viernes, 30 de marzo de 2018

REVISTA ESPORES - La veu del botànic de Velencia
Las plantas mágicas de la Isla de Socotra, Yemen

      Socotra es un pequeño archipiélago yemení de cuatro islas situado en el Océano Índico. La isla más grande, contiene alrededor del 95% de la masa terrestre del archipiélago, y el resto son como pequeñas salpicaduras en el océano que albergan algunas de las especies más curiosas del planeta.
     Socotra es la isla más extraterrestre del mundo. Se encuentra unos 240 kilómetros al este del Cuerno de África y 380 kilómetros al sur de la Península Arábiga. La isla está muy alejada, como perdida en la nada, como si hubiese aparecido ahí de repente. Nada de lo que conocemos en nuestro planeta se parece a Socotra. Es un lugar único cuya magia radica en su singularidad de especies, tanto vegetales como animales.

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Socotra-Yemen_1
     Curiosamente, es precisamente el hecho de que se encuentre tan aislada lo que ha producido un proceso de especiación único, por el que un tercio de la vida vegetal de la isla sólo existe allí. Al igual que sucede en islas Galápagos, Socotra tiene 825 plantas endémicas, y por eso son muchos los que piensan, en forma de confabulación, que si Darwin hubiera visitado esta isla su Teoría sobre la Evolución de las Especies se hubiera matizado de forma todavía más clara. Sin embargo, y a diferencia de las Galápagos, Socotra está significativamente más habitada, y lo ha estado durante unos 2.000 años. Más de 50.000 personas viven en la isla principal del archipiélago. La pesca, la ganadería y el cultivo de dátiles son las principales ocupaciones de la población indígena.

Dragones, botellas y árboles con forma humana
     Una de las plantas más llamativas de Socotra es el árbol de sangre de dragón (Dracaena cinnabari), que tiene un aspecto extraño y cuya leyenda, como no puede ser de otra forma, está relacionada con la magia. Se trata de un árbol con forma de paraguas descrito por vez primera en 1882 por Isaac Bayley Balfour. (...) Los antiguos pensaban que su savia roja producida en el tronco del árbol era la sangre del dragón, buscada como medicina y medio de contraste, y en la actualidad utilizada como pintura y barniz.
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     Entre los tesoros vegetales de la Isla de Socotra encontramos el árbol del pepino Dendrosicyos socotranus, un monotípico género de las curcubitáceas, especie endémica de estas islas siendo esta variedad la única que crece en forma de árbol. Estos árboles, de cuerpo grueso y ramas pequeñas, que se asemejan en aspecto a una botella, son una reliquia en la isla, donde han crecido de forma inalterable desde hace cientos de años porque se adaptan perfectamente al clima árido y seco imperante en la zona. Las flores del árbol pepino son masculinas y femeninas al mismo tiempo y tienen un color cálido, entre el amarillo y el naranja. Sus pétalos largos y sus frutos ovales tienen primero un color verde que se transforma en rojo al madurar. Se reproducen únicamente a través de semillas y no cabe duda que estas especies son raras y diferentes y habrá que cuidarlas para que no desaparezcan.
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     Otra de las plantas típicas de la isla es la Dorstenia gigas, una planta suculenta de familia de los baobabs que puede albergar en su interior cientos de litros de agua. Esta planta, conocida también como “la higuera de Socotra”, es una especie de la que quedan muy pocos ejemplares en el mundo. Es muy difícil que se reproduzca por esquejes, al igual que es complicado que sus semillas germinen dando paso a nuevos ejemplares adultos.
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      El granado de Socotra (Punica protopunica) es otra de esas especies que alertan a biólogos y viajeros de hasta que punto la flora de la isla ha permanecido intacta desde hace miles de años. La Punica protopunica es una de las dos únicas especies del género Punica que hay en el mundo. A diferencia del granado común, este árbol endémico de Socotra da unos frutos rosas, cuyo sabor es menos dulce que la granada. Evidentemente, y al igual que la higuera de Socotra, este árbol es muy codiciado en la isla por sus frutos.
socotra_Punica_protopunica
     Los antiguos habitantes de Socotra recurrían a la magia de los aloes para su uso medicinal y cosmético. El Aloe perryi (que recibe su nombre en honor de Wykeham Perry, recolector de plantas en Socotra a finales del siglo XIX) es una variedad de aloe que tiene como principal peculiaridad unos dientes de color marrón en sus hojas. Otra característica es que crece de forma individual, alcanzando un tamaño de 30 cm de largo. Cada ejemplar posee entre 12 y 30 hojas lanceoladas que forman densas rosetas. Las hojas son de color verde, teñido de rojizo de 35 centímetros de largo y 7,5 centímetros de ancho. La inflorescencia es por lo general de dos a tres ramas y alcanza una longitud de 50 a 60 centímetros.
socotra_Aloe
     La Boswellia socotrana cierra el círculo de grandes especies endémicas de Socotra. En este caso, se trata de una rarísima variedad del género de las Boswelias, un reducido grupo de especies arbóreas muy populares por producir resinas aromáticas. Estas gomorresinas tienen diversos usos como son el farmacéutico (particularmente como anti inflamatorios), elaboración de sub-productos aromáticos y ya directamente como el popular incienso. De hecho, se documenta que el incienso bíblico fue probablemente un extracto de la resina de Boswellia sacra. El extracto de leche de la Boswellia socotrana es una de las actividades comerciales más importantes de la Isla de Socotra, pues los usos de esta savia blanca son variados en construcción de casas, barcos y utensilios para la pesca de la población local.
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miércoles, 28 de marzo de 2018

