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1/09/2025

El "gigante" de Biar

EL PLÁTANO DE BIAR, Alicante

 

1926
El plátano de Biar es un gran ejemplar de la especie Platanus orientalis, pues tiene una altura de
26,24 metros, un perímetro de 6 metros y más de 350 años de edad. Todo el entorno sucumbe bajo su hermoso porte, todo te lleva a él, a contemplarlo... Bajo sus ramas se crea esa atmósfera que te hace creer que todo está bien, que nada va a cambiar, aunque sabemos que todo cambia a cada instante.
     El 2 de octubre de 1580, el ayuntamiento acordó construir la "Encadufada" (acequia), para llevar el agua a la villa. Esta obra no llegó a ejecutarse hasta el 8 de julio de 1618, según consta en el libro del ayuntamiento, siendo la primera fuente la del abrevadero de Biar. Según se indica en el catálogo de elementos patrimoniales del Ayuntamiento de Biar, «todos los abrevaderos estaban dotados de árboles, aportando una buena sombra a las caballerías y ganados durante su abastecimiento. Por ello, se deduce que fuese plantado este árbol junto con otros, los cuales no han perdurado en el tiempo». Ahora le acompañan en el Paseo del Plátano otros plataneros mucho más jóvenes. La alcaldesa de Biar, Magdalena Martínez, dijo: “Biar cuenta en su término municipal con ejemplares de gran porte, de avanzada edad y de características singulares, pero ninguno que esté tan unido a población como el plátano. Ha visto jugar y conversar debajo de sus ramas a decenas de generaciones de biarenses, es un emblema para el municipio y un atractivo turístico”.

     La primera documentación que hace referencia al presente árbol, considerándolo como un elemento singular, data de 1824. Tiene un gran valor sentimental para la población de Biar. Hoy en día se encuentra enclavado en medio del casco urbano de la población, concretamente en el paseo del plátano (denominada así en su honor) de camino hacia el Santuario de la Virgen de Gracia. Se encuentra protegido por la ley 4/2006 del Patrimonio Arbóreo Monumental de la Comunidad Valenciana y ubicado dentro de un jardín urbano vallado.
    El año pasado fue presentado al concurso "Mejor árbol del año", quedando en segundo lugar de los nueve presentados. Es el plátano de mayor porte de la Comunitat Valenciana, comparable por su tamaño, diámetro del tronco y antigüedad, con los existentes en Aranjuez. 
 
 
Información:
http://gimenounpasseigpelsmontesdebiar.blogspot.com/2016/04/paseo-hasta-la-tosquera-por-el-camino.html
https://www.todoalicante.es/alicante-provincia/segundo-mejor-arbol-espana-biar-20230828195729-nt.html
https://www.valenciabonita.es/2022/11/10/platano-de-biar/
https://bosquessinfronteras.com/
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6/15/2023

El plátanero de Kalávrita

EL PLATANERO-IGLESIA DE PANAGIA PLATANIOTISSA, KALÁVRITA, GRECIA


En el pueblo de Plataniotissa, a 30 km al noroeste de Kalávrita, un hermoso lugar verde, se encuentra una de las peregrinaciones más sagradas y singulares de Grecia, Panagia Plataniotissa (la Santísima Virgen del Plátano) que está escondida dentro del hueco de un gran plátano.
     Es un fenómeno especial y natural que se creó cuando tres plátanos surgieron juntos uno cerca del otro y con el tiempo se unieron en uno. Estos tres plátanos son considerados por los fieles como una imagen de la Santísima Trinidad, mientras que los cuatro plátanos que los rodean simbolizan los cuatro Evangelios.
     Es una iglesia muy pequeña dedicada al Nacimiento de Panagia -la Virgen-. El árbol tiene una base de unos 16 metros y una altura de 25 metros. Se desconoce la fecha de fundación de la iglesia, pero la tradición la conecta con el Monasterio de Megalou Spilaiou (Gran Cueva) y el icono de Panagia Megalospilaiotissa.
     En el interior de la iglesia, se encuentra la representación del icono de la Virgen sosteniendo al niño Jesús. El ícono es idéntico pero en espejo al del Monasterio de Megalou Spilaiou.
     La leyenda dice que dos monjes, Simeón y Teodoro, habían encontrado el icono sagrado y decidieron esconder el icono de Mega Speliotissa en el hueco del platanero para protegerlo. Al día siguiente, cuando los monjes se despertaron, vieron que en el lugar donde habían dejado el icono ahora había una huella de la imagen en la superficie dura del plátano, una imagen idéntica bañada de luz. Este notable fenómeno se conserva hasta el día de hoy. Fue entonces cuando el hueco del árbol se convirtió en capilla.
     La iglesia mide alrededor de 8 metros de largo y unos 3 metros de ancho y puede albergar una capacidad de alrededor de 20 personas. Una pequeña entrada se abre en su lado noroeste y hay una ventana enfrente.

