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2/24/2022

Jacarandas de CDMX

MILENIO DIGITAL, Ciudad de México
Un mapa para localizar las jacarandas


Alberto Díaz Cayeros, economista, politólogo y director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Stanford, creó un mapa para localizar los árboles de jacarandas que durante la primavera colorean de morado las calles de la Ciudad de México.
      A través de la plataforma Medium comentó el proceso para elaborar este mapa en Google Earth sobre la ubicación de estos árboles en el Centro Histórico y las motivaciones que tuvo para hacerlo. 
    Explicó que el verdadero interés para ver las jacarandas además de su belleza fue su inquietud por geocodificar los arboles sobrevivientes a la época pehispánica y las acequias, que son canales abiertos que sirvieron para drenar el lago en donde se localizaba la Ciudad de México.
      Desde 1753 había un mapa hecho por José Antonio de Villaseñor y Sánchez en el que se mostraban las iglesias principales y puntos de interés, la acequia real con aguas fluidas y otras más pequeñas, así como el acueducto que suministra agua desde la época prehispánica desde los manantiales de Chapultepec.
      "Mi suposición inicial fue que muchos árboles en la actualidad, especialmente cualquier árbol viejo que sobrevive en el centro de la ciudad, se ubicaría en los patios y en los alrededores de las primeras edificaciones de la iglesia o en las acequias", explicó el también economista.

     En su búsqueda, Díaz Cayeros encontró que los árboles más viejos en la Ciudad de México son los sauces mexicanos, mejor conocidos como ahuehuetes, cuyo significado es "ancianos de agua", pero no podía mapearlos con imágenes satelitales y en ese análisis halló a las jacarandas: "Cuando comencé a examinar imágenes satelitales, la característica verdaderamente sorprendente que encontré fueron las jacarandas", confesó.
     El académico reconoció que le gustaría crear un proyecto para mapear a los ahuehuetes y que sean el testimonio de la persistencia de las fuerzas naturales en una ciudad pavimentada y construida como la Ciudad de México. "Estoy seguro de que un algoritmo podría programarse y el proceso de aprendizaje automático podría encontrarlos y catalogarlos", escribió el politólogo.
      Díaz Cayeros incluyó en el mapa cerca de unas 400 jacarandas en las áreas que codificó, que son principalmente el Centro Histórico, aunque reconoce que este mapa puede ampliarse.

      Las jacarandas, que son originarias de Sudamérica, fueron adaptados al clima de la Ciudad de México y el académico cree que estos árboles no sólo están cerca de iglesias, donde probablemente echan raíces los árboles por la cercanía con las acequias, sino también en amplios bulevares y complejos habitacionales como Tlatelolco.
     Díaz Cayeros concluyó que este método para georeferenciar a las jacarandas se puede mejorar y realizar mejores visualizaciones que permitan conocer de forma automática la geolocalización de los árboles de jacarandas en toda la ciudad, que permitarán contribuir a su conservación. 
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La llegada de las jacarandás a Ciudad de Mexico 
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10/31/2018

¿El árbol más antiguo de Madrid?

El "La Vanguardia"
El 'abuelo' de los árboles de jardín de Madrid vive en El Retiro.
Árboles antiguos

