lunes, 21 de mayo de 2018

ESOPO, Grecia (S. VI? a. C.)
La Diosa y el árbol

Cierto día se les ocurrió a los dioses la idea de escoger cada uno un árbol para protegerlo y custodiarlo. 
Zeus escogió la encina, Afrodita el mirto, Heracles el álamo, y así sucesivamente los demás dioses. Atenea, la diosa de la sabiduría, se reservó el olivo.
-Yo elijo este árbol -dijo- porque produce gran cantidad de frutos útiles. 
-Tienes razón -replicole Zeus-, y veo que eres justamente celebrada por tu sabiduría. En efecto, si en las cosas que hacemos no hallamos algún beneficio, es una tontería hacerlas por vanagloria.

Procuremos que nuestras acciones sean siempre prudentes y útiles.

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sábado, 19 de mayo de 2018

CARTELES Y ÁRBOLES (1)

Esta es una amalgama de carteles que se han ido agrupando a lo largo del tiempo. No va a tener un orden, simplemente irán apareciendo.
Aquí debería decir: AGRADÉSELO A UN ÁRBOL
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jueves, 17 de mayo de 2018

YACIMIENTO DE EL BARRANQUILLO, Castellote, Teruel 
Árboles fósiles

      El yacimiento de El Barranquillo se ubica cerca de la ermita del Llovedor en el término municipal de Castellote. Para visitar la zona es conveniente ir desde Mas de las Matas, la ruta más fácil. Contiene dos árboles fósiles conservados en sílice que formaron parte de un bosque del Cretácico. Se han excavado cuatro troncos fósiles de tres especies diferentes de coníferas, de un total indeterminado que contiene este yacimiento.

      Por su posición y conservación ha sido posible determinar su proceso de fosilización. El bosque al que pertenecieron se formó en torno a un río y tras una crecida fueron arrancados del suelo, embarrancaron y se enterraron rápidamente. A partir de ese momento se produjeron los procesos de carbonificación y silicificación.
      El yacimiento apenas ha sido excavado en su zona más superficial y se supone que en la zona más interna se encuentran muchos más fragmentos e incluso restos de las primeras plantas con flor de la Península Ibérica. Este yacimiento es importante por los pocos datos que todavía tenemos sobre los bosques del Cretácico en la península.
      Se puede llegar en coche pero es una ruta ideal para bici, unos 14 km.







 

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martes, 15 de mayo de 2018

VIETNAM, Lim, un árbol
The millennium-year-old "lim" tree in Bac Giang province.

Provincia de Bac Giang:
     Un árbol "lim" de mil años de antigüedad ha sido reconocido con una ceremonia, como árbol del patrimonio vietnamita por la Asociación de Vietnam para la Conservación de la Naturaleza y el Medio Ambiente (VACNE).
     El árbol de 45m de altura es científicamente conocido como Erythrophleum fordii, pero se llama "Lim" en la comunidad. En 2011, el VACNE lanzó un programa con el objetivo de seleccionar y honrar los árboles patrimonio de Vietnam, en un intento de conservar sus fuentes de genes, al tiempo que aumenta la conciencia pública por la protección del medio ambiente. También contribuye a promover la diversificación y abundancia de la flora de Vietnam, así como a desarrollar la investigación científica en el campo. Para ganar el honor, los árboles deben tener más de 200 años en el caso de árboles silvestres y mas de 100 años para los plantados. Además, los árboles deben conectar con las características históricas y culturales de la comunidad donde crecen. Aquellos que no cumplan los criterios, pero que tengan valores especiales para la ciencia, la historia o la cultura, también ganarán el reconocimiento. 

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domingo, 13 de mayo de 2018

LATONERO-ALMEZ DEL MAS DE RUIZ
Berge, Teruel


    Comenzamos en Berge, en cuyo término municipal se localiza el impresionante Latonero del Mas Ruiz. Esta especie, muy característica en Aragón, cultivada y silvestre, destaca por el empleo de su madera, flexible pero dura, para útiles de labranza como horcas, gayatas o mangos.
 
Dimensiones
Perímetro a 1,30 de altura : 4,30 m.
Altura total : 17 m.
Mayor diámetro de copa : 23 m.
 

      Este expléndido ejemplar, cercano al cercano Mas de Ruiz, se encuentra anclado en un ladera, presentando un aspecto aspecto robusto y vigoroso. Junto a él se encuentra otro gran latonero, también formidable, que tiene 2,90 metros de perímetro. Ambos entremezclan sus copas, formando un amplio conjunto.
Torre Piquer, Foto de "Historias del Bajo Aragón", Foto: José Antonio Benavente
      En "Historias del Bajo Aragón" nos encontramos la descripción de esta singular torre.


