sábado, 17 de marzo de 2018

EL DRAGO DE GÁLDAR CUMPLE 300 AÑOS
Gran Canaria (1718-2018)

     El drago de Gáldar cumple este año su 300 aniversario, al menos eso dice su Ayuntamiento que se ha propuesto realzar esta fecha y celebrarlo dedicándole las Fiestas Mayores de Santiago. Desde la concejalía de Cultura y Fiestas y Patrimonio Histórico que dirige Julio Mateo Castillo ha diseñado además un logo conmemorativo que será presentado en breve. El que cumpla 300 años está en duda, si se tiene en cuenta el número de ramificaciones -14- y se multiplican por 15 (14x15=215 años), fórmula aceptada por los expertos para calcular la edad de los dragos, ya que éstos carecen de anillos de crecimiento. Claro que si se demuestra que, efectivamente, tiene 300 años echaría por tierra esta teoría.
     Este árbol ocupa el patio central -13m por 5 m- de la antigua Casa Consistorial y cada año recibe miles de visitantes. Es un impresionante ejemplar que ha formado parte de la historia viva de la ciudad y forma parte de los atractivos de este edificio situado junto al Teatro Consistorial. El drago, según cuentan, fue plantado en 1718. Tiene un perímetro de 2,5 metros y 8,5 metros de altura. Dada la embergadura que ha conseguido al gran drago ese patio se le ha quedado minúsculo, es difícil sacar una foto sin "romperlo".
     El Ayuntamiento pone en valor su importancia, junto con el templo de Santiago de Los Caballeros y el Conjunto Histórico-Artístico de la Plaza de Santiago, de la que forman parte las cuatro gigantescas araucarias, plantadas en 1885. Para la ciudad de Gáldar su drago es todo un símbolo, tanto que se ha hecho un monumento -en acero corten- en una rotonda de entrada a la ciudad. Mejor sería si allí se hubiera plantado un hermoso drago natural pero «doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder».
Foto de la red
     Las cicatrices que este drago tiene nos indica que fue empleado para extraer su savia, "sangre de drago". A los dragos se les hacía incisiones en la corteza que respondían a la agresión supurando su savia que coagulaba en grumos de color rojo sin olor ni sabor. Los grumos se trituraban y se utilizaban para fabricar tintes y barnices, o bien en medicina. Hay quien afirma que los "Stradivarius" eran barnizados con los derivados de esta savia. La sangre si se quema despide una fragancia semejante al estoraque líquido. Las hojas son coriáceas de color entre verde grisáceo y glauco, de 50 a 60 cm de longitud y unos 3 o 4 cm de anchura. 
(Fotos propias)                                  -----

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