SUZANNE SIMARD (Canadá)
La comunicación de las plantas

     Esta investigadora dedicó décadas para estudiar el lenguaje de los árboles. Sus averigüaciones te sorprenderán. Empezó a tener curiosidad por los bosques cuando era pequeña y se recostaba en el suelo de Canadá para observar las copas de los árboles. Su percepción cambió el día en el que, en vez mirar las hojas, descubrió que bajo tierra había "otro mundo", uno que poseía infinitos caminos biológicos, lleno de raíces que parecían comunicarse, y que quizá —pensó— podían actuar como una familia.

     Simard estudió silvicultura, trabajó para compañías que se dedicaban a la explotación comercial y se sintió despreciable tomando parte de la tala y rociado de herbicida a los abedules para hacerles espacio a los pinos y abetos, mucho más rentables en el mercado. Por eso abandonó y decidió demostrar que los árboles hablan entre ellos, y que alterar la diversidad de los bosques tiene un impacto mayor del que se cree.
      Durante más de 30 años, la investigadora realizó experimentos para afinar cómo se conectaban los árboles de la misma familia. Entonces halló que no sólo se envían carbono, sino también -cuando lo necesitan- nitrógeno, fósforo, agua y defensas; y que los tallos de los hongos [micelio], al colonizar todas las raíces de los árboles, trabajan para permitir una red más compleja de lo que pensaba. "El micelio conecta a diferentes individuos en el bosque, no sólo de la misma especie sino entre especies diferentes, y funciona como el Internet", dice Simard.
"El micelio conecta a los diferentes individuos de un bosque, no sólo de la misma especie sino entre ellas. Funciona como Internet"
     Igualmente descubrió algo que le maravilló: que los árboles madre, los más viejos, no cesaban de nutrir a los más jóvenes, y que tan solo uno viejo conectaba a cientos de los que tenían menos años.
     "Es como cuando nosotros queremos favorecer y nutrir a nuestros hijos, ellos hacen lo mismo", dice Simard. "Pero cuando los árboles madre se encuentran heridos o se mueren, lo asombroso es que no sólo les envían carbono, también defensas, mensajes de sabiduría que han acumulado durante todos sus años y ahora se los transmiten para hacer más fuertes a las nuevas generaciones".
     "Así que los árboles hablan -concluye-. Y las perturbaciones que se causan en los bosques degradan la vida salvaje del hábitat y genera más muerte de la que imaginamos al talar sólo lo que creemos, un mero árbol. No digo no talar, sino talar menos y con consciencia".
     Las investigaciones de Simard han provocado que el mundo, ahora, mire más abajo de sus pisadas para reflexionar sobre la vida del otro mundo que ella empezó a observar cuando se recostaba en el suelo de los bosques de Canadá.

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lunes, 26 de marzo de 2018


ISABEL FDEZ. DEL CASTILLO
¡Por qué y cómo crear setos vivos!

