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7/15/2024

EVA RODRÍGUEZ, en Ciencias de la Vida, Mayo24
Descifrado el linaje ancestral del baobab

El origen evolutivo de esta planta se remonta a Madagascar, según una investigación genómica reciente publicada en Nature. Dos de estas emblemáticas especies, también llamadas "árboles del revés", se encuentran en peligro crítico de extinción. Este estudio podría ayudar a diseñar nuevas estrategias para su conservación.

Los análisis genómicos de todas las especies conocidas del árbol baobab, publicados en Nature, sugieren que Madagascar es el lugar más probable de origen de esta icónica planta. Este trabajo ofrece información crucial sobre su historia evolutiva y pueden ayudar a desarrollar estrategias de conservación en un mundo en constante cambio.
     Los baobabs africanos, del género Adansonia, son reconocidos como la "madre del bosque" en lengua malgache, así como el "árbol al revés" y el "árbol de la vida". Hay ocho especies morfológicamente distintas, una de las cuales se encuentra en África, otra en el noroeste de Australia, y las otras seis son endémicas de Madagascar. A pesar de esto, el origen de los baobabs ha sido motivo de debate debido a la falta de evidencia fósil.
     Los investigadores del estudio, realizado mediante una colaboración internacional entre el Jardín Botánico de Wuhan en China, el Real Jardín Botánico de Kew en el Reino Unido, la Universidad de Antananarivo en Madagascar y la Universidad Queen Mary de Londres, en Reino Unido, llevaron a cabo análisis genómicos de las ocho especies de baobabs, combinando estos datos con análisis ecológicos.
     "Desde hace mucho tiempo se debate cuál es su origen, dado su inusual patrón de distribución geográfica. Se trata de una cuestión de interés fundamental para profundizar en el conocimiento de la historia de este tipo de diversificación, incluido el verdadero hábitat adecuado para sus antepasados. Por otra parte, los hallazgos aquí expuestos representan una demostración de la existencia de una extraordinaria diversidad vegetal en el conjunto de la isla, que pone de relieve la necesidad de realizar más estudios de conservación en Madagascar en un mundo cambiante", dice a SINC Tao Wan, autor principal de la investigación en el Jardín Botánico de Wuhan.
     Estos análisis sugieren que el linaje ancestral de Adansonia se originó hace aproximadamente 41 millones de años y se diversificó hace unos 20 millones de años. Los científicos descubrieron que la historia poblacional de los baobabs está estrechamente ligada a los cambios geológicos en Madagascar, especialmente a las fluctuaciones en el nivel del mar.
     "Nuestra proyección muestra que en vastas zonas de Madagascar, cuando el nivel del mar era bajo, los cambios se produjeron principalmente en la costa oeste de la isla, donde viven los baobabs. El cambio a largo plazo del nivel del mar (subida y bajada), junto con eventos paleogeográficos locales -como el levantamiento de montañas o la actividad volcánica-, podrían facilitar conjuntamente la configuración de la heterogeneidad medioambiental, que es crucial para la adaptación local de las especies", enfatiza el científico.
      Se trata de un notable ejemplo de radiación de especies en esta isla. A este proceso le siguió una dispersión a larga distancia hacia África y Australia. Durante este proceso de especiación, se produjo una sorprendente divergencia en los mecanismos de polinización, los cuales involucran a polillas, murciélagos y lémures para obtener néctar como recompensa.
     "Es casi seguro que las plantas llegaron a África y Australia flotando en balsas de vegetación. La dispersión a larga distancia se vio probablemente facilitada por el giro del Índico, que es una corriente oceánica que circula hacia el sur pasando por Madagascar, donde recogería semillas de baobab, antes de que la corriente gire hacia el este hasta Australia, donde llegarían. A continuación, la corriente circula hacia el norte y luego gira hacia el oeste pasando por Mauricio y de nuevo hacia África, donde completa el giro", explica Wan.
      Leitch, de la Universidad Queen Mary de Londres, añade: "Estamos encantados de participar en este proyecto que descubre patrones de especiación del baobab en Madagascar, seguidos de la asombrosa dispersión a larga distancia de dos especies, una en África y otra en Australia. Esto fue acompañado por la evolución de algunos síndromes de polinización fascinantes que involucran polillas, lémures y murciélagos”.

