martes, 30 de mayo de 2017

EL ARCE DE ORIÓN SE HA MUERTO,
se nos ha ido un gigante en la Selva del Irati, Navarra

     Pero no seamos pesimistas... miríadas de árboles están dispuestos a llamarnos la atención para decirnos que ellos van sustituir a los que se van, es la ley natural. En este caso nos referimos al Arce de los Llanos de Orión, Selva de Irati, Navarra.
     El día 15 de Febrero se comunicó la noticia que ahora ha llegado a nuestros oídos, este gran arce reventó como si hubiera sido el punto de mira de cien granadas, probablemente de ese vencaval que retuerce a los árboles y los descuaja como si fuera un palillo de dientes. No hay más que añadir, se ha ido en un gran fogonazo sin que ningún humano fuera testigo directo, quizás algún vacuno que sesteara o durmiera bajo sus ramas.
     Nada daba señales del mal que le aquejaba por dentro, el ataque de los xilófagos. Quizás nos confiamos en su esplendor, sin tener en cuenta que había sobrepasado con creces la edad media de su especie, triplicando la edad normal de sus congéneres, tenía 300 años. De todas formas era difícil acercarse a él, allí sesteaban las vacas, dejando detritus que alimentaban al árbol. Aunque no fuera la causa directa de su muerte la falta de fortaleza seguro que tuvo algo de culpa. Pero su final no va a ser el reducirlo a tochos de leña para alguna chimenea. Se va a quedar allí, símbolo de dureza y longevidad, para refugio de pequeños y medianos animales que harán de su madera su casa temporal, como lo son para nosotros los refugios, más o menos permanenetes, que nos construimos.
     Nosotros construímos dinteles con madera de arce y les otorgamos el poder de vencer a los demonios... así será para los seres que desde ahora habiten ese lugar, será útil incluso cuando esté muerto. Esperamos que alguna semilla germine en ese lugar dando lugar paso a las próximas generaciones.

 Estas fotos son de Itarinatura
Sacando material genético
Sendero de los árboles monumentales de la Selva de Irati
Sacando material genético del arce
Así era este arce
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domingo, 28 de mayo de 2017

NERVIS VILLALOBOS
Las bondades del CO2
Artículo en Energética XXI
Tantas veces se ha hablado “mal” del dióxido de carbono que parece en realidad “la bestia negra” que está acabando poco a poco con nuestra atmósfera, pero esto no es del todo cierto. Pocas veces no paramos a reflexionar sobre el tema, ya que tenemos quizás ideas distorsionadas debido a toda la información con la que se nos bombardea sobre las continuas emisiones de CO2, sin embargo, parece que se nos olvida que el dióxido de carbono (CO2), gas incoloro e inodoro, es también vital para la vida en la Tierra. Este compuesto químico que se encuentra en la naturaleza está presente en todo tipo de aguas y en los yacimientos de gas y petróleo. Hasta ahí, son simples datos químicos que no aportan nada nuevo. Este gas imprescindible es por tanto necesario también, y nosotros lo que tenemos que evitar es hacer un uso inadecuado para que no se produzca una masiva concentración del mismo en la atmósfera. El CO2 se produce de forma natural de muchas maneras: Regresa al agua gracias a las branquias de los peces y al aire que respiran los seres vivos; durante los procesos de descomposición de materiales orgánicos o en la fermentación de azúcares durante la fabricación de vino, cerveza y pan; se produce por la combustión de carbohidratos, combustibles fósiles (carbón, petróleo o gas natural) o de madera… Las principales fuentes de CO2 son la oxidación de la materia orgánica dispersa (MOD), la maduración de la MOD  húmica, la termodescomposición y el termometamorfismo de las rocas carbonatadas.
     En realidad, lo que tenemos que aprender y descubrir son nuevos métodos de control y aprovechamiento del compuesto para evitar que dañemos nuestro planeta.
     Mientras tanto, y aunque es un procedimiento costoso pero bajo mi percepción muy efectivo, en algunas zonas geográficas con abundantes yacimientos maduros como Buenos Aires (Argentina) se está utilizando el dióxido de carbono como mecanismo de recuperación asistida para la generación de nuevos recursos y aumentar la producción del crudo. El método más empleado consiste en disolver CO2 mezclable en el petróleo crudo, aumentando así su volumen y reduciendo su viscosidad, lo que le permite al ser mas líquido, penetrar hacia el pozo de recuperación a través de las rocas. Técnicamente, me refiero a que su ventaja reside en que permiten alargar la producción de los yacimientos por décadas mientras capturan geológicamente varias miles de toneladas de dióxido de carbono. Pero el objetivo que se pretende al utilizar la inyección de CO2 (recuperación terciaria -EOR)  es obtener volúmenes de petróleo similares a los que se consiguen por inyección de agua (recuperación secundaria), además de ser  óptimo para preservar el medio, ya que disminuyen las emisiones nocivas.
     La fuerte solubilidad del CO2 en el aceite (y un menor grado en el agua) toma su utilización muy atractiva para la EOR del petróleo. Este gas puede ser inyectado en estado gaseoso de manera continua o bajo forma de baches alternados con agua. Si los aceites son ligeros y medianos, el nivel de recuperación es alto, pero con aceites más pesados, la presión de miscibilidad no puede prácticamente ser alcanzada. En lo general, el CO2  disuelto en el aceite tiene un efecto directo sobre las propiedades de mezcla: la movilidad del aceite y la reducción de la viscosidad mejoran sensiblemente la eficiencia de barrido, por eso es una opción bastante buena.
     Por otro lado, me parece también bastante novedosa y efectiva la conclusión de un estudio publicado por la revista Nature Geoscience,  que ha sido liderado por científicos británicos y chinos en colaboración con la Universidad de California (EE.UU.) y el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (CSIC) en el que se ha descubierto que el cemento es un  importante reabsorbedor de CO2 a través de un proceso denominado carbonatación. Su elaboración que supone un alto porcentaje de emisiones a la atmósfera en los procesos industriales -hasta de un 90%-  es reabsorbido más tarde por el propio material.  El cemento mundial es sumidero de unas mil millones de toneladas de CO2 al año, lo que supone una recuperación del 43% de las emisiones ocasionadas por la producción de hormigón. Pero es que además, este equipo investiga algo revolucionario que está teniendo éxito, y es el proceso inverso, convertir el dióxido de carbono capturado en material de construcción al que han bautizado como CO2 NCRETE y que se está haciendo con impresoras 3D en laboratorios. Sin duda creo que esto puede suponer quizá una revolución, un punto de inflexión para las construcciones del futuro, donde el hormigón puede imponerse como uno de los materiales predilectos para constructores y arquitectos a la hora de hacer realidad un proyecto.
     Pero no es la única fuente que reabsorbe el CO2. La iniciativa +osos- CO2 es un programa de reforestación puesto en marcha por el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS), que ha permitido plantar hasta la fecha más de 350.000 árboles frutales en la Cordillera Cantábrica. Los objetivos principales de esta iniciativa son capturar emisiones de CO2 atmosférico a través de los árboles a la vez que se producen más frutos para una especie amenazada, la de los osos pardos, incrementando sus posibilidades de alimentación en momentos cruciales como son la pre y la post hibernación. 15 empresas han colaborado ya con esta iniciativa.

