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12/02/2024

MIKHAIL LÉRMONTOV (Rusia, 1814-1841)
Un pino


En el Norte salvaje, en la cumbre desnuda,
hay un pino que se levanta en la soledad.
Meciéndose duerme y la nieve lo cubre
como un manto sacerdotal.

Con frecuencia sueña que en lejano oasis,
en aquella tierra donde nace el sol,
crece, sola y triste, una palmera hermosa
sobre la roca ardida por el calor.

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10/02/2024

NÂZIM HIKMET (Turquía, 1901-1963)
Sofía 

Je suis entré à Sofia par un jour de printemps, mon amour.

La ville où tu naquis fleure le parfum du tilleul.

Je parcours un monde sans toi

Telle est ma destinée

Je n’y puis rien changer.

A Sofia l’arbre vient avant la pierre, l’arbre est plus beau que la pierre

A Sofia l’arbre et l’homme sont mêlés l’un à l’autre

Le peuplier surtout

Toujours sur le point de pénétrer dans votre chambre

de s’asseoir sur le tapis rouge...

Est-ce une grande ville que Sofia, me demandes-tu ?

Les villes, mon amour, sont grandes non par leurs rues

Mais par les poètes dont elles ont dressé la statue

                               Sofia est une grande ville...

Ici quand vient le soir tout le monde se répand dans les rues

Femmes, enfants, vieillards et jeunes gens

Des rires, des bruits, un bourdonnement,

                                une rumeur de long en large

Côte à côte, bras dessus, bras dessous, la main dans la main...

A Istanbul, à Chehsadebachi, les soirs de ramadan

- Tu n’as point connu ce temps-là, Munevver –

On se promenait ainsi, jadis.

Mais ces jours-là sont révolus

Si j’étais à Istanbul maintenant

                               y songerait-je seulement ?

Mais loin d’Istanbul

                               Tout est pour moi prétexte à nostalgie,

Même le parloir de la prison d’Uskudar.

Je suis entré à Sofia par un jour de printemps, mon amour

La ville où tu naquis fleure le parfum de tilleul

Je ne saurais te décrire l’accueil de tes concitoyens,

La ville où tu naquis est pour moi la maison d’un frère.

Mais la maison d’un frère ne saurait vous faire

                                                oublier votre propre maison

C’est un dur métier que l’exil, bien dur.

 

Varna, 24 Mai 1957

Traduit du turc par Hasan Gureh In, «Nâzim Hikmet, anthologie poétique» Scandéditions, 1993

 

Sofía

Entré en Sofía un día de primavera, mi amor.

La ciudad donde naciste huele a tilo.

Recorro un mundo sin ti

Este es mi destino

No puedo cambiar nada.

En Sofía el árbol viene antes que la piedra, el árbol es más hermoso que la piedra

En Sofia el árbol y el hombre se mezclan

El álamo especialmente

Siempre a punto de entrar en tu habitación

sentarse en la alfombra roja ...

¿Es Sofía una gran ciudad, me preguntas?

Las ciudades, mi amor, son grandes no por sus calles

Son por los poetas cuya estatua erigieron

                               Sofía es una gran ciudad ...

Aquí cuando llega la noche todos se derraman en las calles

Mujeres, niños, ancianos y jóvenes

Risas, ruidos, un zumbido

                                un rumor de ida y vuelta

Uno al lado del otro, del brazo, de la mano ...

En Estambul, en Chehsadebachi, en las noches de Ramadán

- No has conocido esa época, Munevver -

Solíamos caminar así.

Pero esos días terminaron

Si estuviera en Estambul ahora

                               ¿siquiera lo pensaría?

Pero lejos de Estambul

                               Todo para mí es un pretexto para la nostalgia,

Incluso la sala de visitas de la prisión de Uskudar.

Entré a Sofía un día de primavera, mi amor

La ciudad donde naciste huele a tila

No podría describirte la recepción de tus conciudadanos,

La ciudad donde naciste es para mí la casa de un hermano.

Pero la casa de un hermano no te haría

                                                olvidar tu propia casa

El exilio es un trabajo duro, muy duro.

                                                                -----

8/02/2024

FERNÁN SILVA VALDÉS (Uruguay, 1887-1975)
El alma del ombú


Yo soy un árbol sin flores. 

Mis flores, al parecer,
son tan insignificantes
que casi no se me ven.

