sábado, 20 de enero de 2018

IGNACIO ABELLA, (Álava, 1961)
¿Cuánto vale un bosque?", de El Bosque Habitado"


     Podemos elucubrar sobre las funciones de un árbol o un bosque y entenderemos que es imposible evaluar en su totalidad los beneficios que genera un ecosistema, a nivel más o menos local o global.
      Sólo el necio confunde valor y precio, decía Machado y pese a la moderna tendencia de evaluar en euros la biodiversidad y la naturaleza, creemos que es imposible valorar lo que sólo conocemos parcialmente y siempre hay beneficios y significados que resultan invisibles e incalculables.
     Aquí mismo, en la montaña de al lado, el bosque garantiza el suministro constante de agua sin necesidad de embalses, a las localidades cercanas, y además produce un excedente para sostener una planta embotelladora.
      Pero no es sólo el bosque y su atmósfera y el suelo que crea, lo que atrae y regula los ciclos del agua. Es el propio musgo que el bosque favorece, el que retiene ingentes cantidades de agua, creando unas condiciones de elevada humedad atmosférica favorables a su vez al bosque y de gran importancia para los manantiales.
      El sistema atrae las nubes, las ordeña y retiene el agua para liberarla lentamente, a la atmósfera y al suelo. Incluso se ha descubierto que determinadas especies de árboles, pueden provocar la lluvia, cuando la necesitan, emitiendo partículas gaseosas capaces de condensar a su alrededor minúsculas gotitas de humedad atmosférica que terminan precipitando.
      Mucho más conocidos son los efectos de las masas arboladas sobre la renovación del aire que respiramos y la retención del CO2 que, por sí misma, se ha convertido en un valor crematístico, por la necesidad de contener las emisiones de este gas en nuestra atmósfera y frenar el cambio climático.
      Pero también podríamos hablar de otros efectos sobre la salud, bien conocidos, como la capacidad de crear barreras contra el ruido, de retener plagas y hacer las veces de filtro muy efectivo contra la contaminación, de equilibrar la electricidad atmosférica, de alojar una gran diversidad de formas de vida, de regular el viento y otros fenómenos atmosféricos…
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jueves, 18 de enero de 2018

RICHARD BLUM (Francia)
A hauteur d'arbre

Un film documentaire réalisé en 2005 par Production (26 minutes). /
Diffusion : Bande passante, Atelier cinéma de Normandie, Cityzen télévision.

Normandía es una tierra llena de historias y leyendas, que a menudo están vinculadas a un árbol. Esta película intenta por su temporalidad y su ensoñación acercar los ojos de los hombres a los de los árboles. "A la altura de un árbol" es una historia sobre árboles y hombres en Normandía donde nos encontramos con los árboles que custodian a los muertos en cementerios, árboles nostálgicos o árboles usados durante tiempo.


Una galería de retratos que es parte de una interpretación poética que encuentra su origen en la observación de fenómenos históricos o científicos.
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martes, 16 de enero de 2018

GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA (Cuba, 1814-1873)
Al árbol de Guernica


Tus cuerdas de oro en vibración sonora
vuelve a agitar, ¡oh lira!,
que en este ambiente, que aromado gira,
su inercia sacudiendo abrumadora
la mente creadora,
de nuevo el fuego de entusiasmo aspira.

¡Me hallo en Guernica! Ese árbol que contemplo,
padrón es de alta gloria...
de un pueblo ilustre interesante historia...,
de augusta libertad sencillo templo,
que al mundo dando ejemplo
del patrio amor consagra la memoria.

Piérdese en noche de los tiempos densa
su origen venerable;
mas ¿qué siglo evocar que no nos hable
de hechos ligados a su vida inmensa,
que en sí sola condensa
la de una raza antigua e indomable?...

Se transforman doquier las sociedades;
pasan generaciones;
caducan leyes; húndense naciones...
y el árbol de las vascas libertades
a futuras edades
trasmite fiel sus santas tradiciones.

