miércoles, 20 de septiembre de 2017

AGUSTÍ FRANCELLI
La tenaz progresión del almez, en "EL PAÍS" 


     ¿Le gana la partida el almez al plátano en la ciudad? El almez, ya saben: el Celtis australis, ese árbol de tronco grisáceo, de la familia de las ulmáceas, con hojas ovales acuminadas dentadas verde oscuro, que por esta época del año viran al amarillo intenso y caen al suelo en apenas 15 días, tres semanas. En catalán, lledoner, árbol muy noucentista: hay un bonito poema de Tomàs Garcés, titulado L'ombra del lledoner, al que Eduard Toldrà puso música. Pero no nos vayamos por las ramas. En los alcorques del Eixample, de Sant Antoni a Girona, de Rosselló a Casp, cada vez aparecen más almeces y uno se siente impelido a investigar tan candente cuestión, no sea que estemos asistiendo a una mutación en toda regla del paisaje urbano y el cronista hiciera como si no se enterara.
El almez de la plaza de Josep Andreu Abelló


     "No se trata de ninguna invasión de una nueva especie", tranquiliza Xavier Hernández, responsable de Espais Verds de Barcelona, "pero sí es cierto que en los últimos 15 años ha habido un avance muy importante de almeces sobre el arbolado total". Cifras: en 2010 el total de árboles de la ciudad ascendía a 156.933. La pole position, obviamente, la ostentaba el plátano, con 47.289 ejemplares, algo más del 30% (en 2002 eran unos 57.000). Por detrás ya venía el almez, con 19.266 ejemplares. "Más o menos hemos llegado al tope que pretendíamos. Actualmente, intentamos que ninguna de las especies supere el 15% del total". Hernández aduce para ello motivos estéticos, de adecuación de la planta al lugar y también de facilidad de mantenimiento o de contención de las alergias: es obvio que la variedad limita el efecto devastador de las plagas, así como también que una menor concentración de polen de cualquiera que sea el tipo de planta limita las molestas reacciones de las mucosas.
Canal du Midi
     Buena parte de los plátanos de Barcelona están afectados por el llamado "tigre del plátano", un insecto originario de Estados Unidos que se instala en las hojas; estas se despigmentan y toman un color grisáceo, hasta que caen. Es, de todos modos, una plaga menos virulenta que la del chancro rojo, un temible hongo, también de origen americano -se dice que lo trajeron a Europa los soldados estadounidenses, en 1944, alojado en las cajas de madera de la munición-, que está obligando a abatir muchos de los cerca de 42.000 ejemplares del Canal del Midi, que va de Toulouse a Sète (Francia),
catalogado como patrimonio de la humanidad. Como ya ocurrió con la filoxera en la segunda mitad del siglo XIX, Hernández no descarta que este hongo acabe saltando la frontera, de manera que lo más sensato parece ir sustituyendo progresivamente las especies.
     "En Barcelona, a partir de 1992, se plantó masivamente. Ahora se va haciendo este trabajo de manera mucho más progresiva, aprovechando las grandes obras de infraestructura, como la línea 9 o las obras del AVE. Somos conscientes de que el cambio de arbolado produce una afectación visual importante". En ese estrecho margen entre lo que conviene desde el punto de vista urbanístico, medioambiental y sanitario, y el valor que los humanos damos al árbol es donde se mueve el equipo municipal de Espais Verds. Ahora que el almez prácticamente ya ha alcanzado su 15% de oro, nuevas especies van a tomar el relevo en la ciudad: las que le van a la zaga, todavía sin embargo a notable distancia, son la acacia del Japón (9.102 ejemplares), la tipuana (6.427), el álamo blanco (6.335) y el Brachychiton (5.862). "El criterio para elegir uno u otro de estos árboles se basa en la anchura de las aceras y la altura de los edificios circundantes, en dar siempre con especies bien adaptadas que exijan pocos recursos hídricos y en potenciar ornamentalmente las floraciones, especialmente en las esquinas", remata Hernández.
     Acabamos hablando de las excepciones: los tilos de la Rambla de Catalunya, las encinas de la Diagonal y de la plaza de Catalunya. "No son, desde luego, las mejores especies. El tilo se da mejor en lugares más fríos y la encina, que se adapta muy bien, es de hoja perenne y nosotros preferimos por lo general la caduca, porque arrastra el polvo y en invierno deja libre la insolación de las fachadas. Pero los árboles, ya decíamos, tienen un valor sentimental y patrimonial importante: no cabe pensar en la Rambla de Catalunya sin tilos o en la plaza de Catalunya sin encinas. Ni, por supuesto, en La Rambla sin plátanos".
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lunes, 18 de septiembre de 2017

