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9/11/2021

Takahashi en Kōchi, el cronista de Japón (042)

TAKAHASHI HIROSHI (Yamagata, 1960)
El Gran Sugi de la prefectura de Kōchi-Japón

Especie: Sugi (Cryptomeria japonica, familia de las cuprasáceas, subfamilia Taxodiaceae, género Cryptomeria)
Dirección: Santuario sintoísta de Yasaka Jinja, Sugi, Ōtoyo-chō, Nagaoka-gun, Kōchi-ken 789-0311
Perímetro del tronco: 15, 6 m.     Altura: 57 m.      Edad: 3.000 años
Declarado Monumento Natural Nacional Especial
Tamaño ★★★★★        Vigor ★★★         Porte ★★★★        Calidad del ramaje ★★         Majestuosidad ★★★★★

Al hablar del sugi japonés (mal llamado cedro) más grande del país, el ejemplar que más rápidamente acude a la mente  de muchos es, probablemente, el Jōmon Sugi de Yakushima. Lo que no está tan claro es qué árbol ocupaba ese puesto antes del descubrimiento de aquel, en 1966. Si consultamos los viejos documentos, encontraremos el Gran Cedro de Sugi. Al verlo, es fácil entender por qué antiguamente se le consideró el mayor sugi del país. Como árbol exento, es uno de los dos sugis que han obtenido la calificación de Monumento Natural Nacional Especial y no cabe duda que ha disfrutado de una gran fama desde tiempos muy antiguos.
     El lugar donde se alza el Gran Sugi fue en otros tiempos una aldea llamada, precisamente, Ōsugi (en japonés, Gran Sugi). En 1955, debido a una fusión de municipios, Ōsugi pasó a llamarse Ōtoyo, pero el topónimo Ōsugi no desapareció del todo, pues sigue existiendo como nombre de una de las estaciones de la línea de ferrocarril Dosan, que recorre la comarca. La subsistencia del topónimo es buena prueba de que este árbol gigante ha sido algo muy especial y un orgullo para los lugareños. El árbol consta de dos cepas, una al Norte y otra al Sur, de las cuales esta última ha alcanzado un mayor tamaño. Este Gran Sugi del Sur presenta tres grandes raíces tabulares (en forma de tabla) y parece haber engullido en su crecimiento a otro cedro que se alzaba a su lado. El dato más destacable de este árbol es su altura, pues en los registros de la era Shōwa (1926-1989) de la gubernamental Agencia de Cultura se fija en 68 metros. Al parecer, se lo venía considerando el árbol de cualquier especie más alto de Japón.
     Una vez conocida la altura registrada, es difícil resistirse a hacer una medición in situ. En 2001, utilizando un hipsómetro Weise, obtuve 57 metros. Posteriormente, en 2016, utilizando un medidor de distancias de láser, el resultado fue 52 metros. Desgraciadamente, ninguna de estas mediciones se acercan a la 68 metros, pero lo más probable es que el árbol haya perdido parte de su altura debido a los sucesivos tifones que lo han afectado, lo cual puede deducirse del aspecto blanco y muerto que presenta la parte superior de su copa. En cualquier caso, uno se emociona pensando cómo se las ha arreglado este ejemplar para acercarse tanto a los 70 metros, que se consideran el límite de altura para su especie, precisamente en Kōchi, que se considera en Japón un portal de entrada para los tifones.

Árbol nº 042 -----

3/11/2021

Takahashi en Kioto, el cronista de Japón (023)

 TAKAHASHI HIROSHI (Yamagata, 1960)
Grupos de fukujō daisugi de Shimokuroda (prefectura de Kioto), Japón

Especie: Sugi (Cryptomeria japonica, familia Cuprasáceas, género Cryptomeria).
Dirección: Katanami-chō, Keihoku, Ukyō-ku, Kyōto-shi, Kyōto-fu 601-0401, Japón
Perímetro del tronco: 15,2 m.     Altura: 30 m.     Edad: 800 años.
Tamaño:★★★★★   Vigor:★★★   Porte:★★★★★   Calidad del ramaje:★★   Majestuosidad:★★★★★


