11 septiembre 2026

MIGUEL ÁNGEL CRIADO, en "El País
Los bosques templados... 

... que desaparecieron en el pasado durante milenios se esfuman ahora con el mismo patrón, pero en décadas. Un nuevo método muestra cómo se inició una deforestación global hace 56 millones de años con muchas similitudes con la del presente

Hubo un tiempo en el que en Wyoming, en el interior de Estados Unidos, crecían las secuoyas. Esos gigantescos árboles desaparecieron tras un cambio climático global. En la imagen, secuoyas del bosque de Whakarewarewa en Nueva Zelanda. Daniel Garrido (Getty Images)
La concentración de CO₂ en el aire ha llegado a las 600 partes por millón (ppm). Al principio es el maná para las plantas: la mayor disponibilidad de dióxido de carbono (su oxígeno) dopa los árboles que crecen y crecen sin mesura. Pero aquella concentración de gases de efecto invernadero no deja de recalentar el planeta. La atmósfera pierde cada vez más agua y tiene que robar humedad a las hojas, tallos y troncos. La mortandad vegetal se multiplica y el bosque se va clareando. Esto hace que la radiación solar y el calor se cuelen en el sotobosque, retroalimentando el proceso. Las especies de clima templado se ven desplazadas por especies xerófilas (resistentes a la sequía) y termófilas (amantes del calor). Los nogales, olmos y abedules dejan paso a las palmeras y matorrales. Este proceso, que se dio en latitudes altas y medias de todo el planeta, sucedió hace 56 millones de años. Pero, según un nuevo trabajo publicado en Science, se parece demasiado a lo que está pasando con los bosques actuales.
     Los geólogos, paleobotánicos y otros estudiosos del pasado del planeta llaman a aquel proceso el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM). Alimentado por una creciente cantidad de CO₂ en la atmósfera, de origen probablemente volcánico, se produjo un calentamiento global con aumento de las temperaturas por encima de los 5°. Fue tal su impacto que marca el fin de un periodo geológico (el Paleoceno) y el inicio de otro (el Eoceno). Es uno de los ejemplos que usan los negacionistas del cambio climático actual que han leído para insistir en que el clima siempre cambia.
     Al igual que durante el PETM, recordarían los negacionistas, la cantidad de CO₂ en la atmósfera no deja de crecer; ya va por las 423 ppm. Como hace 56 millones de años, se multiplican las sequías, con la atmósfera más seca en siglos; infinidad de animales y plantas mueren, provocando cambios en el paisaje; y como entonces, los océanos se acidifican… Lo que no dicen es que el PETM fue un proceso de varios milenios, mientras que el actual se está produciendo en décadas. Pero, salvo por la velocidad y el origen, antropogénico este, volcánico aquel, son cambios climáticos que se parecen.
Paisaje actual de lo que en el pasado fue un bosque de olmos, abedules o nogales. En la imagen aparecen varios de los autores del estudio durante los trabajos de excavación.Marieke Dechesne, USGS
Descubrimos que, durante el PETM, los bosques de Wyoming [Estados Unidos] experimentaron una disminución promedio del 35 % en el índice de área foliar (IAF)”, cuenta en un correo la investigadora del Museo de Historia Natural del condado de Los Ángeles (Estados Unidos) y primera autora de la investigación, Regan Dunn. “Esto no significa que el bosque desapareciera, sino que perdió aproximadamente un tercio de la cubierta vegetal que impulsa muchos de sus procesos ecológicos”, aclara. “Llegó más luz solar al suelo del bosque, las temperaturas aumentaron, los suelos se secaron, se devolvió menos agua a la atmósfera a través de la transpiración y el bosque se volvió menos eficaz para regular el clima y almacenar carbono”, completa Dunn.