SANTIAGO DELGADO
Un tejo en las merindades



Dicen que, en el Juicio Final,
a todos cuantos sepan
el nombre de cien árboles,
habrán de absolverlos para la eternidad.
A mí, desde hoy,
me queda un nombre menos.
Aprendí el tejo.
Estaba en el antemuro interno
de la ermita parroquial
de Quintanilla del Rebollar,
allá en el Alto Burgos,
cercano a los Montes Cantábricos.
Junto a la cancela
que limita el pequeño altozano,
sobre el que se erige la ermita,
allí se erguía, grave y enhiesto;
más orondo que un ciprés,
y más adusto que un roble o un pinsapo,
majestuosamente serio, el tejo.
Los antiguos griegos lo creyeron eterno,
y junto a él ubicaban sus tumbas,
de lápidas y epitafios.
Una voz amiga me lo señaló.
Guardián del sacro lugar,
y del cementerio aledaño,
me pareció apropiada
compañía para todo
lo que la sobria ermita encerraba:
las santas imágenes sagradas
y los pocos restos humanos
que allí descansan.
Qué bien plantado lo encontré,
al tejo… con su doble presencia,
sacra y profana.
El tejo, de hermosa estampa.
El tejo, que me prestó su imagen
para que la uniera a su palabra.
Un nombre de árbol, apenas nada;
pero mucho para mí,
que despertaba del sueño leve
de ignorar que ignoraba
la existencia del tejo,
en tanto que árbol,
y en tanto que palabra.
Información: 
https://poemastejo.wordpress.com
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viernes, 15 de septiembre de 2017

PRZEMYSŁAW KRUK (Polonia)
Fotógrafo

       
     "Para captar el auténtico corazón del otoño, visité el paseo de arces de Złoty Potok en Polonia,  es un lugar realmente encantador.
     Está situado en la región del “Jura” (la tierra entre Cracovia y Czestochowa), entre rocas calcáreas y hermosos bosques. Anteriormente frecuentaban este camino coches de caballos. Me enamoré del lugar hace 8 años. Ahora vengo a menudo cada otoño, pero normalmente no hay buenas condiciones para fotografiarlo, sólo ocurre cada 2, 3 o 4 años.
     Los arces pierden las hojas muy rápido, y por eso tengo que sacar las fotos a contrarreloj. Sin embargo, si encuentras buen tiempo, los colores y la neblina lo hacen mágico. Aquí os presento varias fotos mías de este momento en el que todo fue perfecto: el clima, la luz y el tiempo."
dice el maestro...

