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7/12/2018

"El árbol que lo vio todo"
AMSTERDAM
reune en un mapa sus árboles monumentales

     La ciudad de Amsterdam ha hecho un mapa para proteger mejor los árboles monumentales y parques que tienen un valor monumental.
En el mapa ( http://www.gisdro.nl/monumentaal_groen ), puede ver los árboles de 50-80 años, 80-100 años y árboles que tienen más de un siglo. El árbol más antiguo de Amsterdam tiene más de 200 años (es un roble en el Zoológico Artis, junto a los chimpancés).
     El mapa también incluye monumentos estatales y monumentos de la ciudad oficialmente incluidos en la lista. Algunos ejemplos son el jardín del Vondelpark, el cementerio Oosterbegraafplaats, una calle en Artis Zoo, el jardín de Amstelrust (una casa solariega del siglo XVIII a lo largo del río Amstel) y el cementerio abandonado Huis Te Vraag.
     También se enumeran árboles con un valor cultural, como el "Árbol que lo vio todo". Este árbol es parte de un monumento en el sureste de Amsterdam para conmemorar a las víctimas del accidente aéreo de El-Al del 4 de octubre de 1992.


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8/10/2017

LA BATALLA DE LOS ÁRBOLES
Extracto de "Hojas del Bosque"

     La Batalla de los Árboles es un texto complejo en cuanto a su traducción, sus interpretaciones y el cúmulo de influencias de la mitología celta y la tradición galesa que posee. Para llevar a cabo este apartado se ha utilizado la traducción que Robert Graves realizó en su obra "La Diosa Blanca" a partir de la traducción hecha en el siglo XIX por D.W. Nash. El propio autor nos advierte de las posibles modificaciones que esta versión puede tener respecto a lo que sería el original, por lo que hay que acercarse a ella con cuidado...


«Las copas de las hayas han retoñado recientemente,
se han cambiado y renovado de su estado marchito.
Cuando el haya prospera con hechizos y letanías
las copas de los robles se enmarañan y hay esperanza para los árboles.
He despojado al helecho, con el que descubrí todos los secretos,
el viejo Math ap Mathonury no sabía más que yo.
Con nueve clases de facultades Dios me ha dotado:
soy fruto de frutos recogidas de nueve clases de árboles:
ciruelo, membrillo, arándano, morera,
frambuesa, peral, cerezo negro y blanco con el serbo en mí participan.
Desde mi sede en Fefynedd, una ciudad que es fuerte,
observé los árboles y las cosas verdes que se apresuraban.
Apartándose de la felicidad se disponían a asumir
las formas de las principales letras del alfabeto.
Los viajeros se asombraban, los guerreros se espantaban
ante la renovación de conflictos como los que causó Gwydion.
Bajo la raíz de la lengua una lucha sumamente terrible,
y otra furiosa detrás, en la cabeza.
Los alisos de la primera fila iniciaron la refriega.
El sauce y el fresno silvestre tardaron en ordenarse.
El acebo, verde oscuro, tomó una actitud resuelta;
está armado con muchas puntas de lanza que hieren la mano.
Con el pisotear del rápido roble cielo y tierra resuenan;
«Recio Guardián de la Puerta» es su nombre en todas las lenguas.
Grande era el árgoma en la batalla, y la hiedra en su flor;
el avellano era el árbitro en ese tiempo encantado.
Tosco y salvaje era el abeto, cruel el fresno,
no se desvía la medida de un pie, golpea directamente en el corazón.
El abedul, aunque muy noble, tardó mucho en armarse,
pero no fue por cobardía, sino por su gran tamaño.
El brezo consolaba a la gente exánime,
los álamos de larga resistencia sufrían mucho en la lucha.
Algunos de ellos eran expulsados del campo de batalla
a causa de los agujeros hechos en ellos por la fuerza del enemigo.
Muy airada estaba la vid cuyos secuaces son los olmos;
yo la elogio mucho ante los gobernantes de los reinos.
Fuertes caudillos eran el endrino con su fruto nocivo,
el espino blanco no amado de naturaleza parecida,
la caña que persigue velozmente, la retama con su cría,
y la hiniesta que no se comportó bien hasta que la domaron.
El tejo que desparrama dotes estaba malhumorado al margen de la lucha,
con el saúco lento para arder entre fuegos que chamuscan,
y la bendita manzana silvestre riendo de orgullo
desde el Gorchan de Moelderw junto a la roca.
Resguardados se quedan el ligustro y la madreselva,
inexpertos en la batalla, y el pino cortesano.
Pero yo, aunque menospreciado porque no era grande,
combatí árboles en vuestra formación,
en el campo de Goddeu Brig».
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8/08/2017