     En el interior hay una pequeña pantalla con dos columnas que crean la Puerta Santa, mientras que a una altura de aproximadamente 3 metros del suelo hay un icono de Panagia. Se cuenta que se han producido m
uchos milagros por la gracia de Panagia, y que ha ayudado a aquellos con necesidades físicas, mentales y espirituales.
 En Kalávrita, durante la ocupación nazi, en diciembre de 1943, se produjo un hecho trágico, la matanza de Kalávrita, mas de 700 personas fueron asesinadas.

Lo hemos leído aquí
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6/06/2023

Monte Pelión, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
En el Monte Pelión

      El monte Pelión forma una península en la costa de Grecia donde, según la mitología griega, vivieron los centauros y de donde salió la madera para construir el “Argos”, el barco con el que los argonautas salieron a la búsqueda del vellocino de oro. En la falda de este monte, a 450 metros de altura, está el pueblo de Tsagarada. Su nombre significa "bonita vista" en eslavo, y efectivamente, tiene una vista excepcional sobre el mar Egeo. 
     En Tsagarada, en la plaza de Agia Paraskevi, crece este plátano oriental que mide 14 metros de perímetro y del que se dice que tiene mil años.


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4/25/2022

Un plátano de sombra, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
El plátano oriental de Dzhigurovo, Bulgaria

Dzhigurovo es una pequeña aldea de un pequeño ayuntamiento de la provincia de Blagoevgrad, en Bulgaria. La aldea, tenía hace años unos 700 habitantes, de diversas etnias. La provincia, que tiene frontera con Grecia y Macedonia del Norte (antigua Yugoeslavia), pertenece a Bulgaria desde las Guerras Balcánicas de 1912-13, tras cinco siglos de dominio otomano. En definitiva, es un lugar perdido en alguna parte de Europa, cuyo único interés radica en un ejemplar de plátano oriental que allí crece. Este ejemplar, que se supone plantado en los siglos XII o XIII, tiene un perímetro (siendo esta una medida muy relativa) de 12,80 metros. En realidad lo que se ha medido es lo que queda del árbol que parece una mano apoyando los dedos en el suelo y, además de su edad, la curiosidad de este árbol radica en su antiguo uso. La foto en blanco y negro es de 1925, cuando en el interior del plátano había instalado un horno de leña. El horno fue suprimido en 1934, supuestamente cuando “se dieron cuenta de que perjudicaba al árbol”, aunque para ello tuviesen que pasar nueve años. Menos mal que aún podemos verlo en pie. (Fotos procedentes de Monumentaltrees.com)


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12/17/2020

La Lloca de Canals - Venerar, adorar, honrar, admirar, respetar, reverenciar, considerar, amar, idolatrar, ensalzar...

