nuevo estudio biológico ha determinado que este cedro canario, Juniperus cedrus, situado en el Parque Nacional del Teide, es el árbol más viejo de la Unión Europea. Gracias a la técnica de radiocarbono se ha obtenido una datación de 1.481 años de edad.
     Así lo indica una investigación realizada por expertos del Instituto Universitario de Gestión Forestal Sostenible de la Universidad de Valladolid (iuFOR), la Universidad Rey Juan Carlos y el Parque Nacional del Teide y publicada en la revista científica 'Ecology' de la Ecological Society of America.
      Con la reciente datación, este ejemplar de cedro es 400 años más viejo que el árbol que hasta ahora se consideraba como el más antiguo de Europa, un pino de Grecia apodado como 'Adonis'.
     “Hace ... años, en 2019, el Parque Nacional del Teide identificó un ejemplar conocido como el 'Patriarca' como el árbol más antiguo del espacio natural protegido. Sin embargo, este nuevo estudio corrobora que existen ejemplares aún más viejos”, ha indicado la consejera de Gestión del Medio Natural y Seguridad del Cabildo, Isabel García.
     Añade que este espacio volcánico "es un gran laboratorio científico en constante funcionamiento y, prueba de ello, es este importante análisis ahonda en la presencia de los cedros canarios en las cumbres de la isla en un tiempo en que la vegetación pudo haber sido muy diferente a la actual", ha destacado García.

Un lugar de difícil acceso

     El acceso a estas poblaciones de Juniperus cedrus, especie nativa de Canarias, es bastante difícil porque están encaramados a roquedos volcánicos solo accesibles con técnicas avanzadas de escalada, un reto que los científicos han logrado superar gracias a la colaboración de escaladores locales, expertos en trabajos de conservación en zonas acantiladas y coautores del trabajo.
     Los investigadores han comprobado, tras realizar la datación por radiocarbono, que varios de los ejemplares estudiados sobrepasaban los 1.000 años. “Varios de los árboles que hemos encontrado sobrepasan holgadamente los 1.000 años y solo hemos mirado una pequeña parte de lo que hay, lo que nos hace pensar que apenas estamos arañando la superficie de lo que podría ser uno de los reductos más importantes de árboles viejos del planeta”, ha apuntado Gabriel Sangüesa, investigador Juan de la Cierva en el Campus de la Universidad de Valladolid en Soria y primer autor del trabajo.
     Estos árboles ancianos han sido capaces de superar cinco erupciones volcánicas en los últimos 500 años, continuas caídas de rocas y desarrollarse en un clima árido y frío, sin apenas suelo.
     "Los árboles prosperan mucho mejor en el llano pero, para persistir, han tenido que refugiarse en los cortados, ya que la acción del hombre ha sido mucho más devastadora que los volcanes", ha afirmado José Miguel Olano, también investigador de la Universidad de Valladolid en Soria y coautor del trabajo.

Fuentes de vida
     Estos árboles no son solo viejos, sino que, además, junto a las medidas de conservación y protección derivadas de la creación del Parque Nacional, están recolonizando los llanos de los que fueron expulsados.
     “El fruto de los cedros se dispersa por la acción de aves, por lo que los ejemplares que sobrevivieron en las zonas más abruptas están permitiendo recuperar los antiguos bosques de cedros del parque”, ha explicado José Luis Martín Esquivel, coautor del trabajo y biólogo conservador del Parque Nacional del Teide.
 
Esta última parte la hemos leído aquí
 
En este enlace encontraréis la descripción del sendero que conduce al Patriarca desde la carretera al Teide, en la parada de Las Minas de San José

Número 47 de Tenerife
  
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12/20/2023

NORBERTO CHIJIEB, DiariodeAvisos, ene22
La resurrección del drago
 de Nazaret, el drago de Güímar brota en el Buen Retiro, Tenerife
 
El centenario ejemplar, que fue desahuciado en verano tras caerse en el colegio de monjas, se mantiene vivo junto a un "hermano" en la casona del siglo XVIII; el botánico que salvó el árbol del Hermano Pedro ha llevado su conservación

“No podemos lanzar las campanas al aire, porque igual todavía no ha pegado bien, pero brotes verdes sí se le ven”, señala Mario Díaz, propietario del espectacular Buen Retiro, una casona en Chacaica, Güímar, que fuera residencia de la familia destacada familia güimarera Delgado-Trinidad, marqueses de La Florida y hotel en el siglo XVIII, refiriéndose el centenario drago (más de 130 años de vida) que trasplantó en agosto en sus terrenos tras haberse desplomado en el patio del colegio Nazaret (hoy Santo Domingo), apenas a cien metros de distancia. Aunque él remarca que no es católico, no le moleste que se hable de una resurrección, de una resurrección botánica.
Los brotes verdes ya son evidentes en el drago desahuciado en agosto / NORCHI

