Al pensar en el boj, lo primero que se me viene a la cabeza, como
he citado en el título, es que es una planta amiga. Cualquiera que haya
caminado mucho campo a través por nuestros montes, tanto en pendiente
como en llano, se habrá encontrado en muchas ocasiones con que la maraña
entre la que tiene que avanzar es casi impenetrable. Multitud de
arbustos, muchos con temibles espinas, otros pegajosos y otros muy
leñosos, dificultan el paso. Seguir adelante se vuelve entonces
complicado y hay que hacerlo muy lentamente, no sin sufrir enganches y
pinchazos, siempre mirando detenidamente las plantas que tenemos muy
pocos centímetros por delante. Normalmente el agobio acaba en cuanto
vemos al amigo boj. Sus flexibles ramas y sus pequeñas y frescas hojas
convierten el martirio anterior en una agradable caricia natural, ante
todo porque ya podemos caminar con libertad total sabiendo que, al menos
por unos pasos, nosotros y nuestras ropas tendremos un aliado.
En situaciones más dramáticas, subiendo o bajando laderas con
inclinaciones importantes, en las que a cada paso hay que buscar un
punto de apoyo, no podemos sujetarnos en cualquier planta buscando un
agarre al suelo. Casi cualquier arbusto de los que tengamos a tiro nos
traicionará, quedándonos con hojas y ramas en la mano y asegurándonos la
caída o algo peor. La excepción nos la ofrece el amigo boj. Si nos
ofrece un tallo para asirnos, podemos estar seguros de que nos aguantará
durante el tiempo que precisemos. Por estos motivos, pensando en el boj
siempre pienso en la amistad.
Como puede deducirse de los comentarios anteriores, el boj es una planta
muy abundante en la zona PuraSierra. Diría que extremada y
afortunadamente abundante. Dentro del área, y dependiendo del sitio, la
encontramos denominada como boj, buj, buje, boje o bujo. Todos ellos son nombres muy parecidos y todos derivan de su nombre científico, Buxus sempervirens. El atributo sempervirens quiere decir siempre verde.
En realidad el boj no es siempre verde, ni muchísimo menos. Lo es, eso
sí, y es a lo que se refiere el apelativo, en cuanto a vivo. Verde, o perennifolio,
hablando de plantas, quiere decir que éstas nunca se ven desprovistas
por completo de sus hojas. Algunas van muriendo pero las más jóvenes
siguen creciendo y cada primavera brotan otras nuevas.
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| Hojas verdes de boj |
La imagen de la cabecera del artículo ilustra una de las muchas
tonalidades que puede tomar el boj a lo largo del año. Dependiendo de si
está en solana o en umbría, en ladera o en llano, de la estación del
año, de la humedad y de otros factores que atañen al tipo de suelo, las
hojas varían entre multitud de gamas verdes, amarillas, rojas y
marrones. La fotografía está tomada a principios de un mes de marzo en
una ladera cercana a Valdemeca.
Todo el tono ocre que se observa en dicha imagen corresponde a plantas de boj. El bosque así formado tiene nombre tales como bojedal, bujedal, bujada u otros similares. Aunque es una planta que comúnmente forma parte del sotobosque
(área del bosque más cercana al suelo), en ocasiones presenta este tipo
de formaciones en las que predomina. Tal es su abundancia en nuestra
zona que no es raro verla así, sobre todo en laderas en las que la
actividad humana ha hecho que el pino o el quejigo desaparezcan.
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| Sotobosque de boj y enebro |
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| Sotobosque de boj |
El boj puede vivir hasta casi mil años y crecer hasta los diez metros de
altura. No es nada normal en zonas muy humanizadas, pero pueden
encontrarse ejemplares así. En la zona PuraSierra hay algunos parecidos.
Entre los más grandes que pueden verse con facilidad hay algunos en un
sitio tan humanizado como el Nacimiento Del Río Cuervo, algo más arriba de las cascadas y prácticamente pegados al sendero señalizado.
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| Tronco de boj de más de diez centímetros de diámetro |
Es una planta europea que se encuentra sobre todo en zonas montañosas
calizas, aunque también se adapta a otras. Crece entre el nivel del mar y
los dos mil metros de altura. Lo hace muy lentamente y, a diferencia de
muchísimas especies que pueden vivir en sus mismas condiciones, es
capaz de regenerarse tras un incendio. Nuevamente vemos que el apelativo
sempervirens está más que justificado en su caso.
Dejando de lado la suavidad de la caricia de sus hojas citada
inicialmente, el boj es una planta muy dura en una gran cantidad de
aspectos. Como se ha dicho más arriba, su raíz se agarra duramente a la
tierra. Sobrevive a condiciones climáticas durísimas, de las que buen
ejemplo son las que hay en nuestros montes. Su madera es de las más
duras y compactas conocidas y no flota en el agua. Es todo un símbolo de
dureza y supervivencia.
Acerca de sus semillas, flores y frutos, así como sobre otros aspectos de esta increíble planta, en el recomendable Blog Educación y Entorno puede encontrarse un excelente artículo titulado Aquellos abatidos búhos....
Veamos aquí unas fotografías en las que se observan detalles del
crecimiento de sus flores, incluso en plantas con hojas de tonalidades
distintas:
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| Brote de flores de boj (vista 1) |
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| Brote de flores de boj (vista 2) |