lunes, 22 de mayo de 2017

YELA Y SU OLMA (La Alcarria, Guadalajara)
Una pequeña gran historia
Fotos de FAGU
La vieja olma de la plaza de Yela murió con 240 años. 
La nueva olma de la plaza ya ha cumplido un año en ese lugar preeminente. Este es un árbol resistente a la grafiosis, donación del Ministerio de Medio Ambiente y de la Universidad Politécnica de Madrid (http://www.olmosvivos.es/).
La plantación se hizo posible gracias al gran cariño que tienen todos los Yelenses a los olmos, un cariño que quedó plasmado en el Día de la Olma.
¡Muchas gracias a los Yelenses!

RAMÓN JIMÉNEZ
Olma de Yela


Por encima de la iglesia despuntabas,
a la plaza tu sombra la envolvía,
vida y muerte tus brazos acogía,
majestuosa e imperial te levantabas.

Mudo testigo de sucesos que callabas
aunque el rumor de tus hojas siempre oía,
la infancia bajo tus ramas se perdía,
en el devenir de Yela siempre estabas.

Melancólica moriste de tristeza,
por ver tu pueblo solo y despoblado
las arrugas del tiempo en tu corteza

relataban historias del pasado.
Lo que puedo asegurarte con certeza
es que tu recuerdo aún no se ha borrado.
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sábado, 20 de mayo de 2017

La CE y países del norte de Europa votan contra inclusión de bosques de quelpos en OSPAR

      La Comisión Europea a título general y Noruega, Islandia, Dinamarca e Irlanda a nivel particular se oponen a la inclusión de los bosques de quelpos en la lista de la Convención para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico del Noreste de especies y hábitats amenazados.
      Así lo ha explicado la organización conservacionista Oceana en un comunicado en el que lamenta que “motivaciones políticas mermen la capacidad del Convenio OSPAR (por las siglas de “Oslo & París Conventions“) de mitigar los impactos del cambio climático sobre la biodiversidad marina del Atlántico”.
      El objetivo principal de OSPAR pasa por la conservación de los ecosistemas marinos, el cuidado de la salud humana y la restauración “cuando sea posible” de las áreas marinas afectadas negativamente por las actividades humanas.
      Los quelpos son unas algas de aguas frías que proporcionan alimento y refugio a distintas especies animales y, debido al aumento de la temperatura del mar producido por el cambio climático, su hábitat se está desplazando hacia el norte.
Bosque de quelpo. OCEANA Carlos Suarez
“En Noruega y otros países de la zona la temperatura del agua es de por sí bastante fría, por lo que los efectos del cambio son menos evidentes y por ello argumentan que los quelpos no necesitan tal protección” ha explicado a EFE la científica marina de Oceana, Helena Álvarez.
El hecho de que en el norte de Europa sea menos visible “no quiere decir que no esté afectando” por lo que las decisiones de estos países y de la CE “no se basan en argumentos científicos“, ha añadido.


     Los bosques de quelpos están considerados como uno de los hábitats más productivos del planeta, aunque son “muy sensibles” a las alteraciones en la calidad del agua derivadas de la contaminación, la acumulación de residuos y la sedimentación.
     Oceana, que ha trabajado en la inclusión de estos bosques en la lista OSPAR en los últimos dos años, ha señalado que en nueve años no se ha añadido ninguna especie ni hábitat a la lista, por lo que la organización “asumió la responsabilidad de elaborar propuestas para incluir en ella bosques de quelpos“.
El director ejecutivo de la organización conservacionista, Lasse Gustavsson, ha señalado que “OSPAR se ha quedado sin objetivos” ya que el Convenio está “atrapado entre conversaciones interminables sobre un texto que sólo puede entenderse como una forma de que las partes contratantes bloqueen la acción“.
La buena noticia es que algunos países como Francia y Países Bajos han aceptado retomar las propuestas y llegar a un acuerdo en 2018, por lo que la ong confía en que “el juego político no socave las razones científicas que avalan la protección de estos sensibles ecosistemas marinos“. Efeverde
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viernes, 19 de mayo de 2017

EL BOSQUE BOREAL

https://youtu.be/C3Ws8pnkzn0
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miércoles, 17 de mayo de 2017

DIONISIA GARCÍA (Albacete, 1929)
El árbol del paraíso


                                       A Margarita Arnedo
                                                  In memorian


El árbol del paraíso nos albergaba
entre el huerto y la casa.
Sus cenicientas hojas
parecían tocar la media luna,
el firmamento, tan a la mano entonces,
y vivas las estrellas
a nuestros ojos de niños pueblerinos,
acercarnos a la naturaleza.

Recuerdo los atardeceres
bajo el árbol y su aroma,
donde un día me anunciaron
la entrega del arca
con los vestidos de mi madre,
a quien no conocí.
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lunes, 15 de mayo de 2017


EL SECRETO DE LOS ÁRBOLES
Universidad de Zaragoza


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domingo, 14 de mayo de 2017

Sentado debajo de un Árbol de Mango
Por Doki


Sentado debajo de un mango,
debajo de un árbol de mango
sentado me puse a pensar
los árboles tenemos que cuidar
ellos nos dan sombra, limpian el aire, también son la casa de muchos animales,
hormigas, ardillas y orangutanes, buhos y lindos tucanes
y me di cuenta qué importante son los árboles
por eso tenemos que cuidar.

Sentado debajo de un mango
debajo de un árbol de mango
sentado me puse a pensar
en un colibrí me vino a saludar
bailando y cantando de flor en flor,
son indispensable en la polinización
gracias a ellos, hay flores de colores y rica fruta de todo los sabores
y me di cuenta que importante son los colibrís, por eso los tenemos que cuidar.

Sentado debajo de un mango
debajo de un árbol de mango
sentado me puse a pensar
que un sapo saltando me vino a saludar
pueden ser feos, pero son muy importante
en nuestro jardín nos ayudan bastante
a veses los insectos. Pueden ser demasiado
ellos son la comida favorita de los sapos
entonces me di cuenta que importante son las ranas y los sapos
por eso los tenemos que cuidar.

Sentado debajo de un mango
debajo de un árbol de mango
pensando en todo lo que pude ver, a esa bonita conclusión llegué
todo somos necesarios
árboles, loros, monos, flores, sapos,
todo somos necesarios
para cuidar la vida
para que el planeta este a salvo
todos somos necesarios.
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viernes, 12 de mayo de 2017

AYUNTAMIENTO DE BURGOS
Fichas de los árboles destacables de la ciudad

Fichero adjunto descargables con las Fichas de Árboles Destacables

miércoles, 10 de mayo de 2017

JEAN-PIERRE CLARIS DE FLORIAN (Francia, 1755-1794)
El viejo árbol y el jardinero
Liv. II, Fable II

Un jardinero, en su jardín,
tenía un viejo árbol estéril;
era un gran peral que una vez fue fértil,
pero había envejecido, tal es nuestro destino.

El ingrato jardinero una mañana quería abatirlo;
así que toma su hacha.
Con el primer golpe el árbol le dice:
Respeta mi edad, y recuerda la fruta
que te he dado cada año.

La muerte me va a llevar, apenas me queda un instante,
no mates a un moribundo
que fue tu benefactor. Te corto con pena,
respondió el jardinero, pero necesito madera.

Entonces, canturreando a la vez,
un centenar de ruiseñores
exclamaron: perdónale, no le tenemos más que a él;
cuando tu esposa viene a sentarse a su sombra,
nosotros la alegramos con nuestro dulce trino;
Está sola a menudo, nosotros entretenemos su aburrimiento.

El jardinero los caza y se ríe de su petición;
golpea por segunda vez. Un enjambre de abejas
sale inmediatamente del tronco, diciéndole: párate,
escúchanos, hombre inhumano,
si nos dejas este hueco,
cada día te daremos
una deliciosa miel que puedes en la ciudad
llevar y vender sus destellos.
¿Esto os importa? Lloro de ternura,
-responde el avaro jardinero-.
Eh! ¿Qué no haría yo por este pobre peral
que me alimentó en su juventud?

Mi esposa viene a veces a escuchar a estos pájaros;
esto es suficiente para mí: que canten tranquilos.
Y vosotras, que os dignáis aumentar mi placer,
Quiero para vosotras sembrar  de flores todo este lugar

Dicho esto, se va, seguro de su recompensa,
y deja vivir al viejo tronco.

Estad seguros con el reconocimiento
cuando responde al interés.

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Le vieux arbre et le jardinier

Un jardinier, dans son jardin,
avoit un vieux arbre stérile ;
c’étoit un grand poirier qui jadis fut fertile :
mais il avoit vieilli, tel est notre destin.

