EUGENIO MONESMA, (Huesca, 1952)
Las almendras
Vareo manual del árbol, recogida del fruto, técnicas de pelado y secado al sol.
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"Quién hubiera dicho que estos poemas de otros iban a ser míos, después de todo hay hombres que no fui y sin embargo quise ser, si no por una vida al menos por un rato..." Mario Benedetti. A los amantes de los árboles,... localización, poesía, cuentos/leyendas, etc.
EUGENIO MONESMA, (Huesca, 1952)
Vareo manual del árbol, recogida del fruto, técnicas de pelado y secado al sol.
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Las chirimoyas son las frutas del género Annona, originarias de zonas tropicales y de las cuales se cultivan industrialmente siete y un híbrido. Su valor nutritivo se debe al alto contenido de azúcares (hasta el 20 %) y el de proteínas (hasta el 2 %) superior al de muchas otras frutas, además de vitaminas del grupo B y minerales. Pese a su origen tropical, en España (se trajo entre los siglos XVI y XVII) se cultiva en las provincias de Málaga y Granada, donde tiene Denominación de Origen Protegida desde 2002. Incluso aquí, al norte de Galicia, he podido encontrar chirimoyos con fruta, lo cual es señal de su buena adaptación.
Pero pasadas estas notas de presentación lo que quiero mostrar es (casi con toda probabilidad) para todos una novedad. Se trata de la chirimoya naranja de Bahía (Annona spinescens) que fue citada por primera vez en 1841, cuando la otra chirimoya llevaba décadas en España. Se trata de un arbusto o pequeño árbol que raramente llega a los 6 metros de altura, de ramas espinosas y hojas elípticas, flores blancas y frutos de color naranja y con semillas negras. Natural de Brasil, Argentina, Brasil y Paraguay, donde está muy diseminada pero tiene escasos ejemplares (su situación está considerada como “vulnerable” en Brasil), con el agravante de que sus áreas naturales son también aquellas más demandadas y utilizadas por los humanos. Sólo en el último decenio ha empezado a cultivarse en jardines botánicos, donde es una recién llegada.
Deliciosas, letales, alucinógenas y medicinales, las frutas han llevado a naciones a la guerra, alimentado dictaduras y atraído a personas a nuevos mundos. Una expedición por el fascinante mundo de la fruta, Los Cazadores de Frutas es la cautivadora historia de algunos de los alimentos más deseados de la Tierra.
Con una prosa brillante, Adam Leith Gollner transporta a los lectores a un mundo al estilo de Willy Wonka, con mangos que saben a piña colada, moras árticas anaranjadas, frutas con sabor a mantequilla de cacahuete y la fruta milagrosa que transforma todo lo ácido en dulce, haciendo que los limones sepan a limonada. Poblado por un elenco de personajes tan variados y extravagantes como la propia fruta —contrabandistas, inventores, exploradores y sibaritas—, este extraordinario libro desvela el misterioso universo de la fruta, desde las selvas de Borneo hasta los preciados huertos de los cazadores de fruta de Florida y los supermercados estadounidenses.
Gollner examina las frutas que comemos y explica por qué las comemos (las razones científicas, económicas y estéticas). Este libro recorre el ciclo de vida de las frutas producidas en masa (cómo se crean, cultivan y comercializan) y explora el submundo de las frutas inaccesibles, ignoradas e incluso prohibidas en Occidente. Adam Leith Gollner, periodista intrépido y agudo observador de la naturaleza —tanto humana como botánica—, ha escrito un relato apasionante sobre la obsesión por la horticultura.
Idioma: Inglés-2008
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| Alberto Urías |
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| Colmenas de la empresa familiar Miel Origen. |
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| Colmenas de Abeja Burgalesa. |
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Sea quien fuere el plantador, el caso es que desde entonces no ha
parado de crecer de modo continuo y en la actualidad cubre un área de
entre 7.300 y 8.400 m2, equivalente a lo que ocuparía una plantación de
70 anacardos normales o dos campos de futbol. ¿A qué se debe esto?
