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7/21/2023

SARAH GIBBENS, feb. 202
Fotografías de WILLIAM DANIELS

La especie de baobab más rara del mundo es 'Adansonia perrieri', que se ve aquí creciendo en la Reserva Especial de Ankarana, un bosque protegido del norte de Madagascar. Los científicos calculan que sólo quedan unos 200 árboles de esta especie en estado salvaje. Están amenazados por el cambio climático y pueden correr el riesgo de extinguirse en su hábitat en el futuro.

Si visitas el extremo suroeste de Madagascar, podrás encontrar un árbol tan viejo (del que ya se escribió en el artículo anterior) que se llama Abuela. Tiene tres tallos, fusionados, de modo que su tronco se asemeja más a una enorme maceta redondeada que a un centinela solitario. El tallo más antiguo data del 400 d.C., lo que significa que echó raíces unas décadas antes de que Atilla, el Huno, se lanzara al ataque.
     La Abuela es un baobab, una de las especies más apreciadas en todo el mundo no sólo por su longevidad, sino también por su característica copa: una maraña de ramas desgreñadas se extiende desde la copa del árbol como un pelo electrocutado. O, de forma menos ostentosa, como raíces mal colocadas. En los mitos de la creación, el baobab es conocido como el árbol que los dioses plantaron al revés.
     "Cuando estás cerca del tronco, sientes algo poderoso", dice William Daniels, fotógrafo que viajó por los bosques de Madagascar para capturar las impresionantes imágenes del carisma místico del baobab que aparecen con este reportaje. "Es una buena energía".

El baobab de Suárez, Adansonia suarezensis, crece en Cap Diego, una península del norte de Madagascar. Esta especie está en peligro de extinción, y un estudio publicado en 2021 demostró que el cambio climático podría hacer que su hábitat actual disminuyera sustancialmente a finales de este siglo. El tronco del árbol muestra signos visibles de descomposición, lo que indica que pronto se derrumbará.

Wilfred Ramahafaly, especialista de campo en baobabs, inspecciona un gran baobab caído. Ramahafaly no sabe a ciencia cierta por qué se ha desplomado este árbol gigante, pero cree que puede deberse a la deforestación o al cambio climático. Ambas amenazas medioambientales están poniendo en peligro esta emblemática especie arbórea.


    
Pero los baobabs están en peligro, víctimas potenciales del calentamiento del planeta. La comunidad científica dio la voz de alarma hace más de cinco años, cuando comenzó a investigar por qué habían muerto algunos de los baobabs más antiguos y grandes del sur de África. En estudios posteriores, los científicos descubrieron que estos longevos mamuts son vulnerables al cambio climático, y predijeron que cuatro de las especies de baobabs del mundo podrían extinguirse, incluida la Abuela, una de las especies malgaches.
     Los expertos siguen estudiando si los baobabs pueden adaptarse a su entorno cambiante o si será posible replantar los bosques de baobabs. También están evaluando lo que supondría la pérdida de los bosques de baobabs para las plantas y animales que viven en ellos. Los baobabs se consideran especies clave, lo que significa que mantienen unidos los ecosistemas. Cuando una especie clave disminuye, el cambio afecta a todo el sistema.


Estudiantes viajando en barco a la península de Cap Diego, donde un proyecto de reforestación dirigido por el grupo sin ánimo de lucro Jardín des Baobabs (Jardín de los baobabs) está plantando nuevos baobabs. Se han gastado miles de millones de dólares en conservar la biodiversidad única de Madagascar, pero un estudio publicado recientemente señala que estos proyectos a veces no incluyen a los residentes y líderes locales.

A través de la ventanilla de un barco, los niños ven pasar los baobabs. En la reserva forestal, plantarán baobabs y aprenderán la importancia de proteger la especie


Como jóvenes baobabs, los árboles con menos años de vida son vulnerables a los elementos. Aquí, un árbol recién plantado está protegido por una jaula hecha de palos que muestra el nombre del patrocinador del árbol.


Un niño sostiene un plantón de baobab en el jardín de baobabs. En condiciones adecuadas, el plantón podría crecer durante cientos de años. Zonas naturales como éstas tienen el potencial no sólo de proteger los árboles, sino también de proporcionar de forma sostenible alimentos y agua a las comunidades locales.