     El ocaso de un bosque que en el Paleoceno estaba dominado por juglandáceas, la familia de los nogales y pecanes, betuláceas (abedules) o cuprasáceas como los enebros no fue un fenómeno aislado en Wyoming, ni siquiera en lo que hoy es América del Norte. Se produjo en todo el planeta en latitudes medias y altas, las dominadas entonces, como ahora, por los bosques templados. De forma gradual, dieron paso a entornos más parecidos a los mediterráneos o de las regiones secas tropicales, como el cerrado amazónico. “En cierto modo, el paisaje del PETM en Wyoming, EE UU, se habría asemejado a una mezcla de la estructura de los matorrales españoles y la estructura y composición de especies de los bosques tropicales secos del Neotrópico”, explica Dunn.
     El registro fósil tradicional muestra el cambio de flora que hubo entre el final del Paleoceno y el inicio del Eoceno. Pero no capta bien lo que pasó entre ambos. Dunn y sus colegas han ideado un original método para hacerlo. “Reconstruimos el dosel de los árboles del pasado midiendo la forma de células microscópicas de la epidermis de las hojas”, explica Dunn. Estas células cambian de forma según la cantidad de luz solar que reciben durante su crecimiento. Las hojas que se desarrollan a la sombra tienen células más largas y alargadas que las que crecen a pleno sol. Y eso lo pudieron ver en las hojas fosilizadas, en sus fitolitos.
Las investigadoras compararon la estructura de la cutícula de hojas modernas con la de hojas fósiles para crear un modelo de cobertura vegetal. Imagen de la epidermis vegetal obtenida mediante microscopía de epifluorescencia.Dr. Regan Dunn
     Tras validar su idea analizando la hojarasca de una veintena de bosques y selvas actuales, pudieron estimar el IAF, la cantidad de hojas que había en aquellos bosques de Wyoming y cómo se fueron clareando durante el PETM. “Esto contrasta con los bosques húmedos de varios estratos de antes y después del PETM”, afirma la investigadora, que añade: “España también cuenta con algunos yacimientos notables que conservan información del periodo PETM, como Zumaia, que documenta cambios en las profundidades marinas en ese momento, y registros terrestres en la cuenca de Tremp-Graus”, conjunto de capas sedimentarias excavadas en el Pirineo.
     Según dice Dunn, “es factible que nuestro nuevo método se pueda aplicar para investigarlo en depósitos españoles”. De hecho, completa: “La siguiente extensión de nuestro trabajo consiste en obtener una visión global de cómo cambió la estructura de la vegetación a nivel mundial durante este importante evento climático”. El resultado final de aquel cambio climático fue un vuelco del paisaje de Wyoming y muchos otros lugares en la misma latitud. Las especies de bosque templado dejaron paso a leñosas termófilas como las burseráceas (como el palo santo), diversas especies de matorral, secuoyas y todo tipo de palmeras. Tal cambio provocó muchos otros, en un efecto en cascada, como la aparición de nuevas especies de animales mejor adaptados al nuevo entorno.
      “Comprender cómo cambió la estructura forestal durante el PETM es fundamental, ya que nos revela cómo el crecimiento, la biomasa y la productividad de las plantas se ven afectados por la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera”, dice la paleobotánica de la Universidad de Wyoming y coautora del estudio, Ellen Currano. “El exceso de CO₂ es perjudicial para los bosques, pues el calentamiento y la sequía que lo acompañan debilitan los árboles, provocando la muerte de muchos de ellos”, añade.
     Currano ve claras similitudes entre el pasado y el presente: “Nuestro trabajo demuestra que, durante el PETM, las copas de los árboles se volvieron más abiertas, con menos árboles grandes, y este cambio afectó al clima, el ciclo de nutrientes, la meteorización y, por supuesto, a los animales que habitaban los bosques”, y añade: “Estamos empezando a observar cambios similares en los bosques actuales, sobre todo en la Amazonia, y el registro fósil de plantas de Wyoming nos da una idea de hacia dónde podría dirigirse la Tierra”.
      Pero, como destaca Currano, la diferencia es el ritmo del cambio: “La cantidad de carbono liberado durante el PETM es similar a la cantidad de carbono contenida en nuestros yacimientos conocidos de combustibles fósiles. Sin embargo, la tasa de liberación es mucho más rápida hoy en día: estamos haciendo en aproximadamente 100 años lo que tomó entre 1.000 y 10.000 años”.

