"Quién hubiera dicho que estos poemas de otros iban a ser míos, después de todo hay hombres que no fui y sin embargo quise ser, si no por una vida al menos por un rato..." Mario Benedetti.
A los amantes de los árboles,... localización, poesía, cuentos/leyendas, etc.
TOMÁS CASAL PITA El roble de San Wolfgan, Babiera, Alemania
Este es el conocido como “Roble de San Wolfgang” en Baviera que, con una circunferencia de casi 10 metros, es uno de los robles (Quercus robur) más gruesos de Alemania. El roble toma su nombre de San Wolfgang, uno de los primeros obispos de la zona, aunque ciertamente nadie sabe porqué, pero también a él está dedicada la capilla del castillo vecino "Schloss Haus". El roble da una impresión de gran vejez: el tronco está completamente hueco y exteriormente muestra muchos bultos.
Es característico de él, una enorme rama horizontal que ha sido sostenida por postes durante al menos el último siglo. Según la leyenda el árbol tendría unos 1250 años y el santo habría predicado bajo su copa hace 1.000 años. Como todas las leyendas, es curiosa, pero nada más. Las mediciones de grosor del árbol en los últimos 120 años, permiten
Foto de 1905
conocer su velocidad de crecimiento y por ello se le otorga una edad de 400 a 500 años, o un máximo de 600 años, pero siempre muy lejos de la leyenda (cosa por otro lado muy frecuente; pocos sitios hay en España que no tengan un árbol “milenario”, aunque sólo tenga un par de metros de perímetro).
El castillo próximo en cuyas tierras crece el roble, hunde sus raíces al menos en el siglo XII y ha sido permanentemente habitado y modernizado. Desde 1835 hasta 2008 en que fue vendido, perteneció a la familia Thurn und Taxis. Ésta era una familia de origen italiano que en el siglo XV fundó un servicio privado de mensajería que duró hasta el XVIII, para entonces ya eran ricos y, desde finales del XVII, alemanes con título de Príncipes. En la actualidad son una de las familias más ricas de Alemania conocida por ser propietaria de un gran número de cervecerías, entre otras cosas, claro. En el jardín del castillo de los príncipes de Thurn und Taxis, durante muchos años, era el deber del aprendiz más joven del jardinero cuidar el bienestar del árbol. Su jornada laboral comenzaba con una inspección obligatoria del viejo roble. Solo cuando estaba seguro de que todavía estaba en la entrada superior del parque y en buen estado de salud, podía comenzar el trabajo del jardinero. Todo un ejemplo.
GUILLERMO CARVAJAL Investigadores descubren cómo los robles engañan a sus depredadores retrasando su ciclo en primavera
Un bosque de antiguos robles en la Baja Franconia, Baviera, Alemania. Crédito: Drow69 / Wikimedia Commons
Un estudio internacional publicado en Nature Ecology &
Evolution, demuestra que los robles afectados por orugas del año
anterior modifican su calendario de floración para evitar a sus
depredadores.
El análisis, realizado mediante satélites radar Sentinel-1 sobre 2.400 kilómetros cuadrados de bosque en Baja Franconia (Alemania), revela que esta estrategia pasajera y reversible es más eficaz que la producción de taninos amargos. La primavera en los ecosistemas forestales sigue un guion milenario: los insectos, especialmente las orugas de diversas especies de lepidópteros, eclosionan sincronizados con la aparición de las primeras hojas de los árboles, que en sus estados juveniles son tiernas y ricas en nutrientes. Este fenómeno asegura a los fitófagos una fuente inmediata de alimento y permite que las colonias inicien su desarrollo sin carencias iniciales. Sin embargo, un equipo internacional de investigadores acaba de documentar una respuesta adaptativa en los robles que altera por completo esta ventana ecológica: si un árbol sufre un ataque intenso de orugas durante un año, retrasa su brotación unos tres días en la primavera siguiente. Esta demora fenológica, que podría parecer irrelevante a simple vista, tiene consecuencias devastadoras para los insectos defoliadores. Cuando las orugas emergen de sus puestas, confiando en encontrar las yemas ya abiertas, se topan literalmente con un plato vacío: las hojas permanecen aún plegadas y firmes dentro de los botones florales, inaccesibles para la alimentación inicial.