     Hay que recordar que técnicos del Cabildo de Tenerife dieron por imposible la recuperación del drago el pasado 19 agosto de 2022, un mes después del colapso que sufrió en el patio del colegio. Explicaron que no podía ya ser salvado debido a problemas biológicos y a los desperfectos de la caída en el mes de julio, según declaró la consejera insular de Gestión del Medio Natural y Seguridad, Isabel García. Estaba, pues, desahuciado. Su destino era secarse, que es la muerte de los vegetales.
     El informe recabado por el Cabildo señalaba que “no es lo mismo trasplantar un drago con su cepellón de raíces en buen estado fisiológico, que replantar un drago caído con serias patologías y en un lamentable estado de conservación”. “Incluso el posible enraizamiento de sus brazos es también muy limitado, dado que el ramaje carece de raíces aéreas, añadían los expertos en ese dictamen.
El 20 de julio se desplomó el centenario ejemplar en el patio del colegio Nazaret / DA
      Sin embargo, una semana después, a finales del mes de agosto, Mario Díaz recibió la donación del ejemplar por parte de las monjas y lo ubicó, gracias a una enorme grúa, cerca del jardín principal del que fuera hotel Buen Retiro, hoy convertido en un museo de la música. Precisamente con música de violín recibió Mario al drago de Nazaret, convencido de que la música le haría crecer. Y si no ha crecido, por lo menos no ha muerto.
     “Yo no quiero meterme en polémicas con los técnicos del Cabildo, solo intenté hacer un esfuerzo por salvar al drago y por lo pronto ha valido la pena el esfuerzo, aunque todavía es pronto, porque aunque se ve que ha comenzado a brotar, igual todavía no está bien enraizado”, comenta precavido Mario Díaz, quien relata que “al principio lo regaba, pero me acordé que un botánico me aconsejó que no lo hiciera, que el drago no lleva agua”.
     Además el copropietario del Buen Retiro, junto a su hermana Elsa, -su familia lo adquirió hace tres décadas a los sobrinos herederos de la marquesa de La Florida- se ha preocupado de recibir consejos de destacados botánicos, de manera desinteresada, como Miguel Torres, que hace apenas dos años salvó de su desaparición al conocido árbol (esquisúchil) que el Hermano Pedro plantó en 1.657 en su estancia en Guatemala, además de contratar a la empresa Biogarden para el mantenimiento de este Dracaena draco cuya semilla es la misma que ejemplares como que el Mario Díaz ya tenía en su casona: “Son coetáneos, se diría que hermanos”, resalta, recordando que el suyo lo plantó la marquesa de La Florida antes de morir, sin descendencia, en 1927.
      El tratamiento que desde septiembre hasta aquí ha llevado el drago de Nazaret no ha sido otro que las hormonas naturales y químicas que se le han implantado, primero un choque químico y después el natural, “teniendo mucho cuidado con los riegos, que tienen que ser contados, como ya me advirtieron con el hermano que tengo al lado”, cuando “me aconsejaron que quitara el césped de su alrededor para que no le llegara tanta agua, porque tienden a pudrirse”, explica Díaz.

Lo hemos leído aquí

   

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7/24/2023

Pasión por las Islas Canarias

TAMARÁN - Pasión por Gran Canaria, Tamaragua
La Laurisilva de las Islas Canarias
 
El bosque de laurisilva, también llamado bosque laurófilo o selva templada, es una gran formación vegetal propia de los climas templados húmedos y cálidos. En casi todas las Islas Canarias, al igual que en algunas zonas de la región Macaronésica, la laurisilva se compone de especies arbóreas lauráceas que junto con el Fayal-Brezal, forman el tan conocido Monteverde. Algunas de las representaciones vegetales más conocidas de esta zona son el Laurel (Laurus azorica) el Tilo (Ocotea foetens) o el Viñátigo (Persea indica).

Origen:
Este tipo de flora tiene un origen muy antiguo, con una datación de más de 20 millones años (período terciario) y según se ha descubierto, sus bosques cubrían gran parte de los trópicos de la Tierra. La laurisilva canaria, tuvo su origen en antiguos bosques terciarios de la cuenca mediterránea, desaparecidos hace también millones de años. Su extinción fue debida a las glaciaciones del cuaternario y el avance del desierto, pero una pequeña parte se ha mantenido viva en algunas de las islas de la Macaronesia, ya que este bosque, propio de los ambientes sombríos, ha encontrado en esta zona las condiciones óptimas de humedad y temperaturas templadas.

