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12/04/2024

Los Tejos de La Haye-du-Routot, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA 
Los tejos de La Haye-du-Routot

Este pueblecito de La Haye-du-Routot, que está en la región de Normandía (Departamento de Eure, Francia), muy próximo a la desembocadura del río Sena, es famoso por los dos tejos de su iglesia. A este respecto hay que decir que, así como Inglaterra tiene un buen número de tejos milenarios, en Francia su número no llega a treinta. 
     Los tejos de La Haye du Routot (escrito con guiones o sin ellos) son anteriores a la existencia del propio pueblo y, como buenos ejemplares de tejo que son, de edad desconocida, aunque hay unanimidad para otorgarles al menos 1.000 años, de ahí en adelante, cada uno con su opinión. Dado que crecen en el centro del pueblo, en el cementerio, entre la iglesia y la calle principal, queda claro que el pueblo se formó alrededor de ellos. Los dos tejos están huecos en su interior (como todo tejo milenario) y para hablar de ellos los nombraremos como tejo de la capilla y tejo del oratorio. 
     Aunque hay diferencias a la hora de otorgarles una medida perimetral, variable en función del punto donde se tome, parece unánime la opinión de que el tejo de la capilla supera los 11 metros y el del oratorio no llega a diez. El tejo de la capilla se llama así por tener en su interior, desde 1866, una pequeña capilla dedicada a Santa Ana. La capilla está abierta todos los domingos por la mañana y el día 16 de julio (en España es el día del Carmen, patrona de los marinos) cuando allí celebran la fiesta de Saint Clair. Este santo, en la actualidad ya no tiene culto en el pueblo, tan sólo un día de celebración y según se dice fue un santo conocido por su piedad, que predicó durante toda su vida, realizando milagros y curaciones, incluyendo dolor de ojos y ceguera. Pero según dice otra versión, Saint Clair fue un monje galés que, después de llegar al pueblo, fue decapitado por sus creencias y, según la leyenda, tomó su cabeza entre sus manos y continuó predicando. En la actualidad tiene estatua en la iglesia del pueblo y en su honor se celebra una antigua ceremonia, de origen desconocido pero que al parecer se remonta al siglo XV y de la que hablaré luego. 
 
     El otro tejo, el del oratorio, también presenta una oquedad interior, que se puso de manifiesto en 1832 cuando una tormenta desgajó una parte del árbol y quedó así expuesta. En 1897 se instaló allí un oratorio dedicado a la Virgen de Lourdes, con un altar completo. Estos árboles fueron en 2015 candidatos a “Árbol del Año”, y aunque no resultaron elegidos, ayudó a darlos a conocer y seguramente, también a su protección. Naturalmente, si la protección a los árboles monumentales siempre es necesaria, más lo es en este caso. En el otoño de 2013 una parte del tejo del oratorio comenzó a morir, lo que se hizo muy evidente por las agujas marrones. El análisis de las mismas mostró un contenido extremadamente alto de glifosato, un herbicida que de otra manera no daña los árboles porque no actúa a través de las raíces, sino solo directamente a través de las partes verdes de la planta. Para causar un daño como este, el veneno tuvo que ser rociado directamente sobre la copa del árbol o inyectado a través de una raíz principal. Si bien se supuso que el autor del atentado fue el dueño de una propiedad cuyo jardín está directamente adyacente a la iglesia, no había pruebas directas y quedó sin castigo. Al menos no siguió haciéndolo, y el árbol está intentando recuperarse. Una consecuencia de esto fue la creación al año siguiente (septiembre de 2014) de la asociación “Los amigos de los tejos”, al estilo de las organizaciones de este tipo existentes en otros países. 
 
     Terminaré hablando ahora de la celebración de Saint-Clair, el 16 de julio de cada año para celebrar el solsticio de verano. La ceremonia comienza con la tala de un álamo el domingo anterior a la fiesta, el jueves siguiente se corta el árbol en troncos. Luego, el día de la fiesta por la mañana, se forma una pira en forma de pirámide de 15 metros de altura que lleva en su centro un árbol recién talado, al que se fija en la parte alta una cruz. La pira permanece vigilada hasta la noche, en la que se celebra la ceremonia religiosa, seguida de una procesión y la bendición de la pira. Luego, con la ayuda de una vela, una personalidad prende fuego a una brazada de paja. Solo el mástil central que lleva la cruz en su parte superior no debe arder, si esto sucede se considera un mal presagio para ese año. Los asistentes tratan de conseguir luego un pedazo de madera carbonizada para llevarse luego a su casa, puesto que se supone que este carbón la protege de los rayos. Por si a alguien le interesa, el año 2019, la cruz ardió. En 2020 no hubo celebración.
 
 
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11/17/2023

¿Qué ha sido de ti, hermoso tejo?

Evolución de un tejo trasplantado en 2015 en Daroca, Zaragoza
"Un tejo centenario de Daroca se traslada a su nuevo hogar en un parque municipal
Segunda vida. La mudanza se completó con éxito en torno a las 16.00, cuando se plantó por fin en el parque. 