Olivar afectado por la bacteria xylella
     Dice la ciencia que cuanto más biodiverso es un sistema, menos vulnerable a las plagas e infecciones, más resiliente y productivo.  Por eso no es de extrañar que cada vez sucedan problemas más graves en el campo como es el caso de la xylella, que en ciertos lugares está acabando con olivares, viñedos y cultivos de almendros y ciertos frutales. En general, estas explotaciones son extensos y vulnerables monocultivos mantenidos con una biodiversidad bajo mínimos por la aplicación constante de herbicidas, la eliminación de cualquier planta/árbol que no sea productivo y la quema de rastrojos. Los problemas de la dehesa y los alcornocales con la enfermedad de la seca también deberían darnos que pensar.
     La cuestión es que cuanto más simple es un sistema, más vulnerable y abocado al desequilibrio.  Cuanto más biodiverso, más resiliente, estable y productivo.
     Por ese motivo, la transformación del campo en un mero sustrato para producir comida a base de químicos es un verdadero desastre medioambiental.  A la erosión del terreno y pérdida de suelo fértil que afecta a gran parte de las tierras de cultivo, se añade la compactación del suelo y la reducción de su capacidad para retener e infiltrar el agua de lluvia, así como la drástica caída de la biodiversidad, que pone a todo el sistema en riesgo. 
     La desertificación inducida por las malas prácticas agrícolas y el cambio climático local contribuyen a agudizar los efectos del cambio climático global.  Pero el cambio climático no es el causante de todo.  El cambio climático local y el global crean un circulo vicioso que se retroalimenta constantemente.  Si países con un mayor riesgo de desertificación, como Etiopía y Burkina Faso, están revertiendo el desierto, es que se puede.  Solo hay que entender cómo funciona la naturaleza y trabajar a favor de ella.

La función ecológica de los setos en agricultura

     Uno de los principales factores de extrema simplificación que induce agricultura actual (además del uso de productos químicos biocidas) es la aniquilación de los setos en las lindes.   Hay que reconocer que las políticas de la PAC, que premian económicamente el terreno “limpio” no ayuda nada, pero mientras los políticos “despiertan”, algo habrá que hacer en la dirección correcta.
Los setos entre parcelas con especies autóctonas de árboles y arbustos  cumplen muchísimas funciones ecológicas, todas ellas positivas.  Al multiplicar la biodiversidad, mejoran el equilibrio ecológico y los servicios gratuitos de los ecosistemas a los cultivos. Entre otras, cosas, los setos contribuyen a:


  • aportar materia orgánica al suelo rica en minerales. Más materia orgánica favorece una mejor hidratación de los terrenos y la vida microbiana del suelo. Ayudan a regenerar el suelo y su fertilidad.
  • mantener corredores de biodiversidad entre parcelas tanto animal como vegetal.
  • prevenir o mitigar los efectos de la sequía, al favorecer una mayor humedad del terreno, la una mayor infiltración del agua de lluvia y evitar la excesiva escorrentía / lavado del terreno (y por tanto la erosión y la desertificación).  Evitar una suela de labor continua y extensa.
  • generar entornos diversos que ayuden a biodiversificar la fauna y flora, lo que ayuda a prevenir plagas
  • dar cobijo y alimento a multitud de especies de insectos, polinizadores, pájaros, anfibios, pequeños mamíferos … que prestan servicios ecosistémicos impagables  (y que no tengan que comerse nuestros cultivos porque no les hemos dejado otra cosa…)
  • obtener otros rendimientos del campo en forma de plantas comestibles y medicinales, frutos, leña, miel …
  • Crear microclimas favorables: proveer sombra, evitar islas de calor, amortiguar el viento, mantener una mayor humedad en el ambiente
  • favorecer la conservación de especies autóctonas de árboles, arbustos y plantas, afectados por la deforestación y las repoblaciones simplistas realizadas a base de pino, pino y pino.
  • … en suma, mantener el campo vivo y biodiverso.
     Por todo ello es urgente recuperar áreas semisilvestres entre cultivos, como se ha hecho siempre (antes del alicatado total del suelo agricola).  No sólo porque otras especies vegetales y animales también tienen derecho a vivir; también porque es la única forma de no convertir la tierra de cultivo en un desierto en cuestión de años de maltrato físico y químico,  y desequilibrio (eso y  cambiar la agricultura química por la regenerativa y la ganadería industrial por el manejo holístico).

¿Como crear un seto vivo y diverso?

     No hace falta inventar la rueda, hay mucha información útil e interesante en la red:


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sábado, 24 de marzo de 2018

PERE CALDERS (Barcelona, 1912-1994)
L'arbre domèstic

      En aquesta vida he tingut molts secrets. Però un dels més grossos, potser el que estava més en pugna amb la veritat oficial, és el que ara trobo oportú d'explicar.
     Un matí, en llevar-me, vaig veure que en el menjador de casa meva havia nascut un arbre. Però no us penseu: es tractava d'un arbre de debò, amb arrels que es clavaven a les rajoles i unes branques que es premien contra el sostre.
    Vaig veure de seguida que allò no podia ésser la broma de ningú, i, no tenint persona estimada a qui confiar certes coses, vaig anar a trobar la policia.
    Em va rebre el capità, amb uns grans bigotis, com sempre, i duent un vestit l'elegància del qual no podria explicar, perquè el tapaven els galons. Vaig dir:
—Us vinc a fer saber que en el menjador de casa meva ha nascut un arbre de debò, al marge de la meva voluntat.
     L'home, vós direu, es va sorprendre. Em va mirar una bona estona i després digué:
—No pot ésser.
—Sí, és clar. Aquestes coses no se sap mai com van. Però l'arbre és allí, prenent llum i fent-me nosa.
     Aquestes paraules meves van irritar el capità. Va donar un cop damunt la taula amb la mà plana, va alçar-se i m'agafà una solapa. (Allò que fa tanta ràbia.)

