viernes, 3 de febrero de 2017

LA LEYENDA DE LOS ALMENDROS DE MEDINA AZAHARA

     Según cuenta la leyenda, Abd al-Rahman había traído a la bellísima Azahara desde Granada pues era su favorita. Para demostrarle el amor que sentía por ella, ordenó la construcción de una ciudad palatina, la "Ciudad de Al-Zahra", o la "Ciudad de la Flor de Azahar".
    Para ello contrató a los mejores arquitectos y artesanos, compró los materiales más apreciados, las más exóticas maderas, ricos mármoles, y coloridos azulejos. Telas y muebles comprados a los mercaderes más prestigiosos adornaban las estancias y todo esto lo hizo el califa por amor. Mandó diseñar y construir hermosos jardines con flores y plantas traídas desde todos los rincones del mundo, árboles de exóticos frutos y los pobló con hermosos pájaros.
     Lujo y riqueza no serían nada si no se aliaran con la exquisitez, el buen gusto y la fantasía. La vida en el palacio, el fasto de las recepciones, la generosidad del califa, la riqueza y colorido de los trajes, las exquisitas y valiosas joyas, los uniformes de su guardia, la belleza de sus caballos árabes o el aspecto brillante de los salones.
      Pero... ¿Era su amada realmente feliz allí? Abd al-Rahman la sorprendía a menudo llorando, y sus constantes regalos no conseguían hacer brillar su sonrisa.
Le preguntó el motivo de su tristeza y qué debía hacer para contentarla, Azahara le respondió que a su tristeza no podría ponerle remedio ni él con todo su poder. Lloraba por no poder contemplar la nieve de Sierra Nevada de su añorada Granada. Entonces él le respondió: “Yo haré que nieve para ti en Córdoba”.
     Inmediatamente mandó talar un bosque situado frente a la medina y replantarlo de miles de almendros muy juntos unos de otros y cada primavera, cuando los almendros abrían su flor blanca, la nieve aparecía en Córdoba sólo para que su amada Azahara no volviese a llorar.

---Fin---

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