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29 abril 2026

CÉSAR-JAVIER PALACIOS, en Crónica Verde
Así es el árbol más viejo y desconocido de Francia


En lo alto de un sendero tranquilo de la Costa Azul francesa, asomado a un paisaje que directamente se hunde en la inmensidad del Mediterráneo, vive en silencio uno de los grandes tesoros naturales de Europa, un olivo de más de 2000 años que pasa desapercibido para muchos turistas en una de las zonas más turísticas del mundo. Se encuentra en Roquebrune-Cap-Martin, un pequeño pueblo medieval colgado sobre el mar entre Mónaco y Menton, en un antiguo camino romano que aún guarda muchos secretos. Este árbol no es solo viejo. Es inmenso, monumental. Un testigo milenario del paso del tiempo.

Testigo vivo de la historia
     El olivo se encuentra cerca de lo que fue la vía Julia Augusta, la antigua calzada romana que unía la región de Liguria, en Italia, con la Galia, en lo que hoy es el sur de Francia. La leyenda —y probablemente también la lógica agrícola del Imperio Romano— dice que fueron ellos quienes lo plantaron hace unos 2000 años, como parte de su estrategia de expansión del cultivo del olivo en todo el Mediterráneo occidental.
     Desde entonces, este árbol ha visto pasar generaciones, imperios y civilizaciones. Sobrevivió a invasiones, guerras, sequías, construcciones y destrucciones. A principios del siglo XX , el historiador y ministro Gabriel Hanotaux lo salvó comprando el terreno a sus propietarios que querían talarlo y luego donarlo al Ayuntamiento. ¡Menos mal!
     Y ahí sigue, sereno y sólido, con un tronco que parece un muro de piedra consumido por el tiempo y unas ramas que aún dan frutos: pequeñas aceitunas de la variedad local “pichoulina”, casi desaparecida.

El tronco del gran olivo francés tiene más de 23 metros de circunferencia César-Javier Palacios

Una catedral vegetal
     El árbol, de 23,50 metros de circunferencia y 15 metros de altura, es una escultura viviente de tronco retorcido, agrietado, lleno de huecos y cavidades donde se refugian insectos, aves y pequeños reptiles. Algunos visitantes lo describen como “una catedral vegetal”, por su forma imponente y su atmósfera de reverencia.
     Este olivo es de la especie Olea europaea, común en la cuenca mediterránea, pero pocos ejemplares alcanzan esta longevidad. Es, junto con algunos olivos en España, Italia y Grecia, uno de los más antiguos que siguen vivos en el mundo.

Entre la sencillez agrícola y el lujo más inalcanzable
     El entorno en el que se encuentra este olivo resulta también notable. Roquebrune-Cap-Martin fue, durante siglos, un lugar de paso discreto y tranquilo, profundamente agrícola. Pero desde finales del siglo XIX se convirtió en refugio de artistas, intelectuales y personajes célebres que buscaban calma y belleza lejos del bullicio de la Costa Azul más turística.
     A pocos metros del árbol está la villa “La Pausa”, que perteneció a Coco Chanel. Allí recibía a sus amistades en busca de inspiración y descanso. También el arquitecto Le Corbusier diseñó aquí su famoso “Cabanon”, una construcción mínima que es hoy Patrimonio Mundial de la Humanidad. También tuvo su estudio junto a la cercana capilla el escultor Auguste Rodin. Winston Churchill, según se cuenta, disfrutaba especialmente de estos paisajes a los que dedicó muchas pinturas porque —decía— aquí nadie le reconocía.
     Incluso la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, eligió este lugar para pasar temporadas de descanso, encandilada por la misma calma que todavía hoy se respira entre sus colinas y olivos.

Vista del pueblo medieval de Roquebrune-Cap-Martin, donde crece el árbol más viejo de Francia. Wikimedia Commons

Un árbol que parece muchos árboles
     Quien se acerca al olivo milenario suele quedarse asombrado y en silencio. Su tronco, dividido en varias secciones por el tiempo, da la impresión de ser tres o cuatro árboles distintos. Pero no: es un solo individuo, una unidad vegetal que ha crecido, se ha regenerado, se ha torcido y adaptado durante siglos. Se ha convertido en un muro, uno de tantos hechos con piedra seca que separan las fincas.
     No te cansas de recorrer sus huecos, explorando sus mil y un recovecos. Porque caminar a su alrededor es como explorar una escultura viva, una arquitectura orgánica que parece diseñada por un artista de otro tiempo.
     Aunque sus aceitunas ya no son las de antes, aún sigue dando frutos. Son pequeñas, negras, y mantienen el nombre de la variedad: pichoulina. Un tipo de aceituna muy local, hoy casi extinta, que aún sobrevive en este rincón, hermoso hasta decir basta.

