sábado, 10 de abril de 2021

A. Machado - Por tierras de España

ANTONIO MACHADO (Sevilla, 1875-1939)
Por tierras de España


El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.

Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.

Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.

Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.

Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.

Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y libra la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.

El numen de estos campos es sanguinario y fiero;
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.

Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
—no fue por estos campos el bíblico jardín—;
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.

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martes, 6 de abril de 2021

El más duro, el Guayacán

TOMÁS CASAL PITA
La madera de Guayacán

Ya hace más de 40 años que, junto al resto de mi promoción, inicié mi período de aprendiz en lo que para nosotros siempre fue “la Empresa”, la misma que a lo largo de los siglos recibió diversos nombres desde su fundación como “Reales Astilleros de Esteiro”,  con más de un cuarto de milenio de historia. Precisamente era un astillero el sitio clave para ver y conocer la madera conocida como “Guayacán”, uno de los lugares en los que se empleó durante siglos, pero en la época de nuestro ingreso ya sólo era como un fantasma, del que todos hablaban, pero pocos habían visto. 
     La albura de esta madera es de color claro y el duramen puede variar desde un verde oliva hasta un marrón verdoso oscuro hasta casi negro, a veces con un tono rojizo. El color tiende a oscurecerse con la edad, especialmente con la exposición a la luz. Durante siglos, e importada de América, esta madera había ocupado su sitio en los barcos, hasta llegar a desaparecer sustituida por nuevos procedimientos (como los rodamientos) y nuevos materiales (como el celotex) ¿Qué la hacía especial? Pues varias cosas: es una madera densa y más pesada que el agua, por lo que no flota (posiblemente de las maderas “comerciales” fuese la más pesada, 1,26 Kg/litro), dura y difícil de trabajar, su grano es muy fino y se consigue un acabado extraordinario. Es poco menos que imputrescible, e inatacable por los insectos, altamente resistente a los elementos y sobre todo al roce, motivo por el que se empleaba en las chumaceras de los barcos y también en la fabricación de los engranajes de relojes para ambientes marinos. Esta madera posee de forma natural su propio aceite lubricante que libera conforme se va calentando y que la hacía ser “la joya de la corona”. 
     Decían los viejos en otra época que, de no haber guayacán, debería emplearse madera de olivo y a falta de ambos, la única opción sería la madera de boj. Pero eso fue en otro tiempo. Yo conocí la madera de guayacán, en recortes, porque en el timón de los petroleros ya sólo el celotex. Además de su uso industrial, dónde tiene aplicaciones más allá de los arsenales, durante siglos ha tenido un uso médico. Conocida también como
“lignum vitae” (árbol o madera de la vida) o “palo santo” produce una goma resinosa (la misma que libera luego en caliente) que durante siglos se empleó en medicina, entre otras cosas para tratar la sífilis y determinar la presencia de sangre en las heces. 
     ¿Y de dónde se saca esta madera? Aunque el nombre se otorga a nivel vulgar a varias plantas, los árboles originales son el Guaiacum officinale y el Guaiacum sanctum, árboles perennes, muy ramificados y de lento crecimiento que a duras penas alcanzan los 15 metros de altura, con la copa redondeada, muy frondosa, nativos de América tropical y con amplia distribución en el Caribe. Tienen hojas opuestas y nervadas, compuestas con tres pares de foliolos y flores solitarias, de color azul claro o violeta (flor nacional de Jamaica).       
     Desafortunadamente, el Lignum vitae ha sido explotado al borde de la extinción y ahora es una especie en peligro de extinción, incluida en el Apéndice II de CITES y en la Lista Roja de la UICN. Nunca fue una madera barata, pero hoy en día debe de ser de las más caras del mundo, si su origen es legal, claro.

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sábado, 3 de abril de 2021

El árbol más solitario del planeta

El solitario árbol de la isla Campbell

Ya se hizo referencia en este blog de un artículo de carácter científico sobre el solitario árbol de la isla Campbell y las eras geológicas...

