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4/25/2024

Bosques submarinos

OCÉANA: BOSQUES SUBMARINOS

Los quelpos son grandes algas pardas que generan un hábitat muy similar a un bosque terrestre. En Europa su lugar lo ocupan otros bosques de laminarias que pueden encontrarse tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo. Las especies más habituales en estos ecosistemas son Saccorhiza y Laminaria.
     Pese a su gran importancia biológica, los bosques de quelpos no han sido recogidos por la legislación europea como hábitat prioritario para su protección. Oceana trabajará para que tanto en Europa como internacionalmente sean considerados como ecosistemas protegidos.
     El mayor quelpo que existe en el mundo es el quelpo gigante (Macrocystis pyrifera) que puede llegar a alcanzar los 30 metros de altura y tiene una distribución bipolar: por las costas pacíficas de América entre Alaska y Baja California (México), en las costas sur de Chile y Argentina en aguas de Nueva Zelanda y Australia y en Suráfrica. Puede llegar a encontrarse en profundidades de hasta 60 metros cuando las condiciones del mar permiten la entrada de la luz. Prefiere aguas templadas aunque también puede darse en otras bastante cercanas a los polos, siempre y cuando la temperatura de éstas no baje de los 5ºC, lo que destruiría a los gametófitos (planta sexual de los quelpos).

Entre 12 y 14 meses de “embarazo”

     Los quelpos empiezan su vida como esporas que pueden dar lugar a gametofitos hembras o machos. Los gametófitos hembra de los quelpos producen “huevos” que deben ser fertilizados por el esperma de los machos. Con este fin, los gametofitos hembras se valen de feromonas para atraer a los machos y fecundar los huevos que, posteriormente, se desarrollarán como esporófitos; plantas de las que saldrán trillones de esporas de las que sólo un mínimo porcentaje llegará a crear una planta. Y de cada 100.000 nuevas plantas jóvenes, apenas una llegará a ser adulta.
     Como si de un embarazo se tratara, el ciclo de vida del quelpo necesita entre 12 y 14 meses para completarse. La mayoría se desarrolla y muere en sólo 6-9 meses, en un proceso continuo de fecundación, crecimiento (a un asombroso ritmo de hasta 50-60 centímetros por día) y muerte.
     Junto al quelpo gigante pueden encontrarse otros grandes “arboles marinos” o tipos de quelpos, como:
el quelpo “boa de plumas” (Egregia menziesii)
el quelpo de cintas (Egregia laevigata)
el quelpo cuerno de ciervo (Pelagophycus porra)
o la palmera marina (Eisenia arborea), entre otros.

Los erizos marinos, su principal enemigo

     Como si fueran bosques terrestres, las laminarias o quelpos funcionan a modo de grandes árboles permitiendo que cientos de animales y vegetales vivan entre sus “copas”, “ramas” y su sistema de “raíces”. 
     Gran diversidad de especies encuentran su hábitat ideal en estos ecosistemas, como el pez Garibaldi (Hypsypops rubicundus), las castañetas (Chromis punctipinnis), la cabrilla sargacera (Paralabrax clathratus), el pez del quelpo (Alloclinus holderi), o la señorita (Oxyjulis californica), etc. También otras muchas especies, como crustáceos y gusanos poliquetos.
     Tampoco es extraño divisar entre los tallos de estos “árboles” especies como el tiburón azul (Prionace glauca) o algún cetáceo como el delfín de flancos blancos del Pacifico (Lagenorhynchus obliquidens).
     Los principales enemigos de los quelpos son los erizos marinos que se alimentan de sus brotes y hojas, pudiendo acabar con grandes extensiones de estos bosques submarinos. Pero afortunadamente las estrellas de mar y los peces vieja comen erizos, controlando su población y evitando que puedan destruir el ecosistema de quelpos. También las nutrias marinas (Enhydra lutris) se alimentan de erizos marinos y de abalones (Haliotis spp.), fáciles de encontrar en este intrincado bosque.
     La sobreexplotación de especies consumidoras de erizos puede llevar al colapso de los bosques de quelpos, al disparar la sobrepoblación de equinodermos como el erizo rojo (Strongylocentrotus franciscanus) o el erizo púrpura (Strongylocentrotus purpuratus).

Laminarias, los quelpos en Europa

     En Europa su lugar lo ocupan otros bosques de laminarias (algas laminariales) que pueden encontrarse tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo. Las especies más habituales en estos ecosistemas son Saccorhiza y Laminaria.
     Aunque los quelpos europeos no alcanzan las extraordinarias dimensiones de sus familiares del Pacífico, existen algunas especies que llegan a alturas considerables:
     Este es el caso del quelpo enredadera (Laminaria hyperborea) del Atlántico Norte, que puede sobrepasar los cinco metros de altura, o el alga kombu (Laminaria ochroleuca), de más de cuatro metros en algunas zonas del Mediterráneo, como el Mar de Alborán y aguas del Estrecho de Mesina, en Sicilia.
     En este mar también existe una especie endémica, Laminaria rodriguezi, que llega a fijarse a sustratos duros que se encuentran hasta a 150 metros de profundidad. Se ubica en España (Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana), Italia (en especial en el Tirreno), Francia (principalmente alrededor de Córcega), entre Croacia y Montenegro, y el Norte de África.
     En la zona atlántica, las especies más comunes son los quelpos alados (Alaria esculenta), los quelpos de azúcar (Laminaria saccharina), los quelpos rugosos (Laminaria digitata) u otros como los furbelows (Saccorhiza polyschides), o la ya mencionada enredadera (Laminaria hyperborea), que pueden encontrarse desde Noruega y Galicia hasta el Estrecho de Gibraltar, y algunas, como Saccorhyza polyschides llega hasta el Mediterráneo, pero están ausentes en el Mar del Norte y el Báltico.
     Una importante zona de laminarias y con bosques muy buenos es en la Isla de Helgoland, en el German Bight, en el Mar del Norte. Hay Laminaria digitata y L. Hyperborea.
     Muchas de estas especies de laminarias son frecuentes en las costas del Cantábrico (la zona más oriental para Saccorhiza polyschides y Laminaria ochroleuca se encuentra en Elantxobe) y Galicia (en dónde también puede encontrarse Laminaria sacchoriza y L. hyperborea).

Usos industriales de los quelpos

Además de su alto valor ecológico, muchas especies de quelpos tienen una gran importancia en industrias tan dispares como la de alimentación, farmacéutica, pinturas, construcción o cosméticos.
     Aparte del consumo directo de la planta o su utilización como fertilizante, los quelpos producen una sustancia (polisacárido) conocida como alginato que es ampliamente utilizada como emulsionante en:
productos alimenticios (helados, salsas, cervezas, yogures…)
de higiene (pasta de dientes, champú, jabón…)
medicinales (píldoras)
industriales (tintes, pinturas, soldaduras…)

Quelpos invasores

     La acuicultura de algas o las aguas de lastre de los buques mercantes han introducido algunas variedades de quelpos en ecosistemas ajenos, provocando graves problemas que podrían poner en peligro a las especies autóctonas, e incluso afectar a las poblaciones de moluscos.
     Así el alga wakame o quelpo japonés (Undaria pinnatifida) originaria del Pacífico Noroeste está considerada como una de las especies más peligrosas por su amplia distribución fuera de su ecosistema, ocupando actualmente amplias zonas del Pacífico Este y Sur, Atlántico Norte y Sur, incluyendo el Mediterráneo, o el Báltico.
1 – Pese a que su color puede ser verde, los quelpos están incluidos dentro de las algas pardas ya que se trata de algas que contienen clorofila a y c y poseen, aparte del pigmentos verde, otros que le facilitan la utilización más eficaz de la luz del sol en aguas profundas para realizar la fotosíntesis. Este pigmento, conocido como fucoxantina, les da en ocasiones un aspecto pardo o dorado ya que permite reflejar la luz amarilla.
2 – Las algas no tienen raíces, tallo ni hojas tal como los conocemos en los árboles y otras plantas. En su lugar utilizan un sistema de fijación al sustrato conocido como hapterios.o rizoides, que sirven para sujetar al talo, el cual puede dividirse en algunas especies en estipe o pie y fronda u hojas.