JULIO LLAMAZARES (León, 1955)
Árboles
 
La gente se ha ido concienciando ya de la necesidad de proteger la fauna en peligro pero no tanto de hacer lo mismo con nuestros bosques
Copa de las hayas del Hayedo de Montejo, en la Sierra del Rincón, Madrid.
     Mientras que, como cada verano, el fuego convierte en cenizas parte de la masa forestal de un país que no está sobrado de árboles, una nueva enfermedad acaba de hacer su aparición en la península Ibérica amenazando con diezmar diversas especies, los almendros y olivos entre ellas, como antes sucedió con las palmeras, que hoy aparecen decapitadas por miles en nuestros paseos marítimos y jardines, y antes aún con los olmos, que desaparecieron en su totalidad por culpa de la grafiosis, incluido aquél al que el portugués Miguel Torga dedicó uno de sus más bellos poemas:
“Na terra onde nascí há um só poeta / Os meus versos sâo folhas dos seus ramos…” (En la tierra donde nací sólo hay un poeta / Mis versos son hojas de sus ramas).
     La nueva enfermedad arboricida tiene un nombre pintoresco, xylella fastidiosa,pero de gracioso poco. Los agricultores y responsables de Agricultura de Alicante, que es donde se ha detectado el brote, están muy preocupados por cómo pueda afectar a sus diversas especies de árboles y los de Andalucía más: en la región de Apulia, en Italia, que es de donde procede el brote, tuvieron que arrancar más de dos millones de olivos por culpa de la enfermedad.
     La afectación sucesiva de especies arbóreas por diferentes plagas y enfermedades preocupa a los agricultores pero no parece quitarle el sueño al resto de la población, la urbana en especial, para gran parte de la cual los árboles son sólo adornos o, en el mejor de los casos, una compañía agradable cuando el calor aprieta con fuerza y obliga a buscar la sombra. La gente se ha ido concienciando ya de la necesidad de proteger la fauna en peligro, pero no tanto de hacer lo mismo con nuestros bosques.
     Y eso en un país donde el desierto avanza imparable día tras día no deja de ser una irresponsabilidad que habría que trasladar a cada uno de nosotros y no sólo a aquéllos que con su negligencia o acción delictiva provocan incendios o a los que con su analfabetismo paleto arrancaron del borde de las carreteras los miles de chopos que, como en Francia siguen haciendo, les daban sombra con el argumento de su peligrosidad. Porque todos somos responsables de que en España el árbol se siga considerando un adorno si no da fruto o dinero, como sucede con el paisaje en sí.
     ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que comprendamos la dimensión de la frase del poeta francés Claude Bobin que yo le leí a otro poeta, mi paisano y amigo José Antonio Llamas: “Me gusta apoyar la mano en el tronco de un árbol no para asegurarme de su existencia sino de la mía”?

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7/09/2017

IGNACIO ABELLA (Vitoria, 1961)
Eucalipto - La desintegración del paisaje de "Las voces el bosque"
En ausencia de lo sagrado, nada es sagrado, todo está en venta. (Orens Lyons, nación Onondaga)
"Desde la orilla del mar hasta la cima de las más altas montañas del interior se veían poderosos eucaliptos, esos árboles gigantes de los bosques australes”. (Bernardin de St. Pierre – Bosques de Tasmania)


     Para unos pocos, terratenientes o especuladores, su cultivo es un fabuloso negocio que proporciona grandes beneficios a corto plazo, principalmente convirtiendo la madera en celulosa o en energía para las centrales de biomasa (también sirve para entibado de minas, parquets y otros usos).
     Grandes multinacionales imponen su monocultivo, a menudo con la connivencia de los gobiernos de turno, y han emprendido campañas publicitarias muy agresivas, justificando la implantación de éste árbol y tergiversando su repercusión sobre el entorno local y global. Se presentan investigaciones e informes con conclusiones a la carta para avalar los benéficos efectos de esta especie. Sostienen por ejemplo que es muy eficiente en la captura del CO2 y por tanto en la lucha frente al cambio climático. 
     La realidad es que su eficacia en este sentido es nula y prácticamente todo el carbono atrapado vuelve a liberarse de forma rapidísima a la atmósfera, mientras que los bosques autóctonos que desplaza sí hubieran sido muy útiles en este sentido. Se asegura también que crea puestos de trabajo, pero no se habla de los que destruye, al desintegrar la trama social y cultural de los paisajes.
     El interés de las empresas es claro. Propugnan la plantación de grandes extensiones para obtener su materia prima al menor coste posible. En la perversa lógica especulativa, el razonamiento es impecable. Cuando los vaivenes del mercado lo aconsejen, irán a invertir en otro lado. Muchos terratenientes han optado por el eucalipto para obtener beneficios fáciles en una economía rural amenazada por el abandono y el declive de los antiguos sistemas.
     Pero el precio es demasiado alto. La salvaje invasión de los eucaliptales ha tenido un efecto letal para los ganaderos y campesinos que han visto cómo la voracidad de estos nuevos vecinos que sobrepasan en unos pocos años los 20 metros de altura, secaba las fuentes, empobrecía prados y tierras de labor aledaños y sumía en permanente sombra incluso las casas de los pueblos. Sus secuelas son por otra parte fatales al suplantar las especies y usos tradicionales y atentar contra la biodiversidad y el propio futuro de los paisajes y las comunidades que los habitan.
     El eucaliptal se ha convertido así en la antítesis del bosque. Y lo que es peor, una vez plantado, resulta muy difícil y costoso erradicarlo para reconvertir el terreno a otro cultivo o actividad. Francis Hallé, experto en bosques primarios lleva décadas alertando de las consecuencias del cultivo generalizado de estas especies: “La mundialización de los árboles está en marcha – dice este botánico – pero he aquí que favorece sobre todo a los industriales de los países ricos, en cuanto a la gente de los países pobres sus árboles favoritos son especies humildes que no interesan a los financieros ni a los tecnócratas.”
     España y Portugal, Estados Unidos, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, la India, China, Etiopía… son algunos de los países más afectados por este monocultivo. El problema se agudiza en las comunidades más arraigadas como los mapuches, que ven sus paisajes y territorios ancestrales invadidos por empresas sin escrúpulos que aniquilan su economía, su cultura y su identidad. Su oposición a esta nueva forma de conquista, es reprimida de forma implacable.
 