Mirando a Mónaco
     Desde su ubicación, en una ladera que se asoma al mar, el olivo “ve” cada día la Roca de Mónaco, donde se alza el famoso palacio de los Grimaldi, mientras juega con los reflejos de las aguas azules que bañan las costas de la Provenza y Liguria.
     Si uno se gira hacia el otro lado, ve las montañas que marcan el final de los Alpes franceses, cuyas cumbres permanecen nevadas durante meses. Es un lugar de contrastes: el mar y la montaña, lo antiguo y lo moderno, el lujo de Mónaco y la humildad silenciosa de este árbol ancestral.
     Imposible imaginar cómo sería este lugar hace 2000 años: sin coches, sin casas lujosas, sin rascacielos. Tan solo colinas cubiertas de vegetación mediterránea, caminos de tierra y, quizás, un viajero romano plantando un olivo para el futuro. Este olivo.

Una joya que muy pocos conocen
     A pesar de su importancia, este árbol no es tan conocido como otros árboles monumentales de Europa. No hay colas para verlo, ni taquillas, ni folletos en todos los idiomas. Solo un pequeño cartel lo señala como “árbol monumental de Francia”. Nada más. Y nada menos.
     Sin duda es parte de su encanto. Un espacio sin selfies, sin ruido. Un sitio donde todavía se puede sentir el paso del tiempo de verdad, sin filtros ni expectativas vacuas.
     Frente a ese olivo, uno siente que todo lo demás —el tráfico, las prisas, los móviles, el estrés— queda suspendido. Solo importa el momento presente. Y la historia que late, silenciosa, en el interior de un tronco milenario.

Cómo visitarlo: Datos prácticos
     Dónde está: Roquebrune-Cap-Martin, Alpes Marítimos, Francia. A unos 30 minutos de Niza, muy cerca de Mónaco.
     Cómo llegar: Desde la estación de tren, sube al casco antiguo por el camino que lleva a la capilla de La Pausa. El olivo está en un sendero señalizado muy cerca del pueblo.
     Mejor época para visitarlo: Primavera y otoño, cuando hay menos turistas y el clima es más suave.
     Acceso: Gratuito y libre durante todo el año.


Lo hemos leído aquí 

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13 enero 2026

s’Olivera de n’Espanya.

 