Lo hemos leído aquí
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2/15/2021

Verde posidonia

MAR VERDEJO
Verde posidonia

 
Hay muchos tipos de verde. Está el verde lima, pera, musgo, esmeralda, pino, trébol, albahaca, salvia, helecho, enebro, botella, jade, pistacho, floresta, menta, grama, verde mar, agua marina, manzana, caña, etc. Dice el Romance Sonámbulo de Federico García Lorca: “Verde que te quiero verde. Verde viento, verde ramas”. Incluso el Greenery fue tendencia para el Instituto del color Pantone: un verde que evoca a los primeros días de primavera con un cierto color amarillento. Verde refrescante y revitalizante, que nos acerca a lo sostenible. La Naturaleza, como tendencia, invitándonos a una alimentación saludable y al respeto al medio ambiente. El verde es el color de la esperanza, de las políticas eco y, además, nos da serenidad. De todos ellos: ¿qué verde elegiríamos para la posidonia? Llevo unos días preguntándome cómo sería ese verde posidonia.
      La posidonia, al igual que nosotros, salió del mar para convertirse en planta. Nosotros, los seres humanos, salimos y nos subimos a los árboles. Ella, al igual que las ballenas y los delfines, regresó al mar primigenio para alcanzar la eternidad, aunque sus restos, como un naufragio acaban en la playa, para dar más vida, como en el bosque mediterráneo caducifolio, en diferentes formas: hoja, fruto y rizoma. ¿Sabías que florecen esplendorosamente pero con discreción porque no esperan a ningún animal que las polinice? En cada baño en el mar, están ahí para darnos un cálido abrazo ancestral. Forman parte de nuestra vida y cultura mediterránea, a este lado y al otro lado de la orilla. 
     Las praderas de posidonia son auténticos bosques mediterráneos que nos aguardan en la puerta de casa. En buen estado oxigena y aumenta la transparencia de las aguas, porque sus hojas se dedican a captar las partículas en suspensión. Son auténticas heroínas porque durante milenios retienen el CO2 (conocido también como el carbono azul). Esta planta da cobijo a numerosas especies (más de cuatrocientas especies vegetales y a más de mil animales). Las praderas son un paraíso sumergido para la biodiversidad, protegiendo a las playas y a la línea de costa, amortiguando la fuerza invencible del mar; generando playas de calidad con los restos de conchas de los diversos habitantes que viven en la pradera. Aún así, esta heroína de los mil verdes, está desapareciendo, aunque la Ciencia la empieza a considerar el ser vivo más longevo del Planeta (se han calculado praderas con una edad de dos a cinco mil años). La Posidonia oceánica (este es su nombre científico), es una planta marina endémica, eso quiere decir que es 100% Mediterránea, que desde hace millones de años se ha adaptado, con éxito, a los diferentes devenires del litoral formando parte de nuestra vida y cultura, manteniendo los recursos naturales, nuestras playas y el litoral. Su presencia, o no, nos indica la calidad de sus aguas, y como dicen en el LIFE Posidonia: “como si fuese un bosque caducifolio renueva cada año sus hojas”. 
     Es una especie protegida y vulnerable que se ha usado para la ganadería, agricultura, comercio, construcción, medicina, etc. Sus hojas acintadas, con las que hace el milagro de la vida: la fotosíntesis, van del verde limón al verde floresta y acaban siendo marrones y grises en la orilla (o incluso en los días de Poniente en mi terraza). Crecen muy despacio, porque van muy lejos: tardan un siglo en crecer un metro de altura. Necesitan también cien años para cubrir de uno a seis metros, y milenios para formar una pradera. Mil años que con su carácter propio garantizan la habitabilidad y la biodiversidad en el mar; y fuera de él, bajo sus hojas en la playa, donde forman auténticos colchones o grandes arribazones. Está en auténtico peligro y a diario nos lanzan un S.O.S. urgente. En los últimos 30 años hemos perdido la mitad de las praderas de posidonia del Mediterráneo: las obras en el litoral, los dragados, la pesca de arrastre, la contaminación, el fondeo de embarcaciones, el cambio climático, etc. son sus enemigos, pero también lo es nuestra ignorancia.
      Dicen que: “Almería es desértica”, piensan que está ausente de manto verde clorofílico, sin bosques frondosos y sin biodiversidad. Y esto no es cierto, es una de las provincias más biodiversas de Europa y también es una gran desconocida, incluso para las personas que habitamos en ella. Bajo su manto azul celeste, en el mar nos aguarda uno de los bosques más frondosos del Mediterráneo: bosques sumergidos que contienen todos los matices de verdes inimaginables. Verdes, que son sinónimo de vida milenaria y eterna en el Mediterráneo.
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3/10/2020

El pulmón del planeta está en los océanos

NATIONAL GEOGRAPHIC España
El verdadero pulmón del planeta está en los océanos
El fitoplancton, y no los bosques, producen entre el 50% y el 85 % del oxígeno que se libera cada año a la atmósfera
Foto: iStoc
     Hace tan solo algunas semanas contemplábamos desolados como ardía la selva Amazónica. Y durante la avalancha mediática, informativa y de opinión que un suceso de tal magnitud despierta, pudimos leer y escuchar una afirmación que, sin restar gravedad a lo que aconteció - y de hecho sigue aconteciendo en uno de los lugares más importantes para la biodiversidad de nuestro planeta- no paraba de repetirse: "arde el pulmón del planeta".
     Cuando no responden a causas naturales -no hemos de olvidar que en ocasiones la vegetación de un ecosistema y su equilibrio están adaptados a un régimen natural de incendios- los incendios son una auténtica desgracia. Los bosques y selvas de nuestro planeta, y quizá en especial la Selva Amazónica, son entes imprescindibles para la vida en la Tierra.
     Podríamos encontrar cientos de razones para afirmar que su conservación debería ser una prioridad en toda agenda política. Sin embargo, existe la extendida y errónea creencia de que los bosques los principales productores de oxígeno de nuestro planeta, lo que conviene desmentir, no por restar importancia al papel de que selvas y bosques desempeñan, si no por dársela a los verdaderos responsables de que hoy tú y yo podamos respirar: los océanos.

Cianobacterias vistas al microscopio
Cianobacterias vistas al microscopio. Foto: iStock
    Nuestro planeta se observa azul desde el espacio por que en su mayor parte la superficie del mismo esta cubierta de agua. Aunque el cómo aún continúa siendo un misterio, la vida en la Tierra surgió en el preciado líquido, y si hemos de encontrar al responsable de la mayor parte de los servicios que nuestro planeta nos ofrece, es precisamente en el agua, en concreto en nuestros océanos donde debemos buscar.
     La respuesta la hallaremos en los organismos unicelulares del fitoplancton, que flotan por miles en la denominada zona eufótica del océano - que puede alcanzar los 200 primeros metros de profundidad- y en el que se incluyen dos grupos principales de organismos: las algas unicelulares y las cianobacterias fotosintéticas. Así, podríamos pensar que son los bosques y praderas jóvenes en tierra firme los grandes productores de oxigeno, sin embargo, nada más lejos de la realidad, el balance neto de oxígeno que se produce entre los periodos de respiración y fotosíntesis de las plantas terrestres, aunque puede ser positivo, en general es mínimo en comparación con el servicio que ofrece el fitoplancton.
      Los organismos responsables de que podamos respirar se encuentran en los océanos: sin estos microorganismos autótrofos -aquellos que elaboran materia orgánica a partir de sustancias inorgánicas- que hallamos mares y océanos serían un vasto y yermo páramo líquido. Gracias a su trabajo fotosintético, estas microscópicas criaturas producen entre el 50 y el 85 % del oxígeno que se libera cada año a la atmósfera.
      El fitoplancton genera al menos la mitad del oxígeno que respiramos -unos 27.000 millones de toneladas al año- "enterrando" a su vez unas 10 gigatoneladas de carbono de la atmósfera las profundidades del océano anualmente. La acción por tanto de estos microorganismos en nuestro planeta cumple una doble función, cediendo por un lado el imprescindible oxígeno a la atmósfera, y retirando de ella a su vez el CO2, transformando el este carbono en carbohidratos que, tarde o temprano los demás organismos vivos podrán incluir en sus estructuras biológicas. 