El efecto de la herbivoría foliar de los insectos sobre la brotación de los árboles y la herbivoría foliar posterior. Crédito: S. Mallick et al. 2026
El equipo de investigación, liderado por el Dr. Soumen Mallick, investigador postdoctoral en el Centro de Biociencias de la Universidad de Würzburg y primer autor del trabajo, cuantificó el efecto de esta estrategia. La demora de tres días basta para reducir masivamente la tasa de supervivencia de las orugas, y el daño por herbivoría en el roble disminuye en un 55%, una cifra que los autores califican de impresionante. El trabajo publica sus conclusiones en la revista Nature Ecology & Evolution y supone un cambio de paradigma en la comprensión del inicio de la primavera en los bosques templados. Hasta ahora, los modelos ecológicos asumían que el despertar de los árboles tras el invierno dependía casi exclusivamente de factores abióticos, principalmente la temperatura ambiente y el fotoperiodo. Los robles, sin embargo, demuestran con esta respuesta que son capaces de integrar información biológica, específicamente el nivel de infestación sufrido en el ciclo anterior, y modular su fenología en consecuencia. Esta estrategia de retraso es para el roble más efectiva que una defensa química, como la producción de taninos amargos en las hojas, explica el Dr. Mallick, ya que sintetizar estos compuestos requiere un gasto energético considerable para el árbol, mientras que la modificación temporal del ritmo de brotación tiene un coste metabólico inferior. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores abandonaron los métodos tradicionales de observación terrestre, que exigían el seguimiento manual y paciente de árboles individuales. En su lugar, recurrieron a la teledetección de alta precisión mediante la constelación de satélites Sentinel-1, operada por la Agencia Espacial Europea.
El plato todavía está vacío: una oruga está esperando el brote. Crédito: Sven Finnberg
La ventaja técnica de estos satélites radica en que emplean radar de apertura sintética, lo que les permite obtener datos fiables del estado de las copas de los árboles incluso bajo densas capas de nubes, algo esencial en el clima centroeuropeo. El área de estudio abarcó 2.400 kilómetros cuadrados de la región de Baja Franconia, en el norte de Baviera, y el período analizado comprendió cinco años consecutivos, de 2017 a 2021. Los investigadores procesaron un total de 137.500 observaciones individuales extraídas de las imágenes satelitales. La resolución espacial de los datos fue de 10 por 10 metros por píxel, una escala que corresponde aproximadamente al tamaño de la copa de un roble adulto. De esta forma, el equipo pudo monitorizar de manera independiente la respuesta de 27.500 píxeles distribuidos en 60 zonas boscosas diferentes. El año 2019 resultó especialmente revelador para el estudio, dado que en esa anualidad se produjo en la región un brote masivo del denominado gusano esponjoso (Lymantria dispar), una especie de oruga conocida por su capacidad para defoliar extensiones enteras de robledales. Los sensores radar captaron con precisión qué árboles fueron completamente deshojados y cómo respondieron esos mismos individuos al año siguiente, detalla el profesor Jörg Müller, director de la cátedra de Biología de la Conservación y Ecología Forestal de la Universidad de Würzburg, quien actuó como co-supervisor del estudio. La investigación proporciona así una explicación convincente a un fenómeno que los ecólogos y gestores forestales llevaban años observando sin poder justificar: por qué algunos bosques, en determinadas primaveras, no se vuelven verdes con la rapidez que predicen las temperaturas. Hasta ahora, los modelos computacionales que simulan el estado de la vegetación solían adolecer de imprecisiones porque incorporaban únicamente factores inertes, como las series térmicas, omitiendo las interacciones biológicas dinámicas entre plantas y fitófagos. Esta omisión ha llevado a predicciones erróneas sobre la productividad primaria y la salud del arbolado. Los robles, en definitiva, se encuentran inmersos en un tira y afloja evolutivo de consecuencias cada vez más complejas bajo el escenario del cambio climático. Por un lado, el aumento de las temperaturas invernales y primaverales ejerce una presión selectiva para que los árboles adelanten su brotación, aprovechando una estación de crecimiento más larga.
https://www.youtube.com/watch?v=c9UprJXSVSg&t=3s
Por otro lado, la presión ejercida por los insectos defoliadores, cuyas poblaciones también se ven alteradas por el clima, fuerza a los robles a retrasar la apertura de las yemas para desincronizarse de sus depredadores. La ventaja crucial de la táctica de demora temporal es su carácter transitorio y reversible: como el árbol solo retrasa la brotación si ha sufrido un ataque real en el año precedente, los insectos no pueden desarrollar una adaptación genética permanente a esta defensa. No existe, por tanto, una carrera armamentística evolutiva estable, sino una respuesta plástica que se activa y desactiva según las condiciones. Este juego dinámico es un ejemplo de la alta resiliencia y capacidad de adaptación del bosque en un mundo cambiante, añade el profesor Andreas Prinzing, de la Universidad de Rennes (Francia), también co-supervisor del estudio. El equipo tiene previsto realizar experimentos futuros para desentrañar con mayor precisión los mecanismos moleculares y hormonales que permiten al roble recordar, a lo largo de todo un invierno, la intensidad del ataque de orugas sufrido meses atrás. De momento, la evidencia satelital publicada en Nature Ecology & Evolution demuestra que las encinas centenarias de los bosques franconios no son meros termómetros biológicos, sino estrategistas activos capaces de leer el historial de su propio follaje y decidir, cada primavera, cuándo es seguro desplegar las nuevas hojas.