Reevaluar su conservación

     Basándose en datos que incluyen relaciones filogenéticas, flujo génico y diversidad genética entre las diferentes especies de baobabs, los investigadores señalan a Madagascar como el centro de origen más probable de estos árboles. Esta conclusión ofrece la explicación más coherente de los datos actuales, en contraste con las hipótesis que sugieren África continental o Australia como lugares de origen.
     En sus genomas pudieron ver que dos de las especies de Madagascar tienen una variabilidad genética limitada y son raras, con tamaños de población pequeños y nichos ecológicos estrechos (o preferencias de hábitat), lo que las hace vulnerables al cambio climático y a otras presiones medioambientales como el cambio de uso del suelo.
    Asimismo, descubrieron que una especie rara tiene indicios de hibridación interespecífica a largo plazo y en curso con una especie más común, lo que hace que la especie rara sea vulnerable a la inundación genética y a la pérdida de carácter distintivo. "En consecuencia, creemos que las tres especies raras deberían tener un estatus de conservación elevado", argumenta Wan.
     "Este trabajo ha descubierto nuevas perspectivas sobre los patrones de especiación en los baobabs y muestra cómo el cambio climático ha influido en su distribución y en los patrones de especiación a lo largo de millones de años", apunta Ilia Leitch del Real Jardín Botánico de Kew.
     Además, los hallazgos permitieron a los investigadores reevaluar las estrategias de conservación y el estado de estas plantas. Por ejemplo, proponen que se otorgue un estado de conservación más elevado a las dos especies de baobabs malgaches en peligro crítico de extinción: A. suarezensis y A. grandidieri.
     Los niveles elevados de endogamia, la escasa diversidad genética y el tamaño poblacional en declive sugieren que estas dos especies carecen de resiliencia frente a las perturbaciones ecológicas y podrían enfrentar una grave amenaza debido al cambio climático.
     "Sería deseable realizar más estudios genómicos de poblaciones para averiguar cómo influye el flujo genético interespecífico en su adaptación, así como en la especiación", concluye Wan. 

Información:
"The rise of baobab trees in Madagascar". Nature.

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3/14/2024

Baobabs en Madagascar (2)

Visita a los Adansonia suarezensis de Cap Diego-Antsiranana, Madagascar

Baobabs en la Montaña de los Franceses,  cerca de Antsiranana

Estaba en Antsiranana-Diego Suárez, en el norte de Madagascar y quería visitar, ver... casi tocar, los baobabs de la zona de Cap Diego. La información que tenía era casi nula y las diferentes lenguas tampoco facilitaban las cosas. Si a eso añadimos el tiempo que tiene el turista para conocer un país... casi entra uno en desánimo. 

Había estado visitando la Montaña de los Franceses y la península de Oronjia. La guía que me acompañó era verdaderamente conocedora del entorno. Ella misma me presentó a un compañero-guía que decía conocer bien la zona de Cap Diego donde prosperaban abundantes Adansonia suarezensis. Mirando los mapas por tierra era imposible llegar por la distancia y que todo son caminos. Por mar no dependes de ti mismo, has de ir acompañado de otras personas. Todo se ve con más claridad una vez que has tenido la experiencia. Pues bien, si alguien que me lea quiere ver la zona con sus innumerables baobabs que siga mi consejo. Contrata un guía porque facilita la comunicación y después eliges una de las opciones.

1.- En transporte público: Te levantas temprano, vas puerto antes de las siete y  esperas al bote que atraviesa la bahía. Irás con un montón de gente pero no hay problema. Una vez en el otro lado, tomas rumbo suroeste siguiendo la costa e irás viendo los espléndidos baobabs. Lleva agua y víveres. Por la tarde algún bote saldrá del poblado y podrás regresar a Diego Suárez. Distancia a pie: 3km + 3km

 2.- Transporte privado: Ir al puerto el día anterior y contratas un bote para que te dejen en la zona del gran baobab. Quedas a una hora determinada en el poblado y que vayan a recogerte. Esta es la opción que yo tomaría (ahora). Distancia a pie: 3km

 3.- Pagas a un guía: El se encargará de alquilar un bote y te pasas unas horas recorriendo la costa viendo los baobabs, alguna escala se puede hacer pero, para mi, es incómodo llevar a tres personas dependiendo de ti. Esta ruta es la que yo hice por desconocimiento, no me gustó y prefiero la libertad que ofrecen las opciones 1ª y 2ª.

Este tipo de baobab está en peligro de extinción. Solamente crece al norte, en los alrededores de Antsiranana (Diego Suárez), de Madagascar. En este enlace podéis localizarlo, aunque la precisión del mapa no es buena. Hay seis localizaciones conocidas de esta especie. La catalogación más reciente se realizó en 2007 en Andavakoera, en la provincia de Antsiranana (Catálogo Madagascar 2016), comprobándose la disminución de ejemplares maduros y en extensión de su distribución. Las causas de su retroceso son variadas: Construcciones nuevas en esos hábitats, invasión de especies foráneas, el fuego, la ganadería, etc.

He aquí alguna de las maravillas que se pueden ver

Información de los Adansonia suarezensis

Distribución y hábitat
Crece en el oeste y al sur de Madagascar, en terrenos arenosos o arcillosos. Es el más pequeño de los baobabs de Madagascar, alcanza de 4 a 5 m de altura, aunque pueden encontrarse ejemplares de hasta 20 metros de altura. Son gruesos y se estrechan antes de las ramas, dándoles una forma de botella muy especial. La corteza es marrón rojiza. Las hojas son serradas. Es una importante fuente de alimentación para los lémures.