 
 
 
 
 
 
 
 
En google maps
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martes, 12 de septiembre de 2017

LUC JACQUET Y FRACIS HALLÉ
Il était une fôret / Érase un bosque



Sinopsis

Es la primera vez que una selva tropical nace ante nuestros ojos. Del primer impulso al florecimiento de los árboles gigantes, de la cubierta a través del desarrollo de los vínculos ocultos entre las plantas y los animales, no son menos de siete siglos los que pasarán ante nuestros ojos. Durante años, Luc Jacquet filmó la naturaleza, para excitar y sorprender a la audiencia a través de historias únicas y emocionantes. Su encuentro con el botánico Francis Halle dio a luz esta película histórica acerca de los últimos grandes bosques primarios de los trópicos, con mensaje, poesía y magia visual. "Fue un bosque" bucea excepcionalmente en este mundo salvaje que permaneció en su estado original, en perfecto equilibrio, en el que cada organismo -desde el más pequeño hasta el más grande- conecta a todos los demás, desempeña un papel fundamental.
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sábado, 9 de septiembre de 2017

ANGEL OAK TREE, (Quercus virginiana)
John's Island, Carolina del Sur - EE.UU.

La ciudad de Charleston protegió en un parque público de la isla de John, al gran roble "Ángel", que es, definitivamente, un especimen impresionante. Según los visitantes se experimenta una gran calma bajo la sombra de este majestuoso coloso. El pasado se vuelve presente siguiendo la tortuosa dirección de las ramas que llegan a apoyarse en el suelo para después levantarse como nuevos árboles. Una pregunta que la gente siempre se hace… ¿qué edad tiene? No se puede saber con seguridad, quizás esté por su segundo milenio. El tronco mide 8,5 m de cuerda, tiene 20 m de altura y cubre una superficie de 1600 m2. Algunos cimales se han sujetado con cables y apoyos para preservar su estructura. El nombre le viene dado porque la finca perteneció a Martha y Justus Angel, antiguo esclavista. Ha sobrevivido a huracanes -Hugo, 1989- y a madereros. Esperemos que viva muchos siglos para que mucha más gente lo contemple y disfrute bajo su sombra.
 
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miércoles, 6 de septiembre de 2017

PEDRO TRAPIELLO, en el Diario de León
Míralo bien

     El pasmo vegetal de estos montes y de la Europa toda se llama tejo, el abuelísimo de todos los árboles. Hasta cuatro mil años llega a vivir esa catedral enramada si se lo permite el hacha o el fuego; de todo lo demás ya se defiende él a las mil maravillas: al sol le reta, del hielo se mofa, el tiempo ignora y no quiere ver demasiado cerca a sus hijos, así que le pone trampa a su semilla, que sólo puede germinar si ácidos gástricos le corroen el blindaje, es decir, que necesariamente ha de comérserla algún bicho o pájaro para perder la camisa en sus tripas y así cagarla bien lejos, que no siempre, pues también hace bosquete, tejedo, teixido, teijeira; si dejara que las semillas le nacieran justo al lado, los hijos le comerían por las patas, como les comen los ojos a los que crían cuervos. Sólo el tejo solitario aspira a cumplir milenios. Listo el tío. Y se tira al monte y a lo abrupto o le ponen de plantón a velar atrios y cementerios donde, por estar a sus anchas, también suele medrar arbolando el moño, pinando la figura o, a falta de laurel, perdiendo cuerpo en los ramoneos benditos del día de Ramos.
Foto de Teresa López, Braña de los Tejos
     Lo que más me fascina del tejo es que, al cumplir algunos siglos, amorcilla y retuerce los pliegues de su tronco hasta parecer una gavilla de boas. Qué dibujos. Qué arbol. Y qué madera veteada (cocida en cal, pasa por ébano).
     Debería estar muy penado que los talen, los quemen o los pisoteen porque el puto tendido tenía que pasar por allí. Los poquísimos que quedan son los últimos de estas filipinas perdidas. Ahora les urbanizan poniéndoles a desfilar como setos pirulones o les dan rincón en un chalet, como al mastín, que es gente tan de montaña como ese tejo original que sólo resiste encastillado en puertos, brañas o peñas calvas donde sólo el rayo pueda alcanzarle, pues de lo demás poco se fía (como para fiarse; todos los tejos que hubo a mano en las montañas leonesas se fueron talando desde hace siglos para quemarlos en fraguas y cocinas porque su brasa era antracita… o para agenciarse vigas, mangos, cruces o chavetas… pobre tejo). Y ahora que ya te presenté a mi amigo, mañana te presento aquí a otro que nos llevará a verlos de verdad.
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domingo, 3 de septiembre de 2017

CSIC
¿Qué es el decaimiento forestal?