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08 septiembre 2026

La muerte del árbol que cambió la perspectiva del homo "sapiens"


VALLEY OF THE GIANTS
Eucaliptos rojos – The Red Tingle Trees
(Eucalyptus jacksonii
)

Al interesado en los árboles el nombre de "Valle de los Gigantes" le despierta la imaginación.
     Nos vamos al sur de Perth, Australia Occidental, tomando ruta Albany Hwy o el famoso
 Bibbulmun Track de 1000 km hasta Albany. A 400 km se encuentra el Walpole-Nornalup National Park (de 194 km²) lugar de gigantes eucaliptos que llaman tingles, un espacio que, aunque pequeño, contiene una especial biodiversidad.       

Serpiente Arco Iris del Bibbulmun Track

     El tingle rojo (Eucalyptus jacksonii) es la estrella de este parque, un árbol magnífico, famoso por su enorme base que se agiganta a medida que crece en altura, adaptando sus someras raíces al suelo granítico. Hay otras especies de tingles... el Rate's o el tingle amarillo (Eucalyptus brevistylis y Eucalypus guilfoylei), pero el tingle rojo les gana en tamaño. (El lector podrá aducir que son demasiados nombres pero hay que considerar que Australia contiene unos 700 tipos de eucaliptos).
      El primer parque nacional en este área se creó en 1924, región que ya destacó por el tingle de floración roja, utilizado ornamentalmente (Corymbia ficifolia, previamente Eucalyptus ficifolia) y por su alta densidad de orquídeas únicas. La información obtenida de Walpole Parks and Wildlife estima la extensión del bosque de tingle rojo original era de unos 30 km²,  ahora 
20 km² se conservan totalmente protegidos de la tala y administrado por el Departamento para preservar este hábitat único ya que la distribución de estos organismos es muy limitada. Desde la última glaciación (hace unos 6.500 años), las precipitaciones han disminuido y los tingles sólo consiguen persistir en las cimas de las colinas que reciben más de 1.200 mm de lluvia al año.
      Este bosque de tingle rojo, aunque pequeño, nunca se inspeccionó exhaustivamente debido a su aislamiento. A pesar de que la madera roja de tingle es de una calidad excepcional, similar a Jarrah, (Eucaliptus marginata), es difícil de trabajar. Su enorme tamaño, a menudo hueco y quemado en la base, dificultaba la tala de forma segura. El jarrah es más abundante y más fácil de manejar en los ingenios de explotación maredera.
      En la década de 1920 se descubrió un tingle (eucalipto) gigantesco al que los hongos, el fuego y el tiempo habían vaciado su interior. Se le llamó el Giant Tingle, se le calculaban unos 400 años, un volumen de entre 180 y 200 m³ y una circunfrencia a 1,3m de 19 m. Durante décadas fue una atracción turística. Los visitantes aparcaban el coche en su interior y se hacían fotografías. El resultado llegó a ser fatal para el árbol
pues colapsó en 1990, incapaz de mantener su gran estructura en un suelo mil veces compactado. Ese año lo habían visitado 140.000 personas y por fin se entendió que las visitas amenazan gravemente todo el entorno. La zona se cerró hasta 1996 cuando se crearon dos cortos circuitos, el "Tingle Shelter" y el "Ancient Empire Walk" donde se pueden visitar con comodidad otras joyas del lugar. Se construyó una pasarela metálica que es accesible en silla de ruedas, la "Tree Top Walk". Esta rampa metálica asciende ligeramente mientras va ganando gran altura respecto del suelo ya que va a favor de la pendiente. Tiene una longitud de 600m y llega a alcanzar los 40 m en vertical, que eleva al visitante a la altura de las copas de los árboles y permite ver cómo el viento zarandea con más fuerza la copa de los árboles más altos.

