11 septiembre 2026

MIGUEL ÁNGEL CRIADO, en "El País
Los bosques templados... 

... que desaparecieron en el pasado durante milenios se esfuman ahora con el mismo patrón, pero en décadas. Un nuevo método muestra cómo se inició una deforestación global hace 56 millones de años con muchas similitudes con la del presente

Hubo un tiempo en el que en Wyoming, en el interior de Estados Unidos, crecían las secuoyas. Esos gigantescos árboles desaparecieron tras un cambio climático global. En la imagen, secuoyas del bosque de Whakarewarewa en Nueva Zelanda. Daniel Garrido (Getty Images)
La concentración de CO₂ en el aire ha llegado a las 600 partes por millón (ppm). Al principio es el maná para las plantas: la mayor disponibilidad de dióxido de carbono (su oxígeno) dopa los árboles que crecen y crecen sin mesura. Pero aquella concentración de gases de efecto invernadero no deja de recalentar el planeta. La atmósfera pierde cada vez más agua y tiene que robar humedad a las hojas, tallos y troncos. La mortandad vegetal se multiplica y el bosque se va clareando. Esto hace que la radiación solar y el calor se cuelen en el sotobosque, retroalimentando el proceso. Las especies de clima templado se ven desplazadas por especies xerófilas (resistentes a la sequía) y termófilas (amantes del calor). Los nogales, olmos y abedules dejan paso a las palmeras y matorrales. Este proceso, que se dio en latitudes altas y medias de todo el planeta, sucedió hace 56 millones de años. Pero, según un nuevo trabajo publicado en Science, se parece demasiado a lo que está pasando con los bosques actuales.
     Los geólogos, paleobotánicos y otros estudiosos del pasado del planeta llaman a aquel proceso el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM). Alimentado por una creciente cantidad de CO₂ en la atmósfera, de origen probablemente volcánico, se produjo un calentamiento global con aumento de las temperaturas por encima de los 5°. Fue tal su impacto que marca el fin de un periodo geológico (el Paleoceno) y el inicio de otro (el Eoceno). Es uno de los ejemplos que usan los negacionistas del cambio climático actual que han leído para insistir en que el clima siempre cambia.
     Al igual que durante el PETM, recordarían los negacionistas, la cantidad de CO₂ en la atmósfera no deja de crecer; ya va por las 423 ppm. Como hace 56 millones de años, se multiplican las sequías, con la atmósfera más seca en siglos; infinidad de animales y plantas mueren, provocando cambios en el paisaje; y como entonces, los océanos se acidifican… Lo que no dicen es que el PETM fue un proceso de varios milenios, mientras que el actual se está produciendo en décadas. Pero, salvo por la velocidad y el origen, antropogénico este, volcánico aquel, son cambios climáticos que se parecen.
Paisaje actual de lo que en el pasado fue un bosque de olmos, abedules o nogales. En la imagen aparecen varios de los autores del estudio durante los trabajos de excavación.Marieke Dechesne, USGS
Descubrimos que, durante el PETM, los bosques de Wyoming [Estados Unidos] experimentaron una disminución promedio del 35 % en el índice de área foliar (IAF)”, cuenta en un correo la investigadora del Museo de Historia Natural del condado de Los Ángeles (Estados Unidos) y primera autora de la investigación, Regan Dunn. “Esto no significa que el bosque desapareciera, sino que perdió aproximadamente un tercio de la cubierta vegetal que impulsa muchos de sus procesos ecológicos”, aclara. “Llegó más luz solar al suelo del bosque, las temperaturas aumentaron, los suelos se secaron, se devolvió menos agua a la atmósfera a través de la transpiración y el bosque se volvió menos eficaz para regular el clima y almacenar carbono”, completa Dunn.
     El ocaso de un bosque que en el Paleoceno estaba dominado por juglandáceas, la familia de los nogales y pecanes, betuláceas (abedules) o cuprasáceas como los enebros no fue un fenómeno aislado en Wyoming, ni siquiera en lo que hoy es América del Norte. Se produjo en todo el planeta en latitudes medias y altas, las dominadas entonces, como ahora, por los bosques templados. De forma gradual, dieron paso a entornos más parecidos a los mediterráneos o de las regiones secas tropicales, como el cerrado amazónico. “En cierto modo, el paisaje del PETM en Wyoming, EE UU, se habría asemejado a una mezcla de la estructura de los matorrales españoles y la estructura y composición de especies de los bosques tropicales secos del Neotrópico”, explica Dunn.
     El registro fósil tradicional muestra el cambio de flora que hubo entre el final del Paleoceno y el inicio del Eoceno. Pero no capta bien lo que pasó entre ambos. Dunn y sus colegas han ideado un original método para hacerlo. “Reconstruimos el dosel de los árboles del pasado midiendo la forma de células microscópicas de la epidermis de las hojas”, explica Dunn. Estas células cambian de forma según la cantidad de luz solar que reciben durante su crecimiento. Las hojas que se desarrollan a la sombra tienen células más largas y alargadas que las que crecen a pleno sol. Y eso lo pudieron ver en las hojas fosilizadas, en sus fitolitos.
Las investigadoras compararon la estructura de la cutícula de hojas modernas con la de hojas fósiles para crear un modelo de cobertura vegetal. Imagen de la epidermis vegetal obtenida mediante microscopía de epifluorescencia.Dr. Regan Dunn
     Tras validar su idea analizando la hojarasca de una veintena de bosques y selvas actuales, pudieron estimar el IAF, la cantidad de hojas que había en aquellos bosques de Wyoming y cómo se fueron clareando durante el PETM. “Esto contrasta con los bosques húmedos de varios estratos de antes y después del PETM”, afirma la investigadora, que añade: “España también cuenta con algunos yacimientos notables que conservan información del periodo PETM, como Zumaia, que documenta cambios en las profundidades marinas en ese momento, y registros terrestres en la cuenca de Tremp-Graus”, conjunto de capas sedimentarias excavadas en el Pirineo.
     Según dice Dunn, “es factible que nuestro nuevo método se pueda aplicar para investigarlo en depósitos españoles”. De hecho, completa: “La siguiente extensión de nuestro trabajo consiste en obtener una visión global de cómo cambió la estructura de la vegetación a nivel mundial durante este importante evento climático”. El resultado final de aquel cambio climático fue un vuelco del paisaje de Wyoming y muchos otros lugares en la misma latitud. Las especies de bosque templado dejaron paso a leñosas termófilas como las burseráceas (como el palo santo), diversas especies de matorral, secuoyas y todo tipo de palmeras. Tal cambio provocó muchos otros, en un efecto en cascada, como la aparición de nuevas especies de animales mejor adaptados al nuevo entorno.
      “Comprender cómo cambió la estructura forestal durante el PETM es fundamental, ya que nos revela cómo el crecimiento, la biomasa y la productividad de las plantas se ven afectados por la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera”, dice la paleobotánica de la Universidad de Wyoming y coautora del estudio, Ellen Currano. “El exceso de CO₂ es perjudicial para los bosques, pues el calentamiento y la sequía que lo acompañan debilitan los árboles, provocando la muerte de muchos de ellos”, añade.
     Currano ve claras similitudes entre el pasado y el presente: “Nuestro trabajo demuestra que, durante el PETM, las copas de los árboles se volvieron más abiertas, con menos árboles grandes, y este cambio afectó al clima, el ciclo de nutrientes, la meteorización y, por supuesto, a los animales que habitaban los bosques”, y añade: “Estamos empezando a observar cambios similares en los bosques actuales, sobre todo en la Amazonia, y el registro fósil de plantas de Wyoming nos da una idea de hacia dónde podría dirigirse la Tierra”.
      Pero, como destaca Currano, la diferencia es el ritmo del cambio: “La cantidad de carbono liberado durante el PETM es similar a la cantidad de carbono contenida en nuestros yacimientos conocidos de combustibles fósiles. Sin embargo, la tasa de liberación es mucho más rápida hoy en día: estamos haciendo en aproximadamente 100 años lo que tomó entre 1.000 y 10.000 años”.