El aumento en la intensidad de las sequías durante las últimas décadas debido al cambio climático está sometiendo a muchas especies a una enorme presión adaptativa que está repercutiendo negativamente en la salud de los bosques y se ha manifestado en eventos masivos de pérdida de vigor de árboles, defoliación y muerte en todo el mundo (Allen et al., 2010).
En el caso concreto del Mediterráneo, sus condiciones de sequía estival se han visto acentuadas por el cambio climático en las últimas décadas, y especies tan adaptadas y resilientes a las condiciones de sequía como es el caso de la encina (Quercus ilex L.) están experimentando un aumento en la tasa de defoliación y mortalidad no registrado anteriormente (Lloret et al., 2004; Carnicer et al., 2011).
Aún tenemos muy pocos datos sobre la magnitud de este decaimiento de encinar en la península ibérica. Es necesario y urgente el desarrollo de un diagnóstico sólido sobre el estado de salud tanto fisiológico como ecológico de los encinares peninsulares que nos permita entender los mecanismos de vulnerabilidad temprana ante eventos de sequía extremos en todo su gradiente de distribución peninsular.
Algunos ejemplos de encinares que muestren signos de decaimiento se pueden observar en las siguientes imágenes.


Efectos del decaimiento de encinar

Debido a la relevancia de los encinares en la península ibérica, donde ocupan una extensión de aproximadamente 5 millones de hectáreas (Rodá et al., 2009; Campos et al., 2013) y son una fuente de recursos importante por su aprovechamiento agrosilvopastoral intensivo ya desde la época de dominación romana (López-Sáez et al., 2008; Campos et al., 2013), la pérdida de vigor y desaparición de estos bosques podría tener, desde el punto de vista cultural y económico, un enorme impacto. Este decaimiento, además, está produciendo cambios visibles en nuestro paisaje, comprometiendo la capacidad de nuestros bosques de conservar su diversidad y en concreto la riqueza de la fauna que lo habita.
      La disminución de la salud y el aumento de la incidencia del decaimiento en encinas pueden, además, ejercer un daño irreversible sobre la capacidad de estos sistemas de proveer otros servicios ecosistémicos clave, como la capacidad de mitigación del cambio climático (mediante su capacidad de sumidero de carbono a largo plazo) o la capacidad de retención de nutrientes clave para la vida, como el Nitrógeno (N), que de otra manera pueden ser emitidos a la atmósfera en forma de potentes gases de efecto invernadero (por ejemplo N2O) o lixiviados, con efectos negativos sobre los suelos y/o el equilibrio de los ecosistemas acuáticos en las cuencas hidrográficas.
En este contexto, algunos trabajos pioneros han mostrado cómo el decaimiento puede afectar substancialmente tanto a la estructura y diversidad de las comunidades microbianas del suelo (Curiel Yuste et al., 2012; Lloret et al., 2015), responsables de una gran parte de las emisiones totales de CO2 de los ecosistemas terrestres, como a las emisiones totales de CO2 del suelo (Barba et al., 2013). Ya que la respiración del suelo es el segundo mayor flujo de CO2 terrestre (75 a 100 Pg de emisiones de C cada año) y supone una contribución de un orden de magnitud más grande que el total de emisiones de CO2 fruto de la quema de combustibles fósiles (IPCC, 2007), pequeños cambios en la respiración del suelo inducidos por decaimiento pueden traducirse en aumentos substanciales de las emisiones de gas invernadero a la atmósfera, lo que a su vez, se puede traducir en un aumento del efecto invernadero causado por la acumulación de CO2 en la atmósfera.