      El Tree Top Walk fue diseñado por With Architecture Studio y permite la contemplación al mismo tiempo que preserva y protege el área.

      La fase de construcción procuró minimizar el impacto en esta área ecológicamente sensible, y los diseñadores optaron por técnicas de construcción lentas pero poco invasivas. Los puentes de acero son tan livianos que se balancean suavemente al cruzarlos. Todo esto crea la sensación de estar suspendido en el aire, como si fueras parte del dosel del bosque. Los puentes colgantes permiten a los visitantes conocer de cerca los gigantescos árboles y ver el paisaje desde una perspectiva completamente nueva mientras se aprende sobre la biodiversidad de Australia. Tree Top Walk es un gran ejemplo de cómo la arquitectura paisajística puede utilizar el diseño para conciliar y equilibrar la necesidad del turismo con la necesidad de preservar y proteger la naturaleza, a la vez de que puede financiar ampliamente las necesidades de mantenimiento del parque. Su coste total fue de 1,8 millones de AU$, pero para 2007 ya había atraído a 2,2 millones de visitantes al parque. El diseño contempla ampliar tanto la pasarela como los dos edificios (baños y centro de visitantes), en caso de que así lo requieran demandas futuras.

 

 

 
Documentación:
https://www.withstudio.com.au/portfolio/valley-of-the-giants-tree-top-walk/
Landscope Magazine (Spring 1996), published by the Department of Conservation and Land Management
https://www.traveltips4trip.com/valley-of-the-giants-western-australia/#cost
https://www.treetopwalk.com.au/tree-top-walk-discover-more
Fotos propias y de la red
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05 septiembre 2026

Premio AEMO 2025

DIARI DE TARRAGONA
El olivo Milenario de Sant Jordi, elegido Mejor Olivo Monumental de España 2025

Con un perímetro de tronco de 770 centímetros medido a 130 cm del suelo, este ejemplar milenario es el mayor del municipio y uno de los más grandes del Territorio Sénia, un área situada entre la Comunidad Valenciana, Catalunya y Aragón

 

El imponente Olivo Milenario de Sant Jordi, ubicado en la partida Mas Na Cabanes, ha sido distinguido como el Mejor Olivo Monumental de España 2025 por la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO). Este reconocimiento destaca su valor histórico, paisajístico y agrícola, y lo sitúa entre los más emblemáticos del país.
     Con un perímetro de tronco de 770 centímetros medido a 130 cm del suelo, este ejemplar milenario es el mayor del municipio y uno de los más grandes del Territorio Sénia, un área situada entre la Comunidad Valenciana, Catalunya y Aragón que alberga la mayor concentración de olivos milenarios del mundo, con más de 7.000 ejemplares catalogados.
     Según una datación realizada por la Universidad Politécnica de Madrid, este olivo fue plantado en el año 744, durante el período de dominación musulmana en la península ibérica, lo que le otorga una edad de 1.281 años. Su antigüedad lo convierte en un testigo excepcional del paso de múltiples civilizaciones por la región.

     De la variedad Farga, conocida por su longevidad y su aceite de gran calidad, este árbol sigue en plena producción, llegando a rendir hasta 160 kilos de aceitunas algunos años. Su morfología espectacular, con un tronco escultórico y ramas sinuosas, ha sido uno de los aspectos más valorados por el jurado del premio.
     El reconocimiento también destaca la labor conjunta de la familia propietaria (Marí Sospedra) y del Ayuntamiento de Sant Jordi, que han convertido este olivo en un auténtico símbolo patrimonial del municipio. Desde hace dos décadas, tanto la Mancomunidad como la Asociación Territorio Sénia trabajan en la conservación y valorización de este patrimonio único, que ha sido incluso declarado Sistema Ingenioso del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) por la FAO.
     