Y así, soy árbol sin galas,
mi madera no es madera ;
sirvo mucho para sombra,
mas no sirvo para leña.
Sin embargo, soy el árbol
más hermoso de estas tierras.

En mi copa redonda,
donde anidan las estrellas,
se refugiaron un día
unas cuantas canciones,
todas de la tierra nuestra,
arrojadas y corridas
por costumbres forasteras.

Y al ser un árbol sin galas,
sin galas y sin madera
-como lo dije al principio-
tengo las flores más bellas,
las de más vivos colores,
las que perfuman la selva,
estos cantos y estas danzas
que en mi savia ponen fiesta.

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7/03/2024

MARK O'CONNOR (Australia, 1945)

El hombre blanco no supo seguir la corriente de la anguila
no podía correr más que la cotorra
pero cortó el árbol,
estancó los arroyos
y atrapó en su ancha red de campos
al veloz pez de la nada.

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Whitemen could not follow the eel-stream
could not outrun the rosella
but he cut down the tree
but he dammed the stream
but he caught in his wide net of pa
ddocks
the swift fish of nothing.

Información                                       -----

5/25/2024

ANA BLANDIANA (Rumanía, 1942)
Premio Princesa de Asturias de las Letras 2024

Exiliada como escritora dentro de su propio país, Ana Blandiana se distingue por su rebeldía sublime. Sus versos se convirtieron en iconos contra la dictadura de Ceacescu, entre ellos destaca el poema...

Yo creo

Yo creo que somos un pueblo de plantas,

de otra manera, ¿de dónde sacamos la calma

con que esperamos ser deshojados?

¿De dónde el valor

para empezar a deslizarnos en un tobogán de sueños

tan cerca de la muerte,

con la certeza de que podremos

nacer de nuevo?

Yo creo que somos un pueblo de plantas,

¿Quién ha visto

a un árbol rebelándose?

 

Tomado de la red RTVE

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3/02/2024

YANNIS RITSOS (Grecia, 1909-1990)
Los almendros

Por la noche, con sus vestidos blancos, pasaron frente a nuestras ventanas
los almendros: lentos y tristes, semejantes a aquellas pálidas adolescentes del orfanato que vuelven de una pequeña excursión, el domingo, tomadas de la mano, de dos en dos, sin proferir palabra, sin las estrellas que germinan 
una a una en la sombra, lejanas y felices.

Mañana enviaremos a los almendros a dar una vuelta a las orillas del mar,
para que enjuaguen de sus rostros el polvo de nuestra tristeza.

Y en la tarde, cuando vuelvan contentos, traerán nuestras primeras palabras
húmedas aún de mar, y nosotros lloraremos junto a la ventana abierta 
la alegría de saber que podemos llorar.
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2/22/2024

Zhang, Daqian 張大千, (1899-1983)
Eremita en el bosque

Hacia 1945,   Pintura (H. 217.4 x l. 82.8 cm)
Papier, Encre, Couleurs - Pigments
大千居士爰; 張爰之印; 大千; 大千豪髮; 大風堂
Don manuel : Guo, Youshou 郭有守, Docteur, M.C. 8710

Inscription et signature : 少有道氣,終興俗違。亂山喬木,碧苔芳暉。乙西七月初三日聞佞寇來降寫此快極。大千居士爰。
Sceaux du peintre : 1. 張爰之印 (白文)  2. 大千 (朱文)  3. 大千豪髪 (白文)  4. 大風堂 (朱文)
Traducción :

"En mi juventud, tuve el espíritu del Tao 
Finalmente, me retiré del mundo. 
En el caos de las montañas, [entre] los árboles altos, 
Del musgo verde, de perfumes y de la luz." 
 
El tercer día del séptimo mes del año Yiyou [1945], al escuchar que la rendición japonesa estaba cerca, mi alegría estaba en su apogeo. El ermitaño de Daqian, Yuan. 
Los versos que acompañan a esta pintura evocan una relación personal y directa con la naturaleza. Sin embargo, están tomados del poeta y crítico Sikong Tu 司空圖 (837-908) que vivió durante el período Tang. Asimismo, la composición de este paisaje es el resultado de una compleja reinterpretación de diferentes obras antiguas. La figura del solitario perdido entre los árboles y contemplando una cascada se deriva de un cuadro de Chen Hongshou del Museo de Cleveland. Sin embargo, el estilo pictórico de la obra de Chen Hongshou difiere radicalmente del de Zhang Daqian. En lugar de las parcelas angulares de las montañas del maestro Ming, Zhang Daqian utilizó un conjunto de ondas y puntos derivados de los modelos Song. En cuanto a la inspiración para los altos pinos con perfiles torturados, ausente en la obra de Chen Hongshu, es sin duda Wang Shen 王 詵 (c. 1048 - c. 1103) de la canción.

