sábado, 15 de enero de 2022

Japón y sus tres grandes jardines

LOS 3 GRANDES JARDINES DE JAPÓN, de Nippon.com
La estética de Edo sigue viva

Kairakuen, Kenrokuen y Kōrakuen son todos jardines que siguen el típico estilo de jardín del período Edo llamado chisen kaiyūshiki teien (lit. jardín de estilo de paseo circular con estanque). A diferencia del estilo zakanshikien (lit. jardín de estilo de contemplación sentada), que consiste en apreciar el jardín desde el interior de un edificio como por ejemplo la sala de estudio de la residencia del señor feudal, la característica de este estilo es que se puede disfrutar del paisaje mientras se pasea por el camino del jardín que tiene un estanque en su centro.

Kairakuen

     En 1842, el noveno señor del dominio de Mito Tokugawa Nariaki (1800-1860) hizo construir el jardín. El nombre de Kairakuen está inspirado en un pasaje extraído del clásico chino Mengzi que dice “Los gobernadores de antaño se divertían en compañía del pueblo, por eso su diversión era más plena”. Siguiendo la misma filosofía el fundador de Kairakuen manifestó por escrito: “Yo, Nariaki, también estoy decidido a proceder de igual forma y a divertirme con mis súbditos”.
     Al principio, sólo podían entrar samuráis y personas vinculadas con la religión como sacerdotes sintoístas, monjes de las diferentes sectas budistas, etc., pero poco a poco la gente de a pie llegó a ser admitida.
     Es famoso por sus ciruelos, y en el parque hay plantados alrededor de 3.000 de ellos de unas 100 variedades. Es un deleite para la vista contemplar cómo cambia su vegetación durante las cuatro estaciones: las flores de cerezo en primavera, las azaleas a principios de verano, el bambú verde y el bosque de cedro en pleno verano y las flores de lespedeza y los arces en otoño, entre otros.

  • https://www.ibarakiguide.jp/kairakuen.html
  • Dirección: 1 Chōme Tokiwachō, Mito, prefectura de Ibaraki.
  • Entrada: 300 yenes para los adultos, 150 yenes para los estudiantes de instituto y menores de 70 años (gratis desde la apertura del jardín hasta las 9:00 a.m.)
  • Acceso: desde la estación de Mito de la línea Jōban de JR, se toma la salida norte y se tarda unos 20 minutos en autobús hasta llegar a Kairakuen.
Fotografías por cortesía de la prefectura de Ibaraki.

Kenrokuen

     Este es un jardín construido por el clan Maeda del dominio de Kaga en el recinto exterior del castillo de Kanazawa cuya superficie es de unos 30.000 tsubo (11,4 ha). Se dice que se necesitaron 180 años para completar el proyecto desde que se inició durante el gobierno de Maeda Tsunanori, el quinto jefe heredero del clan.
     Su belleza natural que cambia de expresión con las cuatro estaciones es muy atractiva, no obstante, resulta particularmente hermosa su tradición invernal de instalar los yukitsuri (una estructura de cuerdas que se colocan sobre los árboles para evitar que el peso de la nieve rompa las ramas). Las linternas de dos patas, que a menudo aparecen en postales y guías, se llaman kotojitōrō porque se asemejan a los kotoji que soportan las cuerdas del instrumento musical tradicional koto.
     Se encuentra en una zona adyacente al castillo de Kanazawa y al Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI de la misma ciudad. La Guía Verde Michelin de Japón le concedió 3 estrellas.

  • http://www.pref.ishikawa.jp/siro-niwa/kenrokuen/index.html
  • Dirección: 1-1, Marunouchi, ciudad de Kanazawa, prefectura de Ishikawa.
  • Entrada: adultos (a partir de 18 años) 320 yenes / niños (6 a 17 años) 100 yenes.
  • Acceso: desde la estación de Kanazawa de JR salen cada 15-20 minutos el Kenrokuen Shuttle y el autobús turístico Kanazawa Loop Bus de Hokuriku Railroad.
Fotografías por cortesía del Ayuntamiento de Kanazawa.

Kōrakuen

     Este gran jardín fue construido por Ikeda Tsunamasa, el segundo señor del dominio de Okayama, como un lugar para relajarse. Se dice que se dejaba entrar a los residentes y Tsunamasa que era aficionado al teatro nōh aparecía bailando en el jardín por iniciativa propia, y que los señores feudales después de Tsugumasa mostraban el jardín en días específicos mientras se tenían que ausentar de Okayama para visitar Edo (actual Tokio) en el sistema establecido de sankinkōtai. Aunque Kōrakuen sufrió daños por una inundación en 1934 y por bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial en 1945, fue restaurado a partir de unos dibujos del período Edo, y se ha conservado hasta la actualidad sin cambiar significativamente la apariencia original de dicha época.
     Un lugar popular para tomar fotos del castillo de Okayama se encuentra al otro lado del estanque. La Guía Verde Michelin de Japón le concedió 3 estrellas.