 

Una isla de especies raras y amenazadas

     Los baobabs son nativos del África subsahariana y Australia (donde hay una sola especie), y se han introducido en la India, Sudamérica y zoológicos y jardines de todo el mundo. Pero su presencia en Madagascar es crucial.
     La isla posee una de las biodiversidades más ricas del mundo. Madagascar, antaño parte del continente africano, se convirtió en isla hace más de 80 millones de años y está situada frente a la costa de Mozambique, en el océano Índico. El 90 por ciento de las plantas y animales que se desarrollaron durante eones de aislamiento no se encuentran hoy en ningún otro lugar de la Tierra. De las siete especies de baobab de la isla, seis sólo crecen en Madagascar.
     "Esa es una de las cosas más sorprendentes de los baobabs malgaches", afirma Nisa Karimi, botánica y bióloga evolutiva de la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos). "Una especie se da en toda África continental, y luego llegas a Madagascar, y tienes seis".
     La riqueza de baobabs de Madagascar se debe, en parte, a su variada geografía. La isla, de tamaño comparable al de California o Suecia, tiene grandes diferencias de altitud y redes de ríos intransitables que crean ecosistemas característicos en los que árboles, mamíferos, reptiles y flores deben encontrar su lugar.
     Al igual que los baobabs, miles de plantas y animales de la isla se enfrentan a amenazas medioambientales. Las tortugas, los camaleones y las flores bígaras son algunas de las especies amenazadas de la isla.
     Los lémures, primates de cola larga que se balancean en los árboles, también están en peligro y desempeñan un papel importante como polinizadores de varias especies de baobab. De las 109 especies de lémures de Madagascar, casi un tercio está a punto de desaparecer.
     De los baobabs, la especie Adansonia perrieri corre un alto riesgo de extinción. Sólo quedan unos 200 árboles, lo que significa que la especie podría perderse para siempre.
     Lo que está en juego en Madagascar es tan grande, que si todos los mamíferos únicos de Madagascar se extinguieran, harían falta otros 23 millones de años para que evolucionara un conjunto comparativamente único, según un estudio reciente publicado en Nature Communications.

En una pequeña península cercana a una ciudad llamada Antsiranana, un baobab de Suárez cumple una función solemne. Los bebés que mueren antes de cumplir cinco meses son llevados aquí o a otros árboles, en lugar de al cementerio, y colgados de una rama.

En la aldea de Andavaquera, Sagrina, el marido de Seraphin, prepara una comida utilizando carbón vegetal, la principal fuente de combustible para cocinar en Madagascar. El carbón vegetal no es sólo un peligro para el medio ambiente; cocinar con este combustible produce una peligrosa contaminación del aire interior que perjudica la salud humana.


Cerca de una reserva forestal del norte de Madagascar, un hombre llamado Seraphin, padre de cinco hijos y agricultor, lleva una bolsa de carbón vegetal. Como muchas personas que viven en el campo, Seraphin gana un dinero extra vendiendo carbón vegetal. Para fabricarlo, los productores deben talar árboles y quemarlos en las condiciones adecuadas para crear los densos cúmulos de energía.


Unos obreros buscan zafiros en una mina cercana al pueblo de Ambondromifehy, en el norte de Madagascar. Detrás de ellos, crece la Adansonia perrieri, especie en peligro crítico de extinción. Las minas de zafiro son habituales en esta región de Madagascar, y una de las muchas amenazas a las que se enfrentan los baobabs por culpa de industrias perjudiciales para el medio ambiente.

Un nuevo clima para un viejo hábitat

La supervivencia del baobab se ve complicada por otras amenazas de origen humano, como la pobreza arraigada en uno de los países más pobres del mundo, que puede impulsar la deforestación en busca de más tierras cultivables. En los últimos 20 años, el país ha perdido casi una cuarta parte de su cubierta arbórea, principalmente a causa de la tala, según un reciente estudio publicado en Science en el que se describen las amenazas a la biodiversidad de Madagascar.
     Para proteger aún más la biodiversidad del país, los autores del estudio sugieren una serie de medidas, como aumentar la conservación, ampliar las zonas protegidas, reformar las prácticas agrícolas y abordar los problemas sociales que contribuyen a la pérdida de árboles. Un ejemplo: la sequía de los dos últimos años en el sur de Madagascar también produjo una hambruna. Al mismo tiempo, en el este de Madagascar se registraron precipitaciones récord que provocaron inundaciones repentinas. Se prevé que tanto la sequía como las precipitaciones extremas sean cada vez más frecuentes en la isla, y el país carece de recursos para responder al empeoramiento de las catástrofes meteorológicas.
     Aun así, Maria Vorontsova, coautora y botánica del Jardín Botánico Kew de Londres (que tiene un baobab en Reino Unido) advierte que no hay que perder de vista que "el problema subyacente es en realidad el cambio climático".


Bajo un cielo nublado, un baobab de Suárez se eleva sobre el paisaje. Esta especie puede superar los 24 metros de altura, una hazaña que consigue a lo largo de los siglos. Los árboles de esta especie crecen en la costa septentrional de Madagascar y, a medida que su clima preferido se desplaza hacia el norte, son incapaces de seguirlo.

