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2/02/2025

La Psila, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
La psila africana

La psila africana (Trioza erytreae) es un insecto hemíptero chupador (como los pulgones) ampliamente distribuido por África donde frecuentemente es portador de la enfermedad HLB, Huanglongbing o «enfermedad del dragón amarillo»,​ una enfermedad provocada por bacterias que afecta a diversas especies de plantas del género Citrus. Esta enfermedad se conoce también por el nombre inglés de Greening o Ex-Greening. Produce, entre otros síntomas, deformación en los brotes, coloraciones variadas en los frutos, mal sabor..., al tiempo que reduce la producción, la inutiliza para el mercado y en casos avanzados puede llegar a matar a los árboles.
     En Florida, EEUU, la producción pasó de 12 a 2 millones de toneladas. Una hoja descriptiva de este insecto puede descargarse en esta dirección: https://www.juntadeandalucia.es/.../56383ad7-224d-4742... Se detectó en Canarias en 2004 y en la península en Galicia y norte de Portugal en 2014. En un principio se decía que atacaba a los limoneros únicamente, luego se pasó al término, ya más amplio, de “cítricos” y en la actualidad se habla de la familia de las “Rutáceas”. En 2017 Galicia renunció a erradicar la plaga y ayer mismo saltaban alarmas desde un ayuntamiento de Santander, aunque me temo que, más pronto que tarde, acabará afectando a la producción del Levante. 
     Según optimistas informaciones de 2019 “en Canarias se desarrolló un programa de control biológico clásico, consistente en la importación desde Sudáfrica del parasitoide Tamarixia dryi , del que se hicieron ensayos de especificidad sobre otras especies de psílidos, y liberó el parasitoide en el archipiélago dando como resultado una disminución drástica de las poblaciones de psila africana prácticamente en todas las islas donde estaba presente y se ha visto que la psila no es capaz de desarrollar su ciclo en otras especies de rutáceas asociadas a la flora espontánea”. Hasta aquí la teoría, en la práctica, desde la entrada del insecto nadie ha conseguido pararlo, pese a las normativas, tanto europeas como nacionales, sobre inspección y control. Lo de que no es capaz de desarrollarse sobre otras rutáceas, mejor lo dejamos. La foto grande corresponde a una hoja atacada del incorrectamente llamado naranjo de México o azahar mexicano (Choisya ternata), una rutácea de jardín. Como sucede con el Covid-19, cualquier cosa puede empeorar.

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11/14/2020

El naranjo navelina

ABEL DOMÍNGUEZ
El Naranjo Navelina

Yo calificaría las variedades de naranja navel como uno de esos tesoros que de vez en cuando nos regala la Naturaleza, pues su obtención ha sido fruto de un hecho espontáneo, debido a una mutación, y que fue documentado por primera vez en 1820 en el huerto de un monasterio de San Salvador de Bahía (Brasil). Entre las características de esta mutación natural se halla su ombligo, de ahí el término "navel", que signfica ombligo en inglés. Ese ombligo es como una especie de embrión de una segunda naranja que permanece atrofiado en el interior del fruto ya maduro, y que podemos observar al desgajar una naranja navel.
      En 1870, informado el Departamento de Agricultura de EEUU, se interesó por esa nueva variedad de naranja obtenida en Brasil, que además de muy dulce, sabrosa y sin semillas, tenía una corteza fácil de pelar, llevándose material genético a Washington, y tres años más tarde involucrando a los agricultores de Florida y California para que comenzaran a cultivarla. Todavía hoy en día es conocida esa variedad como Washington navel.
      De la original navel surgieron otras variedades. Así, en Riverside (California) tuvo lugar en 1910 otra mutación espontánea de la Washington navel, que se demostró altamente productiva. La Universidad de California introdujo esta nueva variedad de navel en Valencia (España) y fue ahí cuando se le bautizó como Navelina. Debieron transcurrir unos 35 años hasta que el centro de investigaciones agrarias de España
accediera a que los viveros comenzasen a distribuir la navelina, extendiéndose rápidamente por el Mediterráneo español y Andalucía.
      En Valencia también se consiguieron otras variedades que triunfan hoy en el mercado. Así, en 1952 un agricultor de Vinarós observó que una rama de un naranjo Navel presentaba unos frutos diferentes al resto del árbol; se había producido otra mutación espontánea. El agricultor decidió injertar esa nueva naranja en otros pies; en pocos años multiplicó el número de plantas y a partir de 1957 salieron al mercado, triunfando plenamente. Esta variedad fue llamada Navelate (de Navel y late -tarde, en inglés-), ya que los frutos maduran más tarde que las otras variedades de navel.