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8/10/2019

Instituto Politécnico RENSSELAER
Daños a la capa de ozono y al ciclo de retroalimentación que forma el cambio climático.
(24 de junio de 2019)

     El aumento de la radiación solar que penetra a través de la dañada capa de ozono está interactuando con el clima cambiante, y las consecuencias se están propagando a través de los sistemas naturales de la Tierra, afectando a todo, desde el clima hasta la salud y la abundancia de mamíferos marinos, como focas y pingüinos. Estos hallazgos se detallaron en un artículo publicado en Nature Sustainability por miembros del Plantel de Evaluación de los Efectos Ambientales del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que informa a las partes del Protocolo de Montreal.
     "Lo que estamos viendo es que los cambios en el ozono han cambiado los patrones de temperatura y precipitación en el hemisferio sur, y eso está alterando las condiciones donde están las algas en el océano, lo que altera las condiciones de los peces, las morsas y las focas, por lo que "Estamos viendo muchos cambios en la red alimenticia", dijo Kevin Rose, investigador del Instituto Politécnico Rensselaer que trabaja en el  y es coautor del artículo.
     El Protocolo de Montreal de 1987 sobre sustancias que dañan la capa de ozono, el primer acuerdo ambiental multilateral ratificado por todas las naciones miembros de las Naciones Unidas, fue diseñado para proteger el filtro principal de la Tierra contra la radiación ultravioleta solar al eliminar la producción de sustancias nocivas hechas por el hombre, como la clase de refrigerantes clorofluorocarbonos. El tratado se ha considerado en gran parte como un éxito, ya que se prevee que la media global de la capa de ozono se recuperará a niveles anteriores a 1980 para mediados del siglo XXI.
      Sin embargo, a principios de este año, los investigadores informaron haber detectado nuevas emisiones de sustancias que dañan la capa de ozono provenientes del este de Asia, lo que podría amenazar la recuperación de la capa de ozono.
      Desde hace tiempo se sabe que el dañar la capa de ozono aumenta la radiación UV dañina en la superficie de la Tierra, su efecto sobre el clima se ha hecho evidente recientemente. El informe apunta al hemisferio sur, donde un agujero en la capa de ozono sobre la Antártida ha empujado la Oscilación Antártica, el movimiento de norte a sur de un cinturón de viento que rodea el hemisferio sur, más al sur de lo que ha estado en aproximadamente mil años. El movimiento de la Oscilación Antártica, a su vez, contribuye directamente en el cambio climático en el hemisferio sur.
     A medida que las zonas climáticas se han desplazado hacia el sur, los patrones de lluvia, las temperaturas de la superficie del mar y las corrientes oceánicas en grandes áreas del hemisferio sur también han cambiado, afectando a los ecosistemas terrestres y acuáticos. Los efectos se pueden ver en Australia, Nueva Zelanda, la Antártida, América del Sur, África y el Océano Austral.
En los océanos, por ejemplo, algunas áreas se han vuelto más frías y productivas, mientras que otras áreas se han vuelto más cálidas y menos productivas. Los océanos más cálidos están vinculados a la disminución en los lechos de algas marinas de Tasmania y los arrecifes de coral de Brasil, y los ecosistemas que dependen de ellos. Las aguas más frías han beneficiado a algunas poblaciones de pingüinos, aves marinas y focas, que se benefician de mayores poblaciones de krill y peces.
Un estudio informó que las albatros femeninas pueden haberse vuelto un kilogramo más pesadas en ciertas áreas debido a las aguas más frías más productivas relacionadas con el agotamiento de la capa de ozono.
      Rose también señaló los bucles de retroalimentación más sutiles entre el clima y la radiación UV descritos en el informe. Por ejemplo, las concentraciones más altas de dióxido de carbono han llevado a océanos más ácidos, lo que reduce el grosor de las conchas calcificadas, lo que hace que los mariscos sean más vulnerables a la radiación UV. Incluso los humanos, dijo, es probable que usen ropa más liviana en una atmósfera más cálida, haciéndose más susceptibles al daño de los rayos UV.
      El informe encontró que el cambio climático también puede estar afectando la capa de ozono y la rapidez con la que la capa de ozono se está recuperando. 
      "Las emisiones de gases de efecto invernadero atrapan más calor en la atmósfera inferior, lo que conduce a un enfriamiento de la atmósfera superior. Las temperaturas más frías en la atmósfera superior están desacelerando la recuperación de la capa de ozono", dijo Rose.
      Como uno de los tres planteles de científicos que apoyan el Protocolo de Montreal, el Plantel de Evaluación de los Efectos Ambientales se centró en particular en los efectos de la radiación UV, el cambio climático y el agotamiento de la capa de ozono. Treinta y nueve investigadores contribuyeron al artículo, titulado "Agotamiento del ozono, radiación ultravioleta, cambio climático y perspectivas de un futuro sostenible". Rose, una ecóloga acuática, forma parte del grupo de trabajo sobre ecosistemas acuáticos, que es uno de los siete grupos de trabajo que forman parte del plantel.
      "Esta colaboración internacional centrada en un problema acuciante de importancia mundial ejemplifica la visión de investigación de The New Polytechnic en Rensselaer", dijo Curt Breneman, decano de la Escuela de Ciencias de Rensselaer ".

Versión original
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9/10/2018

FORMENTERA FOREVER
Posidonia oceanica
Fotos: Manu San Felix
     Hay quien habla de la magia de las aguas de Formentera. El color y la transparencia se comparan con los de mares lejanos. Pero no es magia: es biología. También garantía de futuro para la economía local, basada en un tipo de turismo que aprecia los rasgos diferenciales de la oferta formenterense, y sus playas.
     El secreto está en la posidonia, una planta submarina que juega un papel primordial entre el medio marino y el terrestre. Hay posidonia porque las aguas litorales son transparentes, con visibilidades medias de 30 y 40 metros, e incluso de 70. Y las aguas son transparentes porque hay posidonia.
     En prácticamente todas las aguas litorales de Formentera hay colonias de posidonia. Pero esta ruta discurre por la comunidad de las playas de arena de la zona norte, dentro del Parque Natural de ses Salines. Una zona de gran belleza donde, además, en apenas unos pasos podemos pasar de una playa abierta a poniente a otra abierta a levante.
     Recorreremos las playas des Cavall d'en Borràs, de ses Illetes, des Pas, des Trocadors y de Llevant, un continuo de playas de arena que, en el mapa, están situadas en el istmo que desde el norte de Formentera parece buscar Ibiza.
     Obviamente, la forma más directa de ver las praderas de posidonia es sumergiéndose en las aguas claras que las cubren. Pero la propuesta es —sin mojarse ni un dedo— ver cómo interactúan el mar y la tierra en una zona ecológicamente muy frágil.

¿Qué es la posidonia?
     El diccionario del Institut d'Estudis Catalans, entre las locuciones de la posidonia (Posidonia oceanica) incluye la de "alga de los vidrieros", que define como "planta fanerógama de la familia de las posidoniáceas, de rizoma horizontal, cubierta de restos fibrosos de las hojas muertas, hojas cintiformes, flores pequeñas en inflorescencias espiciformes y fruto carnoso, que forma extensas praderas marinas en las profundidades costeras, sobre sustratos predominantemente arenosos, cuyas hojas muertas eran utilizadas por los vidrieros para embalar los objetos frágiles".
     La posidonia, popularmente denominada alga, no es un alga sino una planta que vive en los fondos marinos, principalmente arenosos de relieve suave donde llega la luz solar. Es de color verde oscuro y sus hojas, en forma de cinta, pueden llegar a los 2 metros de largo. Florece y da frutos. Vive en extensas praderas.
     Las "algas" de Formentera han servido para situar a la isla en todas las publicaciones científicas y de divulgación mundial, cuando un equipo científico del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) localizó en aguas formenterenses el organismo vivo mayor y más viejo del mundo: 8 kilómetros de longitud y una edad estimada de 100.000 años. Es un ejemplar de Posidonia oceanica.
     Antiguamente en Formentera las "algas" recogidas de las playas se utilizaban como lecho para el ganado y, sobre todo, como aislamiento de los techos en la construcción tradicional.