—No pot ésser, dic —repetí—. Si fos possible això, seria possible qualsevol cosa. Enteneu? S'hauria de repassar tot el que han dit els nostres savis i perdríem més temps del que sembla a primer cop d'ull. Estaríem ben arreglats si en els menjadors de ciutadans qualssevol passessin coses tan extraordinàries! Els revolucionaris alçarien el cap, tornarien a discutir-nos la divinitat del rei, i qui sap si alguna potència, encuriosida, ens declararia la guerra. Ho compreneu?

—Sí. Però, a despit de tot, he tocat l'arbre amb les meves mans.

—Apa, apa, oblideu-ho. Compartiu amb mi, només, aquest secret, i l'Estat pagarà bé el vostre silenci.

     Ja anava a arreglar un xec quan es mobilitzà la meva consciència. Vaig preguntar:

—Que és d'interès nacional, això?
—I tant!
—Doncs no vull ni un cèntim. Jo per la pàtria tot, sabeu? Podeu manar.
     Al cap de quatre dies vaig rebre una carta del rei donantme les gràcies. I qui, amb això, no es sentiria ben pagat?
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jueves, 22 de marzo de 2018

LOS BOSQUES MÁS DIVERSOS SON MÁS RESISTENTES A LA SEQUÍA

Bosques en Borneo (Malasia)
Bosques en Borneo (Malasia) - CSIC
     Un trabajo llevado a cabo por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con científicos del Danum Valley Field Centre y el Forest Research Centre (Malasia), así como de la Universidad de Oxford (Reino Unido), muestra que los bosques más diversos son más resistentes al estrés hídrico causado por la sequía. Los resultados del estudio, que relacionan biodiversidad con una mejor capacidad de afrontar los efectos del cambio climático, aparecen publicados en el último número de la revista Nature Ecology & Evolution.
     Los científicos han empleado plántulas de árboles tropicales, en mezclas y en monocultivo (de una sola especie), procedentes de Borneo (Malasia), y láminas de plástico para excluir la lluvia y simular eventos de sequía similares a los causados por el fenómeno climático de El Niño. El objetivo era alterar la cantidad de lluvia y, al mismo tiempo, la diversidad de las plántulas para probar la relación entre la diversidad y la sequía.
     «Las plántulas respondieron a la sequía severa en todas las situaciones, pero, cuando la diversidad era más alta, se reducía el estrés hídrico en comparación con las plántulas en monocultivo», explica el investigador del CSIC Michael O’Brien, que trabaja en la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC).
      La menor competencia de las plantas más diversas por el agua permite que se mantenga su crecimiento durante episodios de sequía, mientras que, en el caso de los grupos de la misma especie, la competencia es mayor y, por tanto, el crecimiento se resiente. «La complementariedad entre especies retrasa el punto en el cual el agua se muestra limitante para el crecimiento», agrega el investigador del CSIC.
     Las conclusiones del estudio ahondan en la comprensión de la dinámica de los bosques tropicales. Por un lado, la diversidad promueve la resistencia de las distintas especies de árboles a la sequía, un dato a tener en cuenta cuando las sequías sean más frecuentes según los escenarios de cambio climático previstos para los próximos años. Por otro lado, el hecho de que las plántulas en monocultivo estén más afectadas por la escasez de agua sugiere que la sequía tiene un papel en el mantenimiento de la diversidad en bosques tropicales.
     «Hemos demostrado que existe una retroalimentación por la cual la sequía fomenta la diversidad, al tiempo que los bosques más diversos son más resistentes. Las estrategias de gestión y restauración son, por tanto, clave para mejorar la resistencia de los bosques al cambio climático», concluye O’Brien.

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miércoles, 21 de marzo de 2018



RAFAEL ALBERTI (1902-1999)
La primavera ha venido

La primavera ha venido
dejando en el olivar
un libro en cada nido.
Vivir leyendo, leyendo
mientras la paz en el mundo
no se nos vaya muriendo.
Paz, paz, paz para leer
un libro abierto en el alba
y otro al atardecer.

