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15 abril 2018

Sarv-e Abarkuh, Ciprés de Zoroastro,  ,سرو ابرکوه
En el corazón de Irán se encuentra el majestuoso ciprés de Abarkuh, provincia de Yazd, Irán. Es un árbol al que los investigadores, entre los que se encuentra el científico ruso Alexander Rouf, han estimado que su edad puede estar entre los 4000 y 4500 años, por tanto ha visto pasar civilizaciones, periodos de paz y de guerras y cambios climáticos. Es un verdadero testigo de la historia humana, al que consideran sagrado, uno de los seres vivos más longevos del planeta, un símbolo de fuerza, resistencia y memoria natural.
     Su tronco retorcido y gigantesco muestra signos de crecimiento en un clima extremo, con muy poca intervención humana. Está protegido por la Organización del Patrimonio Cultural de Irán por su valor ecológico y cultural. Miles de visitantes y científicos viajan cada año para ver cómo ha logrado sobrevivir durante tantos siglos. Su longevidad lo convierte en una referencia clave para la investigación sobre conservación y adaptación de especies. El ciprés de Abarkuh cont
 Ancient Cyprees Tree on flat stones of Persepolis
inúa creciendo, demostrando la increíble capacidad de la naturaleza para persistir a través del tiempo.
     En persa es سرو ابرکوه‎, Sarv-e Abarkuh, también llamado ciprés de Zoroastro, un Cupressus sempervirens. Tiene una altura de 25 metros y un perímetro de 11,5 metros en su tronco -la página "Monumental Trees" le da un grosor de 18 m-. Como este árbol es un árbol multi-tronco, es posible que la circunferencia es más grande que lo que puede esperarse de un árbol de esta edad. Se estima que es la forma de vida más antigua de Asia y la tercera más antigua del mundo, después del pino Matusalén, un Pinus longaeva, en California, Estados Unidos y el Alerce Patagónico, Fitzroya cupressoides, en Chile, los dos con más de 5.000 años.
     La palabra sarv se traduce del idioma persa como “ciprés”. Como viejo que es a su alrededor han proliferado diversas leyendas sobre de su existencia, de sus cuidados o incluso de su plantación. Una sostiene que fue plantado por Jafet, hijo del profeta bíblico Noé.​ Otra leyenda incluye a Vishtaspa, que lo plantó en memoria de Zoroastro. Se ha escrito que este árbol tiene un alma que lo ha mantenido en pie a lo largo de los siglos.
     Con los escritos que hoy conocemos este árbol fue citado por vez primera por el poeta, historiador y geógrafo persa Hamdallah Ghazvini (1281 - después de 1340), siglo XIV, cuando parece que ya era una atracción turística y religiosa.
     Se considera que las condiciones naturales favorables de su ubicación son la razón principal de la longevidad del árbol.
 
 
 
 
 
 
Información de la red 
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