Beneficios

     Los científicos atribuyen a la posidonia del Mediterráneo algunos beneficios que no se pueden manifestar en una ruta, como la de absorber 25 millones de toneladas de carbono de la atmósfera. La posidonia es también un pulmón del Mediterráneo: cada metro cuadrado de pradera libera hasta 14 litros de oxígeno por día gracias a la fotosíntesis. Las praderas de posidonia son soporte de vida para otros seres, además de producir una gran cantidad de materia orgánica. Y tienen otras funciones como:
     - Generación de arena. En el paseo podremos ver, a ras de mar, una arena especialmente fina y blanca; es arena biógena, que llega a las playas desde las praderas de posidonia. Está formada por restos de algas y esqueletos de los microorganismos que viven en ellas (moluscos, briozoos —invertebrados externamente parecidos a los musgos—, equinodermos —como las estrellas y los erizos de mar—, etc.). Se calcula que cada metro cuadrado de pradera de posidonia genera al año entre 10 y 100 gramos de esta arena.
     - Arrecifes naturales. Auténticas barreras de protección de las playas, que llegan a tener hasta 4 metros de altura y debilitan la fuerza del oleaje, como lo haría un arrecife de coral. A veces son visibles desde la playa.
     - "Mantas" flotantes. Las hojas muertas, largas y fuertes, forman una especie de mantas flotantes que se mantienen a unos metros de las playas, constituyendo una masa flexible y esponjosa que absorbe buena parte de la fuerza de los temporales, evitando que estos se lleven la arena de las playas.
     - Montones de hojas en las playas. Son la manifestación más visible. Su función más primaria es la de impedir que el agua de mar se lleve la arena. Aquí empieza el milagro de la formación de dunas.
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9/07/2018

MANU SAN FÉLIX, Madrid
“La destrucción que ha sufrido la posidonia es irreversible” 


      Las praderas de posidonia están desapareciendo del fondo marino del Parque Natural de Ses Salines. No es una conjetura ni una suposición, sino datos científicos constatables. El informe de la consultora ambiental Oceansnell, que Oceana dio a conocer el pasado jueves, ha puesto los datos en negro sobre blanco: en los últimos cuatro años, la zona marina situada frente a s’Estany Pudent ha sufrido una pérdida del 16% de su pradera de posidonia, en la zona que abarca entre el puerto de la Savina y s’illa des Forn la pérdida es del 22%, y en el pas de s’Espalmador la población de posidona ha caido casi la mitad: el 44%. Unos datos terribles que demuestran una realidad que, desde hace años, viene denunciando el biólogo marino Manu San Félix. Nadie ha fotografiado los fondos marinos como él y nadie ha visto mejor, con sus propios ojos, los estragos provocados por los fondeos irregulares. Con él hemos hablado tranquilamente de los detalles de este informe de Oceansnell, del daño que se ha provocado y de sus consecuencias.
Foto de Manu San Félix, 2011, ancla de un megayate "arando" la pradera de Posidonia

-Los resultados del estudio de la consultora ambiental marina Oceansnell nos ha dejado consternados. ¿Los niveles de destrucción de posidonia que refleja eran los que usted esperaba?
-Para mí no es ninguna sorpresa porque ya hace tiempo que lo voy viendo. Este estudio, simplemente, le pone cifras a algo que ya se sabía y que estamos viendo diariamente. El problema de esta destrucción es que, como sucede bajo el agua, parece que no suceda nada. Es eso tan viejo del ojos que no ven… Pero si pudiéramos retirar la superficie del mar como si fuera una cortina y observar directamente la realidad del fondo marino, nos echaríamos las manos a la cabeza. Lo que está sucediendo en una auténtica catástrofe.
     Como biólogo marino, mi objetivo es comunicar estos datos de la manera más neutra posible. Esto no son opiniones, son datos científicos, datos contundentes. Nuestra obligación y nuestro deber -y esto lo hago extensible también a los medios de comunicación- es presentar de manera clara unos datos objetivos que han sido medidos, fotografiados, cartografiados, y sobre los que no puede haber ninguna duda.

-Este daño, esta destrucción, ¿es reversible? ¿tiene remedio?
-No. Esto se ha perdido para siempre. Las praderas de posidonia tardan mucho en regenerarse. Para volver a la situación que teníamos hace unos años, deben pasar como mínimo tres o cuatro siglos. Es algo que no verán ni nuestros hijos ni los hijos de nuestros hijos. El crecimiento de estas praderas es lentísimo, y si hablamos de los arrecifes, su creación necesita miles de años.

-Hablábamos antes de datos objetivos. Recuerdo que hace un año y medio, el conseller de Medio Ambiente cuestionó los datos que usted ofreció en los que alarmaba sobre el deterioro de las praderas de posidonia. En este caso, ¿el informe de Oceansnell es irrebatible?
-Yo no soy político y no quiero tener ningún enfrentamiento ni con la consellería ni con nadie. No me quiero meter en ninguna polémica. Sólo soy técnico y expongo unos datos. Este trabajo de Oceansnell se ha realizado con la mejor maquinaria existente, con los medios más fiables. Se ha utilizado un sónar de barrido lateral que nos ha realizado una descripción exacta de la realidad de nuestro fondo marino. Los datos están ahí, encima de la mesa. Hemos enviado este informe al CSIC, a la conselleria de Medi Ambient y al Consell de Formentera y en todas partes nos han agradecido esta información.

-Nos decía usted que si pudiéramos apartar el mar y ver directamente el fondo marino, nos echaríamos las manos a la cabeza. ¿Llegará el momento en que las consecuencias de esta destrucción serán palpables y visibles también desde tierra?
-Ya lo estamos empezado a ver. Debemos tener clara una realidad: nuestras playas ya no son cómo eran. No tienen la claridad ni la belleza de hace cincuenta años, por ejemplo, pero es que este proceso de deterioro se está acelerando. Las praderas de posidonia son indispensables tanto en la claridad de las aguas como en la estabilidad de las playas, a las que protege de la erosión.

En la imagen, varias marcas de garreo dejadas por el arrastre de anclas sobre la pradera de posidonia. Foto: OceanSnell
En la imagen, varias marcas de garreo dejadas por el arrastre de anclas sobre la pradera de posidonia.
Foto: OceanSnell

Además, su papel en el ecosistema mediterráneo está demostradísimo ya que son un gran banco de alimento para muchas especies. Si hablamos con viejos pescadores, ellos nos contarán cómo ha caído la riqueza de la pesca en nuestros fondos marinos. Antes, por ejemplo, el Estany des Peix de Formentera estaba lleno de sepias, ahora son casi imposibles de encontrar. La pérdida de la pesca no sólo tiene que ver con la extracción sino también con la destrucción del hábitat donde viven los peces y otras especies. Y las praderas de posidonia son el principal hábitat de nuestras costas.

-Un deterioro de las playas es también un golpe a nuestro principal activo turístico.
-Mataremos a nuestra gallina de los huevos de oro. Mucha gente no tiene sensibilidad medioambiental y, cuando se le habla de la naturaleza, le entra por un oído y le sale por el otro. Muy bien, de acuerdo. Pero es que el otro argumento de peso, el económico, no deja indiferente a nadie: nuestra economía turística depende en gran medida del agua y las playas que tenemos, que hacen que Eivissa y Formentera sean un sitio especial. Sin ellas seríamos un destino del montón. Estoy hablando de nuestra economía, de nuestro bolsillo. Es algo que no tiene nada que ver con elecologismo, es puro sentido común.

