6/18/2020

Leñadores y Carreteros

SORIA
El Nodo: Leñadores y carreteros, estación de Pinar Grande
Canción: Grupo Carrascoy

En 1949 El NODO de la Filmoteca NacionalEspañola ofrecía el documental "En la Vieja Castilla" en el vemos como se cortaban y trataban los árboles en Pinar Grande y cómo los pinos eran transportados por los carreteros hasta la estación. 
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6/16/2020

Los abuelos del bosque

JAVIER PRIETO GALLEGO
Los abuelos del bosque

Hoy he tomado la recomendación de Javier Gallego para seguir virtualmente un atractivo paseo por Soria... Ver el original

    (...) Pero a nosotros, uno de los que más nos gustan es el que nos lleva por las laderas de estos inmensos bosques de pino a perseguir el rastro de un grupo de árboles centenarios. Son los Abuelos del Bosque, la corte que hace honores a un pino más recto que una vela y tan longevo que hay quien le echa 450 años de edad. Los vecinos de Covaleda le conocen desde hace varias generaciones como el Pino Rey. Y, aunque no se haya movido del sitio en casi cinco siglos, seguro que si se pone a contar secretos dejaría en nada lo que les contaron a don Pío y a don Antonio.
     El camino que lleva hasta este secreto rincón de uno de los bosques de pino silvestre (Pinus sylvestris) más extensos de Europa es fácil y está señalizado, así que es difícil que defraude este paseo corto en kilómetros pero intenso en emociones. Sobre todo si uno es sensible al milagro que supone que la vida se prolongue en cualquiera de los seres vivos que pueblan la Tierra durante más de cien años. En este caso concreto, el milagro estriba en que tantos ejemplares, y en un espacio más bien reducido, hayan sobrevivido durante tantos años a las contingencias propias de su medio: principalmente enfermedades, talas e incendios,

El paseo
Inicio del paseo

      La forma de llegar al punto de inicio del paseo a pie es tomando la pista forestal que arranca nada más pasar el km 40 de la carretera CL-117 a la entrada de Covaleda. Está señalizada como “Picos de Urbión” y se cuela por un polígono industrial que enseguida desaparece para dar paso a las estribaciones más bajas del bosque.
     La pista asfaltada comienza entonces una larga ascensión que tras pasar ante el refugio de Becedo alcanza el refugio de Bocalprado, una zona recreativa con fuente y mesas. En ese punto hay que tomar el desvío que surge a la izquierda hacia Tejeros.  Cuatro kilómetro más adelante, en el conocido como Cruce de Tejeros, está el cartel informativo que señaliza el inicio del paseo. Los primeros 850 metros del recorrido discurren por la pista de tierra que sube hacia el Mirador de la Laguna Negra y el Pico de Urbión. Pero al alcanzar una ligera curva hacia la izquierda toca abandonarla por su costado derecho, justo en el punto en el que resultan evidentes las escaleras que trepan hasta una de las plataformas de caza instaladas en lo alto de un pino.
      A partir de aquí el paseo discurre sin mucha dificultad persiguiendo las balizas clavadas en el suelo. Bien es verdad que en estos primeros metros, en los que abundan las plataformas aéreas montadas para la caza, faltan las señales de dirección en un par de ellas… Aún así, con un poco de atención es fácil ir encontrando las siguientes balizas señalizadas. El Pino Rey -450 años de edad, 17 metros de altura y un perímetro de unos 5,50 m- se localiza, bien señalizado, casi al final del recorrido, muy cerca ya del punto de inicio y próximo a la pista forestal donde se dejó el coche.

      Viéndolo así, tan recto y tan alto, no extraña que estuviera entre las preferencias de los constructores de barcos que en el siglo XVI los cortaban para hacer de “machos” -el palo mayor- en los galeones españoles. Si bien los favoritos para estos menesteres eran los Pinus nigra, que llegaban a alcanzar los 40 metros de altura. De cualquier forma, estos bosques eran lugares habituales para los constructores de barcos, que encontraban madera en abundancia para hacer mástiles, vergas o cofas. El roble, por su dureza, era preferido para las quillas. En el uso de estos montes para la extracción de madera para muy diversas utilidades está también el origen y auge del oficio de la carretería. Una vez cortados, y teniendo en cuenta la extraordinaria envergadura y peso de estos árboles, no era tarea menor transportarlos a los más diversos puntos de la Península. En especial a los astilleros. Así se fue creando un oficio, el de carretero, que acabó convertido en seña de identidad de toda la comarca.
     Es en tiempos de los Reyes Católicos cuando se crea aquí la Hermandad de Carreteros Serranos, una organización con privilegios reales al modo del Honrado Concejo de la Mesta, cuya finalidad era la de constituir una gran empresa pública de transporte por cuenta de la Corona. Carreteros de estas sierras amasaron su fortuna en el duro oficio de recorrer, desde entonces y hasta entrado el siglo XIX, buena parte de los caminos de España. (...)