Preparación previa. Días antes del traslado, se rodeó la raíz con una escayola y se podó, para aligerar su peso. 
Compleja operación. Una grúa levantó el árbol y lo depositó en la calzada antes de cargarlo en la plataforma. "





Este es el exiguo texto al que acompañaban 3 fotografías del trasplante de un hermoso tejo en la ciudad de Daroca, ¿no se merecía algo mas?. 

Foto ANSAR de 2013 del tejo en su origen
     Se trasplantaba porque los propietarios del terreno iban a construir en ese espacio y el ayuntamiento corrió con los gastos y lo plantó en un jardín público, "el de la harinera". Este jardín está próximo al comienzo de la Av. Teruel, pero no tiene acceso público, increíble pero cierto. Los gestores públicos no deben tener mucho interés en mostrar ese rincón tan increíble y más pensando en una ciudad amurallada que no puede ofrecer demasiados espacios verdes.
     Como vemos en las fotos del traslado, a este pobre le dejaron con un pequeño cepellón.
     El nuevo emplazamiento del tejo es un coqueto jardín decimonónico de unos 500mque cuenta con una gran variedad de especies: inmenso cedro del Atlas de 5,5m de circunferencia, un hermoso tilo, un rarísimo Cephalotaxus fortunei, varios tejos, secuoyas, mirtos, abetos, etc
     Ocho años después el tejo ha sucumbido al olvido y casi ha entregado su vida. 
     El árbol tenía su importancia y había sido objeto de estudio pues ya apareció en el libro "Árboles de Aragón" de la Dirección del Medio Ambiente del año 2000. Allí, ficha98, pág. 239, se pueden ver las dimensiones que tenía: 2,80m de perímetro, 14,5 de altura y proyección de la copa de 177m2

El tejo, o lo que queda de él, oct-23
Visita al jardín de la harinera (2013) ANSAR


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1/07/2022

El tejo de los Tenreiro, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
El tejo de Pontedeume, A Coruña


Estas fotos corresponden a un ejemplar de tejo (Taxus baccata), que creció en la villa de Pontedeume (A Coruña). Como sucede con muchos de estos árboles desconocemos su edad, aunque en épocas la familia propietaria llegó a hablar de entre 400 y 500, y alguna publicación los elevó a los 700. Lo cierto es que se le estimaban poco más de 200 años. Según nota de prensa firmada por un arquitecto a mediados del siglo XX (autor del dibujo que acompaña este texto) en 1825, se desplazó “un viejísimo tejo” con la única ayuda de un plano inclinado para colocarlo en el centro de unos banquillos y columnas preexistentes y a partir de entonces se le dio forma y guió hasta formar cuatro niveles (tres pisos y una cúpula) siguiendo el estilo de la topiaria de algunos tejos ingleses, hasta que en 1840 estuvo listo.  
     Dudosa es la edad estimada y dudoso es que se lleve un árbol al interior de un columnario construido, en vez de construir este una vez arraigado el árbol. Fuese como fuese, el invento prosperó y al abrigo de la finca de la rica familia de los Tenreiro, durante unas décadas el árbol fue imagen de su poderío político y económico. Fuentes locales, a nivel de Internet y de prensa, magnifican sus visitas y circunstancias, llegando algunos a hablar de consejos de ministros o banquetes del gobierno a su sombra.  
     Cierto es que algunos visitantes de renombre tuvo, conforme a los intereses y amistades de la familia propietaria, pero posiblemente los datos se hayan magnificado, aunque al parecer, Azaña estuvo invitado en la casa y recibió alguna visita bajo el árbol.  
     Al árbol se accedía por una escalera metálica en forma de caracol, estando formados los pisos por maderas. El primero estaba a 2,65 metros del suelo, el segundo a unos 4,65 metros y del tercero no tengo la medida- pero, naturalmente, de menor diámetro que la superficie de la copa.  
     En 2007, en base a su particular fisonomía e historia, fue declarado “Árbore Senlleira” de Galicia. La familia, con el tiempo, había perdido parte de su status y en las últimas épocas condenó al abandono a la antigua finca que pasó de ser un semi jardín botánico a un zarzal. Por su parte el ayuntamiento expropió la parte baja de la misma para hacer un paseo peatonal a la orilla del río. Era la época de las vacas gordas: dinero para expropiación, carril bici con aglomerado bituminoso y paseo peatonal a base de planchas de granito que pueden observarse bien en la fotografía donde he “decapitado” a un grupo de personas, fotografía que corresponde al año 2010.  
     Ahí comenzaron los problemas del árbol. Inicialmente no se percibían pero al cabo de un tiempo marcaron su declive definitivo: empezó a perder ramas y hojas y luego, al parecer, fue atacado por un tipo raro de cochinilla. No hubo tratamiento posible: ni las fumigaciones, ni levantar las planchas de granito más próximas, lo salvaron. Se le dio por muerto, aunque luego tuvo algunos brotes verdes en el tronco (mi última información me dice que continúan). Perdió su consideración de árbol sobresaliente en 2020, cuando ya no era más que un recuerdo de aquel que fue en tiempos mejores.

2010
 
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Y otra noticia de 2016...
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12/27/2021

La toxicidad del tejo, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
La toxicidad del tejo

Sobre el carácter venenoso del tejo, mucho se ha escrito y de hecho la palabra “toxina” y toda su familia léxica derivan precisamente de “taxus”, tejo. 
     Aunque en la savia del tejo hay multitud de compuestos, dos son los principales para determinar este carácter venenoso: un alcaloide muy tóxico, la taxina, y un glucósido, también tóxico, la taxicantina, que se mantienen también en las hojas secas. Los historiadores romanos ya citaban envenenamientos con tejo de soldados norteños (galaicos, astures, cántabros,...) para evitar la esclavitud cuando perdían la batalla. Aunque la cita más famosa en Galicia, es la del suicidio colectivo del Monte Medulio, posiblemente en algún lugar de Ourense, a orillas del río Miño. 
     Se sabe que es un veneno muy efectivo para caballos y asnos, que mueren comiendo unos 500 grs. de brotes y hojas. En los rumiantes, especialmente si se acostumbran poco a poco, no es mortal, aunque actúa como abortivo. Para el hombre también es muy tóxico. Se calcula que un gramo de hojas contiene unos cinco miligramos de taxinas. La dosis tóxica mínima para el hombre se ha calculado entre 3 y 6,5 mg/kg. La dosis letal se calcula entre 50 y 100 gramos de hojas para provocar la muerte de un adulto, aquí hay que tener en cuenta que las hojas caídas son tan tóxicas como las frescas. 
     La taxina afecta al sistema nervioso y al corazón al inhibir los flujos de calcio y sodio. La intoxicación empieza excitando este órgano vital, aumentando el número de pulsaciones para luego disminuir. Se inflaman hígado y riñones. Los síntomas son: dolores de estómago e intestino, vómitos, diarrea, orina muy oscura, temblores musculares, vértigo y dilatación de pupilas. Finalmente pérdida de conocimiento y paro cardíaco. Como se ha dicho muy a menudo (pero siempre hay quién no se ha enterado), el arilo, la envoltura carnosa del falso fruto, no es tóxica. De él, por su contenido en efedrina, se puede hacer un jarabe pectoral casero. Ignacio Abella (La magia de los árboles, 1997) cita como práctica corriente en Asturias que los muchachos se reuniesen después la misa a comer “cerecillas” de tejo, escupiendo las semillas, tal y como si de verdad fuesen cerezas. A este respecto existen opiniones, que yo no he comprobado personalmente, de que las semillas del tejo enteras, tragadas accidentalmente, atraviesan el tracto digestivo y son expulsadas de manera natural, sin que se vean afectadas, ni liberen sus toxinas, tal y como sucede con los pájaros. En caso de ser mordidas, es tal su amargor que, por acto reflejo, son escupidas inmediatamente del mismo modo que sucede con algunos productos (por ejemplo lavavajillas) con colores y olores llamativos. Conocí un caso, hace ya algún tiempo, de un hospital donde fue ingresado un niño que presuntamente había ingerido semillas de tejo. Naturalmente, los médicos no esperaron los resultados naturales y aplicaron todos los conocimientos de la moderna medicina para ponerle fuera de peligro. En la ciencia médica está documentado también un caso de envenenamiento por tejo (que no llegó a ser mortal) al respirar en grandes cantidades polvo de madera de tejo, luego de tornearla y lijarla (Hospital Marqués de Valdecilla, Santander, 2009). En España, el último caso conocido de muerte por tejo, fue el suicidio de una estudiante letona en 2018. 
     Ante esta perspectiva, ¿debemos considerar al tejo como árbol muy peligroso y alejarlo de nuestras vidas? De ningún modo. No resulta más peligroso que cualquiera de muchas otras plantas que nos rodean, incluso en algunas macetas de nuestras casas. Una investigación en el ámbito mundial realizada en 1998 (Krenzelok et al.), recogió 11.197 registros de intoxicación por especies del género Taxus, es decir por todos los tipos de tejos existentes en el mundo. De estas intoxicaciones el 96.4 % fueron en niños menores de 12 años, pero en ningún caso hubo muertos. Otro artículo de la Asociación Internacional de Ciencias Forenses (Van Ingen et al.) de 1982, certificaba que en los 31 años anteriores (de 1950 a 1981), sólo se conocían 10 casos de muerte por envenenamiento por tejo, pero todos ellos habían sido deliberados (suicidio o asesinato). Los datos son tranquilizadores, y debemos respetar los pocos tejos existentes. Cada cierto tiempo surge la noticia de alguien que, “recién iluminado”,  descubre que el tejo es tóxico e inicia una campaña para lograr su erradicación en un determinado ámbito (municipal, autonómico, etc.) empleando incluso el Facebook para ello, pero cada cual sabrá cómo comportarse llegado el caso. 
     Para terminar citaré un último componente del tejo: el taxol. Esta sustancia, obtenida inicialmente de la corteza del tejo asiático, se mostró como un potente anti cancerígeno, especialmente frente al cáncer de ovario. Tenía el inconveniente de que eran necesarios varios árboles para obtener una sola dosis, lo que llevaba a una corta abusiva de ejemplares. En la actualidad, se obtiene de forma semisintética a partir de cualquier especie de tejo y de cualquier parte del mismo aprovechándose para este fin incluso los restos de podas, con lo cual han dejado de peligrar por este motivo los viejos tejos e incluso se ha fomentado su plantación para obtener rama de forma continuada. Lamentablemente los tejos ancianos, perdidos en lugares recónditos de nuestra geografía son cada vez menos, aún sin la presión de la industria farmacéutica.

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12/12/2021

La edad de los tejos (y 2), del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
La edad de los tejos (y 2)
 
Para medir la edad de algunos árboles, en ocasiones se practica un barreno, (ya lo mencionamos en el ártículo anterior) con un aparato adecuado (barrena de Pressler) al objeto de extraer una muestra de los anillos de crecimiento y poder así datarlo. Ver artículo
     En los tejos muy antiguos lo habitual es que el corazón del árbol esté podrido, putrefacción que rara vez se aprecia antes de los 400 años, al menos exteriormente, pero a partir de los 700 pocos tejos presentan un tronco sin oquedades. En el caso de tejos muy viejos, como el Tejo de Fortingall el tronco pasa a ser una masa que ocupa una superficie de 16 x 7 metros y de la que aparentemente brotan “nuevos troncos”. Otro intento de datación ha sido por medio del carbono 14, aplicado a los restos podridos del interior de algunos viejos troncos, pero también este método ha sido desechado porque sus conclusiones nunca fueron claras. El tejo es capaz de rebrotar y sacar nuevas raíces desde la madera vieja, y usar ésta como abono, con lo que nunca hay certeza de que la muestra se corresponda con la edad original del árbol. En el caso del tejo, lo único que podemos es obtener una edad aproximada, calculada sobre la base de la comparación con otras plantas de la misma especie y mediante las estimaciones de crecimiento. 
     Para dar idea de las dimensiones del árbol, se emplea la medida del perímetro del tronco, tomado a una altura aproximada a la altura del pecho de una persona. Cuando no es posible la medida del diámetro a la altura normal, deberá indicarse la altura a la que fue tomada dicha medida. Quienes más empeño han puesto en la labor de medir el perímetro de los troncos de tejo, referenciando esta medida con la edad de los mismos, han sido los ingleses. En Inglaterra, el tejo, es un árbol relativamente abundante, varios de ellos incluso milenarios, y de los que en ocasiones se conservan documentadas sus correspondientes fechas de plantación. 
     Del estudio de ejemplares centenarios Swanton publicó en 1958 un estudio titulado “Los tejos de Inglaterra”, en el que distingue cuatro etapas en la vida del árbol. La que él llamó la etapa de juventud, cuya duración estima que llega hasta que el árbol mide 12 pies de perímetro (366 cm), el autor calcula como necesarios aproximadamente 248 años, con un crecimiento medio de 1,47 cm/año. Más recientemente Allan Mitchell, considerado en vida el mayor experto en árboles del mundo, clasificó 100.000 árboles monumentales, y dio vida al Registro de los árboles de las Islas Británicas, llegó a la conclusión de que los crecimientos eran más lentos y no distinguía las fases que marcaba Swanton, pero según sus estimaciones para llegar a los 12 pies (366cm) un tejo necesita 300 años, a una media de 1,22 cm/año. Un investigador más actual, Allen Meredith, dedicado por completo a los tejos y miembro de la asociación inglesa de los tejos viejos (Ancient Yew Group), también llegó a las mismas conclusiones para una edad temprana, aunque sus conclusiones han ido variando con el paso de los años. En 1985 opinaba así: “La historia individual de un tejo es la única forma de autentificar la edad, al margen de cualquier estudio científico detallado”. ¿Por qué llega Meredith a esta conclusión? Porque las consideraciones teóricas, en ocasiones, se daban de bruces con los hechos reales. Veamos algunos ejemplos:
  • Tejo del cementerio de la Iglesia de Wateringburg (Inglaterra) del que se sabe, fuera de toda duda, que fue plantado en 1597. Tiene en la actualidad 335 cm de perímetro.    [335 cm/424 años = 0,79cm/año]
  • Tejo del Padre Saracha (Monasterio de Santo Domingo de Silos, Burgos) plantado por el segundo boticario de la abadía (Isidoro Saracha 1723-1803) en el último cuarto del siglo XVIII, ¿hacia 1780, */- 200 años?, tiene 244 cm de perímetro.      [224cm/ 200 años= 1,12cm/año]
  • Tejo de Santibáñez (Aller-Asturias), situado al pie de una ermita construida en 1638, se supone que es coetáneo de la misma. Mide 358 cm de perímetro y está declarado monumento natural del Principado de Asturias.       [358cm/383años= 0,93cm/año]
  • Tejos de la Iglesia de Carballido (A Fonsagrada, Lugo). Se les estima siglo y medio de vida, o tal vez algo más pero sin llegar a los dos siglos. Son tres ejemplares con perímetros de 400 (a 50 cm de altura), 414 y 450 cm.    [400cm/ 150años = 2,66 cm/año]
  • Tejos del Pazo de Mariñan (Bergondo, A Coruña). Su fecha de plantación exacta se desconoce aunque podrían ser de la segunda mitad del siglo XVIII o entre el segundo y tercer cuarto del XIX. Miden 395 cm el menor y 425 cm el mayor, medido este a 25 cm del suelo, ya que luego el tronco se divide en dos.      [400cm/170años = 2,35 cm/año]
  • Tejos del Pazo de Arenaza (Oleiros, A Coruña) Coetáneos del Pazo, su antigüedad puede cifrarse en siglo y medio. Miden 374 y 420 cm.       [390cm/150 = 2,6 cm/año]
De aquí se desprende que Meredith lleva razón: tejos de la misma edad pueden tener uno el doble del perímetro que el otro, aunque los que crecen en el mismo lugar tienen mayor uniformidad en sus medidas. De los registros antes citados, fácilmente podemos observar que la relación perímetro/edad no se puede considerar constante en los tejos y la única manera de conocer su edad es conociendo su fecha de plantación. 
 
La historia del mal uso de la barrena Pressler, aquí
 
Tronco del tejo de la Iglesia de Viladonelle (Neda)
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10/05/2021

Historias con árboles, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
Historias con árboles

      Este es el tejo de Ankerwycke, en la orilla izquierda del Támesis y no lejos del aeropuerto de Heathrow, próximo a Londres. Según se cree, tiene al menos 1.400 años, aunque podría tener hasta 2.500, pero como casi siempre, suele citársele por la mayor. Se trata de un tejo macho de unos 8 metros de circunferencia, medidos tan sólo a unos 30 cm del suelo. Si importante es su edad y tamaño, no lo son menos las circunstancias que lo rodean, que se adentran en el terreno de la leyenda. 
     Cerca del tejo se encuentran las ruinas del Priorato de Santa María. Sus muros derruidos fueron un convento de monjas construido durante el reinado de Enrique II, alrededor del 1.160, y dedicado a Santa María Magdalena. Nunca fue gran cosa, no llegó a albergar a más de 10 monjas. Después de la disolución de los monasterios, el priorato pasó a manos privadas y fue reparado muchas veces a lo largo de los años. Durante los siglos XIX y XX, el edificio cayó en el abandono y hoy solo quedan de él unas pocas paredes cubiertas de maleza. 
     En el siglo XIII, esta área pantanosa formaba parte de la llanura de inundación del Támesis. El tejo de Ankerwycke está en un zona de tierra ligeramente elevada, por lo tanto seca, de la que se dice que podría haber sido un 'axis mundi', el centro sagrado de un territorio tribal y por la proximidad del Priorato quizás se otorgue cierta credibilidad a lo que allí se dice que ocurrió y que puede ser o no leyenda. 
     Se dice que el 15 de junio de 1215 se firmó bajo este árbol la Carta Magna entre Juan I y un grupo de barones sublevados. Aún sin ser una constitución tal y como hoy en día se conoce, su importancia legal fue poca, pero tuvo tal importancia simbólica que marcó desde entonces la historia de Inglaterra e incluso impregnó, entre otras, la constitución de EEUU. 
     Hoy existen cuatro copias auténticas de la carta de 1215: dos en la Biblioteca Británica, una en la Catedral de Lincoln y otra en la Catedral de Salisbury. El 3 de febrero de 2015, en conmemoración del 800º aniversario, se exhibieron en la Biblioteca Británica las cuatro cartas originales de 1215.
     Según la creencia popular también fue bajo este árbol que Enrique VIII cortejó a Ana Bolena y donde le propuso matrimonio. Nadie dice si fue aquí también donde pensó en decapitarla, pero… podría ser. En la actualidad el terreno está administrado por el National Trust, un grupo privado especializado en la conservación de los bosques ingleses.
(Las fotos proceden de Internet).

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10/23/2020

El Tejo de Fortingall, Perthshire

ROYAL BOTANIC GARDEN EDINBURG
El viejo tejo cambia de sexo

Arilos, los frutos del tejo
El Tejo de Fortingall de Perthshire es un árbol de renombre internacional como potencialmente el árbol individual más antiguo de Europa. Se ha sugerido que podría tener hasta 5.000 años de antigüedad, pero esto no es universalmente aceptado y necesita alguna aclaración. Para empezar, esta es una estimación basada en una medida de la circunferencia de 56 pies realizada por Thomas Pennent en 1769. En viejos tejos, la evidencia definitiva en forma de anillos de crecimiento anuales hace tiempo que se ha podrido. La palabra "individuo" se vuelve importante para calificar esta afirmación, ya que ahora sabemos que ciertos árboles se clonan y pueden superar en gran medida los 5,000 años. Sin embargo, todavía es un pensamiento notable que este tejo invidual podría haber estado creciendo antes de que la Gran Pirámide de Giza o Stonehenge se construyeran.
     Lo primero que los visitantes ven de este antiguo árbol es el muro de piedra y secciones de hierro que rodea el recinto que permiten vislumbrar el interior. Toda la experiencia recuerda a un viaje al zoológico. Este desafortunado estado de cosas surgió como una forma de impedir a los cazadores de recuerdos sin escrúpulos que se llevaran partes del árbol.
Conos masculinos del tejo
     Un examen más detallado revela que el Tejo de Fortingall es un árbol masculino. Los tejos son machos o hembras y, en otoño e invierno, los tejos son generalmente fáciles de diferenciar. Los machos tienen pequeñas estructuras esféricas que liberan nubes de polen cuando maduran. Las hembras tienen bayas rojas brillantes desde el otoño hasta el invierno. Por lo tanto, fue una gran sorpresa para mí encontrar un grupo de tres bayas rojas maduras en el tejo de Fortingal en octubre, cuando el resto del árbol era claramente masculino. Por extraño que parezca, se ha observado que los tejos y muchas otras coníferas que tienen sexos separados cambian de sexo. Normalmente, este cambio ocurre en parte de la copa en lugar de que todo el árbol cambie de sexo. En Fortingall Yew parece que una pequeña rama en la parte exterior de la copa ha cambiado y ahora se comporta como hembra.
     Se han recogido tres semillas que se incluirán en un ambicioso proyecto para conservar la diversidad genética de los tejos en todo su rango geográfico, incluidos Europa, el Cáucaso, Asia occidental y el norte de África. El proyecto reemplazará el seto perimetral existente en el Jardín Botánico por un seto de conservación de tejo cultivado a partir de esquejes y colecciones de semillas hechas de poblaciones silvestres y árboles antiguos significativos como el Tejo de Fortingall. Las
Seto de tejo del Botánico
primeras fases de la siembra se iniciaron en 2014 y al finalizar el seto rodeará el Jardín con un notable recurso genético de más de 2,000 árboles individuales, cada uno de los cuales tendrá una historia que se remontará a sus orígenes en Gran Bretaña o más allá. Este seto podría ser el seto de conservación más grande de su tipo en cualquier parte del mundo.
     A medida que madure, el seto mostrará una gama de características que reflejen la diversidad genética de los muchos árboles individuales involucrados y, como tal, no se verá como un seto de tejo normal. El propio Tejo de Fortingall estará representado en el seto y también su descendencia a través de la curiosa capacidad de los tejos para cambiar de sexo.
La visita a Fortingall Yew el 12 de octubre de 2015, cuando se recogieron tres bayas de tejo de una parte del dosel.
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8/29/2020

El teixo dos Tenreiro

SILVIA R. PONTEVEDRA
Teixo dos Tenreiro (en el año 2013)

No está muerto todavía, pero se debate desde hace años entre este mundo y el otro. Ha pasado ya más de una década desde que su suerte empezó a ser pisoteada, reiteradas veces, por las llamadas exigencias del progreso. Después de siglos de paz, rodeado de huertas, maizales y jardines al borde del río, en poco tiempo acabó cercado por las obras de una autopista, un paseo marítimo de cemento y un suelo de pesadas losas de granito que ahogaron sus raíces.
      El monumento natural de Pontedeume que aparece registrado en el Catálogo de Árbores Senlleiras como Teixo dos Tenreiro semeja ya un espectro de sí mismo, de aquellos años de gloria en que vivía mimado como la mayor joya de la casa, moldeado por podas (no las comparto) al gusto de la alta sociedad de principios del siglo XX. Las ramas, sometidas a serias amputaciones terapéuticas por orden de la Xunta, responsable de todo el tratamiento desde que el mal se hizo patente allá por el año 2003, no sostienen ya aquellas hojas verdes de antaño. Están todas secas en el suelo, dentro de la jaula metálica que se instaló a su alrededor para evitar actos vandálicos, en una actuación pública que costó 36.000 euros. Pero efectivamente, si uno se aproxima, puede comprobar que de la base del tronco asoma un brote nuevo, y que alrededor, de la propia tierra, nacen unos cuantos más.
      El tejo del caserón que mandó construir en torno a 1.870 la familia Tenreiro en una ladera que muere en el estuario del río Coves ya estaba en el lugar cuando se diseñaron los jardines. La mayoría de la gente suele decir que el árbol tiene medio milenio, pero algunos más cautos solo se atreven a echarle 300 años. Su espectacular porte (en los buenos tiempos 15 metros de altura y 20 de diámetro máximo) inspiró a los dueños del terreno un mirador sobre la ría que se hizo famoso entre los botánicos europeos. Instalaron junto al tronco principal una escalera de caracol que llevaba a la copa, donde se colocó una plataforma.