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08 septiembre 2026

La muerte del árbol que cambió la perspectiva del homo "sapiens"


VALLEY OF THE GIANTS
Eucaliptos rojos – The Red Tingle Trees
(Eucalyptus jacksonii
)

Al interesado en los árboles el nombre de "Valle de los Gigantes" le despierta la imaginación.
     Nos vamos al sur de Perth, Australia Occidental, tomando ruta Albany Hwy o el famoso
 Bibbulmun Track de 1000 km hasta Albany. A 400 km se encuentra el Walpole-Nornalup National Park (de 194 km²) lugar de gigantes eucaliptos que llaman tingles, un espacio que, aunque pequeño, contiene una especial biodiversidad.       

Serpiente Arco Iris del Bibbulmun Track

     El tingle rojo (Eucalyptus jacksonii) es la estrella de este parque, un árbol magnífico, famoso por su enorme base que se agiganta a medida que crece en altura, adaptando sus someras raíces al suelo granítico. Hay otras especies de tingles... el Rate's o el tingle amarillo (Eucalyptus brevistylis y Eucalypus guilfoylei), pero el tingle rojo les gana en tamaño. (El lector podrá aducir que son demasiados nombres pero hay que considerar que Australia contiene unos 700 tipos de eucaliptos).
      El primer parque nacional en este área se creó en 1924, región que ya destacó por el tingle de floración roja, utilizado ornamentalmente (Corymbia ficifolia, previamente Eucalyptus ficifolia) y por su alta densidad de orquídeas únicas. La información obtenida de Walpole Parks and Wildlife estima la extensión del bosque de tingle rojo original era de unos 30 km²,  ahora 
20 km² se conservan totalmente protegidos de la tala y administrado por el Departamento para preservar este hábitat único ya que la distribución de estos organismos es muy limitada. Desde la última glaciación (hace unos 6.500 años), las precipitaciones han disminuido y los tingles sólo consiguen persistir en las cimas de las colinas que reciben más de 1.200 mm de lluvia al año.
      Este bosque de tingle rojo, aunque pequeño, nunca se inspeccionó exhaustivamente debido a su aislamiento. A pesar de que la madera roja de tingle es de una calidad excepcional, similar a Jarrah, (Eucaliptus marginata), es difícil de trabajar. Su enorme tamaño, a menudo hueco y quemado en la base, dificultaba la tala de forma segura. El jarrah es más abundante y más fácil de manejar en los ingenios de explotación maredera.
      En la década de 1920 se descubrió un tingle (eucalipto) gigantesco al que los hongos, el fuego y el tiempo habían vaciado su interior. Se le llamó el Giant Tingle, se le calculaban unos 400 años, un volumen de entre 180 y 200 m³ y una circunfrencia a 1,3m de 19 m. Durante décadas fue una atracción turística. Los visitantes aparcaban el coche en su interior y se hacían fotografías. El resultado llegó a ser fatal para el árbol
pues colapsó en 1990, incapaz de mantener su gran estructura en un suelo mil veces compactado. Ese año lo habían visitado 140.000 personas y por fin se entendió que las visitas amenazan gravemente todo el entorno. La zona se cerró hasta 1996 cuando se crearon dos cortos circuitos, el "Tingle Shelter" y el "Ancient Empire Walk" donde se pueden visitar con comodidad otras joyas del lugar. Se construyó una pasarela metálica que es accesible en silla de ruedas, la "Tree Top Walk". Esta rampa metálica asciende ligeramente mientras va ganando gran altura respecto del suelo ya que va a favor de la pendiente. Tiene una longitud de 600m y llega a alcanzar los 40 m en vertical, que eleva al visitante a la altura de las copas de los árboles y permite ver cómo el viento zarandea con más fuerza la copa de los árboles más altos.

      El Tree Top Walk fue diseñado por With Architecture Studio y permite la contemplación al mismo tiempo que preserva y protege el área.

      La fase de construcción procuró minimizar el impacto en esta área ecológicamente sensible, y los diseñadores optaron por técnicas de construcción lentas pero poco invasivas. Los puentes de acero son tan livianos que se balancean suavemente al cruzarlos. Todo esto crea la sensación de estar suspendido en el aire, como si fueras parte del dosel del bosque. Los puentes colgantes permiten a los visitantes conocer de cerca los gigantescos árboles y ver el paisaje desde una perspectiva completamente nueva mientras se aprende sobre la biodiversidad de Australia. Tree Top Walk es un gran ejemplo de cómo la arquitectura paisajística puede utilizar el diseño para conciliar y equilibrar la necesidad del turismo con la necesidad de preservar y proteger la naturaleza, a la vez de que puede financiar ampliamente las necesidades de mantenimiento del parque. Su coste total fue de 1,8 millones de AU$, pero para 2007 ya había atraído a 2,2 millones de visitantes al parque. El diseño contempla ampliar tanto la pasarela como los dos edificios (baños y centro de visitantes), en caso de que así lo requieran demandas futuras.

 

 

 
Documentación:
https://www.withstudio.com.au/portfolio/valley-of-the-giants-tree-top-walk/
Landscope Magazine (Spring 1996), published by the Department of Conservation and Land Management
https://www.traveltips4trip.com/valley-of-the-giants-western-australia/#cost
https://www.treetopwalk.com.au/tree-top-walk-discover-more
Fotos propias y de la red
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05 septiembre 2026

Premio AEMO 2025

DIARI DE TARRAGONA
El olivo Milenario de Sant Jordi, elegido Mejor Olivo Monumental de España 2025

Con un perímetro de tronco de 770 centímetros medido a 130 cm del suelo, este ejemplar milenario es el mayor del municipio y uno de los más grandes del Territorio Sénia, un área situada entre la Comunidad Valenciana, Catalunya y Aragón

 

El imponente Olivo Milenario de Sant Jordi, ubicado en la partida Mas Na Cabanes, ha sido distinguido como el Mejor Olivo Monumental de España 2025 por la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO). Este reconocimiento destaca su valor histórico, paisajístico y agrícola, y lo sitúa entre los más emblemáticos del país.
     Con un perímetro de tronco de 770 centímetros medido a 130 cm del suelo, este ejemplar milenario es el mayor del municipio y uno de los más grandes del Territorio Sénia, un área situada entre la Comunidad Valenciana, Catalunya y Aragón que alberga la mayor concentración de olivos milenarios del mundo, con más de 7.000 ejemplares catalogados.
     Según una datación realizada por la Universidad Politécnica de Madrid, este olivo fue plantado en el año 744, durante el período de dominación musulmana en la península ibérica, lo que le otorga una edad de 1.281 años. Su antigüedad lo convierte en un testigo excepcional del paso de múltiples civilizaciones por la región.

     De la variedad Farga, conocida por su longevidad y su aceite de gran calidad, este árbol sigue en plena producción, llegando a rendir hasta 160 kilos de aceitunas algunos años. Su morfología espectacular, con un tronco escultórico y ramas sinuosas, ha sido uno de los aspectos más valorados por el jurado del premio.
     El reconocimiento también destaca la labor conjunta de la familia propietaria (Marí Sospedra) y del Ayuntamiento de Sant Jordi, que han convertido este olivo en un auténtico símbolo patrimonial del municipio. Desde hace dos décadas, tanto la Mancomunidad como la Asociación Territorio Sénia trabajan en la conservación y valorización de este patrimonio único, que ha sido incluso declarado Sistema Ingenioso del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) por la FAO.
     
     Este premio es el octavo galardón que recibe un olivo milenario del Territorio Sénia, uniéndose a una lista que incluye ejemplares emblemáticos en:
2006 al Olivo “La Farga del Arión” sito en el Museo del Arión, en Ulldecona (Tarragona)
2011 al Olivo “Mater” también sito en Ulldecona (Tarragona)
2014 al “Olivo de las parejas” que está en el Museo Pou del Mas, en La Jana (Castellón)
2016 al “Olivo de las 4 patas” que se halla en els Rajos, en Canet lo Roig (Castellón)
2018 al “Olivo de Sinfo”, situado en Traiguera (Castellón)
2021 al Olivo “Mil·lènia”, que se halla en Godall (Tarragona)
2024 al Olivo recuperado de Cervera del Maestre (Castellón)
 
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02 septiembre 2026

THÉOPHILE GAUTIER, (Francia, 1811-1872)
Lamento 
 

¿Conocéis la blanca tumba
donde flota con sonido lastimero
la sombra de un tejo?
Sobre el tejo, una pálida paloma,
triste y sola, en el crepúsculo,
canta su canto. 

Un aire enfermizo y tierno,
encantador y fatal al mismo tiempo,
que os hace daño,
y que por siempre quisierais oír,
un aire como los que a los cielos lanza
el ángel enamorado. 

Diríase que el alma despierta
bajo tierra llora al unísono
de la canción,
y de dolor por verse olvidada
muy dulcemente con un arrullo
se queja. 

En las alas de la música
se siente volver lentamente
un recuerdo;
una sombra de angelical forma
pasa en un rayo trémulo,
cual blanca vela. 

Los dondiegos, semicerrados,
sueltan su perfume dulce y débil
a vuestro alrededor,
y el fantasma de blandas posturas
murmura y a la vez os tiende los brazos:
¿volverás? 

¿Oh, nunca más hasta la tumba
iré, cuando la noche hace caer
su negro manto,
a escuchar a la pálida paloma
cantar sobre la rama del tejo
su lastimero canto!

Traducción: Mauro Armiño

Lamento

Connaissez-vous la blanche tombe
Où flotte avec un son plaintif
L'ombre d'un if ?
Sur l'if, une pâle colombe,
Triste et seule, au soleil couchant,
Chante son chant.