     La isla Campbell -Motu Ihupuku en maorí-, estuvo "escondida" para el mundo hasta 1810, cuando el capitán Frederick Hasselborough, al mando del bergantín Perseverance, se topó con ella en una serie expediciones patrocinadas por Robert Campbell -de ahí el nombre de la isla- y que partían de Nueva Zelanda. La isla está deshabitada porque las condicones ambientales son realmente durísimas -falta de luz, vientos huracanados, temperatura en torno a los 7ºC y lluvias incesantes-. 
     La vegetación es propia de la tundra: musgos, líquenes, hierbas y algunos arbustos, no había árboles. Pues bien en este entorno, la mente privilegiada de lord Uchter John Mark Knox, por entonces gobernador de Nueva Zelanda (1897-1904), imaginó que podría crearse un gran bosque para el que eligió la especie Picea sitchensis
. Esta pícea de Sitka es un árbol originario de las montañas de la costa del Pacífico de América del Norte, donde ocupa una estrecha franja. Su límite más septentrional es la isla Kodiak (Alaska) y su límite más meridional está en el norte de California. De aquella aventura forestal de 1902 solamente uno sobrevivio (de lo contrario no hablaríamos de él), el que ahora mismo tiene el record Guinness como el árbol más solitario del planeta. Pero este único árbol es en el que se han fijado los científicos del mundo para fijar una nueva geológica y señalar el año de 1965 como el inicio del Antropoceno*. Ya sabeis que los anillos de los árboles guardan la memoria de las condiciones ambientales en las que crece. Este árbol se ha examinado y se ha visto que en sus anillos hay una gran concentración del isótopo carbono-14. Los investigadores vieron un pico de este isótopo en torno a 1965 debido a las pruebas nucleares que contaminaron la atmósfera del planeta. Los árboles guardan esos isótopos en sus anillos pero este es el más alejado de toda fuente radioactiva del planeta.

*Antropoceno: Término acuñado por Eugene Stoerner para asignar la época geológica que se distingue por la actividad del ser humano que está cambiando las condiciones ambientales del planeta, como anteriormente lo hizo la caída del meteorito que estinguió a los dinosaurios u otros acontecimientos sucedidos en el planeta.

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miércoles, 31 de marzo de 2021

Song for the trees

SOUNDS LIKE REIGN
Song for the Trees

 
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domingo, 28 de marzo de 2021

Nietzsche... ¿una vivión de otro siglo?

FRIEDRICH NIETZSCHE (Alemania, 1844-1900)
Un árbol

Un árbol nos recuerda que para crecer hacia lo alto,
hacia lo espiritual, lo abstracto, es necesario estar bien arraigado en la tierra,
en lo concreto, en la materia.
Es al igual que el ser humano, un ser que une cielo y tierra.
Es el portador del fruto acabado, y al mismo tiempo,
está en pleno proceso de desarrollo.
Nosotros, como seres humanos,
somos la máxima expresión de la creación y al mismo tiempo
estamos aún en proceso de crecimiento.

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miércoles, 24 de marzo de 2021

Árboles sagrados en santuarios sintoístas

TOYA MANABU
Visitando un santuario japonés: árboles sagrados
Los tres tesoros sagrados de la Casa Imperial

   El espacio de un santuario sintoísta (jinja) se compone de distintos elementos, como el torii, la shimenawa, los komainu o el pabellón central o honden. Conocer el significado de cada uno de estos elementos nos permite alcanzar una comprensión más profunda de lo que significan estos lugares sagrados.
      Dentro del pabellón principal encontramos la nave (gejin) y la zona del altar (naijin). El gejin es el espacio en el que los sacerdotes realizan los servicios sintoístas, y el naijin, más al fondo, es el lugar donde se encuentran los objetos del dios o la diosa consagrada. Estos objetos suelen representar los tres tesoros sagrados de la Casa Imperial: el espejo, la joya y la espada. Se considera que la deidad reside físicamente en estos objetos, que en raras ocasiones pueden ser vistos por el público general que acude al santuario.
     Por otra parte, el sintoísmo es una religión que venera la naturaleza, y por ello también hay santuarios que consagran algunos objetos o fenómenos de la naturaleza entre los que se encuentran los conocidos como kannabi, iwakura o himorogi, entre otros.

  • El kannabi venera montes y montañas cuya silueta destaca especialmente por su forma en el horizonte. Los más representativos de todos los encontramos en el Santuario de Asama en el monte Fuji, en el Santuario de Hakusan en el monte del mismo nombre, y en el Santuario de Oyama en el monte Tateyama.
  • El iwakura venera especialmente a rocas enormes e imponentes en las que se cree que reside un dios. Entre las más famosas están la roca Gotobiki en el Santuario de Kamikura, las tres grandes rocas del Santuario de Mitsuishi, y la roca gigante del Santuario de Hananoiwa.
  • El himorogi reverencia al bosque y especialmente a las deidades que habitan en los árboles de grandes dimensiones. Entre los más característicos se encuentran el gran alcanforero de Gamō en el Santuario de Gamō Hachiman, el gran alcanforero de Kinomiya en el Santuario de Sugihokowake no Mikoto, y el ryūjinboku o “árbol del dragón celestial” (una zelkova) en el Santuario de Chichibu Imamiya.
Árbol sagrado del Santuario de Kagoshima en la ciudad de Kirishima, prefectura de Kagoshima.
Árbol sagrado en el Santuario de Awa, en la ciudad de Tateyama de la prefectura de Chiba.
Árbol sagrado en el Santuario de Shiogama, en la ciudad homónima de la prefectura de Miyagi.
Árbol sagrado en el Santuario de Tsurugi, en la ciudad de Echizen de la prefectura de Fukui.