      
     Tiene entre 240 y 300 años de edad y a pesar de ello está en la flor de la vida, según los expertos. Se trata de un ahuehuete del Parque de El Retiro que tiene el honor de ser el árbol de jardín más antiguo de la capital.
Este ejemplar con nombre de difícil pronunciación, conocido popularmente como Ciprés calvo, es uno de los más fotografiados de la capital, muy visitado por los amantes de los árboles y muy querido por quienes cada día transitan por el parque madrileño.
      Debido a sus orígenes, a su tamaño, a su edad, a su rareza biológica y a sus especiales características culturales y sociales, este ahuehete forma parte del Catálogo de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid desde su creación en 1992.
      Según el responsable del Departamento de Conservación de la Flora y Fauna de la Comunidad de Madrid, David Mingot, este árbol es "un ejemplo de especie botánica rara" para la región ya que es "imposible" encontrarla más allá de un jardín real, como es el caso de El Retiro, o de un jardín botánico.
Precisamente, este ahuehuete no es el único en su especie en la Comunidad y tiene hermanos en los jardines del Palacio Real de Aranjuez, como apunta el director general de Gestión del Agua y Zonas Verdes del Ayuntamiento de Madrid, Santiago Soria.
      Los taxodium son una especie típica de Centroamérica y, según se refleja en documentos oficiales, los ejemplares de Aranjuez y El Retiro llegaron de las expediciones botánicas españolas, en torno al año 1783, tras haber pasado primero una temporada en los jardines de aclimatación de Puerto de la Cruz, en Tenerife.
Las leyendas, no obstante, sitúan la edad de este árbol a la par que la del propio parque de El Retiro, aunque los expertos parecen consensuar que es imposible que el ejemplar sea del año 1600 ya que "la especie no era conocida para ese momento, y porque la zona del parterre francés la trajo el primer rey galo, que arrasó con los árboles existentes, según explica Soria.
      Algunas leyendas son todavía "más inverosímiles" y llegan a contar que es "hijo" del "árbol de la noche triste" de la localidad mexicana de Poptia, donde el conquistador español Hernán Cortés lloró en 1520 la masacre del ejército español a mano de los aztecas, y de cuyas lágrimas habría surgido el ejemplar de El Retiro, aunque esta teoría "no tiene base científica", matiza Soria.
      Otra de las historias dice que el ejército napoleónico utilizó este árbol como base para un cañón durante la Guerra de la Independencia y que, por ello, fue uno de los pocos que no talaron.
      "Es más leyenda que realidad", puntualiza Mingot, que destaca que precisamente estas historias "asociadas a usos y costumbres" son uno de los valores que la Comunidad tiene en cuenta para incluir un árbol en su catálogo de ejemplares singulares.
      Lo que no es ninguna leyenda es que este árbol podrá llegar a vivir la friolera de 2.000 años, por lo que todavía se encuentra "en la flor de la vida", "perfectamente bien" y con una esperanza de más de mil años, sobre todo si se le sigue brindando la protección de la administración, subraya Soria.
      Ahora mismo, está rodeado de una "valla metálica" con la que se pretende aislarlo de los turistas y evitar que la gente se le acerque "para abrazarlo o sacarle una foto de cerca", lo que provocaría que se pisen las raíces, afectando al ejemplar.
     Para el secretario general de la Asociación Amigos de los Jardines de El Buen Retiro, Ignacio Bazarra, el ahuehuete de El Retiro "es un símbolo de los 19.000 árboles" que hay en el parque madrileño, de hasta 163 especies distintas, y "es quizás el rey de todos", por lo que se le tiene "un cariño inmenso".
      Bazarra también resalta que el 'ciprés calvo' es "uno de los ejemplos del intercambio que hubo entre América y Europa", lo que le hace muy llamativo junto con "todas las leyendas que hay detrás, que son bonitas al margen de que sean verdaderas o no".
      A pesar de la edad de este ahuehuete, el árbol más antiguo de la Comunidad de Madrid, y se cree que de toda la Península Ibérica, es un tejo del Arroyo del Barondillo, en Rascafría, que tiene 1.300 años y que también forma parte del Catálogo de Árboles Singulares de la región.

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Más información de...  Ahuehuetes 

11/02/2017

Sabino de Xochimilco, Ciudad de México

SABINO DE XOCHIMILCO
Plazuela de San Juan Bautista, Ciudad de México

    
Ciudad de México está asentada en lo que fue una zona lacustre. Cuatro pontones daban acceso a la capital del imperio azteca. En este ambiente húmedo prosperaron bien los ahuehuetes, "señores del agua". Hoy día aún podemos visitar algunos de estos árboles ilustres. En la Plazuela de San Juan Bautista de Xochimilco, visitamos al gran sabino que tiene tres pies.
 