Un air maladivement tendre,
A la fois charmant et fatal,
Qui vous fait mal,
Et qu'on voudrait toujours entendre,
Un air, comme en soupire aux cieux
L'ange amoureux.

On dirait que l'âme éveillée
Pleure sous terre à l'unisson
De la chanson,
Et du malheur d'être oubliée
Se plaint dans un roucoulement
Bien doucement.

Sur les ailes de la musique
On sent lentement revenir
Un souvenir ;
Une ombre de forme angélique
Passe dans un rayon tremblant,
En voile blanc.

Les belles-de-nuit, demi-closes,
Jettent leur parfum faible et doux
Autour de vous,
Et le fantôme aux molles poses
Murmure en vous tendant les bras :
Tu reviendras ?

Oh ! jamais plus, près de la tombe
Je n'irai, quand descend le soir
Au manteau noir,
Ecouter la pâle colombe
Chanter sur la branche de l'if
Son chant plaintif !

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30 agosto 2026

Árbol del año 2025

El pino "Juan Molinera" de Albacete, ganador del premio "Árbol del Año" en España 2025

Un imponente pino de 19 metros de altura y unos 400 años de antigüedad se alzó con el título de “Árbol del Año en España 2025”. Este ejemplar, conocido como el Juan Molinera, se encuentra en la localidad albaceteña de Abengibre y logró imponerse en el certamen organizado por la ONG “Bosques Sin Fronteras”, respaldado por la Comisión Europea y del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
     El pino ganador se distingue no solo por su impresionante tamaño y su antigua edad, sino también por su enorme copa y su cercanía a la localidad. Además, está catalogado como “Árbol Singular” por el Instituto de Estudios Albacetenses de la Diputación Provincial, lo que resalta aún más su valor natural y cultural para la región.
     El pino Juan Molinera ha superado a otros dos contendientes destacados: una encina de Álava, segundo lugar, y otro pino en Moguer, Huelva, que se quedó con la tercera posición. Esta victoria es histórica, ya que es la primera vez que un árbol de Castilla-La Mancha recibe este reconocimiento desde que el certamen comenzara en 2007.
Especie: Pinus pinea
Altura: 19 metros
Perímetro del tronco: 3,8 metros de perímetro en la base
Ficha de la Biblioteca Digital de Albacete pág 71

 
     La cercanía a la localidad de Abengibre ha hecho que sea un emblema para el pueblo y te da la bienvenida cuando accedes desde el oeste. Para el concurso su candicatura fue apoyada por el Ayuntamiento de Abengibre y la Asociación sin ánimo de lucro para el fomento, la conservación y la defensa de la naturaleza Cerroalto. Por su tamaño y longevidad, el pino de Juan Molinera es uno de los mayores de su especie. Su imponente tronco y su copa majestuosa hacen que estar a su sombra sea una experiencia única. Con un poco de paciencia, bajo este pino podréis recolectar un buen puñado de piñones y saborearlos bajo su sombra. Este árbol es orgullo del pueblo, y uno de los árboles singulares de la provincia de Albacete.

     El Pino Juan Molinera logró 6.013 votos, la Encina de Artziniega (Álava) obtuvo 4.134 votos y el Pino Centenario del Parador de Mazagón (Huelva) obtuvo 2.348 votos.

LA ENCINA DE ARTZINIEGA
     La encina, segunda clasificada, está tan vinculada a la historia de Artziniega que figura en el escudo del municipio. En su entorno, junto a un antiguo pozo, se reunía la Junta de Ordunte, compuesta por los pueblos de Sojoguti, Retes de Tudela, Mendieta y Santa Coloma, para dirimir asuntos comunes como el aprovechamiento de los montes y pastos. Hasta los primeros años del siglo XX, bajo ella se remataban los impuestos para la entrada de ganado en el Ferial de la Encina, cada 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora. Cuenta la leyenda que una pastorcilla encontró una imagen de la Virgen escondida en esta encina; en otra versión de la leyenda, se dice que fue la propia Virgen la que apareció sobre la encina.

     Por su valor histórico y su excepcional porte, esta gran encina, una de las mayores de Euskadi. Fue declarada Árbol singular en 1995. Gracias a ello, goza de un régimen especial de protección. Se desconoce la edad exacta de la encina, pero sí se sabe que la devoción a la Virgen de la Encina se remonta, al menos, hasta el siglo XII. La Virgen de la Encina fue declarada por las Juntas Generales copatrona de Álava en 1812. Por tanto, además de su importancia natural y patrimonial, tiene un valor religioso y de representación institucional.

PINO CENTENARIO DEL PARADOR DE MAZAGÓN
     La tercera plaza la ocupó el Pino Centenario del Parador de Mazagón. Este pino centenario es una de las reliquias de las repoblaciones llevadas a cabo en toda la comarca de Doñana desde 1730. Su copa se ha desarrollado más en extensión (perímetro de 157 metros, 25 metros de radio y superficie de 1.953 m2) que en altura (12 metros). Tiene unas cualidades poco habituales en su especie, al ser su tronco muy bajo (aproximadamente 1 metro de altura hasta el fuste) y retorcido. Tiene unas gruesas ramas que se extienden en horizontal, dándole aspecto y porte rastrero.
     Es un pino muy singular tanto por su edad como por su porte y tamaño. Actualmente está declarado Monumento Natural por la Junta de Andalucía. Ha sido siempre un árbol protegido y querido por la gente del lugar. Debajo de sus ramas ha acogido desde juegos de la infancia hasta celebraciones de bodas y bautizos.

     El concurso quiere destacar la importancia de los árboles en el patrimonio natural y cultural de España y la importancia de la relación con los seres humanos. El concurso no busca al más bello sino a aquel que aglutine una historia junto a un profundo arraigo con la zona en la que se encuentra.

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27 agosto 2026

IGNACIO ABELLA, (Vitoria, 1960)
AL YANNAN, El jardinero


Sinopsis

En el jardín de Al Yânnan el sol sale todas las mañanas para darnos una nueva oportunidad. Esta es la historia de un Paraíso perdido que contiene el mapa para volver a encontrarlo o, mejor dicho, a realizarlo. Porque el jardín más diminuto es infinito y perenne si aprendemos a cultivarlo con la mirada del Jardinero. En estas páginas aprenderás el sortilegio por el que las plantas escuchan y asienten, y extienden su enorme poder de transformación mientras la tierra —sustento y planeta, en su más amplio sentido— palpita de puro contento. Comenzaremos siguiendo los pasos del jardinero y terminaremos cultivando la propia alma como la semilla más preciada de un universo que respira luz y misterio.

Almuzara - 9788418648311 
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24 agosto 2026

ÁLVARO LÓPEZ, en
Los árboles que mejor combaten el calor revelan cómo deberían diseñarse las ciudades del futuro

Un estudio de la Universidad de Granada sitúa al olivo, el fresno, el plátano de sombra, el níspero y el naranjo amargo entre las especies que más enfrían el entorno urbano, pero su principal conclusión está en conectar las zonas verdes para proteger a los barrios más expuestos a las olas de calor.

Hay una pregunta que cada verano cobra más importancia en ciudades como Granada: ¿cómo bajar la temperatura de unas calles que superan con facilidad los 40 grados? La respuesta pasa, en parte, por los árboles. Pero no por cualquiera ni de cualquier manera. Un equipo de investigación de la Universidad de Granada ha comprobado, tras dos años de mediciones en el parque Federico García Lorca, que cinco especies destacan por su capacidad para refrescar el entorno urbano. Se trata del olivo, el fresno, el plátano de sombra, el níspero y el naranjo amargo, capaces de reducir la temperatura bajo sus copas una media de dos grados y alcanzar descensos puntuales de hasta 3,5 grados respecto a zonas sin vegetación.
     Sin embargo, el hallazgo más relevante del proyecto BioCiTrees no es ese ranking de especies. La investigación apunta a que la forma en que las ciudades distribuyen sus zonas verdes puede resultar incluso más determinante que la cantidad de árboles que albergan. “No basta con plantar más árboles, sino que hay que conectar las áreas verdes de la ciudad para que estén lo más unidas posible”, explica la investigadora del Departamento de Ecología de la Universidad de Granada Nuria Pistón, una de las responsables del estudio.
 
Del mapa del calor al mapa de la desigualdad
     La investigación comenzó mucho antes de instalar sensores en los árboles. El equipo científico quería averiguar dónde coincidían las temperaturas más elevadas con la población que más dificultades tendría para soportar las olas de calor. Para ello cruzaron información climática con indicadores socioeconómicos como la renta, el envejecimiento de la población o la capacidad de adaptación frente a episodios de calor extremo. El resultado permitió localizar las zonas donde el riesgo climático y la vulnerabilidad social se superponen.
     Fue entonces cuando surgió una segunda pregunta: una vez identificados esos barrios, ¿qué tipo de vegetación resulta más eficaz para reducir la temperatura? Entre el verano de 2024 y comienzos de 2026, los investigadores instalaron sensores bajo la copa de 19 especies distintas presentes en el parque Federico García Lorca y los compararon con otros colocados en espacios abiertos sin vegetación.
     “Sabemos que los árboles enfrían, eso ya lo conocíamos. Lo que queríamos era cuantificar qué especies lo hacen mejor y cuántos grados son capaces de reducir”, argumenta Pistón. Los resultados preliminares sitúan al olivo, el fresno, el plátano de sombra, el níspero y el naranjo amargo como las especies que generan un microclima más fresco. Todas las especies estudiadas reducen la temperatura, gracias a la sombra y a la evapotranspiración, aunque estas cinco destacan sobre el resto.
     La investigadora, no obstante, lanza una advertencia para evitar interpretaciones simplistas. “No quiere decir que ahora llenemos la ciudad de olivos”, señala. La elección del arbolado debe incorporar otros criterios como las alergias, el comportamiento de las raíces, el mantenimiento o la adaptación al entorno urbano.
     La principal conclusión del proyecto tiene más que ver con el urbanismo que con la botánica. Según los investigadores, una ciudad obtiene mejores resultados frente al calor cuando sus parques y espacios verdes están conectados mediante calles arboladas o corredores vegetales que cuando concentra toda la vegetación en grandes parques aislados. “La planificación urbana tendría que ir por ahí”, sostiene Pistón.
 
Los barrios de siempre
     Ese planteamiento cobra especial importancia en ciudades mediterráneas como Granada, donde el efecto de isla de calor hace que barrios muy urbanizados acumulen temperaturas significativamente superiores a las de su entorno. Para la investigadora, el objetivo no debería limitarse a crear grandes zonas verdes en la periferia, sino conseguir que el verde penetre hasta el interior de la ciudad mediante una red continua de vegetación. “El cinturón verde es una iniciativa muy interesante, pero tendría que conectarse hacia dentro de la ciudad para que todo el mundo tenga la posibilidad de disfrutar de calles más frescas”, afirma.
      Una de las cuestiones que también plantea el estudio es cómo actuar en barrios consolidados, donde apenas existe espacio para plantar grandes árboles. Pistón cree que incluso esos entornos pueden mejorar su confort térmico mediante soluciones adaptadas al espacio disponible. “Donde no se puedan poner árboles grandes habrá que utilizar otras estrategias, como paredes verdes u otro tipo de vegetación que necesite menos espacio”, explica.
      Aunque reconoce que todavía queda mucho por investigar -los resultados corresponden a un parque y el siguiente paso será medir qué ocurre en calles asfaltadas o en otras ciudades-, la investigadora insiste en que existe una evidencia difícil de discutir. “Sabemos que al final lo que más refresca es la vegetación”. La conclusión llega en un momento en el que las ciudades buscan fórmulas para adaptarse a un escenario de temperaturas cada vez más extremas. Y el estudio de la Universidad de Granada apunta a que combatir el calor no depende únicamente de plantar más árboles, sino de decidir dónde y cómo hacerlo para que la sombra llegue también a quienes más la necesitan.

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21 agosto 2026

A.L.M. CANTERA, en "El País"
Por cada niña, un bosque, Piplantri, India

El pueblo de Piplantri, en el estado indio de Rajastán, celebra el nacimiento de cada mujer con la plantación de 111 árboles para asegurar su futuro y concienciar contra los feticidios

Pura y su marido Shubhum Singh plantan un árbol en honor al nacimiento de su hija Disha, en Piplantri (India), en junio de 2013. Prahlad Paliwal

Disha parecía loca de gusto. Su madre masajeaba su cuerpecito con un ungüento de aloe vera. Hábiles y atentos, sus dedos subían y bajaban, animados por una danza tan sinuosa como tenaz. Desde el vientre hasta los talones y la planta de los pies, y desde las nalgas hasta las aletas de la nariz. Pura celebraba con ese baño y la consiguiente puja –rito espiritual hindú– el año y poco de vida de su hija. El baile de caricias hacía brotar carcajadas de felicidad en el bebé, como crecen más de un centenar de árboles en su nombre en Piplantri.
     La árida localidad del estado indio de Rajastán no sólo honra la llegada al mundo de los varones con danzas, cantos y proclamas a las deidades hindúes. Sino que también las niñas son bienvenidas con un ritual más terrenal y menos efímero; la plantación de 111 árboles en su honor. “Cuidamos de los árboles como parte de nuestra familia. Porque son el fruto de la tierra y porque también nos darán el fruto para mantener a nuestras hijas", explica Pura, una de las mujeres de la aldea de 8.500 habitantes que se benefician del proyecto.
     Desde hace seis años, las madres de Piplantri pueden formar parte de la iniciativa Kiran Hadhi Yogana, de forma voluntaria. Al entrar en el proyecto, las familias se responsabilizan de la plantación y cuidado de 111 árboles por cada niña que nazca en su hogar. También de forma voluntaria, los padres se comprometen a aportar un depósito fijo de 21.000 rupias (271,5 euros) para el futuro de sus hijas. “El resto del pueblo contribuye con 10.000 rupias más para hacer un total de 31.000 (400 euros) para cada niña. Si las familias no pueden aportar la cantidad más alta, ésta correría a cargo de la comunidad”, explica el sarpancha –alcalde– de la localidad y creador del proyecto. Shyam Sundal Paliwal concibió la idea cuando asumió el cargo del departamento de saneamiento y medio ambiente de Piplantri, pero fue la muerte por deshidratación de su hija Kiran en 2007 lo que puso la simiente final. “Kiran Hadhi Yogana beneficia a todos. Más de 60 familias se han sumado al programa y hemos plantado 285.000 árboles en un espacio de 2.000 hectáreas”, apunta Shyam, quien asegura que ahora las familias están más predispuestas a aceptar el nacimiento de niñas por la ayuda económica que ello conlleva.
     La concepción de una niña en India supone un contratiempo debido a las imposiciones de una sociedad patriarcal y patrilineal. Los varones son el sustento de la economía doméstica mientras que las hijas son casadas previa dote, lo que implica un gasto añadido para su familia. Pese a que la ley india prohíbe esta costumbre desde 1961, el pago de sumas de dinero por parte de los padres de la novia a la familia del esposo, quien se hace cargo de la mujer, sigue siendo habitual en todos los estados indios. La permanencia de este atavismo conduce, indirectamente, a prácticas que son ya un silencio a gritos en el país asiático, los feticidios femeninos.
     No existen datos certeros acerca de este drama clandestino. Pero las cifras referentes a la proporción de hombres y mujeres en India, reflejados en el último censo de 2011, son reveladoras: 940 mujeres por cada 1.000 hombres. En el estado de Rajastán el fenómeno deja un ratio aun menor, 928 por cada 1.000. Mientras que en el caso de menores de 6 años, los números son contundentes: sólo hay 888 niñas por cada 1.000 niños –una relación muy baja si se compara con la proporción natural de sexos entre recién nacidos, establecida en valores de 103 a 107 varones por cada 100 hembras–. El Gobierno indio ha intentado poner freno al aborto selectivo de niñas mediante la actualización en 2003 de la Ley sobre las Técnicas de Diagnóstico Prenatal (1994), prohibiendo las sonografías y otros métodos de predicción del sexo del feto. Aunque lleva una década en vigor, sólo un pueblo de Rajastán ha interpuesto una denuncia por feticidio en base a la ley. Y únicamente en 13 de los 35 estados de India se han recogido casos judiciales por incumplimiento de la misma.
     El proyecto en Piplantri está dando sus frutos. Según el propio Shyam, la proporción de niñas y niños se ha invertido en los últimos seis años hasta llegar a los 48 niños y 52 niñas; con una natalidad anual de 50 a 62 niñas. Además de mejorar el entorno natural, la plantación de 111 árboles por cada niña nacida en Piplantri también previene los matrimonios infantiles, otra de las lacras sociales de India. “Mis padres me casaron cuando tenía 14 años. Pero mi hija tiene la oportunidad de esperar hasta que sea mayor de edad”, cuenta Lalitha, mientras acuna a Puja en sus brazos. Para formar parte del proyecto, Lalitha y su marido Gehari Lal Bhalai tuvieron que firmar una declaración jurada ante el panchayat –ayuntamiento– en la que se comprometían a cuidar de los árboles plantados así como a mantener el depósito concedido hasta que su hija cumpla 18 años, cuando lo podrán usar para su educación o para la dote matrimonial.
     El matrimonio infantil es un fenómeno global, por el que cada tres segundos una niña es obligada a casarse. Pero según el último informe de UNICEF sobre matrimonio infantil, de junio de 2014, India es el sexto país del mundo con mayor incidencia de matrimonios prematuros. El mismo informe confirma que el 58% de las mujeres indias de entre 20 y 49 se casaron antes de cumplir 18 años, y más de un cuarto de la población femenina contrajo matrimonio siendo menores de 15 años.
     El depósito de las familias sirve para diseñar un futuro mejor para las niñas. El valor natural de los árboles también augura más prosperidad para el pueblo de Piplantri. Según cálculos del propio Shyam, después de 18 años de vida –cuando las niñas alcanzan la mayoría de edad– cada árbol llega a valer 50.000 rupias, lo que supone un total de más de 5 millones de rupias (71.000 euros). “El proyecto también hace que el 80% de las mujeres sean el motor del desarrollo del campo, mientras sus maridos trabajan en las minas de mármol”, señala Jeetender Updhayay, responsable del distrito al que pertenece Piplantri. La explotación de las canteras de mármol es la principal fuente de ingresos de las familias de la zona, pero también la razón última de la deforestación de su entorno natural. En una región desértica como la de Rajastán, los desechos generados por la minería no hacen más que degradar un suelo ya yermo. Durante las lluvias del monzón, el agua no se filtraba a las capas freáticas sino que arrastraba la poca vegetación de la superficie. “Con la repoblación del entorno, hemos conseguido mantener el agua y las sales minerales necesarias en el suelo. Hace cinco años, teníamos que cavar 200 metros para encontrar agua, mientras que hoy se puede encontrar a 3,5 metros de profundidad”, concluye Jeetender.
     El Gobierno indio ha premiado la iniciativa por su conjugación de un entorno limpio junto al desarrollo de los derechos de las niñas, y expertos como el reconocido ambientalista de Rajastán, Harsh Vardhan, han descrito este movimiento en términos de eco-feminismo. Pero el proyecto no se ha quedado ahí, sino que ha evolucionado hasta el punto de servir de sustento para algunas mujeres de Piplantri organizadas en cooperativas de producción y venta de productos de aloe vera. Se empezó a sembrar aloe vera junto a los árboles plantados para evitar que las termitas acabasen con los árboles, y los más de 270.000 arbustos de aloe vera que florecen en la actualidad sirven para proteger el entorno y para generar beneficios económicos. “Esta idea ha revolucionado la forma de vida en el pueblo. Las familias no tienen problemas en tener hijas y el proyecto de aloe vera da trabajo a diez mujeres por 200 rupias diarias además de los dividendos de lo vendido mensualmente”, explica Kala Devi, encargada desde hace tres años de la cooperativa de las cremas, zumos y gel de baño creadas con aloe vera. El éxito de los productos con aloe vera ha hecho que la cooperativa piense ya en los posibles usos de la madera y el bambú para la fabricación artesanal de mobiliario casero, y así dar trabajo y generar ingresos para otras mujeres del pueblo.
     La revolución natural de Piplantri está relacionada con el ciclo vital, ya que también se plantan 11 árboles cada vez que alguien muere, para honrar la memoria del difunto. Y como se celebran los nacimientos y las defunciones, también las relaciones entre mortales se glorifican en conexión con la naturaleza. Muchos de los árboles del pueblo están adornados con diminutos cordeles de colores. En una alegoría a la fiesta hindú del Raksha Bandhan –en la que las chicas atan un hilo en la muñeca de los chicos como símbolo de hermandad–, las niñas de Piplantri también enhebran cuerdas en los troncos de los árboles como señal de respeto y protección. “Ahora las familias son conscientes de que los árboles y la naturaleza son una parte importante de la familia”, cuenta Shyam, orgulloso de estar repoblando su tierra con lo vital para asegurar el fruto del mañana. Junto con árboles para el medio ambiente.