Taxonomía
Adansonia suarezensis fue descrita por Joseph Marie Henry Alfred Perrier de la Bâthie y publicado en Notulae Systematicae. Herbier du Museum de Paris 14: 302–303. 1952.​

Etimología
Adansonia: nombre científico que honra al sabio francés de origen escocés que describió por primera vez a éste árbol, Michel Adanson (1737-1806), y deriva directamente de su apellido.
suarezensis: epíteto geográfico que alude a su localización en Diego Suárez.
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7/21/2023

SARAH GIBBENS, feb. 202
Fotografías de WILLIAM DANIELS

La especie de baobab más rara del mundo es 'Adansonia perrieri', que se ve aquí creciendo en la Reserva Especial de Ankarana, un bosque protegido del norte de Madagascar. Los científicos calculan que sólo quedan unos 200 árboles de esta especie en estado salvaje. Están amenazados por el cambio climático y pueden correr el riesgo de extinguirse en su hábitat en el futuro.

Si visitas el extremo suroeste de Madagascar, podrás encontrar un árbol tan viejo (del que ya se escribió en el artículo anterior) que se llama Abuela. Tiene tres tallos, fusionados, de modo que su tronco se asemeja más a una enorme maceta redondeada que a un centinela solitario. El tallo más antiguo data del 400 d.C., lo que significa que echó raíces unas décadas antes de que Atilla, el Huno, se lanzara al ataque.
     La Abuela es un baobab, una de las especies más apreciadas en todo el mundo no sólo por su longevidad, sino también por su característica copa: una maraña de ramas desgreñadas se extiende desde la copa del árbol como un pelo electrocutado. O, de forma menos ostentosa, como raíces mal colocadas. En los mitos de la creación, el baobab es conocido como el árbol que los dioses plantaron al revés.
     "Cuando estás cerca del tronco, sientes algo poderoso", dice William Daniels, fotógrafo que viajó por los bosques de Madagascar para capturar las impresionantes imágenes del carisma místico del baobab que aparecen con este reportaje. "Es una buena energía".

El baobab de Suárez, Adansonia suarezensis, crece en Cap Diego, una península del norte de Madagascar. Esta especie está en peligro de extinción, y un estudio publicado en 2021 demostró que el cambio climático podría hacer que su hábitat actual disminuyera sustancialmente a finales de este siglo. El tronco del árbol muestra signos visibles de descomposición, lo que indica que pronto se derrumbará.

Wilfred Ramahafaly, especialista de campo en baobabs, inspecciona un gran baobab caído. Ramahafaly no sabe a ciencia cierta por qué se ha desplomado este árbol gigante, pero cree que puede deberse a la deforestación o al cambio climático. Ambas amenazas medioambientales están poniendo en peligro esta emblemática especie arbórea.


    
Pero los baobabs están en peligro, víctimas potenciales del calentamiento del planeta. La comunidad científica dio la voz de alarma hace más de cinco años, cuando comenzó a investigar por qué habían muerto algunos de los baobabs más antiguos y grandes del sur de África. En estudios posteriores, los científicos descubrieron que estos longevos mamuts son vulnerables al cambio climático, y predijeron que cuatro de las especies de baobabs del mundo podrían extinguirse, incluida la Abuela, una de las especies malgaches.
     Los expertos siguen estudiando si los baobabs pueden adaptarse a su entorno cambiante o si será posible replantar los bosques de baobabs. También están evaluando lo que supondría la pérdida de los bosques de baobabs para las plantas y animales que viven en ellos. Los baobabs se consideran especies clave, lo que significa que mantienen unidos los ecosistemas. Cuando una especie clave disminuye, el cambio afecta a todo el sistema.


Estudiantes viajando en barco a la península de Cap Diego, donde un proyecto de reforestación dirigido por el grupo sin ánimo de lucro Jardín des Baobabs (Jardín de los baobabs) está plantando nuevos baobabs. Se han gastado miles de millones de dólares en conservar la biodiversidad única de Madagascar, pero un estudio publicado recientemente señala que estos proyectos a veces no incluyen a los residentes y líderes locales.

A través de la ventanilla de un barco, los niños ven pasar los baobabs. En la reserva forestal, plantarán baobabs y aprenderán la importancia de proteger la especie


Como jóvenes baobabs, los árboles con menos años de vida son vulnerables a los elementos. Aquí, un árbol recién plantado está protegido por una jaula hecha de palos que muestra el nombre del patrocinador del árbol.


