07 enero 2026

 

Nos ha llegado la noticia del fallecimiento de Francis Hallé.

No era, en absoluto, una noticia que esperáramos recibir.

Nuestra relación con Francis se inició en 2013, con motivo del congreso de arboricultura celebrado en el Real Jardín Botánico de Madrid, y continuó poco después con la expedición a la Guayana Francesa. En aquel viaje compartimos diez días de trabajo y convivencia junto a Josep Manel Fernández, Santi Uribarrena, Quim Sallés, Kike Castro y Tino Meis. A partir de esa experiencia inicial, y de forma intermitente hasta la fecha, volvimos a coincidir con Francis en distintos eventos y proyectos, siempre con la satisfacción de reencontrarnos.

Quienes compartimos tiempo con él lo recordaremos también por su forma de observar y de pensar dibujando. Para Francis, cualquier papel en blanco era siempre un potencial dibujo. Recordamos además las palabras de su mujer, Odile, al contar que cada vez que pisaba tierra tropical su expresión cambiaba y una leve sonrisa se instalaba en su rostro.

Francis dedicó su vida al estudio de la botánica y a la defensa del arbolado, desarrollando una trayectoria que lo convirtió en una referencia internacional. Su trabajo y su forma de entender los árboles influyeron de manera decisiva en varias generaciones de profesionales, que hoy son a su vez herederos directos de sus teorías e hipótesis sobre la arquitectura arbórea.

Quienes tuvimos la oportunidad de conocerle de cerca destacamos, por encima incluso de su enorme prestigio científico, su forma de relacionarse con las personas. Nunca adoptó una posición de superioridad y trataba del mismo modo a especialistas, trepadores, técnicos o personas simplemente interesadas por los árboles y la naturaleza. No establecía jerarquías en función del conocimiento, sino que valoraba el trato personal, la cercanía y la relación directa de tú a tú. Esa manera abierta y horizontal de estar con la gente fue una de sus señas más reconocibles.

Hasta el final mantuvo una actividad constante, colaborando con editoriales y trabajando en nuevas publicaciones. Recomendamos la lectura de sus obras a quienes estén leyendo este texto, con independencia de su grado de vinculación con la arboricultura profesional.

Su fallecimiento se recibe con tristeza por la pérdida personal y profesional que supone, pero también con la tranquilidad de saber que hasta el último momento siguió dedicado a aquello que más le apasionaba. Para muchos de nosotros fue una referencia constante, no solo por lo que sabía, sino por su manera de estar, de compartir y de tratar a las personas.

Como ocurre con los árboles, muchos pensábamos que Francis era, de algún modo, potencialmente inmortal. Queremos pensar que lo seguirá siendo mientras mantengamos viva su forma de mirar, de trabajar y de relacionarnos, mientras su manera de entender el oficio continúe presente en quienes lo practicamos. En ese sentido, su legado no es solo científico, sino profundamente humano.

Queremos pensar que sus últimas imágenes, o al menos algunas de ellas, estuvieron ligadas a ese bosque tropical que tanto significó para él. Nuestras condolencias a Odile, su esposa, y al resto de su familia.

Firmado,

Enrique Conde
Rubén Fariñas

Nota personal de los autores

Aunque te decimos adiós, sabemos que ese adiós no es para siempre. Como tus explicaciones sobre el “chablis”, cuando un gigante del bosque tropical llega a su fin, este abre un claro de luz en el bosque, un claro de luz donde el ciclo de la vida continua.
Eso has sido tú, un árbol majestuoso y gigante que deja su legado. Te recordaremos siempre como Botánico, pero sobre todo como la persona que fuiste y por los momentos y risas que compartimos a tu lado.
Que la tierra te sea leve amigo.