L'OLIVERA DE N'ESPANYA

Esta olivera de Sant Carles de Peralta, Ibiza, es un olivo que siempre ha estado alejado de la atención, no solo del gran público, sino también de los profesionales. Yo no lo he visto publicado en libros especializados. De vez en cuando he visto alguna referencia que se ha colado en las páginas de los periódicos.
     Cuenta con una altura de 12 metros y con un perímetro de 15 metros en la base del tronco, es espectacular.
     El Servei de Protecció d’espècies del Govern Balear lo catalogó en 2001 y desde entonces está bajo la protección del gobierno. Sin embargo la plaga de Xylella fastidiosa que ha afectado tanto a olivos como a almendros y vides, no lo ha respetado, lo está matando. En 2022 la empresa Solivent Paisatges lo trató con el sistema Arborsystems de micro inyección 2mm, un tratamiento que no causa daños y pone el producto donde mas lo necesita, en el xilema. En dic-2025 lo visité "en la distancia" y no muestra signos de vida. Y digo en la distancia porque lo vi desde la valla del amigable vecino, Tim, que me permitió verlo desde su finca.
     Se dice que "nunca" se ha podado. Este nunca hay que ponerlo en solfa porque si un olivo no se poda deja de dar fruto y ningún campesino quiere un árbol inútil. Es posible que esos cinco brazos que salen de su gran tronco hasta los 12 metros se hayan dejado crecer en la última etapa de su existencia. Un olivo se planta para obtener frutos, no se contempla la única situación de la belleza. El tronco está plagado de pliegues y protuberancias que hacen que su aspecto sea aún más colosal. No se han hecho estudios sobre su edad pero dado el tamaño de su tronco bien podría estar cerca los dos milenios.
     Dicen que su nombre hace referencia precisamente a que antaño lo consideraban el olivo más grande de España. Hoy en día sabemos que posiblemente exista algún otro ejemplar más longevo, como algún olivo de Ulldecona o el de Sinfo de Traiguera, pero su porte y su tamaño lo convierten en un auténtico monumento.
     N’Espanya tiene aspecto triste y desolador, con gran parte de sus ramas secas y con un decaimiento general muy importante. Desconozco los últimos esfuerzos realizados por mantenerlo vivo pero un ejemplar así y otros que he visto en esta isla, no se merecen nuestro olvido. 
     El caso es que este ejemplar está condenado a vivir en el anonimato por expreso deseo del propietario, algo muy singular. El propietario no desea que el árbol sea visitado, por lo que permanece en un campo vallado sin ningún acceso ni indicación. Este hecho no es necesariamente negativo, ya que garantiza la tranquilidad del ejemplar, aunque por otro lado su menor visibilidad lo hace también más vulnerable al olvido y al abandono. Llama la atención de cómo se impone el derecho de la propiedad humana a un ser vivo que estaba allí desde mucho antes que el actual propietario y que todos nosotros, y que ha visto pasar diversas civilizaciones.
     En otros lugares hay experiencias muy positivas de cómo poner en valor estos árboles singulares, dándoles al mismo tiempo la visibilidad y el respeto que se merecen. Además, los proyectos de recuperación, cuidado y puesta en valor generan a su vez recursos para reinvertir en el cuidado de los ejemplares. Algunos buenos ejemplos podrían ser: el olivo milenario Sinfo, de Traiguera (Castellón); la encina La Terrona, en Zarza de Montánchez (Cáceres); el jardín de olivos milenarios de Lun, en la isla de Pag (Croacia), etc.
     Amar es conocer y conocer es amar, es lo que a mi me trajo a Ibiza, el querer conocer un árbol que había soñado. No intenté hablar con el propietario, me conformé con verlo desde la distancia. Doy las gracias a quien hizo las fotos de los reportajes de prensa, gracias Tim
 Aspecto de s’Olivera de n’Espanya.
 
 
Información: 
Las fotos son de estos enlaces 
https://www.ibizaisla.es/visitar/el-olivo-mas-grande-de-espana
https://www.soliventpaisatges.com/el-olivo-mas-grande-de-espana-recibe-los-cuidados-de-solivent-paisatges/
https://www.noudiari.es/opinion-ibiza/un-olivo-de-ibiza-considerado-como-uno-de-los-mas-grandes-y-longevos-del-pais-en-peligro-de-muerte-por-joan-mayans/
 

Fotos dedicadas a Tim
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15 agosto 2025

Un gigante en la Rambla de Los Viruega, Agua Amarga, Almería

EL OLIVO DE AGUA AMARGA, ALMERÍA
 
Seguramente quien visita Agua Amarga, si lo hace fuera de la temporada de verano, irá en busca de esas arenas de soledad, aunque me temo que rara vez esta soledad esté sola. Pero si vas buscando uno de los personajes de ese entorno, ese gran olivo, el que lleva en esas ramblas varios cientos de años... allí sí es probable que te encuentres en soledad. Yo lo visité un noviembre y no me dio por pensar en cómo la inclinación de los rayos del sol incidirían en ese gran olivo. En esa época la inclinación de la Tierra propicia que el olivo esté, hasta bien entrada la mañana, en la sombra. Así que para sacar alguna foto luminosa tuve que esperar unas cuantas horas. No es tiempo perdido porque, camuflado en alguna oquedad del barranco, te permite observar el ir y venir de alguna bisbita o alguna calandria. Cómo saltan de rama en rama, cómo absorben, pienso, las gotas del rocío de las ramas secas de un arbusto, el deambular de alguna rapaz o ir y venir de los paseantes con sus mascotas. También puedes solazarte en la lectura de los carteles que dan la explicación de los estratos del lugar e imaginar esa misma tierra que pisas en el momento en que todo estaba sumergido bajo la mar.
     Pero hemos venido a visitar el gran olivo. Con paciencia espero que la luz dé de lleno en el olivo pues está apostado en la margen derecha del barranco, en la parte de umbría. Esta situación es muy propicia para su existencia: está en el fondo de la rambla donde la humedad no le va a faltar, sus raíces están rodeadas de un substrato a base de guijarros, arena y limo, y  apostado en la parte de la umbría, entre albardines, bolagas, acebuches, adelfas,... aunque aquí esa umbría en verano no existe.
     Coordenadas: 36°56′45″N 1°56′39″O
     Este gigante, al que apodan "El Romano" u "olivo milenario de la Rambla de Los Viruega", según el cartel, está injertado en un acebuche, pero desconocemos el tipo de oliva. Es un ejemplar único en el término de Agua Amarga, con genética distinta a cualquier otra variedad documentada. Según el cartel que acompaña a este monumento su altura es de unos 8m, su tronco mide 6,5m. Su tronco lo constituyen dos troncos fusionados que se separan a los dos metros. Se le han calculado más de 1500 años, asombrosa cantidad de años porque nos remontaríamos en su nacimiento al tiempo en que otras tribus mandaban en la Bética.