ROBLES PARA EL VINO Barricas, toneles o cubas y fudres
Fotos de Tonelería Martín
Se pierde en la memoria el uso de la madera para el transporte del vino. Seguramente el vaciado de un tronco para confeccionar canoas o para bebederos de animales dio la idea a los antiguos la idea para reemplazar el uso del ánfora por la barrica/tonel.
Parece que el origen del tonel de madera se atribuye a los celtas (aprox. siglo I a.C. o anterior), quienes desarrollaron la técnica de
curvar tablas de madera (duelas) con calor para transportar productos, técnica que luego fue adoptada y popularizada por los romanos para el transporte de vino y cerveza debido a su resistencia y facilidad de manejo. Además vieron que oxigenaba el vino lentamente, le aportaba textura y aroma y suavizaba su sabor. El transporte terrestre y marítimo se hizo más adecuado. Después la Revolución Industrial introdujo las botellas de vidrio y el corcho, revolucionando la conservación y distribución global.
Hoy existen muchos materiales que pueden utilizarse para contener los vinos pero las barricas de roble influyen tan decisivamente en la evolución organoléptica del vino que se hacen imprescindibles para obtener vinos con determinadas características. Para la fabricación de barricas (220-500 litros) o de fudres (miles de litros) se emplea fundamentalmente el roble americano (Quercus alba) o el roble europeo, llamado también francés, (Quercus robur y Q. petraea). Cada especie interacciona de forma diferente con el vino, modulando su oxigenación, la cesión de taninos y la liberación de compuestos aromáticos, como vainillas y lactonas. Las barricas más pequeñas intensifican la influencia de la madera, mientras que las barricas más grandes permiten un envejecimiento más sutil y menos amaderado. La elección entre barricas de roble francés o americano no es casual, sino una decisión técnica y deliberada que los enólogos toman en función del estilo de vino que buscan crear.
El roble francés/europeo tiene un grano fino y denso, lo que implica una disposición más compacta de las fibras de la madera. Esta estructura más cerrada permite una transferencia controlada y gradual de oxígeno al vino, lo que favorece un envejecimiento lento y equilibrado, suaviza los taninos y aporta mayor complejidad. En segundo lugar, las barricas de roble francés destacan por su baja concentración de lactonas, compuestos responsables de los aromas de coco y vainilla, mas acentuadas en el roble americano. Dependiendo del grado de tostado[*] de la barrica (hay tres grados), el roble francés puede
aportar una amplia gama de aromas y sabores que van desde notas sutiles
de mantequilla y caramelo hasta complejas capas de especias dulces y
maderas finas. Además hay que tener en cuenta la región de la que procede el árbol, lo que nos da a entender la complejidad de este negocio. Este tipo de barrica es más caro que el americano por la forma de obtener las duelas, los listones de madera que forman el cuerpo de una barrica y por la disponibilidad de robles.
El roble americano tiene un grano más grueso, lo que permite una cesión más rápida de compuestos aromáticos y tánicos al vino. Esta estructura anatómica menos densa favorece una transferencia más acelerada de oxígeno y componentes volátiles, lo que impacta en el perfil sensorial del vino de manera más inmediata. Permite que se obtengan resultados en menos tiempo beneficia a los vinos que requieren crianzas más cortas o para estilos más expresivos y accesibles en términos de sabor. Esta madera es más rica en compuestos aromáticos como las lactonas, las responsables de los aromas intensos a coco, vainilla y dulzor, propiedades que se incrementan en el tostado de la madera al tener mayor contenido de hemicelulosa. Esto lo convierte en una excelente opción para estilos de vino que quieren resaltar una mayor presencia de la madera, como algunos tintos potentes, los vinos de Rioja.
Usos y vida útil por etapa: Primera vida (barrica
nueva): Aporta el mayor impacto de sabor, taninos y microoxigenación.