-¿Por donde pasa la solución?
-Hay que ordenar el mar. Siempre pongo un ejemplo: ¿verdad que encontramos muy lógico que el tráfico rodado en tierra esté ordenado? Los coches no pueden circular por encima de las dunas, por ejemplo. Hace unos años dentro del Parque de Ses Salines se ordenó los sitios para aparcar y se protegieron las dunas. Incluso ahora nadie camina sobre ellas y se han recuperado de forma muy notable. Además, a la mayoría de las personas les parece correcto esas pasarelas que se instalaron. En el mar debemos asumir que somos muchos barcos y en zonas delicadas el fondeo tiene que ser ordenado como sucede en muchísimos lugares del mundo.

-¿Es muy complicada esta ordenación del mar? ¿Es factible?
-Hay que ordenar los fondeos y hacer que se cumpla la ley. No soy partidario de las penalizaciones sino más bien de la información. La mayoría de gente que fondea de manera irregular no lo hace por mala fe, sino por ignorancia. Además, creo que todo el mundo es consciente de que el turismo náutico es necesario y de que mucha gente viene a las Pitiüses a disfrutar de la belleza de nuestras islas. Creo que una solución sería la instalación de fondeos ecológicos, que es una opción sencilla y barata.
Sobre si la instalación debe ser pública o privada, o sobre si los amarres deben ser más caros o más baratos, eso ya es cosa de los políticos y yo ahí no me meto aunque por supuesto como ciudadano tengo mi opinión.
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6/26/2018

DAVID FERNÁNDEZ GUERRERO, en "El País"
La deforestación reduce la capacidad del mar para retener dióxido de carbono
     Bahía de Oyster (Australia), principios del siglo XX: 
Las praderas de algas crecen entre aguas poco profundas, cubriendo buena parte de la ensenada. Ochenta años más tarde, la presencia de estas plantas es testimonial. La capacidad del ecosistema para capturar dióxido de carbono se ha reducido sustancialmente. Todo ello a causa de la deforestación y la llegada de tierra erosionada al fondo marino, según un estudio publicado en la revista Global Change Biology.
     ¿Qué sucedió? El estudio sitúa el inicio de la historia a principios del siglo XIX, con la fundación de la ciudad de Albany por los colonos europeos. Con ellos llegó la agricultura y la deforestación de los bosques circundantes. El suelo erosionado se acabó depositando en el estuario. “[Con los sedimentos] aumenta la entrada de nutrientes y partículas en suspensión en el agua. Si hay mucha más materia en suspensión no llega suficiente luz al ecosistema, y los organismos que viven más arriba absorben los nutrientes”, explica Pere Masqué, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona. Un equipo de científicos de este centro y la Edith Cowan University de Australia, liderado por el profesor Óscar Serrano, realizó el estudio.
      También se filtraron al mar residuos de la actividad agrícola como el fósforo y el potasio, en concentraciones excesivas para las praderas marinas; de 150 a 350 miligramos de fósforo por gramo de materia entre 1900 y 2012; y de 500 a 900 miligramos de potasio por gramo de materia durante el mismo período.
     Pese a los cambios en su entorno, los bosques de algas pudieron adaptarse sin demasiados problemas hasta 1960. Entre ese año y 1980 el 80% del área cubierta por estas plantas –entre 6,1 y 6,7 kilómetros cuadrados– desaparece a causa del aumento de la contaminación. En los últimos años, sin embargo, un proyecto de replantación ha permitido recuperar parte de la masa vegetal perdida

      Para estudiar la historia de las praderas marinas, los científicos clavaron tubos de plástico en el subsuelo marino. Con ellos obtuvieron muestras de fondo marino de varias decenas de centímetros de profundidad. Lo suficiente para llegar hasta 600 años de antigüedad, aprovechando que los sedimentos más antiguos se encontraban más abajo. “Una vez extraído, lo seccionamos con una sierra circular y tomamos las muestras para el estudio”, explica Serrano, investigador de la Edith Cowan University.
      ¿Qué implicaciones tienen los hallazgos para el cambio climático? Por un lado, las plantas de posidonia -endémica del Mediterráneo- retienen el dióxido de carbono en mayor medida que las plantas acuáticas de menor tamaño, como el fitoplancton. Por otro lado, “del orden del 50% del carbono queda retenido en la propia planta, y una vez esta muere queda enterrado [en el subsuelo marino]”, explica Masqué. Esto permite a las praderas marinas retener el gas de efecto invernadero “durante cientos de años o milenios”. Una capacidad de almacenamiento superior a la de los bosques, como explicó Carlos Duarte, catedrático de Ciencias Marinas en la Universidad King Abdullah de Arabia Saudí.

      Si los bosques marinos decaen, no solo disminuye su capacidad para absorber el gas de efecto invernadero. “Todo este carbono puede quedar remineralizado [al volver a entrar en contacto con el agua], pasando a formar parte del CO2 atmosférico”, avanza Masqué.
     Es posible recuperar estos ecosistemas. De hecho, la propia bahía de Oyster Harbour es el escenario de un proyecto de replantación. Sin embargo, las praderas submarinas requieren un cierto tiempo de recuperación –cerca de 20 años, según un estudio publicado en la revista Journal of Ecology– para volver a su estado anterior.
     En caso de que la mano humana no intervenga para reparar aquello que alteró, la capacidad de recuperación depende en buena medida del entorno. Otro organismo puede colonizar la zona, absorbiendo los nutrientes y la luz solar, dificultando la vuelta de las plantas. Por otra parte, los bosques de posidonia retienen el fondo marino con sus raíces. Y, como con cualquier entorno desertizado, la ausencia de masa vegetal conduce a la erosión del terreno. Así que si “el ecosistema se erosiona [en exceso], la planta no puede echar raíces en este lugar”, concluye Masqué.

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5/20/2017

La CE y países del norte de Europa votan contra inclusión de bosques de quelpos en OSPAR

      La Comisión Europea a título general y Noruega, Islandia, Dinamarca e Irlanda a nivel particular se oponen a la inclusión de los bosques de quelpos en la lista de la Convención para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico del Noreste de especies y hábitats amenazados.
      Así lo ha explicado la organización conservacionista Oceana en un comunicado en el que lamenta que “motivaciones políticas mermen la capacidad del Convenio OSPAR (por las siglas de “Oslo & París Conventions“) de mitigar los impactos del cambio climático sobre la biodiversidad marina del Atlántico”.
      El objetivo principal de OSPAR pasa por la conservación de los ecosistemas marinos, el cuidado de la salud humana y la restauración “cuando sea posible” de las áreas marinas afectadas negativamente por las actividades humanas.
      Los quelpos son unas algas de aguas frías que proporcionan alimento y refugio a distintas especies animales y, debido al aumento de la temperatura del mar producido por el cambio climático, su hábitat se está desplazando hacia el norte.
Bosque de quelpo. OCEANA Carlos Suarez
“En Noruega y otros países de la zona la temperatura del agua es de por sí bastante fría, por lo que los efectos del cambio son menos evidentes y por ello argumentan que los quelpos no necesitan tal protección” ha explicado a EFE la científica marina de Oceana, Helena Álvarez.
El hecho de que en el norte de Europa sea menos visible “no quiere decir que no esté afectando” por lo que las decisiones de estos países y de la CE “no se basan en argumentos científicos“, ha añadido.