   
Según me contaron, hasta no hace mucho tiempo eran los propios vecinos los que se encargaban de cuidar el recinto del árbol. Allí tenían sus tertulias y allí exponían los trabajos los artesanos del papel maché. Después llegaron los organismos públicos -Universidad de Antropología de Chapingo- que se otorgaron dicha responsabilidad, -"Salid de este espacio, nosotros nos hacemos cargo". -¿Por qué, si este es un espacio del pueblo?. A partir de ese momento nadie más se ocupó de árbol, sólo le quitaron las ramas muertas y le liberaron de los anillos de hierro que le habían colocado en los años 60 pensando que podría abrirse y colapsar, y nada más. Ahora nadie se ocupa del Sabino. Este recinto está abandonado -basura, perros bravos- la plazuela debería estar limpia y libre de coches para uso de los vecinos. El ahuehuete requiere espacio, es un árbol de gran embergadura y su tamaño, si le dejan, puede llegar a ser descomunal.
     Artesanos como Lorenzo Mendoza y demás gentes deben emprender una campaña para recuperar dicho espacio. Si antes era suyo y lo cuidaban ahora deben recuperarlo. 
     Según relató Rodolfo Cordero López, cronista de Xochimilco, este árbol fue plantado en 1521 por el tlatoani Cuauhtémoc en agradecimiento a los xochimilcas por haber defendido Tenochtitlán junto con los tlateloalcas, y establecer una alianza permanente contra los conquistadores.
     Una de las leyendas cuenta que en un templo del Barrio de la Santísima, a finales del siglo XIX, se cayó la imagen de Dios Padre y no se pudo recomponer. Para reponer esa imagen los vecinos pidieron a los viejos de San Juan que les aportaran un pedazo del ahuehuete que tenía tres pies, uno de ellos seco. Cortaron el seco y con él labraron una imagen. Con el tiempo un tercer pie se formó en la base del árbol. Los viejos xochimilcas dijeron al haber tallado la imagen de Dios Padre con el tronco del sabino, en éste reprodujo la divina trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Se aprecia la huella que dejaron por los anillos de hierro
     Este árbol ha visto, con el paso de las generaciones, el paso del México postcolonial a la ciudad moderna, cómo se secaban los canales y se urbanizaba el espacio. De entre las raíces del árbol brotaba un manantial que vertía las aguas a los canales de la zona. Ahora ya no hay manantial pero me aseguran que al árbol se le riega.


Ubicación: Calle Sabino, plaza de San Juan Bautista, Xochimilco, Ciudad de México
Patrimonio Histórico por el Instituto Nacional de Arqueología e Historia (INAH) en 1987
Edad: +/- 500 años
Altura: 19 m
Circunferencia a 1,30m.: unos 14m (se ramifica a poca altura)

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Una ciudad en el lago
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9/24/2017

El Sabino de Zimapán, México

SABINO DE ZIMAPÁN
Estado de Hidalgo, México

Sabino ... Ahuehuete ... Ciprés de Moctezuma ...  (Taxodium mucronatum)... 
EL VIEJO DEL AGUA
Marzo de  2016
El pueblo de Zimapán heredó este gran ahuehuete que ahora depende de su protección. Todas las generaciones se han sentido orgullosas de tener este emblemático árbol. En otros tiempos el agua era tan abundante que en un estanque cercano chapoteaban los patos. Ahora este gran sabino no cuenta con el suficiente suministro de agua, el manantial que le suministraba la humedad ha sido desviado o cortado. Probablemente su caudal ha disminuido debido a los problemas de escasez de agua que también es un problema mundial. Según me dijeron este espacio, ahora parque municipal, perteneció al ejército.
      Este gran sabino, gran vecino y gran monumento, va a depender de la voluntad de los vecinos para seguir en pie o que desaparezca para siempre. Las ramas más altas denotan que ha sufrido carencia de agua. Hace unos años talaron las ramas secas en el curso de la rehabilitación que se le hizo, con el apoyo económico de una persona altruísta, Don Enrique Rello.
      El parque, me dijeron, estuvo cerrado al público por algún tiempo. Cuando yo lo visité, en marzo de 2016 no había ningún impedimento. Estaban acondicionando el contorno del árbol, recomponiendo un gran alcorque que protejía las raíces del sabino de las pisadas de los visitantes. Habría que intentar que las gentes "se acerquen", lo estimen, lo sientan como suyo, que disfruten de su compañía pero que no se se acerquen tanto como para que estropeen sus raíces más someras.
     La gente del pueblo se siente muy orgullosa de esta belleza natural y, con beneplácito, lo muestran a los visitantes como algo muy suyo y que les da identidad. Existe una asociación civil que está trabajando para que sea considerado patrimonio de la humanidad y así tener la protección permanente internacional, de esa manera contaría con apoyo para velar por su supervivencia.