Ideal para vinos que buscan una fuerte influencia de la madera. Segunda y tercera vida:
El impacto de la madera disminuye, pero aún ofrecen microoxigenación y
matices más suaves. Perfectas para vinos menos demandantes o jóvenes que
necesitan sutileza. Usos posteriores (4+): La madera ya no
aporta mucho sabor, pero las barricas pueden ser reacondicionadas
(lijado y tostado de nuevo) para un uso continuado o destinadas a la
crianza de destilados (whisky, ron, tequila) donde los sabores
residuales son valiosos.
Fotos de Tonelería Martín
[*] El tostado de la barrica es un proceso clave en la elaboración del vino que consiste en calentar el interior de la barrica de roble con fuego, caramelizando los azúcares de la madera y liberando compuestos aromáticos -vainilla, especias, café, chocolate- que se infusionarán en el vino, añadiendo complejidad y modificando su sabor y estructura según la intensidad del tostado -ligero, medio, fuerte- y el tipo de vino a elaborar. Tostado ligero: Mantiene una cesión mínima de compuestos fenólicos y realza la fruta del vino, con una aportación leve de notas especiadas y ahumadas. Tostado medio: Aumenta la liberación de vainillina y compuestos especiados, añadiendo complejidad sin ser dominante. Tostado fuerte: Aporta notas más pronunciadas de café, cacao y ahumados, siendo adecuado para vinos que requieren un carácter más robusto.
El Royal Oak era el roble inglés en el que se escondió el futuro rey Carlos II de Inglaterra para escapar de los soldados de Oliver Cromwell tras la batalla de Worcester, en 1651, durante la guerra civil inglesa. En esta huída tubo de esconderse de sus perseguidores en el
roble. Carlos II hizo un viaje a pie de algo
más de 1.000 km hasta conseguir escapar del país (a donde regresaría ya
como rey en 1660), y fue ayudado por los hermanos Penderels (estos recibieron una
asignación anual, que aún se paga en la actualidad) y el coronel
Careless. A ambos se les concedió un escudo de armas, representado por
un roble y tres coronas reales, diferenciadas sólo por el color.
Carlos le dijo a Samuel Pepys en 1680 que mientras estaba escondido en el árbol, un soldado parlamentario pasó directamente debajo de él. (Samuel Pepys fue secretario del Almirantazgo inglés y su diario es una combinación de revelación personal y relatos de testigos presenciales de los grandes eventos de su época).
La historia se hizo popular después de la restauración monárquica y se recuerda cada año en las tradiciones inglesas del Royal Oak Day el 29 de mayo, día que, durante muchos años, fue festivo nacional. Actualmente sigue siendo festivo en varias localidades.
El Royal Oak original ya no existe, era un árbol trasmocho de edad desconocida, que crecía en el bosque próximo a la casa Boscobel. Al parecer fue destruido durante los siglos XVII y XVIII por turistas que cortaron ramas y trozos como recuerdo. En la actualidad otro árbol recibe ese nombre, del que se cree que es un descendiente del original de doscientos o trescientos años.
Se le conoce como 'Hijo de Royal Oak'. En 2000, este hijo del Royal Oak resultó gravemente herido durante una violenta tormenta y perdió muchas ramas. En septiembre de 2010, se descubrió que tenía grandes y peligrosas grietas. Desde 2011 está rodeado por una valla perimetral exterior para garantizar la seguridad de los visitantes. El campo en el que se encuentra el árbol es propiedad privada, pero se permite el acceso del público a lo largo de un camino desde el jardín de la casa. Tres descendientes de tercera generación del Royal Oak se han plantado ceremonialmente cerca: uno en 1897, para celebrar el aniversario de la Reina Victoria, otro en 1951, para celebrar el tricentenario de la fuga de Carlos II y un tercero en 2001 por el príncipe Carlos de Inglaterra. Además de estos, cada año se venden numerosos plantones en la tienda de la casa Boscobel, todos ellos con certificado de ser nacidos de bellotas del “hijo del Roble Real”.
Este
árbol tiene tal importancia en la historia británica que multitud de
lugares y cosas (escuelas, estaciones, empresas, relojes, etc.) han
recibido el nombre de “Royal Oak”. Por ejemplo, The Royal Oak es el
tercer nombre más común entre los pubs de Gran Bretaña y han existido
hasta ocho buques de guerra de la Marina Real llamados ”Royal Oak”.
