07 abril 2026

La vecería o contrañada, la alternancia en la producción

ROSA MOLINERO TRIAS, en "El País"
Un año bueno, un año malo: la vecería afecta a las cosechas de aguacates, manzanas y olivos


La alternancia está inscrita en la naturaleza productiva de distintos árboles frutales
Olivos de Aceites Alía, proyecto de recuperación de variedades de olivas. Imagen de laempresa

No todos los años son buenos en el campo. Las inclemencias meteorológicas juegan su parte, pero, además, distintos árboles padecen el fenómeno llamado vecería, contrañada o carga bienal, por el que los años más productivos se alternan con otros menos productivos.
     El olivo, la manzana, los aguacates y la pera son algunos de los árboles frutales que experimentan la vecería de una forma notable. Tal y como explica Francisco Elvira, olivarero y secretario general de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias Jaén, “la vecería es una parte fisiológica de los olivos: un año cargan mucha aceituna y al siguiente descansan. Esto se debe, en parte, a que el olivo empieza sus primeros pasos de floración durante el crecimiento del año anterior: si ese año anterior el olivo ha dado mucha fruta, limitará el crecimiento de flores para el año siguiente”.
     Sucede también con otros frutales. “Casi todos los manzanos y perales pueden caer en este patrón de cultivo”, dicen desde la Royal Horticultural Society. “Suele ocurrir cuando los árboles están desnutridos o sin suficiente hidratación. Esto hace que sean incapaces de llevar adelante una cosecha abundante, lo que a su vez estimula la producción de demasiadas yemas para el año siguiente. La vecería también puede dar comienzo cuando una helada destroza la floración en invierno”, aseguran.
          Elvira también explica que la vecería se hace más notable en árboles de edad avanzada y que está determinada por una cuestión de dominancia hormonal, es decir, por el número de embriones que anidan dentro de la semilla del hueso de la aceituna. “La giberelina es una fitohormona que produce cierta regulación hormonal y hace que el árbol produzca más o menos frutos en años alternos”, dice el agricultor.
     Para paliar los efectos de la vecería, las prácticas habituales son la poda de flores y frutos para aclarar el exceso de ambos y así evitar que el árbol agote demasiado de sus recursos. También, hacer uso de abono nitrogenado “que desincentiva el crecimiento en los años de mucha producción”, dice el olivarero, que opina que lo que más afecta a la vecería es algo incontrolable: el clima. “Cuando se junta un año de vecería con una sequía, se da la tormenta perfecta, los llamados dientes de sierra”, que en un gráfico señalan descensos abruptos en la producción.
     En el pasado 2025, el olivo experimentó un buen año tras dos malas cosechas consecutivas, por lo que el pronóstico de este 2026 es peor: el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación estimó en su aforo olivar de octubre que habrá un descenso del 5% en Andalucía, la comunidad más productora, y un total del 3% en todo el país, pero que pese a eso, los 1,37 millones de toneladas previstas “deben permitir un abastecimiento fluido del mercado nacional y de nuestras exportaciones a terceros países”, según informaba el ministro Luis Planas. Ya avanzados los meses, Elvira pronostica una reducción todavía mayor, “de hasta el 20%, ya que estamos muy retrasados en la recolección por las lluvias”.
     José Antonio González, agricultor de manzanas de Villaviciosa (Asturias), explica que en esta fruta puede haber años de muy buena cosecha “y otros muy escasos e incluso nulos”, pero que siempre es un proceso normal. En el caso de la manzana, dice el agricultor, “suele ser siempre un cultivo complementario en la mayoría de explotaciones, un suplemento tanto para la agricultura como la ganadería”, por lo que los años de vecería se pueden compensar.