Según los estudios científicos, el árbol presenta dos anomalías
genéticas debido a las cuales sus ramas no crecen en vertical, si no en
horizontal, por su propio peso acaban tocando suelo y enraizando
formando nuevos troncos. El tronco original, ya casi indistinguible en
este laberinto de troncos, poseía originalmente cinco ramas, de las
cuales cuatro sufrían esa alteración. ![]() |
| El investigador Pedro Álvarez, de la Universidad de Oviedo, junto a un castaño. |
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Rodal de castaños sometidos a podas periódicas. |
Este estudio se ha realizado en el marco del proyecto LIFE19 NAT/ES/000913 "Osos con Futuro", financiado por la Unión Europea y coordinado por la Fundación Oso Pardo. También ha recibido apoyo financiero adicional del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España.
Lo hemos leído aquí
Estudio de referencia:
Pedro Álvarez-Álvarez y otros autores (2025). Impact of climate change over distribution and potential range of chestnut in the Iberian Peninsula. Frontiers in Forest and Global Change, 8: 1561027. DOI: 10.3389/ffgc.2025.1561027
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"Sangrando en verde" nos cuenta la simbiosis entre Robles, Encinas y sus Micorrizas
Una cooperación vital para su supervivencia
Cuando
sembramos una bellota, ya sea de roble o de encina, si lo hacemos en
tierra vegetal comercial que carece de hongos micorrizas, la germinación
se produce sin problemas y el nuevo arbolito se desarrolla bien durante
el primer año gracias a las reservas nutricias de los cotiledones de la
bellota, pero en cuanto éstas se acaban, deja de crecer y languidece
poco a poco hasta morir de ¡inanición! Sin los nutrientes que el micelio
de la micorriza absorbe del sustrato y posteriormente transfiere a las raíces de la pequeña fagácea a través de pequeñas anastomosis micelio-raíz, el joven árbol no puede alimentarse y muere literalmente de hambre.

Joven
encina de tres años sembrada de bellota en una maceta con tierra
vegetal comercial, pero regada con agua de manantial de montaña cargada
de esporas de micorriza de las encinas que crecen alrededor de la
surgencia de la fuente, cuyas raíces están profusamente micorrizadas por
el micelio blanco del hongo.

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| Los trabajadores de una importante multinacional del arándano son transportados entre las distintas zonas de la explotación en un autobús de la empresa |
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| Carlos Núñez, investigando variedades en su laboratorio |
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| Los arándanos que miden más de 18 milímetros de diámetro se clasifican como "jumbo", un tamaño premium muy valorado por el mercado, especialmente en China. |
A pesar de las dificultades iniciales, el microclima costero de Perú ha demostrado ser ventajoso para obtener altos rendimientos de arándanos y producción durante todo el año. Las empresas nacionales y extranjeras (atraídas por los incentivos fiscales y una mano de obra barata) ganaron dinero rápidamente vendiendo la fruta a un precio superior durante la temporada baja en Chile y Estados Unidos.
Incluso teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas extremas del año pasado, Perú vendió en el extranjero arándanos frescos por un valor récord de 1600 millones de euros. En la actualidad, los arándanos son el segundo cultivo más importante del país, después de la uva, y han contribuido a multiplicar por 13 el total de las exportaciones agrícolas anuales desde 2000.
Sin embargo, las condiciones de vida de los recolectores de arándanos no han seguido el ritmo del éxito del sector. "Mientras las empresas siguen creciendo, a nosotros nos explotan con el salario mínimo [260 euros al mes]", afirma Julisa González, recolectora de Camposol, el mayor exportador de arándanos. Lo que gana diariamente apenas cubriría el coste de tres paquetes de arándanos en Nueva York.
Aunque unas pocas grandes empresas dominan la industria peruana del arándano, cada vez son más los agricultores medianos que se incorporan al negocio.
Entre ellos está Emilia Luján Pérez, una agricultora de 76 años que se dispone a plantar arbustos de arándanos en su parcela de 0,8 hectáreas en Virú, provincia costera de La Libertad. En ocho meses espera cosechar sus primeras toneladas de arándanos para satisfacer el creciente apetito mundial.
"Si necesito más tierra", bromea Pérez, señalando con su bastón las áridas montañas que hay detrás de su propiedad, “tomaré las colinas”.
Muchos pueblos de la comarca leonesa de El Bierzo han podido conservar hasta nuestros días un referente cultural de una actividad tradicional: el cultivo de las castañas. En el año 2002 pudimos recoger en imágenes el popular método de secado de estos frutos al humo y distintas formas de elaboración y conservación.
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| Aymak Djangaliev |