Pero también existe otro roble llamado “Royal Oak” o roble de Meavy, situado en el pueblo de ese nombre en el condado de Devon, del que se conoce su existencia documentada al menos desde el reinado del rey Juan (1166-1216). También la leyenda supone que en él se escondió el rey Carlos, aunque no está cerca del teatro de los sucesos de 1651 (con las leyendas uno nunca sabe cuánto hay de cierto). Se sabe que su tronco hueco sirvió como tienda de turba. El anticuario, sacerdote y folclorista Sabine Baring-Gould (1834-1924) dejó anotado que el árbol era antiguamente un árbol sagrado y que la cruz del pueblo fue colocada a su sombra para consagrarlo y poner fin a los ritos supersticiosos. Este árbol es la pieza central de la Feria anual del Roble de Meavy, que se celebra el tercer sábado de junio. Una revisión del mismo en 2019 reveló que el árbol se encuentra en una "etapa muy avanzada de declive", con el tronco decaído luchando por soportar el peso de las ramas. Parece, pues, que el roble está en sus años de crepúsculo.
(Mi agradecimiento a Chris Burridge-Barney, por sus fotos y notas del roble de Meavy)
El
roble Majesty, también conocido como el roble Fredville, es
el roble más grande de Gran Bretaña, y tal vez de toda Europa. Se
encuentra en el parque Fredville, cerca de Canterbury. Está situado en
un terreno privado y sólo puede visitarse con el permiso de los
propietarios. El parque circundante está abierto al público a pie (la
carretera de entrada es privada y sólo para vehículos autorizados) y
contiene otros árboles inmensos. Majesty está situado cerca de la casa
antigua.
Una
medición de 1793 situaba su perímetro normal (a una altura de 1,5
metros) en algo menos de 9,5 metros. Doscientos años después, en 1993, el
perímetro era de 12,04 metros. Su edad se desconoce pero una amplia estima le da mas de 500 y hasta los 1000 años, aunque esta última hipótesis se basa en un posible
cambio de nombre de otro árbol identificado en 1554.
Localización: Fredville Park, Kent -- Especie de árbol: roble común (Quercus robur)
Coordenadas: 51.215244, 1.230437 -- N51 12.915 E1 13.826 -- 51° 12' 54.88" N, 1° 13' 49.57" E
Altitud: 65 m Descarga GPX
Esta historia comienza en 1797 con la fundación de la Misión San Fernando Rey de España en el actual condado de Los Ángeles, en el estado de California, en EEUU. Esta era la misión número 17, de las 21 que llegaron a fundarse allí, y en las que pronto se percataron de que la llegada de suministros era francamente difícil, por lo que deberían ser autosuficientes.
Cuando los administradores consideraron que necesitarían más tierras para la agricultura y la ganadería, miraron hacia el norte, hacia el Valle de Santa Clarita para establecer allí el rancho de la misión. Después de la independencia de México, 1821, este territorio quedó bajo administración mejicana, las misiones fueron secularizadas y el gobierno mexicano se apropió de las tierras. En 1834, se designó al teniente Antonio del Valle para hacer un inventario de la propiedad de la Misión San Fernando (casi 20.000 Ha), y que luego su amigo, el gobernador Alvarado, el 22 de enero de 1839, se lo cedió. Del Valle murió en 1841 y, según reza la leyenda, el 9 de marzo de 1842, Francisco López Arbello (o Arballo), tío de la segunda esposa de Antonio Del Valle, descansó bajo un roble en el cañón de Placerita, en el valle de Santa Clarita, y tuvo un sueño: estaba rodeado de oro y era muy rico. Cuando se despertó, sacó unas cuantas cebollas silvestres del suelo y encontró algunas pepitas de oro en las raíces. Tampoco fue que un granjero encontrara oro por pura suerte, López había estudiado mineralogía en la Universidad de México y había estado buscando activamente oro, porque se decía que ya se había encontrado en esa zona unos treinta años antes.
No sabemos si era o no verdad, pero el hallazgo de oro por parte de López fue el primer incidente documentado en ese área. Esto provocó una cierta fiebre del oro, a una escala muy inferior que la del 1848, pero cerca de 2.000 personas, en su mayoría del estado mexicano de Sonora, llegaron al Valle de Santa Clarita para extraer oro. Se extrajo poco oro -unos 57 kg- pero fue el primer sitio en encontrarse. A raíz de la guerra entre EEUU y México, California pasó a ser de los EE.UU -1848-. En esa época se destruyó la mina para que no la encontrasen los norteños y aunque el “Tratado de Guadalupe Hidalgo” aprobó los títulos legítimos de propiedad de los propietarios de la tierra cedida, la mina ya no volvió a abrirse y parte de la historia se perdió. El terreno fue cambiando de propietarios. En 1936 se encontró petróleo y sirvió de plató para la industria del cine de Hollywood.
Durante años la historia, real o no, del roble de sueño dorado (del que no he conseguido conocer la especie de entre las 7 ó 8 propias de la zona) quedó medio olvidada hasta que en la década de 1930 varias asociaciones locales se unieron para reivindicar su carácter de sitio histórico.