VICENT ANDRÉS ESTELLÉS (Valencia, 1924-1993)
La Lloca de Canals, Com. Valenciana

Vicent Andrés Estellés
En el año 2014 se cumplieron cien años desde que se plantó este magnífico platanero. En el acto conmorativo del centenario el dibujante valenciano Paco Roca al entregar al municipio un cartel dijo: “no se puede disociar la imagen de este árbol de lo que significa para los vecinos de Canals; por eso, quise conocer bien su historia, con el objetivo de plasmar sobre el papel todo el acervo cultural que lleva ligada la Lloca”.
      A su vez el botánico Bernabé Moya, que pronunció una charla centrada en la historia del Día del Árbol y en la figura de Rafael Janini, indicó que “la relevancia de la Lloca de Canals tiene un doble valor: botánico, por todas las características que la hacen diferente a otros ejemplares; y social, por la importancia que ha adquirido durante este siglo de vida que acaba de cumplir en las costumbres de los vecinos y vecinas de Canals”.
      ‘La Lloca’, este es el nombre que las gentes de Canals le dan a su plátano de sombra, cuyo nombre responde -para los no conocedores del idioma- a las gallinas cluecas. Fue plantado por los vecinos el Día del Árbol de 1914. Ha alcanzado una altura de 25m y un perímetro, a 1,30 de altura, de 4,6m. Ahora es punto de encuentro, su majestuosa copa proyecta sobre niños y ancianos su sombra, su compañía, su serenidad. Como clueca se muestra generosa y apenas necesita cuidados, si acaso alguna ligera poda cada decenio. Cerca de la pedanía de Aiacor, en el río Sants de la Pedra, se ha plantado otro platanero que esperamos se haga tan grande como la Lloca.
     El poeta valenciano Vicent Andrés Estellés (1924-1993) hace un tiempo le dedicó este poema:

La lloca

Molta és l’anomenada de la Lloca,
car davall de les branques d’aquest arbre,
com si fos un temple, ple de marbre,
la gent s’ho congrega amb fe no poca.

I delibera allí, a la seua soca,
com si fos el Mur de les lamentacions,
diu els precs i fa les confessions,
i després, amb amor, l’arbre toca.

Car allí es pot forjar qualsevol cosa,
una boda o una revolució.
S’hi pot trobar el crèdit o l’esposa,

s’hi pot fer tertúlia, declaració
i es pot sortir alegre i sense nosa.
Vet aquí de la Lloca el gran ressó.
Cartel de Paco Roca para el centenario de La Lloca

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5/09/2018

LOS PLATANEROS DEL CANAL DU MIDI, Francia, información de Abel García

      El Canal Du Midi es una obra excepcional de la ingeniería (1666-1681), inscrito desde 1996 en el Patrimonio Mundial de la UNESCO. Cada año son más de 50.000 personas las que visitan este lugar para pasear sobre los caminos de sirga, navegar sobre sus aguas mansas o disfrutar de la sombra de los árboles centenarios. Uniendo el Mediterráneo y el Océano Atlántico, el Canal du Midi tiene 240 km, desde Toulouse hasta Béziers, decorado de plátanos, álamos, cedros y otras especies.
     Los 42.000 plátanos que dan sombra al Canal du Midi están en peligro. En 2006 se detectó la presencia de un hongo en sus raíces que los está matando, rápida e inexorablemente. Una buena parte de los árboles plantados en las riberas del canal ya están infectados, y para salvar los que se pueda se ha optado por una “solución” drástica: una tala masiva.
     El hongo Ceratocystis platani es un parásito muy agresivo y contagioso que se expande a través de las raíces de los árboles en un radio de hasta 50 metros. Por ese motivo, no sólo los plátanos infectados deberán ser talados, sino también todos aquellos que se encuentren en este rango de influencia, como medida preventiva para intentar acabar con el hongo invasor. Los árboles talados serán sustituidos por otra especie de plátano procedente de los Estados Unidos, de donde procede el hongo, y que son inmunes a él.
    
Una tragedia en todos los términos: ecológico, por la desaparición de un paisaje catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad; social, por el apego y orgullo que despierta esta obra en los ciudadanos franceses y económica, por el coste de todo el proceso (previsto en 200 millones de euros) y las desastrosas implicaciones para el turismo.