Vinuesa y la calzada romana
      (...) Desde Vinuesa, frente a su iglesia, arranca la pista forestal asfaltada y señalizada que lleva primero hasta la Casa del Espacio Natural Laguna Negra y Circos Glaciares de Urbión y después hasta la Laguna Negra, un paraje excepcional tan envuelto en leyendas truculentas como mil veces adornado por descripciones poéticas.
      Para los más andarines una recomendación: el tramo de calzada romana que discurre entre Vinuesa y Molinos de Duero. Es un apetecible camino al que se llega cruzando, desde Vinuesa, el puente que salta el embalse de la Cuerda del Pozo. En el otro extremo, por la derecha, hay que desviarse hasta la ermita de San Mateo y encarrilarse por la trocha que va acompañando las orillas del río Duero aguas arriba mientras deja ver en algunos tramos restos del enlosado puesto por los romanos en la calzada que unía la localidad Visontium (Vinuesa) con la ciudad de Uxama (Osma). Como a todo lo largo del Duero, desde su nacimiento hasta su desembocadura, las marcas del GR14 pespuntean de trecho en trecho el recorrido.
 

Ficha técnica

Señalización: Sí, con pequeñas balizas clavadas en el suelo.
Inicio: El paseo arranca del conocido como Cruce de Tejeros, en la pista forestal que comunica Covaleda con el refugio de Bocalprado y la Laguna Negra.
Longitud: 2 km.
Duración: 50 minutos.
Tipo de camino: Pistas y campo a través.
Desnivel: 81 m.
Dificultad: Fácil. Se puede hacer con niños.
Cómo llegar: Hasta Covaleda puede llegarse desde Soria por la N-234 hasta Abejar donde se toma CL-117.
Época recomendable: Los pinares serranos se muestran bellos en cualquier época del año. Con nieve puede ser muy difícil el acceso hasta la senda.
Observaciones: Puede haber alguna baliza arrancada. Todas ellas se encuentran próximas entre sí y se suele ver la baliza siguiente desde la baliza anterior. En algún punto hay que estar atento y prestar atención para localizarlas. En caso de despiste lo mejor es regresar hasta la última baliza por la que se pasó.
Más información: Casa del espacio de la Laguna Negra y Circos Glaciares de Urbión, tel. 975378031

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6/14/2020

15 razones para no podar un árbol

JEANNE MILLET, Ph. D. en "La cultura del Arbol"
Quince buenas razones para no podar un árbol (La Cultura del Árbol N.76, diciembre 2016) (Millet, 2016).pdf  (Original)


     "Los recientes conocimientos en arquitectura arbórea permiten entender mejor las reacciones de un árbol frente a una poda y por qué estas (reacciones) pueden ir en contra de los objetivos de mantenimiento esperados. Si hay motivos suficientes que justifiquen la poda de un árbol, a continuación se muestran 15 actuaciones a evitar que se traducen en razones de sobra para no podarlo."

1. - Cortar o pinzar la extremidad del tronco. Esto equivale a destruir el centro organizativo del árbol, incitándolo a crear horquillas y a acumular reservas de almidón en la base de las nuevas estructuras creadas. Estas reservas estimularán la emisión de rebrotes en esa misma zona, y con ello una nueva actuación, provocando una dependencia del árbol a las podas de mantenimiento.

2.- Eliminar demasiado pronto (pocos años) horquillas del tronco. Esto impide que el árbol optimice la captación de energía, desestabilizándolo. Estimulada por esta actuación, la emisión de rebrotes indeseados alrededor de la herida marca el inicio de una dependencia del árbol con la poda.

3.- Eliminar las ramas horizontales.Su orientación denota una jerarquía secundaria respecto al eje principal. Estas contribuyen al aumento en diámetro del tronco. El hecho de eliminarlas, anima al árbol a crear nuevas estructuras más verticales y más problemáticas, ya que son susceptibles de competir con el eje principal.

4.- Eliminar sistemáticamente los rebrotes (es decir, todo tipo de renuevo, incluyendo los chupones). Los rebrotes representan el futuro del árbol. Al eliminarlos, privamos al árbol de estructuras foliares necesarias para su captación de energía. El árbol intentará de nuevo restablecer estas estructuras a costa de sus reservas, debilitándose todavía más.

5.- Intervenir demasiado pronto sobre un árbol que acaba de emitir rebrotes. Se recomienda dejar el tiempo suficiente para que el árbol aproveche todos estos rebrotes para almacenar reservas y se creen relaciones de dominancia entre ellos.

6.- Podar un árbol en decaimiento. Si un árbol está en decaimiento significa que no es capaz de recuperarse. Una poda no hará otra cosa que precipitarlo hacia la muerte.