¿FUTURO? Los paisanos y especialmente las administraciones deben pensar que llega un momento en el que las cuentas no salen (véase lo que sucedió con el ladrillo). Porque cae la demanda de papel, porque se ha saturado el mercado, porque otros países venden a precios más competitivos, etc. Es entonces cuando se descubre que la reconversión de las plantaciones es muy cara y difícil y el eucalipto se revela como un verdadero lastre para el futuro de una región que no puede disponer de los terrenos ocupados.
     El elevado riesgo de incendio del eucaliptal y su facilidad para asilvestrarse e invadir de forma natural otros terrenos, constituyen problemas añadidos. Una vez más gobiernos y compañías juegan al margen de los intereses de los pueblos y sus territorios, empobreciendo de forma casi irreversible suelos, paisajes y personas.
     Frente al secuestro del futuro que representa el eucalipto hemos de encontrar la forma de reconvertir estas plantaciones y utilizar alternativas autóctonas como el abedul. Su rendimiento no es tan grande, pero sus beneficios a otros niveles, compensan su utilización. Paisanos y ciudadanos, podemos, reducir el consumo de papel, reciclar y cuando es posible, trabajar activamente en la divulgación y denuncia de estos falsos bosques. (Ver Integral Práctica)
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6/03/2017

El sorprendente valor de los árboles para combatir la contaminación en el aire de las ciudades
     Más del 80% de la personas que viven en áreas urbanas del planeta donde se monitorea la calidad del aire están expuestas a niveles de contaminantes que superan los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud, OMS.
     "La contaminación del aire, debido a altas concentraciones de partículas pequeñas y finas, es el mayor riesgo ambiental a la salud y causa más de tres millones de muertes prematuras a nivel global cada año", agrega la OMS.
     ¿Pueden los árboles ser parte de la solución al problema? ¿Podría una fila de venerables olmos, plátanos de sombra o pinos protegernos de la contaminación?. El interrogante no es fácil de responder en detalle, pero dos científicos en Estados Unidos llevan años dedicados a indagar en esta incógnita. Y sus hallazgos son sorprendentes.

El riesgo de la contaminación

     La necesidad de disminuir la contaminación en ciudades es imperiosa. "En la ciudades occidentales nos enfrentamos principalmente al problema de las partículas finas llamadas PM 2,5, o materia particulada cuyo diámetro es igual o menor a 2,5 micrones", dijo al programa Crowdscience de la BBC Frank Kelly, profesor de salud ambiental en Kings College, en Londres.
     Según Kelly, el principal riesgo es que esas partículas son las que penetran profundo en los pulmones.
Un paraguas contra la contaminación. Pero es crucial saber qué especies plantar.
     Otro problema particularmente grave en Europa es el del dióxido de nitrógeno que proviene principalmente de los vehículos diésel.
     "Cuando la contaminación es mayor, las personas con un historial o enfermedad crónica requerirán más medicamentos, pero incluso las personas saludables sufrirán las consecuencias", dijo Kelly.
     La contaminación ha sido relacionada por diferentes estudios en los últimos años a un mayor riesgo de enfermedades al corazón, cáncer, accidentes cerebrovasculares y demencia. Dado el enorme riesgo de la contaminación para la salud, ¿qué impacto pueden tener los árboles?

