Las chirimoyas son las frutas del género Annona, originarias de zonas tropicales y de las cuales se cultivan industrialmente siete y un híbrido. Su valor nutritivo se debe al alto contenido de azúcares (hasta el 20 %) y el de proteínas (hasta el 2 %) superior al de muchas otras frutas, además de vitaminas del grupo B y minerales. Pese a su origen tropical en España (a donde se trajo entre los siglos XVI y XVII) se cultiva en las provincias de Málaga y Granada, donde tiene Denominación de Origen Protegida desde 2002. Incluso aquí, al norte de Galicia, he podido encontrar chirimoyos con fruta, lo cual es señal de su buena adaptación.
Pero pasadas estas notas de presentación lo que quiero mostrar es (casi con toda probabilidad) para todos una novedad. Se trata de la chirimoya naranja de Bahía (Annona spinescens) que fue citada por primera vez en 1841, cuando la otra chirimoya llevaba décadas en España. Se trata de un arbusto o pequeño árbol que raramente llega a los 6 metros de altura, de ramas espinosas y hojas elípticas, flores blancas y frutos de color naranja y con semillas negras. Natural de Brasil, Argentina, Brasil y Paraguay, donde está muy diseminada pero tiene escasos ejemplares (su situación está considerada como “vulnerable” en Brasil), con el agravante de que sus áreas naturales son también aquellas más demandadas y utilizadas por los humanos. Sólo en el último decenio ha empezado a cultivarse en jardines botánicos, donde es una recién llegada.
La chirimoya naranja es fruto de recolección por su llamativo color, como alimento y por su uso en la medicina tradicional de los pueblos americanos. El Centro Nacional de Conservación de la Flora de Brasil informa que ha demostrado actividad contra la leishmaniosis y se utiliza en la medicina popular para tratar las úlceras de estómago. En los últimos tiempos, pese a ser una fruta bastante rara, se está tratando de implantar su cultivo al ser los frutos muy sabrosos y de piel fina, que puede ser ingerida junto con la pulpa. Al parecer se trata de una planta rústica, fácil de cultivar, que fructifica a pleno sol y con moderada humedad, que comienza a producir a los 3 ó 4 años y se reproduce a partir de semillas. Naturalmente, los requisitos citados se cumplen en algunas zonas de su tierra de origen y otra cosa sería su adaptación en Europa. Si alguien se anima a probar, puede encontrar semillas a partir de 5 euros/unidad (aunque no sé de cuanto sería el pedido mínimo). Suerte a quién lo intente.
En las fotos: árboles en su zona de origen, cultivado, flores y frutos.