  • https://okayama-korakuen.jp/index.html
  • Dirección: 1-5 Kōrakuen, Kita-ku, Okayama
  • Entrada: adultos (a partir de 15 años) 410 yenes, personas de 65 años en adelante 140 yenes y gratis para los estudiantes de instituto y menores。
  • Acceso: a 25 minutos a pie desde la estación de Okayama de JR o 10-15 minutos en autobús regular.
Fotografía por cortesía de la Asociación de Turismo de Okayama.
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miércoles, 12 de enero de 2022

JOAN RALLO, por Elena Soto
La sexualidad de las higueras y su insecto polinizador


El libro de Joan Rallo, resultado de diez años de investigación, descubre el sorprendente, complejo y desconocido mundo de las higueras y su reproducción

Joan Rallo en su plantación experimental en Campos
La higuera (Ficus carica) es uno de los frutales más antiguos de los que tenemos constancia y una de las primeras especies cultivadas. Hace una década un equipo de arqueólogos encontró en el yacimiento de Gigal, en el valle del Jordán, nueve higos carbonizados de este fruto, de unos 11.400 años de antigüedad; al analizar el material se comprobó que los higos pertenecían a una variedad claramente domesticada, ya que al carecer de semillas sólo podrían haberse reproducido por esquejes. Este hallazgo echa por tierra la teoría de que los primeros cultivos fueron los cereales; las higueras estarían en el kilómetro cero de la agricultura y por tanto de la cultura.
      Pero mucho antes de ser domesticada por el hombre, la higuera ya formaba pareja con un pequeña avispa (Blastophaga psenes), una estrecha relación de mutua dependencia que se remonta al menos a unos 60 millones de años atrás, cuando insecto y árbol establecieron un pacto que permitía al primero criar dentro del higo a cambio de la polinización. Un fósil de avispa de la higuera de más de 34 millones de años, hallado en la isla de Wight (Reino Unido) muestra que el complejo vínculo que existe actualmente entre estas dos especies, indispensable para la supervivencia natural de ambas, viene de muy lejos y ha permanecido sin cambios desde entonces.
     Y aunque el ser humano ha cultivado la higuera desde tiempos inmemoriales su conocimiento de la especie es más bien escaso ¿qué sabemos de este árbol? ¿Necesita un insecto polinizador para que maduren sus frutos? Y yendo un poco más allá, los higos ¿son en realidad frutos?
     El libro La sexualidad de las higueras y de su insecto polinizador de Joan Rallo, publicado por la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, a través de la Dirección General de Agricultura y Ganadería y el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de las Islas Baleares (IRFAP), nos adentra en el fascinante y complejo mundo de las higueras en el que pocas cosas son lo que parecen.      «La relación entre la higuera y su insecto polinizador es un tema que siempre me ha llamado la atención y, aunque se cita mucho, hay pocos estudios en profundidad», comenta Rallo. "Esperé a la jubilación para disponer del tiempo suficiente que me permitiera investigarlo, y el libro es el resultado de diez años de observaciones, además de actualizar los conocimientos que hasta ahora tenemos sobre las higueras, especialmente los referentes a su sexualidad, a la falsa partenocarpia que se les adjudica o a su antigüedad como cultivo".
     Para entender al Ficus carica, -higuera de toda la vida-, es conveniente comenzar aclarando que dentro de la misma especie encontramos diferentes tipos; en primer lugar están los cabrahígos o silvestres, que presentan a lo largo de su ciclo anual tres tipos de infrutescencias no comestibles: las mamas, los prohigos y los mamones, y en segundo las higueras cultivadas que, para producir sus frutos (comestibles), pueden precisar o no de polinización y, en este punto es donde el tema se vuelve apasionante.
     Desde hace millones de años -hay quien estima que unos 80- la avispilla Blastophaga psenes y Ficus carica coevolucionan, creando una compleja estrategia que continúan manteniendo en la actualidad. "No se trata de una polinización accidental, como la de las abejas que van a todo tipo de flores, ésta es activa, etodinámica, y exclusiva para la higuera" explica Rallo, "y en esta ayuda mutua hay un toma y daca que permite al insecto disponer de un lugar seguro para realizar la puesta y de alimento para criar a sus larvas y al árbol poder reproducirse al ser polinizado".

     Aunque los llamemos frutos, los higos son en realidad una infrutescencia que alberga en su interior cientos de flores pequeñas encerradas en un receptáculo denominado sicono; y en el caso de los cabrahígos las hay de dos tipos masculinas y femeninas. Uno de los primeros objetivos de la investigación de Rallo ha sido describir el ciclo del insecto en Mallorca y todo el proceso comienza con el cabrahígo.
     La avispilla hiberna en las flores de las mamas y emerge como hembra adulta alada cuando se están desarrollando los prohigos, en los que penetra a través del ostiolo y realiza la oviposición en las flores brevistilas que tapizan el interior del sicono y que pasan a transformarse en agallas tras la intervención del insecto.
     De los huevos, uno en cada flor, salen primero los machos, localizan a las hembras que todavía permanecen dentro de las agallas y las fecundan, además, de abrirles una vía de salida a través del canal ostiolar, conocido también como ojo. Tras esta tarea, mueren sin haber salido del higo. Una vez que las hembras aladas ya fertilizadas emergen, salen del sicono atravesando la capa de flores con estambres que se localizan alrededor del ostiolo, almacenando el polen en unos cestillos ad hoc localizados en la parte inferior del tórax.
     Abandonado el sicono, la avispilla puede introducirse en un mamón de cabrahígo, polinizando sus flores y colocando sus huevos en las flores brevistilas, donde nuevas generaciones se desarrollarán a lo largo del verano, que a su vez acabarán poniendo sus huevos en las mamas, donde los insectos en forma de larva pasarán el invierno hasta la primavera siguiente, en la que comenzará de nuevo el ciclo.
     O bien pude ocurrir que la avispilla visite una higuera "doméstica", y como las flores de sus higos son de pistilos largos no puede realizar la puesta, pero en el intento las polinizará, dando lugar a semillas con lo que la higuera asegura su reproducción sin la intervención humana,
     Actualmente, la mayoría de las higueras de nuestro entorno se propagan por esquejes y los frutos maduran sin polinizarse, sin embargo es de destacar la importancia de la caprificación, ya que sus frutos presentan un mayor tamaño, una coloración más intensa de la pulpa y una mayor calidad gustativa. Cuando Rallo comenzó esta investigación el primer paso fue localizar este tipo de higueras macho (cabrahígos) en la Isla, "una de las primeras la encontré en el talayot de Capocorb, otra en un corral de Sineu, estaban muy dispersas y cada vez que iba a realizar un estudio tenía que desplazarme, así que decidí llevar a cabo mi propia plantación. Sembré higos silvestres o sus semillas, esperé a ver si salía macho o hembra y, a partir de este punto, ya dispuse del material suficiente para poder seguir investigando".
     "Muchas de estas higueras para envejecerlas y ganar tiempo he tenido que irlas injertando sobre ellas mismas", aclara. "Los cabrahígos no producen higos comestibles, pero son necesarios para que críe el insecto, del que en casi toda la bibliografía se citan tres ciclos, pero yo he contado hasta cinco en un año y, haciendo trampa, seis".
     Con este estudio Rallo busca motivar al cultivador para que establezca plantaciones modernas y, también, promover el cambio de cultivos en algunas de las que ya existen, utilizando la práctica de la caprificación que permitiría obtener higos de mayor calidad tanto para el secado como para la alimentación animal. Además de ayudar a crear conciencia sobre la necesidad de establecer una colección de variedades de cabrahiguera que puedan servir de base no sólo para la polinización de los cultivos futuros sino también para proteger y fomentar la biodiversidad de la especie.

     Se trata sin duda de un mundo sorprendente, complejo y bastante desconocido en el que hay higueras como la de tipo Esmirna que necesitan la polinización para obtener su cosecha de higos o como las de tipo San Pedro con dos cosechas al año; en una, la primera, no necesitan polinización, pero en la otra, si no se produce, el higo cae.
     En sus diez años de investigación ha reunido numerosa documentación entorno a esta especie, además de descubrir otros aspectos que han despertado su curiosidad. "Estoy asombrado de su complejidad y no me refiero solo al aspecto reproductivo. Dentro del higo vive toda una serie de fauna y de flora que comienza a citarse a partir de mediados del siglo pasado. La Philotrypesis caricae, por ejemplo, es un parasitoide oportunista que pone su huevo en la misma flor donde lo ha puesto la Blastophaga y cuando eclosionan, las larvas de la intrusa se aprovechan del alimento que debería tomar la avispilla del higo".
     Joan Rallo fue profesor de fruticultura mediterránea en la UIB y ha centrado su investigación en los cultivos realizados en Baleares, desde los olivos a los algarrobos, pasando por almendros, el viñedo o la apicultura. En este libro sobre las higueras y su insecto polinizador aborda una compleja relación que, a pesar de llevar millones de años, es bastante desconocida.

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domingo, 9 de enero de 2022

El aderno de Los Chorros de Epina

JUAN GUZMAN OJEDA, Ing. téc. forestal
El legendario aderno de Los Chorros de Epina

Entre las leyendas que surgen de la relación bosque-hombre, una de la más conocidas en La Gomera, la isla de la laurisilva encantada, gira en torno a los manantiales de Los Chorros de Epina, en el municipio norteño de Vallehermoso. El agua, catalizada por el contacto íntimo entre la niebla y la foresta, lleva tanto tiempo brotando de entre las rocas, que incluso se dice que Gara, la princesa de Agulo, llegó a mirarse entre las aguas de Epina para predecir su infortunio amoroso.
       En la actualidad, la fuente está compuesta por siete caños superiores y otro inferior que alivia la poceta, todos tallados en madera de brezo (Erica arborea). Existen distintas versiones populares sobre lo que te puede ocurrir según del caño y el orden en que bebas, incluso puedes convertirte en bruja, pero además existe una fábula que relaciona este naciente con uno de los árboles canarios menos comunes: el aderno (Heberdenia excelsa), raramente conocido también como sacatero.
      La tradición oral cuenta que antaño, cuando el municipio casi doblaba su población actual, los ricos del casco urbano mandaban a sus criadas a buscar agua a Los Chorros de Epina, ya que por su pureza natural se le atribuían cualidades sanadoras. Para autentificar la procedencia, las nobles terratenientes exigían a sus sirvientas una evidencia de haber estado en el lugar, esta prueba era una hoja de aderno.