Francisca López de Bilderrain, familiar de Francisco, junto a otras personas se aventuró en el Cañón de Placerita, donde señaló el árbol que se dice que fue el sitio del descubrimiento y que ella conocía por transmisión oral de quien había estado presente allí ochenta años atrás. Desde entonces el sitio ha ganado renombre (y numerosas placas), hasta el punto de que en los últimos años se ha tenido que proteger el roble para evitar la compactación del terreno alrededor del árbol.
Royal Oak es un nombre muy común en algunos países como Reino Unido, Canadá o Australia. Numerosos bares, hoteles y productos de consumo llevan su nombre. Pero, ¿de dónde procede el nombre de este “Roble Real”?
La historia del roble de Boscobel tiene poco de leyenda y centenares de pubs en toda Inglaterra se llaman Royal Oak en recuerdo de este árbol, que se ganó un puesto en la historia en 1651 cuando el futuro Rey Carlos II había salido derrotado en la guerra civil inglesa. Los dos grandes bandos los representaban los parlamentistas o “cabeza redonda” (llamados así por no usar las pelucas a la usanza de la época) y los realistas, que querían se mantuviera el sistema de monarquía. Los realistas fueron derrotadas en la batalla de Worcester por las tropas de Oliver Cromwell. El aspirante a rey y su amigo el coronel Carlis, huyendo de sus perseguidores disfrazados de aldeanos, pasaron el 6 de septiembre ocultos entre las ramas de un gran roble de Boscobel. Al día siguiente cansados e incómodos, bajaron del árbol y consiguieron huir a Francia. Nueve años después, en 1660, a la muerte de Cromwell, volvió triunfante a Inglaterra. El Rey instauró el Día del Roble, en honor del árbol que le había salvado de una muerte segura. En 1712 el Roble Real había quedado prácticamente destruido por las personas que se habían llevado ramas y trozos de recuerdo. A su lado se plantó un retoño del anterior que es el Roble Real que se conoce hoy día.
El rey Carlos II (1630-85)
escondido en un roble en Boscobel después de su derrota en la Batalla de
Worcester en 1651, dibujo publicado en 1660
Una de las historias más famosas de Inglaterra es la de Robin Hood, que va unida indisolublemente al Gran Roble (Major Oak -Quercus robur-) del bosque de Sherwood en Nottinghamshire, Inglaterra. Es el lugar inspirador de una de las leyendas más queridas de Inglaterra y también es una zona boscosa para dar paseos por la naturaleza, ciclismo de montaña y cervezas en pubs centenarios.
El que fuera un brillante arquero, seguidor de Ricardo Corazón de León, el Rey Ricardo I de Inglaterra que a la sazón luchaba en las cruzadas, se convirtió en jefe de una banda de “merrie men” (personas fuera de la ley) que actuaba en el bosque de Sherwood. La leyenda dice que la banda robaba a los ricos para dárselo a los pobres. Tras burlar al malvado Sherrif de Nothingham, la banda se reunía alrededor del Gran Roble en el corazón del bosque.
El “árbol de Robin Hood” es hoy un árbol muy antiguo que está protegido por una valla y cuyas ramas están apoyadas en palos que las sujetan. El tronco tiene un perímetro de 10 metros y un dosel arbóreo de 28 metros. Su peso aproximado es de 23 toneladas y su edad estimada es de entre 800 y 1000 años. En una encuesta realizada en 2002, fue elegido como "árbol favorito de Gran Bretaña". En 2014 fue elegido como "árbol del año en Inglaterra" en una encuesta publicada por el Woodland Trust, recibiendo el 18% de los votos.
El conjunto es un mosaico de bosques, colinas y pueblos de cuentos, al
El Major Oak en diciembre de 2006.
norte de Nottingham, una zona que está preparada para actividades al aire libre con rutas de senderismo que atraviesan bosques y tierras de cultivo. Este bosque histórico es una reserva natural nacional, uno de los bosques de robles antiguos más bellos que se conservan en el Reino Unido. No es de extrañar que esté perfectamente acondicionada para el turismo pues afluencia de gente va en aumento.
Senderos perfectamente señalados e historia se conjugan en este bosque. Muy cerca se encuentra Newstead Abbey, un antiguo priorato agustino convertido en residencia privada y el hogar ancestral de Lord Byron. En su interior se pueden visitar los apartamentos privados del poeta.