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11/10/2020

El árbol de las manzanas de oro

ABEL DOMÍNGUEZ, en Naturaleza Educativa
El naranjo, El "Árbol de las manzanas de oro"


El naranjo posee una historia de más de 20 millones de años, con sus orígenes anclados en el sudeste asiático. Pertenece a un grupo de plantas (agrios) que comprende también el limonero, mandarino, pomelo o el kumquat; todos ellos descendientes de la familia de plantas denominada Rutáceas. Pero, los primeros agrios poco tenían en común con la naranja dulce y sus variedades de hoy en día, como veremos a lo largo de este artículo.
      Etimológicamente “naranja” proviene del sánscrito “nâranga” (traducido como aroma o fragancia). El término pasó de la India a Arabia donde se le llamó “naranch” (en persa “narang”), pasando después a lengua provenzal en el sur de Francia con el nombre de “naurange”. Esta palabra llegó a través de los árabes a la Península Ibérica, y también de ellos hemos heredado el nombre de la flor (azahar).
      El fruto del naranjo tenía gran simbolismo en muchos países asiáticos. En la antigua China, cuando un joven hacía una ofrenda de naranjas a la novia, significaba una petición de mano.
      En Vietnam, las numerosas pepitas de la naranja simbolizaban fecundidad, y puesto que era necesario una pareja para producirla, era costumbre ofrecer presentes de naranjas a las parejas jóvenes, pues en su ideario del amor una persona aislada no está completa, le falta su “media naranja”.
      La expresión “media naranja” proviene de la obra de Platón “El banquete”, donde muestra una de las historias mitológicas del poeta Aristófanes. En ella, se narra una época remota en la que los humanos tenían forma esférica, como las naranjas; poseían dos caras, cuatro brazos y cuatro piernas; y estos seres podían ser de tres clases: uno compuesto de mujer y mujer, otro de hombre y hombre, y un tercero de hombre y mujer al que llamaban “andrógino”. Todos ellos se consideraban a sí mismos seres superiores, casi perfectos, por lo que, creyéndose dioses, se volvieron vanidosos y se enfrentaron a los verdaderos dioses del Olimpo. Entonces Zeus los castigó con su rayo, partiéndolos por la mitad. Desde entonces, estos “medios seres”, incompletos, es decir, nosotros los seres humanos, de sólo una cara, dos brazos y dos piernas, nos vemos condenados a vagar por la Tierra buscando nuestra otra mitad, nuestro complemento inseparable, nuestra “media naranja”.

“The Garden of Hesperides” (1894) – Ricciardo Meacci
El jardín de las Hespérides sería, según la mitología, un maravilloso huerto repleto de naranjos (las “manzanas de oro”), vigilado por las tres ninfas de los árboles frutales.
      La mitología griega también nos habla de un hermoso jardín que se hallaría en las montañas de Atlas, vigilado por tres ninfas, las Hespérides. Ese jardín estaría repleto de árboles con manzanas de oro, que habrían sido regalo de bodas a la diosa Hera por parte de Gea (la Tierra). Estas “manzanas de oro” serían en realidad naranjos, cuyos valiosos frutos dorados proporcionaban la inmortalidad a los que se alimentasen de ellos.
      En la obra “Histoire Naturelle del Oranges” (1818), de los franceses Riso y Poiteau, se describe la expansión de los agrios según la mitología griega, estableciendo la noción más antigua que se tiene sobre ellos a las expediciones de Héracles, quien habría conquistado las “manzanas de oro” del Jardín de las Hespérides.
      La delicada y aromática flor del naranjo o azahar, tiene igualmente su espacio en la historia; simboliza pureza y virginidad. Era costumbre ya en la antigua China, utilizar flores de azahar en las bodas, como símbolo de castidad, pureza e inocencia de la novia.
      En la Edad Media y en la época victoriana, según las posibilidades de cada familia, todas las novias portaban ramos, tiaras o diademas de variadas flores, pero en ellas nunca podían faltar las flores de azahar, que además de la castidad significaba también fecundidad del matrimonio. En algunos países, la fecundidad también se asociaba con el naranjo por producir este árbol simultáneamente, flores, frutos y hojas. Los árabes, que también tenían la tradición de que las novias portasen flores de azahar en las bodas, fueron quienes introdujeron esta costumbre en Europa, junto con una hermosa leyenda:


    
  “En la Península Ibérica (España y Portugal), un árbol de naranjo era un privilegio real, nadie más podía poseerlo ni disfrutar de su belleza ni su aroma. En una ocasión, un embajador francés fascinado por las flores del naranjo, intentó sobornar sin éxito al fiel jardinero real para que le vendiera un esqueje. Entonces, la hija del jardinero, que deseaba casarse pero no disponía de dinero, aprovechó la ocasion y aceptó el soborno, vendiéndole un brote de aquellos bellísimos árboles. La joven, como señal de gratitud al naranjo que ayudó a materializar su deseo, el día de su boda adornó su cabeza con una guirnalda de flores de azahar. Desde entonces, comenzó a extenderse entre las novias la costumbre de portar flores de azahar en sus bodas, como un talismán para atraer la felicidad”.

      Al margen de la leyenda y la mitología, la naranja tiene su origen real en Asia, hace miles de años, en una región al sur de China e Indonesia, y que posteriormente se extendió a la India. Se tiene referencia de esta fruta en un bando del emperador Ta-Yu, alrededor del siglo XXIII a.C., donde entre los impuestos a recaudar se estipulaba también la entrega de dos tipos de naranjas, grandes y pequeñas. Probablemente, una de esas “naranjas” sería la mandarina, que llegaría mucho más tarde a Occidente con el nombre común de “naranja de la China”.
      Siglos después, en el IV a.C. aparece de nuevo una referencia a la naranja a través de la pluma de Teofastro (discípulo de Aristóteles), en una obra titulada “Historia de las plantas”, donde describe más de 500 especies que fueron descubiertas en los viajes de Alejandro el Magno durante la conquista de Asia. Uno de esos frutales era el cidro o cidra, que Teofastro llamaba “manzana médica” por sus propiedades medicinales. Virgilio (70-19 a.C.) fue el primer escritor latino en mencionar el cidro, y en destacar sus características medicinales antirreumáticas, entre otras propiedades.
      Ya en nuestra era, el médico y botánico griego Dioscórides, alrededor del año 60 o 70 d.C., en su obra “Materia Médica” describe las propiedades medicinales del fruto y la semilla de la naranja, y también Galeno de Pérgamo (año 130-210 d.C) hace mención de ellas, recomendando la corteza de la naranja como tónico estomacal.
      Durante el Imperio romano se manifestó una cultura agrícola importante, resultando fácil localizar referencias a los agrios en los escritos de la época. Así, Columela (siglo I d.C.) en su obra “Historia Natural”, habla sobre características, cultivo y propiedades del cidro. También Palladio (siglo IV d.C.), en su obra “Tratado de Agricultura”, explica las labores agrícolas del cidro, como la reproducción, trasplante, poda, riego o abonado.
      El árbol del naranjo amargo llegó a Occidente a través de la Ruta de la seda, después de haberse extendido a Japón y la India. Los árabes lo introdujeron en el sur de España y después a toda Europa. Se utilizaba sobre todo con fines decorativos por lo llamativo de los frutos y las flores; los árabes los plantaban en calles, jardines y patios de las mezquitas. El naranjo dulce (Citrus sinensis) se consiguió más tarde a base de distintos cruces con otros cítricos. El portugués Vasco de Gama, que regresó de Asia en el año 1520, fue quien introdujo las nuevas variedades de naranjas de la China, que resultaban más dulces y de mejor calidad.
      Actualmente, los trabajos de investigación sobre la génesis de los cítricos, estiman que las diferentes clases que hoy conocemos derivan de tres taxones principales: los cidros, los mandarinos y los pummelos o zamboas. Esos tres taxones procederían a su vez de un ancestro común originado hace unos 20 millones de años, sobre mediados del periodo terciario, en algún lugar del sureste asiático.
      Todas las diferentes especies e híbridos de cítricos que se hallan en el mundo, han sido fruto de la selección natural, las mutaciones espontáneas y, en los últimos tiempos, producidos directamente por la mano humana.
       Finalmente, concluir con un verso del gran Lope de Vega, donde la naranja y el azahar son objeto de la poética:

Naranjitas me tira la niña
en Valencia por Navidad,
pues a fe que si se las tiro
que se le han de volver azahar.
A una máscara salí
y paréme a su ventana;
amaneció su mañana
y el sol en sus ojos vi.
Naranjitas desde allí
me tiró para furor;
como no sabe de amor
piensa que todo es burlar,
pues a fe que si se las tiro
que se le han de volver azahar.  

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9/11/2020

Un naranjo sin culpa, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
Un naranjo sin culpa
 
(...) Al norte de La Coruña en el Ayuntamiento de Ortigueira está Pazo de Brandaríz. Se trata de una finca cuyo caserón originario del siglo XV, ha pasado a nuestra historia moderna por un árbol. Allí, en el jardín de la Capilla, crece un naranjo que tiene el número 33A en el catálogo de “Árbores Senlleiras de Galicia” con el nombre de “Naranjo Obsceno del Pazo de Brandaríz”. 
     Se trata de un naranjo amargo, aparentemente normal, que produce unos frutos “descarados” que se cubren de protuberancias e imitan órganos sexuales humanos. Las modificaciones afectan también al interior y la distribución de los gajos pierde la orientación radial típica de los cítricos. Si bien la gente es reacia a su consumo, los propietarios hacían confituras con ellos. La presencia de este singular cítrico se remonta al menos al siglo XVIII y entra de numerosas maneras en el imaginario popular. Existe una versión según la cual un obispo de Mondoñedo (Diócesis a la que pertenece) entabló y ganó un pleito con los propietarios hasta conseguir que tan obsceno árbol fuese cortado, porque estando en terreno muy próximo a la capilla, ofendía a Dios. Por algún motivo (semilla, raíz, o lo que fuese) nació otro árbol en un lugar próximo (el actual) con las mismas características que el cortado, ante lo cual el propietario solo manifestó que no era posible cortarlo, puesto que ya había quedado muy claro que su existencia era por la voluntad misma de Dios.
      Ya se sabe que en terreno de leyendas, siempre hay múltiples versiones. Según algún investigador, en el Archivo Diocesano, no se conserva noticia alguna de tal pleito. Según una nota de prensa del siglo XIX, la muerte del naranjo fue debida a un rayo pero, antes de que se notase su ausencia, ya otro ejemplar próximo producía el mismo tipo de frutos. Sea como fuere, todas las versiones apuntan a esa dualidad de árboles. En fenómenos así, incluso han entrado los parapsicólogos (cuestión de gustos y creencias) que dan al fenómeno el nombre de “ideoplastia”, siendo citado también un limonero en Laredo (Cantabria) cuyos frutos tenían forma de pata de perro, presuntamente por haber enterrado un animal de estos bajo el árbol. (... ) Así mismo, les ruego no confundan este fruto con el cidro “mano de Buda” o con los limones atacados y deformados por el “ácaro de las flores”. A nivel más serio, podemos decir que se trata de una variedad de naranjo amargo (Citrus aurantium L. var. corniculata Risso) conocida desde el siglo XVI-XVII como Aurantium hermafhroditum sive corniculatum, que en Bari (Italia) recibe el nombre popular de auraci masci e femminé, y que figura en la colección de cítricos del Jardín Botánico de la Universidad de Nápoles.

Fotos formación de los libros “Árbores e formacións senlleiras de Galicia” (2009) y de “Árboles monumentales en el patrimonio cultural de Galicia” (2003), editados por la Xunta de Galicia.



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4/16/2011

MIGUEL HERNÁNDEZ (Orihuela, 1910-1942)
Naranjo

Eres tú el árbol
de las manzanas
de metal pálido
del jardín de las Hespérides.
Eres tú el árbol
 un naranjo, delicioso aroma...
de los cien ojos:
vegetal argos,
parón real.
Eres tú el árbol
de la nieve caliente
y la arena glacial
cómo yela la nieve caliente,
y cómo quema la glacial arena.
Eres tú el árbol
oro y redondo: del Mediodía
el molde exacto
del Mediodía.
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7/16/2010

FEDERICO GARCÍA LORCA (Fuente Vaqueros, 1898-1936)
Canción del naranjo seco

Leñador.
Córtame la sombra.
Líbrame del suplicio
de verme sin toronjas.

¿Por qué nací entre espejos?
El día me da vueltas.
Y la noche me copia
en todas sus estrellas.

Quiero vivir sin verme.
Y hormigas y vilanos,
soñaré que son mis
hojas y mis pájaros.

Leñador.
Córtame la sombra.
Líbrame del suplicio
de verme sin toronjas.


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5/30/2010

ANTONIO MACHADO (Sevilla, 1875-1939)
A un naranjo y a un limonero

(Vistos en una tienda de plantas y flores)

    Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte!
Medrosas tiritan tus hojas menguadas.
Naranjo en la corte, ¡qué pena da verte
con tus naranjitas secas y arrugadas!.
    Pobre limonero de fruto amarillo
cual pomo pulido de pálida cera,
¡qué pena mirarte, mísero arbolillo
criado en mezquino tonel de madera!
    De los claros bosques de la Andalucía,
¿quién os trajo a esta castellana tierra
que barren los vientos de la adusta sierra,
hijos de los campos de la tierra mía?
    ¡Gloria de los huertos, árbol limonero,
que enciendes los frutos de pálido oro,
y alumbras del negro cipresal austero
las quietas plegarias erguidas en coro;
    y fresco naranjo del patio querido,
del campo risueño y el huerto soñado,
siempre en mi recuerdo maduro o florido
de frondas y aromas y frutos cargado!

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