C
aracterísticas:
La laurisilva se instala en las islas de mayor altitud y es posible gracias a unas precipitaciones de 500 a 1100 mm y una temperatura media anual de entre 15 y 19ºC. La bruma de los alisios produce, en la vertiente septentrional de dichas islas, un fenómeno denominado mar de nubes, que se explica gracias a la condensación de la masa del aire del alisio que es capaz de generar una capa continua de estratocúmulos. Este hecho aporta una humedad excepcional a los suelos gracias a la popularmente conocida “lluvia horizontal”, o lo que es lo mismo, la presencia continuada de nubes bajas en contacto con el bosque, que provocan que la niebla se condense en las lustrosas hojas produciendo un continuo goteo.

Distribución:
A día de hoy, la mejor representación de bosques de laurisilva en nuestro Archipiélago se encuentra en la isla de la Gomera, en el declarado en 1981 Parque Nacional de Garajonay. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y ocupa la parte central de la isla (3.984 hectáreas). Se trata nada más y nada menos que de una reliquia viviente de esta centenaria selva. En la Isla de La Palma, encontramos el Canal y Los Tilos, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1983. Gran Canaria alberga
en los Tilos de Moya
una pequeña representación ya que sus bosques se talaron en el siglo XIX. La isla de Tenerife tiene una buena representación en el Parque de Anaga y en el Monte del Agua dentro del Teno. La isla de El Hierro en el Golfo cuenta con zonas de laurisilva degradada.

Especies:
Entre las especies vegetales hay que nombrar el laurel (Laurus azorica), la faya (Myrica faya), el viñátigo (Persea indica), el tilo (Ocotea foetens), el acebiño (Ilex canariensis), el naranjero salvaje (Ilex platyphylla), el madroño (Arbutus canariensis), el palo blanco (Picconia excelsa), el mocán (Visnea mocanera) o el brezo (Erica arborea), entre otros…

¿Sabías qué?
La laurisilva constituye el ecosistema más rico en invertebrados y con mayor porcentaje de endemismos. Sus especiales condiciones de humedad y umbría favorecen el desarrollo de lombrices, moluscos y, sobre todo, artrópodos.

Imágenes Gobierno de Canarias, Cabildo de Gran Canaria, Wikipedia.


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6/21/2023

El cardón canario (y2)

TAMARAGUA, con texto del Gobierno Canario nos dice... del cardón canario
 
Es un arbusto endémico del Archipiélago Canario, perteneciente al género Euphorbia del que existen unas 40 especies en las islas. Las euforbias se pueden dividir en dos grupos, herbáceas o arbustivas, el cardón, cuya forma recuerda al cactus, pertenece al grupo de arbustivas.
 Distribución
El cardón se encuentra en todas las islas del archipiélago canario, excepto en la isla de Lanzarote (donde se supone que sí existió pero los últimos estudios coinciden en su total desaparición) entre los 100 y los 900 m de altitud. Antiguamente su presencia era muy normal pero en el presente solo lo observamos en áreas muy agrestes, como el matorral xerófilo conocido como cardonal-tabaibal, donde es, junto con la tabaiba, la especie más característica. En este ecosistema semidesértico podemos observarlo tanto en grupos dispersos como en un grupo único. Los más imponentes se encuentran en la isla de Fuerteventura, en Cofete. Y es precisamente en esta isla, en la península de Jandía, donde existe una especie diferente y exclusiva de esta zona, el cardón de Jandía o Euphorbia handiensis, seriamente amenazada.
 Descripción
El cardón canario es un arbusto alto y robusto, puede superar los 4 m de altura y los 100 m². Ésta característica es la razón por la que en el interior se crea un micro hábitat al que se asocian diversas especies animales y vegetales. Sus tallos cuadrados o pentagonales de 4, 5 ó 6 caras forman una especie de candelabro y están provistos de espinas cortas (0,5 cm) situadas en doble fila a lo largo del tallo. Las flores son verde-rojizas y salen de unas cápsulas de color rojo-pardo de los extremos superiores del cardón. El cardón de Jandía, en cambio, raramente alcanza el metro de altura, presenta tallos de entre 8 y 14 caras, y las espinas son más largas (2-3 cm).
 Uso
Antiguamente el cardón era usado para “embarbascar”, una técnica que consistía en arrojar trozos de cardón en las orillas costeras para que el látex, muy tóxico, dejara atontados a los peces y pescarlos con mayor facilidad. También se ha utilizado como tratamiento veterinario para las cabras, como purgante, y, en medicina popular, para aliviar dolores de muelas y combatir enfermedades cutáneas, prácticas todas ellas peligrosas.
 ¿Sabías qué?
Es, según la Ley 7/1991, de 30 de abril, de símbolos de la naturaleza para las Islas Canarias, símbolo natural de la isla de Gran Canaria. La especie fue descrita por el científico sueco Carlos Linneo y publicado en Species Plantarum en el año 1753.

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