viernes, 21 de noviembre de 2014

¿VALE LA PENA SALVAR NUESTROS BOSQUES?
Diario LEVANTE - 21.11.2014 - Juan Ponce...

¿Vale la pena salvar nuestros bosques? Así, a bote pronto, pocos dirían que no, aunque no faltaría quien introdujera un depende. A esa duda se aferra el gobierno valenciano de Alberto Fabra, la consellera Bonig y algunos de sus alcaldes, para no realizar las inversiones necesarias para hacerlo. "Depende de lo que cueste", dicen, y aseguran que el precio por garantizar la vida de nuestra masa forestal, que rondaría los 30 millones de euros, es caro.
La prensa lleva tiempo alertando de que 300.000 hectáreas de pinares están amenazadas por diversas plagas, pero no es solo una amenaza. Cualquiera que haya visitado nuestros bosques en los últimos meses habrá visto extensiones crecientes de pinar que se secan, que se mueren, y es debido a estas plagas favorecidas por una sequía intensa y sin precedentes. Y no hay precedentes porque, aunque en nuestro clima las sequías son normales, el cambio climático global las está haciendo que sean cada vez más intensas.
¿Pero qué nos ofrecen estas formaciones vegetales? ¿Sacamos algún rendimiento que compense esos 30 millones? La respuesta, por extraño que parezca a los señores del PP, es bastante sencilla. Solo en territorio valenciano tenemos 1,3 millones de hectáreas de montes, la mitad de ellos poblados con una cubierta arbórea de pinos bajo la cual hay formaciones arbustivas diversas. Y aunque las cifras estimadas son dispares, los expertos coinciden en que una hectárea de bosque valenciano genera entre 500 y 5.000 euros al año en servicios ambientales según su calidad. Podemos afirmar pues, que de promedio cada hectárea genera al año al menos 1.000 €.

¿Y cómo se mide la calidad del bosque? 
Pues en función de su capacidad de prestar esos servicios ambientales, que básicamente son la producción del oxígeno que respiramos y la captación del CO2 que emiten el tráfico, las calderas y las industrias y que está generando el cambio climático. Y no solo eso. También tienen un papel fundamental en la regulación local del clima atrayendo las lluvias. Cuanto más denso sea el bosque más las atrae, y al mismo tiempo tiene mayor capacidad de retener el agua caída del cielo, lo cual previene inundaciones en zonas costeras y además recarga los acuíferos subterráneos. Los expertos también coinciden en que el principal riesgo de nuestras montañas es su erosión o pérdida de suelo fértil, ya que el suelo es el soporte del bosque y si se pierde el bosque es irrecuperable.
Además, los bosques mejoran la calidad paisajística, mantienen nuestra biodiversidad y ofrecen espacios de ocio cada vez más solicitados por un turismo rural en auge.

Todo ello valorado en al menos 1.000 euros al año por hectárea, de lo que podemos deducir que las 300.000 hectáreas amenazadas nos dan 300 millones de euros al año en servicios ambientales.
Si a eso se le suma que el plan de choque propuesto por Compromís no solo trata de frenar la plaga que afecta a nuestros bosques, sino que también afecta a la del paro (pues crearía unos 1.500 puestos de trabajo en 2015 en los 100 municipios afectados), resulta obvio que no hablamos de un gasto, sino de una inversión. ¿Seguro que no nos podemos permitir salvar nuestros bosques, señora Bonig?
 -----

No hay comentarios: