La sombra de la tumba de Platero
El viaje definitivo
… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.
Tomado de «Corazón en el viento», en Poemas agrestes, 1910-1911
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En marzo de 2025, durante la borrasca "Jana", que trajo lluvia y viento, cayeron muchos árboles. Uno de ellos fue el Pino de Fuentepiña, esa finca donde pasó una temporada el Premio Nobel de Literatura, Juan Ramón Jiménez y donde simbólicamente enterró a Platero, "ese pequeño, peludo y suave burro". El pino quedó herido, ahora sabemos que de muerte. Quebrado apoyó, aquel día, su frondosa copa en la tierra, con la raíz esperando o descansando. Los técnicos llegaron a la determinación de que, primero, había que mimarlo y luego darle tiempo para ver si se recuperaba. Hoy, aunque era esperado, dolía escuchar la motosierra trocearlo. Era el final de la sombra que daba cobijo a Platero "sabrás los versos que la soledad me traiga", escribía J.R.J.
El tiempo es inbatible, ¡vaya verdad! Los restos se repartirán en lugares "juanramonianos" y formarán también parte, también, de alguna escultura. Pero hoy preguntando y preguntando hemos logrado un final feliz para esta historia. Hace ocho años gente de la fundación cogió piñas, las plantaron en macetas y una de ellas germinó, hoy es un pequeño árbolito, que probablemente se plante donde estaba su padre. La vida al final, casi siempre, logra abrirse paso.