      Desde su finalización en 1681, y especialmente desde que los plátanos fueran plantados a finales del siglo XIX, el Canal du Midi es uno de los más famosos símbolos de la campiña del sur de Francia. Ahora, el objetivo es salvar lo que se pueda y recuperar lo que se pierda. Pero la sombra de los árboles del canal ya no volverá a ser igual.



Canal du Midi 460x345 Los árboles del Canal du Midi se mueren
Fotos de la red 
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4/21/2018

El árbol de Hipócrates - Isla de Kos

EL ÁRBOL DE HIPÓCRATES

Isla de Cos en el mar Egeo
Isla de Kos en el mar Egeo
     Este plátano de sombra está situado en la isla griega de Kos. Según la tradición es descendiente directo del árbol bajo el cual Hipócrates (considerado el padre de la medicina) enseñaba a sus alumnos el arte de la medicina hace 2.400 años. Siglos después de aquello, se dice que el apóstol Pablo de Tarso también reunía a sus discípulos a su sombra. El árbol que podemos encontrar hoy en Kos es un gran plátano oriental -Platanus orientalis-, con un diámetro de copa de unos 12 metros, su tronco está vacío y se le calcula una edad de 500 años. Se dice que es el plátano de sombra más grande de Europa.

Las hojas de plátano han cubierto y han conservado lejanos sueños, hitos de la cultura occidental, como el plátano más conocido de la historia. Un árbol en cuya sombra, el padre de la medicina moderna, Hipócrates (460-377 a.C.), enseñaba a sus discípulos. Este investigador fue quien dio base científica a la medicina, la separó de las prácticas religiosas, y dio importancia a la observación y al diagnóstico. Bajo este árbol, redactó el juramento ético. Un juramento al que debían someterse todos los que quisieran ejercer la medicina y es la base del código deontológico de la medicina actual.

Miguel Herrero Uceda. El alma de los árboles
    
Asclepio
     El Árbol de Hipócrates se encuentra en Platía Platanou (Plaza del Plátano), frente al Castillo de los Caballeros y al lado de la Mezquita de Gazi Hassan (construida en 1776) en el centro de la ciudad de Kos, capital de la isla homónima. Esta pequeña ciudad es también sede del Instituto Internacional Hipocrático y el Museo Hipocrático, dedicado a él. Cerca del Instituto se encuentran las ruinas del Asclepeion, un edificio consagrado al dios de la medicina Asclepio.
     Estimar la edad del árbol actual es difícil porque tiene su interior hueco. Alrededor del plátano, en tiempos, había unas columnas que ayudaban a soportar el peso de sus gruesas ramas, pero los terremotos acabaron con esta sujeción, que en la actualidad lo suple una estructura metálica. Por su historia, este árbol es venerado y es motivo de peregrinación, en especial, de  los amantes de la ciencia médica.


     Un descendiente del árbol de Hipócrates fue entregado y plantado el invierno de 2017 en los terrenos del Royal United Hospitals Bath NHS Foundation Trust por el médico retirado Peter Bennett, que trabajó en la RUH de 1976 a 2004 y que vive en la ciudad. Bennett dijo: "Pensé que sería interesante intentar hacer crecer un descendiente del árbol de Hipócrates. Me dieron unas semillas del platanero -un descendiente del actual árbol de Kos- en el jardín del Royal College of Physicians en Regents Park y logré hacerlo crecer hasta este tamaño. Espero que sea un elemento atractivo, un motivo de conversación en el hospital durante los próximos años y, tal vez, producir más semillas y más árboles de Hipócrates". 
El joven plátano tiene un largo camino por recorrer hasta alcanzar los años de su antepasado de Kos.
 