Por Nervis Villalobos, Director Técnico y de Operaciones de Enersia Technology & Innovation publicado el 23 de marzo de 2017 en Energética XXI
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viernes, 26 de mayo de 2017

LA CARRASCA DE LA ROMANA, Alicante

Estas fotos son un homenaje al cuento publicado por Vicent Brotons en el Diario Información.
"Alicante Vivo" le dedicó una entrada de la que he tomado los datos técnicos.

Datos:
Localización: Finca La Carrasca
Municipio: La Romana
Comarca: Mig Vinalopó
Nombre Común: Encina, Carrasca
Familia: Fagáceas
Nombre Científico: Quercus ilex ssp. rotundifolia
Perímetro a altura 130 cm: 4,40 m
Diámetro a altura 130 cm: 1,40 m
Altura: 26,0 m
Diámetro de copa: 27,7 m
Estimación de la superficie cubierta por la copa: 585,2 m2
Edad estimada: 800 años
Situación en google maps



De "Alicante Vivo":
     La Carrasca de La Romana es una de las mayores de la Comunidad Valenciana, y probablemente, de todo el mediterráneo peninsular. Es muy grande, con gran desarrollo de la copa y con enormes ramas que crecen casi en horizontal, lo que obligó a sus dueños en la primera mitad del Siglo XX a instalar puntales de mármol para evitar su resquebrajamiento.

Su situación privilegiada sobre antiguas conducciones subterráneas de agua, y a escasos metros de una rambla, ha condicionado el éxito de su desarrollo; precisamente la crecida de esta rambla se llevó una de sus ramas más sobresalientes. Por lo demás, su estado es muy bueno.




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miércoles, 24 de mayo de 2017

LA CARRASQUERA DE LA ROMANA DE TARAFA, Alicante
Por Vicent Brotons, publicado en el diario Información de Alicante
Versio en Valencià i Castellà - Versión en Valenciano y Castellano