Árboles que "inhalan" la contaminación

     Kamran Abdollahi es profesor de ciencias forestales urbanas en el Centro de Agricultura y Extensión del Sur en Baton Rouge, Luisiana, en Estados Unidos.
Las coníferas, como esta secuoya roja, tiene hojas todo el año. Y sus hojas con cera facilitan la adherencia de partículas
     Con sus monitores portátiles, Abdollahi ha registrado niveles de dióxido de nitrógeno de 120 partes por billón en avenidas y 100 partes por billón bajo los árboles, lo que sugiere un impacto positivo de la vegetación.
     Los árboles extraen contaminantes en dos formas principales, según explicó a Crowdscience de la BBC David Nowak, quien ha venido investigando su impacto en las ciudades durante más de 20 años y trabaja con el Servicio Forestal de Estados Unidos en Siracusa, en el estado de Nueva York.
"O bien incorporan gases y contaminantes a través de las estomas en sus hojas o capturan partículas en la superficie de sus hojas". Los estomas son los poros o aberturas regulables en la epidermis de las hojas de las plantas.
     "Es lo mismo que los seres humanos, que o bien inhalan partículas o las captan en su ropa", agregó Nowak. Y durante el día los árboles también evaporan agua reduciendo la temperatura del aire.

Hojas pegajosas

     ¿Cuando los árboles extraen los contaminantes, qué hacen con ellos?
     "Los gases ingresan al interior de las hojas donde hay mucha agua. Muchos gases se disuelven y cambian de estado y funcionan como fertilizante. Las plantas necesitan nitrógeno y azufre", señaló Nowak. En el caso del ozono, que es altamente reactivo, puede dañar las hojas de los árboles.
     "En el caso de las partículas básicamente se adhieren al exterior de las hojas. La cantidad de partículas extraídas del aire de esta forma dependerá de cuán pegajosas y cuán grandes sean las hojas".
     Pero estas partículas no se quedan sobre la superficie de la hoja para siempre, según el científico estadounidense. A veces el viento vuelve a suspenderlas en el aire, o en días de lluvia se disuelven y entran al sistema del suelo.

Pinos y olmos

     Lo ideal es que el árbol que se seleccione para una ciudad tenga muchas hojas y sea de gran tamaño, según Nowak. "Quieres que haya un gran intercambio de gases no sólo para extraer la contaminación sino para reducir la temperatura".
Las coníferas tienden a ser mejores en remover partículas porque tienen hojas todo el año y están recubiertas de cera, por lo que las partículas tienden a adherirse, de acuerdo al investigador del Servicio Forestal estadounidense.
     Y en cuanto a los árboles de hojas caducas una de las mejores especies es el olmo, porque tienen hojas con un textura rugosa que es buena para captar partículas y además emiten menos compuestos orgánicos volátiles.
     Estos compuestos son los que dan, por ejemplo, su aroma a los pinos, pero pueden reaccionar con otras sustancias e incrementar los niveles de ozono.
     Para Nowak, tal vez más importante que saber cuál es la especie ideal para combatir la contaminación es preguntar cuál es el paisaje ideal.
     "A lo largo de calles y avenidas es bueno es bueno enmarcar estas vías con filas de árboles, lo que desvía las partículas hacia arriba e impide que muchas se trasladen a las aceras donde camina la gente".
     Pero en espacios muy cerrados, en que a veces se planta árboles a ambos lados de la calle cuyas copas se tocan formando un arco, "puede ser que se invierta el efecto y se atrape la contaminación".

"Impiden muertes"

     Nowak estima que los árboles retiran típicamente menos del 1% de la contaminación. Pero el porcentaje puede llegar en algunos casos al 15%.
Puede parecer poco, pero estamos hablando de toneladas de partículas.
Más del 80% de la personas que viven en áreas urbanas del planeta donde se monitorea la calidad del aire están expuestas a niveles de contaminantes que superan los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud
     "A nivel general encontramos que los árboles en las ciudades de Estados Unidos impiden 850 muertes al año y más de 670.000 casos de episodios respiratorios agudos".
     Por su parte, Abdollahi utiliza una gran caja de metal donde coloca árboles que selecciona al azar. Luego bombea en la caja todo tipo de contaminantes y un tubo extrae el aire hacia un monitor. El científico halló que los robles nativos de Luisiana son particularmente resistentes y sus hallazgos han influenciado la selección de especies realizada por Baton Rouge Green, una ONG que ya ha plantado unos 5.000 árboles en la ciudad.