18 agosto 2026

 DANIEL PACIÑA-LÓPEZ, 
Bambú, el acero vegetal para las construcciones del siglo XXI
Es más ligero que el acero, pero cinco veces más fuerte que el hormigón. El bambú podría considerarse un regalo de la naturaleza para la construcción de edificios por su bajo coste, sostenibilidad, abundancia y dureza. Su uso en el sector de la construcción en América Latina y el Caribe (ALC) ha ganado cada vez más adeptos en los últimos años debido a sus numerosas ventajas ambientales, económicas y sociales.
     El bambú, una planta de rápido crecimiento y renovable, ha demostrado ser una alternativa sostenible y viable a otros materiales convencionales en la construcción de edificios. En este artículo, y con motivo de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, te invitamos a conocer las razones por las que el bambú está ganando popularidad en ALC y por qué muchos lo consideran el material por excelencia para las construcciones del siglo XXI.

Beneficios del bambú como material de construcción de edificios
     El bambú se encuentra en casi todo el planeta y crece de forma natural en ALC. Ha sido utilizado durante siglos en nuestra región por comunidades indígenas para diversos fines, incluyendo la construcción de viviendas. Sin embargo, su potencial como material de construcción ha sido subestimado hasta hace poco tiempo. A medida que crece la conciencia sobre la importancia de adaptar nuestros edificios para mitigar los efectos causados por el cambio climático, así como reducir el impacto ambiental de la industria de la construcción, el bambú ha emergido como una opción prometedora para el futuro de la región.

1. Rapidez de crecimiento:
    Una de las principales ventajas del bambú es su rápido cultivo y crecimiento. Algunas especies de bambú pueden crecer hasta un metro por día, lo que lo convierte en una de las plantas de crecimiento más rápido en el mundo. Esto significa que el bambú es un recurso renovable y fácilmente disponible, lo que reduce la dependencia de materiales de construcción menos sostenibles y la deforestación de bosques naturales.

2. Resistencia y durabilidad:
     El bambú es también un material muy resistente y duradero. Aunque pueda parecer frágil debido a su apariencia, esta planta tiene una alta resistencia a la tracción, lo que lo hace adecuado para soportar cargas estructurales. En comparación con la madera, el bambú tiene una mayor resistencia a la flexión, por lo que es un material ideal para techos y vigas, especialmente en zonas con altos niveles sísmicos.