La zona arbolada en que se forman los manantiales del río Katanamigawa es un área de extracción de madera que viene siendo preservada desde el periodo Heian (794-1185) y que durante siglos surtió de material de construcción la antigua capital de Japón, Kioto, y el antiguo palacio imperial allí situado. Son extensos bosques de sugis japoneses -que no cedros- con todo el peculiar encanto que aporta esta especie. Sin embargo, los sugis que crecen en esta región no son los típicos árboles de tronco simple y recto que vemos en otros lugares: son los fukujō daisugi, que desarrollan varios troncos de un único pie. La técnica del daisugi consiste en ir talando ordenadamente cada uno de esos troncos para que salgan otros muchos. De un solo cedro se pueden seguir extrayendo troncos a lo largo de más de 300 años. Los árboles gigantes que hallamos aquí son, pues, en cierto sentido, árboles creados por el ser humano. La evolución de los estilos arquitectónicos y otras circunstancias redujeron la demanda de este tipo de explotación y, para inicios del periodo Muromachi (1336-1573) puede decirse que la época del daisugi había quedado atrás. Descuidada, la zona cayó en un olvido de siglos, pese a lo cual estos complejos de sugis continuaron creciendo hasta que, una vez más, han pasado a ser objeto de atención, esta vez por su tamaño, que parece rozar sus propios límites de crecimiento. Entre estos ejemplares hay algunos con troncos de 15 metros de perímetro. Contemplando su singular ramaje y su gigantesco tronco, es difícil sustraerse a un sentimiento de reverente temor.
     Grupos de estos peculiares sugis motean las colinas que se extienden entre Keihoku, en el distrito de Ukyō, y Hanase, en el de Sakyō, ambos en Kioto. Visitando esta zona se percibe de una forma muy directa el esplendor de la vieja capital. Declarada Área Natural Protegida, este espacio ofrece rutas de senderismo y, debido a lo intrincado de su orografía, se ofrecen también visitas guiadas. Se dice que en el área protegida existen más de 250 árboles con tronco de diámetro superior a los tres metros, cuya presencia contribuye aún más a transportar al visitante a un mundo ubicado en otra dimensión. En tres horas de caminata no demasiado dura es posible dar una vuelta a toda el área, por lo que se ha convertido en un lugar ideal para desconectar de los agobios de la vida diaria. 

  

Numero 023

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1/07/2021

¿Qué son los Daisugi?, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
Daisugi

A primera vista estas fotos de árboles nos resultan llamativas y extrañas, pero no lo son tanto si pensamos en nuestros árboles trasmochos y sus usos a lo largo de los siglos. En este caso es “daisugi”, una técnica forestal japonesa donde unos árboles especialmente plantados se podan fuertemente para producir "brotes" que se convierten en perfectamente uniformes, rectos y completamente libres de nudos. Estos brotes son cuidadosa y suavemente podados a mano cada dos años dejando solo las ramas superiores, que hacen de tirasavias obligándoles a crecer rectos.
      Un tipo de arquitectura japonesa denominada sukiya-zukuri, que se caracteriza por unas líneas muy rectas y estilizadas, se puso de moda en el siglo XVI en el período Momoyama (la segunda unificación de Japón bajo un mismo poder). En ese momento, conforme a la moda, cada noble o samurái quería construir una vivienda de ese tipo, pero no había suficiente materia prima para construirlas. De ahí esta inteligente solución de usar técnicas de bonsai en los árboles.
     Cada 20 años se recoge la “cosecha”, que en árboles viejos puede llagar a ser de hasta cien de estos brotes. El daisugi es una técnica muy peculiar y llamativa, por lo que incluso cuando la demanda de madera cayó en el siglo XVIII, la demanda de ellos en jardines ornamentales mantuvo ocupados a los jardineros. Naturalmente no todos los árboles valen. Se emplea sólo la Cryptomeria japonica, árbol que fue conocido en occidente como “cedro japonés”, aunque cada vez con más frecuencia se le denomina “sugi”, su nombre original, puesto que nada tiene que ver con los cedros y se parece más a la sequoias gigantes (Sequoiadendron giganteum), como se ve en la foto 3, con los que comparte familia. La elección no es al azar, se trata de un árbol forestal, de crecimiento muy recto (última foto) y cuya madera es resistente, aromática, de un color rojo rosado, liviana pero fuerte, y resistente al agua.


Un pergamino que representa a un daisugi de Housen Higashihara
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7/12/2020

Jomon sugi

JOMON SUGI, Yakushima, Japón

      Estaba preparando esta entrada cuando la página www.nippon.com cayó en mis manos. Contenía diversos artículos, entre ellos, algunos dedicados a los árboles más emblemáticos de Japón. Inicié con el gran sugi las entradas de Japón y quise dar mi impresión ante el gran sugi de Yakushima (no le llamaremos cedro -como se ha extendido- porque no lo es). 