7. - Podar un árbol senescente. En este caso, se recomienda podar únicamente las ramas muertas. Podar cualquier estructura viva – tronco, rama, ramilla – tan solo acelerará su camino hacia la muerte.

8.- Eliminar ejes con elevada tasa de crecimiento. Estimulará la emisión de rebrotes recurrentes en la zona de corte.

9.- Podar el extremo inclinado de un tronco joven. En el caso de muchas especies, este tronco puede enderezarse por si mismo. Cortar la extremidad de un tronco joven, incluso inclinado, desorganiza el árbol. Se puede favorecer que un eje tome el relevo entutorándolo, sin necesidad de podar el extremo del tronco, el cual adoptará finalmente un papel de rama.

10.- Podar antiguos ejes principales que se han convertido en ramas. Una vez encontrado su relevo, el antiguo tronco convertido en rama no vuelve a enderezarse. Mantendrá un leve crecimiento hasta su muerte, pero contribuirá a alimentar al árbol.

11.- Refaldar exageradamente la copa de un árbol. Una poda severa a nivel de tronco y ramas es perjudicial para el crecimiento en diámetro del árbol. La estructura de sostén del individuo pierde solidez. Un déficit de ramas empuja al árbol a emitir rebrotes sobre su tronco.

12.- Podar un árbol que como respuesta a una poda severa ha emitido suplentes débiles. Esta débil tasa de emisión de suplentes advierte de que el árbol tiene dificultades a la hora de tirar de sus reservas. Podándolo todavía más, se corre el riesgo de precipitarlo hacia un decaimiento irreversible.

13.- Intervenir sobre un árbol desorganizado, identificable por la presencia de numerosos suplentes en su copa. Para producir estos suplentes, el árbol a tirado de sus reservas. Una poda suplementaria estimulará un nuevo esfuerzo de brotación, a costa de unas reservas ya diezmadas, aumentando así la probabilidad de decaimiento.

14.-Podar un árbol que presenta una tasa de crecimiento débil y poco vigor. Esto podría llevarlo a un estado de decaimiento.

15.-Podar en la parte superior de la copa. Como el árbol tiende a crecer en altura, podar ejes con fuerte crecimiento afecta más al funcionamiento global del árbol que podar ejes menos vigorosos situados en la parte baja de la copa. Cuando sea necesario intervenir, será preferible realizar actuaciones ligeras de carácter preventivo, como la reducción de ramas. Una alternativa a la poda: la reducción de ramas

La reducción de una rama permite ralentizar su desarrollo al mismo tiempo que se le deja volumen. De esta manera, la rama sigue manteniendo un follaje abundante y alimentando al tronco, ayudando a este último a seguir creciendo. La reducción de la rama previene la competencia de ésta con el tronco y la posible formación de una horquilla con éste. La reducción mantiene a su vez a la rama en un papel secundario con respecto al tronco. Durante este tiempo, el tronco continúa su desarrollo en altura y dispone otras ramas.

Con el tiempo, las ramas más bajas son menos esenciales para el árbol y como la velocidad de crecimiento de toda rama acaba por disminuir, podar una estructura vieja conlleva un riesgo menor de rebrote en la zona de corte. De hecho, el árbol ha desplazado a otro lugar – hacia arriba – su esfuerzo de crecimiento.

Concretamente, la reducción de una rama consiste en eliminar solamente algunos segmentos. Esto puede llevarse a cabo mediante un mero despuntado de ciertos ejes. La reducción se centra en los ejes más dominantes, es decir, la extremidad de la rama y algunos de sus ejes laterales más fuertes. Un seguimiento durante los siguientes años permitirá demostrar que la rama toma y mantiene un papel secundario con respecto al tronco.

La reducción responde a varias necesidades: ayuda a orientar el crecimiento del árbol evitando su desorganización; previene los problemas de orden estético provocados por la emisión de numerosos rebrotes; evita la aparición de brotaciones indeseables en zonas inadecuadas y la acumulación de reservas de almidón en su base. También evita que se desencadene una dependencia del árbol a la poda, caracterizada por ciclos de poda/rebrote en las zonas de recurrencia de heridas. En resumen, la reducción ayuda al árbol a adaptarse a las exigencias de su entorno. Se recomienda planificar muy bien las operaciones de poda de formación en función de los compromisos del lugar.

¿Dónde cortar cuando sea completamente necesario? Sería interesante recordar que ninguna poda va en beneficio del árbol. Las podas se realizan para responder a unas necesidades de mantenimiento. Sin embargo, en un contexto donde la poda esté completamente justificada, se recomendará:

1.-Eliminar las estructuras envejecidas antes que los ejes vigorosos y los rebrotes, ya que estos son los últimos esfuerzos que el árbol ha realizado para renovar su estructura (fig.1).

2.- En la parte alta de la copa, privilegiar una poda justo por encima de un punto de acumulación de reservas, en la base de las unidades jerarquizadas (figura 2), lo que favorecerá una reacción justo en la zona de la herida y evitará la formación de un tocón (acompañado de una eventual pudrición).

3.- Podar preferentemente ramas y ramillas de pequeño diámetro antes que eliminar grandes ramas.

4.- Antes de eliminar una rama, reducirla y esperar a que el tronco aumente en diámetro.

5.- Privilegiar una poda en la parte inferior de la copa del árbol antes que en la parte superior.

Figura 1.- Eliminación de estructuras envejecidas antes que actuar sobre ejes vigorosos, entre estos los chupones.

 Figura 2.- Elección de una poda (flechas) por encima de un punto de acumulación de reservas de almidón (en negro), en la base de las unidades jerarquizadas (no se observan ramas laterales a lo largo de los elementos que forman la horquilla porque estas se han podado de forma natura.

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6/12/2020

El plantador de bosques

MARA VERDEJO
El plantador de bosques
      Haber sido alumna de la Universidad de Almería y unos años después presentar a uno de mis referentes vitales y profesionales, al sociólogo Joaquín Araújo Ponciano, en los viernes científicos organizados por UAL, ha superado cualquiera de mis sueños de alumna universitaria.
      Así que sólo os puedo decir que no dejéis de soñar: los sueños, os aseguro, que se hacen realidad, y quiero dar las gracias por ello a Esther Giménez Luque, directora del Centro de Colecciones Científicas de la Universidad de Almería por hacerlo posible. Para esta mujer de la Ciencia no hay nada imposible.  Joaquín regresa a mi Ítaca, como un Ulises utópico de mirada limpia; “a uno de los mejores perdederos del país” como ha escrito sobre mi hogar, donde sé que él también se embosca y tiene el placer y el arte de contarlo.
      Naturalista y campesino, tiene un currículum de vértigo, pero imagino que si tuviera que elegir una cosa, elegiría ser árbol. Escribe Joaquín: “Y elijo la condición del árbol. / Porque come luz. / ¡Qué delicia desayunar transparencia, /almorzar lucidez/ cenar ocasos anaranjados!/ y con ellos construir el verdor/ y la sombra/y la rara nube que es toda copa/ donde se esconde el canto de/los pájaros. / Ahora no puedo, / pero cuando lo deje/ seré lo que he elegido.”
      El hombre árbol y emboscado fertiliza la tierra con sus palabras, garabatos y haikus,  y por supuesto con sus propias manos; lo mismo planta árboles que hace grafías de lugares lejanos. Su voz familiar y reconocida adquirió para mí forma humana en el XXXVII Congreso de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos,  en Mayo de 2010, en Alcorcón. Nos sumergió en los parques como espacios para la sociabilización. Los parques como punto para el encuentro y el compartir, donde estrechar lazos y crecer, donde transitar y contemplar, donde crecer y respirar, entre sus auténticos protagonistas: los árboles.
      Dijo en el Auditorio Municipal: “cada árbol en pie es un bastón para la sociedad lisiada”, y al final de la ponencia, se levantó, cogió un rotulador y con elegancia trazó tres líneas, y dijo que en japonés
  significaba árbol. A esa misma grafía le hizo un pequeño punto y dijo que significaba amor. No lo pude contener: lloré conmovida porque me hizo sentir, con este gesto poético, la importancia de los árboles y su inmenso amor por ellos; e iluminó todos bosques que llevamos dentro. “No hay que plantar un árbol. Hay que plantar un bosque y plantar luego un bosque de bosques”, insiste Joaquín. El hombre que planta árboles nos hace partícipes con su arte de contar historias de la emoción del paisaje, del esplendor de la austeridad, del aire dibujado, de la danza del universo, de la sonata del bosque, de las mañanas de estío, de las aguas cantarinas y las noches de luna mora. Y si tuviera que elegir lo tiene claro: elige la condición del árbol y un bosque de bosques, porque es la única forma de lograr una “Humanidad más humana”. 
      En el 25 Aniversario de la Universidad de Almería, “este conmovido con mayúsculas”, como dice María José Parejo Blanco, directora del programa de RNE “El Bosque Habitado” de Radio 3, vino a cultivar lo verde de nuestro conocimiento como cultiva su huerto o trabaja meticulosamente en su fascinante estudio sobre su mesa de madera- que respira- y su ventana luminosa, orientada a un inabarcable horizonte de bosque. Vino a atalantarnos a la comunidad universitaria almeriense como lo hace un bosque o un mar, mostrándonos el placer de contemplar la Naturaleza, con el compromiso moral de defenderla, porque nos estamos jugando la vida en la Tierra. ¡Felicidades Universidad de Almería! “Que la vida os atalante” dice siempre Joaquín Araújo.
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