3. Bajo costo:
     Otra ventaja del bambú es su bajo costo en comparación con otros materiales de construcción. En muchas áreas rurales de ALC, el bambú crece de forma silvestre y puede ser recolectado de manera sostenible, lo que reduce los costos de adquisición. Además, la mano de obra requerida para trabajar con bambú también es menor en comparación con otros materiales, con el consiguiente ahorro en costos de construcción.

4. Beneficios sociales:
     El uso del bambú en la construcción tiene también beneficios sociales significativos. Muchas comunidades rurales de ALC dependen de la agricultura para su sustento. Al promover el cultivo y la utilización del bambú, se crea una nueva fuente de ingresos para estas comunidades, con lo que mejora su calidad de vida y se generan oportunidades de empleo locales.

¿Existen edificios construidos en este material en América Latina y Caribe (ALC)?
     El uso de bambú como material de construcción está muy extendido, sobre todo en Asia. Sin embargo, aunque su uso no está aún generalizado en ALC encontramos ejemplos de proyectos arquitectónicos innovadores en países como Colombia, Ecuador, Costa Rica y México. Por ejemplo, en Ecuador, este año se construirán 220 viviendas sociales utilizando estructuras de bambú, lo que favorecerá el acceso de las comunidades de bajos recursos a viviendas seguras y sostenibles. En Colombia, tal y como avanzamos en este artículo sobre la ciénaga de Mallorquín, Barranquilla está trabajando, con apoyo del BID, en la construcción de un ecoparque que incluirá pabellones hechos con bambú.

Retos y oportunidades
     A pesar de sus indudables ventajas, el uso del bambú en la construcción enfrenta aún algunos desafíos en la región. Uno de los ellos es la falta de estándares de calidad y certificación para el bambú como material estructural. Existen códigos de construcción que regulan el uso de materiales tradicionales, como el acero y el concreto. Por ello, sería importante establecer regulaciones y normas técnicas para garantizar la seguridad y durabilidad de las estructuras construidas con bambú. 
Casa construida con bambú y la Terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, con la cubierta de bambú
     Además, se requiere una mayor investigación y desarrollo de técnicas de preservación del bambú para aumentar su resistencia al fuego, insectos y hongos. Esto garantizará que las estructuras de bambú sean duraderas y puedan soportar las condiciones ambientales adversas a largo plazo.
     En conclusión, pese a los retos existentes, el bambú se postula a ser uno de los principales materiales neutro en carbono y localmente adaptado más valioso para la construcción de edificios en nuestra región (...)
 
Lo hemos leído aquí
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15 agosto 2026

Autoretrato, 1894

JOSÉ MARIA VALASCO GÓMEZ (MÉXICO, 1840-1912)

 Velasco no es tan conocido en el extranjero como Rivera y Kahlo”, explica el comisario Daniel Sobrino Ralston, quien, junto con el artista y comisario mexicano Dexter Dalwood, organizó la exposición de Londres 2025. Pero en México, su estatus público es análogo al de, por ejemplo, Constable o Turner en el Reino Unido. Y no era solo un pintor. Velasco fue un auténtico erudito que se involucró con el pensamiento contemporáneo en geología, botánica y zoología, y estos intensos estudios científicos de la topografía local también se reflejan en sus pinturas”. La pintura de paisajes era una forma de comprender otras naciones. ¿Cómo era un país? Velasco nació en un mundo febril en el que México había perdido recientemente las vastas tierras que controlaba en lo que hoy es el suroeste de Estados Unidos y se enfrentaba a incursiones del norte. Huérfano de niño, creció en la pobreza en la Ciudad de México, pero finalmente logró ingresar a la primera escuela de arte del país, donde recibió la influencia de un pintor y maestro italiano. «Si bien su obra temprana se inscribe en la tradición romántica europea», explica Ralston, «lo realmente impresionante es cómo esta cambia. Los prerrequisitos convencionales de la pintura de paisajes se abandonan rápidamente para dar paso a obras mucho más austeras y abstractas».

Fuente: https://www.theguardian.com/artanddesign/2025/mar/17/jose-maria-velasco-paintings-view-mexico-national-gallery-london 

Cardón - OaxacaCereus candelabrum, 1887

Valle de México

Estudio de árboles, 1907

Árbol de la Noche Triste, 1910

Árboles del pirú del Tepeyac, 1905

Popocatépetl e Iztaccihuatl

Información:
https://www.youtube.com/watch?v=uopQdvN7Zmw&t=4s
https://www.youtube.com/watch?v=TMS3nO224zc
https://librosoa.unam.mx/bitstream/handle/123456789/2520/f668d6479fd1e7700698a3a16c83f602.pdf?sequence=3&isAllowed=y

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12 agosto 2026

IGNACIO ABELLA MINA (Vitoria, 1960)
OLMOS, La cultura de un árbol venerable

Sinopsis

Desde tiempo inmemorial, en el centro de la plaza principal de cada pueblo o ciudad, habitaba un árbol gigantesco. A su amparo se celebraban fiestas y reuniones vecinales, convirtiéndose en el símbolo identitario de la gente y el territorio. Aunque casi todos han sucumbido a la urbanización salvaje y la grafiosis, variedades resistentes nos permiten restablecer la figura esencial del árbol central para devolverlo al centro de la vida social y cultural. Podemos rescatar para el futuro aquella auténtica ágora viva que representaban aquellas «Olmas» y la plazas «de La Olma»; para disfrutar los múltiples efectos benéficos que producen los viejos árboles sobre su entorno, generando un microclima saludable y propicio para el encuentro, el acuerdo y el bienestar. En Olmos. La cultura de un árbol venerable, el naturalista Ignacio Abella recoge la memoria de cientos de aquellos árboles tutelares por toda la península ibérica, indagando en sus múltiples dimensiones estética y poética, ecológica, paisajística, histórica, pero, sobre todo, identitaria.
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