Nombre común: Sabino. 
Nombre científico: Taxodium mucronatum Ten.
Familia: Ahuehuetes.
Perímetro del tronco: 14.6 metros.
Altura: 25 metros.
Diámetro de la copa: 33 metros.
Edad atribuida: 300 años.
Historia: Según algunas versiones en sus ramas se ajustició a varias gentes en la Revolución Mexicana.

Año 2016, mas o menos desde el mismo punto de vista que la siguiente foto
Año 2002, el sufrimiento del árbol es notable por la carencia de agua



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9/30/2015

LOS AHUEHUETES DE YURIRIA
Leyendas

Según cuentan las crónicas, todo se inició en la batalla que, en 1588, entablaron las tribus chichimecas y los pobladores de Yuriria. Esta es el relato del cronista Basalanque: 

“La tribu Chichimeca fue contra este pueblo de Yuririapúndaro, porque era la primera población que estaba en cerca de chichimecos, al cual le hacían daños continuos hasta nuestros tiempos que se atrevieron atacarle y el pueblo se protegió en la iglesia, ahora ex-convento de San Agustín.
Al entrar al pueblo sobre la puerta de costado de la parroquia, hay una imagen de piedra de San Nicolás y los invasores pensaron que era un guardián, le lanzaron flechas con tanta fuerza que una de ellas se clavó en la piedra del monumento.
     Los Chichimecas al darse cuenta de que no se cayó, vieron que sólo era de piedra y tomaron prisioneros a los yurirenses que se habían escondido en la parroquia, por lo que asaltaron el pueblo llevándose a los indios para utilizarlos como esclavos. Entre ellos se encontraban la esposa e hijo del indio Antón Trombón que en esos momentos no estaba en el pueblo.
Cuando llegó el Ministril Antón Trombón y le relataron lo sucedido, convocó a los heridos y tomó un clarín más dispuesto con corazón que con armas, tomaron los pocos arcos y flechas que les habían dejado y siguieron los pasos de la tribu Chichimeca.
     Los encontraron en una barranca llamada el Capulín donde se habían atrincherado aquella noche, el indio cantor Antón Trombón para espantar y vencer a sus enemigos y dar ánimo a su tribu por la deshonra del ultraje que fueron objeto, tocó un clarín y entre las sombras atacaron los de Yuririapúndaro a los Chichimecas, que no percibieron el ataque del pueblo que habían saqueado un día antes, oyendo el sonido del clarín se atemorizaron más pensando que era el general Alonso de Sosa y sus soldados, alborotados y sin orden emprendieron la huída dejando el producto del robo y a los prisioneros de esta forma infantil fueron vencidos y los indios que comando Antón entraron triunfantes a su pueblo natal de Yuriria.
      En memoria de aquel hecho se plantaron en la huerta del convento tres sabinos a los que les denominaron “Antón Trombón, María Pacueca y el Niño Perdido”; ya que durante esta batalla el matrimonio tenía un niño pequeño que todavía era amamantado por su madre y se perdiera y nunca fue recuperado por sus padres.
     Al correr de los años estos árboles alcanzaron una frondosidad y altura considerable a la par del cariño y respeto de los moradores del pueblo, el cual se vio comprobado cuando al tratar de reponer el pavimento de la parroquia que había sufrido estragos por un incendio que sucedió en el año de 1814.
      Por lo que el padre Torres, pensó aprovechar la madera de estos árboles por iniciativa del Fraile Salvador Agustín de Perea quien ordenó el corte de algunas ramas gruesas; acto que originó una manifestación enérgica que degeneró en un tumulto de indios naturales de esta población, por la determinación descabellada del párroco, que desistió ante la muchedumbre opositora.
Otra fecha que no olvidan los yurirenses, el 30 de diciembre de 1909, cuando por la noche fue quemado el más grande de estos árboles gigantescos, llamado actualmente “Don Juan Trombón” quedando sólo maderas ennegrecidas de su enorme tronco.
Este incendio del centenario árbol fue provocado por “la ignorancia y estupidez” de un individuo de nombre Román Molina apodado “Ligartúa”, quien se encontraba trabajando como encargado de La Huerta Municipal, nombrado por la autoridad civil.
     Román Molina, queriendo exterminar un nido de tlacuaches que anidaban en una gran oquedad que tenía el tronco de Don Juan Trombón, rellenó esta parte del árbol con sácate y le prendió fuego, ardiendo rápidamente la madera resinosa en forma considerable y difícil de apagar.
     Posteriormente durante el año de 1967, los dos sabinos sobrantes llamados cariñosamente como “Doña María Pacueca y El Niño Perdido” comenzaron a secarse, un año después el presidente municipal solicitó el auxilio de la Secretaría de Agricultura y Ganadería, para salvar la vida de estos gigantes de la historia Yurirense. La dependencia Federal comisionó de inmediato al doctor en Higiene Vegetal Friedrich Stutzner E., de nacionalidad Alemana, que ordeno el día 5 de abril de 1968 perforar el tronco de “Doña María Pacueca” y rociar dicha perforación con una solución de fenol al 2 por ciento, taponando inmediatamente los perforados. Cinco días después del mismo mes se realiza el mismo procedimiento con el ahuehuete del Niño Perdido y se terraplenan los troncos, para agregarle una sustancia para vitaminar el suelo, además de un plaguicida para matar parásitos que habían dañado las raíces de los sabinos.
     Los resultados fueron negativos y los árboles murieron quedando secos tanto el tronco como sus ramajes, actualmente en sus partes huecas les colocaron ladrillos con mezcla de cemento para construcción, la cual de acuerdo al director de Ecología del municipio dice que es contraproducente, ya que el tabique succiona la humedad y siempre estarán mojados, aunque no llueva y por lógica siempre tendrán el peso del agua; que podría provocar que se caigan ante el peso del mismo árbol seco, más la hilera de tabiques de más de dos metros que le colocaron esperando indicaciones de autoridades competentes para saber que hacer en este caso para rescatar los ahuehuetes que son de suma importancia para el pueblo yurirense.”

INFORMACIÓN:
http://www.travel-leon.net/2009/09/los-ahuehuetes-de-yuriria/

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De forma más simplificada, esta misma historia la tomamos de: 
http://cronistasdeguanajuato.com/monografias/yuriria_opt.pdf
LA HISTORIA DE LOS TRES AHUEHUETES

