El árbol de los deseos
Tras una excursión escolar, Sara descubre un árbol mágico: El árbol de los deseos. Dedicará toda su vida a su cuidado y protección, observando cómo el bosque se enfrenta a adversidades como el cambio climático, la acción humana e incluso un devastador incendio que amenazará con destruir todo a su paso. ¿Qué ocurrirá con el árbol de los deseos? ¿Se logrará salvar la magia que hay en el bosque y asegurar así su legado para las futuras generaciones? El mundo es un lugar lleno de naturaleza sorprendente. Hagamos lo posible para que todos podamos disfrutarlo.
Valores implícitos
Un cuento que nos hará reflexionar sobre la importancia de cuidar nuestro entorno y el impacto del cambio climático. También destaca el valor de la perseverancia, la responsabilidad y el respeto por la naturaleza. Además, enseña que creer en nuestros propios deseos y trabajar por ellos es fundamental para hacer realidad nuestros sueños y proteger lo que amamos.
Colección: El planeta imaginario Idioma: Castellano ISBN: 979-13-87663-40-7 Páginas: 40 Fecha publicación: 03-03-2025
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Tenerife sufrió en agosto de 2023 el peor incendio de sus últimas cuatro décadas. Las primeras llamas, originadas en Arafo, se extendieron con rapidez por otros once municipios y terminaron arrasando con un 7,25% del total de la superficie insular. Casi dos años después, en la memoria de los canarios aún permanecen grabadas las imágenes de la tragedia, entre las más impactantes, la del emblemático mirador de Chipeque, en Santa Úrsula, destruido por el fuego.
Como homenaje a este enclave y con la intención de que la historia no se vuelva a repetir, la joven escritora Alicia Ortega ha creado un cuento infantil en el que su protagonista, Sara, encuentra en Chipeque un árbol de los deseos que tendrá que proteger si quiere que la magia del bosque se mantenga intacta para las próximas generaciones.
El cuento El árbol de los deseos recorrerá varios colegios de las Islas para concienciar a los más pequeños de la importancia de cuidar su entorno, del impacto del cambio climático y de la necesidad de respetar la naturaleza. Más allá de los valores medioambientales que pretende inculcar el relato, según su autora, también esconde otra enseñanza: «creer en nuestros propios deseos y trabajar por ellos para proteger lo que amamos y para que nuestros sueños se hagan realidad».
El cuento llega al primer cole
El CEIP Los Verodes, en Santa Cruz de Tenerife, fue el primero en enterarse de la existencia de este árbol mágico y su alumnado aprovechó la oportunidad para pedir sus deseos. Conocer a Cristiano Ronaldo, viajar a Japón, ser youtuber o karateka, tener una familia y un perro, trabajar mucho, tener más dinero para comprar comida, revivir a su abuelo o curarse de un cáncer han sido algunas de las peticiones que varios estudiantes han querido compartir con el resto de compañeros.Según la profe Sara, solo quedaban tres árboles de los deseos en todo el mundo y casualmente uno de ellos estaba en Chipeque, rodeado por un inmenso mar de nubes. Ahora, además de estos tres ejemplares mencionados en la ficción, cada estudiante de Los Verodes contará con su propio árbol mágico. Así podrán compartir el aprendizaje de esta lectura con sus padres.
Durante la actividad, Sara también preguntó a los niños qué solución se les ocurría para evitar que un lugar que conocen se queme y se pierda para siempre. Aunque al principio ni siquiera recordaban lo que pasó en Tenerife en agosto de 2023 –creían que la autora hablaba de la erupción del volcán en La Palma–, los más dicharacheros se atrevieron a responder: «Podría ir, sacar una foto y así lo tendría para siempre en mi móvil», respondió un alumno de segundo curso.
Lo cierto es que esta última solución parece más propia de la ficción que de la vida real, un hecho que quizás guarde relación con el amor que estos estudiantes sienten por la lectura. «A mí me encanta, leer es muy importante para descubrir cosas nuevas y también es bueno para el cerebro», apuntó uno de los de los chicos en primera fila.
La otra parte del público se decantaba más por otros pasatiempos como la pintura. En este caso, también pudieron conocer cómo María Soledad Ruiz había creado las ilustraciones del libro, es decir, esas imágenes que plasmaban en el papel las ideas de la autora.