Causas del decaimiento del encinar en la Península Ibérica

El decaimiento de las encinas no tiene una única causa sino que existen diferentes agentes que interactuan. Sin embargo, desconocemos el modo en que los múltiples agentes implicados en el decaimiento interactúan, determinando los patrones de asignación de recursos y salud, y cómo estas relaciones se ven afectadas por las tendencias climáticas, la posición geográfica o el tipo de manejo.
Por ejemplo, si bien existen teorías sólidas que describen las posibles causas fisiológicas implicadas en la pérdida de salud de la vegetación ante el incremento de las sequías (privación de carbono y/o insuficiencia hidraulica; ver por ejemplo Mc Dowell et al., 2011) nuestra comprensión de los mecanismos que conectan las interacciones bióticas entre las encinas y otros organismos del ecosistema, como los micoorganismos con el funcionamiento del ecosistema, son todavía muy limitados.
En este contexto, en encinares del Sur (Andalucía; Consejería de Medioamniente de la Junta de Andalucía) y Suroeste (Extremadura; Corcobado et al., 2013) de la península ibérica se está observando que una causa importante del decaimiento responde a que los efectos de la sequía sobre la fisiología y salud de las encinas está predisponiendo a esta especie al ataque de patógenos como Phytophtora cinnamoni o Pythium spiculum. Sin embargo, en algunas zonas en el Noreste de la península parece que la causa directa del decaimiento de las encinas es el efecto de la sequía sobre su fisiología, lo que lleva a la pérdida de vigor y su eventual muerte (Camarero et al., 2014). En este contexto, también parece que el grado de manejo al que los encinares han sido históricamente sometidos pueden afectar enormemente a la salud y nivel de vulnerabilidad de los encinares ante el aumento de las sequía al cambio climático. Todos estos estudios señalan la necesidad de tener en cuenta el manejo histórico para entender el comportamiento actual de los encinares.

Bibliografía
    •    Allen CD, et al. (2010) Forest Ecology and Management 259(4):660-684.

    •    Barba, J., et al. (2013) Forest Ecology and Management 306, 79-87.

    •    Camarero, J.J., et al. (2014) Ecosistemas 23(2): 73-81.

    •    Campos, P., Huntsinger, L., Oviedo, J.L., Díaz, M., Starrs, P., Standiford, R.B. y Montero, G. (eds.). (2013). Mediterranean Oak Woodland Working Landscapes: Dehesas of Spain and Ranchlans of California. Springer, New York.

    •    Carnicer J, et al. (2011) PNAS 108: 1474-1478.

    •    Consejería de Medioambiente, Junta de Andalucía. (2007). Procesos de Decaimiento Forestal (la Seca) – Situación del Conocimiento 2000 – 2007: Conclusiones Ias Jornadas sobre Decaimiento 2007

    •    Curiel Yuste, J.,et al. (2012) Ecology and Evolution 2, 3016-3031.

    •    Curiel Yuste J, et al. (2014)  Soil Biology and Biochemistry 69: 223-233.

    •    IPCC 2007. Climate Change (2007): The Physical Science Basis. Contribution of Working Group I to the Fourth Assessment Reportof the Intergovernmental Panel on Climate Change, edited by S. Solomon et al., Cambridge Univ. Press, Cambridge, U. K.

    •    Lloret, F., Siscart, D., Dalmases, C., (2004) Global Change Biology 10, 2092-2099.

    •    Lloret F, Mattana S & Curiel Yuste J (2015). FEMS Microbiology Ecology DOI: http://dx.doi.org/10.1093/femsec/fiu014

    •    López-Saéz, López, P., López, L., Cerrillo, E., González, A. y Prada, A. (2008). Revista de Estudios Extremeños 40: 493-509.

    •    McDowell, N.G. (2011). Plant Physiology 155, 1051-1059.