      Jōmon Sugi se encuentra en la cara norte de Miyanoura-dake, el pico más alto de Yakushima, a una altura de 1.334 m. El escubrimiento del árbol en 1968 provocó movimientos para proteger los bosques de Yakushima y dio origen a la industria turística de la isla, que hoy representa más de la mitad de la economía de la isla. El nombre de Jōmon deriva del periodo prehistórico de la historia japonesa -del 12000 aJC al siglo III a.JC-.
      Desde Kagoshima, al sur, es fácil acceder por barco a la isla. Mi propósito era el de visitar alguno de los grandes sugis... el Emperador, el Viejo, el Jomon Sugi...  pero mi guía de bolsillo no contenía demasiadas claves de cómo realizar la ruta. Por ventura me alojé en un hotel cuya amable dueña me dio buenos consejos. "Si dispones de tiempo, me dijo, tómatelo con calma, la ruta es de cinco horas de ida y otras tantas de vuelta, el paisaje merece su tiempo y sobre todo disfruta porque será, probablemente, la única vez que visites este lugar".
      La ruta de senderismo Kusugawa es muy popular, hay un servicio de autobuses que, desde Miyanoura, te lleva al inicio de la ruta, a Arakawa. Su gran aparcamiento estaba repleto de autobuses, ¡y yo que pensaba estar solo!. Por fortuna todos los caminantes estaban ya en la ruta y pude hacer el camino en solitario. Contaba con una baza a mi favor, no pensaba volver al punto de partida, iba a realizar una ruta circular de dos días con el propósito de poder tomarme tiempo y no estar pendiente de horarios ni de gentes.
      Gran parte del trayecto se realiza por una senda que todavía conserva vestigios del pequeño tren que transportaba la madera extraída del centro de la isla. En la ruta se ven grandes tocones de sugis y algunos cedros curiosos. El final de la ruta es la subida a una plataforma para observar el gran sugi. No sé si sería el esfuerzo físico para llegar al pie del árbol, pero cuando accedí a la plataforma, algo recorrió mi espina dorsal que me dijo "has hecho cumbre". La visión es muy satisfactoria y desearías acercarte un poco más, pero entiendes que su vida es tan importante como la tuya y merece un respeto. Al gran sugi no puedes acercarte, está protegido. Después de la designación de Yakushima como Patrimonio de la Humanidad en 1993, los funcionarios locales restringieron el acceso al árbol y construyeron una plataforma de observación a 15 m del árbol.
      Curioseando por los alrededores busqué dónde pasar la noche a cubierto. No fue difícil, había estructuras que podían protegerme de la lluvia y la presencia de algunos jovénes mochileros en el lugar me dio confianza. Así que saqué las rigurosas fotos de recuerdo, di unos paseos, un poco de lectura, apuntes, bocetos, la frugal cena y a dormir entre los grandes sugis.
      Al día siguiente sin madrugar nueva visita al gran sugi y a continuar la vuelta. No era el único que realizaba la ruta. Las fuentes de agua no faltaban pero unos carteles en japonés tampoco explicitaban la calidad del agua. No quería tomar agua clorada así que esperé la llegada de algún caminante. Por fortuna llegó el caminante que conocería con el nombre de Nioko, un personaje que conocía las grandes montañas del mundo pero que los años habían obligado a recorrer rutas más sencillas. Con él anduve el resto de la ruta. Él me guió a un "onsen" (lugar de aguas termales). Cuando visitéis Japón no dejéis de visitarlos, es un placer para el cuerpo y el alma.
      Una petición a las autoridades japonesas... -jejejeje- "pongan algún cartel en alguna lengua europea"

Taxonomía del Sugi
Reino:Plantae     
División:Pinophyta
Clase:Pinopsida
Orden:Pinales
Familia:Cupressaceae
Género:Cryptomeria
Especie:Cryptomeria japonica

     El árbol tiene una altura de 25,3 m y una circunferencia del tronco de 16,4 m. Tiene un volumen de aproximadamente 300 m3, por lo que es la conífera más grande de Japón, aunque no el árbol más grande. La datación de los anillos de los árboles realizada por científicos japoneses en las ramas del árbol indicaba que Jōmon Sugi tenía al menos 2.000 años. En Remarkable Trees of the World (2002), el arborista Thomas Pakenham describe a Jōmon Sugi como "un titán sombrío, que se levanta del suelo esponjoso más como una roca que madera, con sus enormes y musculosos brazos extendidos sobre la maraña de cedros jóvenes y árboles de alcanfor". En abril de 2009, Jōmon Sugi se asoció con Tāne Mahuta en el bosque de Waipoua en Nueva Zelanda.


  Jōmon Sugi: Número 031
 
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7/10/2020

Takahashi en Yakushima, el cronista del Japón (031)

 TAKAHASHI HIROSHI (Japón, 1960)
Jōmon Sugi (isla de Yakushima, prefectura de Kagoshima)

Especie: Sugi (Cryptomeria japonica, familia de las cuprasáceas, subfamilia Taxodiaceae, género Cryptomeria)
Dirección: Miyanoura, Yakushima-chō, Kumage-gun, Kagoshima-ken 891-4205
Perímetro del tronco: 16,1 m.    Altura: 30 m.    Edad: Más de 2.000 años
Designado Monumento Natural Nacional (como parte del bosque primario de cedros de Yakushima)
Tamaño:★★★★★   Vigor: ★★★  Porte: ★★★   Calidad del ramaje: ★★   Majestuosidad: ★★★★★