Adentrarse en la historia
La autora de El árbol de los deseos acudió al colegio el pasado 23 de abril, Día del Libro, para presentar el relato a los más peques. Esta primera actividad inaugura un proyecto que culminará en mayo con una excursión al monte con la que se adentrarán en el mundo de Sara, la protagonista.La directora del centro, Carmen Trujillo, explicó que tienen previsto hacer una salida con las familias al área recreativa Lomo la Jara. «Haremos realidad esta historia de ficción», resaltó. La similitud es tal que incluso contarán con un cuaderno de campo idéntico al que utiliza la protagonista en el relato. Con esta herramienta, los alumnos podrán buscar en el medio natural ejemplos reales de la teoría que han aprendido estas semanas en las aulas. «No puede ser que no conozcamos nuestros montes», defendió.
El colegio trabaja aprendizajes basados en cuentos, una técnica con la que han logrado un sello de excelencia en innovación educativa. Durante las próximas tres semanas, el profesorado adaptará el contenido de El árbol de los deseos a cada una de las clases de primaria y, mientras, en infantil trabajarán los fondos marinos. Cuando concluya este trabajo en las aulas será el momento de desplazarse hasta la localización real del libro.
El ejemplo de su autora
Para Carmen Trujillo contar con la presencia de la propia autora en el colegio es un «verdadero privilegio» para el alumnado. «Alicia es una joven que, a través de su propia historia, puede enseñar a los chicos que no es tan difícil conseguir una meta; que si lo pueden soñar, también lo pueden conseguir. La publicación de este cuento simboliza su deseo hecho realidad», destacó.
«Quiero que los niños aprendan a valorar su entorno»
Como escribiría Cervantes, Alicia Ortega nació en un lugar de la Mancha. La joven autora del cuento El árbol de los deseos llegó a Tenerife justo cuando se produjo el incendio y, como enamorada de la naturaleza, sintió que debía hacer algo para que los más pequeños se acercaran a su entorno y aprendieran a valorarlo como un tesoro preciado. «Yo llegaba al colegio donde trabajo contándole a los niños que sitios había visitado y me daba cuenta de que ellos no los conocían», explica.
En su tierra no hay apenas verde, por eso cree que lo valora tanto. «Donde nací dábamos las gracias por tener un parque al que ir, pero lo que hay aquí son auténticas maravillas y deberían protegerse como tal». Por este motivo, ha querido rendir homenaje en su libro a sitios tan representativos como Chipeque, «para que si el día de mañana desaparecen por culpa de cualquier catástrofe puedan ser recordados por siempre».
Además de la naturaleza, su otra pasión es la enseñanza. Esta joven de 25 años asegura que es maestra de vocación. «Los niños deben salir a conocer su entorno, no hay mejor manera de que aprendan». Sin embargo, sostiene que muchos ya no salen de excursión con su familia y que, cuando van con los colegios, la mayor parte de las veces no se hace de forma consciente. «Viajando descubrí que necesito la naturaleza en mi vida, me encanta perderme por los colores y olores que esconde el monte y quiero transmitir este sentimiento a los más pequeños», argumenta.
Turismo sostenible
En este sentido, quiere destacar una frase que ha convertido en su filosofía: «Mira la vida con ojos de turista para ver belleza donde todos ven rutina». Con esta mentalidad por bandera y sin residencia fija, Ortega viaja con la intención de encontrar su lugar en el mundo. Aunque es consciente de que la idea de turismo en Canarias está muy ligada a la masificación y a un modelo de sol y playa, lo que ella quiere defender es un turismo responsable. «También hago alusión a ese concepto en el cuento e intento trasladarlo a los colegios a través del blog porque sé que la situación actual de las Islas se aleja bastante de esta idea», subraya.El árbol de los deseos no es su única obra, pues tiene más libros infantiles y ensayos. Lo cierto es que la escritora ha estado vinculada a literatura desde sus primeros años de vida. «Siempre he escrito, cuando iba al colegio participaba en concursos de escritura porque me encantaba leer y cambiar las historias para formar las mías propias o para contárselas a otros», recuerda.
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