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lunes, 19 de marzo de 2018

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. Téc. Forestal
El Drago de Gáldar, un árbol con casa y bruja propias (Gran Canaria)


     El poblado de Agáldar fue, junto al de Telde, una de las sedes o guanartematos en que se dividió la isla de Tamarant (Gran Canaria), tras la muerte de Artemi Semidán en 1405. Esta separación apenas duró 75 años, ya que la tranquila vida de los que disfrutaron de una isla prácticamente virgen se vio para siempre truncada con la conquista castellana. Se baraja la cifra de que sólo un 15% de la población prehispánica sobrevivió a la ocupación. Para los primeros canarios la presencia del drago (Dracaena draco y, probablemente, también Dracaena tamaranae), debió ser muy común, no sólo por coincidir las áreas de asentamiento con la distribución de las especies, sino también por ser uno de los pocos árboles fácilmente aprovechables ante la carencia de herramientas metálicas. Los aborígenes aprovechaban las curvas de la parte más dura de las fibras del drago para fabricar tarjas o escudos de armas, que luego pintaban en vivos colores. Seguramente fuera apreciado por sus propiedades forrajeras y no se descarta que también hicieran uso medicinal de la “sangre de drago”. Ya antes de la conquista, existieron intercambios de esta panacea medicinal de la época con comerciantes europeos. El monumental invitado de este texto se sitúa (28º 08′ 40” N y 15º 39′ 19”W) en la que fuera la primera capital de la isla. El Drago de Gáldar, pese a su tamaño, es un “árbol de interior” y siempre ha contado con vivienda propia. En concreto, este ilustre titán se hospeda en el patio (13×5 metros) de las antiguas casas consistoriales del Ayuntamiento, edificio que hace esquina entre la calle Tagoror y la plaza de Santiago de los Caballeros. Sólo un estrecho ojo de pez, abierto en el muro interior de la entrada, nos ofrece una ínfima visión del drago cuando el inmueble público permanece cerrado.

Guarecido de los vientos

      Las dimensiones de este drago (Dracaena draco) hay que calcularlas desde el nivel de la calle. Así, su altura ronda los 8,5 metros y su perímetro normal es de casi 2,50 metros. La influencia del recinto rectangular que lo aloja se ha traducido en una copa de forma oval en vez de esférica; en contrapartida, el drago siempre ha estado guarecido de los vientos. La parte aérea es fácilmente observable si subimos a la segunda planta del edificio, desde esta perspectiva también se perciben dos puntos de apoyo directo entre el árbol y los muros.
      El Drago de Gáldar es un ejemplar cultivado y antiguamente se beneficiaba de las conducciones agrícolas, pero al ir éstas desapareciendo, el Ayuntamiento se vio en la necesidad de recurrir a regarlo. Hace unos veinte años sufrió una importante depresión vegetativa, por lo que se solicitó la ayuda de especialistas. A esta llamada de emergencia respondió, entre otros, el bueno de Jaime O’Shanahan. Este gran amante y conocedor del mundo verde detectó que el problema se localizaba en el sistema radical que estaba desapareciendo, entonces, para provocar la nueva emisión de raíces, se propuso el recubrimiento parcial del tronco con un sustrato volcánico poroso. Gracias a esta acción de conservación el drago presenta hoy un estado saludable, a la vez que la sensación de una ramificación muy baja.

      La corteza denota un aspecto añoso y vetusto, con grandes manchas de hongos naturales, espacios desprovistos de corteza y, sobre todo, muchas cicatrices: fechas, sangrados, iniciales y puntos, dibujos e incluso firmas, algunas famosas como la del escultor galdense Juan Borges Linares.
      En base al documento histórico (1718) sobre la adquisición del terreno, en el que se hace referencia a la presencia de “vides y de un drago”, tradicionalmente se le ha atribuido una edad cercana a los 300 años. Por otra parte, si tenemos en cuenta sus 14 floraciones, la última en 2011, y la reglas de tiempo entre floración-ramificación, su edad se reduciría a 215 años.


Leyenda de la Bruja Regañosa
      En todo caso existe una leyenda, según la cual la edad del drago podría ser todavía mayor. Raúl Mendoza, inquieto agricultor de la zona, ha documentado extensamente la historia que su abuela le contaba: la Leyenda de la Bruja Regañona. 