     En el començament del segon mil·lenni, al segle XI, a Alcòvia (Alcoi), població de la taifa de Dàniya (Denia), les famílies musulmanes que l’habitaven patiren unes fortes sequeres de resultes de les quals perderen les collites. La fam i les malalties es feren habituals entre aquella pobra gent.
Jubair i Farida, amb els seus fills Emna, una eixerida xiqueta de set anys, i  Nadir, un petit de tres, vivien a la vora del Gran Carrascar on conreaven uns bancals que sempre s’havien mostrat generosos en collites. Però aquells anys no va ser així. El pare i la mare veien que dia a dia es debilitaven i emmalaltien tots quatre. Ben  prompte morí Farida, la muller, i Jubair, colpejat per la tristesa i dolgut de veure que no podia fer res pels seus, sentia que la mort també el cridava. Trobant-se gitat a la màrfega molt debilitat i febrós cridà la seua filla i li digué: -Ben prompte em reuniré amb la vostra mare al paradís. Tu i Nadir anireu a viure amb el meu germà gran Maruf, que, com ja t’he explicat moltes vegades, té unes fertils possesions a Al Rumana, la terra dels magraners, on, a més de conrear el blat, el raïm i l’olivera, té un important ramat d’ovelles.
     -Pare, jo no et vull abandonar; no vull anar-me’n d’ací, de la vora del Carrascar d’Alcòvia -digué la petita Emna plorimicant.
     -Filla meua, qui us deixarà a tu i a Nadir seré jo. I ací no tindreu res per a viure. Si no aneu a casa de l’oncle, acabareu com la mare i com jo mateix -li respongué amb un filet de veu mentre agafava de la tauleta que tenia al costat un bosseta de lli-. Ací dins t’emportes la nostra terra: la bellota més gran que enguany ha fet la Gran Carrasca que hi ha a la vora del bancal de la costa.
I acabant de dir amb penes i treballs aquestes paraules, expirà i abandonà el nostre món per sempre més.
     Tot es feu fosc per a Emna i Nadir. A la vetla del pare seguí el soterrar. Hi acudí el seu germà Maruf. Els dos xiquets, quasi sense adonar-se’n, es trobavent damunt del carro de l’oncle, plorant a llàgrima viva i dient adéu a la bella Alcòvia i al seu superb carrascar. En dues jornades, després de travessar Ibi, Qastalla, Saix, la llacuna de Salínes i el Fondó de Manowar (Monòver), arribarem a la terra dels magraners, a l’Al Rumana, l’actual Romana de Tarafa.
     Tant la tia com els tres cosins grans s’alegraren molt de veure Emna i Nadir, malgrat ser en unes circumstàncies tan doloroses per a tots, especialment per als dos petits. I des d’aquell precís instant es desvisqueren perquè recuperaren les forces, la salut i l’alegria de viure. Als pocs dies d’estar allí, Emna, tot i continuar immersa en una profunda tristesa, es mostrà forta i treballadora, ajudava quasi com una dona en totes les faenes domèstiques i del camp, fins i tot havia aprés a munyir les cabres i les ovelles. En canvi, Nadir no alçava el cap, el seu cosset menut no es va poder recuperar dels estralls que l’havia causat la falta d’aliments dels mesos anteriors. Ni el metge vingut de Niwala (Novelda), ni les amoroses atencions de tota família pogueren evitar la seua mort.
Emna, en poc més d’un any, va haver d’enfortir el seu cor amb tota mena de patiments. No li quedaven ni llàgrimes per a plorar. Durant la vetla del germanet, quan estava resant al profeta i pensava en totes les desgràcies que li havien passat, li vingué al cap el bell món que havia deixat a Alcòvia i recordà la bellota grossa que son pare li va deixar com a tota herència perquè duguera sempre damunt la terra on va nàixer.
     La petita, sense pensar-s’ho dues vegades, va anar a buscar-la i la diposità amorosament entre les fredes mans del seu estimat germanet. Al dia següent va ser el soterrar i, com mana l’Alcorà, Nadir va ser ficat a la tomba embolcallat amb un llençol blanc i el seu cos orientat cap a la Meca. Digueren les oracions i tornaren a casa.
     La xiqueta, tots els dies visitava el modest sepulcre del petit i se’n cuidava. Passaren mesos, potser algun any. Emna ja era una doneta. Un día, enmig de les oracions, que resava sempre per la glòria del seu germà i de tots els seus, va sentir una veu dolça que li deia: 
     -Ja no sóc una bellota; ara sóc una petita carrasca que ha arrelat entre el dits de Nadir. Ara sóc la vida del Gran Carrascar d’enllà vivint ençà, a la terra dels magraners, a Al Rumana.
Emna va tindre un fort esglai, però, de sobte, el seu cos i la seua ànima s’ompliren de pau i de càlida felicitat quan, en fixar-se en la tomba del seu germanet, va veure el brot d’una petita branca d’alzina. Efectivament, la bellota havia arrelat. De nou sentí la bella melodia d’aquelles paraules:
     -Estimada Emna, si tu i les futures generacions d’infants que poblen aquesta bella terra a la vora de l’eixut riu de Tarafa teniu cura de mi i em feu amiga i companya vostra, creixeré robusta i poderosa; acolliré en els meus cimals tota mena d’ocelles i bestioles; oferiré els meus fruits, tan dolços com nodridors de vida, a tots els qui els vulguen; faré ombra als xiquets que juguen, als hòmens que treballen i als vells que esperen; seré el recer natural d’Al Rumana pels segles dels segles. I passaran els anys i arribaré a ser la gran Carrasquera de la Romana, l’alzina gegant que a dures penes poden abraçar tres persones unint les mans.
     Després de molts anys, Emna somreia de nou amb plenitud, la Carrasquera li havia retornat la mare, el pare, el germanet i la seua estimada terra. Emna va créixer, va tindre moltes filles i fills i els va transmetre la bella història, i la carrasca creixia a la vista dels xiquets i les xiquetes del poble que la visitaven i l’estimaven. I Emna va ser àvia, i els seus néts i nétes continuaren cuidant amorosament l’alzina.
     I així, generació rere generació, Al Rumana -terra de magraners- esdevingué la Romana, on els infants d’aquell poblet de les Valls del Vinalopó, malgrat no recordar la història d’aquella carrasquiua feta carrasqueta, que arribà a carrasca petita i que amb el pas dels anys cresqué fins a fer-se una alzina gegant -la Carraquera- allà on no es troba enlloc aquesta mena d’arbres, van seguir visitant-la, menjant i recollint els seus dolços aglans, jugant sota la seua ombra, cantant-li cançons oferint-li el seu amor tel·lúric i fent-ne la seua inseparable amiga.
     Per això, si algun dia la visiteu, no deixeu de cantar-li aquestes belles estrofes que els xiquets de l’escola del poble li dediquen sempre que la visiten:

Cap vent mai la podrà tòrcer
amb un tronc tan frondós i creador de vida.
No pot a ella sortir-li cap ferida
per ser mil·lenària i tindre fondes les arrels.
I perquè el poble l’admire volíem aconseguir
que el xiquet la cuide i per sempre la puga sentir.

---Fi---


LA CARRASCA DE LA ROMANA DE TARAFA
Publicado en el diario Información, por Vicent Brotons, Traducción de Valentín Giner


     A comienzos del segundo milenio, en el siglo XI, en Alcòvia (Alcoi), población del reino de taifa de Dàniya (Denia), las familias musulmanas que la habitaban padecieron fuertes sequías y como consecuencia perdieron las cosechas. El hambre y las enfermedades se hicieron frecuentes entre aquella pobre gente.
     Jubair y Farida, con sus hijos Emna, una vivaracha niña de siete años, y Nadir, un pequeño de tres, vivían al lado de gran Carrascal donde cultivaban unos bancales que siempre se habían mostrado generosos en cosechas. Pero aquellos años no fue así. El padre y la madre veían que día a día se debilitaban y enfermaban. Muy pronto murió Farida, la mujer, y Jubair, golpeado por la tristeza y dolido porque no podía hacer nada por los suyos, sentía que la muerte se acercaba. Encontrándose muy débil y febril echado en el camastro llamó a su hija y le dijo:
-Muy pronto me reuniré con vuestra madre en el paraíso. Tu y Nadir iréis a vivir mi hermano mayor Maruf que, como ya te he dicho muchas veces, tiene fértiles campos en Al Rumana (La Romana), la tierra de los granados, donde, además de cultivar trigo, vid y olivos, tiene un importante rebaño de ovejas.
     -Padre, yo no quiero abandonarte; no quiero irme de aquí, de la cercanía del Carrascal de l’Alcòvia -dijo llorando la pequeña.
     -Hija mía, quien os dejará a ti y a Nadir seré yo. Aquí no tendréis de qué vivir. Si no vais a casa del tío, acabaréis como la mamá y como yo mismo -le respondió con un hilo de voz mientras sacaba de la mesilla que tenía a su lado una bolsita de lino-. Aquí dentro te llevas nuestra tierra: la bellota más grande que este año ha dado la Gran Carrasca que hay al lado del bancal.
Y al terminar de decir con pena y trabajo estas palabras, expiró y abandonó nuestro mundo por siempre jamás.
     Todo se oscureció para Emna y Nadir. Al velatorio del padre siguió el entierro. Y allí acudió el hermano mayor Maruf. Los dos niños casi sin enterarse, se encontraron en el carro del tío, llorando a lágrima viva y diciendo adiós a la bella Alcòvia y a su supremo carrascal. En dos jornadas, después de atravesar Ibi, Castalla, Sax, la laguna de Salines y el Fondó de Monowar (Monovar), llegaron a la tierra de los granados, a l’Al Rumana, la actual Romana de Tarafa.
     Tanto la tía como los tres primos mayores se alegraron mucho al ver a Emna y Nadir, a pesar de las circunstancias tan dolorosas para todos, especialmente para los dos pequeños. Y desde aquel preciso instante se desvivieron para que recuperaran las fuerzas, la salud y la alegría de vivir. A los pocos días de estar allí, Emna, aún continuando con su profunda tristeza, se mostró fuerte y trabajadora, ayudaba casi como una mujer en todas las faenas domésticas y del campo, y hasta había aprendido a ordeñar las cabras y las ovejas. En cambio, Nadir no levantaba cabeza, su cuerpo menudo no pudo recuperarse del desgaste que le había causado la falta de alimentos de los meses anteriores. Ni el médico llegado de Niwala (Novelda), ni los amorosos cuidados de toda la familia pudieron evitar su muerte.
    Emna, en poco menos de un año, había tenido que endurecer su cuerpo con toda clase de padecimientos. No le quedaban más lágrimas. Durante el velatorio del hermano, cuando estaba rezando al profeta y pensaba en todas las desgracias que le habían sucedido, le vino a la cabeza el bello mundo que había dejado en Alcoi y recordó la gruesa bellota que su padre le había dejado como toda herencia para que siempre recordara la tierra en la que nació.
     La pequeña, sin pensárselo dos veces, fue a buscarla y la depositó amorosamente entre las frías manos de su querido hermano. Al día siguiente fue enterrado y, como manda el Corán, Nadir fue sepultado envuelto en una sábana blanca, con el cuerpo orientado hacia la Meca. Recitaron las oraciones y regresaron a casa.
     La pequeña, todos los días visitaba el modesto sepulcro del pequeño y lo cuidaba. Pasaron unos meses, quizá un año. Emna era una mocita. Un día, durante las oraciones, que rezaba siempre para la gloria de su hermano y todos los suyos, oyó una dulce voz que le decía:
     -Ya no soy una bellota; ahora soy una pequeña carraca que ha germinado entre los dedos de Nadir. Ahora soy la vida del Gran Carrascal de allí, que vive aquí en la tierra de los granados, en La Romana.
      Emna sintió un sobresalto, pero, de pronto, su cuerpo y su espíritu se llenaron de paz y de felicidad cuando, fijándose en la tumba de su hermanito, vio el brote de una encina. Efectivamente, la bellota había germinado. De nuevo sintió la bella melodía de aquellas palabras:
-Estimada Emna, si tu y las futuras generaciones de niños que pueblan esta bella tierra al lado del seco río de Tarafa cuidáis de mi y me hacéis amiga y compañera vuestra, creceré robusta y poderosa; acogeré en mis ramas todo tipo de pájaros y animales; ofreceré mis frutos, tan dulces como nutritivos, a todos los que lo deseen; daré sombra a los niños que juegan, a los hombres que trabajan y a los ancianos que esperan; seré el cobijo natural de La Romana para los siglos de los siglos. Y pasarán los años y llegaré a ser la Gran Carrasca de la Romana, la encina gigante que a duras penas pueden abrazar tres personas uniendo sus manos.
     Después de muchos años, Emna sonreía de nuevo con plenitud, la Carrasca le había devuelto a su madre, a su padre, a su hermanito y a su querida tierra. Emma creció, tuvo muchos hijos e hijas y les transmitió esta bella historia, y la carraca crecía a la vista de los niños y niñas del pueblo que la visitaban y la querían. Y Emma llegó a ser abuela y sus nietos y nietas continuaron cuidando amorosamente la encina.
     Y así, generación tras generación, Al Rumana -tierra de granados- pasó a ser La Romana, donde los niños de aquel pueblo de los Valles del Vinalopó, a pesar de no conocer la historia de aquella carrasquita, que llegó a ser pequeña carrasca y que con el paso del tiempo creció hasta hacerse una encina gigante -la Carrasca- allí donde no se encuentra este tipo de árboles, siguieron visitándola, comiendo y recogiendo sus dulces frutos, jugando bajo su sombra y cantándole canciones, ofreciéndole su amor telúrico y su inseparable amistad.
     Por eso, si algún día la visitáis, no dejéis de cantarle estas bellas estrofas que los niños de la escuela del pueblo le dedican cuando la visitan:

Ningún viento nunca la podrá doblar
con tronco tan frondoso y creador de vida.
No puede tener ninguna herida
por ser milenaria y tener profundas raíces.
Y para que el pueblo la admire queremos conseguir
que el niño la cuide y por siempre la pueda sentir.

---Fin---

lunes, 22 de mayo de 2017

YELA Y SU OLMA (La Alcarria, Guadalajara)
Una pequeña gran historia
Fotos de FAGU
La vieja olma de la plaza de Yela murió con 240 años. 
La nueva olma de la plaza ya ha cumplido un año en ese lugar preeminente. Este es un árbol resistente a la grafiosis, donación del Ministerio de Medio Ambiente y de la Universidad Politécnica de Madrid (http://www.olmosvivos.es/).
La plantación se hizo posible gracias al gran cariño que tienen todos los Yelenses a los olmos, un cariño que quedó plasmado en el Día de la Olma.
¡Muchas gracias a los Yelenses!

RAMÓN JIMÉNEZ
Olma de Yela


Por encima de la iglesia despuntabas,
a la plaza tu sombra la envolvía,
vida y muerte tus brazos acogía,
majestuosa e imperial te levantabas.

Mudo testigo de sucesos que callabas
aunque el rumor de tus hojas siempre oía,
la infancia bajo tus ramas se perdía,
en el devenir de Yela siempre estabas.

Melancólica moriste de tristeza,
por ver tu pueblo solo y despoblado
las arrugas del tiempo en tu corteza

relataban historias del pasado.
Lo que puedo asegurarte con certeza
es que tu recuerdo aún no se ha borrado.
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sábado, 20 de mayo de 2017

La CE y países del norte de Europa votan contra inclusión de bosques de quelpos en OSPAR

      La Comisión Europea a título general y Noruega, Islandia, Dinamarca e Irlanda a nivel particular se oponen a la inclusión de los bosques de quelpos en la lista de la Convención para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico del Noreste de especies y hábitats amenazados.
      Así lo ha explicado la organización conservacionista Oceana en un comunicado en el que lamenta que “motivaciones políticas mermen la capacidad del Convenio OSPAR (por las siglas de “Oslo & París Conventions“) de mitigar los impactos del cambio climático sobre la biodiversidad marina del Atlántico”.
      El objetivo principal de OSPAR pasa por la conservación de los ecosistemas marinos, el cuidado de la salud humana y la restauración “cuando sea posible” de las áreas marinas afectadas negativamente por las actividades humanas.
      Los quelpos son unas algas de aguas frías que proporcionan alimento y refugio a distintas especies animales y, debido al aumento de la temperatura del mar producido por el cambio climático, su hábitat se está desplazando hacia el norte.
Bosque de quelpo. OCEANA Carlos Suarez
“En Noruega y otros países de la zona la temperatura del agua es de por sí bastante fría, por lo que los efectos del cambio son menos evidentes y por ello argumentan que los quelpos no necesitan tal protección” ha explicado a EFE la científica marina de Oceana, Helena Álvarez.
El hecho de que en el norte de Europa sea menos visible “no quiere decir que no esté afectando” por lo que las decisiones de estos países y de la CE “no se basan en argumentos científicos“, ha añadido.