     Los bosques de quelpos están considerados como uno de los hábitats más productivos del planeta, aunque son “muy sensibles” a las alteraciones en la calidad del agua derivadas de la contaminación, la acumulación de residuos y la sedimentación.
     Oceana, que ha trabajado en la inclusión de estos bosques en la lista OSPAR en los últimos dos años, ha señalado que en nueve años no se ha añadido ninguna especie ni hábitat a la lista, por lo que la organización “asumió la responsabilidad de elaborar propuestas para incluir en ella bosques de quelpos“.
El director ejecutivo de la organización conservacionista, Lasse Gustavsson, ha señalado que “OSPAR se ha quedado sin objetivos” ya que el Convenio está “atrapado entre conversaciones interminables sobre un texto que sólo puede entenderse como una forma de que las partes contratantes bloqueen la acción“.
      La buena noticia es que algunos países como Francia y Países Bajos han aceptado retomar las propuestas y llegar a un acuerdo en 2018, por lo que la ong confía en que “el juego político no socave las razones científicas que avalan la protección de estos sensibles ecosistemas marinos“. Efeverde
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6/06/2015

SAQUEAMOS EL MAR
Día 8 de Junio, Día de los OCÉANOS

El título puede sonar catastrófico: el océano es enorme como para que se pueda esquilmar o vaciar. Su capacidad de regeneración es enorme y basta con tomar medidas concretas y disminuir el ritmo de capturas para que todo sea como fue al menos, unos años antes, y se pueda seguir con la misma actividad. Pero el mercado no funciona así: no tolera bien eso de tener altibajos en su tasa productiva, en los precios. La demanda creciente debe de ser satisfecha. Es raro el sitio donde las pescaderías no están llenas, ya sea con peces de temporada locales o con peces traídos del otro lado del mundo. Y esto puede dar la imagen de que, más o menos, el mar siempre está en las mismas condiciones en cuanto a disponibilidad de capturas. Pero otra vez nos cegaría la resplandeciente abundancia si no viéramos a qué se debe el poder tener siempre pescado a mano. Para que vean datos sobre la explotación que se ejerce sobre las criaturas marinas, sean o no comerciales, les recomiendo este artículo de la ONG Oceans Entry.
 
http://www.oceansentry.org/lang-es/sobrepesca/campana.html

También este artículo sobre la historia de la caza de ballenas, que fueron los primeros objetivos de nuestro saqueo por su gran tamaño y facilidad de captura a partir de la Revolución Industrial, sobretodo.
 
http://islandia.foroactivo.com/t134-historia-de-la-caza-de-ballenas

      Como cuenta el primer artículo, el hecho de mantener la demanda mundial de pescado sea para alimento humano o para las piscifactorías (o harina de pescado para ganado), exige el desarrollo de técnicas cada vez más punteras y agresivas, con menor discriminación entre su objetivo y el resto del ecosistema. La misma existencia de estas técnicas agresivas me parece prueba suficiente de que eso es cierto. La industria pesquera se ha nutrido, y mucho, de la industria militar, tanto que se puede decir que estamos librando una verdadera guerra contra las criaturas marinas. Y se ha nutrido de su eficacia para encontrar, localizar y capturar: utiliza sonar, GPS, helicópteros y avionetas, detección por satélite… Ningún banco de peces podría escapar, ya se encuentre cerca de la superficie o a 1.000 metros. Al mismo tiempo, su capacidad de almacenamiento es mayor que nunca y gracias a los buques nodriza, pueden conservar el pescado durante mucho tiempo hasta que llegan a puerto, congelado, lo que aumenta su eficacia al disponer de mucho más tiempo para su función. ¿Por qué iban a necesitar semejante tecnología si el mar rebosara de vida? ¿Solo por la elevada demanda? Hay que ver las cosas más allá de como las vería un puro economista haciendo un informe al respecto.
      Lo que está claro es que no solo la mayoría especies comerciales han reducido bruscamente su número, algunas hasta niveles preocupantes, sino que todos los ecosistemas marinos se degradan, ya sean bosques submarinos (quelpos, fanerógamas marinas…) arrecifes de coral (el famoso blanqueamiento achacado al calentamiento global, pero que se debe en realidad a otros motivos) las plataformas continentales (entre 0 y 300 metros de profundidad, dependiendo de cómo de abrupta sea la pendiente desde la costa), que es donde más se pesca y donde se emplea la agresiva técnica de la pesca de arrastre, pero también los grandes bancos pelágicos, los grandes predadores como el atún, el bacalao, el pez espada, el marlín, los tiburones… están disminuyendo sus poblaciones, así como las de sus presas, peces de menor tamaño sean pelágicos (de mar abierto) o de fondo.



      No todo es el apocalipsis. Claramente se ve que en áreas donde se detiene esta explotación la vida en el océano consigue recuperarse. Pero lamentablemente, el mar es territorio sin ley, prácticamente. La explotación es muy superior a la que ocurre en el medio terrestre. Localmente, aún quedan zonas del océano que no son explotadas con ecosistemas desarrollados. Además, se ha comprobado que el abandono de las técnicas agresivas de pesca industrial como el arrastre, la retropesca o el cerco, permiten que la producción aumente, de modo que es simplemente respetar el equilibrio. El problema es hasta qué punto vamos a llegar en esto de la sobrepesca, ya que cuanto más se profundiza en esa herida, más larga será la curación, o tal vez tenga consecuencias irreversibles. La cosa está en que la sobrepesca es solo una de las formas en que perjudicamos a los océanos, la más directa. La contaminación y la creación de zonas muertas es un problema en las zonas costeras. Cuando estas reciben agua cargada de nutrientes, fertilizantes o sustancias orgánicas de desechos desde nuestras zonas urbanas, campos, vertidos de petróleo o determinados metales o químicos, las algas y el plankton lo aprovechan y su número crece. Al final agotan el oxígeno y crecen tanto que impiden el paso de la luz bajo la capa superficial. Esto acaba matando todo lo que vive en la zona, salvo una capa de microorganismos y algas planktónicas (a la deriva) que puede traer muchos problemas (toxinas, enfermedades…), al mismo tiempo que se genera sulfuro de hidrógeno. Cada año se forma una zona muerta de más de 17.000 Km. cuadrados de área en el Golfo de México, al parecer la más grande del planeta. Pero el Mar Báltico o el Mar Negro son también conocidos por esto. Piensen que de todo el agua que emplean los humanos que viven en las grandes ciudades, así como el agua que se usa en agricultura en el mundo (más del 70% del agua dulce se usa en agricultura) más de la mitad termina en el mar. Esto incluye el agua que cada un@ gastamos diariamente.
 
      Igual, la ONG Oceana denuncia la degradación de los bosques submarinos, formaciones ya sea de grandes algas o de las llamadas “fanerogamas marinas” que son verdaderas plantas que se han adaptado para vivir en el mar, como la Posidonia oceanica, muy conocida en el Mediterráneo, y que es muy sensible a las condiciones de cristalinidad del agua.
 
 
      Respecto a los arrecifes de coral, se merecen una mención aparte. No solo son unos ecosistemas que rivalizan o superan a los bosques tropicales en la tierra, en cuanto al número de especies que dependen de ellos. Sino que se ponen como una de las pruebas visibles de como estamos cambiando terriblemente el clima. Al parecer, los corales blanquean porque pierden unas algas con las que mantienen una simbiosis (una relación entre dos especies en la que los dos se benefician). Las algas, que viven dentro de los corales (concretamente de los pólipos, que son el verdadero animal y de los que hay miles en cada coral) utilizan la luz y aportan azúcares y moléculas biológicas al coral, que normalmente viven en aguas de baja profundidad (someras) pobres en nutrientes y cristalinas. El coral proporciona el hábitat para el alga y lógicamente, está más protegida de predadores o filtradores. Al parecer estudios prueban que el aumento de la temperatura, aunque sea muy leve, implica que los corales expulsan en masa las zooxantelas (las algas) causando su muerte. Pero si uno investiga un poco, va a ver que las causas que afectan a los corales son muchas más.
      En primer lugar la contaminación. Los corales son muy sensibles a la turbidez del agua, precisamente por su requerimiento de luz solar. Esta contaminación pueden ser sustancias químicas o sedimentos que caen sobre ellos o “ensucian” el agua. La recuperación del coral puede ser bastante posterior a esto, de modo que eso podría explicar el blanqueamiento en algunas zonas. Pero también los corales tienen sus predadores. Algunos son muy voraces como el pez loro, que con sus picos córneos arrancan y tragan pedazos de coral para digerir los pólipos. El esqueleto de carbonato cálcico lo liberan como una arena, que para dar una idea, decir que algunas islas están hechas solo por la arena que defecan estos peces a lo largo de miles de años.
Estrellas de mar, Acanthaster planci (estrella “corona de espinas”).
     Según wikipedia: “Esta especie presenta una amplia distribución en la toda la región tropical indopacífica, desde el mar Rojo, pasando por el océano Índico, y hasta el océano Pacífico, frente a la costa de Panamá y la Isla Gorgona. Suele llegar encontrarse en gran número en las regiones coralinas.”
Eliminando a los predadores de esta estrella, precisamente mediante sobrepesca, aumentamos el número de coronas de espinas, lo que amenaza a los arrecifes (esta estrella de mar se alimenta solo de corales de arrecife). Y los grandes predadores han sido los primeros en ser víctimas de nuestro saqueo al mar.
Pero hay más: la pesca de arrastre es una de las principales causas de la destrucción de ecosistemas de plataforma o costeros, como los arrecifes o bosques submarinos. La recolección y el tráfico ilegal (o legal) de especies de corales, gorgonias etc… para los acuarios son otro de sus problemas.
En definitiva, que estamos saqueando el mar de una forma destructiva y no necesaria está más claro que el agua. Propongo este post para todo lo relacionado con este tema, la conservación del mar, cosas que podáis aportar, debatir si esto es muy exagerado o por contra, deberíamos deshacernos de consumir pescado…

      La basura que va al mar porque no podemos enterrarla ni quemarla, ha formado el mayor vertedero del mundo en un giro de corrientes del Pacífico Norte (hay otros depósitos menores en otros lugares del mar). Se le llama también continente de basura o sopa de plástico. Tamaño = 1.400.000 Km. cuadrados.
 
