31 julio 2026

OLIVO DE LA ERA DE LA ZARZA, en Castillo de Locubín, Jaén

Fotos: Antonio García Prats

El Olivo de la Era de la Zarza destaca por su forma y por su edad. Es un ejemplar monumental y emblemático de la Sierra Sur jiennense, de interés cultural, una verdadera joya de la naturaleza y la historia. Se encuentra ubicado en la tranquila localidad de Castillo de Locubín, en la provincia de Jaén, España, junto a la carretera que enlaza Castillo de Locubín con la N-432, en cuyos márgenes crecen juncos (Juncus sp.), tarajes (Tamarix sp.) y chopos (Populus nigra). Se cree que tiene más de 1500 años de antigüedad y ha sido declarado como Árbol Monumental y figura en el inventario de árboles y arboledas singulares de Andalucía, y en el libro correspondiente editado por la Consejería de Medio Ambiente por la Junta de Andalucía.
     Es un portentoso ejemplar con una base de 6 m. que parece proceder de tres pies fusionados que se separan a 40 cm del suelo en diferentes direcciones, con perímetros que alcanzan los 2 m. Las tres potentes ramas crecen: una al norte, otra al sur y la tercera casi vertical. Su copa es amplia e irregular, también muy densa que produce gran cantidad de fruto, siendo un icono del paisaje olivarero de la zona. Se diría que en determinado momento de la historia del árbol, al igual que el olivo de Fuentebuena, el hombre les dejó libertad de crecimiento aumentando considerablemente su tamaño.
     Es uno de esos árboles vive en el paraje de La Meloja, al que los vecinos lo conocen como “el olivo milenario”. No hay placa oficial ni centro de interpretación. Solo un árbol enorme, una finca de labor y la carretera comarcal que pasa a su lado. El resto de la vegetación que se observa en el entorno está constituida únicamente por olivos, de tamaño y edad considerablemente menores a la del descrito.

  • Junto a la carretera del Polígono Industrial, pasado éste, en la Era de la Zarza.
  • Es Árbol Singular por la Junta de Andalucía.
  • Se le ha llegado a coger más de 700 kilos de aceituna.
  • Es de la especie Olea europaea var. europaea.
  • Se desarrolla sobre una peana de 6 metros de contorno, que a 30 centímetros del suelo se divide en tres potentes ramas, de perímetros que rondan los 2 metros y que crecen en diferentes direcciones: una al norte, otra al sur y la tercera es casi vertical..

 ARACTERÍSTICAS MORFOLÓGICAS:
- Altura total: 10,00 m
- Altura del fuste: 0,30 m
- Perímetro (a 0,25 m): 6,00 m
- Perímetro en la base: 9,30 m
- Diámetro de copa: dirección N-S: 15,50 m. Dirección E-W: 13,80 m
- Proyección de la copa: 168,00 m2

COORDENADAS GEOGRÁFICAS:
Latitud 37°31\'36.30"N. Longitud 3°57\'34.57"O

 
Información:
https://www.variedadesdeolivo.com/vivero_planta_de_olivo/433/zarza/
https://www.olearum.es/det_olivos_monumentales.php?id=22&primero=35
http://paisajesdeandaluciaoriental.blogspot.com/2019/12/castillo-de-locubin-y-sus-olivos.html
https://gavin.es/olivo-milenario-de-la-era-de-la-zarza/  
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28 julio 2026

MIGUEL PAZ CABANAS, en "Diario de León" 
El país de los tejos

Tres años después de que los médicos me dijeran que nunca podría volver a subir un monte, decidí probar suerte: acabé derrengado, pero llegué al sitio. Supongo que mereció la pena.

A la salida de Rioscuro, camino de Los Bayos, hay un desvío que te permite internarte en un bosque que, como dictan los cánones, se va haciendo impenetrable. Tiene un prestigio razonable, porque en él se hallan varios de los tejos más antiguos de Europa Occidental. Llegar allí, sin embargo, no es sencillo, pues las indicaciones desaparecen a mitad de trayecto. A partir de ahí puedes extraviarte fácilmente, convertido en un druida loco o en un dominguero enajenado y quejumbroso. Salvo que, como a nosotros, se te aparezca la Virgen.
     La Virgen, en realidad, tenía el aspecto de un minero retirado que lleva por nombre Luis Martínez. Es propietario de un refugio donde ofrece pan, vino y aliento. Es también aficionado al tiro con arco y ha escrito un maravilloso libro de botánica. Si, como era mi caso, detecta que nunca llegarás por tus propios medios, es posible que te acompañe personalmente: creo que hay cientos de personas que han conseguido ver esos árboles milenarios solo gracias a él.
     Es difícil describir ese bosque sin emocionarte profundamente. Es un espacio lento y fabuloso, como aquellos que nombraran en sus sueños los hermanos Grimm: a primera hora de la mañana, hay una luz transparente hecha de pequeños cristales helados; más tarde, esa misma luz hace pensar en muchachas brillando débilmente en medio de la oscuridad. Las cuestas son exigentes y los árboles amenazadores; el corazón se te sale de la boca. Así era para mí, aunque a mi alrededor los demás, bastón en mano, ascendían con soltura. La temperatura bajaba y el terreno se volvía resbaladizo. Súbitamente, sin aviso previo, aparecen los tejos.
     No son muchos, pero su aspecto, tortuoso y formidable, te deja sin palabras. Llevan allí mil años, piensas, y aunque los Rolling Stones no les andan a la zaga, su presencia tiene algo de leyenda murmurada: hombres que combatieron a sus pies, criaturas trasfiguradas, hogueras de llamas pavorosas. Uno de ellos, el más grande, está totalmente hueco y su tamaño te deja meterte en su interior. Cuando alzas los ojos hacia arriba observas un destello que, seguramente, se parece a esa luz que, en el último suspiro, deben ver los moribundos.
     En el corral de mi casa hay plantado un tejo, obsequio de unos amigos por no bañarme antes de tiempo en las aguas del río Leteo. Eso fue hace tiempo. A veces me veo en esa montaña con los pulmones a punto de estallar, las piernas temblando como las de un niño y pienso que mi tumba debería estar al lado de ese tejo que me mira muchas tardes con ironía.