     Los bosques de quelpos están considerados como uno de los hábitats más productivos del planeta, aunque son “muy sensibles” a las alteraciones en la calidad del agua derivadas de la contaminación, la acumulación de residuos y la sedimentación.
     Oceana, que ha trabajado en la inclusión de estos bosques en la lista OSPAR en los últimos dos años, ha señalado que en nueve años no se ha añadido ninguna especie ni hábitat a la lista, por lo que la organización “asumió la responsabilidad de elaborar propuestas para incluir en ella bosques de quelpos“.
El director ejecutivo de la organización conservacionista, Lasse Gustavsson, ha señalado que “OSPAR se ha quedado sin objetivos” ya que el Convenio está “atrapado entre conversaciones interminables sobre un texto que sólo puede entenderse como una forma de que las partes contratantes bloqueen la acción“.
La buena noticia es que algunos países como Francia y Países Bajos han aceptado retomar las propuestas y llegar a un acuerdo en 2018, por lo que la ong confía en que “el juego político no socave las razones científicas que avalan la protección de estos sensibles ecosistemas marinos“. Efeverde
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viernes, 19 de mayo de 2017

EL BOSQUE BOREAL

https://youtu.be/C3Ws8pnkzn0
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miércoles, 17 de mayo de 2017

DIONISIA GARCÍA (Albacete, 1929)
El árbol del paraíso


                                       A Margarita Arnedo
                                                  In memorian


El árbol del paraíso nos albergaba
entre el huerto y la casa.
Sus cenicientas hojas
parecían tocar la media luna,
el firmamento, tan a la mano entonces,
y vivas las estrellas
a nuestros ojos de niños pueblerinos,
acercarnos a la naturaleza.

Recuerdo los atardeceres
bajo el árbol y su aroma,
donde un día me anunciaron
la entrega del arca
con los vestidos de mi madre,
a quien no conocí.
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lunes, 15 de mayo de 2017


EL SECRETO DE LOS ÁRBOLES
Universidad de Zaragoza


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domingo, 14 de mayo de 2017

Sentado debajo de un Árbol de Mango
Por Doki


Sentado debajo de un mango,
debajo de un árbol de mango
sentado me puse a pensar
los árboles tenemos que cuidar
ellos nos dan sombra, limpian el aire, también son la casa de muchos animales,
hormigas, ardillas y orangutanes, buhos y lindos tucanes
y me di cuenta qué importante son los árboles
por eso tenemos que cuidar.

Sentado debajo de un mango
debajo de un árbol de mango
sentado me puse a pensar
en un colibrí me vino a saludar
bailando y cantando de flor en flor,
son indispensable en la polinización
gracias a ellos, hay flores de colores y rica fruta de todo los sabores
y me di cuenta que importante son los colibrís, por eso los tenemos que cuidar.

Sentado debajo de un mango
debajo de un árbol de mango
sentado me puse a pensar
que un sapo saltando me vino a saludar
pueden ser feos, pero son muy importante
en nuestro jardín nos ayudan bastante
a veses los insectos. Pueden ser demasiado
ellos son la comida favorita de los sapos
entonces me di cuenta que importante son las ranas y los sapos
por eso los tenemos que cuidar.

Sentado debajo de un mango
debajo de un árbol de mango
pensando en todo lo que pude ver, a esa bonita conclusión llegué
todo somos necesarios
árboles, loros, monos, flores, sapos,
todo somos necesarios
para cuidar la vida
para que el planeta este a salvo
todos somos necesarios.
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viernes, 12 de mayo de 2017

AYUNTAMIENTO DE BURGOS
Fichas de los árboles destacables de la ciudad

Fichero adjunto descargables con las Fichas de Árboles Destacables

miércoles, 10 de mayo de 2017

JEAN-PIERRE CLARIS DE FLORIAN (Francia, 1755-1794)
El viejo árbol y el jardinero
Liv. II, Fable II

Un jardinero, en su jardín,
tenía un viejo árbol estéril;
era un gran peral que una vez fue fértil,
pero había envejecido, tal es nuestro destino.

El ingrato jardinero una mañana quería abatirlo;
así que toma su hacha.
Con el primer golpe el árbol le dice:
Respeta mi edad, y recuerda la fruta
que te he dado cada año.

La muerte me va a llevar, apenas me queda un instante,
no mates a un moribundo
que fue tu benefactor. Te corto con pena,
respondió el jardinero, pero necesito madera.

Entonces, canturreando a la vez,
un centenar de ruiseñores
exclamaron: perdónale, no le tenemos más que a él;
cuando tu esposa viene a sentarse a su sombra,
nosotros la alegramos con nuestro dulce trino;
Está sola a menudo, nosotros entretenemos su aburrimiento.

El jardinero los caza y se ríe de su petición;
golpea por segunda vez. Un enjambre de abejas
sale inmediatamente del tronco, diciéndole: párate,
escúchanos, hombre inhumano,
si nos dejas este hueco,
cada día te daremos
una deliciosa miel que puedes en la ciudad
llevar y vender sus destellos.
¿Esto os importa? Lloro de ternura,
-responde el avaro jardinero-.
Eh! ¿Qué no haría yo por este pobre peral
que me alimentó en su juventud?

Mi esposa viene a veces a escuchar a estos pájaros;
esto es suficiente para mí: que canten tranquilos.
Y vosotras, que os dignáis aumentar mi placer,
Quiero para vosotras sembrar  de flores todo este lugar

Dicho esto, se va, seguro de su recompensa,
y deja vivir al viejo tronco.