Siempre inmutables son, bajo este cielo,
costumbres, ley, idioma...
¡Las invencibles águilas de Roma
aquí abatieron su atrevido vuelo,
y aquí luctuoso velo
cubrió la media luna de Mahoma!

Nunca abrigaron mercenarias greyes
las ramas seculares,
que a Vizcaya cobijan tutelares;
y a cuya sombra poderosos reyes
democráticas leyes
juraban ante jueces populares.

¡Salve, roble inmortal! Cuando te nombra
respetuoso mi acento,
y en ti se fija ufano el pensamiento,
me parece crecer bajo tu sombra,
y en tu florida alfombra
con lícita altivez la planta asiento.

¡Salve! ¡La humana dignidad se encumbra
en esta tierra noble
que tú proteges, perdurable roble,
que el sol sereno de Vizcaya alumbra,
y do el Cosnoaga inmoble
llega a tus pies en colosal penumbra!

¿En dónde hallar un corazón tan frío,
que a tu aspecto no lata,
sintiendo que se enciende y se dilata?
¿Quién de tu nombre ignora el poderío,
o en su desdén impío,
tu vejez santa con amor no acata?

Allá desde el retiro silencioso
donde del hombre huía
al par que sus derechos defendía—,
del de Ginebra pensador fogoso,
con vuelo poderoso,
llegaba a ti la inquieta fantasía;

y arrebatado en entusiasmo ardiente
pues nunca helarlo pudo
de injusta suerte el ímpetu sañudo—,
postró a tu austera majestad la frente
y en página elocuente
supo dejarte un inmortal saludo.

La Convención Francesa, de su seno
ve a un tribuno afamado,
levantarse de súbito, inspirado,
a bendecirte, de emociones lleno...
Y del aplauso al trueno
retiembla al punto el artesón dorado.

Lo antigua que es la libertad proclamas...
¡Tú eres su monumento!—
Por eso cuando agita raudo viento
la secular belleza de tus ramas,
pienso que en mí derramas
de aquel genio divino el ígneo aliento.

Cual signo suyo mi alma te venera,
y cuando aquí me humillo
de tu vejez ante el eterno brillo,
recuerdo, roble augusto, que doquiera
que el numen sacro impera,
un árbol es su símbolo sencillo.

Mas, ¡ah, silencio!... El sol desaparece
tras la cumbre vecina,
que va envolviendo pálida neblina...
se enluta el cielo..., el aire se adormece...
tu sombra crece y crece...
¡Y sola aquí tu majestad domina!
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domingo, 14 de enero de 2018


JULIO LLAMAZARES (León, 1955)
Bodegón


     Vuelvo de Extremadura, la región más desconocida por los españoles y a la vez una de las más hermosas. El veranillo de San Martín, este año un auténtico verano, me ha permitido volver a comprobar lo dicho. En el campo de Trujillo la paleta de colores era tan espectacular que rozaba casi lo fabuloso y los aromas de las granadas, de los membrillos, de los madroños, de los majuetos y los endrinos silvestres, de las higueras ya despojadas de higos, al sol después de las últimas lluvias y vigilados de cerca por millones de pájaros e insectos, llenaba el aire de sensaciones haciéndolo casi carnal. Difícil no emocionarse ante la gama de verdes de las colinas (del verde oscuro de las encinas al verde plata de los olivos y al esmeralda de las hierbas nuevas, las que han brotado con el temporal de otoño) y con las pinceladas de amarillo y sangre de los árboles de ribera y de los huertos y los jardines de las casas de campo y los lagares, éstos con su cenefa de vides rojas y ocres entremezcladas ya de amarillo a punto de caer sus hojas, que salpican el verde general. Si la felicidad existe está en esos escenarios y en esos momentos únicos en los que la belleza del mundo se conjuga y nos da la mano para detenernos ante su consagración.
     Mientras las radios y las televisiones desgranaban las noticias de estos días, todas tan graves como para ensombrecer el ánimo pero tan pasajeras como sus protagonistas (basta que pasen unos pocos años), en un pequeño lugar del mundo el otoño hacía explotar su belleza, que es la misma belleza de hace siglos y milenios y la que seguirá explotando cuando ninguno de aquéllos esté ya aquí para poder verla y las noticias hablen de otras personas, que también pasarán después de creerse dioses. Porque el paisaje sobrevive al hombre. Y porque, contra lo que muchos piensan, lo verdaderamente duradero no es nuestra vida ni nuestras obras, sino ese color fugaz que el sol pinta al atardecer sobre una colina, ese mugido animal en la lejanía ya en sombra al anochecer, ese aroma a vino nuevo, a hierba húmeda, a humo de encina seca en la chimenea, que el viento lleva hacia el horizonte, ese bodegón frutal (granadas, membrillos, madroños rojos como la sangre, limones, todos dispuestos sobre la mesa humilde de la cocina) que es el mismo que han pintado a lo largo de la historia todos los grandes pintores y que seguirán pintando los que los sucedan. Las noticias, en cambio, hoy tan graves y sombrías, tan duraderas y tan solemnizadas, se habrán perdido en el tiempo, como sus protagonistas.
Foto de "tienesplaneshoy.blogspot.com
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viernes, 12 de enero de 2018