Sin hojas en 2014

      Y cierto es que junto al sendero hacia Arure (GR-132) se localiza un viejo aderno (28º 09´48´´ N y 17º 17´ 53´´ W), apenas a 200 metros antes de llegar a oír el borboteo de la fuente. Debemos lamentar que tras la visita realizada en fechas recientes [31 enero 2014], el ejemplar en cuestión no exhibía ninguna hoja y esta especie no es precisamente caduca. Este ejemplar singular que, supuestamente, enlazaría con la cultura oral, probablemente pereciera durante el pasado año. A juzgar por su aspecto, durante su etapa juvenil debió ser víctima de un importante movimiento de tierra o bien puede que viviera subyugado a la sombra de otro gran árbol ya que su tronco, de apenas 6 metros de largo, se encuentra prácticamente horizontal al camino, creciendo desde la pendiente hacia el vacío.
      Ahora, su tortuoso esqueleto vegetal, de más de un metro de diámetro, se encuentra abierto y desgarrado por el paso de los incontables años, sirviendo a modo de gran macetero proporcionando sustrato y soporte a musgos, helechos, líquenes y pequeñas crasas rupícolas.  

Desmitificando su soledad
      Pese a que algunos textos científicos atribuyen la capacidad de esta mirsinácea para emitir brotes de raíz (o geneta), como hace su pariente el marmulán (Sideroxylon canariensis), por nuestra parte no se ha podido advertir la presencia de los mismos, circunstancia que frena la regeneración natural de este individuo en particular. No obstante los guías del Parque Nacional de Garajonay nos confirman la presencia de otros adernos en la zona, desmitificando la creencia popular sobre la solitaria existencia de este árbol en toda la isla.
      Claro está que la causa de la muerte de este ejemplar no debieron de ser las hojas que, como pruebas de fe, les iba regalando a las pobres esclavas del agua que además, a buen seguro, arriesgarían su propia vida para llegar a alcanzarlas. Como recoge José Perera, alguna había más avispada que venía con la hojita del árbol pero con la talla vacía, llenándola en el barranco de Macayo, ya cerca de la entrada a la pedanía urbana de Vallehermoso.
     Y no queremos terminar sin añadir que mientras la bruma siga acariciando y jugando con el monteverde gomero, continuarán manando “las canales” de la fuente para mantener viva tanto la leyenda del único aderno como el sabor también único de la fresca e incomparable agua del monte.

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 César-Javier Palacios también nos habla aquí de este aderno

jueves, 6 de enero de 2022

El tejo de los Tenreiro, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
El tejo de Pontedeume, A Coruña


Estas fotos corresponden a un ejemplar de tejo (Taxus baccata), que creció en la villa de Pontedeume (A Coruña). Como sucede con muchos de estos árboles desconocemos su edad, aunque en épocas la familia propietaria llegó a hablar de entre 400 y 500, y alguna publicación los elevó a los 700. Lo cierto es que se le estimaban poco más de 200 años. Según nota de prensa firmada por un arquitecto a mediados del siglo XX (autor del dibujo que acompaña este texto) en 1825, se desplazó “un viejísimo tejo” con la única ayuda de un plano inclinado para colocarlo en el centro de unos banquillos y columnas preexistentes y a partir de entonces se le dio forma y guió hasta formar cuatro niveles (tres pisos y una cúpula) siguiendo el estilo de la topiaria de algunos tejos ingleses, hasta que en 1840 estuvo listo.  
     Dudosa es la edad estimada y dudoso es que se lleve un árbol al interior de un columnario construido, en vez de construir este una vez arraigado el árbol. Fuese como fuese, el invento prosperó y al abrigo de la finca de la rica familia de los Tenreiro, durante unas décadas el árbol fue imagen de su poderío político y económico. Fuentes locales, a nivel de Internet y de prensa, magnifican sus visitas y circunstancias, llegando algunos a hablar de consejos de ministros o banquetes del gobierno a su sombra.  
     Cierto es que algunos visitantes de renombre tuvo, conforme a los intereses y amistades de la familia propietaria, pero posiblemente los datos se hayan magnificado, aunque al parecer, Azaña estuvo invitado en la casa y recibió alguna visita bajo el árbol.  
     Al árbol se accedía por una escalera metálica en forma de caracol, estando formados los pisos por maderas. El primero estaba a 2,65 metros del suelo, el segundo a unos 4,65 metros y del tercero no tengo la medida- pero, naturalmente, de menor diámetro que la superficie de la copa.  
     En 2007, en base a su particular fisonomía e historia, fue declarado “Árbore Senlleira” de Galicia. La familia, con el tiempo, había perdido parte de su status y en las últimas épocas condenó al abandono a la antigua finca que pasó de ser un semi jardín botánico a un zarzal. Por su parte el ayuntamiento expropió la parte baja de la misma para hacer un paseo peatonal a la orilla del río. Era la época de las vacas gordas: dinero para expropiación, carril bici con aglomerado bituminoso y paseo peatonal a base de planchas de granito que pueden observarse bien en la fotografía donde he “decapitado” a un grupo de personas, fotografía que corresponde al año 2010.  
     Ahí comenzaron los problemas del árbol. Inicialmente no se percibían pero al cabo de un tiempo marcaron su declive definitivo: empezó a perder ramas y hojas y luego, al parecer, fue atacado por un tipo raro de cochinilla. No hubo tratamiento posible: ni las fumigaciones, ni levantar las planchas de granito más próximas, lo salvaron. Se le dio por muerto, aunque luego tuvo algunos brotes verdes en el tronco (mi última información me dice que continúan). Perdió su consideración de árbol sobresaliente en 2020, cuando ya no era más que un recuerdo de aquel que fue en tiempos mejores.