    •    Rodá, F., Vayreda, J. & Ninyerola, M. (2009). Encinares de Quercus ilex y Quercus rotundifolia. En Bases ecológicas preliminares para la conservación de los tipos de hábitat de interés comunitario en España. Dirección General de Medio Natural y Política Forestal, Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, Madrid.

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miércoles, 30 de agosto de 2017

MIKE SHANAHAN (BBC Earth) 
 La increíble historia del árbol que más ha influido en la historia de la humanidad
Las higueras están presentes más que ninguna otra especie vegetal en la historia de la humanidad (Foto Almany).
Hace más de 2.000 años le cortaron una rama a un árbol importante. La orden la dio Ashoka El Grande, emperador de India, y se dice que fue bajo este mismo árbol que Buda alcanzó la iluminación. Ashoka le otorgó estatus de realeza a la rama, y la plantó en un vaso de oro sólido.
Esta historia, basada en el poema épico el Maja-vansha ("El gran linaje"), gira en torno a una especie de higuera que los científicos llaman Ficus religiosa.
Sin embargo, esta no es la única especie de ficus. Hay más de 750 tipos, y ninguna planta ha influido tanto en la imaginación en el transcurso de la historia.

Raíces aéreas
La mayoría de los ficus entierra sus raíces bajo la superficie, pero el higo estrangulador y sus similares presume de ellas mostrándolas al público.
Los higos estranguladores son plantas extraordinarias que crecen de semillas que sueltan las aves y otros animales en lo alto de otros árboles.
El higo es alimento de muchos animales (Foto Almany)

Escudo de Barbados
Escudo de Indonesia
Desde ahí lanzan sus raíces aéreas que van haciéndose más gruesas, hasta cubrir al árbol que les ha servido de anfitrión. Algunas veces, se transforman en una suerte de mallas vivientes, con un tamaño colosal, que llegan a ahogar y matar al árbol que han invadido. Dos países tienen higos estranguladores como parte de sus escudos de armas. Uno es Indonesia, donde el árbol simboliza la unidad dentro de la diversidad, mientras que sus raíces colgando representan las numerosas islas que componen la nación.
Y el otro es Barbados, que debe su nombre a la imagen que vio el explorador portugués Pedro a Campos, cuando su barco llegó a la isla en 1536. El marino encontró muchos higos estranguladores que crecían a lo largo de la costa, del tipo llamado Ficus citrifolia. Eran masas de raíces marrones y rojizas colgando de las ramas de los árboles, como mechones de pelo enmarañados. Por eso a Campos nombró la isla de Los Barbados ("los barbudos").

Testigo de la historia
Photo Darma CC 2.0
Sin embargo, los higos estranguladores ya habían conquistado la mente humana desde hacía mucho antes. Budistas, hinduistas y jainistas han venerado esta especie durante más de dos milenios.

El mismo árbol aparece en los himnos de batalla cantados por el pueblo védico hace 3.500 años. Y, 1.500 años antes, apareció en los mitos y el arte de la civilización del Valle del Indo.

En algunos casos se presentan en historias de ficción, folclore y ritos de fertilidad.
El más notorio es el baniano indio (Ficus benghalensis), un árbol tan grande que de lejos puede parecer un pequeño bosque.
Se dice que un baniano en Uttar Pradesh es inmortal.
Al sur de ese país, en Andhra Pradesh, otro ejemplar surgió donde una mujer se arrojó a la hoguera funeraria de su esposo y murió. Ese árbol puede proveer refugio a 20.000 personas.

Alimento indispensable
Los higos están cargados de fibra, vitaminas y minerales.
Los primeros europeos que disfrutaron de la sombra de un baniano fueron Alejandro Magno y sus soldados, quienes llegaron a la India en 326 a. C.
Sus historias de este árbol pronto alcanzaron al filósofo griego Teofrasto, el fundador de la botánica moderna. Teofrasto había estado estudiando la higuera comestible, Ficus carica, y vio que insectos diminutos entraban o salían de los higos.
Pasarían más de 2.000 años antes de que los científicos se dieran cuenta que cada especie ficus tiene sus propias avispas polinizadoras. Del mismo modo, cada especie de avispa de higuera sólo puede poner sus huevos en las flores de sus higos compañeros. Esta relación comenzó hace más de 80 millones de años y ha moldeado el mundo desde entonces.