"Foto de Oleoturismo", ¡qué mal ejemplo!
     ¿Por qué se vallan algunos árboles? 
Este olivo está vallado y señalizado, pero hay quien va a visitarlo y lo abraza para demostrarle amor y respeto, pero abrazarlo significa compactar su suelo, pisar sus raíces, el cuello y la base del tronco, así lo vamos debilitando, acortando su vida. Dejémoslos en paz, en su paz, para que otros viajeros tengan la dicha que nosotros hemos tenido. Demos a los árboles SU espacio. En la foto inferior se ve claramente la zona pisada por los visitantes, donde la tierra se compacta y allí no es capaz de crecer ni la hierba.
Más información:
https://guiadelparque.com/el-parque/agua-amarga/olivo-milenario
https://www.desarrollopesqueroalmeria.es/olivo-milenario-aguamarga/
http://www.olearum.es/det_olivos_monumentales.php?id=11&primero=28
https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal/landing-page-%C3%ADndice/-/asset_publisher/zX2ouZa4r1Rf/content/inventario-de-c3-a1rboles-y-arboledas-singulares-de-andaluc-c3-ada/20151?categoryVal=
 





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28 julio 2025

De... Fotos Antiguas de Mallorca - FAM
Olivera de Cort, Palma de Mallorca

4 de mayo de 1989, foto reportero Torrelló

Muchos visitantes, turistas y hasta puede que algún otro mallorquín cree que el olivo centenario que se encuentra en la Plaza de Cort, nació y creció allí mismo. Lo cierto es que no, aunque lleva ahí más de 30 años, por eso posiblemente figure en la memoria "de siempre" de los más jóvenes.
      Fue una donación del empresario Jaume Batle a la ciudad. Se trasplantó el 4 de mayo de 1989 y procedía de la finca de Pedruixella Petit, de Pollença. El árbol está catalogado como ejemplar singular desde el año 2003 y se estima su edad entre 500 y 600 años. Tiene una altura de seis metros y un tronco de siete metros de perímetro, con cuatro ramas primarias. La copa tiene un diámetro de más de siete metros.

Jaume Batle junto al olivo y la valla protectora
      Y si al principio arraigó con fuerza y hasta resistió los ataques de la cochinilla del olivo, lo que casi acaba con él es el vandalismo de los últimos años por parte de los niños (y no tan niños) de los turistas que nos visitan y otros especímenes no tan púberes pero igual de descerebrados que se encaramaban en sus ramas como émulos de la Chita de Tarzán. Desde hace algún tiempo está cercado con varillas y cuerdas que intentan evitar que se entre en el parterre del olivo.
      En los comentarios os dejo una foto en la que vemos media docena de niños encaramados al árbol postulándose para caerse del mismo y abrirse la cabeza bajo la (des)atenta mirada de sus progenitores a los que les debía parecer algo muy normal el hecho, pero seguro que en sus países de origen no se les ocurriría ni por asomo repetir.