Fotografías: Nakano Haruo      Ilustraciones: Izuka Tsuyoshi

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sábado, 20 de marzo de 2021

Día de los Bosques y la Poesía

POESÍA Y BOSQUES
IGNACIO ABELLA
Cerezo, recuerdos del Edén

Dijo Issa: “Bajo la sombra del cerezo en flor nadie es extraño”. 
     Según cuentan algunas leyendas rabínicas, tras la expulsión, Dios hizo descender desde el Paraíso hasta la Tierra, treinta frutos distintos para Adán, que le llevó Gabriel junto con sus semillas.

     Los diez primeros frutos se los comió Adán enteros. Otros diez se los comió por fuera, sin tocarlos por dentro. Y de los diez últimos frutos, Adán se comió lo de dentro, dejando lo de fuera. La leyenda describe a la perfección las estrategias de los distintos árboles que ofrecen sus frutos a los animales para que dispersemos la semilla.
     De rápido crecimiento y fruto precoz, el cerezo, alimenta a muchísimos animales silvestres, en una época en la que apenas se encuentran otros frutos… Cuervos y arrendajos, zorros, osos y tejones, son algunos de los que comen el fruto entero y que mejor contribuyen a su diseminación… Al oso le gustan particularmente las cerezas y actualmente se hacen repoblaciones de cerezos en los montes cantábricos para ayudar a la conservación de éste animal que no duda en trepar al árbol para llevarse puesta la cosecha… En cuanto a las aves, el mirlo prueba un poquito de la pulpa de la cereza. El zorzal come la pulpa entera y deja colgando el hueso por su rabito. El picogordo tira la pulpa, parte el hueso en dos partes iguales y se come lo de dentro.
     En la algarabía del cerezo, los pájaros hacen caer al suelo las frutas maduras y siempre hay alguien en el suelo dispuesto a recogerlas.
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viernes, 19 de marzo de 2021

EUGENIO MONESMA (Huesca, 1952)
Los resineros

Tras dos milenios de aprovechamiento de su riqueza en nuestro país, en el año 1995 eran pocas las zonas boscosas de Pinnus pinaster que se seguían explotando. Una de ellas está en la provincia de Segovia, en la llamada Tierra de Pinares. Allí, entre toda su masa forestal, la chimenea de la fábrica de Zarzuela del Pinar delataba una actividad que todavía estaba viva entre sus gentes: la resinación.

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martes, 16 de marzo de 2021

El Pino Casandra

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. Téc. Forestal
El pino que fue Bonito y quedó para la bruja Casandra

El protagonista en esta ocasión tiene mucho que ver con la mágica relación árbol-agua, que se hace notar de diferentes formas entre las vertientes norte y sur de las islas Canarias. Mientras que en la fachada norte podemos prácticamente tocar las nubes, empapándonos con la humedad interceptada; en la zona sur, una vez discurren los barrancos, encontramos charcas de agua que permanecen llenas durante varios meses. Estos pilancones naturales abundaban junto al paraje conocido como Cuevas de las Niñas, razón que atrajo la atención del Servicio Hidráulico para finalmente construir una presa en la zona.
     Cuando se inicia la construcción de esta presa, allá por 1935, ya existía un testigo de excepción que observaba el trajín de obreros y, a los pocos años, el inusual crecimiento de los pilancones. Probablemente, desde su atalaya temiera que la ingeniería llegara a sumergirlo, pero en 1958 la magna obra hidráulica coronó su muro con una altura de 32 metros sobre el cauce. Sin duda, el diseño del embalse se calculó con precisión para que este respetable testigo pasara a presidir el paisaje que se forma a partir de la mágica combinación árbol-agua.
     En el pinar genuino de sur de la isla de la Gran Canaria, sobre la coordenada 27º 55´ 26 ´´ N y 15º 40´07´´W, reside desde hace aproximadamente cuatro siglos un magnífico ejemplar de pino canario que responde por igual a dos nombres populares: Pino Bonito y Pino de Casandra. El primero, más propio de los lugareños, alude (¡cómo no!) a su singular silueta; el segundo se desprende del halo de la fantasía y leyenda que inspira al ser humano al contemplar tan bella estampa. Debió ser en una noche de acampada, seguramente en plena luna llena, cuando al calor de la convivencia y bajo el lema “el terror une a la gente”, se engendró, a la sombra nocturna del mismo árbol, el mito de la bruja Casandra. El origen de la leyenda
      Aunque no existe una versión oficial de la leyenda de Casandra, todas parecen coincidir en que la joven y guapa bruja fue encadenada al árbol y luego quemada por su esposo. Esta reacción fue la violenta consecuencia por pactar con el demonio el aliento de vida de sus dos hijas, a cambio de la eterna juventud. Continúa la leyenda aseverando que aún hoy puede llegar a oírse el arrastre de cadenas de su fantasma, e incluso los gritos de lamento de su desdichado marido.
     Por ser punto de reunión de pastores, a pocos metros del pino encontramos un círculo de piteras que responden al establecimiento de una gambuesa o recinto para guardar el ganado trashumante, cerrando la entrada con algún arbusto local de quita y pon.