 Lo hemos leído aquí

----- 

04 abril 2026

STEFANO MANCUSO (Italia, 1965)
Los hombres que amaban las plantas: Historias de científicos del mundo vegetal 

Este ensayo transita a lo largo de cinco siglos de descubrimientos en el mundo vegetal a través de las extraordinarias vidas de naturalistas, genetistas y botánicos apasionados por las plantas, los árboles, la agricultura y la genética. Por ejemplo, Charles Darwin, que identificó una especie de mariposa que sólo podía polinizar un tipo de orquídea. O Leonardo da Vinci, que se dedicó a estudiar la filotaxis, la disposición de las hojas en el tallo de una planta para captar la luz del sol. Y cómo no mencionar la trágica historia del genetista ruso Nikolái Ivánovich Vavílov, que aisló en su laboratorio el supergrano de trigo que alimentaría a millones de campesinos sólo para caer víctima de las purgas de Stalin y morir en una de sus prisiones. Stefano Mancuso también relata la increíble vida de George Washington Carver, el primer estadounidense negro graduado en Agricultura, que inventó un método revolucionario para cultivar cacahuetes. Se nos presenta también la vida de Charles Harrison Blackley que, arriesgando su propia existencia, descubrió los orígenes de la fiebre del heno. Se incluyen muchos otros científicos que cambiaron nuestras ideas sobre el universo en que vivimos, que completan un relato de los descubrimientos más asombrosos y a veces desconocidos del mundo vegetal.

Biografía 

----- 

01 abril 2026

MANUEL FERNÁNDEZ JUNCOS (Puerto Rico, 1846-1928)
Una historia

Oculta en el corazón
de una pequeña semilla
bajo la tierra, una planta
en profunda paz dormía.

-¡Despierta!- el calor le dijo.
-¡Despierta! la lluvia fría.

La planta, que oyó el llamado,
quiso ver lo qué ocurría.
Se puso un vestido verde
y estiró el cuerpo hacia arriba.

De toda planta que nace
esta es la historia sencilla

-----

29 marzo 2026

ANTONIO CERRILLO, en La Vanguardia

España, última clasificada en el ranking mundial de conexión con la naturaleza


España es el país que tiene menor conexión con la Naturaleza de todo el planeta, según el primer estudio mundial sobre cómo los ciudadanos se relacionan con el mundo natural. España ocupa el último lugar en este ranking en un listado de 61 países realizado con 57.000 participantes. Este informe, aparecido en la revista Ambio, analiza cómo los factores sociales, económicos, geográficos y culturales que influyen en las actitudes hacia la naturaleza.
     Nepal es el país con mayor conexión con la Naturaleza, seguido de Irán, Sudáfrica, Bangladesh y Nigeria, según el estudio publicado en la revista Ambio. Croacia y Bulgaria son los únicos países europeos entre los diez primeros, seguidos de Francia en el puesto 19. Por debajo de Gran Bretaña se encuentran Holanda, Canadá, Alemania, Israel, Japón y España, que es el país con menor conexión con la Naturaleza de todos los encuestados.  
     La conexión con la Naturaleza es un concepto psicológico que mide la cercanía de la relación de un individuo con otras especies. Diversos estudios han demostrado que las personas con mayor conexión con la Naturaleza disfrutan de un mayor bienestar y son más propensas a actuar de forma respetuosa con el medio ambiente.
     La escasa conexión con la Naturaleza se ha identificado, en sentido contrario, como una de las tres principales causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad, junto con la desigualdad y la priorización de los beneficios materiales individuales.
     El grado de conexión con la Naturaleza se considera cada vez más como un factor que está en la raíz de las crisis ambientales y a la vez es “una poderosa estrategia para el cambio transformador”, dice este informe. Sin embargo, se sabe poco sobre cómo varía entre países y los factores que influyen en la relación entre el ser humano y la Naturaleza a nivel social. Utilizando un amplio conjunto de datos exactamente 56.968 de 61 países, este estudio exploró cómo se relacionan los indicadores objetivos (contexto socioecológico) y subjetivos (valores sociopolíticos) con la conexión con la Naturaleza. Mediante análisis se observó que varios indicadores (urbanización y entorno empresarial) y subjetivos (valores científicos y religiosos) estaban significativamente asociados a la conexión con la Naturaleza.
     El estudio utilizó el conjunto de datos recopilados mediante una investigación colectiva con la participación de 253 científicos de 65 países (fueron descartados luego 4), entre noviembre de 2020 y febrero de 2022. La edad de los participantes osciló entre los 18 y los 99 años. 