El cronista basalenque, nos relata que la batalla que libraron las tropas michoacanas de Yuririapúndaro, en contra de las tribus atacantes en el año de 1588, y que el número de atacantes fue considerable, lo mismo que el número de prisioneros que hicieron, cuya libertad se logró gracias a la valentía del indio ANTÓN TROMBÓN, (ministril de la parroquia y dueño de parcelas pertenecientes a la finca de Cuaracurio).
     En uno de esos ataques las tribus chichimecas, hicieron varios prisioneros, entre ellos la esposa de Antón Trombón. Quien al regresar y darse cuenta, este indio cantor convocó a muchos de los agraviados y armándose de flechas, hondas y palos, se pusieron a seguirlos dándose cuenta que pasabanlanocheenlabarrancadel capulín, laestrategiaconsistióenacercarselomásposible,yal amanecer, antes de que se distinguieran bien los bultos de la gente, tocó el clarín y con alaridos los de Yuririapúndaro envistieron a los chichimecas que sorprendidos, emprendieron la huida pensando que se trataba del ejercito de Don Álvaro de Sosa, dejando todo lo robado por lo que Antón recuperó a su mujer, aquel a su hermano, otro a sus pertenencias y así todos regresaron vencedores gracias a la astucia de Antón Trombón, y en memoria del aquel hecho, se plantaron en la huerta del convento TRES AHUEHUETES a los que denominaron ANTÓN TROMBÓN, MARÍA PACUECA Y EL NIÑO PERDIDO, ya que este matrimonio tenía un niño de pecho que en la revuelta se perdió y no fue recuperado.
Tlacuache (Didelphis marsupialis)
      Estos árboles fueron plantados en un lugar muy fértil, por lo que al través de los años, se pusieron muy frondosos y de gran altura, el pueblo les fue adquiriendo cariño, y por ser este sitio de esta huerta muy visitado, se escogió como símbolo del escudo de este lugar.
     La noche del 30 de diciembre de 1909, fue incendiado el sabino llamado ANTÓN TROMBÓN, el encargado de la huerta un señor de nombre Ramón Molina, alias (Ligartúa), trataba de destruir los nidos de tlacuaches que estaban en una oquedad del tronco del árbol, por lo que lo rellenó de zacates y ramassecas, le prendió fuego extendiéndose con rapidez sobre el árbol, siendo inútil todo esfuerzo para apagarlo, el árbol quedó destruido.
      Estos ahuehuetes plantados en 1588 a la fecha en el año    del 2010 tienen 422 años de edad, ahora, solamente están en pie los troncos ya secos de MARÍA PACUECA hacía el oriente y el NIÑO PERDIDO hacía el poniente quedando como vestigio histórico de aquellos tiempos y que han servido para formar el escudo de Yuriria.
---Fin---

9/24/2015

AHUEHUETES INSIGNES

El llamado árbol del Tule (entrada anterior)


El Árbol de la Noche Triste (entrada anterior), fue quemado en 1972.



El Árbol Sagrado en Ocuilán de Arteaga, Edomex, que recibe a los peregrinos que llegan al santuario de Chalma. Se encuentra en la entrada del pueblo, y en cuya base corre un importante río; junto al árbol se encuentra el altar a Santa Rita, patrona de los imposibles, a la que acuden miles de personas al año para pedirle un favor especial; con el propósito de que se cumpla lo solicitado, la persona cuelga un listón, una imagen u otro objeto del árbol, el cual cobra, así, especial importancia en el rito.

Los bosquecillos de ahuehuetes plantados por Nezahualcóyotl en los alrededores de Texcoco, entre ellos el ahora Parque Los Ahuehuetes o Parque Nacional El Contador, al suroeste del pueblo de San Salvador Atenco, en el Estado de México (19°32'48.22"N, 98°55'27.80" W).
EL Sabino de San Juan, con casi 4 metros de diámetro, 25 metros de alto y alrededor de 700 años. Está ubicado en Xochimilco, en la Ciudad de México.



Los ahuehuetes sagrados del bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México.
En este bosque, entre la Fuente de la Templanza y la Tribuna Monumental dedicada al Escuadrón 201, está el segundo Ahuehuete más famoso de la ciudad, después del Árbol de la Noche Triste, cuenta con una placa que nos da la siguiente explicación:
Es el árbol mayor del Bosque. Cuenta la tradición, que fue plantado por Nezahualcoyotl a petición del emperador azteca Moctezuma. Se dice que el señor de Texcoco fue quien plantó los primeros ahuehuetes en el año de 1460, por lo que el árbol vivió 500 años hasta que se secó a causa de falta de agua y contaminación en 1969. Tiene una circunferencia de 12.5 metros y llegó a más de 40 de altura. Fue bautizado como el “El Sargento” por los jovenes cadetes del antiguo Colegio Militar, aunque
también se le llamó “El Centinela”

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El Sargento
 
Tlatoani
Árbol de la vida

Los ahuehuetes de Coyoacán:
    En el parque "Los Viveros".
    En el Jardín Hidalgo, retoños del de Santa María del Tule, traídos de Oaxaca.
    En el jardín de Frida Kahlo, cerca de "La Conchita".