El increíble valor de un plátano de sombra
     Nowak también calcula el beneficio económico que representan los servicios prestados por los árboles al combatir la contaminación. Para ello desarrolló una aplicación, iTree, que ya está siendo usada en Londres por la organización Treeconomics, que estima el valor de los árboles en zonas urbanas.
     Keith Sacre, de Treeconomics, invitó a la BBC a visitar a un venerable habitante de la capital británica, que ha vivido allí durante cerca de 200 años. En la céntrica plaza Berkeley Square, un enorme plátano regala a Londres su solidez y su radiante presencia noble y protectora.
     Ese plátano aporta a la ciudad, según Sacre, servicios que equivalen a más de US$900.000 en términos de combate a la contaminación y disminución de temperatura.
     Así que la respuesta es, "SÍ".
     Es indudablemente beneficioso plantar árboles en las ciudades para combatir la contaminación, además de las ventajas que ofrecen en términos del bienestar mental derivado del contacto con la naturaleza.
     Plantar árboles en la ciudades sí disminuye la contaminación, pero la respuesta no es simple. Las especies deben ser seleccionadas con cuidado. Y si queremos que los árboles extraigan la mayor cantidad de contaminantes, debemos recordar que el tamaño es una variable crucial.

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2/27/2017

ANTÓN LOIS, en "La Voz de Galicia"
La riqueza de los árboles caídos


Si un árbol cae en un bosque y no hay nadie alrededor para oírlo, ¿hace un sonido? Es un pensamiento filosófico que plantea interrogantes sobre la observación y el conocimiento de la realidad. Un recuento poco exhaustivo nos indica que tras los temporales de la semana pasada al menos una docena de árboles de gran porte cayeron en el interior de nuestros parques urbanos.

Con extraordinaria diligencia los operarios municipales andan estos días con una frenética actividad cortando y retirando esos árboles caídos. Aún estamos a tiempo de evitarlo y por eso hoy les queremos contar los motivos por los que, si tiene a bien considerarlo, nuestro Concello debería dejarlos como y donde están, así, tirados en el suelo. Un árbol caído solamente termina la primera parte de su vida, pero ni mucho menos ese desarraigo pone fin a su ciclo vital, si le dejan.

Para empezar, nuestros amigos tumbados serán los huéspedes de centenares de setas. Estos hongos saprofitos, es decir, que desarrollan su ciclo vital sobre la materia orgánica inerte, y que son casi la mitad de todas las especies de setas conocidas, contribuirán a la descomposición de la madera y la convertirán en alimento asimilable para el suelo, cerrando el ciclo natural que renueva y enriqueciendo la base de la vida que representa ese suelo fértil. Son además un eficaz indicador de la salud de estos parques. La ausencia de estos esenciales nutrientes empobrece los suelos, debilita a los árboles y supone una relación directa causa-efecto.

Los árboles de nuestros parques son más vulnerables a las enfermedades y a los vientos que sus primos del bosque justamente porque les retiramos el indispensable alimento que les permite crecer sanos y fuertes. Pero no olvidemos a los bichitos y bichazos que encuentran en esos troncos tirados su hogar ideal. Destacan, por su tamaño y rareza, las vacalouras, con su aspecto de ciervo volante y los enormes cerambyx con sus largas antenas. Recordemos que ambas especies de coleópteros están en peligro de extinción y por tanto protegidas.

Lamentablemente no son los únicos ejemplos de especies amenazadas. Nada menos que el 9% de las mariposas y el 11% de los escarabajos que viven en la madera en descomposición están a punto de desaparecer en Europa por carecer de estos biotopos.

Conservar estos viejos árboles para las especies xilófagas (que comen madera, vaya) representa un seguro de vida para el resto de los árboles, pues disponiendo de su alimento ideal no atacarán a los ejemplares sanos de su entorno.

Otros inquilinos de mayor tamaño se convierten en oportunistas okupas de estos árboles vencidos, como algunos murciélagos urbanitas (los pequeñines pipistrellus) o sus primos forestales, como los amenazados myotis, micromamíferos (los amables ratoncillos de campo, lirones y musarañas) y algún pequeño mustélido, como la siempre nerviosa comadreja. Y no olvidemos a las aves que encuentran en estos sitios su mejor restaurante, como los cucos, abubillas y sobre todo los pájaros carpinteros.

Sorpresa

Quizás les sorprenda, pero todas estas especies viven en nuestros parques asociadas a los árboles caídos. Ya ven que esos aparentemente inertes restos de madera son en realidad un auténtico hervidero de vida, como decía el título de aquella (lamentable) película Este muerto está muy vivo.

Por todo ello, resulta importantísimo, tras su correspondiente poda de copa y ramas secundarias, no retirar los troncos de los árboles caídos tras el temporal. Son una reserva de vida que garantiza la continuidad de los ciclos ecológicos del suelo y un vital hogar, refugio y alimento para muchas especies amenazadas que no pueden vivir en otro sitio.