     Este premio es el octavo galardón que recibe un olivo milenario del Territorio Sénia, uniéndose a una lista que incluye ejemplares emblemáticos en:
2006 al Olivo “La Farga del Arión” sito en el Museo del Arión, en Ulldecona (Tarragona)
2011 al Olivo “Mater” también sito en Ulldecona (Tarragona)
2014 al “Olivo de las parejas” que está en el Museo Pou del Mas, en La Jana (Castellón)
2016 al “Olivo de las 4 patas” que se halla en els Rajos, en Canet lo Roig (Castellón)
2018 al “Olivo de Sinfo”, situado en Traiguera (Castellón)
2021 al Olivo “Mil·lènia”, que se halla en Godall (Tarragona)
2024 al Olivo recuperado de Cervera del Maestre (Castellón)
 
Lo hemos leído aquí
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02 septiembre 2026

THÉOPHILE GAUTIER, (Francia, 1811-1872)
Lamento 
 

¿Conocéis la blanca tumba
donde flota con sonido lastimero
la sombra de un tejo?
Sobre el tejo, una pálida paloma,
triste y sola, en el crepúsculo,
canta su canto. 

Un aire enfermizo y tierno,
encantador y fatal al mismo tiempo,
que os hace daño,
y que por siempre quisierais oír,
un aire como los que a los cielos lanza
el ángel enamorado. 

Diríase que el alma despierta
bajo tierra llora al unísono
de la canción,
y de dolor por verse olvidada
muy dulcemente con un arrullo
se queja. 

En las alas de la música
se siente volver lentamente
un recuerdo;
una sombra de angelical forma
pasa en un rayo trémulo,
cual blanca vela. 

Los dondiegos, semicerrados,
sueltan su perfume dulce y débil
a vuestro alrededor,
y el fantasma de blandas posturas
murmura y a la vez os tiende los brazos:
¿volverás? 

¿Oh, nunca más hasta la tumba
iré, cuando la noche hace caer
su negro manto,
a escuchar a la pálida paloma
cantar sobre la rama del tejo
su lastimero canto!

Traducción: Mauro Armiño

Lamento

Connaissez-vous la blanche tombe
Où flotte avec un son plaintif
L'ombre d'un if ?
Sur l'if, une pâle colombe,
Triste et seule, au soleil couchant,
Chante son chant.

Un air maladivement tendre,
A la fois charmant et fatal,
Qui vous fait mal,
Et qu'on voudrait toujours entendre,
Un air, comme en soupire aux cieux
L'ange amoureux.

On dirait que l'âme éveillée
Pleure sous terre à l'unisson
De la chanson,
Et du malheur d'être oubliée
Se plaint dans un roucoulement
Bien doucement.

Sur les ailes de la musique
On sent lentement revenir
Un souvenir ;
Une ombre de forme angélique
Passe dans un rayon tremblant,
En voile blanc.

Les belles-de-nuit, demi-closes,
Jettent leur parfum faible et doux
Autour de vous,
Et le fantôme aux molles poses
Murmure en vous tendant les bras :
Tu reviendras ?

Oh ! jamais plus, près de la tombe
Je n'irai, quand descend le soir
Au manteau noir,
Ecouter la pâle colombe
Chanter sur la branche de l'if
Son chant plaintif !

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30 agosto 2026

Árbol del año 2025

El pino "Juan Molinera" de Albacete, ganador del premio "Árbol del Año" en España 2025

Un imponente pino de 19 metros de altura y unos 400 años de antigüedad se alzó con el título de “Árbol del Año en España 2025”. Este ejemplar, conocido como el Juan Molinera, se encuentra en la localidad albaceteña de Abengibre y logró imponerse en el certamen organizado por la ONG “Bosques Sin Fronteras”, respaldado por la Comisión Europea y del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
     El pino ganador se distingue no solo por su impresionante tamaño y su antigua edad, sino también por su enorme copa y su cercanía a la localidad. Además, está catalogado como “Árbol Singular” por el Instituto de Estudios Albacetenses de la Diputación Provincial, lo que resalta aún más su valor natural y cultural para la región.
     El pino Juan Molinera ha superado a otros dos contendientes destacados: una encina de Álava, segundo lugar, y otro pino en Moguer, Huelva, que se quedó con la tercera posición. Esta victoria es histórica, ya que es la primera vez que un árbol de Castilla-La Mancha recibe este reconocimiento desde que el certamen comenzara en 2007.
Especie: Pinus pinea
Altura: 19 metros
Perímetro del tronco: 3,8 metros de perímetro en la base
Ficha de la Biblioteca Digital de Albacete pág 71