 
 
 
 
La ruta desde Berge -16 km ida y vuelta- está trazada en coche pero es ideal para realizarla en bici.

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viernes, 11 de mayo de 2018

TATSUGORO MATSUMOTO
Las Jacarandas de CDMX (Ciudad de México)

El origen de este artículo es la pequeña noticia del florecimiento de las jacarandas en CDMX, México Capital. 

Tatsugoro Matsumoto y su esposa
     Cuando florecen las jacarandas que innundan Ciudad de México y cubren el pavimento de color lila  quiere decir que ha llegado la primavera a esta inmensa urbe, la estación lluviosa que todos los ciudadanos esperan.
     La jacaranda no es un árbol endémico de México y los antecedentes históricos de su plantación en Ciudad de México no están muy claros y ciertos relatos rayan en la leyenda. El origen de este árbol hay que buscarlo muy al sur, en la América intertropical y subtropical. Es un género de unas 50 especies aceptadas, de la familia de las bignoniáceas. Se conoce vulgarmente como jacarandá, jacaranda, gualanday o tarco


La historia de TATSUGORO MATSUMOTO
     Una de las historias cuenta que Oscar Heeren, acaudalado comerciante alemán establecido en la ciudad portuaria de Yokohama, cerca de Yedo (hoy Tokio), residía en Tsukiji, una zona para extranjeros en la que antiguamente se levantaban los palacios de los señores feudales del interior del país, que por obligación debían de vivir medio año en la capital del imperio. Su residencia era una de los más grandes y poseía un jardín de estilo japonés con un gran lago artificial.
     Heeren fue nombrado en 1872 primer Cónsul General Honorario del Perú en el Japón. Su conocimiento de la sociedad japonesa fue una importante contribución al establecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Perú y Japón, que se concretaron el 21 de agosto de 1873, con la firma de Tratado de Paz, Amistad, Comercio y Navegación.
     Cuando se trasladó a Lima, construyó su famosa "Quinta El Carmen" de estilo austro-húngro,  denominación que algunos dicen se debió a que su esposa se llamaba Carmen Ignacia; otros, encuentran la razón en la cercanía que Heeren tenía con la iglesia y monasterio de El Carmen.
     Como recuerdo de su anterior residencia, encargó un jardín japonés -el primero en Perú- a una de las más prestigiosas casas de jardinería de Tokio. En 1892 el jardinero imperial Tatsugoro Matsumoto fue enviado a Lima. Matsumoto era paisajista y floricultor, experto en el arte de la jardinería japonesa, reconocida desde la era Muromachi (1336-1573), y destacada por el gusto por los jardines, los arreglos florales y la ceremonia del té.
     Antes de llegar a Lima nuestro personaje recaló en Ciudad de México llamándole la atención el aprecio especial por las flores y las plantas que había en ese país.

     En Perú trabajó unos años y allí conoció al mexicano José Landero y Cos, un rico hacendado negociante de la minería, quién le invitó que creara un jardín japonés que incluyera un lago en su hacienda de San Juan Hueyapan, cerca de la ciudad de Pachuca (Hidalgo-México). Matsumoto decidió trasladarse a México pero antes viajó a Japón para visitar a su familia, prometiendoles que volvería con fortuna. En el regreso realizó una corta estancia en Estados Unidos donde trabajó en el mantenimiento del gran jardín japonés que se construyó como parte de una exposición internacional que tuvo lugar en el año de 1894 en la ciudad de San Francisco, en el Golden Gate Park.

     Al término de su trabajo en Pachuca se trasladó a la Ciudad de México, donde la Colonia Roma se encontraba en su apogeo siendo el barrio más elegante y el preferido de los nuevos ricos. La mayoría de las casas eran muy grandes con un extenso terreno. Matsumoto, sin duda, era el indicado para diseñar y cuidar los jardines de las residencias elegantes de todo el barrio. La fama de su trabajo hizo que fuera contratado por el presidente Porfirio Díaz (1880-1910), en el final de su presidencia, para que se hiciera cargo tanto de los arreglos florales de la residencia presidencial  como del mismo bosque que rodeaba el enorme castillo de Chapultepec, Ciudad de México.

     En 1910, en el primer centenario de la independencia, el presidente Porfirio invitó a delegaciones de todo el mundo, entre ellas la de Japón. Esta delegación patrocinó una importante exposición de productos japoneses en el “Palacio de Cristal” que hoy se conoce como el Museo del Chopo. Al lado  del palacio, Matsumoto construyó un jardín con un pequeño lago artificial que inauguraron el propio presidente Díaz y la delegación diplomática japonesa.

     Ese mismo año llegó el hijo de Matsumoto a México, Sanchiro Matsumoto, quien le ayudó a administrar su negocio al que su padre no le ponía cuidado. Juntos comenzaron a crear un gran emporio, a pesar del periodo convulso que vivió México en los años sucesivos.