PAÍS DE LOS TEJOS

Encomiable trabajo de localización y descripción de 92 árboles del mundo del tejo (Norte de España, Este de Francia e Irlanda). ¿Un pero? aún faltan "unos cuantos", sobre todo se echa en falta los situados en el Reino Unido. AQUÍ

Tejo de Villarrubín, Oencia (El Bierzo - León)
https://www.lookingformaps.com/mapa.php?mapa=mapas-www-ikimap-com-viaje-al-pais-de-los-tejos
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miércoles, 10 de enero de 2018

CHEMA CHECA
El enebro: clases, usos y toponimia. Mucho más que ginebra...

Gálbulos de enebro común

     El enebro, más que abundante en nuestra zona, es una planta muy conocida. Podría decirse que esto es así porque sus bayas (hablando con propiedad, sus gálbulos), en su variedad común, forman parte esencial de la ginebra, aguardiente que siempre ha estado en todos los sitios en los que se bebe alcohol pero singularmente presente en los últimos años por aquello de las modas y la globalización. Curiosamente la palabra española ginebra procede de la holandesa genever. Lo mismo ocurre con las palabras inglesas gin y geneva. La curiosidad reside en que genever significa enebro en español.
     Una vez presentado nuestro arbusto, arbolillo o árbol (según la latitud, la altitud y otros factores -en nuestra zona difícilmente pasa de arbolillo de cinco metros de altura-), comentaremos que el enebro lo encontramos muy repartido por cualquier rincón, normalmente formando parte del sotobosque o parte del bosque más cercana al suelo, aunque también podemos verlo aislado, normalmente en terrenos soleados.
     Hace no mucho tiempo, cuando del campo se aprovechaba todo o casi todo, la sabiduría popular conocía muchos más aspectos del enebro que en estos tiempos. En algunos de nuestros pueblos se le llamaba buto y sus gálbulos, recolectados y vendidos para las industrias alcoholeras, eran denominados butas o cucos. Su nombre más común es el de enebrinas. Cuando tienen color verde no están maduras. Si son oscuras, bien rojizas, pardas o azuladas, han alcanzado la madurez.
     Forma parte de un género de especies, denominado Juniperus, que comprende al enebro y a su prima hermana, la sabina, también muy presente en la zona PuraSierra y que merecerá un artículo aparte.
     Aunque científicamente no sea del todo exacto, a efectos prácticos vamos a quedarnos con la idea de que hay dos importantes tipos de enebros. El primero, Juniperus communis, es el enebro común y el segundo, Juniperus oxycedrus, corresponde al enebro merero o enebro de la miera, también conocido como enebra en algunos pueblos serranos.
Enebro común, Juniperus communis
Enebro común, Juniperus communis
Enebro merero, Juniperus oxycedrus
     Ambos tipos comparten muchas propiedades. Sus gálbulos son utilizados como especias culinarias (por ejemplo, en muchas recetas de chucrut, col fermentada o sauerkraut en alemán) y también poseen propiedades medicinales (son útiles en infecciones urinarias, para uso profiláctico y para combatir la dispepsia). En tiempos malos las enebrinas muy maduras, una vez tostadas, se usaban como sucedáneo del café.
     Hay muchas diferencias entre ambos tipos de enebros, pero vamos a quedarnos únicamente con una, muy simple y que no admite dudas. Las hojas del enebro merero tienen dos líneas longitudinales de color verde muy tenue, prácticamente blanco. Las hojas del enebro común, por el contrario, tienen un color verde muy uniforme, intensificado en los bordes. Observemos esto en las dos siguientes fotografías:

Hojas de enebro común (izquierda) y de enebro merero (derecha)
Hojas de enebro común (izquierda) y de enebro merero (derecha)
     El enebro merero está presente por debajo de los 1500 metros de altura. Tiene este apelativo porque, tras un proceso de destilación, del mismo se obtiene la miera o aceite de cada, Este medicamento ha sido históricamente muy importante en estas tierras puesto que se usaba para sanar la roña o sarna del ganado ovino y caprino, fundamentales, ante todo el primero, en la economía serrana. Su elaboración requiere una mierera, horno diseñado para esta labor. Quien tenga interés en conocer con detalle su olvidado funcionamiento no debe dejar de acudir al excelente artículo La mierera de La Varga de Alcantud, también publicado en el recomendable Blog de Iván Vélez, Ruedas dentadas.
Mierera De La Varga (Alcantud)
Mierera De La Varga (Alcantud)
     La madera del enebro, lo mismo que ocurre con la de sabina, es muy apreciada en ebanistería. Es difícilmente corruptible y se trabaja fácilmente. Con cualquiera de ellas antiguamente se confeccionaban varias partes de los arados (concretamente la esteva y el timón).
     Vistas las clases y los usos del enebro, analicemos la toponimia de la zona PuraSierra relacionada con esta, como se ha visto, importante planta serrana. Como no podía ser de otra forma, existen bastantes referencias en nuestra base de datos. Concretamente 52 son los topónimos que incluyen la palabra original o alguno de sus derivados, muy repartidos en todo el territorio.
     La lista incluye la citada Mierera De La Varga. Por si alguien quiere visitarla, es muy fácil acceder a la misma ya que está a poca distancia de la carretera que une Alcantud y El Pozuelo. No es una carretera de las más transitadas pero las vistas que ofrece de la zona de Beteta son impresionantes. Vale la pena el paseo.
     Ésta es, por lo tanto, la relación completa de topónimos (incluyendo los Términos Municipales a los que pertenecen y, de considerase necesario, algún tipo de comentario):

Topónimo
Municipio / Comentario
Arroyo De La Fuente Del Enebro
Arcos De La Sierra
Longitud: 5,14 kms.
Afluente del Río Trabaque
Arroyo De Los Enebrales
Peralejos De Las Truchas
Longitud: 1,48 kms.
Tributario del Arroyo Tajuelo, el cual desemboca en el Río Tajo
Arroyo De Vallejo Enebroso
Cuenca
Longitud: 0,30 kms.
Tributario de la Rambla De Prado Ciervo, afluente ésta de la Rambla Del Mogo, afluente ésta de la Rambla Seca, la cual desemboca en el Río Guadazaón
Arroyo Del Barranco De Mata Asnos (Arroyo Del Enebral)
Carrascosa De La Sierra, Beteta y Cañizares
Longitud: 9,56 kms.
Afluente del Río Guadiela
Arroyo Del Enebral
Beteta
Longitud: 0,69 kms.
Tributario del Río Masegar, el cual desemboca en el Río Guadiela
Arroyo Del Vallejo Del Enebrillo (Arroyo Del Vallejo Del Enebrino)
Cuenca
Longitud: 0,63 kms.
Tributario del Arroyo Mailloso, el cual desemboca en el  Río Cuervo
Barranco Del Horno De La Miera