Los árboles viajeros podrían sobrevivir

     A medida que el cambio climático provoca un aumento de las temperaturas y recalibra los regímenes de precipitaciones, los árboles de todo el planeta se ponen en movimiento. En las regiones templadas, los árboles han empezado a migrar hacia los polos en busca de lugares más frescos donde crecer.
     Cuando los científicos modelaron cómo el aumento de la temperatura y el cambio de los regímenes de lluvias podrían afectar a los bosques de baobabs de Madagascar, predijeron que su hábitat se reduciría durante el próximo siglo. Los baobabs del norte tendrían que emigrar aún más al norte para encontrar condiciones de crecimiento adecuadas, pero puede que no tengan suerte. Al llegar a la costa septentrional, no tienen adónde ir. Los científicos llegaron a la conclusión de que algunas de las especies de baobabs más septentrionales de Madagascar podrían desaparecer en 2100.
     "Sabemos que el cambio climático cambiará gran parte de la isla", afirma Ghislain Vieilledent, ecólogo del CIRAD, un centro de investigación francés, y coautor de la investigación, publicada en Global Change Biology 2021. "No sabemos con precisión cuál será el resultado, pero sabemos que el cambio será profundo y la biodiversidad se verá profundamente afectada".
     El peor escenario climático utilizado en el modelo de Vieilledent dista mucho de ser seguro. Se correlaciona con 4,9 °C de calentamiento para 2100, muy por encima del objetivo de la ONU de mantener el calentamiento por debajo
de 2 °C, pero muestra el potencial del cambio climático en su fase más letal.

     El cambio climático se convertirá cada vez más en una amenaza para varias especies de baobab malgaches. A medida que el hábitat de los árboles se desplace hacia el norte, tres especies quedarán rezagadas al llegar a la costa septentrional. Pero los científicos dicen que la esperanza para estas especies no está perdida. Trabajando con las comunidades locales para conservar la naturaleza y recogiendo semillas (bóvedas de ADN de baobab), los científicos pueden ayudar a Madagascar a seguir siendo el hogar de sus emblemáticos baobabs.

¿Está condenado el baobab? No necesariamente.

     Además de trabajar con las comunidades locales y crear zonas protegidas para los baobabs, los científicos están haciendo acopio de ADN de baobab. Los expertos están recogiendo fragmentos de material genético del baobab con la esperanza de encontrar ciertos rasgos, como la tolerancia a la sequía, que puedan reproducirse en futuros árboles.
     Karimi, botánica de la Universidad de Wisconsin, afirma que algunos baobabs podrían adaptarse a nuevas condiciones, como aguas más saladas o paisajes más secos. Ella y sus colegas buscan una colección diversa de semillas de baobabs para preservar los árboles que tienen más posibilidades de devolver la vida a los bosques en un mundo cambiante. "Nos aseguramos de recoger semillas para la reforestación en caso de cambios climáticos drásticos", afirma.

Lo hemos leído aquí

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6/09/2023

En la Selva de Doramas, del cronista de Canarias

JUAN GUZMÁN OJEDA, Ing. técn. forestal
El viñátigo de las Ánimas en la nueva Selva Doramas

Al margen de la isla fantasma de San Borondón, los paisajes marinos que nos permiten atisbar la dimensión del archipiélago suelen ser más bien reiterados. No obstante, existen días en los que la atmósfera y sus variables se conjuran de manera que, desde Gran Canaria, se puede apreciar nítidamente la isla de La Gomera. Es en ese instante cuando el tiempo se detiene y, casi sin querer, te da por comparar la salvaje y fantástica laurisilva del Garajonay con la imaginaria –por desaparecida– Selva de Doramas
     Se cree que Doramas, el William Wallace de los aborígenes de Gran Canaria, residió en las cuevas de Carretería, en el municipio de Moya, en un extremo de la que fuera la laurisilva de mayor continuidad en las islas. Tras la conquista, esta formación vegetal de carácter profuso y exuberante fue progresivamente menguando hasta rozar el abismo de su extinción. El son de la deforestación fue tal que algunas crónicas aseveran que se podía bailar al ritmo de los hachazos. Aún hoy, recorriendo los dominios de este antiguo bosque pueden adivinarse las cascadas y las grandes pozas en las que debieron zambullirse y disfrutar nuestros ancestros.
     De las trece especies arbóreas que entretejen el dosel del monteverde son el til (Ocotea foetens) y el viñátigo (Persea indica) las que suelen ocupar las situaciones de máxima sombra y humedad. Del resto de especies, es el laurel (Laurus novocanariensis) el que, por su estrategia, resulta casi siempre más frecuente.
     El barranquillo de las Ánimas es un cauce que parte desde la falda oeste de la montaña de Osorio. En esta vaguada, con sección de estrecha V, se distribuyen múltiples laureles, olmos (Ulmus minor) y algunos castaños (Castanea sativa), pero sobre la coordenada 25º 04´27´´ Norte y 15º 33´40´´ Oeste el reducto se enriquece gracias a un solitario viñátigo.