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2/24/2014

PONTE DE LIMA - (Viana do Castelo)
PORTUGAL

Uno de los paseos de plataneros más bellos está sufriendo una agresión por parte de la autoridad... en 
Árvores de Portugal  podéis seguir la denuncia




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9/07/2012

EL PEQUEÑO PLÁTANO
Cuento de China

     El señor Wang era muy viejo. Sin embargo, se pasaba día trabajando, porque era muy pobre. Con enorme esfuerzo plantó plátanos a lo largo de la orilla del río. Los árboles crecieron pronto, pero una riada se los llevó a todos. El viejo Wang lloró su mala suerte.
     —Eso es lo que te pasa por ponerte a cultivar a orillas de un río —se burlaron de él sus amigos—. ¿A quién se le ocurre hacer una cosa así? Ahora tendrás que esperar hasta la próxima cosecha.
     Sin embargo, a las tres semanas retoñó uno de sus plataneros. El viejo Wang lo mimó cuanto pudo. Dormía a su lado y espantaba a cuantas moscas querían posarse en él. De esta forma, el platanero creció frondoso.
     «¡Ojala dé mucho fruto! —se decía, esperanzado—. Si no, tendré que ponerme a mendigar.»
     Pero el árbol sólo dio un plátano. Eso sí: Era tan gordo que ni un hombre podría abarcarlo con sus brazos. Un día, cuando ya estaba maduro, llegó volando un pavo real. Era hermosísimo y se posó al lado del plátano. Lo picó tres veces y se abrió como si fuera una flor.

     —¡Cielo santo! —exclamó el viejo—. ¿Estoy soñando o es verdad lo que veo?
     Del plátano salió un niño. Su piel era muy blanca y vestía de amarillo. Al ver al viejo Wang, le abrazó con ternura y dijo:
     —¡Papá, papá! ¡Tenía tantas ganas de salir a verte!
     Después, fijándose en su chepa, le preguntó llorando:
     —¿Qué es lo que tienes en la espalda? ¿Por qué no caminas recto como todo el mundo?
     El viejo Wang se echó a reír y contestó:
     —Mi pequeño plátano, a los hombres el trabajo se nos acumula en la espalda. Arrancamos frutos a la tierra, pero cada uno de ellos nos roba un poco de nuestros cuerpos.
     —No me gusta verte así —replicó el pequeño plátano—. Yo trabajaré para ti y tu espalda volverá a ser recta.
     Sin embargo, el tiempo pasó y la chepa del viejo Wang no se enderezó.
     «Tiene que haber algún remedio —se dijo el pequeño plátano—. Saldré a buscar una medicina para su mal y no regresaré hasta que no la haya encontrado.»
     Así llegó a un bosque impenetrable. En su centro había un lago hermosísimo. En él se estaba lavando la cabeza un hada muy bella.
     —¿Qué es lo que quieres? —preguntó, al verle—. Si tus intenciones no hubieran sido buenas, jamás hubieras podido entrar en este bosque.
     —Mi padre tiene una chepa horrible de tanto trabajar y quiero curarle —respondió el pequeño plátano.
     —Vete al oriente. Allí hay una cueva que guarda un pequeño jarrito de leche. Dáselo a beber a tu padre, porque puede curar todas las enfermedades.
     Así lo hizo el pequeño plátano: llegó al oriente y encontró la cueva con el jarrito de leche. Pero, al regresar a la aldea, se encontró con un pastor tumbado en el suelo. Estaba llorando y se retorcía como una culebra.
     —¿Qué te pasa? —le preguntó el pequeño plátano—. ¿Por qué lloras de esa forma?
     —Estaba cuidando las vacas —respondió el pastor—, cuando dos de ellas empezaron a pelearse. Se engancharon por los cuernos y, al ir a separarlas, una de ellas me atacó y me partió una pierna.
     —No te preocupes —dijo, conmovido, el pequeño plátano—. Toma esta leche y te pondrás bien.
     En efecto, el pastor la bebió; y se marchó saltando como un arroyo. El pequeño plátano tuvo que regresar al bosque del hada. Estaba sentada sobre una piedra secándose los cabellos.
     —¿Ya está bien tu padre? —preguntó, al verle—. Una chepa es algo que afea mucho.
     —No —respondió el pequeño plátano—. Me encontré con un pastor que tenía la pierna rota y le di a él la leche.
     —No importa —volvió a decir el hada—. En una roca de ágata de las montañas del occidente hay una seta roja. Dásela a comer a tu padre. También ella tiene el poder de curar todas las enfermedades.
     El pequeño plátano fue a las montañas del occidente y, en efecto, encontró una seta roja sobre una roca de ágata. Sin embargo, al regresar junto a su padre, se topó con un leñador. Tenía las costillas rotas y lloraba como si fuera un niño.
     —¿Qué te ocurre? —preguntó el pequeño plátano—. ¿No eres ya muy mayor para llorar de esa forma?
     —Sí, pero es que no puedo remediarlo —respondió el leñador—. Mientras cortaba leña, me cayó un árbol encima y apenas si puedo respirar.
     —No importa —dijo el pequeño plátano—. Toma esta seta y trágatela entera.
     El leñador se sintió tan bien que en seguida tomó el hacha y reanudó su trabajo. De nuevo volvió el pequeño plátano al bosque del hada. Esta vez estaba adornándose los cabellos con flores.
     —Ya sé lo que te ha sucedido —dijo, al verle—. Te has encontrado con alguien enfermo y le has dado la seta roja.
     —Así es —contestó el pequeño plátano—. Un leñador se partió todas las costillas y me dio lástima. Ahora mi padre no podrá enderezar su chepa.
     —No te preocupes —le consoló el hada—. Aún hay esperanza. En los mares australes hay una ostra que encierra una gran perla. Házsela tragar a tu padre, porque también ella, como el jarrito de leche y la seta roja, puede devolver la salud a cualquier enfermo.
     El pequeño plátano viajó hasta los mares australes y, tras no pocas dificultades, se hizo con la perla. Pero, cerca ya de su aldea,...halló a una mujer tumbada en el suelo y a un niño llorando a su lado.
     —Es mi madre —dijo el niño—. Se ha quemado todo el cuerpo. Estaba cocinando, cuando de pronto se le cayó encima un pote de agua hirviendo.
     —No llores más —dijo el pequeño plátano—. Con esto se curará.
     Y, en efecto, al tragar la perla recobró el conocimiento y desaparecieron todas sus quemaduras. Entonces la mujer metió la mano en una bolsa que llevaba y sacó un hermoso pavo real.
     —Acéptalo como prueba de mi agradecimiento —le suplicó la mujer y se marchó camino adelante.
      El pequeño plátano fue otra vez en busca del hada, pero no pudo encontrarla. Llorando, se dirigió a la casa de su padre.
     —No estés triste —le consoló el viejo Wang—. Una chepa no es tan horrorosa como piensas. Lo que hace repulsivos a los hombres es la maldad.
     —Sí —respondió el pequeño plátano—, pero tres veces tuve en mis manos el remedio y otras tantas lo regalé. Lo único que he conseguido, a la postre, ha sido este pavo real.
     —¿Y no estás contento? —volvió a decir el viejo Wang—. Los pavos reales son hermosos animales. Especialmente cuando abren su cola.
     Como si hubiera entendido sus palabras, el pavo extendió la cola. Era hermosísima. El pequeño plátano descubrió en ella la sonrisa del hada.
     —Has sido un buen muchacho —dijo sin dejar de sonreír—. Tienes un corazón tan tierno que, en verdad, mereces que tu padre sea curado.
     Entonces el pavo real comenzó a picar la chepa del viejo Wang. Su dolor era tan fuerte que se revolcó por el suelo, como los caballos. Sin embargo, al cabo de nueve segundos su chepa había desaparecido.
     — ¡Es asombroso! —repetía el viejo Wang—. Esto se lo debo a tu cariño.
     El pequeño plátano dio las gracias al hada, tocando tres veces el suelo con la frente. El pavo real se remontó entonces por encima de las nubes y desapareció para siempre.
---Fin---