Comida todo el año
Las especies de ficus deben producir higos durante todo el año, para asegurar que sus avispas polinizadoras sobrevivan. Esta es una gran noticia para los animales que comen frutas, que de otro modo tendrían dificultades para encontrar comida durante gran parte del año.
De hecho, los higos sostienen más especies de vida silvestre que cualquier otro tipo de fruta.
Hay más de 1.200 especies que comen higos, incluyendo una décima parte de todas las aves del mundo, casi todos los murciélagos de frutas conocidos y decenas de especies de primates.
Por ello, los ecologistas opinan que si esta especie desaparece, todo lo demás colapsaría.
Los higos no solo alimentan a los animales. Para algunos, la presencia durante todo el año de higos maduros, habría ayudado a sostener a nuestros primeros antepasados.
Incluso, dicen que los higos de alta energía, estarían relacionados con el desarrollo de cerebros más grandes en nuestros predecesores.
El baniano puede alcanzar proporciones impresionantes. (Foto August Muench CC 2.0)

También hay una teoría que sugiere que nuestras manos evolucionaron como herramientas para evaluar cuáles higos son suaves, y por lo tanto dulces y ricos en energía.

Domesticadas
Las especies de ficus se encuentran entre las primeras plantas domesticadas, hace varios miles de años.
Los antiguos egipcios se apoderaron de una especie llamada Ficus sycomorus, cuyas avispas polinizadoras estaban extintas localmente o nunca habían llegado al lugar.
Esto les impediría producir una sola higuera madura.
Pero gracias a un golpe de suerte o de ingenio, los agricultores desarrollaron un método para engañar al árbol y así madurar sus higos, sacándoles un tajo con un cuchillo.
En poco tiempo, los higos eran un pilar de la agricultura egipcia.
Los agricultores incluso entrenaron monos para trepar árboles y cosecharlos.

Creencias
Los faraones llevaron higos secos a sus tumbas, para alimentar sus almas durante el viaje a la otra vida. Creían que la diosa madre Hathor emergería de una higuera mítica, para darles la bienvenida al cielo.
Un puente hecho de raíces de dos árboles de higo de Ficus elastica. (Foto Aditi Verma)

El rey Nabucodonosor II los plantó Ficus carica en los jardines colgantes de Babilonia. El rey Salomón, de Israel, los alabó con canciones. Los antiguos griegos y romanos dijeron que los higos eran un regalo del cielo.
Su atractivo quizás se deba a otro atributo crucial. Aparte de ser dulce y sabrosos, también contienen fibra, vitaminas y minerales. Un ejemplo famoso del poder sanador de los higos aparece reseñado en la Biblia. Ezequías, rey de Judá, estaba al borde de la muerte con una plaga de furúnculos, pero logró recuperarse después que sus sirvientes aplicaron a su piel una suerte de pasta hecha con higos picados. Los medicamentos desarrollados durante milenios en todo el trópico han utilizado no solo el fruto, sino su corteza, hojas, raíces y el látex que desprende.

Ocultando ruinas
Los árboles de higos también han ocultado ruinas de antiguas civilizaciones.
Por ejemplo, las grandes ciudades de la civilización del Valle del Indo se multiplicaron entre 3300 y 1500 a.c., luego desaparecieron de la historia hasta 1827, cuando un desertor de la Compañía de las Indias Orientales, llamado Charles Masson, se topó con ellas.
En ese momento, gigantescos árboles estranguladores dominaban el paisaje, y las ruinas sobresalían de misteriosos montículos.