 
Lo hemos leído aquí
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5/17/2014

NATALIA SEQUEIRO - 28.04.2010 
El ocaso de las laminarias 

Un estudio detecta una reducción del 90% de los bosques de estas algas en Asturias
Oceana cree que también se pierden en Galicia
Laminaria ochrolueuca  Foto de Jesús Sánchez (Lechu)
     Los científicos los comparan con los arrecifes de coral por la gran variedad de organismos vivos que albergan. En los bosques de quelpos o laminarias se ha documentado la existencia de más de un millar de especies diferentes. En Galicia y en toda la cornisa cantábrica constituían hasta hace poco uno de los hábitats marinos más abundantes, pero la organización ecologista Oceana advertía ayer de su declive.
     Una investigación del Centro de Experimentación Pesquera de Gijón revelaba a finales del pasado mes de marzo que en la costa asturiana han disminuido en un 90% en los últimos cinco años. "En Galicia no se ha realizado un estudio de estas características pero los buceadores ya comentan que en los fondos están desapareciendo", explica José Rodríguez, científico marino de Oceana. El grupo de Recursos Marinos y Pesquerías de la Universidade de A Coruña se ha puesto a abordar el tema. Intentarán medir la superficie de los bosques de laminarias mediante fotografías de satélite, pero de momento aún están perfeccionando este sistema. "Hay otros estudios en la Bretaña francesa y el Reino Unido que constatan la disminución de estos bosques", subraya Rodríguez.
     Oceana demanda que las autoridades intervengan cuanto antes. "Hay que impedir que esto suceda en la costa gallega y asturiana actuando con celeridad a través de la medida de actuación de efecto más inmediato: proteger las áreas donde aún se concentran", indicaba ayer Ricardo Aguilar, director de investigación de Oceana en Europa, según informó la organización en una nota de prensa. Varias especies formadoras de estos bosques se encuentran ya protegidas por la normativa europea, pero Oceana recordaba ayer que por el momento "siguen sin tomarse medidas".
     En Asturias los bosques de laminarias comenzaron a desaparecer en los años 2006 y 2007. Según el informe del Centro de Experimentación Pesquera de Gijón, esos dos veranos fueron anormalmente cálidos y hubo periodos de más de una semana en los que la temperatura del agua no bajó de 23°C. Los investigadores sospechan que la capacidad reproductora de estas algas se vió afectada por el calor reduciéndose la producción de juveniles y aumentando también la mortalidad de las plantas grandes. Con la colaboración de la Universidad de Oviedo tratarán ahora de determinar si existe posibilidad de recuperación, si es algo cíclico en esta zona del planeta o es una manifestación más de los posibles efectos del cambio climático.
     Desde Oceana se apuntan otras dos posibles amenazas para las laminarias, la contaminación y la explotación comercial de forma intensiva del recurso. Durante siglos, las comunidades costeras gallegas emplearon los arribazones (las algas que llegan a la costa) como abono para los cultivos. Pero Oceana advertía ayer de los posibles efectos negativos para estos bosques de la futura instalación de la empresa Soluciones Tecnológicas Marinas en la ría de Cedeira. La compañía está ultimando los trámites administrativos y técnicos para comenzar la construcción de la planta en el puerto de la localidad coruñesa. Su instalación supondrá la creación de una veintena de puestos de trabajo en la zona, según explica Rodrigo Burgos, gerente general de Aquasystemas, la firma encargada de realizar el proyecto. "Es un recurso poco explotado en la costa y nosotros pretendemos que sea un negocio sostenible, somos los primeros interesados en que no se acaben las algas", explica Burgos. Pero desde Oceana se advierte que esa idea de abundancia está ya equivocada. "Antes de autorizarse la instalación sería conveniente realizar un estudio para ver cómo se encuentra el bosque de quelpos en la zona y el posible impacto ambiental de la empresa. Si resulta que su situación es buena, a lo mejor se puede autorizar, pero tememos que ya no sea así", indica el científico José Rodríguez. Soluciones Tecnológicas Marinas aún no ha decidido cómo explotar las algas. "En principio queríamos abastecernos de los bancos naturales y cultivar, pero también podemos comprarlas fuera de España", indica Burgos. Las algas serían destinadas como alimento, pensando sobre todo en la exportación a Japón, y también para la fabricación de compuestos farmacéuticos.

nsequeiro@elcorreogallego.es

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4/04/2014

MANGLARES
un bosque modular para enfrentar el cambio climático

"CALTROPe" es una estructura modular diseñada para promover el crecimiento de los bosques de manglares, con el fin de evitar la desaparición de ecosistemas enteros cercanos al mar y reducir la pérdida de terreno agrícola. La oficina colectiva Szövetség’39, con sede en Budapest, se asoció con un grupo de científicos para entender cómo los manglares actúan como diques naturales y después ideó un sistema modular compuesto por estructuras similares a cuerdas que ayudan a crecer a las plantas tolerantes al agua marina.

El proyecto recibió recientemente el 1er Premio en el Concurso Internacional de Arquitectura organizado por la Fundación Jacques Rougerie en la categoría “Arquitectura y aumento del nivel del mar”.

Anna Barothy de Szövetség’39 trabajó con el biólogo y buzo Gergő Balázs, la diseñadora Janka Csernak y el científico Viktor Grønås, buscando una solución para la creciente tasa de pérdida de suelo agrícola debido al cambio climático y la consiguiente subida del nivel del mar.


Después de realizar un estudio de las plantas, el equipo concluyó que los manglares actúan como un rompeolas natural contra las mareas atrapando sedimentos del río en sus raíces. Sus resultados mostraron que los ríos del delta podría tener un papel crucial en la indemnización de la pérdida de la tierra causado por el aumento del nivel del mar.

El equipo terminó en una propuesta que podría servir de vivero para plantas jóvenes de manglares, ayudándolas a crecer hasta alcanzar su mayor tamaño, hasta formar un dique natural. CALTROPe es una combinación de las palabras “caltrop” (“abrojo” – una especie de castaña de agua) y “rope” (“cuerda”).


La estructura similar a una cuerda se configura a través de formas curvas diseñadas especialmente y combinadas a manera de módulos. Las cuerdas se apoyan en una combinación de hormigón y materiales orgánicos y se espera que tenga una duración de 15 a 20 años. Estos compuestos irán desmoronándose a medida que avanza el tiempo y crezcan las plantas.



3/11/2014

MANGLARES, SU IMPORTANCIA
Natalí Gette 
 
El manglar es un tipo de bosque-ecosistema que ocupa la zona intermareal cercana a las desembocaduras de cursos de agua dulce de las costas de latitudes tropicales de la Tierra. Entre las áreas con manglares se incluyen estuarios y zonas costeras. Este ecosistema está compuesto por árboles o arbustos que poseen adaptaciones que les permiten colonizar terrenos anegados que están sujetos a intrusiones de agua salada.