Lo hemos leído aquí: https://www.cernuschi.paris.fr/fr/collections/collections-chinoises/chine-moderne-et-contemporaine/ermite-dans-la-foret
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8/02/2023

PATRICIO AGUILAR (Costa Rica, 1966)
El árbol en tu ventana


Veo a través de tu ventana,
el árbol iluminado la esperanza.
Déjalo así;
así deja el fogón encendido;
por la noche,
como un faro de esperanza y calor humano;
la abuela,
para aquél que baja de la montaña.
Un poco de café, un vaso, un jarro,
un guacal ¿una taza?
una tortilla y si hay suerte, frijól.
Veo a través de tu ventana
el árbol iluminado.... la humanidad.
En esta selva, montaña, jungla;
una luz a lo lejos es un hogar,
no una simple casa con cuatro paredes, un techo.
Es el hogar donde vive alguien;
anciana, mujer, hermitaño, un hermano,
un fantasma; pero al final uno igual que yo.
Veo a través de la ventana
el árbol iluminado, tú.
Un recuerdo, una sonrisa, una enseñanza
y todo lo demás; Zeus, Marte, una flor.
Pero al final tú.
Veo a través de la ventana ... el árbol iluminado.
Déjalo así:
así sabré que eres tú y que tú soy yo.

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1/31/2023

 

TOMAS TRANSTRÖMER (Suecia, 1931-2015)
Archipiélago otoñal

 

 

De pronto, el caminante encuentra aquí el viejo,
enorme roble, como un alce petrificado con su interminable
cornamenta, frente a la fortaleza verdinegra
del mar de septiembre.

Tormenta nórdica. Es el tiempo en que
los racimos de serbas maduran. Despierto en la oscuridad,
oigo a las constelaciones piafar en sus establos,
en las alturas, sobre los árboles.
 

 De Secretos en el camino (1958)

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10/30/2022

 

SAIGY (Japón, 1118-1190)
Un arbolillo era este pino

 
Un arbolillo era este pino
que vi hace años en el jardín:
Corpulento, sus altas ramas musitan
que pasa el tiempo,
llega la tormenta.
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6/30/2022

OCTAVIO PAZ (México, 1918-1998)
Perpetua encarnada


Tiemblan los intrincados jardines
juntan los árboles las frentes
cuchichean
El día
arde aún en mis ojos
Hora a hora lo vi deslizarse
ancho y feliz como un río
sombra y luz enlazadas sus orillas
y un amarillo remolino
una sola intensidad monótona
el sol fijo en su centro
Gravitaciones
oscilaciones de materia impalpable
blancas demoliciones
congregaciones de la espuma nómada
grandes montañas de allá arriba
colgadas de la luz
gloria inmóvil que un parpadeo
vuelve añicos
Y aquí abajo
papayos mangos tamarindos laureles
araucarias excelsas chirimoyos
el baniano
más bosque que árbol
verde algarabía de millones de hojas
frutos negruzcos bolsas palpitantes
murciélagos dormidos colgando de las ramas
 
Todo era irreal en su demasía
Sobre la pared encalada
teatro escrito por el viento y la luz
las sombras de la enredadera
más verde que la palabra marzo
máscara de la tarde
abstraída en la caligrafía de sus pájaros
Entre las rejas trémulas de los reflejos
iba y venía
una lagartija transparente
Graciosa terrible diminuta
cambiaba de lugar y no de tiempo
subía y bajaba por un presente
sin antes ni después
Desde mi ahora
como aquel que se asoma a precipicios
yo la miraba
Mareo
pululación y vacío
la tarde la bestezuela mi conciencia
una vibración idéntica indiferente
Y vi en la cal una explosión morada
cuántos soles en un abrir y cerrar de ojos
Tanta blancura me hizo daño
 