El colapso de esta civilización se debió a una prolongada sequía, y lo mismo ocurrió con las pirámides mayas de Tikal, en Guatemala.
En Krakatoa, la vida quedó erradicada de la isla en 1883, luego de la erupción del volcán. Los higos fueron excelentes vehículos para estimular la formación de las áreas boscosas nuevamente.
Basándose en esto, los científicos están replicando este efecto a lo largo del trópico, plantando higueras para acelerar la regeneración de la selva tropical en áreas donde se han perdido árboles debido a la tala.

Contra el cambio climático
La capacidad de las higueras para regenerar la vegetación, no es el único elemento que permite combatir el cambio climático.
En el noreste de India, la gente estimula a las raíces de los higos para que crucen los ríos, y así formar puentes naturales para cuando llegan las temporadas de crecidas, las cuales suelen cobrar vidas.
En Etiopía, los higuerones están ayudando a los agricultores a adaptarse a la sequía, proporcionando sombra vital a los cultivos y forraje para las cabras.
Estos dos enfoques también pueden aplicarse en otros lugares donde se experimentan condiciones extremas.
La larga historia de 80 millones de años de las higueras, es un recordatorio de que nosotros somos los que llegamos los últimos a poblar la Tierra.
Sin duda, nuestro futuro estará más seguro si incluimos estos árboles en nuestros planes.
Lee la historia original en inglés en BBC Earth
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domingo, 27 de agosto de 2017

MUNDO CALATO
pinchar... Documental

Mundo Calato es el primer proyecto Aero-Visual de esta serie de películas que pretende dar a conocer el Mundo y con él su valor, su belleza, su energía, su fuerza, la importancia de la pachamama para que ésta pueda ser y sea respetada con sabiduría y conciencia.
Lugares como los manglares, la barrera de coral, los bosques primarios, las selvas tropicales, las altas montañas cubiertas de nieve que alimentan nuestros ríos con el agua que beberemos mañana... son algunos ejemplos del por qué debemos ver y saber que la tierra es un SER VIVO en el que habitamos y al que estamos dañando.
La meta es concienciar a las personas tras un duro trabajo de expedición por los lugares más bellos y salvajes del mundo...  esperemos que dé resultado.
Calato significa en lengua quechua “desnudo” y así se pretende dar a conocer este mundo, tal y como es, tal y como venimos al mundo.
MundoCalato es un proyecto Aerovisual autofinanciado y hecho con todo el amor por el mundo hacia Pachamama.
La primera etapa del proyecto es parte de América Latina comenzando en el sureste de México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.
Disfrute MundoCalato… disfrute del mundo en el que vivimos.
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jueves, 24 de agosto de 2017

CHANG MARÍN (Panamá, 1922-2013)
Décima al Limón
Del libro: Cantadera, 130 décimas para cantar, 1995


De las frutas del solar
no hay una como el limón
que tenga la condición
de lucir y de curar.
Muy buena para aplacar
la sed dura y rigurosa.
La limonada sabrosa,
hecha de azúcar o miel
que penetra hasta la piel,
con su frescura aromosa.

Su blanca flor de azahar
llena el patio de ternura,
en las noches más oscuras
cuando comienza a florear.
Las frutas, al madurar,
con su amarillo esplendor,
entre el frondoso, verdor,
parecen soles chiquitos.
Palo de limón viejito.
perfumado y paridor.

Es su hoja medicina;
su jugo, desinfectante;
también sirve de purgante,
y contiene vitamina.
El limón es una mina
sí se le sabe cuidar;
al niño se debe dar,
a la mujer, al anciano.
Debe estar siempre a la mano,
en casa, nunca faltar.

Se usa como alimento,
también en la dulcería;
una buena chicha fría
de limón es un contento,
Y les repito: no es un cuento
sirve en cualquier situación
para bajar la presión,
y hasta para echarse un trago.
Por eso un verso le hago
a la fruta del limón.
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