El término manglar incluye varias especies que poseen adaptaciones similares, pero que pertenecen a familias diferentes:
  • Tolerancia a altos niveles de salinidad.
  • Raíces aéreas que estabilizan el árbol en terrenos blandos.
  • Semillas flotantes (plántulas)
  • Estructuras especializadas que permiten la entrada de oxígeno y la salida de bióxido de carbono.

Importancia ecológica
  • Hábitat de estadios juveniles de muchos peces pelágicos y litorales, moluscos, crustáceos, equinodermos, anélidos, cuyos hábitat en estadios adultos son las praderas de fanerógamas, las marismas, lagunas costeras y aguas dulces en el interior de los continentes (Aproximadamente el 70 % de los organismos capturados en el mar, realizan parte de su ciclo de vida en una zona de manglar o laguna costera).
  • Funcionan como pulmones del ambiente porque producen oxígeno y usan el bióxido de carbono del aire.
  • Poseen una productividad primaria muy alta lo que mantiene una compleja red trófica con sitios de anidamiento de aves, zonas de alimentación, crecimiento y protección de reptiles, preces, crustáceos, moluscos, un gran número de especies en peligro de extinción, entre otros.
  • Sirven como filtros para sedimentos y nutrientes, manteniendo la calidad del agua.
  • Protegen el litoral contra la erosión costera derivada del oleaje y las mareas, como consecuencia de la estabilidad del piso litoral que las raíces fúlcreas proveen; de otra parte, el dosel denso y alto del bosque de manglar es una barrera efectiva contra la erosión eólica (vientos de huracanes, etc.), aún durante las temporadas de fuertes tormentas.
  • Suplen de humedad a la atmósfera.
  • Son fuente de materia orgánica e inorgánica que sostiene la red alimentaria estuarina y marina.

Importancia económica

  • Los manglares son un paliativo contra posibles cambios climáticos no sólo por ser fijadores de CO2, sino además porque el manglar inmoviliza grandes cantidades de sedimentos ricos en materia orgánica.
  • Los manglares atrapan contaminantes (v. gr., compuestos orgánicos tóxicos persistentes y metales pesados)
  • Los ambientes hipóxicos de los manglares purifican las aguas cloacales transportadas por los afluentes y disminuyen el cambio climático mediante la oxidación o reducción del óxido nitroso (gas de efecto invernadero) -producto de la descomposición anaeróbica de la materia orgánica  a óxido nítrico o a nitrógeno molecular respectivamente.
  • Sirven como reguladores del flujo de agua de lluvia, reducen el efecto de las inundaciones.
  • Se estima que por cada Ha. de manglar destruida se pierden anualmente 767 kg de especies marítimas de importancia comercial.

Importancia socio-cultural

Los manglares desempeñan un papel importante como fuente de recursos insustituibles para muchas poblaciones campesinas en los trópicos:

  • La pesca industrial a gran escala y la artesanal a nivel familiar
  • Carbón de leña, madera para construcción y leña
  • Zoocría de muchas especies
  • Extracción de sal.
  • Extracción de taninos.
  • Hierbas medicinales.
  • Cacería
  • Son utilizados para la recreación pasiva, los deportes acuáticos y actividad turística.
  • Son importantes para la educación e investigación científica.

Causas de la pérdida del ecosistema manglar
  • Extracción de madera de construcción y leña : La madera del mangle es muy resistente a los insectos y es de uso muy popular en la construcción de viviendas rurales en los países americanos.
  • Extracción tanino: Se desperdicia gran cantidad de mangle cuando los leñadores y los que extraen la corteza de los arboles no coordinan su actividad de explotación.
  • Producción de sal: La construcción de estanques para la producción de sal ha contribuido a la alteración de áreas de manglar. Se utilizan grandes volúmenes de leña de mangle para la producción de sal en hornos de evaporación.
  • La erosión y sedimentación asociada a las malas prácticas de conservación de suelos.
  • Agricultura y ganadera: La conversión de áreas del manglar a cultivos pastizales es una práctica que ha destrozado grandes zonas de manglar autóctono.
  • Construcción de carreteras, urbanizaciones e infraestructura para el desarrollo turístico ha alterado la hidrología del manglar en todos los países. La construcción de carreteras, canales y represas han sido factores importantes en su degradación. 
  • Arreglos institucionales. La autoridad institucional sobre los recursos del manglar es dispersa en muchos países de la región. Instituciones sectoriales administran e impulsan las actividades sobre las cuales la legislación les otorga jurisdicción. Así, actúan muchas veces sin tener una visión global e integrada del ecosistema. Comisiones interinstitucionales o comisiones nacionales del manglar pueden mejorar la coordinación institucional pero raramente resuelve la diferenciación institucional relacionada con el manejo de un solo ecosistema.
  • Contaminación con aguas servidas de origen domestico y afluentes industriales de zonas aledañas o directamente con basura, también debido a la paulatina obstrucción de los flujos de agua dulce, salada y salobre por la sedimentación o el taponamiento de caños o bocas naturales y cursos de aguas, creando condiciones de hipersalinidad. 
  • En estos momentos la mayor amenaza la constituye la instalación de la industria camaronera, que cría en estas zonas los langostinos tropicales que se exportan a países desarrollados. La tala de extensas áreas de manglar para instalar piscinas de cría de langostinos. Con la destrucción de estas zonas, los ecosistemas marinos pierden su equilibrio y disminuye la cantidad y diversidad de peces, ya que sus áreas de cría y alevinaje son destruidas. Pero, según Greenpeace, ese no es el único problema: para la cría intensiva de langostino tropical se emplean enormes cantidades de productos químicos (alimento, fertilizantes, plaguicidas, antibióticos) que dan lugar a un caldo tóxico que contamina los recursos hídricos locales, produciendo incluso su eutrofización e hipernitrificación, además el ciclo máximo de un criadero es de 2 a 5 años, luego estas piletas se abandonan y buscan zonas vírgenes de la costa, promoviendo a una nueva destrucción. El manejo deficiente de los recursos de propiedad pública es una causa clave de la degradación ambiental y de los conflictos entre usuarios, refiriéndose a la acuicultura del camarón. La inseguridad de la ocupación del suelo y la motivación de beneficios a corto plazo, conducen a una falta de sustentabilidad, en el largo plazo, de la producción y conservación de los recursos naturales. El reconocimiento claro y la protección de los derechos de propiedad son vitales para avanzar hacia usos más sostenibles de los recursos costeros. La mayoría de los países latinoamericanos no tienen regulaciones ambientales o planes de manejo globales para desarrollo y uso de áreas costeras, y han fracasado en inversiones en la base científica para apoyar el desarrollo sostenible de la industria de la acuicultura.


Propuestas de soluciones
  • Establecimiento de una veda temporal, para el aprovechamiento de las especies de manglar.
  • Refuerzos de las acciones de protección y vigilancia en los lugares tradicionales de aprovechamiento, así como en los centros de acopio, distribución y venta de los productos extraídos del bosque de manglar.
  • Desarrollo de un programa intensivo de educación ambiental a la población laboral y turística.
  • Creación de un comité nacional que mediante políticas asesore y gestione el ecosistema.
  • Siembra o trasplante de plantas provenientes de los viveros comunitarios o del medio natural.
  • Eco desarrollo construcción planificada de paseos tablados, muelles flotantes y actividades pasivas.
  • Reforestación.
  • La investigación y monitoreo de las costas.

Conclusión

La combinación de falta de ética ambiental, de codicia miope y de débil aplicación de leyes ha causado la desaparición masiva de estos humedales costeros y ha tenido un altísimo precio oculto: la oxidación y la liberación del carbono almacenado; por eso cada vez es más urgente reconocer la importancia de conservar y restaurar el cinturón verde protector que constituyen, para disminuir los riesgos de futuras catástrofes porque, así como aumenta el nivel del mar, lo harán la frecuencia y la intensidad de los huracanes y las marejadas. La presencia de manglares amortigua la furia de las tormentas destructoras, formando una barrera que protege los poblados ubicados detrás de ellos. Por estas razones es necesaria la acción coordinada no solo de los entes gubernamentales, sino también de todas las personas, tomando conciencia de la importancia que los manglares tienen en el planeta.

Localización de los manglares
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