martes, 7 de marzo de 2017

AL RESCATE DE LOS MANGLARES DE VERACRUZ, México
Fundación Pedro y Elena Hernández, A. C.

      La importancia de los manglares se fundamenta sus servicios ambientales, entre los que destacan: ser una barrera contra huracanes, mantener la línea costera estable, funcionan como importantes sumideros de CO2, son filtros de sedimentos y contaminantes que arrogan los ríos, son zona de crianza de infinidad de especies de peces, crustáceos, moluscos, muchos de los cuales tienen valor comercial y sustenta a la industria pesquera. Ponerle precio a todo lo anterior nos permite empezar a valorar a este hermoso ecosistema costero.
     Hasta hace poco se veía a los manglares como sitios pantanosos, insalubres e inútiles, por lo cual muchos fueron quemados, desecados y talados para convertirse en pastizales para ganado, aumentando así la frontera agropecuaria.
     La enorme riqueza pesquera de la Laguna de Tamiahua en el norte de Veracruz, está estrechamente ligada a los manglares que cubren, o cubrían, las costas de la propia laguna. Por lo anterior y ante la importancia de conservar los ecosistemas costeros como los manglares, desde hace poco más de cuatro años, la Fundación Pedro y Elena Hernández implementa en colaboración financiera con CONAFOR, un Programa de Pago por Servicios Ambientales por Conservación de la Biodiversidad (PSA), a través de Fondos Concurrentes, en cinco ejidos colindantes a la Laguna de Tamiahua Veracruz, o mejor conocido como el corredor costero de Tamiahua, con lo cual se protegen y conservan 2,780 hectáreas de manglares, selvas, encinares tropicales y otros humedales, así como diferentes cuerpos de agua conocidos como ciénegas, lagunas y esterillos, ayudando a los pobladores a entender su importancia y enseñando a generar un aprovechamiento responsable de los recursos.
Como parte de este programa se realizan trabajos de protección, conservación y restauración en cinco ejidos localizados en la franja costera de la Laguna de Tamiahua, con lo cual se han fomentado acciones como la limitación de pastoreo a través del refuerzo, construcción y mantenimiento de 15 km de cercado; protección y prevención de incendios mediante la capacitación y conformación de cinco brigadas contra incendios y la apertura de 7.9 km de brechas corta fuego, así como la colocación de señalamientos informativos y diversas actividades de vigilancia y monitoreo.
    Asimismo, se han realizado acciones que permiten la restauración de humedales, en los últimos tres años se ha aperturado y dado mantenimiento a varios esteros y esterillos locales, a través de desazolve, removiendo más de 2,900 m³ de sedimento, con lo cual se han reestablecido flujos hídricos con el consecuente aumento del hidroperiódo (período de tiempo durante el cual un humedal está cubierto por agua) y mejora en la calidad de agua, lo cual repercute en la recuperación de manglares e incluso en el aumento de producción pesquera de estos cuerpos de aguas someras.
Hoy ya existen sitios de manglar que antes fueron pastizal, sorprende navegar entre isletas en donde los manglares ya reverdecen e inician la conversión del paisaje en un laberinto de ramas y hojas, cuesta trabajo creer que en estos humedales repletos de biodiversidad hasta hace poco solo había una vaca por cada 10,000 metros de pastizal.
     Estas acciones han ya beneficiado directamente a 181 personas y a más de 500 de forma indirecta que viven en la zona. En tres años de trabajo esto ha implicado un trabajo exhaustivo de 6,242 jornales.
     Ante la importancia de continuar con la conservación, restauración y el uso sustentable de los humedales, Fundación Pedro y Elena Hernández, en Colaboración con CONAFOR, implementarán a partir del 2017 uno de los proyectos de restauración de manglares más ambiciosos de México en la Laguna Tamiahua, nombrado CUSTF (Programa de Compensación Ambiental por Cambio de Uso del Suelo en Terrenos Forestales ) que busca lograr una restauración comunitaria del ecosistema de manglar de a cuenca baja del Río Tancochin y porción norte del corredor costero de Tamiahua, en el estado de Veracruz, con lo que se pretende restaurar 1,453 hectáreas (Ha) de manglar y humedales, así como inducir y reforestar dentro de este espacio 118.5 Ha de manglar para recuperar la cobertura vegetal (...)
(...) La naturaleza podría restaurar el manglar en su totalidad solo al retirar los factores estresantes del ecosistema (ganado, tala, incendios, entre otros), pero esto tardaría muchos años, por lo que se interviene para acelerar el proceso, las principales acciones a implementar en la restauración será: roturar (arar o labrar) los suelos para descompactar décadas de pisoteo de ganado, esto con la finalidad de mejorar los suelos y disponer nutrientes y oxígeno a las plantas; así como la apertura de canales de agua primarios y secundarios mediante la remoción de sedimento, esto con la finalidad de mejorar el hidroperiódo de los sitios de re establecimiento de manglar.
     Con éstas acciones se espera que 1,453 Ha de terrenos dañados por décadas de pastoreo, recuperen la cubierta forestal de manglar, beneficiando a los ejidos de manera directa a través de la creación de empleos, y de manera indirecta con el mejoramiento de servicios ambientales que, de manera continua a través de la pesca, uso de recursos maderables y no maderables, y un manejo sustentable, mejoren la calidad y condición de vida de los dueños del territorio.
    Y todo porque ejidatarios en conjunto con Fundación Pedro y Elena Hernández ayudan a la naturaleza a recuperar un espacio, antaño compartido entre solo dos especies; pasto y vacas.
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