16 enero 2026

El adiós a un símbolo

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (Huelva, 1881- 1958)
La sombra de la tumba de Platero 

El viaje definitivo

… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

Tomado de «Corazón en el viento», en Poemas agrestes, 1910-1911

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     En marzo de 2025, durante la borrasca "Jana", que trajo lluvia y viento, cayeron muchos árboles. Uno de ellos fue el Pino de Fuentepiña, esa finca donde pasó una temporada el Premio Nobel de Literatura, Juan Ramón Jiménez y donde simbólicamente enterró a Platero, "ese pequeño, peludo y suave burro". El pino quedó herido, ahora sabemos que de muerte. Quebrado apoyó, aquel día, su frondosa copa en la tierra, con la raíz esperando o descansando. Los técnicos llegaron a la determinación de que, primero, había que mimarlo y luego darle tiempo para ver si se recuperaba. Hoy, aunque era esperado, dolía escuchar la motosierra trocearlo. Era el final de la sombra que daba cobijo a Platero "sabrás los versos que la soledad me traiga", escribía J.R.J.
     El tiempo es inbatible, ¡vaya verdad! Los restos se repartirán en lugares "juanramonianos" y formarán también parte, también, de alguna escultura. Pero hoy preguntando y preguntando hemos logrado un final feliz para esta historia. Hace ocho años gente de la fundación cogió piñas, las plantaron en macetas y una de ellas germinó, hoy es un pequeño árbolito, que probablemente se plante donde estaba su padre. La vida al final, casi siempre, logra abrirse paso.

... por Carlos del Amor
 
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