Estatura y heridas de un centenario
     El árbol presenta un perímetro normal (medido a la altura del pecho) de 5,10 metros. A la altura de 3,5 metros se divide en dos grandes brazos o pernadas, hasta alcanzar una altura total cercana a los 20 metros. Ambas pernadas entrelazan sus copas para dotar a este ejemplar de un esbelto porte abierto y redondeado. Como consecuencia de antiguos aprovechamientos pueden apreciarse hasta tres heridas en su base; de éstas, solo la de la cara norte, la más profunda, presenta marca de fuego. La evidencia revela que su posición aislada y su cercanía al embalse lo han redimido de los últimos incendios. En cualquier caso, el estado del ejemplar es saludable y estas heridas no hacen peligrar por el momento su estabilidad biomecánica.
     También puede apreciarse con facilidad cómo algunas ramas bajas fueron enganchadas por furtivos necesitados, que con las prisas ejecutaron unas podas muy poco ortodoxas. Además, como consecuencia de la acción erosiva y posiblemente por el pastoreo, el árbol exhibe varias de sus raíces en superficie.
     Tras el gran incendio de 2007, con la pérdida de centenarios como Pilancones (31/01/2008) o El Mulato (11/06/2012), este ejemplar pasa a ocupar un lugar todavía más sobresaliente en el ranking de nuestro patrimonio forestal. Sería del todo recomendable llevar a cabo ciertas labores protectoras que permitan alargar o acomodar su vida, en especial evitar el pisoteo de sus raíces, sanear los cortes y proteger los huecos de posibles incendios.  


El topónimo

      Como dato curioso conviene decir que el topónimo de Las Niñas poco tiene que ver con la Leyenda de Casandra, aunque a buen seguro se habrá incluido en más de una visión narrativa. El topónimo es muy antiguo y parece aludir al hecho de que en las cuevas habitaron algunas mujeres de “moral distraída”. Pero a juzgar por el aura que envuelve a este espécimen de Pinus canariensis, sí que me inclino a pensar en algún tipo de pacto por la eterna belleza y lozanía; pero ya no sé si con la Madre Naturaleza, con Satanás o por conexión con la mismísima bruja Casandra.


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sábado, 13 de marzo de 2021

U2 - The Joshua tree

U2 - THE JOSHUA TREE
One Tree Hill
      «One Tree Hill» es la novena canción y el penúltimo sencillo del álbum The Joshua Tree lanzado el 1987 por el grupo irlandés U2. El sencillo fue editado exclusivamente en Nueva Zelanda y Australia en 1988 donde llegó al número uno de los charts nacionales. El título del tema One Tree Hill se refiere a una torre volcánica de la ciudad de Auckland en Nueva Zelanda. El último árbol de este monte volcánico fue cortado el año 2000.
      El texto de la canción tiene varias interpretaciones y rinde tributo a dos personas: a un amigo neozelandés de Bono, Greg Carrol, que falleció en un accidente de moto en Dublín en 1986, y a la memoria del cantautor chileno Víctor Jara.
            
Parte del texto dice: 
...
Y en el mundo, un corazón oscurecido, una zona de fuego
Donde los poetas hablan del corazón y después son desangrados,
Jara cantó su canción, un arma en las manos del amor,
Se sabe que su sangre aún grita de la tierra
Corre como un río, corre al mar
Corre como río al mar.

No creo en pinturas de rosas ni en corazones rotos
Mientras disparos violen la noche de los misericordiosos
Te veré de nuevo cuando las estrellas caigan del cielo
Y la luna se haya enrojecida sobre el monte de un árbol.

Y correremos como un río, como un río corre al mar
Correremos como un río al mar...
      El tema fue tocado frecuentemente durante la gira del Joshua Tree Tour y Lovetown Tour con su última interpretación a principios de los 90. A partir de ahí no fue interpretada públicamente por U2 hasta el año 2006 en Auckland durante la gira Vertigo Tour y dos veces en shows en Tokio. En la gira U2 360° Tour volvió a ser interpretada en cuatro ocasiones (Chicago, Auckland y en Santiago de Chile junto a la cantante chilena Francisca Valenzuela).
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