“Un plátano plantado por César en Córdoba recordó por mucho tiempo la gloria de aquel ilustre romano, y nuestro poeta Marco Valerio Marcial (siglo I), de Bílbilis, dijo en sus versos que han llegado a nosotros:
- Plátano amado de los dioses,
no temas ni el fuego ni el hierro sacrílego.
Tu duración y tu lozanía serán eternas,
porque es la mano de César la que te ha plantado.-
Murió aquel árbol pero el poeta español nos conservó su memoria.”
- Plátano amado de los dioses,
no temas ni el fuego ni el hierro sacrílego.
Tu duración y tu lozanía serán eternas,
porque es la mano de César la que te ha plantado.-
Murió aquel árbol pero el poeta español nos conservó su memoria.”
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