Me refugié en los eucaliptos
pedí a su sombra
llueva o truene
ser siempre igual
silencio de raíces
y la conversación airosa de las hojas
Pedí templanza pedí perseverancia
Estoy atado al tiempo
prendido prendado
estoy enamorado de este mundo
ando a tientas en mí mismo extraviado
pido entereza pido desprendimiento
abrir los ojos
evidencias ilesas
entre las claridades que se anulan
No la abolición de las imágenes
la encarnación de los pronombres
el mundo que entre todos inventamos
pueblo de signos
y en su centro
la solitaria
Perpetua encarnada
una mitad mujer
peña manantial la otra
Palabra de todos con que hablamos a solas
pido que siempre me acompañes
razón del hombre
 
el animal de manos radiantes
el animal con ojos en las yemas
 
La noche se congrega y se ensancha
nudo de tiempos y racimo de espacios
veo oigo respiro
Pido ser obediente a este día y esta noche
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4/02/2022

ANAMARIA MAYOL (Argentina, 1953)
Árbol en algún bosque

Tal vez antes de ser mujer
fui árbol en algún bosque
y mis ramas crecían hacia el cielo
siempre intentado ver
el horizonte

y estuve allí por siglos
enraizada
aferrada a la tierra
bebiendo el cielo
habitada de pájaros y estrellas

Tal vez antes de ser mujer
diseminé retoños
dejé semillas
y el viento fue mi amante
en los silencios
mi piel era corteza
y mis colores símbolos
del transcurso del tiempo
en crecimiento

A veces pienso en ello
y el bosque
no es un lugar extraño

Tal vez antes de ser mujer
fui árbol en algún bosque
aún siento el latido de la tierra
en mis venas
y hay días que regresan los pájaros
y anidan


Arbre dans quelque forêt

Peut-être qu’avant d’être femme
j’étais arbre dans quelque forêt
et mes branches poussaient vers le ciel
dans l’espoir fou de voir
l’horizon

plantée là des siècles durant
enracinée
accrochée à la terre
buvant le ciel
habitée d’oiseaux et d’étoiles

Peut-être qu’avant d’être femme,
je répandais des bourgeons
semais des graines
et avais le vent pour amant
dans les silences
ma peau était écorce
et mes couleurs symboles
du temps qui passe
et grandit

J’y pense parfois
et la forêt
ne m’est pas étrangère

Peut-être qu’avant d’être femme
j’étais arbre dans quelque forêt
je sens encore le battement de la terre
dans mes veines
et il est des jours où les oiseaux reviennent
et font leur nid.

Traduction de Silvia Guzzi
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3/02/2022

EDITH SÖDERGRAN (Rusia, 1892-1923)
Primavera nórdica

 

Todos mis castillos de aire se han fundido como la nieve,
todos mis sueños han corrido como el agua,
de todo cuanto he amado, solo me queda
un cielo azul y algunas estrellas pálidas.
El viento discurre, suave, entre los árboles.
El vacío reposa. El agua está en silencio.
El viejo abeto, alerta, piensa
en la nube blanca a la que besó en sueños.

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12/04/2021

WISLAWA SZYMBORSKA (Polonia,
1923-2012)
Puede ser sin título


Ocurre que estoy sentada bajo un árbol,
a la orilla del río,
en una mañana soleada.
Es un suceso banal
que no pasará a la historia.
No son batallas ni pactos
cuyas causas se investigan,
ni ningún tiranicidio digno de ser recordado.

Y sin embargo estoy sentada junto al río, es un hecho.
Y puesto que estoy aquí,
tengo que haber venido de algún lado
y antes
haber estado en muchos otros sitios,
exactamente igual que los descubridores
antes de subir a cubierta.

El instante más fugaz también tiene su pasado,
su viernes antes del sábado,
su mayo antes de junio.
Y son tan reales sus horizontes
como los de los prismáticos de los estrategas.

El árbol es un álamo que hace mucho echó raíces.
El río es el Raba, que fluye desde hace siglos.
No fue ayer cuando el sendero
se formó entre los arbustos.
El viento, para disipar las nubes
antes tuvo que traerlas.

Y aunque no sucede nada en los alrededores,
el mundo no es más pobre en sus detalles,
ni está peor justificado ni menos definido
que en la época de las grandes migraciones.

No sólo a las conjuras acompaña el silencio.
Ni sólo a los monarcas un séquito de causas.
Y pueden ser redondos no sólo los aniversarios,
sino también las piedras solemnes de la orilla.

Complejo y denso es el bordado de las circunstancias.
Tejido de hormigas en la hierba.
Hierba cosida a la tierra.
Diseño de olas en el que se enhebra un tallo.