2010
 
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Y otra noticia de 2016...

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martes, 4 de enero de 2022

Grandes tinas de madera para guardar el vino, la memoria del bosque

EUGENIO MONESMA (Huesca, 1953)
Las tinas 

Bodegas Muga, con una afamada experiencia en la elaboración tradicional del vino, sigue envasando sus caldos en grandes tinas de madera, fabricadas a mano. La construcción de estos grandes recipientes corre a cargo de los cuberos y la materia prima utilizada es la madera de roble americano o roble francés. En el año 2000 tuvimos la oportunidad de recoger todo el proceso de construcción de estas grandes tinas de madera.

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sábado, 1 de enero de 2022

 

HAMID TIBOUCHI (Argelia, 1951)
"Cuando la puerta se acuerda"

 
 
Cuando la puerta se acuerda 
cuando la mesa se acuerda
cuando la silla el armario el aparador la ventana
                                                                  se acuerdan
cuando se acuerdan intensamente
de sus raíces
de sus savias

de sus hojas
de sus ramas
de todo lo que en ellos habitaba
de los nidos y las canciones
de las ardillas y los monos
de la nieve y el viento
—un escalofrío recorre la casa
que vuelve a ser bosque

entonces tan sólo escucho correr la fuente
y un fuego arde a mi alrededor
para calentar mi noche helada
de viajero extraviado
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miércoles, 29 de diciembre de 2021

ÁNGELES LUCAS, en "El País"
Descubriendo los bosques

Este libro te guía por la magia de los bosques
Una guía saca de las aulas al alumnado para aprender en terreno el curso del agua, la importancia de los árboles para los medicamentos y otras bondades de la foresta
Ilustración de Chiara Caproni para la publicación 'Descubriendo los bosques'.
Ilustración de Chiara Caproni para la publicación 'Descubriendo los bosques
INFORMACIÓN
     Una niña monta un castillo en un campo con las ramas como torreones, las hojas como cubierta y otra mayor que hace las veces de rampa para bajar como un tobogán. Utiliza raíces y otros frutos para adornar su divertido juego de tarde en la naturaleza gaditana y luego sube a sus muñecos en su creación y prepara una representación teatral para su familia en su construcción de madera y oxígeno. "Hace mucho que no me lo pasaba tan bien", dice encantada tras los aplausos del público. No ha hecho falta plástico, ni pilas, ni paredes para que la pequeña se sienta cómoda sentada sobre la tierra. Que el contacto con el medio ambiente genera felicidad, que calma el espíritu o que vincula con los ritmos del día y las estaciones son debates históricos que con la proliferación de los entornos urbanos han recobrado interés. Y más allá de estos beneficios: conocer cómo se filtra el agua, la importancia de los árboles para los medicamentos y su fijación en el territorio, o los ciclos de vida que generan y la biodiversidad son algunas de las lecciones que la publicación Descubriendo los bosques,  editada por la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) pone en valor con una guía de aprendizaje para menores de 10 a 13 años y otra didáctica para profesores.
       Cerca de 70.000 especies de plantas tienen un uso medicinal en todo el mundo
: "Cuando bebemos un vaso de agua, escribimos en un cuaderno, tomamos un medicamento para la fiebre o construimos una casa, no siempre lo relacionamos con los bosques. Sin embargo, esos y otros muchos aspectos de nuestras vidas tienen que ver con ellos", dice la introducción del libro para niños, que se divide en cuatro módulos: ¿Qué es un bosque?, Los bosques y el agua, ¿Qué podemos extraer de los bosques? y ¿De quién es el bosque? Es una publicación planteada para salir al exterior, descubrir, explorar, sentir y respirar lo que se estudia y descubrir la magia de la naturaleza. "Está diseñada para que los niños se hagan primero las preguntas y vayan encontrando las respuestas, con una técnica llamada Enquiry Based Learning. Tienen que plantear una hipótesis y después observar y experimentar y leer las respuestas en el libro. Después son ellos los que generan sus conclusiones, como si fuera ciencia para niños", explica Elsa Rattoray, pedagoga que ha preparado el material didáctico, que incluye actividades y juegos y trata temas que van desde la piratería biológica hasta la gestión de las tierras.
Ilustración de Chiara Caproni sobre el ciclo del agua.
Ilustración de Chiara Caproni sobre el ciclo del agua.