      El libro que resulta de la investigación de Raúl, en espera de ser publicado, contrasta la leyenda con varios personajes históricos, hasta el punto de que todo parece indicar que la leyenda puede ser muy real. Catalina (o quizás Águeda) fue una niña de alta alcurnia que, tras una turbulenta historia de casamiento forzado, acabó en un convento del que salió fingiendo su propia muerte. Luego se convirtió en una oscura yerbera dedicada a la medicina popular, a la vez que en una gran protectora del drago cuya sangre aprovechaba. 
      Su carácter hosco y su profesión de curandera le granjearon la enemistad tanto del cura, como del boticario, hasta llegar al extremo de que éstos intentaron talar el drago. Pero la Bruja Regañona, apodo que le pusieron los asustados niños, no lo permitió, desapareciendo el día en el que el boticario fue encontrado sin vida al pie del drago. No se sabe bien si alguna vez el drago fue parcialmente talado, o si el fantasma de su defensora todavía le ronda. Lo que sí podemos afirmar es que entre las cicatrices hay un dibujo que parece ser una bruja, acompañado de la fecha del 13 de julio de 1913, que refiere a una tal María Leonarda en el ejercicio de tratar de exorcizar el drago de su hechicera, o quizás debamos decir más bien de su bienhechora.
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sábado, 17 de marzo de 2018

EL DRAGO DE GÁLDAR CUMPLE 300 AÑOS
Gran Canaria (1718-2018)

     El drago de Gáldar cumple este año su 300 aniversario, al menos eso dice su Ayuntamiento que se ha propuesto realzar esta fecha y celebrarlo dedicándole las Fiestas Mayores de Santiago. Desde la concejalía de Cultura y Fiestas y Patrimonio Histórico que dirige Julio Mateo Castillo ha diseñado además un logo conmemorativo que será presentado en breve. El que cumpla 300 años está en duda, si se tiene en cuenta el número de ramificaciones -14- y se multiplican por 15 (14x15=215 años), fórmula aceptada por los expertos para calcular la edad de los dragos, ya que éstos carecen de anillos de crecimiento. Claro que si se demuestra que, efectivamente, tiene 300 años echaría por tierra esta teoría.
     Este árbol ocupa el patio central -13m por 5 m- de la antigua Casa Consistorial y cada año recibe miles de visitantes. Es un impresionante ejemplar que ha formado parte de la historia viva de la ciudad y forma parte de los atractivos de este edificio situado junto al Teatro Consistorial. El drago, según cuentan, fue plantado en 1718. Tiene un perímetro de 2,5 metros y 8,5 metros de altura. Dada la embergadura que ha conseguido al gran drago ese patio se le ha quedado minúsculo, es difícil sacar una foto sin "romperlo".
     El Ayuntamiento pone en valor su importancia, junto con el templo de Santiago de Los Caballeros y el Conjunto Histórico-Artístico de la Plaza de Santiago, de la que forman parte las cuatro gigantescas araucarias, plantadas en 1885. Para la ciudad de Gáldar su drago es todo un símbolo, tanto que se ha hecho un monumento -en acero corten- en una rotonda de entrada a la ciudad. Mejor sería si allí se hubiera plantado un hermoso drago natural pero «doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder».
Foto de la red
     Las cicatrices que este drago tiene nos indica que fue empleado para extraer su savia, "sangre de drago". A los dragos se les hacía incisiones en la corteza que respondían a la agresión supurando su savia que coagulaba en grumos de color rojo sin olor ni sabor. Los grumos se trituraban y se utilizaban para fabricar tintes y barnices, o bien en medicina. Hay quien afirma que los "Stradivarius" eran barnizados con los derivados de esta savia. La sangre si se quema despide una fragancia semejante al estoraque líquido. Las hojas son coriáceas de color entre verde grisáceo y glauco, de 50 a 60 cm de longitud y unos 3 o 4 cm de anchura. 
(Fotos propias)                                  -----

jueves, 15 de marzo de 2018

LAURA ALBOR, en ABC natural
El mapa de los árboles más antiguos de España


Farga de Arion
*Pinchar en Mapa para poder ver el mismo.


     Corría el siglo IV, España era conocida como Hispania y el emperador Constantino I se encontraba en el poder, cuando las semillas de estos árboles comenzaban a germinar. La Farga de Arion, el Tejo de Barondillo o los Castaños de Nuestra Señora de la Alcobilla, echaban sus primeras raíces en una tierra que les vería crecer a lo largo del tiempo.
     Ellos son los seres vivos más longevos de nuestro país: han cobijado los encuentros amorosos de nuestros ancestros, han sido testigos de guerras, de celebraciones... Y sin embargo, ahí permanecen, saliendo airosos, al menos de momento, a los ataques de plagas, las inclemencias del tiempo, la acción del hombre...
    «Los árboles aguantan mucho pero como cualquier planta necesitan aire, espacio, un soporte con nutrientes y agua; cualquier merma importante en alguno de esos factores produce un debilitamiento en la planta que es aprovechado por insectos, hongos, virus,…», señala Susana Domínguez Lerena, presidenta de Bosques Sin Fronteras y coordinadora del grupo de trabajo de «Árboles Singulares» de la Sociedad Española de Ciencias Forestales.
     «Uno de los problemas más comunes en los árboles de gran parte de nuestro territorio son las podas abusivas que sufren, algunas sin objetivo y sin sentido, lo que les genera graves problemas sanitarios y estructurales. Muchos de los árboles reiteradamente podados de forma salvaje son auténticos cadáveres en pie», alerta.