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24 junio 2025

Premio AEMO 2019, Olivo del Arroyo del Ojanco, Fuentebuena

EL OLIVO DE FUENTEBUENA
en Arroyo del Ojanco, Jaén

Jaén es tierra de olivos pero también del olivo. Hay olivos muy ancianos y los hay también de gran porte (lo que no tiene que ver con su edad) repartidos por diferentes municipios de la geografía provincial. Pero tiene uno único en la Sierra de Segura, más concretamente en el término municipal de Arroyo del Ojanco, en Fuentebuena. Allí reside el árbol más grande del mundo de esta especie, un olivo con más de diez metros de altura y un tronco con casi cinco metros de perímetro. Así está recogido en el libro Guinness World Records sobre un olivo cuya copa tiene una proyección de 116 metros cuadrados y sus dos gruesas ramas, en las que se divide el tronco, miden 2,10 y 2,80 metros de diámetro. A ello habría que sumar su capacidad productiva, que ronda los 600 kg. de aceituna por campaña (un olivo adulto en regadío no suele llegar a los 70 kg.).
     Una auténtica maravilla de la natural del cual una leyenda cuenta que fue plantado por unos monjes mendicantes poco después de la reconquista cristiana de estas tierras que estaban en manos de los musulmanes. Según cuenta el mito lo hicieron un Domingo de Ramos,
procurando que no les faltase el aceite de oliva destinado a los Santos Óleos, y es por esto que el árbol ha alcanzado estas descomunales dimensiones. Lo que es completamente cierto y contrastado es que su riqueza medioambiental ha hecho que la Junta de Andalucía lo tenga catalogado como Monumento Natural.


       Otro de los motivos por el que este olivo es único es porque hasta hace muy poco albergaba dos variedades distintas de aceitunas: picual y arbequina.
     Desde el Ayuntamiento de Arroyo del Ojanco aseguran que se trata de uno de los símbolos del pueblo, uno que «ha resistido tantas generaciones entre cierzos y vendavales, entre hielos de crudos inviernos y veranos de sequedad extenuante».
     Para acceder a la oliva de Fuentebuena hay que dirigirse desde el núcleo urbano de Arroyo del Ojanco, a la carretera local JV-7.005 en dirección a Beas de Segura. Al pasar por el cruce de Prados de Armijo, el olivo queda a unos cincuenta metros de la carretera.


Información: https://www.aemo.es/page/historial-de-premios-olivos


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10 junio 2025

La amenaza de la "Xylella fastidiosa"

BETH MOON, (EE.UU.)
Titans

Prensa de oliva

Apulian-Trullo

Ugento III

UgentoII

Ugento I

Tricasse II

Tricasse I
Tripuzzi

Struda II

Struda I

Specchia

Scorrano

Nardo II

Nardo I

Lecca II
Felline

Casarano II

Casarano I

Alliste II

Alliste I

En 2015 visité muchos olivares antiguos en Italia. La provincia de Lecce es conocida por tener los árboles más longevos. Los olivares, accesibles por senderos de piedra o caminos de herradura, transmiten una sensación de pasado. Aquí, el paisaje habla en un lenguaje de orígenes: los restos de un muro de piedra desmoronado sugieren ausencia, mientras que el paisaje más allá se puede ver a través de los agujeros de un tronco ahuecado, creando una presencia dramática.
     Viajé a muchos pueblos de Apulia, desde Alliste hasta Struda, Scorrano, Tricasse, Ugento, Nardo y otros. Es fácil identificar los árboles más antiguos; algunos tienen troncos vacíos, tan grandes como cuevas, que muestran protuberancias y ondulaciones que los árboles antiguos acumulan con el tiempo. De formas expresivas, los árboles se extienden en formas salvajes y extrañamente retorcidas.
     Me encogí de hombros al oír hablar de una infección bacteriana. Era difícil creer que estos árboles fuertes y resistentes pudieran estar afectados. Muchos han vivido más de mil años, y aún dan fruto a pesar de su edad.
     Pero sin que los agricultores lo supieran, las manchas de los prados se multiplicaban rápidamente. Estos insectos transportan una multitud de diminutas partículas, un ejército invisible identificado como Xylella fastidiosa, que infecta cada árbol del que se alimentan. Para finales de año, se informó que más de un millón de olivos en la península de Salento estaban infectados.
     Muchos olivares estaban devastados. Algunos árboles parecían quemados, con hojas marrones y ramas muertas. En un intento por contener la propagación del virus al norte de Europa, el gobierno ordenó a los agricultores talar sus árboles patrimoniales, lo que resultó en una catástrofe económica y desolación.
     Estaba sentada en mi escritorio revisando todas las fotos de los árboles cuando escuché la noticia.

Apilo las hojas de miniaturas en un cajón y lo cierro.