Un niño sostiene un plantón de baobab en el jardín de baobabs. En condiciones adecuadas, el plantón podría crecer durante cientos de años. Zonas naturales como éstas tienen el potencial no sólo de proteger los árboles, sino también de proporcionar de forma sostenible alimentos y agua a las comunidades locales.

 

Una isla de especies raras y amenazadas

     Los baobabs son nativos del África subsahariana y Australia (donde hay una sola especie), y se han introducido en la India, Sudamérica y zoológicos y jardines de todo el mundo. Pero su presencia en Madagascar es crucial.
     La isla posee una de las biodiversidades más ricas del mundo. Madagascar, antaño parte del continente africano, se convirtió en isla hace más de 80 millones de años y está situada frente a la costa de Mozambique, en el océano Índico. El 90 por ciento de las plantas y animales que se desarrollaron durante eones de aislamiento no se encuentran hoy en ningún otro lugar de la Tierra. De las siete especies de baobab de la isla, seis sólo crecen en Madagascar.
     "Esa es una de las cosas más sorprendentes de los baobabs malgaches", afirma Nisa Karimi, botánica y bióloga evolutiva de la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos). "Una especie se da en toda África continental, y luego llegas a Madagascar, y tienes seis".
     La riqueza de baobabs de Madagascar se debe, en parte, a su variada geografía. La isla, de tamaño comparable al de California o Suecia, tiene grandes diferencias de altitud y redes de ríos intransitables que crean ecosistemas característicos en los que árboles, mamíferos, reptiles y flores deben encontrar su lugar.
     Al igual que los baobabs, miles de plantas y animales de la isla se enfrentan a amenazas medioambientales. Las tortugas, los camaleones y las flores bígaras son algunas de las especies amenazadas de la isla.
     Los lémures, primates de cola larga que se balancean en los árboles, también están en peligro y desempeñan un papel importante como polinizadores de varias especies de baobab. De las 109 especies de lémures de Madagascar, casi un tercio está a punto de desaparecer.
     De los baobabs, la especie Adansonia perrieri corre un alto riesgo de extinción. Sólo quedan unos 200 árboles, lo que significa que la especie podría perderse para siempre.
     Lo que está en juego en Madagascar es tan grande, que si todos los mamíferos únicos de Madagascar se extinguieran, harían falta otros 23 millones de años para que evolucionara un conjunto comparativamente único, según un estudio reciente publicado en Nature Communications.

En una pequeña península cercana a una ciudad llamada Antsiranana, un baobab de Suárez cumple una función solemne. Los bebés que mueren antes de cumplir cinco meses son llevados aquí o a otros árboles, en lugar de al cementerio, y colgados de una rama.

En la aldea de Andavaquera, Sagrina, el marido de Seraphin, prepara una comida utilizando carbón vegetal, la principal fuente de combustible para cocinar en Madagascar. El carbón vegetal no es sólo un peligro para el medio ambiente; cocinar con este combustible produce una peligrosa contaminación del aire interior que perjudica la salud humana.


Cerca de una reserva forestal del norte de Madagascar, un hombre llamado Seraphin, padre de cinco hijos y agricultor, lleva una bolsa de carbón vegetal. Como muchas personas que viven en el campo, Seraphin gana un dinero extra vendiendo carbón vegetal. Para fabricarlo, los productores deben talar árboles y quemarlos en las condiciones adecuadas para crear los densos cúmulos de energía.


Unos obreros buscan zafiros en una mina cercana al pueblo de Ambondromifehy, en el norte de Madagascar. Detrás de ellos, crece la Adansonia perrieri, especie en peligro crítico de extinción. Las minas de zafiro son habituales en esta región de Madagascar, y una de las muchas amenazas a las que se enfrentan los baobabs por culpa de industrias perjudiciales para el medio ambiente.

Un nuevo clima para un viejo hábitat

La supervivencia del baobab se ve complicada por otras amenazas de origen humano, como la pobreza arraigada en uno de los países más pobres del mundo, que puede impulsar la deforestación en busca de más tierras cultivables. En los últimos 20 años, el país ha perdido casi una cuarta parte de su cubierta arbórea, principalmente a causa de la tala, según un reciente estudio publicado en Science en el que se describen las amenazas a la biodiversidad de Madagascar.
     Para proteger aún más la biodiversidad del país, los autores del estudio sugieren una serie de medidas, como aumentar la conservación, ampliar las zonas protegidas, reformar las prácticas agrícolas y abordar los problemas sociales que contribuyen a la pérdida de árboles. Un ejemplo: la sequía de los dos últimos años en el sur de Madagascar también produjo una hambruna. Al mismo tiempo, en el este de Madagascar se registraron precipitaciones récord que provocaron inundaciones repentinas. Se prevé que tanto la sequía como las precipitaciones extremas sean cada vez más frecuentes en la isla, y el país carece de recursos para responder al empeoramiento de las catástrofes meteorológicas.
     Aun así, Maria Vorontsova, coautora y botánica del Jardín Botánico Kew de Londres (que tiene un baobab en Reino Unido) advierte que no hay que perder de vista que "el problema subyacente es en realidad el cambio climático".


Bajo un cielo nublado, un baobab de Suárez se eleva sobre el paisaje. Esta especie puede superar los 24 metros de altura, una hazaña que consigue a lo largo de los siglos. Los árboles de esta especie crecen en la costa septentrional de Madagascar y, a medida que su clima preferido se desplaza hacia el norte, son incapaces de seguirlo.

Los árboles viajeros podrían sobrevivir

     A medida que el cambio climático provoca un aumento de las temperaturas y recalibra los regímenes de precipitaciones, los árboles de todo el planeta se ponen en movimiento. En las regiones templadas, los árboles han empezado a migrar hacia los polos en busca de lugares más frescos donde crecer.
     Cuando los científicos modelaron cómo el aumento de la temperatura y el cambio de los regímenes de lluvias podrían afectar a los bosques de baobabs de Madagascar, predijeron que su hábitat se reduciría durante el próximo siglo. Los baobabs del norte tendrían que emigrar aún más al norte para encontrar condiciones de crecimiento adecuadas, pero puede que no tengan suerte. Al llegar a la costa septentrional, no tienen adónde ir. Los científicos llegaron a la conclusión de que algunas de las especies de baobabs más septentrionales de Madagascar podrían desaparecer en 2100.
     "Sabemos que el cambio climático cambiará gran parte de la isla", afirma Ghislain Vieilledent, ecólogo del CIRAD, un centro de investigación francés, y coautor de la investigación, publicada en Global Change Biology 2021. "No sabemos con precisión cuál será el resultado, pero sabemos que el cambio será profundo y la biodiversidad se verá profundamente afectada".
     El peor escenario climático utilizado en el modelo de Vieilledent dista mucho de ser seguro. Se correlaciona con 4,9 °C de calentamiento para 2100, muy por encima del objetivo de la ONU de mantener el calentamiento por debajo
de 2 °C, pero muestra el potencial del cambio climático en su fase más letal.

     El cambio climático se convertirá cada vez más en una amenaza para varias especies de baobab malgaches. A medida que el hábitat de los árboles se desplace hacia el norte, tres especies quedarán rezagadas al llegar a la costa septentrional. Pero los científicos dicen que la esperanza para estas especies no está perdida. Trabajando con las comunidades locales para conservar la naturaleza y recogiendo semillas (bóvedas de ADN de baobab), los científicos pueden ayudar a Madagascar a seguir siendo el hogar de sus emblemáticos baobabs.

¿Está condenado el baobab? No necesariamente.

     Además de trabajar con las comunidades locales y crear zonas protegidas para los baobabs, los científicos están haciendo acopio de ADN de baobab. Los expertos están recogiendo fragmentos de material genético del baobab con la esperanza de encontrar ciertos rasgos, como la tolerancia a la sequía, que puedan reproducirse en futuros árboles.
     Karimi, botánica de la Universidad de Wisconsin, afirma que algunos baobabs podrían adaptarse a nuevas condiciones, como aguas más saladas o paisajes más secos. Ella y sus colegas buscan una colección diversa de semillas de baobabs para preservar los árboles que tienen más posibilidades de devolver la vida a los bosques en un mundo cambiante. "Nos aseguramos de recoger semillas para la reforestación en caso de cambios climáticos drásticos", afirma.

Lo hemos leído aquí

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7/18/2023

El baobab más viejo de Madagascar, la "Abuela"

Distribución del A. rubostripa
Adrian Patrut, Karl F. von Reden, Pascal Danthu, Jean-Michel Leong Pock-Tsy, Roxana T. Patrut, Daniel A. Lowy, nos hablan de...
UN BAOBAB LLAMADO "LA ABUELA", EN MADAGASCAR

 
Según han comprobado es el baobab más antiguo de Madagascar, en un trabajo que se realizó en el año 2014.
      Se encuentra al sur de Tulear, en el parque nacional Tsimanampetsotse. Según los autores del trabajo arriba nombrados este baobab tendría unos 1600 años, siendo el más viejo de la gran isla. Pertenece a la especie Adansonia rubrostipa, una especie que produce grandes flores, con un agradable aroma, entre febrero y abril. En esta página puede verse con mejor definición dónde se encuentran los baobabs de A. rubostipa
 
Resumen del trabajo:
La Abuela
Ampliamos nuestra investigación sobre la arquitectura, el crecimiento y la edad de los árboles pertenecientes al género Adansonia, comenzando a investigar individuos grandes de las especies malgaches más extendidas. Nuestra investigación también pretende identificar los baobabs más antiguos de Madagascar. Aquí presentamos los resultados de la investigación de radiocarbono de los dos especímenes más representativos de Adansonia rubrostipa (fony baobab), que se encuentran en el suroeste de Madagascar, en el Parque Nacional Tsimanampetsotse. Encontramos que el fony baobab llamado “Abuela” consta de 3 tallos perfectamente fusionados de diferentes edades. Se encontró que la fecha de radiocarbono de la muestra más antigua era 1136 ± 16 AP. Estimamos que la parte más antigua de este árbol, que es mayoritariamente hueca, tiene una edad cercana a los 1.600 años. Este valor es comparable a la edad de los especímenes más antiguos de Adansonia digitata (baobab del continente africano). Por su edad, "la Abuela" es una de las principales candidatas a ser el baobab más antiguo de Madagascar. El segundo espécimen investigado, llamado “baobab Polígamo”, se encuentra a 1,5km del anterior y consta de 6 tallos parcialmente fusionados de diferentes edades. Según los resultados de la datación, este baobab fony tiene 1000 años. Esta es la primera investigación sobre la estructura y la edad de los baobabs malgaches.
Sección de los tres componentes de La Abuela
 
Datos:
     Sus coordenadas GPS son 24°02.707' S, 043°45.266' E y la altitud es de 36 m. Tiene una altura de 7,47 y una circunferencia a la altura del pecho de 9,67 m. El volumen total de "madera" es de 25 m3. El árbol, que tiene forma de maceta, consta de 3 tallos perfectamente fusionados. Sin embargo, se pueden identificar algunas líneas de fusión de tallos en la parte superior del tronco.
 
Un segundo baobab, el Polígamo
     En el mismo documento se nombra a el ”baobab Polígamo” (Le baobab polygame), el A. rubrostipa más grande conocido, se encuentra a 24°03.060' S, 043°45.418' E y la altitud es de 27 m. Tiene una altura máxima de 14,2 m y un perímetro restaurado de 13,50 m. El volumen total de "madera" es de 60 m3. Exhibe una estructura de racimo con 6 tallos parcialmente fusionados. El tallo del extremo norte colapsó hace algún tiempo, pero aún está vivo.
     El tallo principal I del baobab polígamo comenzó a crecer alrededor del año 1000 dC. Los tallos II y III surgieron probablemente juntos en el año 1250 dC y el fony baobab adquirió una estructura triangular. Luego, 3 nuevos tallos emergieron sucesivamente hacia el norte en 1400, 1500 y 1700 d. C. Así, el baobab polígamo desarrolló su estructura de racimo, con 6 tallos muy distintos en forma de botella, que se fusionan solo en la proximidad de su base y tienen copas separadas.
Lo hemos leído aquí
 
En Google Maps lo llaman "Mother Baobab"
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4/07/2023

TIANA RAMANOELINA
La región de Menabe (Madagascar), mártir de la deforestación


Sus bosques secos de baobabs endémicos -únicos en el mundo- son objeto de tala y quema para cultivo de maíz y maní, así como para el carboneo. En las próximas décadas, estos cortes y quema podrían aniquilar estos raros ecosistemas.
    “Solo el hombre puede restaurar el bosque”, dice Hamill Harrisson, director ejecutivo de la ONG Dry Forest, que trabaja desde hace tres años para reforestar la región. “El bosque seco es débil, precisa, porque ya no hay animales grandes dispersores de semillas. Hay mucha presión y nada de regeneración”
    Para dar una idea de la destrucción, un estudio publicado por el CIRAD estima que 3.960 y 3.295 hectáreas de bosque desaparecieron cada año, durante el período 2010-2014, respectivamente, alrededor del Parque Nacional Kirindy-Mitea y el área protegida Menabe-Antimena. Esto representa una tasa de deforestación anual de 2,35%, mientras que durante el período 2000-2010, la tasa de deforestación fue de 0,85% anual en la misma área.
    Sin embargo, la región alberga un ecosistema único de baobabs. De las ocho especies existentes en el mundo, siete están presentes en Madagascar, seis de las cuales son endémicas. ¡Y los espacios protegidos de Menabe les dan la bienvenida a todos! 
     La tala trae consigo perturbaciones ecológiacas en serie. El bosque seco es -paradójicamente- una reserva de agua y protege el suelo de la erosión. Cuando las tierras quedan desnudas las aguas se llevan la capa superior al océano. Esto asfixia la vida acuática y destruye los corales. Por otra parte los baobabs supervivientes atraen turistas y generan ingresos en la región.
     Entonces, ¿por qué este "suicidio" ecológico? La falta de dinero constituye, como siempre, el motivo de la deforestación. Millares de gentes han perdido su empleo, ya que dos de los grandes empleadores de la región -la fábrica de azúcar Sucoma y la cultivadora de camarones Aquamen- cerraron a mitad de la década de 2010, según Volahy Sanselme Toto, director del programa en Menabe de la Durrell Wildlife Conservation Trust (citado en el medio Mongabay, en julio de 2019).
     La producción de arroz también tiene dificultades por la falta de agua de irrigación. "Todas estas gentes se han encontrado en el bosque", explica Anselme Toto.
     Una solución se impone: la reforestación por parte del hombre. Dry Forest propone un modelo de reforestación donde todo el mundo salga ganando. El objetivo es hacer comprender que el bosque es mas eficaz intacto que cortado
     El organismo hace plantar árboles autóctonos y frutales o útiles. La ONG tiene también la idea de poner en valor una unidad de transformación de los frutos del baobab. La región es difícil pues es seca y arenosa, explica Hamill Harrisson. Es preciso ampliar el seguimiento y la sensibilización.
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2/21/2023

Baobabs de Madagascar (1)

Gran baobab en la península de Oronjia, 
norte de Madagascar

Adansonia madagascariensis
Distribución de esta especie

Esta vez los senderos nos llevan muy lejos, a la isla mítica de los baobabs, Madagascar. Partimos de Diego Suárez (Antsiranana), la capital del norte, en "taxi-brousse" hacia la popular playa de Ramena, en la península de Oronjia. Le decimos al chófer que nos pare en el camino que conduce a las playas Sakalava, el paraíso de kitesurf. Parte de esta península está protegida, pero de aquí se extrae la arena que la capital utiliza para la construcción, (curioso modo de protección). En un principio un dédalo de caminos inducen a la confusión, pero no hay problema, la zona está habitada y, si tienes dudas, los lugareños te indicarán la dirección correcta. También haremos caso de los letreros de kitesurfing que conducen hasta las playas del viento. Son apenas 4 km hasta el gran baobab pero tardamos una hora porque lo tomamos con calma y el piso es de arena.

Es un Adansonia madagascariensisque parece estar fuera de su ubicación natural ya que es el único que vemos en la zona.  De todas formas, a lo largo del viaje, estamos viendo que los baobabs crecen muy dispersos, como evitando la competencia. Adansonia es el nombre científico con el que Linneo honró al sabio francés que describió por primera al baobab visto en Cabo Verde, Michel Adanson (1737-1806).

Esta especie de baobab también tiene otro nombre, Adansonia bernieri Baill. en honor de Alphonse C. J. Bernier (1802-1858) que visitó el extremo norte de Madagascar y recolectó gran número de plantas, incluido este especimen de baobab. Pero fue Henri E. Baillon quien lo catalogó en 1874. Tiene la corteza gris y puede llegar a los 20 m de altura. Es el único baobab cuyas flores tienen los pétalos de color rojo oscuro. Florece de febrero a abril. Se distribuye por el tercio superior de la costa oeste de la gran isla (mapa superior). El mapa de la distribución de la especie se ha sacado de: especies en peligro de extinción.

De las ocho especies de baobabs existentes en el mundo, siete están presentes en Madagascar y seis de ellas son endémicas. En Australia se encuentra la octava especie. 

En nuestro caso son las 10 de la mañana cuando visitamos al baobab. Comienza a hacer calor pero tenemos víveres para afrontar la vuelta completa a la península. Desde el baobab se puede continuar por el camino que se indica en el mapa, pero también se puede ir por las playas hasta la "Baie des Pigeons", donde hay que continuar por el interior hacia Ramena. Los lugareños estarán encantados de que aceptemos comida y bebida en alguno de sus puestos. Después de un refrigerio en la playa de Pigeons continuamos para alcanzar las playas de Ramena. Es una pequeña vuelta a esta encantadora península de playas vírgenes. Llegamos a Ramena a las 14 horas, una hora excelente para encargar la comida y tomar un baño. 

Por desgracia desconozco la botánica de la zona constituida por lo que llaman bosque seco espinoso. Estamos en noviembre, en puertas de la llegada de la lluvia. El impenetrable bosque parece triste pero encierra el espíritu del sueño de la lluvia. Sí distinguimos los omnipresentes y espectaculares Pachypodium lamerei, los rastros flamboyán (Delonix regia) expulsando las semillas, aún sin su espectacular floración... Madagascar es el sueño de cualquiera al que le interese la botánica. Aunque seas un profano aquí verás formas de vida absolutamente diferente al resto que hayas visto en tu lugar de origen.