     Al estabilizarse la situación política, después del enfrentamiento armado, los Matsumoto recomendaron al presidente Álvaro Obregón (1920-1924) plantar en las principales avenidas de la ciudad de México árboles de jacaranda que Tatsugoro había introducido desde Brasil y había reproducido con éxito en sus viveros. Las condiciones climáticas eran las adecuadas para que en el inicio de la primavera el árbol floreciera, y consideró que la flor duraría más tiempo que en su lugar natal ante la ausencia de lluvia en la Ciudad de México durante esa temporada.

     La visión de Matsumoto fue certera, el árbol de jacaranda se reprodujo ampliamente en la Ciudad de México, y hasta algunos la consideraron flor nativa. Desde entonces podemos disfrutar de la magia de las Jacaranda en los meses de marzo y abril.
     En los años siguientes, los Matsumoto comprarían una casa en la Colonia Roma donde además instalaron uno de sus viveros para reproducir las plantas y árboles que cultivaban con gran esmero. En el año de 1922, la joven Maso Matsui llegó a México para casarse con Sanshiro; ella y su suegra abrirían una floristería en la parte frontal de su casa.
     La segunda guerra mundial hizo que la comunidad japonesa se viera desamparada ante la represión ejercida desde EE.UU. Los Matsumoto fueron de gran ayuda, llegaron a tener en su finca y bajo su protección a más de 900 inmigrantes japoneses, gracias a los contactos que guardaban con la clase dirigente.

     Tatsugoro Matsumoto murió en Ciudad de México en 1955, a los 94 años de edad.


Fuente:
Noticieros.televisa.com 
Sergio Hernández Galindo de "Los que vinieron de Nagano"
https://es.wikipedia.org/wiki/Inmigraci%C3%B3n_japonesa_en_M%C3%A9xico
http://www.perushimpo.com/noticias.php?idp=7637
https://es.wikipedia.org/wiki/Porfirio_D%C3%ADaz
http://sitquije.com/mundo/clima-no-palabra-honor
https://es.wikipedia.org/wiki/Jacaranda
hhttp://www.perushimpo.com/noticias.php?idp=7637ttp://vita.org.mx/la-historia-de-la-llegada-de-las-jacarandas-a-mexico/
https://rotativo.com.mx/turismo/581716-tatsugoro-matsumoto-la-magia-las-jacarandas-mexico/
Alberto Díaz Cayeros ha creado un mapa donde se sitúan las 400 y pico jacarandás del centro de la Ciudad de México

http://www.milenio.com/df/mapa-jacarandas-ciudad-mexico-google-earth-arboles-alberto-diaz-cayeros_0_1150085235.html
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miércoles, 9 de mayo de 2018

LOS PLATANEROS DEL CANAL DU MIDI, Francia, información de Abel García

      El Canal Du Midi es una obra excepcional de la ingeniería (1666-1681), inscrito desde 1996 en el Patrimonio Mundial de la UNESCO. Cada año son más de 50.000 personas las que visitan este lugar para pasear sobre los caminos de sirga, navegar sobre sus aguas mansas o disfrutar de la sombra de los árboles centenarios. Uniendo el Mediterráneo y el Océano Atlántico, el Canal du Midi tiene 240 km, desde Toulouse hasta Béziers, decorado de plátanos, álamos, cedros y otras especies.
     Los 42.000 plátanos que dan sombra al Canal du Midi están en peligro. En 2006 se detectó la presencia de un hongo en sus raíces que los está matando, rápida e inexorablemente. Una buena parte de los árboles plantados en las riberas del canal ya están infectados, y para salvar los que se pueda se ha optado por una “solución” drástica: una tala masiva.
     El hongo Ceratocystis platani es un parásito muy agresivo y contagioso que se expande a través de las raíces de los árboles en un radio de hasta 50 metros. Por ese motivo, no sólo los plátanos infectados deberán ser talados, sino también todos aquellos que se encuentren en este rango de influencia, como medida preventiva para intentar acabar con el hongo invasor. Los árboles talados serán sustituidos por otra especie de plátano procedente de los Estados Unidos, de donde procede el hongo, y que son inmunes a él.
    
Una tragedia en todos los términos: ecológico, por la desaparición de un paisaje catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad; social, por el apego y orgullo que despierta esta obra en los ciudadanos franceses y económica, por el coste de todo el proceso (previsto en 200 millones de euros) y las desastrosas implicaciones para el turismo.

      Desde su finalización en 1681, y especialmente desde que los plátanos fueran plantados a finales del siglo XIX, el Canal du Midi es uno de los más famosos símbolos de la campiña del sur de Francia. Ahora, el objetivo es salvar lo que se pueda y recuperar lo que se pierda. Pero la sombra de los árboles del canal ya no volverá a ser igual.