Exclusivo y atrayente cromatismo

      Para descubrir este superviviente de la Selva de Doramas no es necesario contemplar las copas, podemos advertir la presencia del viñátigo observando los colores de la hojarasca. Persea indica es un árbol que realiza su particular otoño en verano, desprendiéndose de un buen número de hojas pero con la salvedad de antes teñirlas con vivos colores anaranjados y rojizos. Este atrayente y exclusivo cromatismo suele alcanzar su máximo apogeo coincidiendo con la festividad de San Antonio de Padua (primer domingo de agosto).
     El viñátigo de las Ánimas no tiene unas dimensiones excepcionales, en especial si las comparamos con los Guardianes del Garajonay, su mérito radica sobre todo en su propia existencia. Este árbol se encuentra conformado por tres pies principales, dos de gran grosor y un tercero más delgado. Al pie del mismo encontramos gran cantidad de chupones con hojas mucho más grandes que las de las ramas superiores. Su diámetro máximo ronda los 75 cm, mientras que su altura resulta próxima a los 20 metros. Su corteza con mayor rugosidad y pequeñas verrugas lo diferencian claramente de los laureles circundantes.
     La copa de este luchador sobresale por encima del encajonado cauce, coincidiendo con una amplia meseta antaño utilizada para el cultivo agrícola. Durante muchos años la reproducción de este ermitaño, alejado de sus congéneres –los más cercanos, en el barranco de la Virgen–, ha sido prácticamente nula. Por otro lado, su escasa prole, en caso de prosperar, sería extirpada una y otra vez por el sacho o guataca del campesino. Hoy la situación se invierte poco a poco, la reforestación en el entorno cercano y el desuso agrícola han reactivado la potencia germinativa de este ejemplar. Pero además, gracias a la sombra estival concebida por una alameda (Populus alba) muy cercana, en tándem con la acción de las aves, nos sorprende encontrar una elevada proliferación natural de viñátigos. En efecto, las hordas de la naturaleza capitaneadas por los incansables mirlos (Turdus merula) están contribuyendo sobremanera a la dispersión y auto reconstrucción de la nueva Selva de Doramas.
     El viñátigo de las Ánimas ha logrado sobreponerse y ahora es uno de los máximos enriquecedores genéticos del bosque. Este centinela de la laurisilva registra en su savia los paisajes de la esplendorosa jungla, el carácter inmortal del alma o ánima del bosque de las nieblas perpetuas, del arbolado fascinante y primigenio con que un día fue tocada la isla de Gran Canaria.


Número 78 de Gran Canaria

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2/05/2020

PASEO POR EL PALMERAL DE ELCHE,
Patrimonio de la Humanidad
Ruta de las palmeras singulares

      El Ayuntamiento de esta ciudad ha editado un plano donde se señalan las palmeras más singulares de la ciudad. Hemos utilizado esta información para nuestro paseo haciendo fotos. 
     En el término municipal de Elche hay 141 palmeras singulares, pero en esta ruta señala las 18 más destacadas de este Patrimonio de la Humanidad. Las palmeras "Golondrina", "Francisca" y "El Centinela" han muerto. 
     Si queréis completar esta ruta id al jardín que hay detrás del Rectorado de la UMH, donde está el "zacate" una Beucarnea recurvata originario de México.



Palmeras que se encuentran en el Parque Municipal

(1) El Tridente: Palmera única en su morfología. Se divide a tres metros del suelo en un mismo plano.  Es una composición vegetal de extraordinaria rareza.
N 38º 16' 7"  W 0º 41' 49"


(2) La Centinela (ha muerto): Dicen que tenía más de 200 años. Ostentaba el record de altura, 25 metros, desde el suelo a la "balona", sin contar las palmas. Recibió el nombre en honor a Pepe Tejera, cantante ilicitano que llamó a las palmeras, en una de sus canciones, "centinelas de mi pueblo".
N 38º 16' 10"  W 0º 41' 54"



(3) La Palmera del Colom (palomo en valenciano): Singular en su forma, a dos metros del suelo comienza a inclinarse  llegando a estar horizontal, para elevarse de nuevo en vertical. Las palomas se posan en su parte horizontal, de ahí su nombre. Esta palmera en muy elegante y es difícil hacerle una buena foto.
N 38º16' 10"  W 0º 41' 51"


(4) El Candelabro: Palmera que a unos cutro metros se divide en cinco brazos, pero en un mismo plano. Toma el nombre de que su forma nos recuerda a un candelabro judío o "memorá". Sólo una de cada 30.000 palmeras presenta este tipo de rareza.
N 38º 16' 11"  W 0º 41' 52"

(5) La Palmera de Don Diego: El propietario de la palmera, Don Diego Ferrándiz Ripoll, alcalde la ciiudad, cedió esta palmera a la ciudad en 1945, un año antes de que se abriera el jardín al público. A dos metros de altura brotan cuatro brazos en círculo (otro más se secó).
N 38º 16' 11"  W 0º 41' 54"

 
(6) La Francisca. Tenía 17 m de altura cuando se tuvo que cortar por estar afectada por el picudo


(7) La Palmera de la Font: La familia Rico Román cedió esta palmera en 2013, emplazándola en el Parque Municipal en su ampliación hacia el este. El conjunto tiene ocho brazos, cuatro metros de diámetro y siete de altura, sujetado por una estructura de hierro.
N 38º 16' 15"  W 0º 41' 49"



(8) El Tirachinas: Esta palmera se bifurca a un metro de altura, estructura muy rara en el palmeral.
N 38º 16' 16"  W 0º 41' 48"



Palmeras que se encuentran fuera del Parque Municipal
(9) La "Bonica": Esta palmera es un modelo en su especie, considerándose la más hermosa del palmeral. Frondosa como pocas y con palmas casi sin curvatura.
N 38º 16' 1"  W 0º 41' 46"


(10) La Pipa de San Plácido: Sujetada por un tocón para que su inclinación no la llevara al colapso, presenta una horizontalidad muy pronunciada para, en el final, conseguir la verticalidad.
N 38º 15' 48"  W 0º 41' 36"



(11) La Cobra: Está, en tres cuartas partes, apoyada en el suelo, después recupera la verticalidad.
N 38º 15' 45"  W 0º 41' 32"

 

(12) La Palmera Imperial: Es la reina absoluta del Huerto del Cura y del Palmeral de Elche. Debe su nombre a la emperatriz Elisabeth de Austria que la visitó en 1894. Tiene un vástago central y siete laterales formando un círculo.
N 38º 15' 52"  W 0º 41' 29"


(13) El Tornillo: Es un capricho el crecimiento en espiral de esta palmera. No se conoce el motivo. Parece muy deteriorada.
N 38º 15' 48"  W 0º 41' 21"


(15) La Pipa de Sempere: Recibe el nombre del huerto en el que se encuentra. Crece oblicuamente apoyada en un puntal. En su parte extrema toma la verticalidad al suelo. La pongo antes porque en el recorrido la encontramos antes que la 14.
N 38º 15' 34"  W 0º 41' 25"


(14) El Araceli: Tiene una forflogía similar a la Palmera Imperial. Debe su nombre al parecido con el aparato del Misterio de Elche, el Araceli, que eleva a la Vírgen al cielo. Sin embargo su forma no es apreciable hasta que no te sitúas justamente debajo del ejemplar.
N 38º 15' 41"  W 0º 41' 27"
 

 

(16) La Pipa Real: Está casi tumbada, unos nueve metros, elevándose en su tramo final. Creció verticalmente pero un día se cayó pero siguió creciendo. Está apoyada en dos puntales.
N 38º 15' 38"  W 0º 41' 33"



(17) La Tombá del Mur: Esta palmera creció inclinada cerca de la tapia del huerto. Se apoya en el muro y continúa creciendo inclinada pero sobre la calle.
N 38º 15' 29"  W 0º 41' 35"



(18) La Palmera del Forat: Presenta un agujero, motivo por el que se visita haciéndose la típica fotico.
N 38º 15' 42"  W 0º 41' 41"


(19) La Palmera Taleb Rifai: Esta palmera recuerda a la Imperial. A medio metro del suelo se divide en siete brazos armónicamente repartidos. Está dedicada a Taleb Rifai, que fue secretario general de la Organización Mundial de Turismo, organismo del que Elche forma parte.
N 38º 15' 46"  W 0º 41' 44"

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María Gil, en Facebook, ha publicado esta foto... me gusta. Me dice que está en la pedanía de Matola, justo detrás del Dialprix, se "asoma" a un camino de tierra.
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9/16/2019


Cae "La Centinela", la palmera más alta de Elche, 15.09.2019 

El ejemplar de 25 metros se ubicaba detrás del Hort del Xocolater y el desplome ha podído venir motivado por la acumulación de agua tras la gota fría.
      Elche ha amanecido esta mañana con una triste noticia, ya que la palmera más alta de la ciudad, la conocida como "La Centinela" se ha desplomado. Este ejemplar de 25 metros de altura se ubicaba en el Parque Municipal detrás de la casa del Hort del Xocolater en el estanque pequeño de patos. Todavía se desconocen alos motivos de la caída, aunque desde el Consistorio señalan que podría deberse a una acumulación de agua en la zona tras la gota fría. Esta palmera tiene más de 200 años y una gran acumulación de agua en el parque ha podido motivar que el tronco haya absorbido mucha agua y al coger peso en la parte superior haya hecho quebrar el tronco, según fuentes municipales.
     Por el momento se descarta que estuviese afectada por picudo, según una primera inspección. Desde el Ayuntamiento señalan que este ejemplar estaba catalogado como palmera singular dentro del Palmeral Patrimonio de la Humanidad, por lo que contaba con una atención especial en su cuidado y revisiones.
      Esta palmera datilera está resquebrajada y tenía una peana que indicaba que era el ejemplar más alto del patrimonio local, después de que cogiera el testigo en 2015 cuando cayó "La Golondrina", de 28 metros y más de 200 años de edad.
      "La Centinela", por su parte, tenía también más de dos siglos de vida y su nombre se le debe al cantautor ilicitano Pepe Tejera, que en una de sus canciones se dirigía al palmeral ilicitano como "centinelas de mi pueblo".

Fuente de la última foto: TeleElx
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7/08/2018

GIRALA YAMPEY (Paraguay, 1923-2018)  
La leyenda de Anahí y la flor del ceibo (árbol nacional argentino)
De "Mitos y leyendas guaraníes" (Edición del autor; 2003; Asunción, Paraguay)

    
Dicen que Anahí, una joven de la tribu guaraní no destacaba por la belleza, era de rostro tosco, pero era aguerrida y tenía una maravillosa voz. Cantaba con tanta dulzura que encantaba a todos cuando modulaba las melodias de su tribu. Era noble de corazón y de maneras afables. Su espigada estampa era signo de vigor, audacia y valentía, cualidades que demostraría muy pronto. Destacaba por su bella alma y su coraje solidario, que ennoblecía su person.
     Un día, sobrevino un ataque al táva -al pueblo- de su grupo. Sin titubear, la joven Anahí, se sumó a los guerreros de su tribu para defender el hogar y la comunidad. Lo hizo con increíble bravura. En medio del combate, se le veía altiva y decidida. Los invasores guiados por guerreros guaycurúes  querían cautivos para sus servicios. La bravura de la muchacha despertó enseguida la admiración de todos, defensores y atacantes. En denodada lucha demostró las ansias de libertad de su estirpe. Pero la ferocidad de los guaycurúes y el tronar de arcabuses, consiguieron reducir a los defensores. A Anahí, la tomaron prisionera y fue llevada atada, por el temor que inspiraba su irreductible decision de luchar. La pequeña muchacha de la hermosa y dulce voz, resultó ser una admirable guerrera.
     Anahí fue encerrada con centinela. Triste y sola, no perdió su apostura. Por momentos cantaba con su invencible y melodiosa voz. Era tan cautivadora su dulce voz, que el propio centinela quedó preso de sus canciones. En un momento de descuido Anahí le asestó un sorpresivo y violento golpe con un trozo de palo que pudo tomar. Dándole en la nuca lo dejó tendido y salió en frenética huida del lugar.
Ya había ganado el bosque cuando la alcanzaron. Nuevamente fue apresada. Los invasores condenaron a Anahí a morir en la hoguera para complecer a sus furiosos aliados guaycurúes y para dar un castigo ejemplar a quienes quisieran escapar al yugo del vasallaje; además de que creían que Anahí podría tener poderes ocultos de hechicera o bruja.
     Esa noche, cuando la luna llena alumbraba con todo su vigor, el pequeño cuerpo de la abnegada y decidida muchacha, fue atada a un poste a orillas del río. Llevaron haces de leña que fueron apiladas alrededor de la prisionera. Un danza ritual de los  guaycurúes, acompañó la ceremonia y dio comienzo a la inmolación de Anahí. Un denso humo negro cubrió la escena de la quema en vida de la infortunada víctima. No se escuchó ningún grito desesperado, ni llantos. Solamente un quejumbroso  murmullo que parecían amenazas, un sordo canto fúnebre.
    
Seguramente tenía conciencia que su sacrificio era el símbolo de la defensa de la heredad y las ansias de libertad de su pueblo. Ofrendó su vida con serenidad y coraje. La india más fea de la tribu, pero que poseía la más dulce voz que habían escuchado sus hermanos, fue quedamada viva, en la hoguera.
     Una vez que ardieron los leños, el negro humo fue disipándose. Al llegar los resplandores del alba, cuando las llamas habían consumido el cuerpo sacrificado en un holocausto de venganza sin piedad, quienes martirizaron a la pequeña y valiente guerrera, vieron con asombro que sobre las cenizas que dejaron las lenguas de fuego, algo se agitaba. La luz de la madrugada mostró que, en el lugar del tronco que había servido para atar a la joven de dulce voz, estaba erguido un árbol cuya rugosa corteza formaba unos canales que parecían llamas danzando. En sus verdes ramas, lucían ramilletes de rojas flores. Eran como si la sangre de Anahí estuviera manando en gotas vegetales.

      Era el árbol que representa el alma indomable y altiva de una estirpe que no quiere morir, el ceibo. Su presencia, muchas veces solitaria en los montes, recuerda a quienes supieron morir por su libertad. Es un árbol rústico, casi hosco, cuya flor, como el indomable espíritu de Anahí, no puede llevarse sobre el pecho. La voz dulce de la indiecita fea, anida en ella.
 

     José Oswaldo Sosa unió la poesía y la música en una hermosa canción sentimental que perpetúa la leyenda de Anahí. (La pondré en próximos días)

---Fin---

2/09/2016

Más allá de los bosques

A. Pavolini, vestido con 
su uniforme de jerarca fascista
ALESSANDRO PAVOLINI (Italia, 1903-1945)
De... "Nuovo Baltico"(*)

Este magnífico y trágico texto está tomado de: 
http://transeuntenorte.blogspot.com.es/search/label/bosques

 

Paisaje característico de la Finlandia centro-oriental. (Foto www.teije.nl


El más allá de los árboles 
    
Desde hace un mes, en el Báltico veo abedules. Estoy dulcemente obsesionado por los bosques.
Bosque de abedules cerca de Kouvola (sudeste de Finlandia).
(Fuente: http://onnila.wordpress.com/tag/kouvola/)
      Anoche no conseguía dormir y salí al bosque, entre los abedules, bajo un cielo sin estrellas, no por la oscuridad, sino por el resplandor. No esperaba, por supuesto, toparme con un reno, ni oír algún aullido, como la Novia del Lobo sobre la que escribe Aino Kallas [1]. Mis fantasías eran más bien vegetales.
     Acariciaba los troncos, duros, vivos, fríos; miraba las ramas que se sumergían en las tenues sombras. Los abedules permanecían inmóviles, con su aspecto ensoñado y meditativo. 
     En su vida, anclada a un único punto preciso de la tierra –pensaba yo–, los árboles quizá presientan otra vida, probablemente sueñen con ese más allá que les espera como lo contrario de su existencia en el bosque. Lo mismo que los hombres cuando imaginan el Paraíso. 
     La existencia del árbol es sumamente lenta, sin cambios de ritmo ni acontecimiento alguno. Esta es su primera característica. La segunda es el no poderse mover, el estar sujeto para siempre al mismo metro cuadrado. Y la tercera es esa pesadumbre, que tan bien se advierte por las noches, de no poder compartir su vida con la de ningún semejante, no poder fundirse en un abrazo con otro ser vivo hasta la ilusión amorosa de hacerse unidad. Los árboles apenas se tocan, rozan sus hojas, se acarician levemente con esos dedos ciegos, sufren la desazón del deseo sin poder alcanzarse del todo. Una maldición los mantiene aislados y sedentarios.
      Algún día, sin embargo, tú, abedul, que no has experimentado nada más que tu simple existencia, sentirás que algo ocurre en tu base. Algo brusco, rápido, indiscutible. Serán los golpes del hacha de un leñador finés. Se te presentará de este modo la muerte liberadora como lo opuesto de la vida: según tus presentimientos de esta noche y de muchas otras noches, cuando yo me acuesto y tú permaneces en pie.
Abedules cortados para la industria madedera.
(Foto © Victor Sagaydashin)
     Toda la vida te has mantenido inmóvil en tu lugar, centinela de ti mismo. A partir de aquel momento entrarás en tu más allá, empezarás a moverte y sentirás la voluptuosidad divina de la horizontalidad. Y ya desnudado de ramas, hojas y raíces, reducido a tu esencia, al tronco, empezarás a viajar horizontalmente arrastrado por la corriente de un río, y durante ese viaje no te detendrás. 
     Viajar, fluir eternamente: el paraíso de quien tuvo raíces. Los grandes ríos gélidos atraviesan raudamente los bosques arrastrando troncos migrantes. Los conducen hacia el golfo de Finlandia, hacia el golfo de Botnia, según el camino que trazó el Gran Hielo cuando arrasó Finlandia y, a su paso, fue dejando cicatrices en forma de lagos y corrientes de agua. Si te encallas en un lago, abedul, unos hombres subidos a una balsa te empujarán para devolverte al curso de agua. (Pero, ¿será un lago o el recodo de un río? Es más difícil contar los lagos en Finlandia que las estrellas en el cielo: éstas son más numerosas, pero más fáciles de localizar. Quien pretende censar los lagos finlandeses no sabe cómo distinguir entre los que se enlazan entre sí por brazos de agua y los recodos de los ríos; entre los lagos salpicados de islas y los ríos que se bifurcan a partir de una isla. Y no salen las cuentas: cincuenta mil, sesenta mil, sesenta y cinco mil…)
     Flotas y así prosigues tu camino… A veces te aflige una peligrosa sensación, una mezcla de placidez y temor, como la que sienten los hombres en la nuca al notar que el suelo se hunde bajo sus pies. Es cuando te precipitas en la vorágine de alguna cascada o sientes el trueno de unas cataratas. (He venido a Imatra para ver “la mayor cascada de Europa”, como me enseñaron en la escuela. Pero ya no puede verse, pues la ha aprisionado una gigantesca central hidroeléctrica. [2]) Los rápidos son los momentos líricos de la lenta y solemne épica de los ríos. El tronco salta en medio de aquella violencia inmóvil, de aquel fragor eterno y compacto, y en ese momento se purifica su corteza. 
Transporte fluvial de madera talada en el sur de la Carelia finlandesa.
(Foto © Hubert Stadler / Corbis) 
     Cada vez más blanco, más del color del alma, el abedul alcanza su nirvana de árbol. De tanto en tanto siente el esfuerzo del salmón al remontar las aguas, o el topetazo con otro abedul. De este modo tiene lugar, al fin, el encuentro de tronco con tronco. Rozándolo, se dispone a abrazarlo, a confundirse con él en la unidad. 
     Sin embargo, la fábrica de celulosa espera con sus fauces abiertas. Surge de repente en el tiempo, aislada en el espacio. Hasta ayer fue bosque y es bosque lo que la rodea.
     Fábrica de celulosa, de pasta de madera, de cartón y papel: industria natural y sana como una planta, aquí, entre bosques y cascadas, en esa inmensa abundancia de madera, de vapor, de electricidad. […] Fábrica que funciona sin interrupción, con fuegos y luces permanentemente encendidos: en las nocturnas jornadas invernales, en medio de la nieve congelada; en las clarísimas noches estivales, entre prados verdes y rapados como los campos de golf de Escocia. […] 
     Cuando, lejos de su bosque natal, el abedul llega a la fábrica, pasa del río a un canal y a una cinta dentada que lo trasporta hacia su Purgatorio. Se ve sumergido, y con él millones de árboles, en un malebolge [3] giratorio donde los troncos saltan y se entrechocan mientras se purgan, bajo el incansable hierro, de los residuos de su corteza. Allí sienten por última vez el aliento de la lluvia, del viento, de los hongos y de los arándanos. El tronco, mondo, blanco, vuelve a salir. Ahora será cuando las cuchillas eléctricas den cuenta de él. 
Traducción del italiano de Albert Lázaro-Tinaut 


(*) La primera edición de Nuovo Baltico de Alessandro Pavolini fue publicada por el editor Vallecchi de Florencia en 1935. El texto que se reproduce (pp. 113-118) han sido tomados de la edición al cuidado de Massimiliano Soldani publicada por la Società Editrice Barbarossa de Milán en 1998. 
[1] Aino Kallas (1878-1956) fue una destacada narradora y poeta finlandesa muy vinculada a Estonia, donde vivió y ambientó sus principales obras, entre las que sobresale la novela Sudenmorsian (‘La novia del lobo’, 1928), cuya acción se desarrolla, precisamente, en la isla estonia de Hiiumaa.
[2] En la localidad de Imatra, en la Carelia del Sur (al sudeste de Finlandia, junto a la frontera rusa), se encuentra, en efecto, una gran central hidroeléctrica. La presa de Imatrankoski, construida en 1929, aprovecha los rápidos del río Vuoksi, que antes formaban una de las cataratas más grandes y bellas de Europa.
[3] El Malebolge es el octavo círculo del “Infierno” de la Divina Comedia de Dante. Se divide en diez fosos circulares y concéntricos, cada uno de los cuales se dedica al castigo de una especie de fraudulentos (véase “Infierno” XVIII, 1-18).
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