     El olivo es el árbol de un pintor. Entiendo por qué Van Gogh consideraba sagrados los olivos. Creía que simbolizaban el ciclo de la vida y que las personas podían conectar con lo divino al comunicarse con la naturaleza. Fascinado por los colores siempre cambiantes, Van Gogh pintó dieciocho lienzos de olivos. Pero no estaba solo. Matisse, Monet, Degas, Sargent y Dalí también sentían pasión por este árbol.
      A menudo encuentro inspiración en pinturas del pasado. Durante siglos, los artistas han adoptado el uso de la luz para plasmar simbolismo en sus lienzos. Se dice que el halo se originó con el dios del sol, Apolo. Héroes, reyes, dioses y personas con gran poder solían ser representados con una luz brillante, resplandeciente y radiante. Este uso de la luz también se usaba como atributo para figuras religiosas y santos, y en ocasiones se otorgaba a ángeles.
     El cambio climático altera el equilibrio de la naturaleza de muchas maneras. Llega tan silencioso como un ladrón, con consecuencias devastadoras y la pérdida de especies y patrimonio cultural.

La pérdida de estos árboles en el mundo desgarra el alma.

     Algunas noches, cuando no puedo dormir, abro el cajón, saco las hojas de contacto y las extiendo sobre la mesa. Los recuerdos de Apulia inundan mi mente. Una tarde, un orgulloso granjero me recibió en su huerto con una tetera y un mantel. Nos sentamos en el césped, a la sombra de uno de sus árboles más antiguos. La luz moteada se filtraba a través de las hojas plateadas, brillantes como diamantes, y pensé: así debe ser el cielo.
     Siete años después, saco las fotos de los olivos. En un intento de controlar lo incontrolable, elijo una de las imágenes y hago una impresión de prueba en papel japonés finísimo. Es un gesto sencillo, un intento de recuperar mi autonomía. El papel es muy frágil. Pinto adhesivo en el reverso y aplico láminas de pan de plata.
     Observo la impresión. Al caer la luz sobre el árbol, un resplandor plateado celestial se revela entre los reflejos.

¿Un héroe, un dios o un rey? No puedo decidirme.

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07 marzo 2025

Mención AEMO 2017, Olivo u Olivera de Colungo, Huesca

EL OLIVO MONUMENTAL DE COLUNGO, HUESCA
Mención Especial Olivo Monumental 2017 por AEMO  

     La olivera de Nadal -como así se le conoce a este olivo-, del municipio de Colungo (Huesca), en la comarca del Somontano, fue distinguida por AEMO con una mención especial en 2017. Este olivo se alza como un auténtico coloso con un tronco de fenomenales dimensiones, lo que da fe de su longevidad, pudiendo alcanzar los 400 o 500 años. Además se valoró especialmente el compromiso y tesón de su propietario, Don José Andreu, un agricultor de 94 años que manifestaba emocionado que este ejemplar es patrimonio de todos y por ello debe ser conservado para las generaciones futuras, tal y como él y sus antepasados lo han hecho.
     La asociación agradeció el interés que esta familia ha demostrado con esta olivera. Don  José le colocó un pararrayos para su protección, antes de que ingresara en la Residencia de Mayores de Barbastro y dejó testimonio audiovisual de la pasión que sentía por la Olivera de Nadal, dando instrucciones para su conservación y pidiendo su protección.
     El olivo fue presentado al concurso por la Comarca del Somontano de Barbastro, socia de AEMO.
     Este majestuoso olivo con más de ocho metros de altura y 12 metros de circunferencia en la base es algo espectacular. El nombre se debe a la finca en la que se encuentra el olivo que pertenece a la casa Nadal. Se sitúa junto a la carretera, próximo al pueblo. Son muchos los recuerdos que trae este gran olivo que según decía Don José ya se encontraba allí cuando ocurrió todo aquello del diluvio universal y el arca de Noé. Muchos vecinos tienen recuerdos de su infancia cuando iban a jugar a la olivera,
 encaramarse y esconderse en su fronda.
     La variedad de la oliva es conocida como “royera” ya que el fruto es de color claro y colorado, no negro como suelen ser, tratándose de una variedad única en la zona y de la que en determinadas épocas se llegaron a recoger muchos kilos de aceituna. Don José recordaba que el año 1944 cayó una gran nevada y fruto de ello se recogieron más de 300kg de olivas.

 https://www.aemo.es/page/historial-de-premios-olivos


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