Lo hemos leído aquí 

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25 julio 2026

Del monte a la casa, la memoria del bosque

ARMAND PAZ RICO, en Facebook
La ebanistería

Perdida la importación, a principios del XX, de la "madera de mobila" (Pinus sps.) expedida desde Mobile (Alabama, USA) los ebanistas de València, los mayores importadores durante dos siglos de mobila en España, hubieron de adaptarse a maderas locales.
     De los pinos peninsulares el más resistente, e inconfundible, por su veteado bicolor, es Pinus nigra subsp. salzmanii. Las líneas oscuras, madera de verano, de poro estrecho, y ricas en lignina, le dan resistencia mecánica y durabilidad.
     La gran diferencia del tamaño del poro se debe al clima mediterráneo, que restringe el crecimiento estival por falta de humedad. Sin embargo el grosor relativo de esos anillos indica una situación idónea para esta especie de media montaña, adaptada a la sequía ligera y al frío invernal.
     En resumen: este dibujo es típico del pino negro de la Serranía de Cuenca; el del Pirineo o de Cazorla tienen el color menos contrastado.
La foto muestra una puerta, hecha al viejo estilo, gruesa y maciza, de Cullera (València) lo que es una féliz casualidad: aquí desemboca el río Júcar, por el que bajaba, hasta los años 40 del siglo XX, la madera de estos pinos, desde Cuenca. De aquí, en barcos de cabotaje se reexpedía a València, que a su vez recibía directamente desde Teruel por su río, el Túria, el pino silvestre (Pinus sylvestris), madera más fina y color uniforme, pero de menor valor y durabilidad.
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22 julio 2026

Premio AEMO 2009, olivera La Morruda

De ValenciaBonita
La Morruda, una impresionante olivera de aproximadamente 1500 años

 
Dentro del término municipal de Segorbe (Castellón), y en pleno Parque Natural de la Sierra Calderona -además de estar dentro de la llamada ruta de las Masías-, se encuentra una de las joyas naturales más importantes de la Comunitat Valenciana, un olivo milenario que ha sobrevivido al paso del tiempo, los humanos y otros factores.
     Se trata de la Morruda, una olivera de la que aseguran que tiene una edad aproximada de 1500 años y que es propiedad de los Hnos. Cortés. Esta joya se encuentra situada en el Mas de Ferrer o Masía Ferrer, bajo las coordenadas de Google Maps 39.770076, -0.459755, siendo rehabilitada y recuperada en abril de 1995.
     Se cuenta que antiguamente, esta olivera, era mucho más grande de lo que es ahora, pero que, con el paso del tiempo, las podas han mermado su altura y envergadura hasta los casi 8 metros de altura desde el suelo hasta la punta de la copa, los casi 15 metros de diámetro de la copa o los casi 7 metros de perímetro del tronco.
     Un curioso texto junto a la olivera, apenas legible, nos sugiere la historia vivida y el respeto que a lo largo de los años han tenido nuestros antepasados por este gran árbol milenario, testigo mudo de los siglos pasados.
     Mis primeros recuerdos quieren ser romanos, aunque mi niñez ya fue visigoda y, muy pronto, mora. Por aquí pasó Jaume I camino de la conquista de Valencia.
     He visto pasar siglos de la historia de los humanos, con sus alegrías y penas. Y, generación tras generación, todos me han cuidado por considerarme el padre de todos sus olivos.
     Como dice uno de mis más antiguos amigos, un anciano que me visita cada día: “es ahí donde uno descansa tranquilo a pensar como antes, con el alma y sin mirar atrás”.

     El olivo es uno de los árboles que mejor representan el carácter mediterráneo. Duros donde los haya, adaptándose a las condiciones más adversas. Resistiendo durante milenios las sequías, los inviernos, las podas, muchas veces aberrantes, otras comedidas, y en ocasiones, deben sobrevivir al abandono. Estas vivencias van forjando un tronco mas bien corto, y habitualmente retorcido y grueso que es característico de la especie.
     El cultivo del olivo se pierde en el tiempo, podemos encontrar multitud de variedades adaptadas a las condiciones climáticas y edáficas mas diversas. Árbol útil por su leña, por sus frutos encurtidos, pero sobretodo, debemos considerar el aceite de oliva un ingrediente fundamental en la dieta mediterránea.
     En 2008, La Morruda fue reconocida como el mejor olivo monumental de España por la Asociación Española de Municipios del Olivo. El excelente estado de conservación de este olivo milenario es fruto de los buenos cuidados que ha recibido este ejemplar durante toda su vida. Es un árbol muy conocido y muy apreciado por los segorbinos, lo que garantiza la supervivencia de esta joya de la Sierra Calderona.
foto de Pavel Trousil
foto de Emilio Sáez Soto
foto de Susana Vázquez

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19 julio 2026