El tamaño no importa

     Los distintos puntos en el mapa superior muestran los que son, según diversas fuentes, los ejemplares más ancianos de nuestro país. Sin embargo, es necesario señalar que existe controversia en cuanto a la datación de los diferentes especímenes. «No hay estudios serios y si los hay, no se ponen en conocimiento de los responsables de los catálogos. Cosa que es una pena», lamenta Domínguez Lerena.
     Así, para calcular la edad de un árbol, en muchas ocasiones se recurre erróneamente a su tamaño. Sin embargo, es necesario valorar también otros factores: «la olivera de España, por ejemplo, es un árbol de unas dimensiones impresionantes. Pero hay que tener en cuenta que está al lado del mar, por lo que en esas condiciones su nivel de crecimiento es óptimo», afirma. «Por tanto, en este caso, no podemos basarnos sólo en sus dimensiones para calcular su edad. Ahora bien, otra pista de su longevidad es que se trata de un olivo que cuenta con un tipo de variedad de aceituna que ya no existe».
     Por ello, se debe tener en cuenta que no siempre los árboles más ancianos son los más grandes: «El problema es que la gente confunde tamaño con edad y eso no es así porque no solo depende de la especie sino de las condiciones de crecimiento, el clima, la situación,…»
En el siguiente gráfico se muestran los 12 especímenes que serían los más ancianos de nuestro país:


¿Cuántos años tiene?

     La mayoría de los árboles desarrollan anillos de crecimiento que ayudan a determinar no sólo su edad sino también su 'historial' ya que permiten descubrir los daños que ha sufrido a lo largo del tiempo. «La anchura de los anillos es la clave», explica la experta. «Los de mayor espesor nos indican que las condiciones de vida del árbol fueron mejores. Mientras que los daños producidos por heladas, sequías, plagas o enfermedades pueden estrecharlos e incluso producir anillos dobles en un mismo periodo de crecimiento».
     De este modo, a través de la toma de muestras de madera del tronco (sin dañar el árbol) se puede calcular de manera bastante fiable cuántos años tiene un ejemplar.
     Sin embargo, esa extracción resulta imposible en algunos árboles ya que se encuentran huecos o podridos por dentro. En estos casos se recurre a la realización de estimaciones basadas en su crecimiento o en las historias o leyendas que existen en torno al mismo.
    De hecho, es común que muchos de los ejemplares más antiguos, como el Tejo de Santa Coloma (Asturias) o el Pino de la Virgen (La Palma), cuenten con una iglesia a su lado. Esto se debe a que los cristianos asimilaron el carácter mágico que que se les atribuía a ciertos árboles y por ello edificaban sus templos junto a ellos.


Edad programada

     Además de los factores externos, la longevidad de un árbol va también asociada a su familia. De este modo, aunque la mayoría de especies pueden superar los 100 años sin problemas, hay variedades que están 'programadas' para perdurar en el tiempo.
     «Para una encina no tiene ningún mérito llegar a los tres siglos de vida, a esa edad se encuentra en plenitud de facultades y en uno de sus momentos más productivos. Para un chopo llegar a los 300 años es un logro importante, pues a esa edad se encuentra en la decrepitud de su vida, en la senectud», señala Domínguez Lerena. Otras especies como los olivos y los dragos alcanzan del mismo modo longevidades considerables. No en vano, en 2015 la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) realizó un estudio por el que se determinaba que el olivo monumental de Ulldecona era el árbol fechado más antiguo de la Península, con más de 1700 años.
     «Aunque no hay reglas estrictas y siempre hay una excepción que la confirma, las especies de crecimiento lento suelen ser las más longevas porque desarrollan la estrategia de emplear su energía en construir una madera más densa, dura y fuerte para aguantar muchos años. También hay otras especies que, además de madera densa, pueden perpetuarse mediante brotes de cepa que pueden formar un nuevo árbol, como los tejos», explica la experta.
     