      Este ejemplar de cedro japonés ya no necesita presentación. Ascendió a la fama con ocasión de la inscripción de Yakushima en el registro del Patrimonio Natural Mundial de la UNESCO (1993) y hoy en día es el árbol gigante de Japón por antonomasia.
      “El mayor de Japón” es un título que se atribuye a muchos cedros del país, pero suele tratarse de conjuntos de varios ejemplares cuyos troncos y ramas han ido fundiéndose con el tiempo, o bien de ejemplares muy ramificados desde la base, lo cual infla las mediciones. Si contamos solo los cedros japoneses sustentados por un tronco simple, es indudable que el Jōmon Sugi es el mejor candidato a tal título, pues aventaja notablemente a los demás.
      La idea que se suele tenerse sobre los cedros japoneses es que son árboles esbeltos, de tronco muy recto y buena altura. El Jōmon Sugi desdice un tanto esa imagen. Con su aspecto chaparro y enmarañado ramaje, reúne todas las características de los cedros de Yakushima, una región visitada asiduamente por los tifones. Su corteza rugosa y nudosa lo hace poco apto como material de construcción y ha sido precisamente esto lo que lo ha salvado de la tala.
      Cuando fue descubierto se dijo que tenía una edad de 7.200 años, pero pruebas posteriores mediante la técnica de la datación por radiocarbono dieron por resultado la cifra de 2.170 años. La parte central de su tronco está ahora hueca y esto impide una comprobación más exacta de su edad, pero en todo caso se considera probado que supera los dos milenios.
      Rendí mi primera visita al Jōmon Sugi hace ahora 26 años. En aquel entonces era posible observarlo con detenimiento, pues eran muy pocos los que se acercaban al lugar. También era posible acercarse hasta su base y tocar su corteza. Pero para entonces se había empezado a talar el bosque primario a fin de facilitar su contemplación y había empezado a manifestarse ya el problema de la pérdida de tierra en torno a sus raíces. La gente pisaba estas directamente y, con el tiempo, comenzó a temerse que su vigor pudiera resultar afectado. El primer intento por preservar el árbol consistió en hacer que cada visitante portase un puñado de “arena de la vida” para echarlo junto al árbol, pero finalmente, en 1996, se instaló una plataforma para contemplar el árbol a una distancia de 10 metros y se restringió el acceso al área circundante.
      Dado que al lugar donde se alza el Jōmon Sugi se accede solamente a pie y la excursión requiere unas 10 horas en total, la sensación de logro al llegar potencia la impresión que se recibe al tenerlo por primera vez ante los ojos. Y la majestuosidad de ese gigante que se ha mantenido vivo hasta nuestros días en la sublime soledad del bosque primario se transmitirá con especial fuerza.


Número 031


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11/30/2017

Chiune Sugihara - El bosque de cedros plantados en su honor en Israel

CHIUNE SUGIHARA (Japón, 1900-1986)
Bosque de cedros 
Fuente: Tigrero

En 1939 el diplomático japonés Chiune Sugihara (1900-1986) viceconsul de Japón en Lituania, salvó a miles de judíos polacos al concederles visa de salida japonesa, contraviniendo órdenes superiores, lo que le costó el puesto, la seguridad de su familia y, casi, su propia vida. Pero su arrojo fue tal que, todavía cuando estaba embarcado en el tren de salida de Lituania para presentarse al gobierno imperial, firmaba y sellaba frenéticamente los pasaportes y visados arrojándoselos a una desesperada multitud de perseguidos por el nacismo que se agolpaban alrededor de su vagón y que completaban los documentos con sus datos personales.





      Años más tarde, el gobierno israelí quiso honrar la memoria de este héroe plantando un bosque en su honor, para ello habían elegido los cerezos, por ser el árbol emblemático del Japón. Pero en una decisión inusual la orden fue revocada pues, comparados con el valor que Sugihara había demostrado, los cerezos eran un símbolo insuficiente y se inclinaron por un bosque de cedros, árbol de mayor majestuosidad símbolo del Líbano, reino que suministró la madera para la construcción del primer Templo, lo que también le añadía una connotación devocional.
      Tiempo después de que los árboles hubiesen sido plantados fue cuando las autoridades israelíes descubrieron que “Sugihara” en japonés significa: “Bosque de Sugis”. Los ingleses dieron al sugi -Cryptomeria japonica- el nombe de cedro japonés, aunque después se demostrara que el sugi es de una especie diferente al cedro.
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El 12 de Octubre de 2021 se inauguró en Jerusalén una plaza en honor a Chiune Sugihara 
Más información: https://www.amia.org.ar/2021/10/13/jerusalen-dedica-una-plaza-a-un-diplomatico-japones-que-salvo-a-miles-de-judios-durante-la-shoa/
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