En Bulgaria, la autopista A1 llamada también autopista Trakia en honor al antiguo territorio de Tracia, con sus 360 Km, conecta a Sofía, la capital del país, con la ciudad de Burgas ya en las costas del Mar Negro. Comenzada en 1973, tardó 40 años en ser terminada. En el mes de junio del 2020, después del confinamiento por coronavirus, alguna gente volvió a recorrer la utopista y posiblemente estaba más pendiente de lo que había en ese mundo del que había permanecido alejada.
Fue en esta época cuando empezó a aparecer en las redes sociales la figura de un árbol con apariencia de humano corriendo (Running Tree) que se hizo viral y acabó teniendo su propia página de Facebook en la que se hicieron comentarios de todo tipo (“Está escapando de la tala”, ”Va a bañarse al Mar Negro”, etc…) y numerosos juegos de palabras, como la referencia a la película de Forrest Gump “Corre Forest, corre” (Forest, con una sola “R”, es bosque). También está en vídeos, memes, dibujos animados e incluso poemas. Su comparación con Barbol (Treebeard) y los ents, la raza de pastores de árboles de “El Señor de los Anillos”, tampoco se hizo esperar.
Desde que se inició el fenómeno, muchos han recorrido la autopista sólo para poder verlo y fotografiarlo, aunque para otros la humanización de la figura arbórea supone un exceso de imaginación. Puede verse al recorrer el km 233 de la autopista, entre las salidas 209 a Stara Zagora y la 240 a Nova Zagora, a la derecha cuando se va en dirección a Burgas, después de la segunda área de descanso. Conocido el árbol, sólo falta saber de dónde salió y porque nadie lo había visto hasta ahora. Sin duda, en el pasado lo había visto mucha gente, pero de otra forma. Se trata de un centenario roble común (Quercus robur) que tenía una copa globosa, como la de cualquier otro roble, pero que fue alcanzado en dos ocasiones por rayos. Se sabe con certeza una de las fechas fue el 31 de mayo de 2019, fecha en la que estalló una terrible tormenta en la zona de Stara Zagora. Que haya tardado un año en hacerse viral puede deberse a que su aspecto haya variado desde entonces –el segundo rayo, una caída de ramas afectadas, etc.-, o que simplemente los humanos no le dimos importancia en aquel momento, aunque ahora el propio Google Maps indica su localización.
Para los locales de la aldea de Benkovski, que es el punto residencial más próximo, el árbol es conocido de toda la vida y dado su edad, todos lo recuerdan de antes, pero sin grandes variaciones. Era un punto de encuentro y de referencia en la llanura cerealista, visible a km de distancia, pero ahora ¿qué va a pasar con el viejo roble? En principio su madera expuesta al aire se llena de agua, se pudrirá y entrarán hongos e insectos. Pero no sólo eso, su copa, desequilibrada y sin su forma natural, posiblemente no podrá aguantar una nueva tormenta, aunque sólo sea de viento, sin rayos. No es cuestión más que de lógica el pensar que a “Runnning Tree” o “Treebeard”, le queda poco camino que recorrer.
El roble Stelmužė (que en lituano se escribe Stelmužės ąžuolas) es un roble común (Quercus robur) que crece en el antiguo parque Stelmužė Manor, junto al pueblo de Stelmužė, en el distrito de Zarasai, Utena, en Lituania. Esto, que parece una broma o un trabalenguas, lo he dejado así con toda la intención porque, aunque mi teclado de ordenador seguramente podría hacerlo, yo no sé escribir Stelmužė, simplemente lo copio y pego.
No es fácil situar esta aldea sobre el mapa (20 habitantes, algunos más en verano), que queda en la frontera con Estonia y su historia ha sido complicada. Lo más antiguo que conserva son las ruinas de una torre de piedra del siglo XVII, de la que se dice que pudo haber sido cárcel o frigorífico, o ambas cosas quizá. También hubo un castillo que fue destruido por los suecos. Entre los siglos XVII y XIX fue propiedad de una familia de origen alemán y luego allí se asentó una familia rusa, uno de cuyos miembros fue ministro de interior con el zar Alejandro II. La zona era parte de Letonia, pero en el otoño de 1920, un árbitro inglés varió la frontera para que pasase a Lituania y allí sigue, en otras zonas fue al revés.
Cerca del roble hay una iglesia de madera construida por los maestros letones sin clavo alguno, clasificada entre los edificios de madera más antiguos del país. Fue construida antes de 1650 y reconstruida por los alemanes en 1713. El interior de la iglesia tiene el estatus de “monumento de bellas artes de importancia nacional” por sus tallas barrocas. Normalmente no se usa como iglesia y los turistas visitan el templo como museo de arte sacro de interés.