Por alguna causa yo estoy aquí y miro.
Sobre mi cabeza una mariposa blanca aletea en el aire
con unas alas que son solamente suyas,
y una sombra sobrevuela mis manos,
no otra, no la de cualquiera, sino su propia sombra.

Ante una visión así, siempre me abandona la certeza
de que lo importante
es más importante que lo insignificante.

De "Fin y principio" 1993

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7/31/2021

RUMI -Jalal ad-Din Muhammad Din ar- (Afganistán, 1207-1273)

El árbol que andas buscando a veces se llama sol,
o también lago, o nube.
Pero también puedes llamarlo mar, arena o viento.
En cada uno de ellos encuentras el árbol de la vida.
Lo que te ha engendrado está producido por otro,
y así sucesivamente.
Lo que tú llamas padre, para otro es hijo.
Si te atienes a los nombres pierdes de vista el Uno.
Los nombres son muchos, mientras que el Uno es único.
Ese es el árbol que estás buscando.
Te has tomado tu misión al pie de la letra,
por eso has fracasado.
Así fue como descubrió las raíces del árbol,
buscando en su propio corazón.

 
Jalal ad-Din Muhammad Din ar- Rumi, místico y poeta persa, nació en el actual Afganistán. Rumi recibió en un principio la influencia del misticismo islámico o sufismo, influencia que impregnó tanto su lírica como su poesía didáctica.

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3/29/2021

Nietzsche... ¿una visión de otro siglo?

FRIEDRICH NIETZSCHE (Alemania, 1844-1900)
Un árbol

Un árbol nos recuerda que para crecer hacia lo alto,
hacia lo espiritual, lo abstracto, es necesario estar bien arraigado en la tierra,
en lo concreto, en la materia.
Es al igual que el ser humano, un ser que une cielo y tierra.
Es el portador del fruto acabado, y al mismo tiempo,
está en pleno proceso de desarrollo.
Nosotros, como seres humanos,
somos la máxima expresión de la creación y al mismo tiempo
estamos aún en proceso de crecimiento.

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10/25/2018


MAPLAL LOBOCH (Guinea Ecuatorial, 1912-1976)
El baobab (Pángola)
Árbol quizá el mayor
de cuantos se adornan
los campos de mi patria chica
¿qué mal hiciste que
doquier te hallas
opá do-fía te llaman?

Dicen mis viejos
allá en sus tiempos
y aún más allá de ellos,
a pesar de su frondosidad,
pájaro ninguno de los pocos
que tenemos por vecinos
vino a hacer su nido
en este árbol, que muere de tristeza
al borde del camino.

Enmudecidas quedan las lenguas
de grandes y chicos todos
de madres y mozas en particular,
y sólo sisean y cuchichean
bajo tu sombra al pasar
por no hallar otro ser al pasar
por no hallar otro sendero
que abreviar el camino
cuando el ocaso contrapuesto,
porque el sol se ha puesto
a la hora del regreso
o invertidas también las sombras
se dirigen hacia el mismo camino.

Niños todos de este pueblo,
desde edad muy temprana,
en sus pechos son depositadas
las sospechas que te atribuyen;
morada de demonios, espíritus malos
brujos, duendes y fantasmas
sólo hacen su nido es este árbol.
¿Qué mal hiciste que
doquier que te hallas
así te motejan?

Mis viejos sospecharon de ti
todas esas atribuciones, y más,
forasteros vendidos acá, que
conociendo lo superticiosos que son
o para intimidarles o acreditarse
de hechiceros capaces de aliviarles penas
o su simpatía ganar, a todos,
grandes y chicos, opá do-fía.

De "Antología de la literatura guineana" de Donato Ndong-Bidyogo
(Biblioteca de Sangüesa)

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10/21/2018

JULIO CORTÁZAR, Argentina (1914-18984)
Musicalizado por Atahualpa Yupanqui
El árbol, el río y el hombre



Al árbol ya cortado
No lo claves en tierra
Porque su copa seca
No engañará a los pájaros

Al río que discurre
No le levantes diques
Porque en el aire libre
Cabalgarán las nubes

Al hombre desterrado
No le hables de su casa
La verdadera patria
Caro lo está pagando

El árbol ya cortado
El río que discurre
Y el hombre desterrado
Caro lo están pagando

Atahualpa elige la melodía de una antigua y melancólica canción catalana que, nos cuenta, le gustaba a Julio: "El testamento de Amelia".