Estad seguros con el reconocimiento
cuando responde al interés.

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Le vieux arbre et le jardinier

Un jardinier, dans son jardin,
avoit un vieux arbre stérile ;
c’étoit un grand poirier qui jadis fut fertile :
mais il avoit vieilli, tel est notre destin.

Le jardinier ingrat veut l’abattre un matin ;
le voilà qui prend sa cognée.
Au premier coup l’arbre lui dit :
respecte mon grand âge, et souviens-toi du fruit
que je t’ai donné chaque année.

La mort va me saisir, je n’ai plus qu’ un instant,
n’assassine pas un mourant
qui fut ton bienfaiteur. Je te coupe avec peine,
répond le jardinier ; mais j’ai besoin de bois.

Alors, gazouillant à la fois,
de rossignols une centaine
s’écrie : épargne-le, nous n’avons plus que lui :
lorsque ta femme vient s’asseoir sous son ombrage,
nous la réjouissons par notre doux ramage ;
elle est seule souvent, nous charmons son ennui.

Le jardinier les chasse et rit de leur requête ;
il frappe un second coup. D’abeilles un essaim
sort aussitôt du tronc, en lui disant : arrête,
écoute-nous, homme inhumain :
si tu nous laisses cet asyle,
chaque jour nous te donnerons
un miel délicieux dont tu peux à la ville
porter et vendre les rayons :
cela te touche-t-il ? J’ en pleure de tendresse,
répond l’avare jardinier :
eh ! Que ne dois-je pas à ce pauvre poirier
qui m’a nourri dans sa jeunesse ?

Ma femme quelquefois vient ouir ces oiseaux ;
c’en est assez pour moi : qu’ils chantent en repos.
Et vous, qui daignerez augmenter mon aisance,
je veux pour vous de fleurs semer tout ce canton.

Cela dit, il s’en va, sûr de sa récompense,
et laisse vivre le vieux tronc.

Comptez sur la reconnoissance
quand l’intérêt vous en répond.

Illustration de JJ. Grandville
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lunes, 8 de mayo de 2017

ALBERTO GINASTERA (1916-1983) 
FERNÁN SILVA VALDÉS (1887-1975)
Canción del Árbol del Olvido - Milonga


ALFREDO KRAUS
VÍCTOR JARA

En mis pagos hay un árbol,
que del olvido se llama,
al que van a despenarse, vidalitay,
los moribundos del alma.

Para no pensar en vos,
bajo el árbol del olvido,
me acosté una nochecita, vidalitay,
y me quedé bien dormido.

Al despertar de aquel sueño
pensaba en vos otra vez,
pues me olvidé de olvidarte, vidalitay,
en cuantito me acosté.
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sábado, 6 de mayo de 2017

PAMPLONA, Navarra,  instala  pararrayos en árboles para proteger ejemplares singulares y minimizar riesgos

Base del árbol, rejilla en forma de cola de pez para dispersar la descarga eléctrica

     El Ayuntamiento de Pamplona ha iniciado un plan para instalar, de forma progresiva, pararrayos en árboles singulares de distintas zonas de la ciudad.
     Será en aquellos que, según los técnicos, tienen más posibilidades de verse afectados por el aparato eléctrico de las tormentas que, especialmente en otoño, primavera y verano, suelen producir daños en la masa arbórea.
     Hay dos objetivos para la puesta en marcha de este plan. Por un lado estos árboles son ejemplares que por sus características, y en comparación con otros de su misma especie, presentan un interés relevante por su valor biológico, estético, cultural, o por su edad; además, por su especial altura, y porque destacan sobre las masas arbóreas de las que son parte, tienen una mayor probabilidad de recibir un rayo.
     Por otro, cuando árbol desprotegido recibe una descarga, esta sale a través de las raíces disipándose en el suelo y creando a su alrededor el llamado ‘voltaje de paso’ con capacidad para trasmitírsela a animales y personas de su entorno.
     Ya se ha instalado el primero de los pararrayos y para ello se ha elegido una de las secuoyas de la Taconera de aproximadamente 40 metros de altura. Operarios municipales con personal especializado en trepa y técnicos de la empresa Doctor Árbol, han colocado un pararrayos de cobre en el ejemplar, de forma que las posibles descargas eléctricas bajen a una ‘toma de tierra’ que, mediante una parrilla difusora enterrada a una profundidad de 50 cms., disperse la electricidad evitando daños en el árbol y en su entorno.
     Este tipo de protección lleva casi dos décadas de funcionamiento en España (Patrimonio Nacional comenzó con ejemplares del Palacio de La Granja) y está ya está testada en otras ciudades como Madrid, Granada, Segovia, o Deba o en jardines botánicos como el de Londres. En EEUU, por ejemplo, hay incluso una normativa específica de instalación de pararrayos en árboles.