      Como en un viaje a Mongolia, a Níger o a Tailandia se explican al principio los distintos tipos de bosques del mundo, como los secos tropicales, las selvas lluviosas, los bosques templados de hoja ancha caduca, los de montañas o los manglares de la costa. Prosiguen las lecciones con la interacción en los ciclos de vida de las plantas con los animales y las personas o con la fuerza que ejercen las raíces de los árboles para fijar el terreno y evitar la desertificación. "Los árboles y plantas forestales transpiran la mayor parte del agua que absorben sus raíces (...) Por ese motivo, gracias a los árboles, una parte del agua que cae a la tierra en forma de lluvia vuelve a la atmósfera, y volverá a caer de nuevo. Así es cómo los bosques ayudan a evitar que el tiempo sea demasiado seco o demasiado cálido. Otra parte del agua de lluvia es filtrada por los suelos forestales, y de esta forma se vuelve más limpia; como consecuencia de este fenómeno, las personas tienen acceso a agua limpia para beber, cocinar y regar los cultivos", se lee en la publicación infantil.
      El libro presenta figuras como los activistas medioambientales, los guardabosques, los responsables políticos, los empresarios o los indígenas.
      "Queríamos que los niños aprendieran con las manos, que fuera participativo, que conozcan su importancia. Damos a los bosques por regalados pero dependemos de ellos para todo", resalta Suzanne Lapstun, del equipo de publicaciones de la FAO. "Los libros están disponibles para ser descargados en Internet en distintos idiomas y también pueden ser reproducidos. El Gobierno de Uruguay ya nos ha solicitado los archivos para llevarlo a los colegios. También en China y en Mongolia", detalla Lapstun, que ya prevé publicaciones similares para los océanos, la pesca o la agricultura. "Los niños tienen que conocer el manejo de la sostenibilidad del planeta. Hay que cuidarlo y tienen que saber cómo", apunta. Desde 1990 hasta 2015 se han destruido casi 130 millones de hectáreas (cerca de un 3%) de los bosques del mundo, informa la FAO.
Este libro te guía por la magia de los bosques
      La obra se adentra así en el acceso a las tierras para la explotación de los recursos y en su gestión, y presenta figuras como los activistas medioambientales, los guardabosques, los responsables políticos, las familias de agricultores, los empresarios o los indígenas. Y si los menores tienen las referencias de las pócimas mágicas de la literatura fantástica, el texto menciona también la piratería biológica realizada por las grandes compañías farmacéuticas para obtener productos de los árboles para preparar medicamentos sin una contrapartida para sus pobladores. "Desde los repelentes de insectos hasta los calmantes, cerca de 70.000 especies de plantas tienen un uso medicinal en todo el mundo. De hecho, ¡casi un cuarto de todas las medicinas modernas se obtienen de las plantas del bosque tropical!", está escrito en la publicación, que indica cómo la miel, los insectos, o el caucho son otras de las bondades de los bosques.
Tendencias en el cambio del uso de la tierra.
Tendencias en el cambio del uso de la tierra
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domingo, 26 de diciembre de 2021

La toxicidad del tejo, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA 
La toxicidad del tejo