Canal du Midi 460x345 Los árboles del Canal du Midi se mueren
Fotos de la red 
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lunes, 7 de mayo de 2018

RENÉ VILLANUEVA MALDONADO
La muerte y los árboles

El cuento de la vida

     Todos tenemos una única certeza en el camino de la vida… la muerte.
     Como si la materia deseara animarse y deambular por el tiempo en una danza macabra que sólo la parca pudiera conceder. Como decía Lynn Margulis, la vida es materia que puede escoger.
     La muerte es la condición de la vida…
     Ya sea que lleguemos al final del camino… viejos y agotados a que la parca nos dé el último beso y nos ponga a dormir eternamente, o que accidentalmente tropecemos con ella antes de tiempo y nos castigue arrebatándonos el destino.
     ¿Pero es la muerte la condición de todos los seres vivos?
     La muerte es una transición de la materia, es el límite de una forma animada que agota sus fronteras y se colapsa sobre sí misma, el tiempo es la última barrera que muchas formas no pueden traspasar.    

Desde la concepción, el tiempo y la materia se erosionan en la cronología de un ciclo que llegará a su culminación, la vida se desmorona y se convierte en materia que ya no escoge, regresamos a nuestro estado material original.
Foto 2
     Nuestra forma está cerrada en la prisión organísmica de nuestra condición evolutiva… de nuestra individualidad… somos únicos e irrepetibles. La locomoción es el candado que nos niega volver a empezar la vida a partir de nuestro cuerpo, duplicarnos o derivarnos, y huir del cascarón viejo que el tiempo le entrega a la muerte.
     Toda forma cerrada perecerá a una muerte escrita en sus genes.
     Sin embargo hay vida que no tiene una forma definida. Dentro de nuestra escala sensorial tendemos a antropomorfizar las cosas para poder explicarlas en nuestros términos culturales. Pero las plantas no son así. No tienen pies ni cabeza, ni brazos ni ojos. Su forma se sale de nuestros términos lingüísticos y culturales. Su forma rara vez está cerrada a la letalidad del monocarpismo, es decir, las plantas que mueren después de dar su única floración. El sexo contiene la tinta que mancha desastrosamente las cláusulas que contienen el secreto de la inmortalidad. La vida animal ya las ha olvidado para siempre, pero muchas plantas aún pueden leerlas a contra luz.
     Sus órganos se encuentran a lo largo de todo su cuerpo… de su forma.
     Se derivan a sí mismas en forma de ramas o clones reiterados. Son únicas, pero si son repetibles.
     Casi siempre existen rutas alternas. Cada yema es la iteración de un patrón complejo de ramificación que explora las posibilidades económicas del espacio que la contiene. Ver La dimensión fractal de los árboles.
     Son individuos y son colonias al mismo tiempo.
     Son uno y son muchos al mismo tiempo. Son algo que jamás podremos definir…
     Sus formas son segmentadas o en módulos que se encadenan o se empalman en caprichosas arquitecturas que aparentemente les construyen siluetas. Sin embargo su silueta cambia, es dinámica. En la materia viviente hay una condición, transformarte a ti mismo antes de que el tiempo te erosione, porque ni siquiera los continentes escapan a la destrucción.
     La arquitectura es producto de la sinergia entre las posibilidades físicas de la materia  y las necesidades biológicas de los seres vivos. Sin la arquitectura la simple morfología no tendría sentido… tres órganos que a veces son dos: Hojas, tallos y raíces, definitivamente no son suficientes para explicar las leyes construccionales de una planta. Los secretos de la inmortalidad vegetal se encuentran precisamente en su plasticidad arquitectural.

