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17 septiembre 2026

EL CASTAGNO DELLA NAVE, Italia
Castanea sativa (Fagaceae)

Este enorme castaño crece en un campo cultivado de propiedad privada, en el municipio de Mascali (Catania/Sicilia). El árbol tiene 23 metros de perímetro, tocón elevado que se asemeja al casco de un velero (de ahí su nombre: "Castagno della Nave" - ​​"El castaño del barco") y del que salen tres ramas principales: la más grande tiene una circunferencia de unos 4 metros, mientras que el árbol alcanza una altura de 25 metros. Este hermoso ejemplar que sobrepasa el milenio, es reconocido como el segundo árbol más antiguo y grande de Italia. A este legendario árbol también le llama "Castagno di S. Agata" o "Arrisbigghiasonnu" -"el que te despierta del sueño"- porque sus ramas bajas llamaban la atención de los cansados ​​carreteros que pasaban o por el ininterrumpido canto de los pájaros entre su follaje. 

Cómo llegar: Este árbol se encuentra a unos 600 metros del famoso "Castaño de los Cien Caballos", junto a la carretera provincial n.º 84 que conecta Sant'Alfio con Linguaglossa, en un cruce en el límite con el municipio de Mascali (Catania). 

Ficha botánica: El castaño común está ampliamente extendido por el sur de Europa, ampliamente cultivado desde la antigüedad por sus nutritivos frutos. Al moler los frutos, se obtiene una harina muy apreciada que antiguamente era un componente esencial en la alimentación, gracias a su alto contenido calórico. Aunque se cultiva principalmente por sus frutos, el tanino de su corteza se utiliza en la fabricación de cueros, para transformar la piel cruda en cuero duradero, dándole firmeza, cuerpo y un envejecimiento característico, aunque es un proceso más lento y artesanal que el curtido al cromo. El extracto de castaño es adecuado para el curtido de pieles pesadas y en especial del cuero para suelas, puesto que permiten obtener un alto rendimiento en peso, un cuero firme, compacto pero flexible, elástico, de buen color, resistente a la luz y con buena impermeabilidad al agua. Los castaños también son apreciados como excelente leña. Su madera es más resistente que la de otros árboles, por lo que es ideal para utilizarla en exteriores. 

La Castanea sativa Mill. es un árbol grande, caducifolio y muy longevo, que puede vivir más de 500 años. Pertenece a la familia Fagaceas, originaria del sureste de Europa. Esta especie es moderadamente heliófila y tolera bien las heladas tardías. Crece bien en climas suboceánicos, mientras que tiende a evitar los ambientes continentales. Prefiere suelos sueltos y frescos, ricos en nutrientes como potasio y fósforo, con una reacción ácida o subácida. El castaño crece entre 200 y 830 metros sobre el nivel del mar en los Alpes, mientras que tiende a alcanzar altitudes mayores, de 100 a 1300 metros, en el sur de los Apeninos.

Los castaños son plantas altamente melíferas, ideales para colmenas trashumantes. La miel de castaño es particularmente rica en fructosa, tiene un color oscuro, un regusto amargo y puede evitar la cristalización durante mucho tiempo. 

 

Lo hemos leído aquí 
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17 noviembre 2025

Los bonsais en primer plano

ANDREA SAVINI (Italia, 1964) en EL PAÍS, dic-2024
Cuando los árboles tienen geometrías bellas, inquietantes o mostruosas...

Andrea Savini se ha pasado la vida persiguiendo la esencia de los árboles retratándolos desde arriba al natural, sin retoques. Lo ha logrado a través de los bonsáis. El resultado: imágenes entre el realismo y el surrealismo

Tejo japonés ('Taxus cuspidata'). Un ejemplar centenario, procedente del vivero del maestro del bonsái Masahiko Kimura, en Japón. Andrea Savini





     Rara vez podemos observar un árbol desde arriba. El fotógrafo Andrea Savini (Milán, 61 años) capturó esa perspectiva cenital por primera vez siendo adolescente, desde el octavo piso en el que vivía con sus padres en Madrid. “Cada vez que miraba esa imagen, pensaba en la belleza de ese árbol visto desde arriba, e imaginaba que, si pudiera fotografiarlo sin la acera y el asfalto, se vería aún más hermoso”. A partir de aquí se inicia uno de esos procesos latentes que te acompañan toda la vida, sin urgencia. Hasta que dio con la forma de retratar esa belleza como él pretendía: exuberante, nítida, con texturas que parecen tener volumen y salirse de la foto. Y, sobre todo, en su esencia, sin retoque, como licencia a su trabajo diario.
     Con árboles a tamaño natural, los detalles se perdían. Por eso, decidió probar con la densidad y escala de un bonsái: arces, olmos, pinos, tejos, acebos, ginkgos, granados, membrilleros, caquis o manzanos cedidos por el Museo del Bonsái Luis Vallejo y el centro Verdecora de Alcobendas (Madrid). Fueron ocho años capturando ejemplares en diferentes momentos, pues en pleno esplendor no se aprecia el patrón fractal de las ramas, los distintos colores de las hojas, los frutos o el romper de las yemas. Siempre intentando ocultar el tronco: ese minucioso ángulo que dispara el carácter monstruoso, imposible o surrealista en ciertas imágenes, más allá de las intricadas formas o texturas.

Arce japonés (Acer palmatum). Destaca por la delicadeza de sus hojas palmeadas cuando se despliegan en primavera. A.Savini

Membrillero japonés (Chaenomeles japonica). Al acabar el invierno, cobra vida con un delicado estallido de flores. A. Savini

Árbol de Júpiter (Lagerstroemia indica). Figuras geométricas a diferente escala se repiten en la naturaleza: un árbol, unos ríos confluyendo, o un minúsculo insecto.
Manzano (Malus pumila). A medida que este árbol envejece, la corteza se vuelve más texturizada, con fisuras profundas y un tronco retorcido, creando un aspecto a veces monstruoso.A.Savini
Caqui (Diospyros kaki). Cuando cayeron sus hojas, este caqui del vivero del maestro del bonsái Shinji Suzuki dejó relucir la pequeña cosecha de sus frutos. A. Savini

Almez (Celtis sinensis). Con su techo arbóreo a medio crecer, todavía se intuye la delicada estructura del almez. A. Savini
Pino blanco japonés (Pinus parviflora). A pesar de ser perenne, su verde dosel permite intuir su estructura. A.S.

02 septiembre 2025

En el norte de Italia, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
El plátano de "Los cien Bersaglieri"

 
 
En el norte de Italia, a medio camino entre Venecia y Milán, existe una localidad llamada “Plátano” (y que antes se llamaba Salgarèa, un puñado de casas y algunas villas a pocos kilómetros de Caprino Veronese) donde crece un plátano oriental -es inútil explicar de quién toma el nombre el lugar en la actualidad- llamado “de los cien Bersaglieri“ y declarado monumento nacional. Los “bersaglieri” son un cuerpo muy especial de la infantería italiana, creado en 1836.
     Cerca del árbol, el mayor de esta especie en Italia, un cartel indica que este mide 15 metros de circunferencia y 24 de altura y cubre un área de 300 metros cuadrados, pero no marca su edad. Se estima que fue plantado en el año 1400 (+/-10), por lo que tiene en la actualidad unos 620 (+/-10 años). El plátano crece en el borde de un terraplén por cuyo fondo pasa un torrente y al que se le supone que debe sus extraordinarias medidas: nunca ha conocido la sequía.
      Los vecinos de la zona conocen bastante bien su historia, a fin de cuentas el árbol da nombre al pueblo, aunque su propio nombre es bastante reciente. Fue en 1937 cuando un compañía de soldados bersaglieri se subió al completo a este árbol
(eran 100), de ahí el nombre que le ha quedado, pero no es este el único suceso que se recuerda de él.
      Hubo otro suceso trágico anteriormente: al terminar la Primera Guerra Mundial quedó algún depósito de armas sin recoger por la zona. Dos muchachos, uno mayor que el otro, robaron explosivos plásticos empaquetados en forma de panes alargados con mechas y se fueron al plátano, dónde el mayor subió y el pequeño esperó abajo. Desde arriba el primero se dedicó a encender mechas y arrojar lejos los explosivos, mientras el pequeño miraba divertido desde abajo. En el enésimo lanzamiento, una repentina ráfaga de viento detuvo el explosivo en el aire, lo hizo girar y lo deslizó, precisamente, dentro de la camisa abierta del más pequeño, pulverizándolo. Durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes tuvieron un cuartel cerca del plátano, así que lo mutilaron drásticamente ya que su exuberancia y su proximidad a la carretera podrían haber sido explotados por los partisanos como excelentes escondites para atacarles. Seguramente muchas de las oquedades que en la actualidad presenta, datan de esa época.

 
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10 junio 2025

La amenaza de la "Xylella fastidiosa"

BETH MOON, (1945, Texas, EE.UU.)
Titans

Prensa de oliva

Apulian-Trullo

Ugento III

UgentoII

Ugento I

Tricasse II

Tricasse I
Tripuzzi

Struda II

Struda I

Specchia

Scorrano

Nardo II

Nardo I

Lecca II
Felline

Casarano II

Casarano I

Alliste II

Alliste I

En 2015 visité muchos olivares antiguos en Italia. La provincia de Lecce es conocida por tener los árboles más longevos. Los olivares, accesibles por senderos de piedra o caminos de herradura, transmiten una sensación de pasado. Aquí, el paisaje habla en un lenguaje de orígenes: los restos de un muro de piedra desmoronado sugieren ausencia, mientras que el paisaje más allá se puede ver a través de los agujeros de un tronco ahuecado, creando una presencia dramática.
     Viajé a muchos pueblos de Apulia, desde Alliste hasta Struda, Scorrano, Tricasse, Ugento, Nardo y otros. Es fácil identificar los árboles más antiguos; algunos tienen troncos vacíos, tan grandes como cuevas, que muestran protuberancias y ondulaciones que los árboles antiguos acumulan con el tiempo. De formas expresivas, los árboles se extienden en formas salvajes y extrañamente retorcidas.
     Me encogí de hombros al oír hablar de una infección bacteriana. Era difícil creer que estos árboles fuertes y resistentes pudieran estar afectados. Muchos han vivido más de mil años, y aún dan fruto a pesar de su edad.
     Pero sin que los agricultores lo supieran, las manchas de los prados se multiplicaban rápidamente. Estos insectos transportan una multitud de diminutas partículas, un ejército invisible identificado como Xylella fastidiosa, que infecta cada árbol del que se alimentan. Para finales de año, se informó que más de un millón de olivos en la península de Salento estaban infectados.
     Muchos olivares estaban devastados. Algunos árboles parecían quemados, con hojas marrones y ramas muertas. En un intento por contener la propagación del virus al norte de Europa, el gobierno ordenó a los agricultores talar sus árboles patrimoniales, lo que resultó en una catástrofe económica y desolación.
     Estaba sentada en mi escritorio revisando todas las fotos de los árboles cuando escuché la noticia.

Apilo las hojas de miniaturas en un cajón y lo cierro.

     El olivo es el árbol de un pintor. Entiendo por qué Van Gogh consideraba sagrados los olivos. Creía que simbolizaban el ciclo de la vida y que las personas podían conectar con lo divino al comunicarse con la naturaleza. Fascinado por los colores siempre cambiantes, Van Gogh pintó dieciocho lienzos de olivos. Pero no estaba solo. Matisse, Monet, Degas, Sargent y Dalí también sentían pasión por este árbol.
      A menudo encuentro inspiración en pinturas del pasado. Durante siglos, los artistas han adoptado el uso de la luz para plasmar simbolismo en sus lienzos. Se dice que el halo se originó con el dios del sol, Apolo. Héroes, reyes, dioses y personas con gran poder solían ser representados con una luz brillante, resplandeciente y radiante. Este uso de la luz también se usaba como atributo para figuras religiosas y santos, y en ocasiones se otorgaba a ángeles.
     El cambio climático altera el equilibrio de la naturaleza de muchas maneras. Llega tan silencioso como un ladrón, con consecuencias devastadoras y la pérdida de especies y patrimonio cultural.

La pérdida de estos árboles en el mundo desgarra el alma.

     Algunas noches, cuando no puedo dormir, abro el cajón, saco las hojas de contacto y las extiendo sobre la mesa. Los recuerdos de Apulia inundan mi mente. Una tarde, un orgulloso granjero me recibió en su huerto con una tetera y un mantel. Nos sentamos en el césped, a la sombra de uno de sus árboles más antiguos. La luz moteada se filtraba a través de las hojas plateadas, brillantes como diamantes, y pensé: así debe ser el cielo.
     Siete años después, saco las fotos de los olivos. En un intento de controlar lo incontrolable, elijo una de las imágenes y hago una impresión de prueba en papel japonés finísimo. Es un gesto sencillo, un intento de recuperar mi autonomía. El papel es muy frágil. Pinto adhesivo en el reverso y aplico láminas de pan de plata.
     Observo la impresión. Al caer la luz sobre el árbol, un resplandor plateado celestial se revela entre los reflejos.

¿Un héroe, un dios o un rey? No puedo decidirme.

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26 noviembre 2022

OTTORINO RESPIGHI (Italia, 1879-1936)
Los Pinos de Roma
 

Respighi fue un compositor, musicólogo y director de orquesta italiano, más conocido por una serie de poemas sinfónicos dedicados a Roma: la trilogía Romana. Pertenece al grupo de verdaderos músicos que fueron los arquitectos de la renovación de la música italiana de aquellos años, conocida como la "generación de los ochenta", junto con Alfredo Casella, Franco Alfano, Gian Francesco Malipiero e Ildebrando Pizzetti.
      Con poco más de treinta años, Respighi se estableció en Roma después de hacerse cargo, en 1913, del puesto de profesor de composición de la Academia Santa Cecilia. La academia se convertirá pronto en el Conservatorio de Roma y Ottorino será nombrado director de la prestigiosa institución en 1924. Seducido por la vida musical romana y el notable paisajismo que la ciudad presentaba decidió, durante el primer año de su administración, retomar su tributo a la ciudad eterna con la composición del poema sinfónico "Los Pinos de Roma", tributo que había comenzado en 1916 con "Las Fuentes de Roma", y que culminará con "Las Fiestas Romanas", en 1928.

Los Pinos de Roma

      Aunque en estrecha competencia con Las Fuentes... es la obra más popular de la trilogía, y desde luego, la que concita el mayor entusiasmo de las agrupaciones orquestales del mundo. Tuvo su estreno, no exento de sinsabores, el 14 de diciembre de 1924, en Roma.
El teatro estaba abarrotado, pero Respighi presentía que el público se iba a desengañar muy pronto, en el primer movimiento. Y de hecho hubo silbidos al término de la primera sección, para nada sorprendente por cuanto las trompetas insisten con estrépito en una nota discordante, completamente ajena a la tonalidad en curso. En el segundo movimiento la orquesta se aquieta y con ello también se sosegó el público, si bien permaneció intrigado por el desarrollo de la obra. Una sonora ovación saludó el final de la pieza.

Movimientos
El público italiano era más propenso a las óperas que a la música instrumental, por ello el autor incluyó en el programa de mano unas explicaciones.

00 Pinos de la Villa Borghese
El porte de esos pinos piñoneros en la Villa Borghese de Roma debió impresionar al compositor. El Estado adquirió los jardines a la familia Borghese en 1901 y los abrió al público el 12 de julio de 1903. Los niños juegan, bailan, marchan, luchan y, de pronto cambia la música... en uno de los parques más grandes de Europa.

02:47 Pinos cercanos a una catacumba
El segundo movimiento es un canto majestuoso representando a la sombra de los pinos ubicados cerca de una catacumba en la Campaña romana. Los instrumentos representan a la naturaleza subterránea de las catacumbas, mientras los sacerdotes cantan representados por los trombones. Un salmo fúnebre emerge del ultramundo.

09:04 Pinos del Gianicolo
El tercer movimiento representa un escenario nocturno cerca del templo del dios romano Jano. Los dioses de dos caras abren grandes puertas y portones para marcar el comienzo del año nuevo. Respighi aprovecha la oportunidad para incluir el verdadero sonido de un ruiseñor, algo que jamás se había hecho.

15:27 Pinos de la Via Appia
Este último movimiento representa un amanecer nebuloso de los pinos de la gran Vía Apia. Una legión avanza bajo el resplandor del sol naciente y sus pasos retumban representados por el órgano. Las trompetas suenan y el ejército consular avanza triunfal hacia la Colina Capitolina.

Esta entrada está inspirada en estas direcciones:
https://www.labellezaescuchar.com/2016/10/ottorino-respighi-los-pinos-de-roma.html
https://youtu.be/IvgyfqzLC0A
https://kripkit.com/ottorino-respighi/
https://www.elblogdelatabla.com/paisaje-italiano-con-pinos-parasol-en-villa-borghese-roma/

Hendrik Voogd -1807- Paisaje italiano con pinos piñoneros

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21 febrero 2022

Entre la magia y la leyenda, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
El castaño de Aníbal

Entre los años 218 y 210 A.C. el general cartaginense Aníbal Barca estaba atacando el imperio romano en la propia península italiana, tras cruzar los Pirineos y los Alpes con su ejército y sus elefantes. Según la leyenda, entre batalla y batalla, pasó por la Garfagnana (un área histórico-geográfica de la provincia de Lucca, en la Toscana, entre los Alpes Apuanos y la principal cadena de los Apeninos, en la Toscana) y ató un elefante enfermo a un castaño, que desde entonces es conocido como el “Castaño del elefante” y también como el “Castaño de Anibal”. 
      Naturalmente la leyenda es falsa, y nadie sabe cómo nació, pero parece destinada a permanecer viva mientras viva el árbol, y seguramente también hasta mucho después. Ni el árbol estaba allí hace 2230 años, ni tendría posibilidad de retener a un elefante, pero la leyenda acerca a numerosos visitantes al árbol (y al restaurante que está enfrente) en la placita del Eva, en Renato di Barga, en la citada provincia de Lucca. El árbol es majestuoso y vigoroso; en el lado que da a la carretera hay una fisura evidente. La copa está compuesta por ramas jóvenes que emergen del tronco a unos 2 m por encima de la base y de las ramas viejas todavía cubiertas por una vegetación exuberante. Ciertamente no es una gran belleza aunque las dimensiones sean respetables, con más de siete metros de perímetro. Respecto a su edad tampoco hay unanimidad, se opina entre los 520 años y los 700, llegando alguno a decir hasta los 800, pero siempre lejos de hablar de “milenarios” que suelen opinarse en nuestro país. 

La 1ª foto es de Verónica Marchi para “Il Giornale di Barga e della Valle del Serchio” y las otras dos de Saro Sciuto.

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