Sobre el carácter venenoso del tejo, mucho se ha escrito y de hecho la palabra “toxina” y toda su familia léxica derivan precisamente de “taxus”, tejo. 
     Aunque en la savia del tejo hay multitud de compuestos, dos son los principales para determinar este carácter venenoso: un alcaloide muy tóxico, la taxina, y un glucósido, también tóxico, la taxicantina, que se mantienen también en las hojas secas. Los historiadores romanos ya citaban envenenamientos con tejo de soldados norteños (galaicos, astures, cántabros,...) para evitar la esclavitud cuando perdían la batalla. Aunque la cita más famosa en Galicia, es la del suicidio colectivo del Monte Medulio, posiblemente en algún lugar de Ourense, a orillas del río Miño. 
     Se sabe que es un veneno muy efectivo para caballos y asnos, que mueren comiendo unos 500 grs. de brotes y hojas. En los rumiantes, especialmente si se acostumbran poco a poco, no es mortal, aunque actúa como abortivo. Para el hombre también es muy tóxico. Se calcula que un gramo de hojas contiene unos cinco miligramos de taxinas. La dosis tóxica mínima para el hombre se ha calculado entre 3 y 6,5 mg/kg. La dosis letal se calcula entre 50 y 100 gramos de hojas para provocar la muerte de un adulto, aquí hay que tener en cuenta que las hojas caídas son tan tóxicas como las frescas. 
     La taxina afecta al sistema nervioso y al corazón al inhibir los flujos de calcio y sodio. La intoxicación empieza excitando este órgano vital, aumentando el número de pulsaciones para luego disminuir. Se inflaman hígado y riñones. Los síntomas son: dolores de estómago e intestino, vómitos, diarrea, orina muy oscura, temblores musculares, vértigo y dilatación de pupilas. Finalmente pérdida de conocimiento y paro cardíaco. Como se ha dicho muy a menudo (pero siempre hay quién no se ha enterado), el arilo, la envoltura carnosa del falso fruto, no es tóxica. De él, por su contenido en efedrina, se puede hacer un jarabe pectoral casero. Ignacio Abella (La magia de los árboles, 1997) cita como práctica corriente en Asturias que los muchachos se reuniesen después la misa a comer “cerecillas” de tejo, escupiendo las semillas, tal y como si de verdad fuesen cerezas. A este respecto existen opiniones, que yo no he comprobado personalmente, de que las semillas del tejo enteras, tragadas accidentalmente, atraviesan el tracto digestivo y son expulsadas de manera natural, sin que se vean afectadas, ni liberen sus toxinas, tal y como sucede con los pájaros. En caso de ser mordidas, es tal su amargor que, por acto reflejo, son escupidas inmediatamente del mismo modo que sucede con algunos productos (por ejemplo lavavajillas) con colores y olores llamativos. Conocí un caso, hace ya algún tiempo, de un hospital donde fue ingresado un niño que presuntamente había ingerido semillas de tejo. Naturalmente, los médicos no esperaron los resultados naturales y aplicaron todos los conocimientos de la moderna medicina para ponerle fuera de peligro. En la ciencia médica está documentado también un caso de envenenamiento por tejo (que no llegó a ser mortal) al respirar en grandes cantidades polvo de madera de tejo, luego de tornearla y lijarla (Hospital Marqués de Valdecilla, Santander, 2009). En España, el último caso conocido de muerte por tejo, fue el suicidio de una estudiante letona en 2018. 
     Ante esta perspectiva, ¿debemos considerar al tejo como árbol muy peligroso y alejarlo de nuestras vidas? De ningún modo. No resulta más peligroso que cualquiera de muchas otras plantas que nos rodean, incluso en algunas macetas de nuestras casas. Una investigación en el ámbito mundial realizada en 1998 (Krenzelok et al.), recogió 11.197 registros de intoxicación por especies del género Taxus, es decir por todos los tipos de tejos existentes en el mundo. De estas intoxicaciones el 96.4 % fueron en niños menores de 12 años, pero en ningún caso hubo muertos. Otro artículo de la Asociación Internacional de Ciencias Forenses (Van Ingen et al.) de 1982, certificaba que en los 31 años anteriores (de 1950 a 1981), sólo se conocían 10 casos de muerte por envenenamiento por tejo, pero todos ellos habían sido deliberados (suicidio o asesinato). Los datos son tranquilizadores, y debemos respetar los pocos tejos existentes. Cada cierto tiempo surge la noticia de alguien que, “recién iluminado”,  descubre que el tejo es tóxico e inicia una campaña para lograr su erradicación en un determinado ámbito (municipal, autonómico, etc.) empleando incluso el Facebook para ello, pero cada cual sabrá cómo comportarse llegado el caso. 
     Para terminar citaré un último componente del tejo: el taxol. Esta sustancia, obtenida inicialmente de la corteza del tejo asiático, se mostró como un potente anti cancerígeno, especialmente frente al cáncer de ovario. Tenía el inconveniente de que eran necesarios varios árboles para obtener una sola dosis, lo que llevaba a una corta abusiva de ejemplares. En la actualidad, se obtiene de forma semisintética a partir de cualquier especie de tejo y de cualquier parte del mismo aprovechándose para este fin incluso los restos de podas, con lo cual han dejado de peligrar por este motivo los viejos tejos e incluso se ha fomentado su plantación para obtener rama de forma continuada. Lamentablemente los tejos ancianos, perdidos en lugares recónditos de nuestra geografía son cada vez menos, aún sin la presión de la industria farmacéutica.

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jueves, 23 de diciembre de 2021

ROBERTO MARCHEGIANI, (Ancona, Italia, 1963)

ATCHAFALAYA BASIN

"Últimamente me dedico a la fotografía de naturaleza, principalmente paisajes pero también submarina y fauna. Tengo un enfoque más emocional del documental de la naturaleza, siempre tratando de obtener el resultado más estético. Mis fotos han ganado premios (ganadoras de categoría, finalistas y muy elogiadas) en importantes concursos internacionales: Memorial Maria Luisa, GDT, Windland's Nature's Best Photography, Glanzlichter, Oasis, Outdoor Photographer of the Year, Cadiz Photonature, Nature Photography of the Year, Fotografía de charlas sobre la naturaleza, Fotógrafo internacional de paisajes del año, IGPOTY, IPA, MIFA, Biophotocontest y Sony World Photography Awards."