El llamado "El Pino" en Valle de Bravo.


El Árbol de Ahuhuete localizado en la localidad de Ahuhuetes del Municipio de Santiago Yaonáhuac, siendo este árbol representativo de dicha localidad y del municipio.



El Sabinal, Salto de los Salado, Aguascalientes


El Sabino Gordo, ubicado en la ciudad de Múzquiz, Coahuila, en medio de una calle, lo que lo ha hecho muy popular en esa ciudad del norte de México; un hotel lleva su nombre, así como varios establecimientos comerciales, etc.


El ahuehuete ubicado en la Misión de Concá, en Querétaro.


El Sabino Gordo, que se localiza en la hacienda Espíritu Santo, en General Terán, Nuevo León. Tiene un diámetro de 5.3 metros y una altura de 18 metros. Su edad se calcula en mil años.



El sabino ubicado en la ciudad de Zimapán, Hidalgo, que se dice es el segundo más grande de América.


Ahuehuete conocido como "El Sabino" de Tepetitlán, Estado de Hidalgo.



El Ahuehuete de los Peroles, en la comunidad de San Franciso, Rioverde, S.L.P.


Ahuehuetes del Río Blanco. A lo largo de este río, en el Valle de Orizaba, Veracruz, hay alrededor de unos 660 árboles. Estos árboles forman un bosque de galería, el cual es único en la región y también representa el único bosque de galería dominado por ahuehuetes en el estado de Veracruz. Se han hecho investigaciones, colectas y libros al respecto. Desde 2012 se lleva a cabo un Festival del Ahuehuete en Ciudad Mendoza. Actualmente se lleva a cabo un proyecto de rescate y conservación del bosque de ahuehuetes, y la Ruta de los ahuehuetes.


En 2012, se publicó un libro sobre la importancia del ahuehuete en esta zona.


Ahuehuete fuera del ex convento de San Diego de Churubusco – Museo de las Intervenciones

Localizado en Tepotzotlán, en la ex hacienda de San Nicolás Tolentino de Lanzarote y en medio de las tierras de cultivo.


El ahuehuete de San Lorenzo de Teotopilco

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El ahuehuete ubicado en Teoloyucan sobre una de sus calles, crece con una altura y circunferencia mayor a los de la zona y en su tronco tiene un altar.

Los ahuehuetes de "Casa de Campo" en Xalapa, Veracruz.

El Ahuehuete que se localiza en la comunidad de Ahuacatitlán, municipio de Almoloya de Alquisiras, Estado de México. tradicional en la celebración del 25 de julio dÍa del Sr. Santiago Apóstol.
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Madrid, España, cuenta con el Ahuehuete del Parterre en el Parque del Retiro -posiblemente el árbol más viejo de Madrid- y con los ejemplares del Jardín del Príncipe en Aranjuez, Madrid (entrada anterior)

INFORMACIÓN:
http://www.sedema.df.gob.mx/areasverdesvidaparatodos/arboles_emblematicos.html#.VWgxQqZFhIg
http://blogs.ua.es/losaztecas/2012/01/02/la-muerte-de-moctezuma/
http://blogdebanderas.com/2014/11/04/10-joyas-desconocidas-de-la-ciudad-de-mexico/
http://www.sopitas.com/site/250723-vagando-con-sopitas-com-presenta-el-arbol-de-la-noche-triste/
http://www.mexicodesconocido.com.mx/ahuehuetes-los-viejos-del-agua.html
http://www.cuexcomate.com/2011/05/etnobotanica-de-ahuehuete_20.html
 http://www2.inecc.gob.mx/publicaciones/download/123.pdf (Árboles notables de México)
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