La muerte compartimentada

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     La mayoría de los árboles y plantas ramificadas, responden a estrategias construccionales que se basan en la autocolonización de una plántula que comienza siendo independiente. Cada ramilla posee las características morfológicas y anatómicas de una planta herbácea, aunque conforme avanza la diferenciación de sus tejidos y órganos, pasa a empalmarse a una estructura arbustiva, luego a una frutescente y por último a una arborescente, esto según el potencial de cada especie. Estas características construccionales de las plantas, ya las había estudiado Johann Wolfgang Von Goethe en 1790, quien es considerado el padre de la morfología vegetal. Él notó que gran cantidad de plantas ramificadas, estaban organizadas colonialmente y que muchas de sus ramas, experimentaban una metamorfosis transitoria de su estado unitario y subordinado por otros caracteres jerarquizados de la planta, para posteriormente integrarse a una emancipación que le daría su propia autonomía, conformando así cada rama, un complejo colonial. Sus estudios fueron publicados en un libro llamado La metamorfosis de las plantas. Posteriormente estos estudios fueron retomados por el botánico Claude Edelin, de la Universidad de Montpellier, quien en conjunto con otros investigadores del tema de la arquitectura arbórea, describieron este mecanismo de la construcción arquitectural de las plantas, denominado Metamorfosis arquitectural.
     La mayoría de las plantas poseen una estructura basada en sistemas jerárquicos que posteriormente se integran a una agregación de múltiples jerarquías llamadas poliarquías. Aun así, cada punto de transición entre tronco y rama, de alguna manera es poliárquica, aunque se encuentre ubicada dentro de un módulo de crecimiento jerárquico. De esta forma, la mayoría de los árboles, poseen a nivel arquitectural una identidad morfológica que se construye e incluso se deconstruye (reproducción asexual, apomixis, reiteración) a través de unidades disociables.
    De esta manera, los árboles siendo organismos asociados pero disociables entre sí, se encuentran fusionados y compartiendo una estructura fisiológica que corre a lo largo de todas sus partes. Sin embargo, estas estructuras se componen de compartimentos sutiles, cuya función es aislar una zona enferma, muerta o  dañada de los tejidos vivos. Esta zona reacciona depositando una serie de barreras químicas que interpondrán una delimitación entre los tejidos sanos, y los muertos. A este proceso se le conoce como Compartimentación, y es el que impide que un daño mate a toda la planta, sino que solo morirá la zona dañada.
Foto 4
     La mayoría de las plantas están fisiológicamente compartimentadas, es decir poseen puertas o compartimentos que definen y zonifican los límites vasculares que enlazan a una comunidad de ramas individuales interconectadas de manera seccionada a sus troncos, y el resto de la entidad.


A continuación dos escenarios de muerte zonificada en árbol.

    A:
Cuando una rama que crece por la actividad de sus meristemos apicales rebasa los límites físicos que su economía interna puede satisfacer, los costes de transporte de sustancias vitales se vuelven tan altos que pronto el sistema económico que compone a la rama se colapsa, la acumulación de tensión en los tejidos que se resisten a la gravedad, pronto sucumbe ante un desgarre masivo que la despojará de su dominio aéreo, y la mandará a la penumbra húmeda del reino del suelo, donde hambrientos hongos la devorarán.

     B:
Si la rama no sucumbe ante las funestas leyes de la física, el desbalance económico de la rama como sistema independiente al del tronco, comenzará su deleción o decadencia,  el sistema principal, o tronco de la planta continuará creciendo a su ritmo, mientras la rama se des sincronizará a un ritmo de crecimiento mucho menor. Entonces el tronco comenzará a crecer alrededor de la rama, constriñéndola cada vez con mayor fuerza. Si este sigue creciendo y la rama no recupera su ritmo de crecimiento, pronto el árbol la matará. Así sucede, el sistema decide que sección ya no contribuye a la economía que conforma la entidad, y pronto comienza una competencia entre las ramas por ganar el derecho a asimilarse en la estructura definitiva del árbol. Sólo las ramas exitosas se emancipan en una metamorfosis que las fusiona al tronco.
     La sucesión biológica del sistema ramificado o caulinar, consiste en remplazarse a sí mismos con caracteres auto similares, que interceptan puntos de transición entre zonas débiles del sistema y puntos estratégicos para la reconstrucción, para la reiteración adaptativa, sustituir partes viejas con partes nuevas que actualizan las necesidades temporales del árbol.
Entonces, en un árbol la muerte de una rama no pone en peligro al sistema, debido a que este se compartimenta y forma una barrera que disocia la parte sana del organismo con la parte muerta, enferma o moribunda.
     Aunque realmente existan muchos árboles que no contengan la muerte programada en su legado genético, eso no quiere decir que no puedan morir. No es lo mismo ser inmortal que ser indestructible. Ellos no mueren bajo una cronología de eventos o procesos que sean análogos a aquellos que definen el ciclo de vida animal. Los árboles pueden poseer distintos tipos de edades completamente disociadas entre sí.
     El envejecimiento cronológico en realidad no conlleva una serie de eventos identificados como los que el ser humano reconoce para su propia especie. En los árboles, el tiempo no es sinónimo de envejecimiento, simplemente representa la funda de la memoria de todos los eventos del pasado hasta el presente, sin que esto conlleve a un proceso de envejecimiento análogo al humano. Debemos des humanizar a los árboles y des animalizarlos. Sus procesos ontogénicos (desarrollo) no poseen paralelismos con los nuestros. No tienen una edad niño, adolescente, adulto o viejo, debemos escapar de nuestra dimensión y sumergirnos en la suya.
     Tener 2000 años, no quiere decir ser viejo en la dimensión del árbol, en ese tiempo el organismo original ya ha desaparecido en múltiples ocasiones por la superposición de capas nuevas, como camisas que los brotes ponen encima a toda la estructura a medida que los nuevos crecimientos empalman a los viejos, lo cual revela la identidad del usurpador que enmascara los viejos anillos  de la madera, quien antes de envejecer renació y se envolvió hacia el exterior. Así gradualmente un nuevo estrato va aplastando a los viejos… los que están más al interior han muerto, petrificados en venenoso duramen o digeridos por voraces hongos xilófagos.