Sea como fuere, todos estos árboles son un legado único, testigos silenciosos de nuestra historia, que se rigen como auténticas catedrales en los bosques.

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martes, 13 de marzo de 2018


EL ÁRBOL DEL JURÁSICO
Sierra de Guadarrama
Aquí la entrada que le dediqué en 2013 al Wollemi Pine (Wollemia nobilis)
Detalle del pino Wollemi adquirido por la UDIMA (Fotografía: Ana Rodrigo).
Un ejemplar del también conocido como ‘árbol de los dinosaurios’, ha sido plantado en los jardines de la UDIMA  en Collado Villalba

     La Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) se suma al Programa de Conservación del Pino Wollemi, impulsado por el Royal Botanic Gardens & Domain Trust, con la adquisición de un ejemplar de esta conífera, considerada un ‘fósil viviente’, que ha sido trasplantado en un espacio de los jardines del Campus Universitario, en Collado Villalba, en la Sierra de Guadarrama.

     “La presencia de este árbol”, explica Juan José Moreno García, doctor en Ciencias Físicas y profesor de la UDIMA, “es un pequeño experimento que estamos realizando en la Universidad. De momento hemos descubierto que ha podido sobrevivir al cálido verano de Castilla, pese al escaso riego”. “Esperemos que supere los inviernos de la Sierra de Guadarrama, para así poder disfrutarlo durante muchos años”, concluye.

      Este pino, de la familia Araucariaceae, fue descubierta en 1994 en Wollemi National Park en Nueva Gales del Sur, a 150 kilómetros al noroeste de Sídney (Australia). Hasta ese momento se consideraba una especie extinguida durante el periodo Jurásico. El también conocido como ‘árbol de los dinosaurios’ supone uno de los mayores descubrimientos botánicos contemporáneos.

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domingo, 11 de marzo de 2018

EL BOSC DE LES ESTUNES
Lago de Banyoles, Porqueres, Girona

     También denominado Bosc de les Tunes, se encuentra muy cerca del Lago de Banyoles. Conocido también como el bosque mágico, este espacio protegido ha sido conocido legendariamente como morada de hadas. Para llegar al bosque, situado en el término municipal de Porqueres, hay que tomar la carretera GI-524 que sale de Banyoles (Pla de l’Estany) en dirección Mieres y Olot. A un par de kilómetros de Banyoles, a mano izquierda, un cartel que señala “Les Estunes”, que os llevará a un pequeño aparcamiento delante del bosque.


El Bosque de les Estunes se encuentra muy cerca del Lago de Banyoles y tiene cierta fama de ser morada de hadas.


El Bosque de les Estunes se encuentra formado por cuevas de piedra travertina que conforman un paisaje misterioso muy especial

     La piedra travertina conforma cuevas y grietas, formando un paisaje misterioso. Entre robles y encinas, además de las hiedra, encontramos pequeños desfiladeros, grietas en el suelo sin que se perciba el fondo. El reflejo del sol en las micas da luz a interiores inquietantes que ha llevado al imaginario popular a considerarlas refugio de hadas. Estas hadas son denominada Goges o Aloges, mujeres de agua que al caer la noche salen de las grietas celebrando fiestas, cantando y emitiendo reflejos el interior del bosque.
     El travertino -palabra de origen italiano- es la denominación de una roca sedimentaria de origen parcialmente biogénico, formada por depósitos de carbonato de calcio y que se utiliza con frecuencia como piedra ornamental en construcción, tanto de exterior como de interior.  En medio de los carbonatos es posible ver restos vegetales y organismos acuáticos, restos fosilizado.

Tal y como se puede apreciar por el pequeño puenta, el Bosc de les Estunes ofrece una serie de recorridos seguros a través del bosque aptos para toda la familia

     La mano del hombre ha dejado su huella durante siglos. Algunos árboles, monumentales por su edad, han sido señalados por su valor histórico. El Roure del Llenyer -Roble del Leñador- se apilaban antiguamente las ramas caídas tras agitar los olivos. En una de las cuevas, la Bauma del Paller, se guardaban balas de paja y la cueva del Pobre del Flabiol sirvió de vivienda en tiempos pasados.
En este mapa es posible distinguir los diferentes recorridos seguros que permite el Bosque de les Estunes, en Porqueres, muy cerca del Lago de Banyoles
  El Bosc de les Estunes ofrece una serie de recorridos aptos para toda la familia. En este mapa es posible distinguir los diferentes recorridos que permite el Bosque de les Estunes, muy cerca del Lago de Banyoles
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viernes, 9 de marzo de 2018

ALFRED BASHA (Italia)
Depictions of Trees Sprouting into Animals


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