     A la sombra de los cuatro pisos de árbol podados en forma de anillos, de menor diámetro conforme se acercaban al cielo, se llegó a celebrar un consejo de ministros cuando era presidente del Gobierno republicano Santiago Casares Quiroga. Pero, como recuerda la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), que ha dado la enésima voz de alarma sobre el estado del tejo, aquella copa imponente dio cobijo a numerosas tertulias culturales y políticas en las que participaron “Valle Inclán, Azorín, Emilia Pardo Bazán o Manuel Azaña, que era pariente de los Tenreiro”.
      Con la Guerra Civil, la posición aventajada de los dueños de este árbol magnífico y de varias especies exóticas (como una araucaria que también es senlleira) con las que completaron el jardín se pierde. Un hermano muere en Suiza, adonde había sido destinado como diplomático; otro es represaliado por Franco, que le prohíbe ejercer su profesión de arquitecto. La familia es despojada de parte de sus propiedades y termina marchando del palacete.
     Pero lo malo, para este tejo que aparece en muchos tratados de jardinería y botánica del siglo XX, no fue perder aquellas sesiones de peluquería que le regalaba el jardinero. Lo malo empezó después, según la SGHN desde los años 60, con un relleno para instalaciones deportivas y la “progresiva degradación y desnaturalización del borde de la ría”.
      El grupo ecologista habla siempre de “los hombres que no amaban los árboles”, y de hecho, cada vez parece más evidente que ha sido el urbanismo, o eso que se da en llamar “humanización”, lo que ha puesto al borde de la muerte al Teixo dos Tenreiro. En 1995 comenzó la construcción del paseo marítimo, pavimentado con cemento, que probablemente aplasta buena parte de las raíces del árbol. “Casi en la misma época, en un despacho de Madrid”, rememora la SGHN, “se diseña la autopista A Coruña-Ferrol, ubicando uno de los viaductos sobre un extremo de la finca señorial. En una de las fases de construcción del paseo, la tierra sobre la que crece el tejo pasa a dominio público. El suelo que dista entre el árbol y la senda se cubre de enormes losas, y se refuerza el cierre que cerca el tronco para que las pandillas no suban a la copa, como explica un concejal, “a hacer botellón”.
     De la vieja gloria del tejo, ahora, solo perdura un cartel que advierte al visitante de que ese esqueleto de árbol que ve es una senlleira. Demasiado joven para morir dentro de su especie. Claro que los tejos, pese a longevos, son extremadamente sensibles a los cambios en las condiciones ambientales. Otro mucho más nuevo que también es famoso en Pontedeume, junto a la gasolinera, empezó a morir hace un lustro, cuando se construyó una rotonda, y ahora el Ayuntamiento ha encargado a un técnico que le levante acta de defunción. Las raíces de estos árboles necesitan oxigenarse, recibir a través de la superficie del suelo el agua de la lluvia y los nutrientes, y mantener una temperatura consonante con la copa. (?)

     Según Javier Crespo, concejal de Medio Ambiente, con el Teixo dos Tenreiro aún hay esperanzas de “regeneración”, porque los técnicos de Conservación da Natureza, en colaboración con la Estación Fitopatolóxica do Areeiro, llevaron a cabo “varias podas, la última bastante acentuada, analizaron diversas partes del árbol y vieron que había savia; vida”. Primero se achacó “a un hongo” el deterioro, pero ahora se tiende a pensar que lo peor fueron las losas, así que “hace año y medio se quitaron” y se ha “aireado” la tierra. También “se está estudiando si hay que retirar la escalera de hierro” que lleva a la copa.

La SGHN critica la forma de actuar de la Xunta: “Poda va, poda viene; insecticidas y fungicidas a discreción”. Y ahora el concejal popular lo tiene claro: “Los tejos no quieren grandes aventuras cerca de ellos”.
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Hace tiempo que estaba interesado en este árbol. Tomás Casal Pita me indicó que daba signos de ir recuperándose y me envió estas fotos en septiembre del 2018, gracias inmensas. 
  Mas información: https://venerablesarboles.blogspot.com/search?q=+Tenreiro
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8/05/2020

El tejo de Fortingall, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
El tejo de Fortingall, Reino Unido

Multitud de personas pisando las raíces, toqueteando y cortando ramas pueden ser estresantes e incluso mortales para cualquier árbol, pero esto es especialmente cierto en el caso del tejo de Fortingall Yew, que se considera el árbol vivo más antiguo del Reino Unido y posiblemente de Europa. Los turistas que visitan el árbol (que podría tener hasta 5.000 años de edad) le han arrancado ramas y han tratado de colgarle objetos y cintas. (...) Toda esta actividad ha causado sufrimientos al árbol, dice Catherine Lloyd, coordinadora de Tayside Biodiversity Community Partnership (un organismo de conservación).
      El Tejo de Fortingall se encuentra dentro del Cementerio de Fortingall en Perthshire, donde su tronco se ha convertido en un cuerpo masivo de al menos 52 pies de ancho y 23 pies de alto (casi 16 metros de ancho por unos 7 m. de alto).
     Se sabe que es el árbol más antiguo del Reino Unido y potencialmente en toda Europa, aunque los tejos son muy difíciles de datar cronológicamente. Desde la época victoriana, está protegido con una pared de piedra y  una puerta de hierro pero eso no ha detenido a los turistas. Dada su edad, y las pudriciones internas típicas de los tejos, en la actualidad la parte aérea la componen varios troncos separados que parecen haberse separado y que han formado un grupo más pequeño de árboles, de tal forma que casi parece un bosque de tejos, un comportamiento que se considera normal.
     (...) Con las mediciones históricas tomadas en el siglo XIX y las posteriores, los expertos estiman que el tejo tiene al menos 2.000 años de antigüedad y podría llegar a más de 5.000 años. Eso significa que el árbol ya podría estar vivo y creciendo cuando se construía la Gran Pirámide de Giza y Stonehenge, como señala el blog del Real Jardín Botánico de Edimburgo. Pero la estupidez de los turistas está poniendo en grave peligro el árbol. Una persona que quería colgar recuerdos en el árbol, acabó pisoteando y destruyendo la placa de metal que había colocado oficialmente el Consejo del Árbol. Este comportamiento tan incívico tiene un precio. 