Hablando del árbol: tiene una altura de 23 metros y un perímetro es de 9,58 metros, con el interior del tronco hueco, quedándole pocas ramas vivas. Esta falta de soporte amenazaba con derribar el árbol, así que se limpió a fondo de polvo y restos (dicen que fueron necesarios varios viajes de camión), luego fue desinfectado y se tapiaron todos los agujeros con láminas de cobre, apuntalándose las ramas que más lo necesitaban. Si bien los locales le califican de milenario -entre los 1500 y 2000 años- y citarlo como de los más antiguos -sino el que más- de Europa, estos números resultan difíciles de creer y sería preciso conocer los crecimientos de otros árboles en la zona para tener una idea más aproximada. Pese a todo, en 2017 fue candidato a “Árbol Europeo del Año”, citándolo como milenario, hecho que sucede con frecuencia, el impulsor de la iniciativa pone lo que desea y la organización sólo lo transmite.
En 1960 fue declarado “Monumento Natural Protegido” de Lituania, usándose sus bellotas para propagar muchos robles por el país. En el año 2013 se grabó su silueta en las monedas de 2 litai (2,19 euros). No resulta extraño que un árbol así tenga algunas leyendas asociadas: a través del hueco del árbol y conociendo la palabra adecuada, puedes bajar al inframundo. También se dice que bajo sus poderosas raíces hay un tesoro. En el pasado, bajo este árbol, los paganos lituanos y letones, adoraban a Perkünas, el dios del trueno, la lluvia, las montañas, los robles y el cielo. Tal vez este dios haya protegido al roble de Stelmužė hasta la actualidad.
Este es el Gros-Chêne de Liernu (provincia de Namur, en Bélgica). Se trata de un roble común (Quercus robur) superviviente de los grandes bosques que en otro tiempo cubrían parte de Bélgica. Siendo el árbol más famoso del país, se dice que puede ser también el más grande, aunque no es el más alto, y como tal, la historia y las leyendas se le acumulan. No hay referencia cierta de su edad, lo que inmediatamente le coloca como milenario, lo sea o no. Parte de la rumorología popular le coloca como nacido en tiempos de Carlomagno (muerto en 814), leyenda que nos lleva a que fue el mismísimo emperador quien lo plantó.
Sus medidas actuales son: 14 metros de circunferencia a nivel del suelo (esta medida nunca se tiene en consideración), a un metro de altura 10,82 m (la referencia suele tomarse a 1,30 metros) y una altura de 18 metros. Todavía produce bellotas en abundancia y resiste el peso de sus ramas y la fuerza de los temporales gracias a tres columnas metálicas que le ayudan, puesto que el tronco está hueco, lo que permite el acceso a su interior. No se sabe cuándo un rayo rompió parte de la copa, provocando una gran grieta dejando paso a su interior. Esta cavidad servía de refugio a los peregrinos que iban a Santiago de Compostela, ya que Liernu está en el paso de la cuenca de Rin a la del Sena (una calzada romana pasaba cerca, por las mismas razones). Esa misma oquedad acogió a lo largo de los siglos a algunos forajidos y a un hojalatero que se instalaba allí cuando iba a trabajar al pueblo. El roble acogió también bajo sus ramas a la administración de justicia por el señor local y se sabe que sirvió de horca (tal vez de alguno que durmió en el interior del tronco).
En 1836, el pueblo quiso talar el roble, a lo que se opuso el sacerdote local, que incluso cuando el árbol fue incendiado, dirigió la restauración y raspado de la oquedad para recubrirla con arcilla. En 1838 se instaló en el hueco una imagen de San Antonio Ermitaño -padre de la vida monástica- para atraer la protección divina, al tiempo que se colocó una placa de madera que dice lo siguiente.
"Tú que eres invocado en este viejo roble,
poderoso protector de este lugar,
consuélanos en nuestro dolor,
San Antonio, amigo del Buen Dios"
Desde 1898 una valla, renovada en el 2000, rodea el roble para protegerlo. En julio de 1924, pasó a ser árbol notable de Bélgica y monumento catalogado en de abril de 1939. Pese a la protección divina, la imagen de San Antonio desapareció en el verano de 1970. Desde 1978 una cofradía, que exclusivamente custodia y pone el valor este viejo roble, le colocó las muletas metálicas y cambiaron las rejas. En 1981 y en 1991, se hizo un “hermanamiento” con otros robles históricos y en 1992 fue declarado patrimonio inmobiliario excepcional de la Región Valona, designándosele en 2015 como “Árbol Belga del Año”.
Las fotos modernas son de Jean-Pol GRANDMONT para Wikipedia, bajo licencia “Creative Commons Attriution-Share Alike 3.0 Unported”.