Las edades de los árboles
     Es difícil establecer los términos en los que se debería medir la edad de los árboles. Lamentablemente nuestra condición cultural y temporal les suelen asignar una interpretación antropomorfizada de sus etapas de desarrollo. Es decir, solemos equiparar al árbol “joven” a un niño, el árbol juvenil a un adolescente, el árbol maduro a una persona adulta y el árbol senescente a un adulto de la tercera edad. La realidad es que por su compleja arquitectura el árbol pasa de ser una plántula a un gran individuo, a través de la iteración de los patrones que definen diferentes sucesiones estructurales que finalmente se convierten en las reglas operacionales de sus meristemos al momento de edificar la condición arquitectural de una especie en estrecha sinergia con su medio ambiente.
Foto 5
Debido a esto, se deben abandonar los modelos que antropomorfizan la ontogenia del árbol y descifrar  los verdaderos sucesos que ocurren a lo largo de la vida de un árbol. Uno de los principales problemas para identificar la edad de un árbol, es que este está compuesto por entidades embrionarias que se reproducen en diferentes escalas  “jóvenes” dentro de todo el complejo de ramificaciones y reiterados.

Foto 5: Imagen tomada de adaptación por Raimbault, hecha por David Lonsdale.


Edad cronológica: Los seres humanos y muchos animales vertebrados poseen una relación temporal entre los cambios ontogénicos (desarrollo) y una línea de tiempo que la utilizamos para definir los cambios que este organismo habrá sufrido a lo largo de esa cronología. Así nos definimos desde bebés, niños, adolescentes, adultos jóvenes, adultos maduros, adultos mayores y viejos.  Asumimos que un niño deja de serlo cuando alcanza la madurez sexual.
     ¿Pero esto es así en los árboles?... Muchas especies de árboles pueden expresar su sexualidad desde una edad muy temprana (desde el primer año), condición conocida como Neotenia. Otros pueden tardar muchas décadas en manifestar su sexualidad. Por lo que difícilmente se podría decir que existe una relación paralela a la nuestra entre nuestra madurez y la del árbol. Por otro lado el árbol siempre posee órganos embrionarios, capaces de manifestar las mismas estructuras que lo harían desde la semilla.
     Además, existen árboles que a pesar de tener hasta dos milenios de edad en la escala cronológica, por ejemplo, mantienen la condición y el vigor de árboles plenamente “jóvenes”. La edad cronológica en un árbol no indica una relación paralela con los procesos ontogénicos que definen nuestras etapas,  el árbol simplemente es un organismo con un potencial de repetirse así mismo a lo largo del tiempo, en lo que podría ser un sistema de auto-colonización, en donde cada parte generada, se repite dentro de la estructura como si naciera un árbol nuevo desde semilla (reiteración) y esto puede hacerse de manera indefinida.

Edad fisiológica: Normalmente en los seres humanos se espera que se culminen los procesos ontogénicos de su organismo, tras lo cual vendrá una descomposición y un colapso gradual de la capacidad fisiológica del organismo. Esto se encuentra en nuestros genes,  y aun cuando la expresión de estos es regulada por factores tanto endógenos (intrínsecos al genoma del organismo) como exógenos (ambientales), la sinergia entre estos procesos de desfase fisiológico, genético, etc, finalmente apalancarán el desequilibrio interno que compone al organismo, por lo que el colapso y la muerte llegarán en un momento dado.
      Si bien los árboles también son capaces de sufrir procesos similares, muchas especies no llevan los genes que determinan la muerte del individuo, por lo que son las condiciones medio ambientales las que finalmente llevarán a este organismo al colapso. Si bien los árboles son potencialmente inmortales, no son indestructibles, la muerte puede llegar por la descomposición fisiológica del árbol, si el ambiente cambia drásticamente sus condiciones y el árbol no es capaz de acoplarse a estos cambios morirá.  La muerte de un árbol, normalmente la llevan a cabo insectos y patógenos, incluso algunos de los cuales vivieron de manera benéfica o simbiótica por mucho tiempo en el árbol. Se sabe que los insectos son capaces de percibir zonas fisiológicamente débiles dentro de la estructura del árbol, e incluso detectan los cambios de frecuencia de la actividad eléctrica que llevan a cabo los procesos fisiológicos en estas regiones, por lo cual ellos eligen infectar o atacar casi siempre en estas zonas.

Edad ontogénica: La ontogenia en el árbol es un proceso que difícilmente tiene que ver con el tiempo o con los procesos únicamente fisiológicos. La expresión de cambios morfológicos de tipo arquitectural son procesos que definirán mucho más la complejidad ontogénica de los árboles. Entre estos pueden estar la sincronización de los procesos de expresión sexual, el tipo de ramificación, el tipo de reiteración, la pérdida de capacidad de regeneración, etc. La expresión de los cambios ontogénicos, a menudo tienen una estrecha relación con los aspectos ecológicos de los árboles, pueden ralentizarse, acelerarse e incluso invertirse en función de estos.

El rejuvenecimiento de los árboles
     Los árboles son organismos en extremo complicados de definir, no es lo mismo entender cualitativamente que simplemente describir un fenómeno observable , por lo que la mayoría del conocimiento generado en la actualidad sobre los árboles, está más bien constituido por descripciones engorrosas cuya terminología enredada, se ve sesgada por la dimensión cultural y científica desde la que se realiza. Los árboles, como organismos altamente compartimentados, y cuya capacidad de regeneración es total, debido a que sus tejidos meristemáticos replican nuevas entidades morfológicas cuya capacidad construccional es capaz de reconstruirse por completo. Esto constituye una forma de reproducción asexual, aunque esta no esté independizada del todo de su entidad generadora,  esta simplemente se asimilará a una pared fisiológica del organismo madre, el cual gradualmente se convierte en una plataforma fisiológica que sostiene una colonia de reiterados, también conocida como plataforma colonial. De esta manera, el rejuvenecimiento de la entidad, se basa en el relevo y sustitución de tejidos y reiterados, lo cual mantiene vigente la capacidad embrionaria y funcional del organismo.
Foto 6
Foto 6: Pachypodium sp con reiteración total
ejemplar autocolonizado.
Este tipo de estructuras corresponden a
dos plantas creciendo sobre una misma,
no a un solo organismo.





Foto 7





Foto 7: Imagen tomada de Philip Stewart, (The Arthur Clough Oak)
Roble con proceso de atrincheramiento de copa. Este árbol pasó por un proceso de estrés que lo hizo perder parte de su copa, e incluso casi morir. Su cima descendió y se reconstruyó en función de adaptarse a las nuevas condiciones ambientales que le generaron el estrés.





La muerte por destrucción
Foto 8
     La probabilidad de morir por un accidente se hace mayor mientras los árboles están en un solo sitio. De esta manera es más probable que sean alcanzados por un rayo, un incendio, que les caiga otro árbol encima, un huracán o un fuerte viento, etc, por lo cual la destrucción aparentemente tiene más que ver con un accidente a lo largo del tiempo, que por un mecanismo meramente endógeno. Si un árbol es dañado severamente, queda en un estado de vulnerabilidad alto, que lo deja a expensas de ser atacado por agentes patógenos que por sí mismos no podrían matarlo si estuviera sano y fuerte. Un ejemplo de esto son los más grandes aliados del árbol: los hongos micorrízicos, los cuales generan la mayor fuente de nutrición del sistema de raíces del árbol desde que nace, proveyéndole acceso a nutrientes que no están disponibles para el árbol. Sin embargo, los hongos micorrízicos también poseen la capacidad de volverse patógenos, infectar y matar a un árbol debilitado. Aunque la mayoría de las veces, la muerte de un árbol se produce debido a múltiples factores y no a uno solo.
     Los árboles rara vez encuentran las condiciones necesarias para mantener la estabilidad necesaria para que estos vivan por milenios. La competencia con otros individuos, los accidentes, los cambios ambientales, generalmente son los factores que impiden que una especie de árbol alcance estas impresionantes edades. Sin embargo, en algunas ocasiones alcanzan estos puntos de equilibrio, a través de los cuales transitan dentro de la dimensión del tiempo de manera indefinida. En estos casos, incluso hay individuos que se sobreponen a la destrucción, como un incendio por ejemplo. Esto sucede a menudo con árboles inmortales como el Pando; estimado en una edad cronológica aproximada de 80,000 años de antigüedad.

Foto 10
Foto 9










Fotos 9 y 10: En estas dos fotos se observan algunas de las estrategias adaptativas de los árboles, que les permiten recuperarse e impedir la muerte del organismo completo a través de la reiteración. En este caso, un agente destructivo como es el fuego, puede causar casi la pérdida total de la parte aérea de la planta, sin embargo, la prevalencia subterránea de los tejidos no dañados, permite activar las células meristemáticas, que son como células madre, y volver a generar una nueva estructura. Siempre y cuando haya lapsos de tiempo que permitan la recuperación completa del árbol, esta estrategia se puede repetir de manera indefinida.