Irónicamente nuestro Concello, al mismo tiempo que retira de forma veloz los árboles caídos en los parques urbanos, hace una excepción en la carballeira de A Guía. Allí mantiene sin retirar varios carballos muertos que, dicho sea de paso, la mayoría murieron por falta de atención. Lo hace además, expresamente por los motivos comentados (y lo informa con su correspondiente cartelito). Es digno de felicitar y convierte en pertinente la pregunta: ¿Y por qué solo allí y no en el resto de parques?

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/2017/02/12/riqueza-arboles-derribados/0003_201702V12C6991.htm

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9/12/2016

DESMOCHAR ÁRBOLES ES PELIGROSO 
Academia de las Ciencias de las Plantas de Málaga

Ignacio Piedrafita a través del grupo de Botánica de Linkedin nos hace llegar esta ejemplarizante infografía, con una reflexión sobre el Doodle de Google "Equinoccio equivocado de Google":
"Hoy al abrir el explorador de internet y ver el Doodle de Google, conmemorando el inicio del equinoccio de Otoño, un sentimiento de indignación ha recorrido mi cuerpo.
La causa de tal sentimiento ha sido esta:
https://pbs.twimg.com/media/BjLYtxLCUAAA0bc.jpg:large
Las formas desnudas de los árboles del Doodle de Google, tienen la estructura típica de un descabezado, descopado o desmochado de un árbol, es decir una poda drástica que deja "muñones" y a partir de ese punto se forman escobas de brujas, que son el inicio del desarrollo de unas ramas con un anclaje de seguridad inestable, que pueden provocar caídas de las mismas, seguro que algo a los usuarios de este grupo les suena, ¿no?
      Gracias a esta cultura popular tan desarrollada en nuestro país y ejercicios de publicación tan erróneos y confusos como el Doodle de Google, los ciudadanos exigirán que se realicen esta serie de podas salvajes (las cuales son una creencia positiva para el árbol), que someten al propio árbol a perder su equilibrio vital, "dignidad", valor social, beneficio climático y a sus beneficiarios, nosotros: mayor inseguridad (se lo pregunten a los paisanos de Madrid), menor superficie de sombra, menor reducción de la temperatura ambiental, mayor capacidad de ingestión de gases contaminantes, etc...
      Desde la opinión de un ciudadano más, Google debería de ser un "ejemplo" por su capacidad de influencia mundial en generar contenidos multimedia que a la vez de incitar asombro por su belleza, tengan un fondo teórico y apropiado a su contenido para no "confundir" a la masa social que lo sigue hoy en las redes sociales.
      Con este contenido en concreto se hace apología de una PODA ERRÓNEA, (que cualquier profesional puede realizar) y que hace ver al ciudadano una estructura del árbol anómala, que desvirtúa su genética natural y que encima provoca mayor porcentaje de peligro al cabo de unos años a los paseantes que circulen bajo su copa.
      Espero que gracias a muchos profesionales de la arboricultura, se puedan cambiar estas tendencias equivocadas y se pueda iniciar una campaña informativa que explique al ciudadano los pros y contras de estas podas drásticas que sólo contribuyen a traumatizar al árbol y a nuestro entorno urbano.
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7/21/2016

@MNCNcomunica
Instan a mejorar los planes de reforestación para lograr bosques multifuncionales
Pinares de alta montaña en el Prineo aragonés. Estos bosques combinan múltiples
 funciones yservicios como prevención de laerosión, regulación del ciclo hidrológico,
captación de CO2 atmosférico, producción de madera y usos recreativos, gracias a la
gran diversidad de los paisajes en los que seencuentran. / FernandoValladares

Estaba demostrado a pequeña escala, pero investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), en colaboración con un amplio grupo multidisciplinar de científicos europeos, han comprobado la importancia a gran escala de mantener la diversidad local para que los bosques sean multifuncionales. El estudio, que acaba de publicarse en la revista PNAS, evidencia la importancia de conservar el paisaje y su biodiversidad evitando la homogeneización de los bosques con planes de reforestación que solo incluyen especies pensando en un solo objetivo, por ejemplo su capacidad de producir madera.

"Además de producir madera, los bosques cumplen muchas otras funciones, como regular el ciclo hidrológico, fijar el CO2 atmosférico o permitir que sobrevivan las especies asociadas a cada hábitat, sin olvidar su uso recreativo o su valor estético o cultural", apunta el investigador del MNCN Fernando Valladares. "Al repoblar con una misma especie, que con frecuencia no es autóctona, se homogeneiza el bosque y resulta imposible que siga cumpliendo muchas de sus funciones", continúa.