El alto nivel de espiritualidad 
     Investigadores de Gran Bretaña y Austria, liderados por Miles Richardson, profesor de la Universidad de Derby, descubrieron que el indicador más fuerte de una relación estrecha con la Naturaleza era un alto nivel de espiritualidad en la sociedad. Las sociedades más religiosas y las culturas donde se priorizaba la fe sobre la ciencia mostraron altos niveles de conexión con la naturaleza. 
     En contraste, el estudio también halló que la facilidad para hacer negocios —el Banco Mundial que evalúa el entorno favorable a los negocios de un país— se correlacionaba con una menor conexión con la naturaleza.

Factores concretos que influyen
     Entre los factores más concretos que el estudio vinculó con la falta de conexión con la naturaleza se incluyen los niveles de urbanización, el ingreso promedio y el uso de internet.
     También se ha evaluado el nivel de afiliación a las organizaciones ambientales del mundo, aunque este indicador no necesariamente comporta una correlación directa con un impacto favorable a la naturaleza.
     “La conexión con la naturaleza no se limita a lo que hacemos, sino que abarca cómo sentimos, pensamos y valoramos nuestro lugar en el mundo natural”, afirmó Richardson. 

Regidos por la racionalidad, la economía...
     Los expertos destacan que la sociedad es cada vez más racional, regida por criterios económicos y los avances científicos. Esto, sin duda, ha traído consigo beneficios pero ha comportado también algunos desequilibrios.
     El gran reto es cómo reintegramos el pensamiento natural en nuestro mundo tan tecnológico.
     “Obviamente, es muy difícil cambiar las culturas, pero se trata de integrar el valor de la naturaleza en la vida cotidiana, de hacerla parte esencial de nuestro bienestar, para que llegue a ser respetada y casi sagrada”, explica Richardson en declaraciones a The Guardian. 

Propuestas para superar este déficit: aquí van algunas
     Según Richardson, algunas maneras de fomentar la conexión con la naturaleza podrían incluir un mejor uso de los entornos naturales en los tratamientos de salud mental y pública, el desarrollo de derechos de la naturaleza en la legislación; y la incorporación de la naturaleza en las decisiones de las juntas directivas y la implicación del mundo empresarial en las regulaciones y la protección de la biodiversidad.
     La tensión entre las empresas y la protección del medio ambiente es una constante, y todavía la defensa de la naturaleza se ve en ciertos sectores como un valor supeditada a la economía. “Hay otras maneras de replantearse cómo hacemos negocios: incorporando la naturaleza en la toma de decisiones, estando en los consejos de administración y fomentando la biodiversidad. Esto puede empezar a transformar el sistema, de modo que la naturaleza no se considere simplemente un recurso, sino un actor clave”, dice Richardson. 

Sociedades urbanizadas
     Una recomendación habitual es la propuesta de integrar la naturaleza en las zonas urbanas para revitalizar la conexión con ella en las sociedades más urbanizadas “No se trata solo de crear un parque. Porque ¿cómo se crea un espacio sagrado de naturaleza urbana? Es fácil construir un parque, pero se necesita algo más profundo.
     La correlación entre la conexión con la naturaleza y la “espiritualidad” en los países se descubrió mediante mediciones de la importancia de la religión, las creencias en un dios y la fe en diferentes países, registradas por la Encuesta Mundial de Valores.

Lo hemos leído aquí 

-----