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8/10/2017

LA BATALLA DE LOS ÁRBOLES
Extracto de "Hojas del Bosque"

     La Batalla de los Árboles es un texto complejo en cuanto a su traducción, sus interpretaciones y el cúmulo de influencias de la mitología celta y la tradición galesa que posee. Para llevar a cabo este apartado se ha utilizado la traducción que Robert Graves realizó en su obra "La Diosa Blanca" a partir de la traducción hecha en el siglo XIX por D.W. Nash. El propio autor nos advierte de las posibles modificaciones que esta versión puede tener respecto a lo que sería el original, por lo que hay que acercarse a ella con cuidado...


«Las copas de las hayas han retoñado recientemente,
se han cambiado y renovado de su estado marchito.
Cuando el haya prospera con hechizos y letanías
las copas de los robles se enmarañan y hay esperanza para los árboles.
He despojado al helecho, con el que descubrí todos los secretos,
el viejo Math ap Mathonury no sabía más que yo.
Con nueve clases de facultades Dios me ha dotado:
soy fruto de frutos recogidas de nueve clases de árboles:
ciruelo, membrillo, arándano, morera,
frambuesa, peral, cerezo negro y blanco con el serbo en mí participan.
Desde mi sede en Fefynedd, una ciudad que es fuerte,
observé los árboles y las cosas verdes que se apresuraban.
Apartándose de la felicidad se disponían a asumir
las formas de las principales letras del alfabeto.
Los viajeros se asombraban, los guerreros se espantaban
ante la renovación de conflictos como los que causó Gwydion.
Bajo la raíz de la lengua una lucha sumamente terrible,
y otra furiosa detrás, en la cabeza.
Los alisos de la primera fila iniciaron la refriega.
El sauce y el fresno silvestre tardaron en ordenarse.
El acebo, verde oscuro, tomó una actitud resuelta;
está armado con muchas puntas de lanza que hieren la mano.
Con el pisotear del rápido roble cielo y tierra resuenan;
«Recio Guardián de la Puerta» es su nombre en todas las lenguas.
Grande era el árgoma en la batalla, y la hiedra en su flor;
el avellano era el árbitro en ese tiempo encantado.
Tosco y salvaje era el abeto, cruel el fresno,
no se desvía la medida de un pie, golpea directamente en el corazón.
El abedul, aunque muy noble, tardó mucho en armarse,
pero no fue por cobardía, sino por su gran tamaño.
El brezo consolaba a la gente exánime,
los álamos de larga resistencia sufrían mucho en la lucha.
Algunos de ellos eran expulsados del campo de batalla
a causa de los agujeros hechos en ellos por la fuerza del enemigo.
Muy airada estaba la vid cuyos secuaces son los olmos;
yo la elogio mucho ante los gobernantes de los reinos.
Fuertes caudillos eran el endrino con su fruto nocivo,
el espino blanco no amado de naturaleza parecida,
la caña que persigue velozmente, la retama con su cría,
y la hiniesta que no se comportó bien hasta que la domaron.
El tejo que desparrama dotes estaba malhumorado al margen de la lucha,
con el saúco lento para arder entre fuegos que chamuscan,
y la bendita manzana silvestre riendo de orgullo
desde el Gorchan de Moelderw junto a la roca.
Resguardados se quedan el ligustro y la madreselva,
inexpertos en la batalla, y el pino cortesano.
Pero yo, aunque menospreciado porque no era grande,
combatí árboles en vuestra formación,
en el campo de Goddeu Brig».
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7/27/2017

DINASTÍA ZHOU (Siglos XI-VII a J.C.)
En el monte hay olmos espinosos


En el monte hay olmos espinosos

y en la vega, olmos blancos.
Tienes túnicas, tienes faldones
y no los arrastras, no los levantas;
tienes carruajes, tienes caballos
y no los galopas, no los cabalgas.
Te irás apagando, te morirás
y otros los disfrutarán.

En el monte hay ailantos
y en la vega, encinas.
Tienes patios, tienes salones
y no los riegas, no los barres;
tienes campanas, tienes tambores
y no los tañes, no los tocas.
Te irás apagando, te morirás
y otros los poseerán.

En el monte hay zumaques
y en la vega, castaños.
Tienes comida, tienes bebida
y no tienes cítaras y tambores.
Goza la música
alarga con ella el día.
Te irás apagando, te morirás
y otros entrarán en tus alcobas.
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