-----

04 enero 2026

La sequoia, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
La sequoia "Mark Twain"

Algunas de estas fotos son conocidas de forma individual, mostradas mil veces, pero sin conocer la historia real de ese árbol, al que quiero aproximarme un poco. Big Stump Grove es un bosque de secuoyas que toma su nombre del “Viejo Adán”, también conocido como el “Monarca Quemado”, una gran secuoya que aún permanece en pie después de siglos muerta. Este bosque, situado cerca de la entrada suroeste del parque, es uno de los ocho situados en el Monumento Nacional de las Secuoyas Gigantes y el Parque Nacional Kings Canyon (en los condados de Fresno y Tulare) en la Sierra Nevada de California (EEUU). 
     No muy lejos de la entrada, un sendero conduce a un viejo tocón de secuoya al que se accede por medio de unos escalones. A pesar de que las secuoyas se descomponen lentamente y el clima en el parque es bastante fresco, el muñón se ha desgastado. Los anillos son apenas perceptibles, probablemente gastados por los miles de personas que caminaron por el sendero y subieron las escaleras para pararse sobre lo que quedaba de uno de los grandes árboles, que en su momento recibió el nombre de “Mark Twain”, en homenaje al escritor. 
     "Mark Twain" tuvo la desgracia de crecer en un área en las altas montañas de Sierra Nevada llamada Millwood que fue comprada por dos barones de la madera, Hiram T. Smith y Austin D. Moore, quienes tomaron posesión de los 30.000 acres (aprox. 121,5 Km2) de bosques de Secuoya en 1888 y fundaron el Compañía maderera Kings River. 
     Cuando "Mark Twain" fue cortada en 1891, esta secuoya gigante tenía 1341 años y medía 100,9 m de alto y 27,4 m de perímetro en la base. Hoy en día, un tocón es todo lo que queda de aquel árbol, que una vez fue próspero y que todavía podría haber sobrevivido otros mil años. Algunas secciones transversales del árbol "Mark Twain" se cortaron con fines de exhibición y el resto del árbol fue troceado para hacer estacas, postes de cerca y tejas por la Kings River Lumber Company. 
     En 1905 la empresa había arrasado unas 8.000 secuoyas gigantes, todas de más de 2.000 años. Debido al enorme tamaño y peso de "Mark Twain", su agonía a manos de los madereros de la empresa duró ocho días. Una de las fotografías muestra el momento justo antes de que el árbol se derrumbara. El lecho de ramas construido para evitar su rotura por impacto se ve debajo del árbol. Debido a que el árbol de "Mark Twain" tenía magníficas proporciones simétricas, "uno de los árboles más perfectos de la arboleda", fue seleccionado para proporcionar una sección transversal para exhibir en el Museo Smithsonian de Historia Natural, en Washington DC, donde marcaron en sus anillos anuales eventos seleccionados de la historia humana. Su nacimiento en 550 d.C. convirtió a Mark Twain en contemporáneo de Justiniano, emperador del Imperio Romano. Una segunda sección superior fue enviada a Londres para exhibirla en el Museo de Historia Natural que se abrió en 1881. Allí permanece hoy, exhibido en el segundo piso del gran salón central. Concebido como una "catedral de la naturaleza", el museo es representativo de la civilización europea de principios de siglo. El derribo continuado de estos gigantes trajo como consecuencia la toma de conciencia por parte del público y el nacimiento del movimiento conservacionista moderno.

-----

01 enero 2026

RAFAEL ALBERTI (Cádiz, 1902-1999)
Vaivén

Por la tarde, ya al subir;
por la noche, ya al bajar;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

¿Es azul, tarde delante?
¿Es lila, noche detrás?
Yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

Si el pájaro serio canta
que es azul su azulear;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

Si el mirlo liliburlero,
que es lila su lilear;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

Ya nieve azul a la ida,
nieve lila al retornar;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
-----

29 diciembre 2025

JOSÉ M. SÁNCHEZ DE LORENZO, Cáceres
Una de cortezas de árboles


Debido a la época en que estamos, empiezan ya a escasear las plantas con flores que pueden proporcionar bellas fotografías, y por eso, en mi recorrido del sábado por el Real Jardín Botánico de Madrid, me dediqué a fotografiar cortezas de árboles, tema este que me gusta mucho y del que tengo pendiente realizar una publicación hablando de ellas, pues su variedad es enorme, ya que pueden ser lisas, escamosas, fracturadas, papiráceas, rugosas, fibrosas, etc., etc. Pongo aquí una selección de 18 de las más de 50 que fotografié.

    Ácer griego       Ácer blanco      Castaño de Indias     Castaño del Himalaya   Castaño de flor roja    Castaño japonés

 Castaño de Indias rojo       Abedul          Carpe blanco        Carpe negro         Manzano silvestre japonés    Tupelo

Almez del Caúcaso    Catalpa de bola    Espino negro    Diospyros japonica    Fresno de China  Cafetero de Kentucki

 Lo hemos visto aquí
-----