Cañizares

Sugiere la existencia de una mierera, pero desconocemos su posible ubicación
Camino De Los Enebrales
Beteta
Cañada De Los Enebrales
Valsalobre
Caseta De Valdenebroso
Albarracín
Cerro De Los Enebrales
Cañamares
Cerro Del Enebral
Cuenca
Es una de las escasas montañas de la provincia de Cuenca con más de 1800 metros de altura
Cerro Del Enebro
Carrascosa De La Sierra
Collado De Las Encebras (Collado De Las Enebras)
Huélamo
El Enebral
Zafrilla
El Enebral
Cañete
El Enebral
Orea
El Enebral
Valdemoro De La Sierra
El Enebral
Valdemeca
El Enebrillo
Tejadillos
Enebrillo
Beamud
Enebrillo
Carrascosa De La Sierra
Fuente De Los Enebrales
Lagunaseca
Fuente Del Enebral
Orea
Fuente Del Enebral
Valdemoro De La Sierra
Fuente Del Enebral
Poveda De La Sierra
Fuente Del Enebrillo
Checa
Fuente Del Enebrillo
La Cierva
Fuente Del Enebrillo
Cuenca
Fuente Del Enebrillo (Fuente Del Enebrino)
Cuenca
Fuente Del Enebro
Frías De Albarracín
Fuente Del Enebro
Huerta Del Marquesado
Fuente Del Enebro
Campillos Sierra
Fuente Del Enebro
Cuenca
Fuente Del Enebro
Fresneda De La Sierra
Fuente Enebrillo
Zafrilla
La Enebrilla
Beamud
Llano De Las Enebras
Huélamo
Loma De La Fuente Del Enebro
El Vallecillo
Los Enebralejos
Masegosa
Los Enebrales
Las Majadas
Los Enebrales
Cañamares
Majal Del Enebral
Huerta Del Marquesado
Puntal De La Fuente Del Enebrillo
Alcoroches
Riscas Del Horno De La Miera


Cañizares

Sugiere la existencia de una mierera, pero desconocemos su posible ubicación
Umbría Del Cerro Del Enebral
Cuenca
Valdenebrales
Priego
Valdenebrillo (El Banegrillo, Banegrillo)
Tramacastilla
Valdenebroso
Calomarde
Vallejo Del Enebrino (Vallejo Del Enebrillo)
Cuenca
Vallejo Enebroso
Cuenca

     Son de destacar, entre todos ellos,el Arroyo Del Barranco De Mata Asnos (citado en alguna ocasión como Arroyo Del Enebral), primer afluente de cierta importancia del Río Guadiela, el Collado De Las Encebras (aunque encebra, según la Real Academia Española, significa onagro o asno salvaje, lo mantenemos aquí, aún a pesar del posible error, por ser citado en ocasiones como Collado De Las Enebras), punto estratégico en la zona de Huélamo y rodeado de un paisaje fantástico, y el Cerro Del Enebral, cumbre conquense de más de 1800 metros de altura.      Este último suele pasar desapercibido por encontrarse intercalado entre los dos colosos provinciales, La Mogorrita, con 1864 metros, y La Cruceta, con 1859. Sin embargo entre sus faldas y las de La Mogorrita serpentea la carretera que, desde cerca de Tragacete, sube al inigualable Puerto Del Cubillo, divisorio entre Castilla La Mancha y Aragón y cercano a alguno de los pueblos más elevados de Teruel y de toda la Península Ibérica.
El Cerro Del Enebral visto desde la cumbre de La Cruceta. En segundo término se observa la cima de La Mogorrita
El Cerro Del Enebral visto desde la cumbre de La Cruceta. En segundo término se observa la cima de La Mogorrita
     Para concluir utilizaremos el visor de Google Earth para ver la ubicación exacta de todos estos lugares. Pulsando aquí se abrirá en ventana aparte.

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