En la playa des Pigeons he descubierto, a través de la documentación que me traje del viaje, un baobab del tipo Adansonia za (punto naranja)

 Pachypodium lamerei



 
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1/22/2023

ANDRY PETIGNAT y LOUISE JASPER
Baobabs of the world

Una buena obra fotográfica, un merecido tributo al baobab, un árbol extraordinario y majestuoso que se encuentra principalmente en Madagascar y, en la periferia, en África y Australia.
     La primera sección ofrece una breve introducción a la clasificación y descripción general de los baobabs, detalles de su historia de vida, biogeografía, dispersión y su papel en la vida de las personas.
     La segunda sección comprende una guía de cada una de las ocho especies de baobab, incluida la descripción botánica, detalles de su hábitat, distribución y usos principales, acompañada de imágenes claras y dibujos lineales de las hojas, flores, frutos y hábitos de crecimiento de cada especie. El texto interesante y las lujosas fotografías hacen que Baobabs of the World sea irresistible tanto para los botánicos especialistas como para los entusiastas legos, y también tendrá un atractivo especial para los turistas. Ofrece información y claves que dificilmente son accesibles a los profanos que desean localizar las diferentes especies de baobabs. La edición se ofrese, también, en francés. En la capital de Madagascar está en todas las librerías.

De las seis especies de baobabs de Madagascar los que están en peligro de desaparecer son A. perrieri y A. suarezensis, al tener muy baja densidad de población y los estragos de la deforestación que sufre la isla. Aquí están las fichas para consulta si se quiere una localización muchísimo más precisa...
Para consultar las especies
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12/23/2022

Baobabs de Madagascar, del narrador de historias

TOMÁS PITA CASAL
Los baobabs del Castillo de Windsor


Hablar de los baobabs del castillo de Windsor siempre nos traerá a la memoria a la reina de Inglaterra y su impresionante residencia, pero en este caso, por una broma de los exploradores, hablaremos de Madagascar. 

      En el extremo norte de la isla, se halla la ciudad y bahía de Diego Suárez (desde 1975, ambas se llaman Antsiranana). Diego Suárez fue un navegante portugués que la visitó en 1543 (en esa época sólo españoles y portugueses sabían y podían llegar tan lejos) y del que tomó el nombre con el que fue conocida la zona durante siglos. En 1824 -también se habla de 1827-, los ingleses entraron en la bahía a las órdenes del capitán de nave e hidrógrafo inglés Owen, explorando la bahía y levantando unos mapas de la zona. Quizás fuese como una broma, pero lo cierto es que le dieron el nombre de “Castillo de Windsor” a un monolito de roca caliza situado a unos veinte kilómetros al oeste de Diego Suárez. Sería en 1880 cuando Francia puso sus ojos en la bahía para usarla como un punto de abastecimiento de carbón para sus barcos de vapor, y cinco años después firmó un protectorado que incluía la bahía y sus alrededores. El monolito rocoso, el “Castillo de Windsor”, de 395 metros de altura ofrece uno de los panoramas más hermosos de esta parte de la isla, pero hacen falta al menos dos horas llegar a la cima por una empinada pendiente donde el sol golpea sin piedad, aunque afortunadamente, cuanto más arriba, más baja la temperatura por el viento. La ascensión comienza con un hermoso manglar y continúa con una sabana arbolada para dar paso luego a un bosque seco que alberga muchas plantas suculentas, algunas exclusivas de la zona, incluyendo una especie rara y amenazada de baobab: el Adansonia Suarezensis o boabab de Suárez, una especie en peligro de extinción que es el más pequeño de los baobabs de Madagascar. Alcanza de 4 a 5 m de altura, aunque pueden encontrarse ejemplares de hasta 20 metros de altura. Son gruesos, con una corteza de color marrón rojiza y se estrechan antes de las ramas, dándoles una forma de botella muy especial. Aunque son una importante fuente de alimentación para los lémures, no hay mucho en ellos que recuerde a los grandes boababs. 

   La cima de este monte (cuyo nombre oficial, una vez pasada la época colonial es “monte Andramaimbo”, pero sólo para los locales), está ocupada por las ruinas de un puesto de observación construido por los franceses en 1900, que tiene una vista completa sobre muchos kilómetros a la redonda. Los legionarios franceses, mandados por el capitán De Metz realizaron un trabajo genial, aprovechando todas las grietas de este promontorio de piedra caliza. Más de cien escalones están tallados directamente en la roca. En una primera terraza, construyeron un edificio residencial con una cocina y un sistema de recolección de agua de lluvia, y en la cumbre plana, una torre de 5 por 5 metros, hecha completamente de piedra seca y que sería el Centro Óptico del Castillo de Windsor con el único propósito de informar a la ciudad de cualquier intrusión desde la costa. 
     En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, la zona estaba bajo control de las tropas francesas de Vichy y los ingleses invadieron la zona. Después de más de cuarenta años de vigilancia, y por un corte en la línea telefónica, el Castillo de Windsor no pudo avisar a nadie y fue escenario de sangrientos enfrentamientos antes de caer en manos inglesas. Y, por esta vez, en contra de mis habituales escritos, la historia no se halla en los árboles, testigos mudos de una historia de hombres. Que sigan por siempre allí, los boababs de Suárez y del Castillo de Windsor.

Adansonia suarezensis, zona del Monte de los Franceses
Mismos baobabs de la zona del Monte de los Franceses
 
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