     Como resultado, el Tejo de Fortingall ha mostrado signos de angustia, uno de los cuales es el sorprendente cambio de sexo del árbol en 2015. Después de vivir durante milenios como macho, el árbol milagrosamente tenía bayas rojas en su copa exterior, un comportamiento distintivo de los árboles femeninos. Si bien el cambio de sexo es común entre los árboles, el tejo solo había estado cultivando bayas en una rama. Esto indicó que el cambio de sexo del árbol fue solo un cambio parcial, una ocurrencia rara entre los tejos y podría ser una señal de que el árbol está bajo presión. Curiosamente, estas travesuras de los turistas ni siquiera son las peores por las que ha pasado Fortingall Yew. Los relatos históricos hablan de hogueras navideñas en la base del árbol y de paseos a caballo por su medio ensanchado. La gente ha sido muy cruel con el árbol durante siglos. En el siglo XIX, se retiraron trozos de corteza para hacer tazas. 

     Ahora, en un esfuerzo por preservar el ADN del antiguo árbol, los cuidadores de Fortingall Yew han lanzado una iniciativa llamada Church Yew Tree Project, que tiene la intención de extenderse durante un período de 10 años para crear y distribuir setos de tejos en otros cementerios. El Real Jardín Botánico de Edimburgo ha plantado su propio seto de tejo con esquejes del antiguo Fortingall Yew, que con suerte tendrá entre 30 y 50 nuevos árboles. El deterioro de la salud del tejo de Fortingall Yew enfatiza la importancia de preservar su linaje biológico ahora más que nunca. "Si tenemos su progenie, y tenemos sus clones creciendo en otros lugares, entonces el ADN estará cuidado y protegido, y tendremos tejos más importantes", opinan investigadores.
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1/29/2019

TEJEDA DE LA CAÑADA DE LAS FUENTES - Jaén
Nacimiento del Guadalquivir

     Para situarnos comenzamos por el municipio de Cazorla, iremos por la A-319 pasando por La Iruela y Burunchel. Recorreremos unos cinco km desde Burunchel cuando, a mano derecha, debemos tomar la JF-7091 hacia Vadillo Castril-Nacimiento del Guadalquivir. Siguiendo esta última señalización, por un camino de buen firme, pasaremos por un camping y llegaremos hasta el aparcamiento y la Fuente. Tanto el nacimiento del Guadalquivir, unos doscientos metros antes del aparcamiento, como la Tejeda están muy bien señalizados. En este lugar confluyen varios arroyos que descienden de las montañas: el de los Teatinos, el de la Juan Fría o el arroyo de la Cueva de la Luz.
El nacimiento oficial del Río Guadalquivir se ha situado bajo una placa que reproduce un poema de los hermanos Álvarez Quintero...

¡Detente aquí viajero! Entre estas peñas
nace el que es y será rey de los ríos.
Entre pinos gigantes y bravíos
que arrullan su nacer y ásperas breñas.
El reflejo otro tiempo las enseñas
las armas, los corceles y atavíos
de razas imperiosas cuyos bríos
postráronse en sus márgenes risueñas.
Él se ensancha entre olivos y trigales,
cruza pueblos de hechizo y de poesía
y al mar corre a rendirle sus cristales.
Mas como lleva sal de Andalucía
sus aguas vuelven a las del mar iguales
para llegar más lejos todavía.
Y así van sus caudales.
Triunfante en el seno de las olas
a las playas de América española.

     Nos rodean curiosas formaciones geológicas con densos pinares de pino laricio y negral. El recorrido hasta el Tejo milenario es corto, pero nos ofrece una visión completa de los elementos mas representativos de la flora de las Sierras de Cazorla, Segura y la Villas: majuelos, cerecinos, madreselvas arbóreas, rosales silvestres,...  y si, además, llegamos temprano es fácil ver a los grandes herbívoros como la cabra montés o el ciervo y el gamo, cuya berrea podremos escuchar a principios de otoño.
     En el Valle de los Tejos Milenarios se encuentran 16 ejemplares. Destaca el conocido Gran Tejo con un perímetro de 9,15 m, una reliquia...  ¿de más de 2000 años?. El resto no están señalizados, hay que dar una vuelta por los alrededores y subir por la cara este de la peña para ver el resto.
Foto: E.Villalba
Foto: E.Villalba
Foto: E.Villalba
Foto: E.Villalba
Foto: E.Villalba



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