 
     La cercanía a la localidad de Abengibre ha hecho que sea un emblema para el pueblo y te da la bienvenida cuando accedes desde el oeste. Para el concurso su candicatura fue apoyada por el Ayuntamiento de Abengibre y la Asociación sin ánimo de lucro para el fomento, la conservación y la defensa de la naturaleza Cerroalto. Por su tamaño y longevidad, el pino de Juan Molinera es uno de los mayores de su especie. Su imponente tronco y su copa majestuosa hacen que estar a su sombra sea una experiencia única. Con un poco de paciencia, bajo este pino podréis recolectar un buen puñado de piñones y saborearlos bajo su sombra. Este árbol es orgullo del pueblo, y uno de los árboles singulares de la provincia de Albacete.

     El Pino Juan Molinera logró 6.013 votos, la Encina de Artziniega (Álava) obtuvo 4.134 votos y el Pino Centenario del Parador de Mazagón (Huelva) obtuvo 2.348 votos.

LA ENCINA DE ARTZINIEGA
     La encina, segunda clasificada, está tan vinculada a la historia de Artziniega que figura en el escudo del municipio. En su entorno, junto a un antiguo pozo, se reunía la Junta de Ordunte, compuesta por los pueblos de Sojoguti, Retes de Tudela, Mendieta y Santa Coloma, para dirimir asuntos comunes como el aprovechamiento de los montes y pastos. Hasta los primeros años del siglo XX, bajo ella se remataban los impuestos para la entrada de ganado en el Ferial de la Encina, cada 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora. Cuenta la leyenda que una pastorcilla encontró una imagen de la Virgen escondida en esta encina; en otra versión de la leyenda, se dice que fue la propia Virgen la que apareció sobre la encina.

     Por su valor histórico y su excepcional porte, esta gran encina, una de las mayores de Euskadi. Fue declarada Árbol singular en 1995. Gracias a ello, goza de un régimen especial de protección. Se desconoce la edad exacta de la encina, pero sí se sabe que la devoción a la Virgen de la Encina se remonta, al menos, hasta el siglo XII. La Virgen de la Encina fue declarada por las Juntas Generales copatrona de Álava en 1812. Por tanto, además de su importancia natural y patrimonial, tiene un valor religioso y de representación institucional.

PINO CENTENARIO DEL PARADOR DE MAZAGÓN
     La tercera plaza la ocupó el Pino Centenario del Parador de Mazagón. Este pino centenario es una de las reliquias de las repoblaciones llevadas a cabo en toda la comarca de Doñana desde 1730. Su copa se ha desarrollado más en extensión (perímetro de 157 metros, 25 metros de radio y superficie de 1.953 m2) que en altura (12 metros). Tiene unas cualidades poco habituales en su especie, al ser su tronco muy bajo (aproximadamente 1 metro de altura hasta el fuste) y retorcido. Tiene unas gruesas ramas que se extienden en horizontal, dándole aspecto y porte rastrero.
     Es un pino muy singular tanto por su edad como por su porte y tamaño. Actualmente está declarado Monumento Natural por la Junta de Andalucía. Ha sido siempre un árbol protegido y querido por la gente del lugar. Debajo de sus ramas ha acogido desde juegos de la infancia hasta celebraciones de bodas y bautizos.

     El concurso quiere destacar la importancia de los árboles en el patrimonio natural y cultural de España y la importancia de la relación con los seres humanos. El concurso no busca al más bello sino a aquel que aglutine una historia junto a un profundo arraigo con la zona en la que se encuentra.

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