Los pararrayos: seguridad y patrimonio natural
     La idea es ir colocando en la docena de ejemplares seleccionados uno o varios pararrayos (de menor tamaño, dependiendo de la forma de la copa) fabricados en componentes de cobre. Tras recibir la descarga, a través de conductores fijados al tronco, la instalación hará descender la electricidad hasta un elemento soterrado. Así en vez de dispersar la electricidad través de las raíces o que la descarga explote dentro del ejemplar, esta se recibe en una parrilla en forma de ‘espina de pez’ enterrada, que haría de ‘toma de tierra’, reduciendo el voltaje de paso hasta valores inocuos. Cada uno de estos pararrayos vendría a costar aproximadamente unos 10.000 euros entre componentes materiales y trabajo de instalación.
Toma de tierra
     Además de contribuir a la seguridad de los ciudadanos y los animales, el valor de estos árboles suele ser muy alto porque, mas allá de las funciones ecológicas del resto de árboles (fijar partículas de aire en suspensión, consumir CO2, dar sombra y mejorar el paisaje), tienen un especial papel en la biodiversidad de la ciudad albergando en sus troncos especies vegetales y animales específicas.
Los dos periodos más habituales en los que se producen descargas eléctricas con rayos en Pamplona son el otoño, donde las tormentas vienen con más agua del Noroeste, descargando la electricidad sobre los árboles de forma superficial, a través de la corteza y la albura (zona más activa del árbol). Este tipo de afecciones no suelen suponer lesiones tan graves como las de tormentas de primavera y verano, ya que en estas estaciones las tormentas que son más secas y del Sur, producen más rayos de los que explotan dentro del ejemplar, provocando en muchos casos lesiones irreparables que acaban con la pérdida de los ejemplares afectados.
     
    En Pamplona hay historial de daños por rayos y, pese a la aleatoriedad de las descargas, parece que la mayor afección a la hora de recibir impactos de rayos recae sobre sequoyas y cedros, aunque que no es la especie el factor determinante de la susceptibilidad, sino otros como la altura del árbol, su localización o ubicación.
     Los ejemplares dañados más simbólicos son la sequoya del Palacio de Diputación –ya protegida desde 2007- que fue alcanzada hace 40 años por un rayo y la sequoya que se encuentra en el patio interior del INAP (frente a la Catedral), que lo fue hace 13 años y que alcanzaba entonces los 8,3 metros de perímetro.
     Pero no hay que irse tan lejos, en los dos últimos años lo fueron una ‘Secuoya gigante’ en el Parque de Antoniutti en el mes de junio de 2016 y un cedro gran singularidad en el Cementerio en agosto de 2015. La valoración de ambos ejemplares ronda los 70.000 euros (32.860 y 36.786 euros, respectivamente), según el método de la Norma Granada de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos.
     Pero desde el Servicio de Parques y Jardines se han detectado más ejemplares afectados –partidos o quemados-, como un pinsapo en Arantzadi o varios cipreses de la zona del Cementerio y el parque de la Media Luna.

Árboles singulares y notables catalogados en Pamplona
En Pamplona hay 13 árboles singulares y notables de ocho especies distintas que están catalogados en grado 1 y 2. De grado 1 son dos secuoyas gigantes (Sequoiadendron giganteum) que se encuentran en Casco Viejo y Ensanche, y una sofora (Sophora japonica) en el Casco Viejo.
Los ejemplares catalogados como de grado 2 pertenecen a las especies Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum); Cedro (Cedrus atlantica y Cedrus deodara); Cedro del Líbano (Cedrus libani); Magnolio (Magnolia grandiflora); Tejo (Taxus baccata) y Tilo (Tilia europaea). La mayoría de ellos se encuentran en Casco Viejo, Ciudadela, Taconera, Ensanches y Arantzadi. Hay también en la Taconera un Fresno (Fraxinus excelsior) que se secó y del que queda el tocón como recuerdo del árbol.

Información
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jueves, 4 de mayo de 2017

THOMAS DAMBO (Dinamarca)
Artista 

Este joven artista danés piensa a lo grande, dándole a la basura una segunda vida y a los espacios públicos, otro aire. Le gusta sobre todo la madera. En los últimos 3 años ha creado unas 25 grandes esculturas recicladas y repartidas por todo diferentes rincones el mundo. De madera es Míster Jack y Wilson, un encargo para un festival en Puerto Rico.
Pero si por algo es famoso Thomas en Dinamarca es por sus seis gigantes de madera y que escondió en su ciudad natal, Copenhague. Se encuentran en algunos de sus sitios favoritos de la ciudad, donde la gente no va a menudo, alejados de los caminos habituales. Un proyecto planteado como un juego. Ocultos en el bosque ofrece un mapa para aquellos que quieran encontrarlos dándoles pistas para encontrar el resto de los gigantes. 
Seiscientos palets, un cobertizo deshecho, una valla y cualquier cosa que encontró sirvieron para el proyecto. Cada una de ellas fue hecha con ayuda de voluntarios locales, y todas llevan el nombre de un voluntario.
Así nos topamos con Oscar sujetando un puente. A Thomas descansando entre las montañas. Con sus 28 pajareras da cobijo a muchos pájaros. El sueñecito que se está echando Luis da ideas al propio turista que puede dormirse en su interior.  Quien se resiste a subirse en las manos de Trine y disfrutar de la vista.
Thomas Dambo confía que su arte inspire a los demás para ver el gran potencial del reciclaje y del mejor cuidado del planeta.

El generoso Tilde

Thomas en la montaña


Oscar bajo el puente

Trine en la colina





Louis el durmiente

Teddy el amigable



Información:
Website
http://culturainquieta.com/es/arte/escultura/item/11966-un-artista-construye-gigantes-de-madera-y-los-esconde-en-los-bosques-de-copenhague.html
http://www.abc.es/cultura/abci-thomas-dambo-esconde-seis-5420223627001-20170503022143_video.html

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