JURASSIC PARK
LONE TREE
AUTUMN IN LOUSIANA
FOGBOW
HARENNA FOREST
INDONESIA 
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lunes, 20 de diciembre de 2021

Misión: Proteger el Bosque de Cabañeros (y 3)

CLEMENTE ÁLVAREZ, en "El País"
Cabañeros: temor al cambio climático
Ciervos en el parque nacional de Cabañeros, que estuvo a punto de convertirse en campo de tiro. JUAN MILLÁS

Un poderoso bramido retumba en la oscuridad de la noche. Entre las encinas y alcornoques del parque nacional de Cabañeros, dentro de un saco de dormir en el suelo, Carlos de Hita (Madrid, 1959) cumplió este otoño con una tradición que repite todos los años: grabar la berrea, el estruendoso celo de los ciervos. Este especialista en sonidos de la naturaleza lleva 35 años escuchando los bosques. Empezó por casualidad, es taba grabando documentales con Joaquín Araújo y de pronto hubo que sustituir al técnico de sonido; nunca había pensado en dedicarse a esto, pero ya no pudo desengancharse. En su última visita a Cabañeros de este año, colocó varios micrófonos para grabar durante toda la noche, cuando el bosque ya no se puede ver con los ojos, pero sí con los oídos. “La berrea es el sonido más espectacular del bosque, resulta hipnótico”, dice.
     Cabañeros no es solo la raña, la llanura que le ha valido el apelativo del Serengueti español. Este espacio de excepcional valor entre Ciudad Real y Toledo constituye una de las mejores representaciones de bosque mediterráneo del país. En su autobiografía, Río arriba, el ecologista Santiago Martín Barajas relata cómo en abril de 1987 le cogió prestado un coche Renault 12 a su padre y comenzó con otras cuatro personas la ocupación de la finca a la que pertenecían estas tierras para evitar que se convirtiesen en un campo de tiro del Ejército del Aire. Esa loca acción de unos pocos, a la que se fue sumando mucha más gente, tuvo una gran repercusión mediática y un año después el Gobierno de Castilla-La Mancha declaró Cabañeros espacio protegido. Hoy, este parque nacional integra 40.800 hectáreas, con bosques de encinas y alcornoques, junto a quejigos y robles, una gran extensión formada en un 45% por fincas privadas. Al igual que el olor a jara y romero lo impregna todo, este ecosistema también desprende un sonido particular. “Cada bosque tiene su propia banda sonora, que es diferente en cada momento del año y en cada momento del día”, recalca De Hita. Lo que le llega a través de sus auriculares constituye una información muy valiosa, una huella sonora que muestra el valor de cada ecosistema. En las más de tres décadas que lleva coleccionando registros sonoros, ha percibido de forma clara cómo ha ido cayendo el sonido de los animales silvestres.

Cabañeros cuenta con una de las mejores representaciones de bosque mediterráneo de todo el país. JUAN MILLÁS
     Junto a la disminución del uso de la madera o la despoblación del mundo rural, el calentamiento del planeta es otro de los factores que más pueden transformar los bosques españoles. En el caso de Cabañeros, Ángel Gómez Manzaneque, director de conservación, asegura que en el parque nacional ya lo están notando de dos formas muy concretas. En primer lugar, este espacio protegido cada vez dispone de menos zonas con las condiciones de humedad requeridas para uno de sus árboles emblemáticos: el quejigo. Para intentar evitar que esta especie desaparezca del parque, no queda más remedio que plantar ejemplares en zonas acotadas. Por otro lado, también están constatando un cambio en el régimen de lluvias que está alargando la propia berrea. Los ciervos no encuentran ahora la hierba con la que se alimentaban en octubre, en la montanera (una especie de pequeña primavera), por lo que están postergando su reproducción.
     ¿Qué va a ocurrir con los bosques ibéricos según vaya aumentando la temperatura? A partir de los datos actuales, se sabe que la masa forestal está creciendo y que se está produciendo un avance de las especies frondosas (como encinas o hayas) frente a las coníferas (pinos). Jordi Vayreda, investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales ­(CREAF, en sus siglas en catalán), indica que esto no tiene que ver tanto con el cambio climático como con una disminución de la intervención humana en el campo. Después de estudiar la actual mortalidad de árboles por el calor, su conclusión es que, en un primer momento, “los bosques de la España verde, como los de Galicia o la cordillera Cantábrica, son los que más van a sufrir, pues están menos adaptados a la sequía”. No obstante, lo que ocurra a más largo plazo dependerá de cuánto se deje que se caliente el planeta. “Todo es especulativo, pero es previsible que si los cambios son muy drásticos haya hasta especies arbóreas muy adaptadas que acaben desapareciendo de algunas zonas”, afirma este investigador. “Incluso el pino carrasco, el árbol del país que más resiste, tiene un límite”. Como destaca Vayreda, este cambio climático está siendo muy rápido, mientras que las dinámicas de un bosque son lentas, por ello considera que los humanos pueden ayudar a que estos ecosistemas estén mejor preparados por medio de la gestión forestal, plantando especies más resistentes o retirando ejemplares de forma selectiva para reducir la competencia por el agua. El abandono de estos espacios arbolados y la acumulación de madera, unido al cambio climático, supondría disparar el riesgo de que el bosque termine envuelto en llamas.

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