Un árbol poco común da fruto y se espera obtener semillas
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"Quién hubiera dicho que estos poemas de otros iban a ser míos, después de todo hay hombres que no fui y sin embargo quise ser, si no por una vida al menos por un rato..." Mario Benedetti. A los amantes de los árboles,... localización, poesía, cuentos/leyendas, etc.
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Un galardón para un proyecto autofinanciadoEL RIMU Y EL KAKAPO, NUEVA ZELANDA
Hoy hablaremos del Rimu, Dacrydium cupressinum, una conífera perennifolia endémica de Nueva Zelanda que tiene una influencia directa en el ritmo reproductor del Kakapo, el loro no volador de Nueva Zelanda. El árbol rimu produce una cosecha masiva de bayas rojas cada dos a cuatro años. Cuando esto ocurre (hecho conocido como mast year), el kakapo entra en su propio ciclo de apareamiento. Los machos trepan a la copa de estos árboles utilizando sus fuertes patas y emiten llamados que se oyen a kilómetros a la redonda para atraer a las hembras. Para las hembras de kakapo, las bayas del rimu son un
"superalimento" indispensable, ya que son muy ricas en calcio y vitamina D3. Hasta 2015 la comunidad científica creía que esta vitamina sólo existía en los animales, que las plantas no podían sintetizarla. El valor nutricional de este fruto es lo que les proporciona la fuerza necesaria para poner huevos y criar a sus polluelos con éxito. En resumen la fructificación periódica del rimu desencadena el apareamiento del kakapo.
estrictamente nocturno, que fue llevado casi hasta su extinción por los depredadores introducidos por el hombre. Al no poder volar y tener una respuesta defensiva de quedarse completamente inmóvil ante el peligro, la especie estuvo al borde de la extinción en el siglo XX, con poco más de 50 individuos vivos. Gracias a intensos programas de protección en islas libres de depredadores, la población ha logrado superar la marca de los 240 ejemplares adultos en 2024. Son muy longevos pues alcanzan los 80 años.
VIRGILIO DÁVILA, Puerto Rico (1869-1943)
Flamboyán
Déjame celebrarte, agradecido
al dulce encanto que en mi ser derramas
si el corazón de Iris en tus ramas
impone su matiz más encendido.
Y también cuando en mayo te sonrojas
y esplende los nativos panoramas
con ese hermoso surtidor de llamas
que sobre el campo en que te ves deshojas.
Pues resolvió la Voluntad Divina
hacer acopio en ti de gracias tales,
que luces en tu copa esmeraldina
tan admirable y singular belleza,
como cuando en las épocas vernales
se te sube la sangre a la cabeza.
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EL ÁRBOL DE LAS MARIPOSAS