Dendrocronología: Es la ciencia que estudia los anillos de crecimiento de los árboles para datar eventos pasados y analizar variaciones climáticas o ambientales con precisión anual. El nombre proviene del griego δένδρον, dendron, árbol, χρόνος, crónos, tiempo, y λόγος, logos, estudio)
Teofrasto (322 a. C.), en su libro De historia plantarum (Historia de las plantas), fue el primero que conocemos en mencionar la existencia de los anillos de árboles y el hecho de que se formen anualmente. Tuvieron que pasar muchos siglos para que la idea de Teofrasto tomase cuerpo de ciencia porque esta relación no fue aceptada por los botánicos hasta principios del siglo XIX.
En el siglo XV Leonardo Da Vinci anota en sus observaciones la relación entre los anillos y la edad del árbol, así como la relación del grosor de los anillos con la orientación y la climatología:
Que los anillos de crecimiento a menudo sean más anchos en la cara norte parece deberse a que ese lado mantiene mejor la
humedad. La médula o centro del árbol queda desplazada, situándose más cerca de la corteza del lado sur que de la del lado norte.La dendrocronología, como ciencia, fue desarrollada y consolidada a inicios del siglo XX por el astrónomo estadounidense Andrew Ellicott Douglass, un astrónomo estadounidense, quien creó el Laboratorio de Investigación de los Anillos de los Árboles en la Universidad de Arizona, desarrolló las técnicas de fechados dendrocronológicos y estableció sus principios.
La especie europea que más destaca para el estudio de la dendrocronología, especialmente en contextos arqueológicos, históricos y para la construcción de cronologías largas, es el roble (Quercus spp.), principalmente el roble albar (Quercus petraea) y el roble pedunculado (Quercus robur).
En Norteamérica —afirma Stahle— la especie más destacada sería el abeto de Douglas (Pseudotsuga menziesii), especialmente el que crece en zonas áridas del interior del continente. Entre sus favoritas también se encuentran el pino ponderosa (Pinus ponderosa), el ciprés calvo (Taxodium distichum) del sur en Estados Unidos y el ciprés calvo de Montezuma (Taxodium mucronatum) en México.
La especie sudamericana que más destaca para el estudio de la dendrocronología es el Alerce o Lahuán (Fitzroya cupressoides).
En Asia las especies que destacan en dendrocronología son el enebro de Qilian (Juniperus przewalskii) y la teca (Tectona grandis) para estudios climáticos a largo plazo y tropicales, respectivamente.
En África para precisión climática en zonas de altitud se estudia el Juniperus procera y para las sabanas el Pterocarpus angolensis.