Para realizar este estudio han analizado 209 fragmentos de 16 ecosistemas forestales a lo largo de seis países europeos comparando la relación entre la multifuncionalidad del bosque con la variedad de especies presente en cada parcela, por un lado, y con la diversidad del paisaje, es decir, de los fragmentos de un mismo hábitat dentro de cada región, por otro. "La relación entre diversidad del paisaje y multifuncionalidad del bosque es siempre positiva. A una mayor diversidad de especies en los fragmentos de un mismo hábitat, más funciones cumple dicho hábitat", explica el investigador.

Los datos obtenidos confirman la importancia que tiene conservar los niveles de biodiversidad originales de cada bosque para que sigan conservando su multifuncionalidad, combinando por ejemplo el control de la erosión con la captura de grandes cantidades de CO2 atmosférico y con un uso recreativo.

Información:
Fons van der Plas, et al. (2016) Biotic homogenization can decrease landscape-scale forest multifunctionality. PNAS. DOI: www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1517903113
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6/14/2016

MEGHALAYA - India
Donde los puentes se plantan 

Es uno de los más bellos ejemplos de arquitectura sostenible y de cómo, a pesar de todo, el hombre puede vivir en paz con la naturaleza. Cherrapunji es un pequeño núcleo del estado de Meghalaya (encima de la nubes), India, que tiene dos récords Guinness: el la máxima cantidad de lluvia durante un año, 22.987 mm entre Agosto de 1860 y Julio de 1861, y la máxima cantidad de lluvia durante un mes, 9.300 mm en Julio de 1861. Lugar de intensísimas lluvias, uno de los lugares más húmedos del mundo y conocido por sus ríos torrenciales. Y aquí, para salvar esos torrentes, los puentes no se construyen, más bien se plantan.
La tribu Khasi, con el fin de establecer una comunicación entre las orillas de los ríos ingenió una técnica prodigiosa, el trenzado de las raíces de determinados árboles, una técnica increíble para crear puentes. Los habitantes usaron su ingenio y utilizaron a la propia naturaleza.
Estos puentes están tejidos cuidadosamente con las raíces de los árboles de Ficus elastica, una especie de higuera, de rápido crecimiento, que los lugareños plantan a orillas de los ríos. Un puente no se consolida hasta pasados 15 años desde su trenzado inicial. Una vez consolidado puede soportar el peso de más de 50 personas.
Raíces aéreas del Ficus elastica
El proceso de creación de estas estructuras se transmite de generación en generación. El árbol, guiado por la mano del hombre, es“obligado” a enlazar una y otra orilla para crear una estructura funcional.
Es el trenzado de las raíces aéreas el que el hombre guía para darle la forma deseada. Con el tiempo estos puentes se consolidan, su estructura continúa fortaleciéndose pudiendo llegar a pervivir más de 500 años. El crecimiento en altura del árbol da la posibilidad de crear un segundo nivel en el puente.

Fotografías de Root Bridges

Vídeo











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6/04/2016

LOS ECOSISTEMAS DE LAS CIUDADES
Las ciudades y sus zonas verdes pueden acoger gran variedad de flora y fauna que conviene proteger

“La ciudad no es un desierto. De hecho, está mucho más habitada de lo que creemos”, dice Raimundo Real, catedrático de Biología de la Universidad de Málaga. 

(...) “Una infraestructura ecológica funciona como un sistema completo, con vida vegetal y vida animal”. Es decir, que se trata de dar el salto desde el espacio verde puramente decorativo y artificial hasta un ecosistema lo más autosuficiente y vivo que sea posible. Lo que implica, por ejemplo, tener algunos árboles viejos (con más oquedades) y áreas con flores silvestres, en lugar de césped perfectamente rasurado y troncos inmaculados, para que puedan acoger todo tipo de bichos (...)
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6/01/2016

LOLA ARPA VILALLONGA
El árbol, el gran descontaminador
(en "El País")
Aunque es del año pasado...

     Aunque científicamente esté demostrado que los árboles son los pulmones de la Tierra, en estos días de calor asfixiante —mayo ha sido el mes más caluroso y vamos camino de batir nuevos récords— se hace evidente la indiferencia y el desconocimiento de los “responsables” del medio ambiente.  
     Caminar por nuestros pueblos resecos es un suplicio que nos obliga a refugiarnos en el aire acondicionado. El planeta está enfermando por culpa de la mala gestión de sus habitantes. En su carta magna sobre la ecología, Laudato Si’, el papa Francisco advierte de que “la Tierra nunca perdona”.
     Ha llegado el momento, pues, de afrontar un grave problema: el 95% de población española respira aire contaminado y por culpa de sus efectos fallecen más de 25.000 personas cada año. Existe una solución económica, natural, y efectiva: cada árbol que plantemos dará sombra, hará de pantalla contra el sonido y el polvo, acogerá aves e insectos, ordenará los espacios... Pero su máxima función biológica la realizará a través de sus hojas, que producirán oxígeno y absorberán el dióxido de carbono que envenena nuestros pulmones. Confiemos en la sensatez de los políticos para disfrutar de pueblos y ciudades inundados de árboles.