Le jardinier ingrat veut l’abattre un matin ;
le voilà qui prend sa cognée.
Au premier coup l’arbre lui dit :
respecte mon grand âge, et souviens-toi du fruit
que je t’ai donné chaque année.

La mort va me saisir, je n’ai plus qu’ un instant,
n’assassine pas un mourant
qui fut ton bienfaiteur. Je te coupe avec peine,
répond le jardinier ; mais j’ai besoin de bois.

Alors, gazouillant à la fois,
de rossignols une centaine
s’écrie : épargne-le, nous n’avons plus que lui :
lorsque ta femme vient s’asseoir sous son ombrage,
nous la réjouissons par notre doux ramage ;
elle est seule souvent, nous charmons son ennui.

Le jardinier les chasse et rit de leur requête ;
il frappe un second coup. D’abeilles un essaim
sort aussitôt du tronc, en lui disant : arrête,
écoute-nous, homme inhumain :
si tu nous laisses cet asyle,
chaque jour nous te donnerons
un miel délicieux dont tu peux à la ville
porter et vendre les rayons :
cela te touche-t-il ? J’ en pleure de tendresse,
répond l’avare jardinier :
eh ! Que ne dois-je pas à ce pauvre poirier
qui m’a nourri dans sa jeunesse ?

Ma femme quelquefois vient ouir ces oiseaux ;
c’en est assez pour moi : qu’ils chantent en repos.
Et vous, qui daignerez augmenter mon aisance,
je veux pour vous de fleurs semer tout ce canton.

Cela dit, il s’en va, sûr de sa récompense,
et laisse vivre le vieux tronc.

Comptez sur la reconnoissance
quand l’intérêt vous en répond.

Illustration de JJ. Grandville
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lunes, 8 de mayo de 2017

ALBERTO GINASTERA (1916-1983) 
FERNÁN SILVA VALDÉS (1887-1975)
Canción del Árbol del Olvido - Milonga


ALFREDO KRAUS
VÍCTOR JARA

En mis pagos hay un árbol,
que del olvido se llama,
al que van a despenarse, vidalitay,
los moribundos del alma.

Para no pensar en vos,
bajo el árbol del olvido,
me acosté una nochecita, vidalitay,
y me quedé bien dormido.

Al despertar de aquel sueño
pensaba en vos otra vez,
pues me olvidé de olvidarte, vidalitay,
en cuantito me acosté.
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sábado, 6 de mayo de 2017

PAMPLONA, Navarra,  instala  pararrayos en árboles para proteger ejemplares singulares y minimizar riesgos

Base del árbol, rejilla en forma de cola de pez para dispersar la descarga eléctrica

     El Ayuntamiento de Pamplona ha iniciado un plan para instalar, de forma progresiva, pararrayos en árboles singulares de distintas zonas de la ciudad.
     Será en aquellos que, según los técnicos, tienen más posibilidades de verse afectados por el aparato eléctrico de las tormentas que, especialmente en otoño, primavera y verano, suelen producir daños en la masa arbórea.
     Hay dos objetivos para la puesta en marcha de este plan. Por un lado estos árboles son ejemplares que por sus características, y en comparación con otros de su misma especie, presentan un interés relevante por su valor biológico, estético, cultural, o por su edad; además, por su especial altura, y porque destacan sobre las masas arbóreas de las que son parte, tienen una mayor probabilidad de recibir un rayo.
     Por otro, cuando árbol desprotegido recibe una descarga, esta sale a través de las raíces disipándose en el suelo y creando a su alrededor el llamado ‘voltaje de paso’ con capacidad para trasmitírsela a animales y personas de su entorno.
     Ya se ha instalado el primero de los pararrayos y para ello se ha elegido una de las secuoyas de la Taconera de aproximadamente 40 metros de altura. Operarios municipales con personal especializado en trepa y técnicos de la empresa Doctor Árbol, han colocado un pararrayos de cobre en el ejemplar, de forma que las posibles descargas eléctricas bajen a una ‘toma de tierra’ que, mediante una parrilla difusora enterrada a una profundidad de 50 cms., disperse la electricidad evitando daños en el árbol y en su entorno.
     Este tipo de protección lleva casi dos décadas de funcionamiento en España (Patrimonio Nacional comenzó con ejemplares del Palacio de La Granja) y está ya está testada en otras ciudades como Madrid, Granada, Segovia, o Deba o en jardines botánicos como el de Londres. En EEUU, por ejemplo, hay incluso una normativa específica de instalación de pararrayos en árboles.