Los secretos de la inmortalidad: Autoclonación
Foto 11
     La forma se encierra en límites que tarde o temprano colapsarán… no importa cuántas capas le pongas encima. Gastar energía en autodestruir una estructura vieja y convertirla en nuevas rutas de escape hacia nuevos brotes que casi comienzan desde cero, será mejor que perecer. Clonarse antes de morir no solo es una gran estrategia para perpetuarse, sino que construir toda una comunidad de clones organizados como un ejército que avanza conquistando nuevos territorios, parece ser todavía mejor. Un batallón de clones fusionados por sus raíces se revela y doblega la mortalidad…. la estafan engañosamente en el arte de auto reemplazarse. Conformar un vasto imperio individual, altamente organizado, eficientemente comunicado e implacable en su ambición colonizadora, sin dudas es algo con lo que la muerte aún no sabe lidiar…
Constantemente engañada por el sigilo subterráneo de la reiteración, es como si un árbol pasara su alma a una yema y dejara que la muerte excavara en la madera buscando llevársela, para finalmente encontrar un tronco vacío… la han timado nuevamente… Esta es la estrategia militar de las plantas clonales… ¿Cuántos bosques ocultan su identidad como masivas colonias conformadas por un mismo individuo? Definitivamente muchos más de los que pensamos… los dioses del bosque están ocultos en masivos organismos que cubren cientos de hectáreas.
Foto 13


Foto 12











Fotos 12: Estrategia clonal del Pando, cuyo sistema de reiteración por raíz, coloniza el espacio, haciendo que el organismo en sí mismo sea un bosque. 
Foto 13: El Pando es un árbol masivo cuya identidad constituye un solo organismo que se ha clonado hasta formar un bosque. Se encuentra en Aspen, Colorado, Estados Unidos.  
Foto 14
Foto 14: Después de los incendios, el Pando pierde parte de su covertura vegetal aérea, pero el sistema de raíces masivo queda intacto y se vuelve a regenerar por rebrote la parte aérea, tal y como se observa en la foto al fondo.
Foto 15
Foto 16

Fotos 15-16: Otra estrategia conocida que permite a los árboles alcanzar grandes edades, es aquella que utiliza raíces aéreas o adventicias para alcanzar nuevos puntos donde enraizar, los cuales a su vez se van convirtiendo en troncos con el tiempo, de forma que la estructura aérea se apuntala indefinidamente colonizando territorios. No todos los árboles pueden hacer esto, las fotos ilustran a la especie Ficus benghalensis, pero otras especies, particularmente tropicales, lo pueden hacer.

Foto 17








Foto 17: Como se aprecia en la imagen, los árboles Banianos o Ficus benghalensis son muy extensos, aunque parecen un bosque son en realidad un solo individuo.

Foto 18








Foto 18: Para muchos árboles, incluso caer no significa morir. Repetirse y recrearse después de un evento catastrófico, puede incluso llevar a vivir mucho más tiempo del que normalmente hubiera vivido. 





Foto 19

En la foto 19 se aprecia una vieja plataforma colonial que aún sostiene reiterados jóvenes de Eucaliptos. La estructura basal se encuentra fuertemente descompuesta, salvo por las columnas fisiológicas que la conectan a un antiguo sistema de raíces.

Foto 20
  










Aclaración: Aún se desconocen los mecanismos completos que permiten a algunas especies expresar patrones de repetición aparentemente inmortales,  por lo cual esto no debe ser tomado como una generalidad, sino como una reflexión acerca de aquellos ejemplos que se conocen hasta la fecha, con sus explicaciones posibles. Existen algunas especies cuya supuesta esperanza de vida es corta, pero su capacidad de auto clonarse es infinita, pero existen otras que carecen de esta capacidad, por lo que su capacidad es mucho más limitada, y su condición mortal es mucho más evidente.

 Bibliografía consultada:
- Tropical Trees and Forests. An Architectural Analysis. Authors: Halle, F., Oldeman, R.A.A., Tomlinson, P.B. ... Forests and Vegetation. Hallé, Francis (et al.).
- Physiological and ecological implications of adaptive reiteration as a mechanism for crown maintenance and longevity HIROAKI T. ISHII,1,2 E. DAVID FORD and MAUREEN C. KENNEDY
- A NEW TREE BIOLOGY- Alex Shigo
- APPROACHE ARCHITECTURALE DE LA SÉNESCENCE DES ARBRES- Christophe Drenou
- L´architecture des arbres des régions tempérées- Jeanne Millet
- STRUGGLE of LIFE or The Natural History of Stress and Adaptation- Martial Rossignol, Line Rossignol, Roelof Oldeman
- Plant Form- Adrian Bell
- Veteran Trees: A guide to good management- Helen Read
- Plaidoyer pour l'arbre --- Francis Hallé

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