¿Sueños?

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5/29/2016

DAVID S. RESTREPO
El arbolado urbano
Un enfoque práctico sobre los beneficios de los árboles y bosques urbanos

Fuente:
https://www.youtube.com/watch?v=HTF7OZbTugU

Estas son las fotos que acompañan a la charla:
http://www.slideshare.net/ArborCulture/restrepo-david-beneficios-de-los-arboles-y-bosques-urbanos-20151113-monterrey-reduced-55864700
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5/26/2016

A. GRAU & A. M. KORTSARZ

Universidad Nacional de Tucumán (UNT), Argentina
¿Para qué los árboles?

Transcribo lo que dice la fotografía por si no se lee bien...

Temperatura de sitintas superficies medidas con un termómetro infrarrojo en dos cuadras contiguas de una calle de San Miguel de Tucumán en el mes de enero. Mientras que la temperatura del aire es bastante similar en ambos casos (menos de un grado de diferencia), la tempera de las superficies muestra diferencias drásticas.

Con un arbolado pobre, un transeúnte o un automóvil se ven sometidos no sólo a la radiación solar directa, sino también a la radiación de las superficies cercanas, que pueden ser superiores en más de 30ºC a superficies similares sombreadas.
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De "Únete al Planeta"


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3/04/2016

JOSÉ ANTONIO LABORDETA SUBÍAS (Zaragoza, 1935-2010)
El árbol

Permanece en silencio, solitario,
en mitad de la plaza
como un pájaro olvidado
o quizás como una nube amaestrada
por vientos tramontanos
No es ni sombra ni cobijo
de pájaros urbanos. No es, apenas,
el pudor de la tierra
izándose desde la tierra misma
hacia los cielos. Es, tan sólo,
un árbol ciudadano
bajo de mi ventana,
más próximo al cemento
que a las grandes praderas
donde están sus hermanos
asentados. Tiene la palidez
de un empleado de banco y la turbia
timidez de los abandonados. Tan sólo
cuando pierde las hojas
recuerdo que es un árbol y lo amo.
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2/06/2016

FRANCESCO PETRARCA (Italia, 1304-1374)

Viendo a un árbol caer, cual si arrancado
por fuerte viento o por el hierro fuera,
y a su excelso despojo en tierra echado
y esparcido, y su débil raíz fuera,

vi otro, que por objeto me había dado
Amor -y por Euterpe y Caliope, era
yo el sujeto-, que a mi se había enroscado
como al muro o al tronco enredadera.

Aquel laurel en el que hacían nido
mis suspiros y ardientes pensamientos,
que no lograron agitar su fronda,

en el albergue fiel al que han subido
echa raíces y a él tristes acentos
llegan aún, y no hay quien les responda.

Traducción Ángel Crespo
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5/31/2015

JOSÉ ÁNGEL BUESA (Cuba, 1910-1982)
Parábola del árbol

Todo aquel artificio de que antaño hice gala,
ya no inquieta mi anhelo, cada día más puro:
Tras la ciencia del trino vino el golpe del ala;
bajo el frágil follaje cuajó el fruto maduro.

Abrí surcos de arena con un gesto de audacia,
con el gesto de un río que logró ser torrente;
y hoy se yergue en mis surcos una espiga de gracia,
y el torrente se aquieta con ternuras de fuente.

Y es que al cabo me nutro de la savia divina,
y ya sé lo que valen la raíz y la fronda,
porque he visto que el árbol poco a poco se empina,
y, a medida que crece, su raíz es más honda.

Y por eso en las brisas ya no fluye mi trino,
pues mis alas prefieren abarcar más distancia;
y, a manera de un árbol en mitad de un camino,
doy a todos un poco de quietud y fragancia.

Si los vientos sacuden mi verdor, no me inmuto.
Si algún hacha me quiere derribar, no me asombra.
Y hundo mis raíces, para así dar más fruto,
y alzo más mis ramajes, para así dar más sombra.
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5/13/2015

JORGE ERNESTO LEIVA (Colombia, 1937)
El árbol

El Gran Tsun-Tzu, Jefe de la Guerra,
movió a combate a los pusilánimes.
¡Brava fue mi cimitarra!
Un día
hizo luchar a las concubinas del Dinasta
hasta quedar estáticas.
¡Grande fue su valor!
Al ser atravesado por su grueso venablo,
se incorporó diciendo:
"Dejen que en mí eche raíces..."
Después,
un árbol nació de sus entrañas,
y el guerrero, ahora,
da sombra al caminante.

Jorge E. Pardo, Lola de Acosta y Jorge Ernesto Leiva
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