Los pararrayos: seguridad y patrimonio natural
     La idea es ir colocando en la docena de ejemplares seleccionados uno o varios pararrayos (de menor tamaño, dependiendo de la forma de la copa) fabricados en componentes de cobre. Tras recibir la descarga, a través de conductores fijados al tronco, la instalación hará descender la electricidad hasta un elemento soterrado. Así en vez de dispersar la electricidad través de las raíces o que la descarga explote dentro del ejemplar, esta se recibe en una parrilla en forma de ‘espina de pez’ enterrada, que haría de ‘toma de tierra’, reduciendo el voltaje de paso hasta valores inocuos. Cada uno de estos pararrayos vendría a costar aproximadamente unos 10.000 euros entre componentes materiales y trabajo de instalación.
Toma de tierra
     Además de contribuir a la seguridad de los ciudadanos y los animales, el valor de estos árboles suele ser muy alto porque, mas allá de las funciones ecológicas del resto de árboles (fijar partículas de aire en suspensión, consumir CO2, dar sombra y mejorar el paisaje), tienen un especial papel en la biodiversidad de la ciudad albergando en sus troncos especies vegetales y animales específicas.
Los dos periodos más habituales en los que se producen descargas eléctricas con rayos en Pamplona son el otoño, donde las tormentas vienen con más agua del Noroeste, descargando la electricidad sobre los árboles de forma superficial, a través de la corteza y la albura (zona más activa del árbol). Este tipo de afecciones no suelen suponer lesiones tan graves como las de tormentas de primavera y verano, ya que en estas estaciones las tormentas que son más secas y del Sur, producen más rayos de los que explotan dentro del ejemplar, provocando en muchos casos lesiones irreparables que acaban con la pérdida de los ejemplares afectados.
     
    En Pamplona hay historial de daños por rayos y, pese a la aleatoriedad de las descargas, parece que la mayor afección a la hora de recibir impactos de rayos recae sobre sequoyas y cedros, aunque que no es la especie el factor determinante de la susceptibilidad, sino otros como la altura del árbol, su localización o ubicación.
     Los ejemplares dañados más simbólicos son la sequoya del Palacio de Diputación –ya protegida desde 2007- que fue alcanzada hace 40 años por un rayo y la sequoya que se encuentra en el patio interior del INAP (frente a la Catedral), que lo fue hace 13 años y que alcanzaba entonces los 8,3 metros de perímetro.
     Pero no hay que irse tan lejos, en los dos últimos años lo fueron una ‘Secuoya gigante’ en el Parque de Antoniutti en el mes de junio de 2016 y un cedro gran singularidad en el Cementerio en agosto de 2015. La valoración de ambos ejemplares ronda los 70.000 euros (32.860 y 36.786 euros, respectivamente), según el método de la Norma Granada de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos.
     Pero desde el Servicio de Parques y Jardines se han detectado más ejemplares afectados –partidos o quemados-, como un pinsapo en Arantzadi o varios cipreses de la zona del Cementerio y el parque de la Media Luna.

Árboles singulares y notables catalogados en Pamplona
En Pamplona hay 13 árboles singulares y notables de ocho especies distintas que están catalogados en grado 1 y 2. De grado 1 son dos secuoyas gigantes (Sequoiadendron giganteum) que se encuentran en Casco Viejo y Ensanche, y una sofora (Sophora japonica) en el Casco Viejo.
Los ejemplares catalogados como de grado 2 pertenecen a las especies Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum); Cedro (Cedrus atlantica y Cedrus deodara); Cedro del Líbano (Cedrus libani); Magnolio (Magnolia grandiflora); Tejo (Taxus baccata) y Tilo (Tilia europaea). La mayoría de ellos se encuentran en Casco Viejo, Ciudadela, Taconera, Ensanches y Arantzadi. Hay también en la Taconera un Fresno (Fraxinus excelsior) que se secó y del que queda el tocón como recuerdo del árbol.

Información
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jueves, 4 de mayo de 2017

THOMAS DAMBO (Dinamarca)
Artista 

Este joven artista danés piensa a lo grande, dándole a la basura una segunda vida y a los espacios públicos, otro aire. Le gusta sobre todo la madera. En los últimos 3 años ha creado unas 25 grandes esculturas recicladas y repartidas por todo diferentes rincones el mundo. De madera es Míster Jack y Wilson, un encargo para un festival en Puerto Rico.
Pero si por algo es famoso Thomas en Dinamarca es por sus seis gigantes de madera y que escondió en su ciudad natal, Copenhague. Se encuentran en algunos de sus sitios favoritos de la ciudad, donde la gente no va a menudo, alejados de los caminos habituales. Un proyecto planteado como un juego. Ocultos en el bosque ofrece un mapa para aquellos que quieran encontrarlos dándoles pistas para encontrar el resto de los gigantes. 
Seiscientos palets, un cobertizo deshecho, una valla y cualquier cosa que encontró sirvieron para el proyecto. Cada una de ellas fue hecha con ayuda de voluntarios locales, y todas llevan el nombre de un voluntario.
Así nos topamos con Oscar sujetando un puente. A Thomas descansando entre las montañas. Con sus 28 pajareras da cobijo a muchos pájaros. El sueñecito que se está echando Luis da ideas al propio turista que puede dormirse en su interior.  Quien se resiste a subirse en las manos de Trine y disfrutar de la vista.
Thomas Dambo confía que su arte inspire a los demás para ver el gran potencial del reciclaje y del mejor cuidado del planeta.

El generoso Tilde

Thomas en la montaña


Oscar bajo el puente

Trine en la colina





Louis el durmiente

Teddy el amigable



Información:
Website
http://culturainquieta.com/es/arte/escultura/item/11966-un-artista-construye-gigantes-de-madera-y-los-esconde-en-los-bosques-de-copenhague.html
http://www.abc.es/cultura/abci-thomas-dambo-esconde-seis-5420223627001-20170503022143_video.html

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martes, 2 de mayo de 2017

SANDRA MEEK (USA)
Quiver Tree (Aloe dichotoma)



Not the horizon’s rippling, stick-built from wind-
battered grass; not the dark

cauldron of volcanic stone, earth-
worn to crumbling

black loaves at your roots’
blazing what failed

to surface as flow —


* 

You, always
some other, your canary-yellow flower-buds said

to taste of asparagus; your name a hold

for arrows, poison-tipped tongues
long lost to the flanks

of animals long dust. Who now
scoops your marrow? Who dishes it

to the wind, to the amputated limbs
pillowed at your root?

Each dropped branch an aspiration

you abandoned to survive
the terminal rosette of sun climbing

your forked crown as morning

razored to gold scales
puzzling your trunk, candling

each stump’s bargain never

again to enter that particular
angle of air —
*
Why, then, to weather
that sun, did you marry

its mirror? Why gift
your body’s cool

to that regret,
to what wished to remain

fire?
*
Drenched in dawn’s
quickening blue, petrified across

the dolerite sill: your shadow
clawing inward until noon entirely

eclipses the dialectics
of your limbs and your ghost limbs,

what you gave up and what you
determined to.
*
Lost, that view to what stone might

have ascended to: night a sheer drop
distance starred to incarnate

beauty, what you could nearly
clasp between the clumsy rinds
of your leaves, thick as swaddled hands

fire and healing sear
to flipper, fingers forever sealed

beyond grasping —
*
But how else hold
such communal weight? Sociable Weavers thatch

half your sky, each grass blade bound
to forget how to live

in a landscape of wind was once to know always
something passing over worth

bending down to.
*
Not the evolution
of armor, that snow-white powder

blinding your limbs; not the shadow-
dusted nest

of evening’s descent, nor the ashen
wings the full moon

unfurls from your limbs. Not
the desert you rooted. Nowhere

any refuge from heat’s rising
more quickly than you could

possibly pole south toward that
retracting winter —
*
How can the rooted
migrate, except by seed, generation

by generation? Night

more prescience than reprieve: those brilliants
hung above you born

of fire, not ice. Nothing that might yet

dissolve into rain. That sky,
like a graveyard — cluttered by the dead

or the undead, anything

but the living — forecasting a world where beauty belongs
solely to stone, what even

the angels will be made of.
*
Twilight. You the very

architecture of night. The rising sun inked
to each stroke of your crown. As if you weren’t

its slave. As if by shedding its stars
sky could become

light itself, not a future with no room

for anything not fire. Not for your shallow
hold to the still-

blackened stone sill. Not for the shrinking

skeleton of your lingering, not the white lie
of your trunk against the sky’s bleaching

blue stare. Not you

at all, Quiver-tree, Kokerboom — vanishing point
of memory and mirage

tendered to the wake
of that clocked fire, what always

watched over you.
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